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El clarinazo final del zoidismo

Carlos Navarro Antolín | 24 de abril de 2016 a las 5:00

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Sitúense. Finales de abril de 2015. La ciudad duerme la resaca de las fiestas mayores. En los brillantes sebagos del alcalde hay leves recuerdos de albero. Aún suena el eco del balance oficial de la Feria, que pregona un aumento de visitantes. Se trata de un éxito de perfil bajo que no sirve para cesar el debate reabierto sobre la seguridad en la Madrugada, una noche que quedó desarbolada en varios puntos del centro y con un intento absurdo del gobierno por anestesiar los efectos. La verdad de cuanto ocurrió (una cofradía literalmente arrollada y otra afectada) emergió con fuerza dejando en evidencia la bajada de guardia de los responsables públicos. En los pasillos del Ayuntamiento se piensa en clave electoral. Queda menos de un mes para que el gobierno con mayor apoyo de la historia de la democracia (20 concejales)se someta a la consideración de los ciudadanos. Zoido sabe que es imposible repetir el resultado. Todo gobierno sufre un desgaste mínimo. Gobernar es apostar, priorizar, tomar decisiones que benefician unos intereses y orillan otros. El PP estima que hay margen suficiente como para retener el gobierno. Además, la mayoría absoluta se ha abaratado de 17 a 16 concejales por la pérdida de población. Sólo un batacazo mandaría al centro-derecha a la oposición. Y hasta cabría especular con en el apoyo de Ciudadanos.

El teléfono suena en la Alcaldía. “Jefe, tenemos ya la última encuesta. Se ha hecho justo después de la Feria”. Se trata de un documento de 44 páginas basado en 400 entrevistas efectuadas entre el 19 de abril y el 4 de mayo con la coartada de obtener información de los ciudadanos para mejorar los servicios municipales. Los sondeos previos, similares al que comentamos, advertían ya un deterioro de la imagen del gobierno. Pero el último es ya un verdadero clarinazo que augura un cambio de pontificado, un giro radical al gobierno de la ciudad. Lo de menos es la opinión sobre los autobuses de Tussam, donde entonces reina la paz social gracias a uno de los escasos gerentes que funciona. La clave son las conclusiones del capítulo denominado La vida en Sevilla. No se pregunta por la intención de voto, lo cual hubiera sido tan burdo como reprobable, pero sí por la evolución de la ciudad en los últimos cuatro años, período de Zoido. Un 45,8% sentencia que Sevilla sigue igual. Y un 37,8% sentencia que la ciudad no ha mejorado en nada. Peor aún es que en los distritos Macarena, Norte y Este, los registros son malos o muy malos. Yeso es preocupante al concentrar el Este un porcentaje muy elevado del voto prestado a Zoido cuatro años antes. Sólo en el Centro, distrito poco poblado, obtiene el todavía alcalde un resultado favorable a sus intereses. El sondeo es el clarinazo final al que, por supuesto, se pone sordina interna. La verdad sobre la Madrugada emergió en horas. Aquel documento se quedó en el cajón, como las motas de albero en los sebago, recuerdos de los días felices. La encuesta no pregunta por España ni por Rajoy. El batacazo se produjo. El PP perdió 60.000 votos. El sondeo no se equivocó. Pero alguien dijo y sigue hoy pensando que la culpa fue de Rajoy. Los autobuses siguen funcionando. La Madrugada se ha arreglado. Y quién sabe si Rajoy, al final, hasta se salva. barometro2
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La fiesta marbellí del gerente de Lipasam

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2014 a las 13:16

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Desde el minuto uno se supo que no era un gerente del montón. Por sus hechos los conoceréis. Y Francisco José Juan, gerente de Lipasam, acumula ya varios. En noviembre de 2011, en las primeras curvas del mandato, un pariente suyo fue multado en una botellona. Se adelantó y se encargó de que el propio Ayuntamiento difundiera la sanción y el cumplimiento de los correspondientes trabajos sociales. Como uno más, sin distinciones ni tratos de favor. En julio de 2012 escribió un correo electrónico para felicitar a toda la compañía por el acuerdo alcanzado con los cocheros de caballo para que las bestias lleven pañales. ¿Recuerdan aquella gloriosa perla? “Nos reunimos con ellos [los cocheros] por primera vez en un bar del Barrio León, reunión de la que mi hígado aún guarda recuerdo, no entremos en más detalles”. Tenía razón Paco Pepe. Lo mejor es hacer como con el Laredo: no entrar. La salvaje huelga indefinida de Lipasam reveló los bueyes con los que ara este gerente tan eficaz y trabajador como políticamente incorrecto. Porque Paco Pepe, justo es reconocerlo, es de los que se faja en primera línea de la calle Sierpes en la medianoche del Viernes Santo, caminando entre la basura que dejan los señores de la carrera oficial tras pasar la Virgen de la Merced para que la vía pública esté lo más presentable posible cuando llega la Madre y Maestra. Y allí está Paco Pepe al frente del dispositivo como lo está una tarde de Feria cuando otros andan mangando invitaciones de caseta en caseta. Quizás por ser como es se quemó con los sindicatos y el gobierno tuvo que buscar otros interlocutores para atajar aquella huelga. No faltaron en el PP quienes exigieron al alcalde su cese como medida de fuerza. Y otros, como Jesús Maza, consejero delegado de Emasesa, defendieron su continuidad. Su cese hubiera sido injusto e interpretado por algunos bravucones sindicales como una medida de debilidad.

El problema de Paco Pepe es haber pasado por taquilla con dinero público para recoger un premio de excelencia de una organización digamos que difusa con sede en La Coruña, donde están puestísimos en la excelencia de la gestión de Lipasam. El último amigo que vino de Galicia no traía morriña, sino una conversación tela de pesada sobre los coruñeses y el frenético interés que pusieron en saber los modelos de productividad y gestión de Lipasam cuando se enteraron de que era sevillano. Por las que hilan…

La coartada es que con 4.700 euros se paga, oh casualidad, la difusión del premio. ¿Pero si la foto de Paco Pepe recogiendo la estatuilla de manos de un tío con pajarita la han dado casi todos los periódicos locales como información del día sin necesidad de efectuar ningún pago? Esto recuerda a aquellas reuniones de los años ochenta que se convocaban en hoteles para mostar los contenidos de una nueva enciclopedia “sin compromiso” y con regalo asegurado por el mero hecho de asistir. Muchos incautos picaban, acudían y acababan comprando esos tomos con letras doradas en el lomo que quedan estupendamente en el mueble del salón: La España salvaje, la Segunda Guerra Mundial, Atlas geográfico del Mundo, El Diccionario de la Naturaleza, Enciclopedia Temática Interactiva, Vida Sexual Sana, etcétera.

Lipasam ha pagado 4.700 euros por una foto con un tío con pajarita y cinco cubiertos en una cena marcada por el glamour en el Hotel Villapadierna. Porque no fue sólo: se llevó a cuatro acompañantes a los que quiso premiar por su esfuerzo. Es verdaderamente emocionante cómo hay jefes que pasan por generosos al derramar la gracia de ciertas dádivas sobre sus subordinados, pero con pólvora del rey, claro. Paco Pepe picó el cebo. Acudió al hotel marbellí y se vino cargado con la enciclopedia, pero pagada con dinero público, que no es de nadie, como dijo aquella mente preclara del PSOE que llegó a ministra. Al menos, es de esperar que su hígado no haya sufrido. Y que las letras doradas luzcan bien en la vitrina de las empresas municipales. Ay, la vanidad. ¿O será microvanidad por aquello de la micropolítica? Si Torrijos paga por recibir un premio de estas características, lo crucificamos. Y ni le ponemos un cirineo para subir la cruz hasta el Gólgota. Pero 4.700 euros no son nada. Ni de nadie.

La paz social y ciertas castas

Carlos Navarro Antolín | 17 de noviembre de 2014 a las 12:53

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Acumula ya varios lustros en su puesto. Conoce la ciudad, las principales empresas, los personajes de verdad y los personajes de cartón piedra. Cada vez que se aproximan las elecciones ve cómo unos aprietan y otros agachan la cabeza, siempre la misma secuencia para que no se rompa la paz social. No es que sea un problema específico de Sevilla. Se sufre en otras grandes y medianas urbes. Pero la crisis provoca que haya cada vez quienes se callen menos. El interlocutor se explaya en la descripción de los hechos dando las pistas justas. ¿Miedo? Tal vez.
“Ya verás como de aquí a mayo se reducen las sanciones por todo. Los técnicos y agentes de disciplina de cualquier servicio no es que se vayan a relajar. No es exactamente así. Levantarán actas y rellenarán boletines de denuncia para dar sensación de control, pero ya te contaré cuántas tramitaciones de multas se llevan a cabo. Las mínimas e imprescindibles. Lo que te aseguro que están descartados son, por ejemplo, los desahucios. Ni uno. Ningún político asumirá el riesgo de una foto indebida por mucho que tenga todos los papeles a su favor. Y en las grandes fiestas primará la paz social por encima de todo. ¿Tú sabes que hay servicios que gozan de pluses económicos por trabajar en los grandes días de la ciudad, verdad? Es lógico y ocurre en toda España. Hay quienes incluso tienen la posibilidad de trabajar en sus días de descanso, lo cual supone que el trabajador obtiene unos beneficios extras, tasados previamente. También lógico. Como imaginarás, estando como están muchas familias en la ciudad, hay trabajadores que hacen lo imposible por trabajar esos días de libranza. Venden su descanso, literalmente”.
Honda calada. Rostro nervioso. Mirada asustadiza, antesala de que ahora viene lo grave del relato en el que está echando los gatos de la barriga. “¿Por qué te cuento esto? Porque hay servicios en los que tenemos una pila de quejas porque los liberados sindicales se apuntan precisamente a trabajar en esas jornadas de descanso. Es decir, en los días de trabajo no aparecen porque están de horas sindicales. Y en los que no tienen que trabajar, se apuntan para hacerlo, pero, eso sí, les computa como horas sindicales, no como horas destinadas al ejercicio de su actividad profesional. ¿A alguien le entra en la cabeza que un Viernes de Feria o un Jueves Santo se pueden emplear en horas sindicales? ¿Te das cuenta del chollo? ¿Que qué podemos hacer? Nada de nada. Y menos ahora. A los que se atreven a elevar la voz y a quejarse les decimos que esas prácticas, aunque éticamente reprobables, son absolutamente legales. El sistema es así. El mandato expira y, una vez más, nadie le ha querido meter mano a este asunto. Pasa siempre. La paz social lo justifica todo. Antes y ahora. Te aseguro que lo que yo veo desde hace años es una casta en toda regla, amparada por la ley y consentida por los sucesivos mandatarios, que temen que les pase lo que ya le ocurrió a alguno de sus incautos antecesores cuando quiso poner orden. Ya sabes que los bolsillos de algunos es mejor no tocarlos, porque puedes llevarte algun disgustillo… Hasta que alguien pierda el miedo. Y yo ya lo estoy perdiendo”.

Barranca, el ausente en el balance de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2013 a las 5:00


¿Dónde estaba el Defensor cuando Zoido hizo su balance? No nos referimos al Cura Chamizo, que estaba el martes almorzando con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en El Copo y al que ya le están buscando sustituto. A Chamizo se lo buscan, no a Celis. Aunque si La que Manda en el PSOE pudiera, ya le hubiera buscado también sustituto a Celis, ¿verdad Alfonso? Pero no nos desviemos de la ruta, que el Defensor al que echamos en falta en el Salón Colón no fue al cura que más visita el Cairo (el bar, no la capital egipcia), sino a José Barranca, el Muy Incómodo Defensor de la Ciudadanía que canta las verdades del barquero en su informe anual que lee ante el Pleno en los diez minutos recortados que le concede Landa, ¿pero anda o no anda este Landa? Ojú.
¿Se olvidó la derecha de invitar a Pepebarranca a un acto tan preparadísimo? Ponemos cara avinagrada de Mouriño: ¿Por qué? Si estaban todos los gerentes de las empresas, con Jesús Maza por delante, recién lesionado y todo, yendo el hombre con las muletas que le van a dejar sin chaqué y sin farol de mano junto a la Custodia el Jueves de Corpus. Si estaban varios directores generales, incluido Joaquín Peña, al que ya le han perdonado que un día osó presidir el PP de Sevilla sin la bendición del aparato. Si estaban los directores de distritos, el personal de confianza del Alcázar, el gerente de Urbanismo, Petronio de las caracolas cartujanas; el gerente de la Agencia Tributaria que puso el PSOE y que el PP ha respetado, estaba hasta el concejal Pepelu con nuevo look de ejecutivo de Banesto tras haber acompañado a la carreta de Sevilla Sur con estética de jornalero del SAT… Qué mala pata que no vimos al bueno de Pepebarranca, el comandante de Caballería que cuenta los baches de la calle Cuna, que atiende a quienes reclaman el piso que les prometió Zoido en campaña, que le echa lo que hay que echarle para decir que la Policía Local no es amable con el ciudadano, que asume tantas tareas ingratas desde la independencia. Jugábamos a buscar a Wally en los oropeles del Salón Colón y Wally no estaba. Sería que andaría por la bulla de los codazos de los agradadores del poder, pero no lo vimos. Cosas de la miopía, de la que últimamente hay una oleada de casos en la Sevilla donde nadie ve nada. ¿Pues no dijo el presidente del Consejo que no vio la que se montó entre Los Panaderos y La Lanzada? ¿Pues no dijo la autoridad eclesiástica el día del vía crucis fallido que no había visto la salida desafiante del paso de Torreblanca? No vimos a Barranca como no vemos a los inversores que han de llegar a la ciudad, que deben ser como los del celebérrimo Pregón, inversores que vienen “pero nunca pasan”. El alcalde explicó las ausencias de Gregorio Serrano y Asunción Fley, apagando fuegos en Fibes; agradeció la labor de los diez mil trabajadores del Ayuntamiento, destacó la tarea de algunos gerentes que se encontraron telarañas empadronadas en las cuentas, se hartó de referencias personales, siguiendo su estilo campechano; pero, ay, no dijo nada de Barranca. ¿Lo han borrado del mailing? ¿Será que no ha elaborado un informe de 109 folios sobre los problemas de la ciudad? ¿Serán acaso los fríos que emite el ventilador del poder cuando está escocido? Será que nos afecta la miopía que asuela la ciudad.

Lipasam, el primer gran reto de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 6 de febrero de 2013 a las 16:15


La talla del gobernante se mide en las dificultades. Darle al botón del alumbrao de la Feria, visitar las verbenas de los barrios, dedicar las mañanas de Semana Santa a cumplir con las cofradías del día, recibir a jeques árabes en la Feria, coronar a los reyes magos o presentar los carteles de las fiestas de primavera lo hace casi cualquier alcalde. No digamos recoger ovaciones en una procesión de Corpus. Poner la ciudad a punto en tiempo récord para la final de la Copa Davis, cepillarse el Plan de Tráfico o reiventar la Navidad son tres ejemplos de acciones de gobierno que suscitan distintas opiniones entre el exceso de elogio y la cicatería en el reconocimiento, que de todo hay. El fuego cruzado de críticas y reconocimientos entra dentro de la batalla cotidiana en la que zigzaguea todo gobernante. La lidia del toro tobillero de la huelga de Lipasam es la primera gran prueba a la que se somete Juan Ignacio Zoido como alcalde cuando aún no lleva ni dos años de gobierno. Primero, porque tiene que poner coto a los privilegios concedidos por anteriores ejecutivos locales que vendieron muy cara la paz social a costa de las arcas públicas, repartiendo caramelos como orondos monarcas de Oriente. Segundo, porque está en juego la imagen de una ciudad cuya economía descansa cada vez más en el sector terciario, en una urbe en la que las cafeterías se subrrogan en los contratos de alquiler de las sucursales bancarias. Tercero, porque el tema tiene un indudable eco nacional en los telediarios, lo que genera daños colaterales como la suspensión de las reservas hoteleras. Cuarto, porque Zoido vive esta huelga en un momento de extrema debilidad para las siglas de su partido. Sevilla apesta a basura y el PP desprende un olor fétido a corrupción. Quinto, porque buena parte de la bancada le exige al alcalde que aguante el pulso a los sindicatos porque nadie ha disfrutado nunca de 20 concejales y porque los 90.000 parados de Sevilla, sus respectivos familiares y allegados, no perdonan esta vez los pluses y ventajas que disfruta una plantilla a la que simplemente se planteaba de inicio una rebaja del 5% en el coste de personal que ha terminado por quedarse en un 3,6%. Cabría pensar en la reacción sindical en caso de presentación de un ERE como ocurrió en Jerez. Sexto, porque cualquier cesión a los sindicatos de la empresa municipal de limpieza acarrearía una oleada de reivindicaciones en otros colectivos municipales al muy ibérico estilo del qué hay de lo mío. Y séptimo porque ahora se encuentra con un comité marcado por un evidente déficit de representatividad cuyo máximo dirigente califica de muy interesante un preacuerdo que la asamblea de trabajadores tumba a los pocos minutos a golpe de gritos sin necesidad de votaciones.
El recurso a una empresa privada para efectuar las tareas de limpieza generará nuevos problemas, pues obligaría a reforzar la seguridad de esos trabajadores en una ciudad en la que los policías locales van con mascarillas en señal de protesta (ni siquiera hacen excepciones aun tratándose de actos de homenaje a víctimas de ETA) y en una ciudad también que ha amanecido con carteles anónimos que alertan de la suspensión del vía crucis del día 17 por imposibilidad de garantizar la seguridad. La oposición se ha tirado a su particular monte de las pancartas buscando el orégano imposible y los ciudadanos bastante tienen con apretarse las fosas nasales en cada esquina y rezar para que siga el frío, siempre más limpio que el calor.
El toro de Lipasam, como dicen los taurinos, es de puerta grande o de enfermería. El morlaco está pasado de báscula y tiene los pitones escobillados, nunca mejor dicho. La plaza está a rebosar de público expectante. El festejo es televisado. Y aún quedan dos Corpus y muchas procesiones. Ahora es cuando se exige dar la talla.

Al sheriff Cabello le sobran los autobuses

Carlos Navarro Antolín | 5 de noviembre de 2012 a las 5:00


Los autobuses urbanos ganan dos millones de viajeros como consecuencia de la ampliación de seis líneas. Qué alegría. Con la mala cara que tenía hasta hace poco ese paciente llamado Tussam, que a puntito estuvieron de darle la extrema unción. Hasta hace poco tiempo no había día que no llegara el parte médico habitual del enfermo: que si había problemas de liquidez para pagar las nóminas, que si un recorte del 5%, que si los eventuales van o vienen, que si el solar del Prado de San Sebastián era la solución… Se encontraba uno por la calle con aquel gerente llamado Carlos Arizaga y daban ganas de acompañarle en el duelo. Carlos, te acompaño en el sentimiento, le decían las plañideras. Y de pronto, zas, cesaron todas las informaciones de alarma. No es que hayan llovido millones en las cocheras, pero debe ser que Mr. Torreglosa, el actual gerente, ha logrado la paz social, una especie de paz torreglosiana al estilo de cierto gran emperador romano. Las pulgas ahora han cambiado de perro. Oiga, átelo que muerde. Y los problemas los tiene Lipasam, que se ha convertido en la Villabajo de las empresas municipales. Esta semana hay que ponerle una velita a San Judas por el sinpar Paco Pepe, gerente de la sociedad municipal que tiene las cuentas en regla pero a los trabajadores con berrinche. Y eso está feo, porque el alcalde tiene en la infantería (policías, barrenderos y conductores de Tussam) su gran baza en los tiempos de crisis en los que ya no se ventea el humo del urbanismo. Uf, qué humo… Abran las ventanas. Pero la estrella de la semana es el delegado de Seguridad y Movilidad, el sheriff Cabello, que ha destacado los buenos resultados de las líneas de Tussam, cuyos autobuses son una prueba irrefutable de la alianza de las fuerzas del Más Allá, porque ya me dirán cómo siguen andando estos autobuses con la losa económica que tiene la empresa encima, cuya capacidad de ahorro está anulada por las nuevas contrataciones a pesar del plan de ajuste. Eso de ver al sheriff hablando de los autobuses da un poco de calor, porque a este hombre lo de la movilidad le gusta lo mismo que la sangre encebollá a uno que yo me sé. Con lo feliz que estaría el sheriff haciendo sólo de sheriff, con sus policías, con la ilusión de tener cuanto antes una unidad de antidisturbios, con esos motoristas multando más pesados que una mosca en un bar de playa, con el nuevo ponemultas dando vueltas por el centro… Hay que hacer la carta al Rey Zoido. Y que no le echen al sheriff más autobuses, sólo policías. ¿Y el carbón? El carbón ya se lo lleva Lipasam. Si para entonces no están de huelga, claro.

Maza, hay que acabar con las cucarachas

Carlos Navarro Antolín | 4 de julio de 2012 a las 18:52

Será por efecto de la luna llena, que dicen que también incita al suicidio (hoy ha habido tres en la provincia y uno en el barrio de Nervión), o será por la subida del mercurio tras los días de brisa de la mar llegada a Sevilla por el río. Será por atracción de la estela de marisco podrido que dejaron el martes los trabajadores de Mercasevilla en el andén o será por la política de Conlima de acabar con los atascos administrativos. El caso es que ellas, temidas más que un recorte, han llegado a las empresas municipales. Las cucarachas se han metido hasta la cocina de Emvisesa, en esa zona noble de la ciudad que es la Plaza Nueva donde cada vez hay menos moda de diseño y más oferta de gin tonic premium. Esta mañana iba usted a solicitar un piso a la sede de la calle Bilbao y tenía que sortear casi tantas cucarachas como bicis locas. La cucaracha pisada tiene un sonido metálico terrorífico, evoca a ciertas florituras de marcha de cornetas. Urge que el todopoderoso Jesús Maza incluya una partida en la rimbonbante corporación de empresas municipales contra las cucarachas. Porque hay tela de cucarachas en las empresas municipales. Algunas llevan años en ellas, se diría que están casi empadronadas. Y ya se sabe que la cuestión cucarachil es transversal. Conviene hacer en este asunto una gestión única para todas las sociedades del Ayuntamiento, ya que ahora se trabaja así para ahorrar costes. Y a ser posible que incluya los organismos autónomos. Decía la oposición socialista que había que quitar las ratas de los barrios. ¿Y las cucarachas de las empresas municipales? Nacen, crecen, se reproducen…Y a Maza ya le grita el peón desde el burladero: “¡Mátalas, Jesús, mátalas!”.

Golpes de maza: No confundir con Jesús Maza

Carlos Navarro Antolín | 11 de julio de 2011 a las 12:10

  • No confundir con Jesús Maza. Zoido ha nombrado como hombre fuerte de las empresas municipales a un gerente al que le gustan tela los faroles. Y no piensen mal. Es que Jesús Maza porta uno de los cuatro privilegiados faroles de respeto que figuran junto a la Custodia cada Jueves de Corpus. Un gerente con farol…
  • Descarten a la mujer en la que algunos pensábamos como directora-conservadora del Real Alcázar. Al final se buscará el perfil de un arquitecto. O arquitecta. Por cierto, la posibilidad de rescatar a José María Cabeza pierde todo el fuelle.
  • Juan Espadas está muy activo en su muro de facebook. Ayer cargó contra el gobierno de Zoido a cuenta de un artículo de prensa. Su reflexión fue la siguiente: “Solo un mes y ya parece que empezamos a darnos cuenta de en qué consiste el cambio! Esto no ha hecho mas que empezar, sigan atentos a sus pantallas”. Los socialistas no esperan ni los cien días.
  • Alguien debió explicarle a Javier Landa que el presidente del Consejo Económico y Social (CESS) no lo eligen ni él ni el alcalde. Hay que votarlo en la asamblea, tal como tuvieron que explicarle los representantes sindicales.
  • Oído en la Universidad: “Anda que como se enteren de que ha dicho en su currículum que es doctor cuando no tiene la tesina… ¿Pero no se da cuenta de que aquí leemos los periódicos? ¿A quién se le ocurre meter semejante gato en su trayectoria laboral?”
  • El de la televisión no será el único gerente que permanecerá en el organigrama municipal. Y está colocado a conciencia el término: el organigrama municipal, donde caben muchos cargos y muy distintos.

Unos vienen y otros van, los maceros siempre están

Gerentes congelados y ‘fumata blanca’ en Fiestas Mayores

Carlos Navarro Antolín | 14 de junio de 2011 a las 6:17

Ea, pues ya tenemos a Zoido ejerciendo y bien. Una vez ido don Mariano a Madrid tras los fastos del sábado, que vaya carita de cansado que llevaba el hombre, el flamante alcalde ha aplicado a los barandas de las empresas municipales un quieto todo el mundo. A partir de ahora sólo pueden firmar para pagar los recibos de la luz y la factura del fontanero si se estropea la cisterna. Por lo demás, las manitas quietas. Lo mejor de la carta del alcalde ha sido el uso del verbo asbtenerse, así de contudente, sin complejos, y el empleo del término “tráfico” en referencia a las decisiones que no deben tomar para no afectar ni al funcionamiento interno ni al futuro de la empresa. Ya era hora, porque otro que yo me sé hubiera hablado de la movilidad en lugar del tráfico. La primera batalla siempre es la del lenguaje. Y Zoido empieza llamando a las cosas por el suyo. Al tráfico lo que es del tráfico. Lo de este alcalde ha sido como lo de las jovencitas de Embrujadas. Ha tirado de dedo índice y, zas, ha dejado congelados a los gerentes de las empresas municipales. Qué maravilla lo de Zoido como alcalde de Sevilla.

Y ya tenemos director de área de Fiestas Mayores, que viene del Gran Poder, de los Esquivias’ boys. Rafael Rivas Prieto, el prioste segundo del Gran Poder, desciende a director de área de Fiestas Mayores. Y decimos desciende porque pocas cosas más bellas se pueden ser que prioste del Señor, y aquí avisamos para que todos los lectores se pongan serios porque esto queda fuera de cualquier frivolidad. Hay una distancia sideral entre ajustarle el cíngulo al Dios de tus Abuelos y lidiar con los hermanos mayores que hacen cola para pedirte farolas-estufas para sus tómbolas.

Ya tenemos a Doble Erre en el despacho de la Casa de la Moneda que deja el eficaz Carlos García Lara. Igual que tenemos a M&M como portavoces socialistas en la banca del Salón Colón: Muñoz y Moriña portavocing. Tanto monta, monta tanto. Por cierto, lo de las vicepresidencias del grupo municipal socialista tiene la misma fuerza que ser concejal de Urbanismo en la Isla Peregil. Con todos los respetos que merecen, Mercedes de Pablos y Suárez Palomares son vicenadas. Dicen que en política no se puede ser menos que un concejal en la oposición. Error garrafal. Juan Espadas ha inventado una categoría aún más baja: vicepresidente de grupo municipal de la oposición.

Pero, vamos, que ya podemos dormir tranquilos. Que ya tenemos director de área de Fiestas Mayores. ¿A quién le importa conocer la identidad del número dos de Economía, Urbanismo, Bienestar Social o Participación? Tequiyá. Doble Erre por un tubo. A los demás directores, ni alpiste. Los congelamos, zas, como a los gerentes. Siempre me ha encantado la serie Embrujadas…