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El fin del cuaderno azul en el PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Feria 2016
EL PP de Sevilla sigue siendo un partido en crisis, fracturado, sometido a un continuo estrés, a los vaivenes propios de un cambio de pontificado, del inicio de un nuevo ciclo, donde hay fuerzas que se resisten al cambio y agentes que tratan de irrumpir con la vitola de ser los paladines de un nuevo estilo. El PP de Sevilla es un paciente al que la estructura regional no consigue monitorizar, no logra controlar sus pasos, ni vaticinar sus querencias. El PP de Sevilla vive en continuas contracciones, a la espera de un parto que nunca llega. Funciona sufriendo. Es imposible algún augurio a largo plazo. Cualquier anuncio de futuro que no se pueda materializar en poco tiempo resulta poco creíble. Humo. Zoido se ha ido y su marcha ha desencadenado una suerte de proceso sucesorio en el grupo municipal, avanzado y retransmitido en directo por este periódico en su edición digital a mediodía del pasado jueves. Todo es interino en el PP y en el Grupo Popular. Nada es fijo. El pujante sector crítico logró el jueves una portavocía adjunta y –tal vez lo más importante– consiguió que el nuevo organigrama se acordara tras un debate de tres horas. Una sesión tan larga fue la prueba palmaria del fin del cuaderno azul, aquella libreta que simbolizaba la política digital de la era aznariana: la elección a dedo de los sucesores y delfines en un partido eminentemente presidencialista.

Hasta el mismo Arenas, consciente de que ya pasaron sus días de vino y rosas, anda remangado para lograr que los suyos sean fuertes en la plaza sevillana. Los críticos no pudieron frenar el jueves que el portavoz principal en el Ayuntamiento sea un oficialista, Alberto Díaz, ex jefe de gabinete del alcalde Zoido. Los críticos hubieran preferido, al menos de boquilla, a la concejal María del Mar Sánchez Estrella para dejar así en la reserva activa (activísima se podría decir) al verdadero aspirante a candidato a la Alcaldía en 2019: Beltrán Pérez. El pecado de Sánchez Estrella fue, tal vez, postularse en exceso para el cargo. Un pecado, en cualquier caso, perdonable en el mundo de la política tras cumplir alguna penitencia liviana.

El presidente provincial, Juan Bueno –la cara amable del aparato– jugó con los tiempos. Estuvo hábil hasta que se le vieron las cartas (marcadas). Sus prisas lo delataron. ¿Por qué había que dejar reorganizado el grupo municipal ese mismo jueves? Porque si esperaba un día más ya no dispondría de la mayoría necesaria (siete sobre doce) para sacar adelante su plan, pues la salida de Gregorio Serrano y Curro Pérez (oficialistas fichados por Zoido para Madrid) lo dejaba en cuadro de inmediato, por mucho que hubiera forzado la presencia de Jaime Ruiz, que todavía no ha jurado el cargo de concejal. Ruiz avaló el plan de Bueno sin entusiasmo: “No es mi propuesta pero la apoyo por respeto al presidente del partido”. Si Bueno esperaba la llegada de los sustitutos, la cosa se le ponía aún más fea, pues ya calientan en el andén Rafael Belmonte (vicario general de la causa beltraniana) y Carmen Ríos (crítica con el zoidismo). Bueno metió la directa, afrontó y forzó una reorganización a paso de mudá. Gregorio Serrano, que a esas horas aún ocultaba su condición de flamante director general de la DGT, pidió “respeto” para el presidente provincial. Los críticos, que comenzaban a olerse que el barco oficialista sufría vías de agua, pidieron retrasar la reunión para repetirla cuando ya se pudieran sentar en la mesa los doce concejales que, de verdad, iban a representar al PP en los dos años y medio de mandato que aún quedan. Pero Bueno quería a toda costa dejar los deberes hechos antes de que Zoido confirmara sus fichajes hispalenses, los que iban a dejar a Bueno sin garantías de éxito.

La consecuencia del inminente desembarco de Belmonte y Ríos es que el oficialista Alberto Díaz será un portavoz que dirigirá el Grupo Popular en aparente minoría, será una especie de Rajoy del palomar que tendrá que dialogar cada día, cada minuto, cada instante. No con el PSOE, sino con los suyos. Porque corre el riesgo de ser revocado en cualquier momento. Para dejarle claro que es un portavoz en situación de supuesta fragilidad, los críticos se movieron en la misma mañana del viernes. Se sintieron estafados por Bueno, que no reveló el jueves que Serrano y Pérez tenían ya un pie en el AVE para mudarse a Madrid. Hasta la Secretaría del Ayuntamiento llegaron los amagos para revertir los nombramientos. Bastaba con que cinco concejales retiraran sus firmas del acuerdo alcanzado el día anterior. Con el amago enseñaron la punta del cañón, exhibieron el músculo. Y nada más. Entre los oficialistas hay quien asegura que, en realidad, carecían de las firmas suficientes.

La estructura regional pidió paz, suplicó un período de calma tras meses de convulsión. Derrocar al nuevo portavoz era técnicamente posible, pero el escándalo estaba servido. El PP de Sevilla sería, de nuevo, un avispero a dos meses del congreso nacional. Y, sobre todo, en fechas muy próximas a la elección de los compromisarios que habrán de representar a la provincia en esa cita de febrero en Madrid.

Díaz se comerá los polvorones como portavoz mientras la regional siga frenando el empuje del ariete de los concejales críticos, auspiciados desde la Diputación por la correosa portavoz Virginia Pérez, y dirigidos desde Madrid por el lince Arenas. Díaz es un hombre de José Luis Sanz, el senador y alcalde de Tomares al que su pueblo hace tiempo que se le queda pequeño. El cariño de la regional por todo lo que huela a Sanz es más bien escaso, pero el PP andaluz no quiere más frentes abiertos. Moreno Bonilla no tiene ningún entusiasmo por Zoido, al que culpa en buena parte del rechazo que sufre en Sevilla, ni por Sanz, al que Zoido aupó a la condición de aspirante a presidente regional con un sonoro fracaso. Pero la regional prefiere a Díaz de portavoz durante un período pacífico que sufrir otra crisis como la del pasado verano. Díaz, por el momento, ha comenzado a entrevistarse cara a cara con los concejales críticos. Ha encontrado, en principio, buen talante y ganas de trabajar en armonía. El nuevo portavoz del PP es consejero de Emasesa, la joya de la corona de las empresas municipales. Parece que seguirá siéndolo. Yque respetará el puesto de María del Mar Sánchez Estrella en el patronato del Alcázar. Los cambios que haga, en las empresas municipales o en el equipo de asesores, están por ver. Ahí se percibirá si es un portavoz con las manos libres, o tutelado desde el Ministerio del Interior. De lo que no hay duda es de que conoce los errores del zoidismo.

Beltrán Pérez, hoy portavoz adjunto de su formación en el Ayuntamiento, querrá ser el portavoz principal más pronto que tarde. El caso es que no se lleva mal con Alberto Díaz. Desde la pasada Feria, como se aprecia en la imagen que ahora ve la luz, establecieron una conexión bendecida por el propio José Luis Sanz. En cuanto Sanz tuvo conocimiento del primer acto de los críticos, ocurrido el mediodía del Miércoles de Feria en la caseta Los Manijeros, sabía que el personaje clave, con el que se medirá tarde o temprano, era Beltrán Pérez. Díaz estuvo con Pérez el martes de Feria, con Rafael Belmonte como testigo. Y Sanz y su fiel Díaz acudieron a la caseta particular de Beltrán Pérez el mismo miércoles por la noche. Ambas partes siempre han tenido la interlocución abierta en los meses más duros de empuje de los críticos.

El posible salto de Sanz a la política municipal en Sevilla, opción ya apuntada en estas páginas en varias ocasiones, pasa por varios requisitos. Que se quede limpio cuanto antes de cualquier nuevo frente judicial. Que recupere el poder orgánico, por lo que tendría que ser de nuevo presidente del PP hispalense, ya lo fue en un período notable. Y que sepa convencer al electorado de que hoy se puede ser alcalde de Tomares y mañana aspirar a la Alcaldía de Sevilla. Sanz es un tipo criado en el casco antiguo y hermano muy antiguo en San Isidoro, por lo que goza del marchamo capitalino, otra cosa es que el padrinazgo de Zoido para esa aventura sea el adecuado.

El Zoido de 2016 es ministro, pero no es el Arenas del 96 al 2004. Zoido no tiene influencia en los designios del partido como la tenía el de Olvera en sus buenos tiempos. Ya se vio cuando el ex magistrado fue presidente regional interino, un período negro en una trayectoria política que alcanza ya las dos décadas. El peor favor que Zoido puede hacer a su amigo Sanz es promocionarlo para ser alcalde de Sevilla. Incluso hacer como que lo hace. Ocurre que Zoido ha aprendido de Arenas todo lo que sabe de política. Como diría Malú en su canción de éxito:“Me has enseñado tú. Tú has sido mi maestro para hacer sufrir. Si alguna vez fui mala lo aprendí de ti. No digas que no entiendes como puedo ser así…”. Zoido ha visto a Arenas hacer y deshacer en Andalucía y en Sevilla desde los despachos de Madrid. Eso le influye. Es determinante. Pero Arenas podía permitirse aquellas acciones por dos razones: había creado escuela, todos eran sus discípulos, por lo que tenía autoridad moral, y además siempre conseguía perpetuarse en alguna plaza de poder orgánico e institucional en Madrid. Zoido no ha creado escuela, más allá de tener una cuadrilla de fieles (Gregorio Serrano y Curro Pérez) y no se ha perpetuado en el poder. Más bien al contrario, los lodos de hoy del PP sevillano proceden del barro de haber perdido la Alcaldía de los 20 concejales. Cuando el poder sale por la puerta, las uniones en los partidos saltan por la ventana. A la vista está.

Mal haría Zoido en jugar a ser Arenas a la hora de ejercer de árbitro en el PP sevillano por mucho que el Ministerio del Interior sea una plaza de una indiscutible importancia. Zoido se puede salvar a sí mismo. Por su currículum, por su encanto personal para ganarse a Cospedal como se ganó en su día a Arenas, por su inteligencia de hombre de pueblo y por su pericia para hacerse el sueco. Pero no puede salvar a los demás ni erigir nuevos candidatos. Por el momento no goza de esa potestad. Tuvo una gran oportunidad de convertirse en ese político total del PP en Andalucía, creador de nuevas figuras. Pero no quiso. Rajoy aún está esperando que Zoido le diga en una conversación privada que su sucesor como máximo responsable del partido en Andalucía era Sanz. Esa petición, realizada en firme y con rotundidad, hubiera puesto a Rajoy en un serio compromiso, pues se la hubiera hecho quien ostentaba en ese momento la presidencia regional del partido y la Alcaldía que se había convertido en el estandarte del municipalismo para el PP. Zoido nunca dio ese paso, más allá de referencias en contextos mitineros.

Los nuevos tiempos en el PP no tienen ya el azul de ninguna libreta. Todo lo ocurrido en la formación hispalense en los últimos meses prueba que buena parte de los cargos y militantes han perdido ese respeto reverencial por el aparato del partido, que ahora se ve vulnerable y que es heredera de una estructura incapaz de haber conservado el poder municipal que se logró de forma tan brillante. No se equivocaron José Luis Sanz ni Alberto Díaz en abrir la interlocución con Beltrán Pérez en aquellos días de Feria. Los hechos demuestran que Díaz está condenado a entenderse con los críticos en el Grupo Popular. Y que los críticos tienen que medir su fuerza, ahora que en el Ayuntamiento la van a tener con más intensidad que antes, para no aparecer como políticos con un apetito voraz de poder. Ysi Sanz quiere bajar de Tomares a Sevilla es mejor que construya el teleférico prometido. Porque ya no hay ministro que tenga un dedo tan poderoso. Los emperadores desaparecieron como los dinosaurios. Hasta hay uno que fue vicepresidente del Gobierno que sigue enredando las madejas aparentemente menos importantes. Se toma la molestia en hacerlo. Vivaquea todo lo que le dejan. Ojo al tipo. Arenas no estaba muerto, estaba de parranda. El de siempre, el que los enseñó a todos. El maestro Yoda del PP andaluz. Sigue descendiendo al foro donde se eligen los portavoces de la oposición municipal. Quizás porque sabe que el poder se construye de abajo hacia arriba. Los cuadernos azules ya no señalan desde arriba a los que mandarán desde abajo.
Sev.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
comitéPP

Las grietas del zoidismo

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2015 a las 5:00

Pleno extraordinario en el Salón Colón.
La orquesta seguía tocando mientras el barco era engullido por el agua con una parsimonia macabra, con la velocidad de un rito inmisericorde. La música era la banda sonora de la tragedia. Era tan grande la nave, tan infinitamente colosal, que nadie podía imaginar un final de tragedia. El gobierno de Juan Ignacio Zoido es como la orquesta (municipal) del Titanic estos días de primavera tardía. Los músicos siguen representando un papel, fieles al guión teatral de la política. Los veinte concejales saben que van directos a un naufragio incierto, donde ahora resulta imposible otear una nave de salvamento. Hacen su papel. Aparentan que pueden gobernar cuando la despensa de las opciones está hueca. Un alcalde sin mácula, honrado y con don de gentes, ha estrellado la nave del gobierno contra el iceberg de la descoordinación, la falta de un método de trabajo cotidiano y la ausencia de un número dos que fijara las directrices políticas mientras él hacía lo mejor que sabe hacer:el candidato imbatible.

Premonición. Javier Arenas retiró a Jaime Raynaud de la carrera por la Alcaldía la tarde del Jueves de Corpus de 2006. A los pocos día se anunció que Juan Ignacio Zoido era el candidato para los comicios de 2007. Un asesor cualificado del PP clavó el veredicto en el andén del Ayuntamiento: “Raynaud es el peor candidato, pero sería el mejor alcalde. Y Zoido es el mejor candidato, pero será el peor alcalde”. ¿Por qué se derrumba a las primeras de cambio un gobierno con 20 concejales y cerca de 170.000 votos? Un veterano del PP de Córdoba advirtió en la reciente sesión de la ejecutiva regional que no se puede culpar de las debacles electorales a las políticas de Rajoy. No le falta razón. Pese a las medidas impopulares del Gobierno de España, el PP ha obtenido el 24-M un total de 2.768 mayorías absolutas. En la provincia de Sevilla tiene cuatro: Tomares, Carmona, Pilas y Herrera. Zoido habría acusado el castigo propinado al inquilino de la Moncloa, pero también el efecto de una gestión sin brillo, carente de logros materiales y que se ha centrado excesivamente en la recuperación económica de un Ayuntamiento que heredó sin capacidad de crédito y con algunas empresas en estado de coma por falta de liquidez.

Excesivo poder. El que ha tenido la delegada de Hacienda, Asunción Fley. No son pocos los concejales del gobierno que coinciden en que Zoido ha asignado un papel fortísimo a esta independiente, que se ha regido siempre por criterios técnicos y nunca por objetivos políticos. La Hacienda local no ha hecho política, se ha limitado a cuadrar los números, dejando a los concejales sin margen de maniobra. Zoido jamás ha consentido una crítica hacia Fley, que ha sido del grupo de sus intocables junto a Dolores de Pablo-Blanco, la delegada de los asuntos sociales. Pruebas del poder de Fley son la libertad de la que ha gozado para la designación de algunos de sus colaboradores más importantes: Lorenzo Cabanillas, director general de Gobierno Interior, conocido por sus vinculaciones con el anarquismo, y Eduardo León, gerente de Recaudación que ya lo era con el gobierno de PSOE e IU. Un dato más: Zoido consintió que Fley disparara el sueldo de Teresa Ojeda, directora general de Hacienda, cuando asumió también las competencias de personal, por lo que el salario pasó a ser de cien mil euros en un contexto de crisis internacional y de fuertes recortes en el Ayuntamiento. Al alcalde le llovieron las críticas públicas del PSOE. En el PP se refieren desde entonces a esta directora general como La bien pagá. Pero si Fley decide, todos deben callar. La cola de espera de los concejales del gobierno para ser atendidos por Teresa Ojeda, era como la de quienes aún conservan la esperanza de almorzar un día con Javier Arenas. Zoido no ha sabido convencer a Fley de que, en ocasiones, convenía sacrificar ciertas medidas de austeridad para obtener liquidez con la que cumplir ciertas promesas políticas. O simplemente para no tocarle las narices a los cinco mil trabajadores del Ayuntamiento, a los que se ha dejado sin las productividades. Las cuentas han cuadrado a costa del enojo de los funcionarios, de no haber nadie por las tardes en muchas dependencias municipales, de carecer de inspectores para los veladores los fines de semana y, por supuesto, a costa de ochocientas vacantes que han terminado por ser el tiro en el pie: “Si te dan unas tijeras, todos sabemos cortar. La clave es usarlas sin provocar heridas”. La crítica de algunos colaboradores directos de la Alcaldía se dirige también hacia Madrid: “Lo que dice Montoro no debe ser tomado como palabra de Dios. Se podía haber hecho una resistencia mayor. Siempre hay márgenes”.

Embargos. Se lo preguntan varios concejales. ¿Por qué se ejecutaron cientos de órdenes de embargo contra las cuentas de los sevillanos en los días previos a las elecciones? Unos aseguran que los programas informáticos de la Hacienda local no entienden de estrategias electorales, otros ven en esta acción una prueba más de la ausencia de una política fiscal que hubiera pospuesto los embargos hasta después de la cita con las urnas. Y, desde luego, que no se hubiera puesto tanto empeño a lo largo de todo el mandato en cobrar deudas antiguas.

40 votos al día. Son los que ha perdido Zoido estos cuatro años. Todos los sufragios perdidos no se pueden deber a la gestión de Rajoy. A este alcalde le ha faltado un número dos, un vicealcalde o concejal de Presidencia que se dedicara a la gestión pura y dura mientras él seguía entregado a la calle, consagrado al cultivo de las relaciones con los vecinos, dedicado a estar próximo a los sevillanos. Cuando más ha acusado la falta de esa figura ha sido tras caer sobre sus hombros las cruces de la presidencia de la FEMP y la del PP regional. El gobierno ha estado desorganizado, sin un método de trabajo, sin un esquema de organización similar al de una gran empresa donde los directivos rinden cuentas y se hace un seguimiento de los objetivos de trabajo. La mastodóntica estructura del Ayuntamiento ha estado en manos de funcionarios sin criterio político, o con políticos sin margen de acción porque todas las ofrendas se han depositado en el altar de la Hacienda local. Y Hacienda jamás reporta votos. Gallardón tenía la figura de Manuel Cobo. Yel Ayuntamiento de Barcelona cuenta con un gerente. En Sevilla todo se ha apostado a la figura de Zoido, que ha vivido al día, entregado a una agenda que otros confeccionaban y que hace cinco meses que dejó de incluir cada lunes por la mañana la reunión de los concejales del Grupo Popular para fijar los objetivos políticos de la semana. Zoido ha seguido un modelo radial de relaciones con sus concejales, de tal forma que unos no podían saber cuáles eran las necesidades de otros porque nunca había puestas en común. La carencia de una estructura piramidal de gobierno, operativa y con un calendario de sesiones establecido, ha sido clave. La brecha entre los delegados de distrito y los tenientes de alcalde ha sido excesiva. Este defecto no se ha apreciado, por ejemplo, en algunas empresas municipales, como Tussam y Lipasam, donde los objetivos se han cumplido con mérito. Sólo durante unos meses funcionó un grupo de trabajo en el que se integraban los delegados de Urbanismo y Hacienda, el portavoz del Grupo Popular, el vicepresidente de las empresas municipales y el jefe de gabinete de la Alcaldía. Pero este intento por sistematizar el trabajo duró poco.

Urbanismo. La Gerencia ha sido el motor gripado del gobierno. Maximiliano Vílchez ha estado más preocupado por no meter la pata que por sacar adelante proyectos. Ha ejercido un urbanismo tan honrado como pusilánime, tan silencioso como infructuoso. Los escándalos de los años de Monteseirín han provocado un gobierno acomplejado. La coyuntura económica no ha ayudado, pero tampoco ha habido ni imaginación ni impulso político para colocar, por ejemplo, un simple azulejo en Triana, o para instalar unos toldos en la Avenida. Con el PGOU se ha seguido la política del metisaca: primero se anuncia una comisión de sabios para su revisión y después se renuncia a ella. Ni comisión, ni sabios, ni listos, ni tontos, ni el PGOU revisado. El gerente de Urbanismo no se ha comprometido con la causa zoidista en ningún momento, como tampoco lo ha hecho el de Emvisesa, todo lo contrario que los de Tussam y Lipasam. Torreglosa vive una luna de miel con el sindicato de conductores. Yhasta los más críticos con Paco Pepe han perdonado sus pecados veniales y han terminado por reconocer su capacidad de trabajo y su dominio del sector de la limpieza.

Miedo a decir no. Al alcalde le cuesta un mundo decidir un cambio, y afrontar un problema tanto como dar nones a una petición. Tiene la escuela de Rajoy: orilla los conflictos como si fueran a arreglarse por efecto de alguna fuerza desconocida. Yen ocasiones hasta le ha ido bien, pero en otras ha provocado el efecto contrario. Cualquier vecino que lo ha abordado sabe que su respuesta siempre es complaciente y se remata con una indicación a su jefe de gabinete:“Alberto, toma nota del número de este señor, que vamos a atender su solicitud”. Generaba así la ilusión del vecino, que al día siguiente estaba telefoneando a la Plaza Nueva en demanda del cumplimiento de la promesa. La ilusión se tornaba en frustración en no pocas ocasiones. Pongamos otro ejemplo. Al confeccionar la nueva lista electoral, no ha sabido prescindir de su número dos, Javier Landa, al que había retirado funciones y había mandado avisos por medio de la prensa para provocar su marcha voluntaria. Landa ha sido feliz en el Alcázar, pero ha generado problemas y antipatías hasta el punto de ser declarado persona non grata por una entidad tan poco sospechosa de beligerancia como el Curso de Temas Sevillanos.

Demoras. El gobierno tardó en echar andar. El efecto de los 20 concejales subió en un pedestal a más de uno y de dos, tanto como tenía escondidos y un punto avergonzados a los miembros de la oposición. “Tardamos en coger el teléfono a mucha gente”, admite ahora un estrecho colaborador de Zoido. Ha habido empresarios esperando meses una cita con el alcalde, mientras se multiplicaban las fotos de su asistencia a esos canapés donde se concentra siempre la misma Sevilla, donde sólo varía el adulado, nunca el adulador.

Modelo. A Zoido le chirría la teoría sobre la necesidad de tener un modelo de ciudad. Quizás tenga razón en que se ha abusado de ella en otros tiempos para vender fuegos de artificio, pero no es menos cierto que este Ayuntamiento no ha tenido un plan estratégico definido, ni las delegaciones han seguido un plan director. En general, se ha actuado a salto de mata. Una prueba del caos es que el alcalde se enteró por la prensa de la implantación de la zona azul.

Interventor. Casi todos los concejales se quejan de las trabas impuestas por la Intervención General a muchos gastos. Demonizan incluso la figura del interventor y del viceinterventor como funcionarios implacables. Bien es verdad que también hay quienes consideran lógico el papel de ambos cuando tantos interventores y funcionarios están haciendo el paseíllo por los juzgados de toda España. La coyuntura no está para interpretaciones de la ley según el viento político que sople.

Deportes y Cultura. La coca-cola ya ha perdido el gas. El concejal, no sin antes escrutar por enésima vez la dependencia, se refiere a dos parcelas de poder específicas. “En Deportes se ha hecho una gestión profesional impecable. Pero el proceso de transición de las juntas rectoras se ha vendido mal. No se ha presentado como una solución y se ha terminado percibiendo como una imposición. No se ha conseguido que los nuevos adjudicatarios den la cara. Yen Cultura se ha hecho muy bien, pero las diferencias entre María del Mar y Benito Navarrete se han evidenciado demasiadas veces. Estos dos egos debían haber sido coordinados por alguien para evitar ciertos numeritos”.

Despedida. “Zoido es un tipo extraordinario, pero muchas veces ha sido el padre de familia numerosa que llega a casa harto de trabajar y no está para que los niños le cuenten problemas. Y en un gobierno hay que afrontar muchos problemas cada minuto”.

Los lodos de una alta expectativa

Carlos Navarro Antolín | 25 de mayo de 2015 a las 5:00

24/05/15 Reacciones a las elecciones del Ayuntamiento de Sevilla Part
La mayoría absoluta más absoluta de la democracia. Y el bajonazo más pronunciado y doloroso que lamina el extraordinario crédito que los vecinos de Sevilla habían dado nunca a un candidato. Juan Ignacio Zoido pierde el 16% de los apoyos recibidos hace cuatro años, un hundimiento en toda regla maquillado por una victoria en número de votos conseguida con foto finish. Los préstamos de votos que auparon al PP a la cúspide con casi un 50% de los apoyos, han quedado crudamente cancelados. Alguien en el PP de Sevilla debería entonar la célebre frase de Felipe González en 1993, cuando el PSOE quedó relegado a una mayoría simple: “He entendido el mensaje”. Echar la culpa a Rajoy de la caída en más de 65.000 sufragios es enrocarse en una mentira de consumo interno. Las mayorías absolutas de los populares en Tomares, Pilas y Herrera demuestran que la figura de los alcaldes y su gestión son valoradas por el electorado. La estrategia de recurrir continuamente a denunciar el bloqueo de la Junta a los grandes proyectos de Sevilla y de aludir a la herencia recibida se ha demostrado, cuando menos, muy endeble para convencer a los prestamistas del voto para que renovaran la confianza un mandato más. Los sevillanos han castigado una gestión plana, con más logros inmateriales que apreciables por el ciudadano de a pie. Y, sobre todo, han votado con el recuerdo de la gran expectativa generada por el candidato Zoido hace cuatro años, cuando fue literalmente vitoreado por el público en la procesión del Corpus y se generó la denominada Zoidomanía, después de que su gabinete ya viniera de explotar el Efecto Zoido en los años de la oposición. Expectativa disparada, fracaso absoluto. Que la última esperanza dependa cuatro años después del escrutinio de un 5% es una prueba suficiente de la debacle electoral.

Es evidente que al electorado le ha importado muy poco el saneamiento de las cuentas. Resulta palmario que los reiterados mensajes sobre la herencia recibida han sido baldíos. Zoido se encontró un Ayuntamiento con una deuda de más de 700 millones de euros, sometió la economía municipal a un Plan de Ajuste y limpió la lista débitos con los proveedores. Basar el principal logro del mandato en la gestión de la Hacienda local ha resultado infructuoso. Pareciera que el votante no castiga las siglas vinculadas con la corrupción, como se ha visto en las autonómicas andaluzas, ni premia las directamente ligadas a la buena administración que permite recuperar la confianza con los bancos, como queda patente con los resultados del Domingo de Pentecostés. El votante castiga la altísima expectación concitada en torno a una figura política que en un plisplás fue alcalde incontestable de Sevilla, presidente de la Federación de Municipios y Provincias y hasta presidente regional del PP. La política, como la televisión, tiende a quemar los productos de éxito rápido. Zoido ha sido valorado como un superhombre durante muchos meses, un político al que sólo faltaba encomendarle acabar con el calor en Sevilla. Tan alta expectativa ha terminado por generar una frustración que deja en tenguerenge al PP de la capital, amén del estrepitoso balance cosechado en la provincia. El partido de la gaviota está necesitado de una profunda sentada, como diría Luis Aragonés.

El Grupo Popular se queda ahora con 12 concejales, los mismos que obtuvo Jaime Raynaud en 2003. Arenas quitó a Raynaud una tarde de junio de 2006 porque no garantizaba el crecimiento electoral, no sacaba rédito a los escándalos del gobierno de coalición del PSOE e IU, según los sondeos internos del partido.

Espadas tiene opciones serias de ser alcalde. Puede gobernar en solitario, como ya hizo Manuel del Valle en su primer mandato, o mediante la fórmula del tripartito. El verdadero ganador de unas elecciones es el que gobierna. Soledad Becerril fue alcaldesa con diez ediles en 1995. Pero el PSOE y Espadas saben que no han sacado provecho del batacazo electoral de Zoido, lo que revela que el partido sigue preocupantemente varado en la capital, donde no gana unas municipales en número de votos desde 2003. El Grupo Socialista se queda con once concejales, que sigue siendo la cifra más baja del puño y la rosa en el otrora fortín andaluz. Espadas apenas ha sumado tres puntos porcentuales más de apoyo, un balance paupérrimo si se compara con la caída del actual alcalde. El electorado no ha premiado una labor de oposición basada en la moderación y estudiada para pasar muy por encima de cualquier asunto espinoso que afectara al gobierno, una actitud motivada por el miedo a que el PP recordara cualquiera de los escándalos de los tiempos de Monteseirín que siguen su curso en los juzgados. El gobierno y la oposición se han parecido en demasiados momentos en su estilo de hacer política: sin chispa, ni sal. Política light.

El PP se desmorona en la capital mientras el PSOE ha sido incapaz de crecer. Zoido ha terminado asumiendo proyectos demasiado vinculados a Monteseirín: la Lonja del Barranco y la ampliación del tranvía a Santa Justa. Y el Grupo Socialista no ha sabido sacudirse a Monteseirín para dejar de ser la diana en la que el gobierno del PP lanzaba los dardos para achantar a los chicos de Espadas.

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La guía secreta de los urinarios corre peligro

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2015 a las 5:00

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La tan alabada micropolítica tiene sus riesgos. Está muy bien, muy moderno, muy europeo, muy transversal, muy sostenible y todas las monsergas que se dicen ahora, basar la gestión municipal en tener a punto las escuadras de policías, barrenderos y autobuses de Tussam para que Sevilla funcione como un reloj de Torner. A Zoido lo critican por haber sido un alcalde excesivamente localista estos cuatro años. Será por eso que en este nuevo programa electoral ha fijado su compromiso de luchar para que Sevilla acoja una cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos y ha ofrecido una sede en la Cartuja para el Singularity University, que la gracia está en oír cómo el alcalde pronuncia lo del Singularity University, que es mucho más complicado que lo del Open Government que le dio por decir en 2011. Qué vía crucis pasaba el hombre cada vez que el asesor (enemigo) le indicaba que tocaba hablar del dichoso Open Government, con lo fácil que es anunciar las medidas de un gobierno abierto, abierto a dialogar con Ciudadanos si hace falta.

Si se rasca el pelo de la dehesa del programa de las 333 medidas de Zoido, con cuya lectura estamos ganando días de indulgencia, se comprueba que este alcalde sigue siendo el mismo. ¿Quién osaba decir que había cambiado tras la borrachera de los 20 concejales? Lenguas viperinas… Sigue siendo el mismo, qué alivio. La micropolítica está salvada con la medida 164, que dicho así parece una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, pero que no es más que la enésima promesa del alcalde. La medida 164 anuncia la creación de una red de urinarios en el casco histórico monumental. Toma del frasco: retretes para todos los turistas con piel de salmonete y paella precocinada de las doce del mediodía. Retretes para tantísimos sevillanos que no saben dónde hacer pipí cuando recorren el centro, este centro tan grande e inabarcable donde cabe de todo menos los árboles para dar sombra. Ysí, los veladores también caben, ¿pasa algo por recordarlo?

El riesgo de esta micropolítica que se refleja en la medida 164 es que acabará con la ruta secreta de los retretes de Sevilla, esa que maneja una selecta minoría que conoce a la perfección dónde están esos urinarios que son como acudideros en momentos de verdadera angustia. Zoido quiere acabar con esa ruta de la que ya adelantamos en su día algunos lugares claves tras el levantamiento parcial del secreto del sumario. Si la derecha nos llena el centro de casetas prefabricadas para orinar, se acabó el entrar a miccionar en el Colegio de Abogados preguntando por cualquiera de los siete mil colegiados o sin ni siquiera preguntar:entrando directamente con decisión, mucha decisión, hacia el patio porticado y girando después a la derecha. Qué maravilla de urinarios, que limpieza inmaculada, qué pulcritud. Ahí está la clave para que José Joaquín Gallardo repita como decano por los siglos de los siglos. Amén. Gallardo no es que sea ya decano, es todo un decanísimo. Hay gente que paga las cuotas del Colegio de Abogados para tener servicio limpio en el centro todo el año, como hay quien pagaba las de la Asociación de la Prensa para garantizarse derecho a caseta. ¿A que sí?

Y cómo acabar con la costumbre de entrar en el Círculo de Labradores de la calle Pedro Caravaca con la excusa de contemplar tan precioso patio después de pasar junto al retrato de Queipo de Llano. Si consigue franquear la puerta giratoria, tiene derecho a servicio con máquina limpiabotas. Pero la máquina carece de crema. Ni marrón, ni negra. Pero allí está ella, como un símbolo más de la cantidad de cosas que se mantienen en Sevilla aunque no respondan a la función inicial.

En cuanto el alcalde pueble el centro de letrinas sin gracia ni sabor alguno, como casetas de obra de Sacyr, seguro que los conserjes de tantos edificios dejarán de hacer la vista gorda. Se nos acabará la guía secreta como se acabó el acceso libre a los servicios del Hotel Inglaterra, a los que pusieron control para que sólo sean usados por los clientes, porque el chorreo de sevillanos entrando en estos servicios, sin pedir siquiera un vaso de agua en el Trinity, era ya de poca o ninguna vergüenza.

Corremos un serio riesgo también de quedarnos sin acceso libre a los servicios del Círculo Mercantil, donde en Semana Santa se puede usted escapar por el callejón de Monardes, como a los de las oficinas municipales del Laredo, donde nadie le parará en la puerta, sólo tiene que entrar con decisión y optar por la escalera o por el ascensor.Si elige el ascensor tenga en cuenta que concede más tiempo a la chica del mostrador para que le lance un arpón en forma del qué desea. Diga que tiene cita con alguien del Consorcio de Turismo, habitualmente esta coartada funciona, porque allí va gente muy variopinta. En estas oficinas municipales hay un servicio por cada planta, todo un lujo desconocido con el que ahora acabará el despiadado Ayuntamiento si cumple la promesa 164.

Poco conocidos son los servicios de la librería San Pablo, en la calle Sierpes, donde se puede hacer el sueco preguntando por alguna biografía de Rouco. Muy recurrentes son los de las hamburgueserías franquiciadas, no siempre limpios, muy calurosos y casi siempre carentes de papel higiénico. Estos últimos urinarios casi no merecen entrar en la guía. Hay horas en que recuerdan a los retretes de gasolineras de los años ochenta.

La enmienda que de verdad debería haber introducido Zoido es la de reabrir los servicios subterráneos que siguen existiendo delante del Archivo de Indias. Ode simplemente Indias, como decía la frívola ministra Carmen Calvo. Esos servicios sí que son históricos, pues en ellos se rodó en 1982 una de las grandes escenas del cine de humor español: la de la película To er mundo e güeno, de Manolo Summers, quien iba alertando a los usuarios de la presencia de un león que se comía las colitas… La auténtica fiera no rugía en los tendidos, sino junto al w.c.

Más le vale al PP reabrir los urinarios de Summers. Sin león, pero con papel higiénico. Y colocar sombra en el eje que forman la Avenida, la calle San Fernando y la Puerta de Jerez. El sevillano sabe sobrevivir sin fuentes de agua potable y sin sombra. Y a la hora del pipí se las apaña estupendamente, como se las apañaba en las bullas de Semana Santa hasta que empezaron las estampidas. Hasta la movida del Salvador se organiza a la perfección según el sexo. Ellos orinan en Oropesa. Y ellas en Acetres. Y ahora la micropolítica se quiere cargar este patrimonio inmaterial del sevillano como si fueran árboles de Almirante Lobo. Qué falta de piedad. Esta derecha no conoce límites.

Golpes de maza

Pocos y mal avenidos. Ninguna encuesta da opciones al Partido Andalucista de retornar al Ayuntamiento. Llevan fuera desde 2007, cuando Agustín Villar se quedó a 700 votos de obtener dos concejales. El caso es que el PA sigue viviendo su segunda travesía del desierto sin otear siquiera un oasis. Yresulta que la formación en Sevilla está dirigida por una gestora tras el enésimo conflicto interno. Aún así, hay que reconocer el entusiasmo y la vitalidad que le está poniendo a la candidatura la cabeza de lista, Pilar Távora. Su papel en la campaña y en los meses previos es más que meritorio para hacerse un hueco.

Un clásico. Decíamos antier que habíamos evolucionado hasta un estado de felicidad sin límites al comprobar que hay partidos que prometen convertir el río en un “caudal de oportunidades”. Aún hay más. Ya hay programas, ¡cómo no!, que usan machaconamente la necesidad de cambiar el modelo productivo de la ciudad. Y repiten lo del modelo productivo tantas o más veces que la puesta en valor del río. Ustedes ya saben que hay puestas de sol de Chipiona y puestas en valor de la política. Las de Chipiona son una vez al día. Las de la política son continuas. Será por eso lo del cambio climático. Cuando el personal coge la vuvuzela de la puesta en valor…

Juan Espadas. ¿Cuándo irá a distritos hostiles para el PSOE como el de Los Remedios? Ayer lo preguntaba un socialista en privado. Decía que está muy bien que Espadas vaya a los platós de La Sexta, pero que debe meterse con frecuencia en distritos donde el PP suele ganar de calle. Sin miedo ni reservas.

Cameron con melva

Carlos Navarro Antolín | 12 de mayo de 2015 a las 5:00

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Borbolla se encendió en los estudios de la Cope en la campaña del 95 cuando Rojas-Marcos le arreó de lo lindo al vincularle a los GAL. “Yo con usted no voy ni a coger monedas”, se defendió el socialista tras ser acusado de tener las manos manchadas de sangre. Quince años después, el candidato del PSOE a la Alcaldía no se salta ni mucho menos el código ético en el debate que tuvo lugar en los estudios de la SER, pero se convierte en un cervatillo en una sabana política poblada de fieras. Juan Espadas elogió doblemente a su rival. Quizás lo hizo para ganar credibilidad y marcar distancias del pimpampún y el y tú más que alejan al ciudadano de la política actual. Pero el camino elegido fue, cuando menos, revelador. Espadas reconoció expresamente que Tussam ha salido del agujero negro en el que esta empresa municipal estaba sumida. Hasta dos veces lo admitió. Ydespués definió al alcalde como una persona con la que se iría a tomar una cerveza y unos caracoles, pero a la que nunca votaría. Es sabido que uno de los mayores actos de libertad está en elegir a los compañeros de aperitivo, almuerzo o cena. Yen esas horas de ocio nadie se la juega con malas compañías o gente poco fiable. A Espadas le faltó decir que se quedaría con el coche usado de Zoido. O que dejaría sus hijos a cargo de Zoido durante todo un fin de semana. Ni en sus mejores sueños creía el actual alcalde que iba a escaparse tan poco erosionado de un debate al que acudió con cierta desgana y dando síntomas de no llevar preparado los temas. Zoido salió vivo, como reconocían por mensajes de telefonía móvil algunos votantes confesos del PSOE. Y Zoido estuvo regular, como admitían muy en privado algunos de sus asesores peperos. Yno hay peor calificativo en Sevilla que decir que alguien está “regular”, que dicho en cuestiones de salud es que le están preparando al interfecto la papeleta de sitio en el cortejo de La Canina. En Sevilla es preferible estar malísimo antes que estar regular.

La gran baza del PP es el Reino Unido: que se equivoquen todas las encuestas que coinciden en que no se superan los 13 concejales en el mejor de los supuestos y obtener un resultado incontestable a lo Cameron con melva. La baza del voto oculto es el asidero de los chicos de Zoido. Nadie ha visto una foto de todos los miembros de su candidatura en torno al jefe. ¿Recuerdan aquella instantánea tan original que se hicieron los 33 componentes de la lista de 2011? Alcanzamos el quinto día de campaña sin que haya foto de familia, tal vez porque los parientes no se encuentran precisamente para descorchar ni una botellita de Dubois. Sevilla no es Londres. Pero es la ciudad de la esperanza en unos tiempos en que está feo decir que se vota al PP, como estaba poco decoroso prometer el voto para el PSOE aquel 20 de noviembre de 2011.

Zoido acabó el debate y se fue a recibir a la vicepresidenta del Gobierno. Soraya Sáenz de Santamaría venía de hacer la ruta de Espartinas y Gines. ¿Y quién la había guiado por los pueblos de esta provincia maldita para el PP? Nada menos que Javier Arenas, el cual ya no figuraba en la comitiva cuando tocó la hora de la capital. Ahuecó el ala. Sabido es que Arenas no quiere saber más que de pueblos esta campaña. El turronero se abstuvo de pasar calor por Rioja, Sierpes yVelázquez, que son los dominios de Juan Ignacio, Juanito para Arenas en otros tiempos felices. No estaba Arenas, pero sí su vicario en la tierra: Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía. Arenas siempre tiene conectado el radar.

Soraya se tomó la cerveza de mediodía en La Flor de mi Viña, donde hubo corte de chacinas variadas (salchichón incluido) y generosidad de ensaladillas con banderillas de melva, que para eso negoció la comanda en la barra el alcalde de Mairena del Aljarafe y diputado nacional, Ricardo Tarno. Espadas no estuvo, a pesar del interés que mostró por tomarse la cerveza con el alcalde. Alrededor de la canutera estaban también Felisa Panadero, Juan Bueno, Alberto Díaz (el jefe de gabinete con prelatura de lista electoral), Gregorio Serrano, Curro Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, etcétera. Alguien que pasaba por allí sentenció una verdad, pero con un desliz en la identidad de la protagonista: “ConAlfonso Guerra de vicepresidente no se cabía en el bar. Esta Cospedal no tiene tirón”.

Tussam estaba en la ruina. A Tussam la metió en números rojos un concejal socialista llamado Blas Ballesteros, penitente de la Hiniesta que cargó de cruces a Monteseirín. Zoido le ha metido a la empresa transferencias por un tubo. Yel gerente ha conseguido la paz social. Si había una sociedad municipal que condicionaba los presupuestos municipales era la de transportes. YEspadas, en un error de libro, le hizo a Zoido el pasillo del campeón al proclamar el éxito del gestión del alcalde más carente de gestión. Espadas se metió un gol en propia meta cuando más fácil tenía poner en jaque al alcalde de los 20 concejales. Moraleja: al subir al autobús en hora punta conviene agarrar la cartera. Zoido esboza una sonrisa británica. Pero Sevilla no es Londres. Ni tiene autobuses de dos plantas. Y Borbolla y Alejandro viven ahora mucho mejor.

Golpes de maza

Los sondeos del PP. Zoido maneja sus propias encuestas desde el pasado enero. Ycoinciden con los datos de otras prospecciones. La mayoría absoluta está perdida, según unos resultados que se van actualizando con los denominados tracking, que son sondeos de una cantidad reducida de llamadas telefónicas en áreas muy definidas en las que se tiene especial interés: en lugar de volver a hacer dos mil llamadas, se hacen doscientas. Las encuestas internas del PP dejan la mayoría absoluta a una distancia de tres concejales. Pero el PP confía en remontar. Hay tiempo, dicen, y opciones reales de conseguir quince. El único plan es seguir potenciando la presencia del alcalde en las calles: estar en todos los distritos e, incluso, más de una vez en alguno de ellos.

Soraya y los medios. Llamó la atención que la vicepresidenta eligió la provincia en lugar de la capital para hacer declaraciones a los periodistas, por lo que Zoido perdió su imagen en el telediario nacional a la vera de una vicepresidenta ante las alcachofas mediáticas.

Esa camiseta… Ocurrió en la preferia. La caseta del PP acogió la copa para los militantes. Uno de ellos lució una camiseta antigua con leyenda en favor de Zoido, pero que había tuneado para la ocasión. Aludía al puesto 18 en el que concurre Carmen Ríos, la delegada del distrito Los Remedios,. Yremataba la queja con un “¡Tequiyá!”. Está claro que el el hombre considera ese puesto un reconocimiento cicatero para con su delegada..

¡Por fin ha llegado! Ahora es cuando la campaña se pone emocionante. Hemos dado con el vellocino de oro de todo período electoral. Estaba escondido en el programa electoral del PP, ¿cómo no nos habíamos dado cuenta? Lleva un título orginal, nunca antes empleado:“Revitalización del Guadalquviir”. Y un arranque de los que enganchan al lector. Ojo a la literalidad:“El río Guadalquivir ofrece un caudal inmenso de oportunidades como nuevo motor de reactivación económica, creación de empleo e impulso al cambio del modelo productivo”. Lo del caudal nunca lo habíamos leído antes. Lo del motor es de premio literario. Yel cambio de modelo productivo es para partirse la camisa. Ahora sí que somos felices.

Un debate al ralentí

Carlos Navarro Antolín | 11 de mayo de 2015 a las 14:08

ELECCIONES.
Los candidatos a la Alcaldía de Sevilla no se zurran. Guante blanco. Versalles en la Plaza Nueva. Quizás porque uno está henchido de alegría con sólo saber que Zoido tiene pérdida esa mayoría absolutísima de hace cuatro años. Quizás porque el otro cree que Sevilla puede funcionar como una gran sucursal del Reino Unido en la que, al final, surja un gran voto oculto en favor del PP de miles de sevillanos que no se atreverían a reconocer que la economía y la ciudad se están viviendo arriba. Ni Zoido ni Espadas asumen riesgos. Zoido dio la impresión de estar un punto sobrado, confiado y sin haberse preparado mucho los temas. Y Espadas pretendió dar la imagen de un político con altura de miras, como al reconocer que Tussam ha mejorado mucho, pero que no se atreve a hincar el diente más allá de pequeños dardos, pellizcos de monja, como recordarle a Zoido que ya no es alcalde plenipotenciario, sino candidato a la Alcaldía. De la hora de debate en la SER llamó la atención que Zoido se arrancara a criticar a la oposición en los primeros lances. Sabido es que Zoido ha jugado siempre la carta de la elegancia al no entrar a analizar el papel de compañeros de la Corporación. Así lo recordó hace menos de un mes en un debate con periodistas en la Universidad CEU-San Pablo. Zoido fue un opositor muy duro poniendo en jaque al gobierno de Monteseirín cada dos por tres. En aquel foro se le pidió que valorara la labor de la oposición. Entonces se negó. Hoy le ha faltado tiempo para reprocharle a Juan Espadas que lo ha echado en falta en asuntos de ciudad que hubieran necesitado de un consenso entre el gobierno y la oposición.

Espadas trató fina y hábilmente de reducir a Zoido a la figura de un político campechano carente de fondo. El candidato socialista dijo que era capaz de tomarse una cerveza y una tapa de caracoles con el actual alcalde del PP, pero no de votarle para que siga al frente del Ayuntamiento cuatro años más. Es la prueba de que el PSOE sabe que Zoido no tiene ninguna arista. O no se la han sabido encontrar.

Entre la falta de ganas del alcalde y con un líder de la oposición poniendo mucho algodón antes de clavar cualquier aguja fina, el encuentro fue un debate al ralentí. “Yo no tengo tiempo de nadar”, llegó a decir Zoido en un lance del debate. Es lo que tienen las tácticas ocultas: uno espera el voto oculto para repetir en el cargo con la comodidad que niegan todas las encuestas, el otro que un empate técnico le ponga en condiciones de ser alcalde. Ninguno se tira a la piscina. O porque no tienen claro si hay agua, o por falta de tiempo.

Dos estilos para una campaña plana

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2015 a las 5:00

Presentación de cartel de la Semana Santa de 2011 Espadas y Zoido
SE sortea un fin de semana en Rota entre los sevillanos que sean sorprendidos hablando del éxito del plan de pago a proveedores en cualquiera de los veladores de la cadena Robles. Y hay un viaje especial a Roma para aquellos que, sometidos a la máquina de la verdad, reconozcan que han alabado en una tertulia el saneamiento de las cuentas municipales. Nadie habla del patrimonio inmaterial de un mandato municipal marcado por la atonía, un mandato visto como plano entre otras razones por la expectación generada por una victoria sin precedentes. ¿Quién recuerda hoy aquello del efecto Zoido que el PP explotó machaconamente para hacerse oír cuando quedó orillado del poder en 2007? La memoria en política dura menos que un trayecto de tranvía. A un mandato plano parece que le sigue una campaña igualmente plana, carente de pulso, sin debate sobre problemas reales de la ciudad, de un sabor light que espanta. Esta campaña carece de agitadores. Zoido se ha abonado a echar el balón abajo, a verter chorros de agua en la muleta para que no se note ninguna racha de viento, a procurar no pegarse ni un tiro en el pie. El efecto que busca ahora Zoido es muy distinto de los que pretendía en 2007 y 2011. Que no se mueva un varal, entre otras razones porque en el PP se tiene claro que en la acera de enfrente no hay chisteras ni conejos.

Espadas soñaría con una Sevilla de ciudadanos sumidos en debates sobre modificaciones puntuales del PGOU, una Sevilla que se bebiera los dictámenes del Consejo Consultivo de Andalucía, una Sevilla que se pirrara por los planes sectoriales de disciplinas varias, una Sevilla que se despertara preguntando por las transferencias municipales a organismos autónomos y sociedades, una Sevilla que escrutara las modificaciones presupuestarias y los reconocimientos de crédito… Una Sevilla que sencillamente no existe más allá de algunos despachos. La otra Sevilla, la lírica y eterna, existe al menos en la poesía.

Esa Sevilla de Espadas, la de los técnicos en los despachos, es perfecta cuando se está en el poder, pero un lastre si se parte desde la oposición. Si el mejor aliado de Zoido es el perfil técnico y frío de Espadas, la mejor opción de Espadas es que el batacazo de Zoido sea algo más pronunciado de lo que auguran los sondeos.

Zoido se lo juega todo a esa poesía. En eso se parece a Susana Díaz. El abuelo y la mamá, los roles que los convierten en políticos próximos a un pueblo que no quiere saber de mociones al Pleno, desvíos presupuestarios, ni informes del interventor.

Tan claro lo ha tenido Zoido que ha sido el primer alcalde en inaugurar un bacalao en la cuesta del ídem. Sin complejos. Tal vez Zoido no tenga (ni quiera tener) un modelo de ciudad, pero sí tiene presentes las cuatro claves de cierto sector de la ciudad. Yexplotando esas claves, más cuatro años de vida municipal sin sobresaltos, tratará de conseguir el nada fácil objetivo de que miles de sevillanos sigan prestándole el voto. Su partido perdió en las autonómicas nada menos que 50.000 sufragios en la capital.

En el rebaño de la ciudad hay ovejas muy decepcionadas con Zoido, como hay ovejas que se duermen con Espadas mientras otras se siguen haciendo fotos con Zoido, el alcalde campechano que cualquier día nos promete acabar con el calor. Si Zoido apuesta por la política costumbrista, Espadas tiene su fuerte en ligar su imagen a la de Susana Díaz. Zoido sabe que Espadas jamás le hincará el diente, por eso juega a hacer todo lo posible para que la campaña sea plúmbea, con la ventaja añadida de que se trata de una campaña fagocitada por la actualidad del Parlamento de Andalucía. Por mucho que Moreno Bonilla se abriera de capa al decir que lo que ocurre en el Parlamento no interesa más allá de las murallas de la Macarena, está comprobado que el pez grande (Parlamento)se está comiendo al chico (campaña de las municipales).

Aquí sólo falta que salgan las pedreas tradicionales: esas impagables promesas para recuperar la grandeza perdida del Guadalquivir, esos gráficos que recrean nuevos centros cívicos y parques que siempre han sido parques hasta que alguien los bautizó como zonas verdes, esas recreaciones de calles peatonalizadas donde el infógrafo nunca pone los veladores, y esas composiciones donde aparecen miles de árboles nuevos que no dan sombra pero que hacen las veces de pipi-canes… Los perros no votan. Los amos sí.

Golpes de maza

Mensajes de estado. Resulta curioso cómo se presentan algunos políticos en la red de mensajería gratuita WhatsApp. Juan Espadas, candidato del PSOE a la Alcaldía, es directo al describir su estado: “A tope”.

Aquel detalle. Al alcalde ya no se le ve aquel llavero que lucía en su primera campaña electoral, la de 2007. Era el llavero del Real Club Pineda de Sevilla. Debe estar en algún cajón.

Ceño fruncido. El que ponen algunos militantes del PP cuando oyen al alcalde insistir en que sus orígenes no están en las Nuevas Generaciones, ni es hombre de partido puro y duro. “Hay cosas por las que no paso”, apostilló tras desmarcarse del perfil propio de los políticos forjados en el aparato. Una vez más, Zoido sabe que le beneficia alejarse de las siglas y salir simplemente como el ciudadano Juan Ignacio, el vecino que es alcalde. La clave está en distinguirse para que el préstamo del voto se renueve.

Monteseirín. El ex alcalde de Sevilla, el socialista que más tiempo ha estado al frente del Ayuntamiento, está participando activamente en la lucha electoral… Pero en apoyo de Ángel Gabilondo como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. En Sevilla, por el momento, ni está ni se le espera. Recuerden que fue el gran ausente del acto de proclamación de Espadas como candidato, donde sí estuvo el ex alcalde Manuel del Valle.

La concejal muda. Así llaman en el PPa la delegada del Distrito Los Remedios, Carmen Ríos, porque no se recuerda ninguna intervención en el Pleno en cuatro años de mandato, ni ninguna rueda de prensa sobre aspectos de su gestión. Hasta en el PSOE dicen que aún albergan la esperanza de conocer el tono de voz de esta concejal en el pleno extraordinario que aún se debe convocar antes de las elecciones del 24-M.

Medallas pendientes. El actual gobierno tiene que llevar al Pleno la propuesta de medallas de la ciudad que se entregarán el 30 de mayo, festividad de San Fernando. Ese acto y el Corpus serán los últimos acontecimientos del mandato. Y con una corporación en funciones.

La lista de Zoido, el ruán de la Feria

Carlos Navarro Antolín | 23 de abril de 2015 a las 5:00

Feria 2015, Caseta del Ayuntamiento
LA confección de las listas electorales son como la mayoría de las novilladas de verano. Interesan a la Banda de Tejera, a tres maestrantes sin ganas de playa y a cuatro chinos engañados. Pues eso. Las candidaturas interesan a los que la componen, a cuatro periodistas y a los conserjes de las sedes para orientarse a la hora de reforzar el saludo o reducir las florituras. Espadas hizo los deberes de la lista antes de cuaresma. Dijimos entonces que no sabíamos si darle la enhorabuena o el pésame. El hombre defiende con buena fe a su número cuatro, una militante agreste que ahora sólo provoca dolores de cabeza en el Grupo Socialista, pero la cefalea será de toda la ciudad como Espadas consiga ser alcalde. A Espadas hay que animarle, porque el partido le ha puesto su cruz. Y el hombre la lleva con la resignación de un penitente de barrio que nunca ve la hora de la entrada.

Zoido ha sacado su lista con las primeras pijotas en los peroles de esa preferia que tanto le gusta. Hay concejales que se enteraron en los mentideros del numerito que les correspondió en la tómbola del mérito que instalan todos los partidos políticos cuando se oye el tam-tam electoral. No pocos de esos concejales se han enterado por las redes sociales. Este año ni siquiera ha habido rueda de prensa en la sede del PP para que Juan Bueno, presidente provincial, cante los números como un camarero con oficio canta las tapas. La lista de Zoido de 2015 es de ruán. Todos callados, no vaya a ser que pregunten por Rato. Y que siga la Feria. Cuanto menos se hable de la lista, mejor. La lista del PP es como las carreras de la Madrugada. Se echa encima un trapo negro como se echa sobre la jaula del canario a ver si se duerme. Pío, pío. ¿Y Pía? Pía Halcón va de diez en la lista, qué pelotazo ha pegado Doña Pía. De ser la 19 en 2011 a nada menos que la diez en 2015. Y eso que casi le da un sopitipando hace cuatro años cuando se vio de concejal sin esperarlo. Lo de Pía sí que ha sido un adelantamiento en toda regla. Del pifiazo que pegó en Bellavista como delegada al territorio amigo de Nervión, donde ya se ha visto ella más cómoda estos años. De oca a oca y me ponen la diez porque me toca. Y no como Curro Pérez, afilado portavoz del gobierno, que me lo tienen en la lista como el caballito del Tío Vivo, ahora subes, ahora bajas. A Curro Pérez no de la dan el pésame, le dan la biodramina para los mareos.

Esta Feria hay gente que para a los concejales del PP por la calle y casi le dicen eso tan sevillano del te acompaño en el sentimiento. Dentro del PP, pero bien dentro, hay quien consideraría la cifra de 14 concejales como un buen resultado. Manuel del Valle perdió seis en 1987 y siguió siendo alcalde. Después lo quitaron y se quedó con la miel de la Expo’92 en los labios. Por si acaso, algunos se beben esta Feria con el espíritu del beso: como si fuera la última vez. Pero no todos. Javier Landa es la prueba de la resurrección. El catedrático le ha hecho un tururú a los chicos de la sede. Landa ha aguantado más que un buzo bajo el agua. Y la Banda de Tejera se ha arrancado a tocarle un pasodoble por haberse quedado con los pies plantados en la Plaza Nueva, impasible durante meses ante la mirada aviesa del morlaco de la lista. Y los cuatro chinos se hartan de aplaudir.

El más puro estilo Zoido

Carlos Navarro Antolín | 18 de abril de 2015 a las 5:00

PLENO DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
Ocurrió por la mañana, en la junta de gobierno de cada viernes en el Ayuntamiento. Despachados los temas del orden del día, pareció sonar el Extra omnes! de la Capilla Sixtina que manda salir del cónclave a todos los que no sean cardenales. Se marcharon el interventor y el secretario. Se quedaron sólo los políticos. Zoido tomó la palabra y, por fin, anunció a los presentes el orden de la candidatura. A esa misma hora se celebraba el comité electoral del PP de Sevilla que debía aprobar las listas, un chau-chau en toda regla carente de debate y espíritu crítico, pues la lista estaba cerrada desde mucho antes. Zoido cantó los nombres sin necesidad de chuleta. El dos, Fley. El tres, Javier Landa. El cuatro, María del Mar Sánchez Estrella. El cinco, José Luis Vargas, un arquitecto que ha logrado colar la diputada Alicia Martínez… Las caras de los halcones se fueron estriñendo al verse relegados a ese tramo de la cofradía donde no se oye la banda de la cruz de guía ni la del primer paso paso, pero se oye con nitidez el estruendo del calentador de la leche de las cafeterías.

Zoido vuelve a confiar en los tecnócratas en detrimento de los hombres de partido que le auparon a la primera victoria (insuficiente) en 2007 y contribuyeron al exitazo de 2011. Cantados los nombres, el alcalde abrió el turno de las intervenciones para posibles aclaraciones, pero aquello era, para unos, la entrada de la Mortaja; y para otros, la salida del palio de la Victoria. Nadie habló. Prietas las filas. Los concejales ausentes de la junta de gobierno se fueron enterando de su puesto por las redes sociales o por los chascarrillos de tertulia.

Los perfiles institucionales y de gestores vuelven a estar primados sobre los estrategas y gladiadores en la arena del circo de la campaña. El alcalde sigue externalizando apoyos y se vuelve a saltar la plantilla del PP. Sigue fiel a los esquemas propios de quien no se ha criado en las Nuevas Generaciones, ni entiende determinados conceptos, hábitos o inercias de la política actual. Ha colocado en los principales puestos de la candidatura (del dos al seis) a cinco profesionales sin bagaje en el partido, provocando una vez más los primeros escozores entre quienes se creían con más derecho a ocupar esos puestos por estar en los frentes vecinales, en la lidia con los funcionarios pusilánimes o en la pelea con los interventores para sacar adelante un gasto. El primer militante de la lista procedente del aparato puro y duro, curtido en la estructura provincial y regional, es su propio jefe de gabinete, Alberto Díaz, que ocupa el séptimo lugar de la candidatura. La composición de la lista revela que el alcalde avala la gestión de los profesionales independientes con los que contó en 2011 (Fley, Landa, Sánchez Estrella y De Pablos) y que es previsor al dejar muy bien colocado a su fiel jefe de gabinete en caso de que se produzca la catástrofe de perder la Alcaldía. Si el PP no retiene el gobierno, nadie duda que habrá una desbandada de los independientes, que no aguantarían muchos meses con el sueldo de edil de la oposición (unos 30.000 euros anuales), por lo que Díaz sería el mejor colocado en la hipotética formación de un grupo político en la oposición, con conexión fluida y directa con el presidente provincial, Juan Bueno. Sabido es que los pontífices tienen por costumbre dejar ordenados como obispos a sus secretarios para garantizarles un blindaje cuando ellos ya no asuman el gobierno de la Iglesia. Zoido ha seguido esta práctica premiando a Díaz muy por encima de halcones del PP local como Curro Pérez y Beltrán Pérez, así como por delante de uno de sus grandes afines, como es Gregorio Serrano, sobrecargado de competencias en el mandato y que ha sufrido en las paredes de su propia casa las decisiones impopulares que ha tenido que tomar en Mercasevilla. Díaz es el Atlas que soporta la gestión diaria de la popularidad de un alcalde que no tendría tiempo material de devolver todas las llamadas telefónicas a las que se compromete. Arenas citaba al personal para almorzar y Zoido, más austero, se compromete a telefonear.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visita la calle Amador de los Ríos junto al concejal delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, y la concejal delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. En la calle Amador de los Ríos, esquina Alonso de Orozco..

La lista del PP está concebida a primera vista para seguir gobernando. Pero Zoido aplica la diligencia del buen padre de familia y ha dejado asomar su carácter previsor en una suerte del todo atado y bien atado en caso de batacazo, pues todo apunta a que se han invertido los términos en el PP nacional como marca electoral: de la ola victoriosa de 2011, que elevaba a la cima del poder hasta al PP extremeño, al tsunami derribista de 2015, que tiene con las carnes abiertas a todos los dirigentes. La marca personal de Zoido, uno de los escasos pilares aún fuertes en la debilitada catedral del centro-derecha andaluz, se pone a prueba en estas elecciones mucho más que en 2007 y 2011. El propio alcalde ya admite que todos los partidos son “buenos socios de gobierno” si se respetan unos criterios elementales, al mismo tiempo que resta importancia a las ideologías en la gestión municipal.

El ascenso de Fley al segundo puesto es un reconocimiento a su gestión al frente de la Hacienda local, una de las pocas alegrías de un mandato marcado por las arcas vacías. El alcalde no ha sabido o no ha podido prescindir del catedrático Javier Landa, que vive su particular pascua de Resurrección después de haber sido dado por orillado de la lista por el propio Zoido, habida cuenta de los roces que ha tenido con otros miembros del gobierno y de algunos episodios desafortunados como presidente del Pleno. Landa ha soportado en silencio que le dieran por amortizado y ha potenciado su presencia en los actos del partido (pese a su condición de independiente) en una última etapa en la que ha procurado suavizar su imagen. El resultado: sigue políticamente vivo. Y muy por delante de quienes han denunciado sus errores como político bisoño.

Una de las novedades de la lista oficial es la ausencia de José Miguel Luque, que el presidente provincial del partido, Juan Bueno, atribuye a razones personales. Las presiones de la vida diaria municipal han podido lastrar su presencia. Luque es el actual delegado del distrito Cerro-Amate, donde el PP no ha hecho más que perder votos en las sucesivas consultas electorales desde las elecciones de mayo de 2011. Es uno de los políticos mejor valorados por el alcalde y por el aparato, de ahí que haya sorprendido su salida de la lista.

Zoido ha premiado también a Pía Halcón en un puesto de salida, pese a que no pudo con el peso de la gestión del Distrito Bellavista-La Palmera y provocó una pequeña crisis de gobierno al ser desplazada a Nervión.

El alcalde no se ha decidido a colocar entre los cinco primeros a Dolores de Pablo-Blanco, delegada de los asuntos sociales. Ha dejado a María del Mar Sánchez Estrella, responsable de las parcelas de cultura y deporte. Las cosas siguen como estaban, lo propio de un perfil tan poco amigo de los cambios y tan contrario a provocar recelos. La lista deja muchos descontentos dentro de casa, provoca daños en los músculos que precisamente deben mover la maquinaria electoral.