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Fiesta en San Fernando

Carlos Navarro Antolín | 3 de julio de 2016 a las 5:00

Zoido
SIEMPRE se dice para enriquecer la manida teoría de la Sevilla dual que esta ciudad tiene dos cementerios. El de San Fernando, donde reina la paz custodiada por los cipreses, y la sede regional del PP andaluz en San Fernando, donde pasan los años sin alegrías y la sombra del ciprés (Arenas)es alargada. San Fernando es Villabajo en las noches electorales, a excepción de las municipales de 2011. El otro día, 26-J, todo apuntaba a que otra vez tocaban las caras de lápidas de camposanto político. El líder regional se presentó tempranito. Juan Manuel Moreno Bonilla se encontró con el presidente del PP sevillano, Juan Bueno, que estaba con cara de Viernes Santo por la mañana tras consultar las israelitas de las ocho de la tarde: dos diputados por Sevilla y el escaño del senador Sanz como la letra de Enrique Iglesias: Bailando. El escrutinio fue suavizando los rostros, los cuerpos comenzaron a encajar en las camisas façonnable y la cúpula del grupo municipal desembarcó por fin en la sede para compartir la noche electoral con los chicos de la regional. En habitaciones separados pero bajo el mismo techo. Era la primera vez que ambas estructuras cohabitaban en una noche de escrutinio. En las elecciones de diciembre se evidenció una separación poco recomendable. Los hombres de la provincial volvieron a dejar solo al líder malagueño, como ya hicieron en marzo en la durísima noche de aquellas autonómicas adelantadas en las que el PP regional se acuarteló en el Meliá, donde sólo había cuatro concejales sevillanos mal contados. Casi nadie quería que le salpicara el más que previsible bajonazo electoral tras los 50 escaños de Arenas.

El líder malagueño comprobó el pasado domingo cuán grande puede ser la ojana hispalense, qué estrecho es el margen entre ser mirado por encima del hombro y ser aupado y saludado con los ramos y olivos de un resultado parcial que se interpreta como victoria electoral global. Qué poco tiempo hay entre ser “el malagueño” a ser Juanma, como le pasó a aquel obispo rechazado por su grey que era “el tal Blázquez” y pasó a ser “nuestro Blázquez”. La cúpula del PP de Sevilla –que perdió las elecciones del 26-J aun logrando un meritorio empate a diputados con el PSOE en la circunscripción socialista por antonomasia– se apoderó de la sede regional el pasado domingo a base de ruido y jarana. Se presentaron y arramplaron con las viandas al estilo de Los Plómez. Capitalizaron el triunfo ajeno, que era el de Moreno Bonilla. Los sevillanos montaron un fiestorro justo donde se han pasado casi dos años sin aparecer. De dejar sólo al líder regional a sacarlo en hombros. La foto de la política en estado puro. Del tal Juanma a nuestro Juanma.

Cuando el recuento confirmó el cuarto diputado se improvisó una barra y el hijo de un conocido militante histórico comenzó a pinchar las canciones de moda. Zoido bailó música disco en la zona elevada del vestíbulo central. El ex alcalde, ayudado por otros militantes sevillanos, llegó a aupar al malagueño. Todo un hito en las relaciones gélidas entre el PP sevillano y el andaluz. Mientras, en la sede de Génova, el ciprés alargado recibía puntual información de esta suerte de cotillón improvisado.

El cátering tuvo que traer viandas de refuerzo. Las cajas de comida y bebida fueron recibidas con vítores por algunos concejales de la capital. Alguno de ellos, arrastrado por el fervor de la victoria (regional, se entiende) llegó a lanzar cortes de mangas al aire. “Debe ser contra el PSOE, no lo sé”, acertó a decir un testigo. Otro concejal cantó Susanita tiene un ratón. La noche avanzaba y hubo quienes no daban crédito a la sevillanización del triunfo malagueño. El acta de senador de José Luis Sanz estaba garantizada. El alcalde de Tomares, junto a su amigo Ricardo Tarno, prefirió seguir el recuento en la Delegación del Gobierno.

Moreno Bonilla estaba feliz. Entraba en directo en el programa de Carlos Herrera, en la Cope. Andalucía era noticia nacional. La música disco era ensordecedora. Un miembro de la regional enviaba un mensaje:“Se han vuelto locos. Pero hay procesos que serán irreversibles”, en alusión a la renovación del PP sevillano en cuanto e celebren los congresos y Cospedal sea apartada de la secretaría general.

Los Plómez de Sevilla alargaron la noche en un intento nostálgico por revivir la gloria de mayo de 2011, la de los 20 concejales que terminó con el manteo de Zoido en una discoteca de la calle Betis. De ser manteado a jercer de millonario del líder regional. Un militante advierte a los de Nuevas Generaciones:“No os equivoquéis, Zoido se irá y éste será el que tome las decisiones”, dice señalando a Curro Pérez, el arriolo del zoidismo, el experto en zonas cálidas y frías de votos, el gurú de la Sevilla de 2029.

En Génova se recibe una llamada. “¡No te vas a creer lo que se está montando aquí!”. Y tras un breve silencio y un arqueo de cejas, el interlocutor, con una displicencia feliz, responde: “No me digas nada, ya tengo hasta fotos. Qué bien lleva Juanito en hombros a Juanma… Ja, ja, ja. El lunes no porque son las juntas, pero el martes nos vemos antes o después de votar en el Cachorro”. Del frío del Meliá a la jarana exagerada de San Fernando. Soledad y ocaso. Se lo avisó Rajoy: “Juanma, tú lo has querido”. Nuestro Juanma.
Moreno

La batalla del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 19 de junio de 2016 a las 6:24

cajanegra190616Ilustración: Rosell

 

La tensión emerge. Se evidencian los primeros golpes directos. La batalla por el PP de Sevilla tiene ya dos bandos claramente diferenciados con cabecillas locales y con sendos líderes desde Madrid. La contienda empieza a sumar no sólo fotos en las que unos exhiben músculo y otros una preocupación palmaria por unos movimientos inéditos en la historia del partido, sino que genera también momentos en los que se producen rifirrafes entre destacados responsables ante mucha militancia presente. Valga el ejemplo de los pudorosos padres que han perdido el pudor y discuten delante de la prole.

Ocurrió la tarde del lunes, 6 de junio, en la sede provincial de la calle Rioja. El presidente provincial, Juan Bueno, convocó por medio de Ignacio Flores una reunión con una treintena de militantes muy escogidos, entre ellos varios responsables de distrito. Todos ellos tenían en común no haber participado, de momento, en la Operación Manijero, organizada por el sector crítico que reclama un vuelco en el partido. La coartada de Bueno era informar de los preparativos de la campaña electoral. En realidad se trataba de un intento por entonar el Prietas las filas tras las escaramuzas  de los críticos que, liderados por la secretaria general Virginia Pérez y el concejal Beltrán Pérez, cosechan cada día más apoyos, publicados en las fotografías de familia que difunden estratégicamente por las redes. La reunión transcurría, en principio, con toda normalidad hasta que ocurrieron dos cosas: la entrada en la sala de Virginia Pérez, que había sido ninguneada de la convocatoria, y la pregunta de un militante de Triana (allegado al edil Curro Pérez) que demandaba información sobre las fotos de la Operación Manijero, tomadas en unos actos a los que –no se olvide– no estaban invitados los rostros tradicionales del PP. El militante preguntó –dicen que la pregunta fue en tono capcioso– y Juan Bueno respondió como presidente provincial. Las valoraciones de Bueno no debieron gustar nada a la camarlenga Virginia Pérez, que irrumpió con una intervención no autorizada e interrumpida por la mesa. Así estalló la refriega. Juan Bueno dejó claro que no autorizaba la intervención nada menos que de su secretaria general, afeó su conducta y le negó reiteradamente el uso de la palabra. Bueno recriminó a la camarlenga que se había colado en la sala, cosa que él –afirmó– nunca había hecho en los cónclaves promovidos por ella: “¡Te lo vuelvo a repetir, yo no me he metido en una reunión tuya!”. Reprobó su conducta ante el nutrido grupo de militantes: “¡Estás dando un ejemplo muy malo a los compañeros!”, gritó Bueno. Reivindicó, con una evidente tensión, su potestad como presidente provincial para responder a la pregunta sobre unas fotografías inéditas en el PP: “Yo voy a contestar, me han preguntado a mí”, dijo para que no lo hiciera Virginia Pérez en su lugar. Y ante la intervención de la secretaria general, que alzaba la voz desde las últimas filas, el presidente Bueno insistió: “¡Que no, que no, que no tienes la palabra”. Nadie daba crédito a la tensión que acababa de aflorar. De las fotos en las redes sociales se había pasado al enfrentamiento directo entre el número uno y la número dos del partido, nítidamente ya posicionados cada uno en un bando.

En el bando oficialista, avalado desde Génova por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, figuran junto a Juan Bueno dos de los rostros tradicionales de los últimos tres lustros del PP de Sevilla: el diputado nacional Ricardo Tarno y el alcalde de Tomares, José Luis Sanz. Con ellos está el ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. Los cinco tienen el objetivo común de pararle los pies a Javier Arenas, al que ya frenaron en su intento por repetir como número uno por Sevilla en las elecciones generales del pasado diciembre, un logro que enojó a Arenas, que después de muchos años pasó a ser “el ausente” en unas elecciones generales. Todo lo que Tarno, Sanz, Bueno y Zoido saben de política lo han aprendido de Arenas. Casi todo lo que han conseguido se lo de deben a él en buena medida. Ocurre que hace ya algún tiempo que todos quieren matar al padrino, hartos de que éste quiera disponer de unos y otros en función de sus intereses estratégicos. Para ellos es clave parar a Arenas y no permitirle que vuelva a controlar el PP sevillano por medio de sus afines.

En el bando crítico, impulsado por el propio Arenas en sus continuas reuniones conspiratorias y en sus archiconocidos culebreos de fin de semana por los pueblos, figuran la secretaria general Virginia Pérez (conocida también como la camarlenga porque, en realidad, no puede figurar formalmente como secretaria general al no formar parte del comité ejecutivo) y el concejal Beltrán Pérez, los dos arietes de la Operación Manijero. Ella quiere ser la próxima presidenta del partido. Él aspira a la portavocía del grupo municipal. Entre ambos, con la bendición del padre natural del centro derecha-andaluz, han conseguido que la subdelegada del Gobierno, diputados autonómicos, alcaldes de la provincia, concejales de la capital y militantes varios, acepten retratarse en armonía y ambiente festivo para exigir el cambio en la estructura local de un partido marcado por el estatismo y la ausencia de voces críticas.

Arenas quiere llegar al próximo congreso nacional apuntándose el control de Sevilla por medio de compromisarios leales a su causa. Cospedal quiere hacer lo mismo por medio de Zoido y los tres rostros tradicionales. De aquí a entonces existe la posibilidad de que un bando abra brechas en el otro. Los oficialistas intentarán minar la relación de confianza que mantienen Virginia Pérez y Beltrán Pérez mediante ofrecimientos políticos diversos,  siempre y cuando el PP salga bien parado del 26-J, pues el conflicto se recrudecerá si el resultado no es bueno. Sin el pan del gobierno en la familia, las dentelladas entre hermanos se disparan. Los críticos, además de volcarse en sumar nuevos apoyos entre la militancia y preparar nuevas acciones de demostración de fuerza, tratarán de ganarse la adhesión pública del concejal Alberto Díaz, uno de los principales amigos de José Luis Sanz. Sanz tiene la capacidad de elegir bando al ser el único alcalde del PP al frente de un ayuntamiento metropolitano y poseer un escaño como senador. De hecho mantiene una  relación fluida con Beltrán Pérez, con quien cenó la pasada Feria horas después de que trascendiera el primer aldabonazo de la Operación Manijero.

Otro escenario donde se libra la batalla del PP de Sevilla es el grupo popular en el Ayuntamiento, donde Zoido pierde adeptos de forma paulatina, bien porque tienen cuentas pendientes por sus decisiones como alcalde, bien porque ven próximo el final de una etapa y quieren estar bien posicionados para el futuro. Beltrán Pérez cuenta con la adhesión pública de los concejales María del Mar Sánchez Estrella, Pía Halcón, Evelia Rincón y José Luis Martínez. Son cinco en total de los doce actuales. Si Zoido dimite tras las elecciones generales, el siguiente en la lista es Jaime Ruiz, que ahora está colocado en el Tribunal Económico y Administrativo ganando casi el doble de lo que percibe un concejal en la oposición. Lo lógico en tal supuesto sería que Ruiz renunciara a tomar posesión como concejal, pero los oficialistas han previsto esta posibilidad y ya le han advertido que, llegado el caso, tiene que aceptar su retorno al Pleno a toda costa. ¿La razón? Si Ruiz no acepta, el siguiente en la lista es el abogado Rafael Belmonte, beltranista acérrimo que, además, está muy bien conectado con la sociedad civil. Belmonte sería el sexto adepto al nuevo orden. Los oficialistas quieren impedir que Beltrán Pérez sume ese apoyo dentro del grupo. El referido Alberto Díaz sería, pues, absolutamente clave para inclinar la balanza a favor de Beltrán Pérez, que con él y la entrada de Belmonte tendría su particular mayoría absoluta garantizada dentro del grupo.

Zoido cuenta en el grupo municipal con la lealtad de su portavoz adjunto, Gregorio Serrano, avalado por el presidente Juan Bueno para ser portavoz titular si el ex alcalde dimite en el Ayuntamiento, y de Curro Pérez, que fue su delegado en Triana y descafeinado portavoz del gobierno de los 20 concejales. Curro Pérez, por cierto, no despierta precisamente simpatías en Javier Arenas. ¿Tiene Zoido algún partidario más entre los concejales?  Quizás Lola de Pablo-Blanco, que sabe que su futuro político sin Zoido es sencillamente inexistente. Los restantes que no han sido nombrados, caso de Ignacio Flores, estarán con el poder establecido en cada momento. Y el poder establecido en el principal grupo de la oposición sigue siendo Zoido por el momento.

Todo se mide en tal grado en esta batalla que las llamadas telefónicas a los militantes están siendo continuas para pulsar los apoyos, desprestigiar al rival u obtener información sobre los movimientos del contrario. Los asesores del grupo son mirados con lupa. Y, cuando hubo una vacante, se descartó la contratación de una de las trabajadoras más veteranas y conocedoras del Ayuntamiento por ser la cónyuge de uno de los miembros de la ejecutiva regional del partido que más reclama la renovación del PP sevillano y el fin de la era Zoido.

Hasta antiguos rostros del PP, como el ex edil y ex secretario general Ricardo Villena, ha reaparecido en la escena al asistir a una de las reuniones de emergencia convocadas por el sector oficialista para analizar la revuelta, cuando Villena hace años que vive refugiado en el Tribunal Económico Administrativo. Arenas, por su parte, sigue pidiendo a los suyos que apoyen los movimientos de los Pérez (Virginia y Beltrán). ¿Quiénes son los suyos? Jaime Raynaud, Felisa Panadero, Patricia del Pozo, Macarena O’Neill, Rafael Salas, Rafael Carmona… ¿Qué dicen los oficialistas? Que la Operación Manijero no tendrá éxito al ser una “suma de resentidos”, que la inercia del partido se volverá a imponer y que Javier Arenas abandonará el bando cuando vea que la iniciativa pierde fuerza, o cuando consiga sus objetivos particulares en el congreso nacional.

La batalla, en definitiva, es una suma de frentes particulares. Arenas contra Cospedal. Arenas contra sus antiguos cachorros rebeldes. Tarno, Sanz y Bueno contra Arenas. Beltrán Pérez contra Zoido. Virginia Pérez contra Juan Bueno. A todo esto, el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, se frota las manos al ver que del PP sevillano, del que no ha obtenido más que el frío del desprecio, recibe ahora hasta peticiones de apoyo. El malagueño espera ser el pescador del río revuelto hispalense.

El arriolo del palomar

Carlos Navarro Antolín | 17 de enero de 2016 a las 5:00

montaje CAJA
LA oposición desgasta más que el poder, sobre todo por la cantidad de horas libres que se tienen para tomar café en los alrededores del Ayuntamiento. Nos seguimos preguntando hoy: ¿A qué se dedicaban los 50 diputados del PP en el Parlamento Andaluz que formaban la particular armada invencible de Arenas, derrotada en la tormenta de la silla vacía del debate? Hoy contemplanos con inocente curiosidad la labor de los doce concejales del Grupo Popular, que ha menguado de veinte a doce como mengua un chaleco de mercadillo tras el primer lavado, con más pelotillas y menos asesores. Los pelotillas no faltan ni en el grupo… Ni en lo chalecos. Aquí mostramos a qué se dedica alguno de los ediles de Zoido: a trazar el camino para que el ex alcalde recupere el bastón en 2019 y ponga a punto la ciudad para 2029. ¡Zoido por fin encarga la elaboración de un modelo de ciudad! Con la de años que despotricó de la teoría del modelo, ahora ya tiene uno. El profesor Curro Pérez ya maneja un borrador con las 92 medidas –¡que son 92 oiga!– para que el zoidismo levante el vuelo. Ya sabemos la razón por la que el aparato del PPno quería a Pérez como portavoz adjunto:para que se dedicara a ejercer de arriolo del palomar, como hace Arriola, el marido de Celia Villalobos, en los despachos de Génova desde hace años, a pesar de sumar más batacazos que éxitos. Si Landa era el intelectual del zoidismo, Pérez es el arriolo, el pensador, el mariscal, el druida que tiene la poción mágica para entonar el volverán banderas victoriosas. Del cómo aprender inglés en tres semanas, al cómo volver a ser alcalde en cuatro años y estar diez más en el cargo.

Me encanta la terminología que emplea el profesor Pérez, por el que es pública mi simpatía, en el documento más valioso nunca conocido en la política municipal. Tengo debilidad por los DAFO, el área controler y, sobre todo, por las líneas verdes, rojas y azules que son la base de una política carioca. Pero no carioca por sus connotaciones brasileñas con recuerdos al cónsul socialista Blas Ballesteros, sino carioca por la de rotuladores de colores que nos va a hacer usar este Panoramix del palomar de aquí a 2029.

¿Y qué me dicen del “agosto de vacaciones”? Eso es precisión, oiga. Y el guiño a la Sevilla costumbrista entre tanto término de escuela de negocios ochentera tiene su valor añadido:“Día de la copa de la Velá de Triana”. ¿La Velá es debilidad o es fortaleza en un análisis DAFO? ¿La falta de papel higiénico en los aseos del Ayuntamiento, por ejemplo, era una debilidad del final del monteseirinato? Está previsto hasta el período de elección del candidato de 2019, pero no dice si el líder regional Moreno Bonilla interviene en el proceso, a pesar de que estos días anda mosca con las referencias de Zoido a su autonomía en la decisión de presentarse de nuevo, o de elegir a su delfín cual Aznar con libreta azul. Cuidado con el malagueño que las mata callando.

Los concejales de Participa e Izquierda Unida se dedican a darle pellizcos de monja al alcalde. Y el alcalde está contentísimo con las ganas de Zoido de seguir hasta 2029. Dicen que Espadas ha descorchado una de Dubois para brindar por la ambición a largo plazo del líder de la oposición. Yen Sevilla, por fin, ya sabemos quién es el arriolo de Zoido. Lo que falta por saber es si el área controler asume el corte del salchichón en la copa de la Velá. ¿El salchichón es fortaleza o debilidad? Me alegro de que me haga esa pregunta.

Tercera dimisión en el PP en menos de seis meses

Carlos Navarro Antolín | 22 de diciembre de 2015 a las 5:00

: Sevilla : 30 SEV (Caja Negra
LO peor no es que un concejal se vaya porque su partido no ha conseguido el objetivo primordial: lograr el poder. Hubo varios concejales que se marcharon poco a poco, con la lenta velocidad a la que sale una cofradía de ruan con escasas parejas de nazarenos, cuando Soledad Becerril perdió el bastón de alcaldesa en 1999. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar). Lo peor no es que cunda el desánimo cuando se dilapida el mayor crédito político que ha logrado un político del centro-derecha en el Sur de España. Lo peor no es que el partido no acierte a levantar no ya la cabeza, sino las cervicales, en el contexto regional, ni que toda la estructura de poder nacional se sitúe en tenguerengue desde la noche del domingo, cuando nos acostamos sin saber quién dormirá en las Marismillas para escaparse del próximo debate (¿A dónde estaré, Dios mío, la próxima primavera?, cantan a Rajoy Los Romeros de la Puebla). Lo peor es que un político no cumpla la palabra dada, no recuerde una mínima declaración de intenciones escrita en la tarjeta de presentación escondida en el ramo de flores de cortesía. “Tengo claro que dejo todas las obras cuando sea concejal”, dijo en abril el arquitecto José Luis Vargas, fichaje estrella de Juan Ignacio Zoido en la lista electoral del pasado mayo. Eso proclamó al trascender en este periódico que la Gerencia de Urbanismo, presidida aún por el propio Zoido, había paralizado la obra de rehabilitación de la casa catalogada de la calle San Fernando, donde está prevista la apertura del Hard Rock Café, por falta de los preceptivos permisos legales. Vargas tomó posesión como concejal, ay fue en la oposición, y se olvidó de cumplir la palabra dada. No dejó los proyectos. Y comenzaron los problemas, sobre todo porque Zoido, ay de nuevo, lo metió como representante del Grupo Popular nada menos que en el Consejo de Gobierno y en la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo. Lo tenía “claro”, pero la claridad es un concepto tan difuso, tan relativo, tan subjetivo, que lejos de olvidar los proyectos, se sentó en la mesa que se debatía sobre ellos, por mucho que se saliera de la sala en las votaciones.

–¿Qué es la claridad?
–¿Y tú me lo preguntas?

Vargas anunció ayer su dimisión en la reunión del Grupo Popular convocada para preparar el próximo Pleno. “Esperad, que José Luis os quiere decir algo”, advirtió un Zoido con la resaca emocional de una noche de escrutinio vivida en la sede provincial a puerta cerrada, lejos del líder regional, con el que se lleva bien para las fotos, pero mal para la melva. Vargas entonó el adiós alegando “motivos personales”. En la puerta estaba ya el recambio que todos habían podido saludar minutos antes:la combativa Evelia Rincón, especializada en la fiscalización de los gobiernos socialistas del tardoalfredismo.

A Vargas lo echan del palomar los expedientes del Hard Rock Café, sus continuas visitas al servicio de licencias para acelerar los permisos en su notoria doble condición de edil y arquitecto del proyecto, las denuncias de los vecinos al proyecto, la intervención del Defensor del Pueblo Andaluz y las críticas de reconocidos expertos en patrimonio a la reforma planteada en un inmueble de alto valor.
Cuando Zoido se presentó a la Alcaldía en 2007 tenía muy claro que la parcela de Urbanismo sería para alguien que no guardara la más mínima relación con los asuntos inmobiliarios. No gobernó, se reservó el nombre. Cuando en 2011 bebió del cáliz de la rotunda victoria, concedió la codiciada Gerencia al funcionario Maximiliano Vílchez, al que es cierto que no se lo conoció jamás ninguna confusión de intereses en cuatro años, ni tampoco grandes logros, más allá de poner de los nervios sin pretenderlo a Curro Pérez, que esperaba devorar él solito el gran pastel de la Delegación de Urbanismo y se quedó con la pobre piruleta del distrito Triana. Del urbanismo bajo sospecha del PA se pasó al urbanismo plano del PP. Zoido cambió de criterio en 2015 y confió los asuntos del ladrillo a un arquitecto con demasiados proyectos en curso. Se fue Fley y se acaba de marchar Landa, estrellas de 2011, y ahora se apaga la estrella de 2015.

En el PP hay quienes sienten bastante alivio porque temían nuevas revelaciones en las próximas fechas. Digamos que han sido “motivos personales”, tupido velo del que abusan los políticos. Que parezca un accidente. Y que haya café para todos. Pero que sea del Hard Rock, por supuesto. Y que siga la música. Tres en seis meses. Tanta claridad, confunde.

La lista de Zoido, el ruán de la Feria

Carlos Navarro Antolín | 23 de abril de 2015 a las 5:00

Feria 2015, Caseta del Ayuntamiento
LA confección de las listas electorales son como la mayoría de las novilladas de verano. Interesan a la Banda de Tejera, a tres maestrantes sin ganas de playa y a cuatro chinos engañados. Pues eso. Las candidaturas interesan a los que la componen, a cuatro periodistas y a los conserjes de las sedes para orientarse a la hora de reforzar el saludo o reducir las florituras. Espadas hizo los deberes de la lista antes de cuaresma. Dijimos entonces que no sabíamos si darle la enhorabuena o el pésame. El hombre defiende con buena fe a su número cuatro, una militante agreste que ahora sólo provoca dolores de cabeza en el Grupo Socialista, pero la cefalea será de toda la ciudad como Espadas consiga ser alcalde. A Espadas hay que animarle, porque el partido le ha puesto su cruz. Y el hombre la lleva con la resignación de un penitente de barrio que nunca ve la hora de la entrada.

Zoido ha sacado su lista con las primeras pijotas en los peroles de esa preferia que tanto le gusta. Hay concejales que se enteraron en los mentideros del numerito que les correspondió en la tómbola del mérito que instalan todos los partidos políticos cuando se oye el tam-tam electoral. No pocos de esos concejales se han enterado por las redes sociales. Este año ni siquiera ha habido rueda de prensa en la sede del PP para que Juan Bueno, presidente provincial, cante los números como un camarero con oficio canta las tapas. La lista de Zoido de 2015 es de ruán. Todos callados, no vaya a ser que pregunten por Rato. Y que siga la Feria. Cuanto menos se hable de la lista, mejor. La lista del PP es como las carreras de la Madrugada. Se echa encima un trapo negro como se echa sobre la jaula del canario a ver si se duerme. Pío, pío. ¿Y Pía? Pía Halcón va de diez en la lista, qué pelotazo ha pegado Doña Pía. De ser la 19 en 2011 a nada menos que la diez en 2015. Y eso que casi le da un sopitipando hace cuatro años cuando se vio de concejal sin esperarlo. Lo de Pía sí que ha sido un adelantamiento en toda regla. Del pifiazo que pegó en Bellavista como delegada al territorio amigo de Nervión, donde ya se ha visto ella más cómoda estos años. De oca a oca y me ponen la diez porque me toca. Y no como Curro Pérez, afilado portavoz del gobierno, que me lo tienen en la lista como el caballito del Tío Vivo, ahora subes, ahora bajas. A Curro Pérez no de la dan el pésame, le dan la biodramina para los mareos.

Esta Feria hay gente que para a los concejales del PP por la calle y casi le dicen eso tan sevillano del te acompaño en el sentimiento. Dentro del PP, pero bien dentro, hay quien consideraría la cifra de 14 concejales como un buen resultado. Manuel del Valle perdió seis en 1987 y siguió siendo alcalde. Después lo quitaron y se quedó con la miel de la Expo’92 en los labios. Por si acaso, algunos se beben esta Feria con el espíritu del beso: como si fuera la última vez. Pero no todos. Javier Landa es la prueba de la resurrección. El catedrático le ha hecho un tururú a los chicos de la sede. Landa ha aguantado más que un buzo bajo el agua. Y la Banda de Tejera se ha arrancado a tocarle un pasodoble por haberse quedado con los pies plantados en la Plaza Nueva, impasible durante meses ante la mirada aviesa del morlaco de la lista. Y los cuatro chinos se hartan de aplaudir.

Zoido prepara la lista del ‘alumbrao’

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2015 a las 12:30

Juan Ignacio Zoido informa sobre el Plan de Pago a Proveedores.
LA noche del alumbrao. Lunes 20 de abril. Es el tope que tiene Juan Ignacio Zoido para presentar la lista con la que pretenderá revalidar la Alcaldía. El alcalde ya tiene en mente el equipo. Sólo le queda cumplir con el trámite de poner la composición en conocimiento del aparato provincial y regional. Cuanto más tarde, menos opción habrá de cambios, sobre todo si se tiene en cuenta que el batacazo del PPregional obliga a las estructuras provinciales a buscar asideros en los ayuntamientos para tantos caídos en la enésima decepción autonómica del centro-derecha andaluz. Respecto a los 20 concejales logrados en 2011, se dan por seguro cinco bajas: Juan Bueno, que ha pasado al Parlamento, y los concejales Javier Landa, Evelia Rincón, José Luis García y Juan García Camacho, para los que habrá destinos de gestión en caso de que se repita en el gobierno.

El PP baraja como puestos de salida hasta el número 16, cifra en la que queda fijada la mayoría absoluta tras quedar la Corporación reducida de 33 a 31 concejales por efecto de la bajada de los 700.000 habitantes en el padrón.

Alguna quiniela realizada en el seno del grupo municipal apunta a un fichaje masculino entre los cinco primeros puestos, pero hay que recordar que a Zoido no le ha ido bien con la incorporación estelar del catedrático Landa como número dos hace cuatro años. La lista será muy de la casa, sobre todo para no desanimar a una militancia que Zoido necesitará a pleno rendimiento en la campaña electoral, ya que se tiene claro que el riesgo de perder la Alcaldía de Sevilla existe en las encuestas y se percibe en ciertos ambientes, pese a que el alcalde se haya dado baños de popularidad esta Semana Santa. Los independientes no sólo no captan votos, sino que pueden provocar la desidia de quienes llevan años en el tajo.

Con Zoido liderando la candidatura, se da por hecho que Asunción Fley, la edil de Hacienda que ha saneado las cuentas, será la número dos. La clave está en conocer quién será la otra mujer que debe figurar entre los cinco primeros puestos. Dentro del grupo se tiene claro que ese puesto es para María del Mar Sánchez Estrella, delegada de Cultura, que fue la número 3 en 2011 y con la que el alcalde tiene amistad personal. Pero no falta quien apunta a que el verdadero deseo de Zoido sería ofrecer ese lugar preferente a María Dolores de Pablo-Blanco. El alcalde está muy satisfecho con su gestión al frente de los asuntos sociales. Y Sánchez Estrella le ha generado algún que otro quebradero de cabeza en Cultura, sobre todo porque la delegada ha cometido demasiadas veces el error de evidenciar sus desencuentros con Benito Navarrete, el asesor estrella de Zoido en materia cultural que ha proporcionado al alcalde los principales éxitos con exposiciones e iniciativas de altura. Ocurre que es probable que Zoido, experto en tratar de quedar bien con todo el mundo, no se atreva a hacer un feo a Sánchez Estrella. No se olvide que Zoido tiene fobia por los cambios y ninguna afición a las crisis de gobierno. Uno de los períodos litúrgicos de la política que más le aterra es el de la confección de las listas.

Además de Asunción Fley, entre los favoritos para esta nueva etapa están Gregorio Serrano, que tendría opciones de mejorar el puesto número diez de 2011, y Curro Pérez, que ha estado orillado en el distrito Triana y en la difusa portavocía del gobierno, cuando se esperaba que ocupara la parcela de Urbanismo. Pérez es clave para Zoido en tiempos de zozobra electoral, dado su elevado perfil político. Si Zoido revalida la Alcaldía, se da por hecho que volará más alto en el nuevo gobierno. De hecho, para su sustitución al frente del distrito Triana se baraja muy seriamente la incorporación a la lista de Manuel Alés, actual director del distrito y profundo conocedor del arrabal.

Otro que debe mejorar posición es Rafael Belmonte, que fue en el puesto 21, al que se encomendó la papeleta de poner orden en Bellavista tras el resultado fallido de Pía Halcón como delegada de distrito, que tuvo que ser trasladada a Nervión, un distrito más cómodo para ella por ser más afín al PP. Halcón goza de muy buena relación personal con el alcalde.

Se da por supuesto que entre los cinco primeros repetirá Maximiliano Vílchez. Y en puestos de salida irán Beltrán Pérez, Ignacio Flores y Jaime Ruiz. El orden será más clave que nunca, sobre todo si no se gobierna. En tal caso habrá desbandada segura, sobre todo porque muchos concejales no tendrán sueldo por aplicación de la ley de reforma local impulsada por Rajoy. Si se repite, el poder es la pomada que alivia cualquier escozor.
Hogar Virgen de los Reyes. Zoido y Dolores De Pablo-Blanco asisten a la entrega de premios del Día del Mayor.

Zoido, la hora de los halcones

Carlos Navarro Antolín | 23 de marzo de 2014 a las 5:00

Algunos ajustes, pequeños cambios. Lampedusa en el gobierno local. El alcalde no es hombre de aventuras. Queda un año para las elecciones municipales y ya ha avisado a su grupo municipal de la necesidad de ir planteando algunas estrategias. Es la hora de ir forjando algunas decisiones, de elaborar el mensaje con el que se intentará un segundo asalto al poder, de tener prevista la defensa frente a posibles imputaciones judiciales de miembros del gobierno y de desanillar a algunos halcones, los mismos que le ayudaron a alcanzar la Alcaldía por medio de tres vías: la denuncia reiterada (a veces histriónica, a veces en los juzgados) de irregularidades del gobierno de PSOE e IU, la proyección al máximo de su figura personal y el aprovechamiento de una coyuntura política nacional marcada por la caída libre en la que se hallaba el PSOE de Zapatero. Una vez con el poder absoluto en el Ayuntamiento, los halcones dieron paso a los gestores. Acabada la contienda, Zoido no dudó en poner al frente a hombres de paz, a perfiles muy técnicos para gestionar el presupuesto. Los políticos puros y duros quedaron relegados a papeles secundarios, muy bien maquillados en algunos casos, pero de escaso brillo. No nos engañemos. Y algunos quedaron muy desencantados. Al alcalde difícilmente le oirán hablar de cuestiones de partido, de estrategias, de nombres al alza o de nombres a la baja y mucho menos de quinielas para la próxima lista electoral. Son asuntos que le provocan una verdadera incomodidad, huye de ellos como el perro del agua. En la Feria de Abril de 2012 le preguntaron por las intenciones de unos jeques árabes que acudieron a la ciudad con la vista puesta en unas inversiones. Ni mú. “¿A ti te gusta que el alcalde de tu ciudad sea discreto, verdad?” A pesar de ese hermetismo, de ese deseo de no provocar heridas por alguna de las decisiones que ya tiene en mente y de esa intención siempre imposible de tratar de quedar bien con todo el mundo, en este último año hay algunas claves que resultan ya nítidas en la Plaza Nueva.

Poder absoluto. El PP de Sevilla acaba de salir derrotado (¿Humillado?) del último congreso regional. Todos se han caído en favor de Málaga. Pero hay caídas de bruces en el asfalto y caídas en una entreplanta. Zoido se ha caído en la entreplanta de una poderosa Alcaldía. Es el más fuerte de su partido en Sevilla. Tendrá absoluta libertad para confeccionar la lista, sin un Arenas ya que le cuele a uno de esos independientes con los que demostrar su influencia. Sevilla es su fortín. Ynada indica que el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiera empezar con mal pie en la provincia que le recibió ese frío que es marca de la casa hispalense.
JORNADA TECNICA GRUPO JOLY. DEPURACION DE AGUAS RESIDUALES EN ANDALUCIA: PERSPECTIVA ACTUAL Y NUEVOS RETOS. JAVIER LANDALanda se cae. El número dos del glorioso mayo de 2011, el de los 20 concejales, no repetirá en la lista electoral de 2015. Ha sido un fiasco. Es delegado de Relaciones Institucionales, presidente del Pleno y cabeza política del Real Alcázar. Zoido le ha ido recortando las competencias. El alcalde ha tenido que externalizar la captación de inversiones después de que el catedrático acabara enfrentado con el economista Rafael Salgueiro, hombre clave en la Zona Franca. Landa le ha generado a Zoido más problemas que soluciones. Aún se recuerda cuando expulsó a un fotógrafo profesional de un Pleno y hasta el conflicto generado con el Curso de Temas Sevillanos al negarle la cesión del Alcázar. ALanda lo metió Javier Arenas con la vitola de decano de la facultad de Económicas y para responder a los fichajes de la sociedad civil que acababa de hacer el PSOE para la lista de Juan Espadas. Landa no ha dado el resultado esperado en varias de las negociaciones que se le han encomendado. Y su participación en primera fila en algunos actos del partido no le computarán como méritos. Lo que sí gusta es que la presidencia del Pleno siga recayendo en alguien que no haya tenido cargos políticos con anterioridad por aquello de que el perfil sea lo más neutral posible. Es muy probable que el nuevo número dos proceda del actual equipo. El gran auriga del alcalde es el concejal Gregorio Serrano. Y entre las mujeres, María del Mar Sánchez Estrella, que es quien ocupa la presidencia delPleno en ausencia de Landa. En cualquier caso, nunca se olvide que Zoido es reacio a designar un vicealcalde. Ni siquiera tiene hoy un concejal de Presidencia, a pesar de que lo contemplaba en el programa electoral. En el corral de Zoido, el único gallo es él. La escuela de Arenas se nota en uno de sus principales discípulos.

Pocas bajas. De acuerdo con el estilo Zoido, no están previstos más de dos o tres cambios en la lista. Nueve de los diez tenientes de alcalde repetirán salvo sorpresas. Todos, menos Landa. A la concejal Evelia Rincón le pueden ofrecer un puesto en el organigrama municipal, pero es posible que fuera de la lista electoral ysiempre que se alcance de nuevo el gobierno. La satisfacción con la delegada de Hacienda, Asunción Fley, es máxima, por mucho que no sea un ejemplo de comunicación política. Maximiliano Vílchez sigue representando al hombre sin pasado en cuestiones urbanísticas, lo que supone una garantía para el alcalde, aunque ha tenido crisis de fe por las que ha querido dimitir en alguna ocasión. Fley y Vílchez son los dos grandes gestores del ejecutivo, los tecnócratas que nunca serán reclutados para la trinchera política, pero que son claves para el modelo de gobierno de un alcalde que tampoco procede de las bases electorales: “Yo nunca he estado en Nuevas Generaciones”, dijo en un acto público delante del mismísimo Moreno Bonilla.

El aparato del partido. La mayoría de los componentes del comité de campaña de 2007 y 2011 repetirán como tales. La figura del presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno, quedará dedicada a dos frentes que desbordan a cualquier político: la Delegación de Seguridad y Movilidad y la campaña electoral en los 104 municipios de la provincia, donde el PP sigue sin crecer lo suficiente como para soñar con los 55 diputados que le darían el acceso a San Telmo. A Zoido le interesa la paz sindical que ahora mismo se vive en la Policía Local, donde el ambiente se ha calmado tras la llegada de un político como Bueno y la marcha obligada del edil no electo Demetrio Cabello por aplicación de la Ley de Grandes Ciudades. Ironías del destino, a Zoido le ha terminado beneficiando el pronunciamiento del TC que declaró inconstitucionales los ediles a dedo por mucho que tuviera en alta estima al ex comisario de la Policía Nacional.

¿Imputados? Nunca hay que olvidar que la juez Alaya sigue adelante con la instrucción del caso Fitonovo, que investiga un posible cohecho en la adjudicación de contratos en Medio Ambiente, Parques y Jardines. El secreto del sumario –que va para nueve meses– no ha impedido que haya trascendido por un error de la magistrada el pinchazo de los teléfonos de varios miembros del Ayuntamiento. Entre ellos, todo indica que los de dos concejales del gobierno. ¿Cesaría Zoido de manera fulminante a un concejal de su gobierno si resulta imputado? Depende, dicen en el PP. La reacción pasaría por estudiar a fondo el auto de imputación. Se parte de la base de que no es lo mismo una imputación a cargo de la Guardia Civil (como la que recae ahora mismo sobre Joaquín Peña, el director general de Medio Ambiente que fue destituido de forma fulminante en cuanto trascendió la implicación en el caso) que una imputación a cargo de la juez, en la que pueden entrar muchas variables. Cualquier tibieza en la reacción podría pasarle factura a un alcalde que hasta ahora ha sido especialista en zanjar polémicas con cierta celeridad (enchufes de familiares en los distritos, azulejo en la zapata de Triana, proyecto de instalación de un helicóptero en Los Bermejales, etcétera).

Urbanismo. Zoido se enfrenta al último año de gobierno con el ambiente caldeado en la Gerencia, lo que tiene influencia directa en proyectos que pretende acelerar para su rentabilización electoral. Ningún empleado público firma ya licencias con la alegría de épocas pretéritas después de haber visto a varios compañeros hacer el paseíllo en los juzgados por diversos casos, amén de la propia cúpula de la Gerencia, imputada en el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla. Para más inri, el alcalde afronta estos meses la renovación a la baja de un convenio colectivo que ha sido calificado como uno de los mejores de Europa.

 

Zoido y Beltran Perez ante de su comparecencia por la dimision d¿El sexto hombre para la campaña?

Cachorro preclaro que fue del partido, lleva meses detrás del burladero político a la búsqueda quizás de un perfil plano (¿gris?) para los tiempos de zozobra que supone el horizonte electoral en cualquier formación política. Puede ser el sexto miembro del comité de campaña, pues se le reconoce nobleza, olfato político y esas cualidades propias de quien está muchas horas en la calle. Metió el pie en el área en los años de la dura oposición y, al igual que Curro Pérez, no recibió la recompensa esperada.  El hoy portavoz del gobierno (Curro Pérez) quería ser delegado de Urbanismo. Yel hoy delegado de Participación Ciudadana (Beltrán Pérez) quería ser portavoz del gobierno. Los dos halcones,  pese a ser tenientes de alcalde, se quedaron desdibujados en un gobierno tan extenso como fuertemente presidencialista. Zoido movió las fichas con el aval de un resultado histórico y nadie rechistó. Por su propia personalidad, el alcalde evitará cualquier feo o gesto que suponga una marginación pública. Pero a los finos observadores no se les escapa un detalle: no incluyó a Beltrán Pérez ni en la ejecutiva regional que él presidió, ni en la que ahora lidera Moreno Bonilla donde el alcalde tuvo su cuota sevillana. Ysí se acordó de Alberto Díaz, Gregorio Serrano, José Miguel Luque, Curro Pérez y Jesús Maza.

 

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano.Los fijos en un comité de campaña

Los concejales Gregorio Serrano y Curro Pérez; el jefe de gabinete, Alberto Díaz, el vicepresidente de las empresas municipales, Jesús Maza, y el director de Comunicación del Ayuntamiento, Santiago Martínez-Vares (auténtica pesadilla del PSOE en la pasada campaña), tienen plaza fija cuando suena el tam-tam electoral. Habrán de saber hacer llegar al electorado varios mensajes en el año que resta. Las alusiones a la herencia recibida de Monteseirín y Torrijos trufarán un discurso (deuda oculta y rosario de proyectos bloqueados) al que habrá que sumar varios cortes de cinta relacionados fundamentalmente con la iniciativa privada (todo lo vinculado con la reconvertida Ciudad de la Imagen en el Higuerón Sur) y la difusión de los logros conseguidos, fundamentalmente en la puesta en orden de las cuentas municipales. La Navidad de 2014, la última previa a las elecciones, tendrá especial importancia. Pueden venir ayudas extras de los frentes judiciales que tiene abiertos, por ejemplo, el ex portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos (venta de los suelos de Mercasevilla e irregularidades en la lonja), al igual que se pueden producir tropiezos serios con la instrucción del caso Fitonovo, que ya se cobró la destitución de un director general de la era Zoido.

Zoido remonta el vuelo sin helicóptero

Carlos Navarro Antolín | 11 de marzo de 2014 a las 13:00

Sevilla 07/03/2014 El alcalde de Sevilla
Orillar un proyecto hasta que aparezca la esperanza blanca de un patrocinador que suelte 180.000 euros en el año 2014 equivale a montar una comisión o una mesa para solucionar problemas como la movida, los veladores o el tráfico.

El gobierno local ha tenido que rectificar, dar marcha atrás, arrepentirse en esta cuaresma, que es tiempo reflexión, como se arrepintió de colocar un azulejo en la zapata de Triana con el nombre del barrio, en aquellos días en que los noveleros se hartaron de llamarle malecón a lo que de toda la vida se ha conocido como la zapata. No se gastará un euro público en la frivolidad de colocar un helicóptero a seis metros de altura en la salida hacia Cádiz. El trueno azul de los Bermejales se ha caído, como debieron caerse muchos proyectos faraónicos, inútiles, espantosos y, lo que es mucho peor, irreversibles que se perpetraron en los mandatos anteriores. A favor de Zoido juega su rápida reacción una vez que trascendió en las páginas de este periódico y en letra gorda la información clave que estaba oculta, como siempre, en el cuerpo pequeño del pliego de condiciones: el gasto de dinero público. Zoido ha tardado en cargarse el helicóptero el mismo tiempo que empleó en destituir a Joaquín Peña cuando la Guardia Civil lo imputó dentro de las investigaciones del caso Fito Novo: menos de veinticuatro horas.

Ocurre que ni azulejos, ni helicópteros. En el PP tienen la convicción de que la imagen del alcalde está absolutamente sin mácula. Llevan razón. Y todo indica que a partir de ahora remontará aún más el vuelo al tener Zoido todo el día para hacer lo que mejor sabe: de Zoido. El fin de semana ya tuvimos al Zoido besucón de señora de edad rodeado de muchas más señoras de edad en un barrio alejado del centro. Y ayer mismo al Zoido portador de imágenes sagradas e inaugurador de proyectos emprendedores en la Cartuja (en la Ciudad de la Imagen que concibió Monteseirín y que Zoido ha capitalizado). Las convocatorias de actos del alcalde se mandan de cuatro en cuatro. La primavera está a punto de llegar con la multiplicación de los actos sociales, como llegarán los cien millones de Europa para proyectos de revitalización de edificios industriales.
El alcalde irá dándole paso de nuevo a los perfiles más duros del gobierno si se ve amenazado, esos mismos perfiles que han estado descaradamente orillados desde mayo de 2011. Los halcones han estado anillados y controlados por el cetrero. Hasta que el jefe vea la necesidad de soltarlos. ¿Recuerdan a Beltrán Pérez agitando los cencerros en una rueda de prensa para denunciar la corrupción? ¿Recuerdan a Evelia Rincón exhibiendo simbólicamente tres medallas con títulos alusivos a las irregularidades en la gestión de la Fundación de Sevilla? ¿Recuerdan aquel látigo del Urbanismo que era Curro Pérez, rastreador de los expedientes de las setas de la Encarnación?

El alcalde se dio un paseo de multitudes en el primer lunes de cuaresma. Juan Espadas regresaba en soledad, a la caída de la tarde y hablando por el móvil por la Plaza del Salvador. El aparato del partido en Sevilla no está precisamente para toserle a nadie, luego Zoido tiene pista libre para despegar. El partido ha salido muy tocado del congreso regional. La profunda derrota del PP sevillano, paradojas de la política, ha dejado a Zoido como la cabeza más visible. Siempre que siga de alcalde. Y que Espadas se oculte entre las bullas hablando por el móvil. Ni azulejos, ni helicópteros. La política es márketing. Y bricolaje. Qué curioso: Zoido inaugura macrotienda de bricolaje en la Ciudad de la Imagen. Todo por la imagen, esquina Laraña.
10/03/2014--Capilla del Museo.

Zoido, de visita pastoral

Carlos Navarro Antolín | 9 de septiembre de 2013 a las 21:50

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A un torero de corte filosófico, con algo de Séneca, le preguntaron la razón por la que se vestía de luces.

-Porque es lo que sé hacer.

Zoido se ha ido a visitar un colegio por cada distrito en las vísperas oficiales del curso escolar, decimos oficiales porque cada colegio comienza ya un día distinto, que si el 2, que si el 8, que si el 9… Hace años que esto del curso escolar está como la Semana Santa, que no se sabe ya cuándo empieza, ni cuándo acaba, pero sí se sabe siempre cómo: pasada por agua. Pues los colegios, igual. ¿Cómo empiezan el curso los colegios? En obras. Algunos colegios siempre están como la A-49: en obras. Trabajando para usted, dice el tío del cartel. Y habrá que darle las gracias. Pues Zoido se ha ido a hacer el tour del pupitre. O más bien cabría decir que Zoido ha hecho de Zoido. Porque el tour del pupitre es un calco de su último día de campaña en mayo de 2011, cuando visitó los once distritos, como el obispo cuando hace la visita pastoral a cada parroquia y revisa los libros, las cuentas y el estado del inmueble. Se ve llegar a Zoido a Triana y aparece el concejal de turno, Curro Pérez, cual vicario en la puerta del templo que le recibe, besa su pastoral anillo y le cede la casulla del poder. Llega al frente ruso de Bellavista y ya está esperándole en sus dominios Rafael Belmonte, que cumple a rajatabla con el lema Otra Bellavista es posible, con su traje a lo Florentino Pérez, siempre de colores oscuros. Así, uno tras otro, hasta completar los once distritos con sus once alcaldes de barrio. Hay que ver lo que se parece el modelo de gobierno de Zoido al del cardenal Amigo. Ni vicealcaldes, ni obispos auxiliares, sino delegados de distrito y vicarios de zona.

-Oiga, ¿y Gregorio Serrano no tiene a su cargo ningún colegio? Lo digo porque este hombre tiene de todo.

-Serrano es como un canónigo por lo civil. Y no interrumpa usted más.

Este Zoido del pupitre aparece entre los profesores, los padres y la chiquillería con el semblante recuperado, como si le hubiera retornado la color, después de esos días de cuello duro en el Parlamento Andaluz donde le ha tocado la incómoda briega de la sesión de investidura de Susana Díaz, de esos discursos largos como homilías, de hartarse de verse rebautizado en los telediarios como ‘José Ignacio’ Zoido, mientras Juan Espadas se hartaba de difundir listados de colegios en obras y de removerle el gallinero local con ruedas de prensa de cuarenta minutos que parecen funciones principales de instituto. Lo de Zoido en las Cinco Llagas el otro día tuvo mucho de Emilio Muñoz en las arenas (Javier) de la plaza de Bilbao, cuando se sacudió las zapatillas y se fue para no volver después de una sonora pitada tras matar el toro. Si Zoido pudiera, hace tiempo que se hubiera sacudido los sebago, hubiera aplicado el ya estoy yo en mi casa y le hubiera dicho a la Cospedal el ahí te quedas con Carlos Rojas que se dejó el toro vivo de los ERE. El alcalde ha cogido este septiembre como el alumno que necesita recuperar. En un día, todo el temario. En una jornada, once distritos. Como en mayo de 2011. Zoido hace de Zoido. Como el torero: porque es lo que sabe hacer. Y lo del PP de Andalucía que lo sigan arreglando desde Madrid. Vaya tropa la de Génova… No la superan ni las víboras del COI.

-¿Lo de la víbora lo ha dicho usted precisamente hoy por algo?

El TC impone el espíritu de Utrera

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2013 a las 5:00


El juzgado de Utrera era conocido a principios de los ochenta como uno de los peores de España. Una descomunal carga de trabajo, ya que también conocía de los casos de Dos Hermanas, Lebrija y Las Cabezas, y unas infraestructuras deficientes justificaban la mala fama. A su despacho principal llegó en 1984 un tal Juan Ignacio Zoido procedente de Canarias. Se encontró con un equipo de funcionarios que le doblaban la edad y con hábitos, manías y caracteres más que consolidados. Basten dos ejemplos. En esos días tuvo que emplear la mano izquierda con uno que se negaba a trabajar si no era con su máquina de escribir y con otro que se conocía el pueblo tan al dedillo que se tomaba la licencia de hacerle al juez valoraciones sobre los citados a declarar antes de que accedieran al despacho. Aquellos días fueron un máster en la gestión de equipos, en la dura tarea de guardar los equilibrios y en la apuesta por los potajes para limar las tensiones en el horario extralaboral. Pasado el tiempo, un agente judicial le comentó: “Usted se ha dado cuenta aquí de que en la vida hay que arar con los bueyes que uno tiene. Y no con los que uno quiere comprar”.
El Tribunal Constitucional le ha dicho al hoy alcalde de Sevilla, casi treinta años después, que hay que formar gobierno con los concejales que uno tiene. Y no con los que se fichan a dedo. La de Demetrio Cabello fue, si cabe, la apuesta más personal de Juan Ignacio Zoido. Ni el haber conseguido nada menos que veinte concejales en tiempos de máxima austeridad y de dolorosos recortes frenó al alcalde a la hora de utilizar la vía digital para aumentar en un puesto el equipo del gobierno. Zoido tenía la convicción de que Cabello era el mejor para esas funciones. Y no lo iba a hacer pasar por el proceso de confección de una lista electoral, donde hay dentelladas de tiburones y codazos de sprint ciclista. Cabello, por cierto, ha tenido el segundo sueldo más elevado del gobierno, con 58.106 euros anuales, sólo por detrás de la independiente Asunción Fley, con 60.282.
Tan personal era la apuesta que a este alcalde poco amigo de los cambios forzados desde el exterior le ha escocido tener que renunciar a mitad de mandato a su único dedil, después de que Monteseirín agotara en sus dos últimas corporaciones el cupo de tres dediles que corresponden a Sevilla.
Zoido no ha hecho más cambios. No le gustan las crisis de gobierno. Lo más llamativo en la designación de Juan Bueno es el pendulazo que supone el desplazamiento desde un perfil técnico a uno marcadamente político. El profesional de la Policía Nacional no ha asumido nunca ni ha tenido el más mínimo interés en aprender los modos de la actual clase política, cosa que se agradece. Ni circunloquios, ni códigos de corrección política, ni cultivo de los argumentarios oficiales. Tal vez por eso sus comparecencias ante los medios de comunicación han estado muy limitadas. Cabello era un peligro. Su despedida improvisada en un pasillo del Ayuntamiento lo dice todo: “Si alguna vez me equivoqué fue con la mejor intención. Nunca lo hice por joder, aunque no debiera utilizar esta palabra delante de políticos profesionales”.
Juan Bueno es el aparato puro y duro del partido, criado a la vera de Javier Arenas, que lo ha sacrificado en más de una ocasión, y mimado por Ricardo Tarno. Bueno es un perfecto guardián de las formas al que le gusta vivir su ciudad en la calle. Acaso extraña que el alcalde no haya tratado ni siquiera de buscar entre sus diecinueve concejales un perfil parecido en algo al que con toda legitimidad creyó idóneo en 2011 para dirigir la Policía Local, ese cuerpo que es la pesadilla periódica de todos los alcaldes de España, con independencia de las siglas del partido. Sacar a Asunción Fley de la árida Hacienda resultaba inconcebible, una licencia que sólo se le hubiera permitido a Arenas en caso de haber alcanzado San Telmo. Curro Pérez sigue orillado en Triana y con una portavocía del gobierno más bien difusa. Y en contra del concejal Ignacio Flores ha jugado su excesiva proximidad con los agentes. Sabido es que tanta familiaridad con una área de gobierno tan delicada no gusta a un alcalde que, precisamente, eligió al reverendo Maximiliano Vílchez para Urbanismo por ser completamente ajeno a las caracolas de la Cartuja. Y eso que Curro Pérez brilló en la oposición fiscalizando los dineros de las setas.
Como en aquel 1984 en la Campiña, el alcalde se ha topado con la realidad. Ya no puede elegir al perfil idóneo. No hay chisteras, ni conejos. Están los bueyes que uno tiene, que no son pocos. Y no los que uno querría tener, que tampoco es que fueran muchos. Política. Siempre ganan los aparatos. Como los alemanes en fútbol.