Archivos para el tag ‘Fiestas Mayores’

Cultura retorna al estilo de los años setenta

Carlos Navarro Antolín | 22 de mayo de 2017 a las 4:59

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La Delegación de Cultura del Ayuntamiento nos ha sorprendido con un cartel de su oferta primaveral que es todo un revival. Está colocado en los mupis de la ciudad, por lo que no se extrañe si le recuerda gratamente a los carteles de las fiestas mayores de 1969 y 1970, de Justo Girón y Daniel Puch, respectivamente. El estilo para anunciar las fiestas de primavera de los últimos ayuntamientos del antiguo régimen vuelve a ser empleado para pregonar la programación cultural de 2017. Se trata de una estética pop, heredera de las vanguardias introducidas por Juan Miguel Sánchez a principios del pasado siglo, donde se usan las tintas planas y se emplea un lenguaje de formas simplificadas. Está claro que en el Arte siempre se encuentran referencias a trabajos anteriores, aunque sea en un mínimo porcentaje. En 1970 no había Delegación de Hábitat Urbano, ¿verdad Antonio Muñoz?

El vuelo de la ciudad

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2017 a las 5:00

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CON la inercia del vuelo sostenido tras un aleteo jaranero de días, interminables días que son los que duran las fiestas mayores. Con la mirada altiva, orgullosa, presumida, coqueta y con ese punto estirado que es la vanidad de quien cree que oculta con éxito sus miserias. No hay muchas más horas de vuelo, sabemos que nos quedan pocas, pero mantenemos a duras penas cierta altura mientras dura un ralentí que nos basta, nos genera la felicidad del bienestar cotidiano, ese estado de ánimo que se atribuye al carácter, al clima o a ambas causas. Sabemos vivir, sabemos volar alto y también tenemos capacidad demostrada en muchos aterrizajes forzosos. Vamos cayendo ahora poco a poco, en un descenso silencioso, hasta la llegada del muermo del verano. Nos vamos reblandeciendo con parsimonia, perdiendo la fuerza con una cadencia hermosa hasta posarnos en la balaustrada de algún proyecto, en el pináculo de la esperanza hueca del discurso de algún vendedor de crecepelo que nos haga sonreír, en el tejadillo de la música melódica del anuncio de alguna visita ilustre que nos obligue regar los jardines, exhibir las jacarandas y acicalar ese salón de casa que es el casco histórico.

Iremos perdiendo altura, como siempre ocurre tras cada primavera en que despegamos con fuerza. O creemos que despegamos. O soñamos con que hemos despegado. Qué mas da. Siempre pasa. Somos el calendario que tenemos. Somos esclavos de un cronograma. Un calendario completo que incluye nuestro orto y nuestro ocaso. Está todo programado. En este caso sabemos el día y la hora. Y se cumple cada año como una liturgia perfecta. El calendario marca la vida de la ciudad, lo tenemos alicatado en el biorritmo de la urbe. No volverán algunos ministros con sus cuadrillas a posarse en los balcones de las vanidades. No volverán los famosetes de tres al cuarto con sus trajes a pasear por la ciudad del albero. Salud (de San Bernardo) y hasta el año que viene. Sevilla es la primavera. Sevilla es el vuelo de un pájaro hermoso que cuando llega mayo va perdiendo la energía, se refugia en verano en la sombra de algún patio del Alcázar para regocijo de poetas y deja de abrir el pico en cuanto las tardes son cortas y las noches son mantos de flecos largos. Se apagó el motor. Se recogieron las alas. Se consumieron las mejores horas. Nos quedamos los de siempre, mirándonos unos a otros como parientes tristes en un velatorio de trámite donde nadie llora porque todos sabían de antemano el final. Nos gusta el rito de recrearnos en las horas bailadas, dejar navegar la memoria en la mar perdida de los gozos efímeros, en lugar de lanzarnos a la búsqueda de nuevos tablaos productivos.

Pasaremos otra vez calor, mucho calor, por una Avenida sin sombra, metáfora perfecta de la ciudad: calle ancha, larga y esbelta, pero sin árboles, inhóspita y adusta. Los ecos de algunos proyectos tintinearán en algún debate para minorías, pasarán las horas, los meses, los días largos y volveremos a soñar con ese despegue que parece compensarnos todo. Somos el pájaro Curro, nostalgia, recuerdo, evocación, pasado. Vuelo alegre y caída. Borrachera y resaca. Pan y migas. Traje elegante por un día y harapos para el resto. Somos ese calendario que llevamos grabado en la heráldica íntima de la ciudad. Somos aves de vuelo corto. Sevilla es un calendario. Somos el pájaro que presume de pico largo en primavera y que parece estar condenado a un eterno invierno desplumado. Vivimos de la inercia de unos días hermosos. Mantenemos el vuelo sostenido cuanto podemos porque somos pájaros en una ciudad sin sombra. Nadie vendrá a plantar árboles por nosotros. Nos quieren por unas horas, nos dejan al ralentí el resto del año. Es nuestro encanto. Es nuestra condena. Por pájaros.

Portada de Feria, jornal para los nuestros

Carlos Navarro Antolín | 14 de agosto de 2016 a las 5:00

Presentación del diseño ganador de la Portada de la Feria de Abril
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AGOSTO tiene el peligro de un toro abanto de incierto derrote. Agosto va barbeando el calendario y reparte mugidos aislados en un albero de polvo recalentado. Este agosto sin delegado de Urbanismo tiene, en cambio, portadón de Feria, de los que habrá que lucir en la solapa. En julio se habla de los reyes magos de enero. Yen agosto se habla de la Feria de Abril. Todo sea por no hablar de Semana Santa, que eso es en otra página, un poco más adelante, al fondo a la derecha. El Ayuntamiento nos ha metido la portada ferial por la gatera de agosto como nos metió las vallas el Domingo de Ramos, sin avisar, sin oficio previo. A la chita callando, a lo Cabrera aforando. Cuando nos despertamos con las palmas y olivos, las vallas, como el dinosaurio, estaban allí. Dicho a lo Pedro Sánchez, las derechas dejaron la Madrugada como los zorros y las izquierdas recuperaron el orden. El concejal Juan Carlos Cabrera se ha pasado dos meses desmonterado en el ruedo municipal recogiendo aplausos desde el tercio de las Fiestas Mayores hasta que el alcalde se puso un poquito celoso…

Sigamos con el lenguaje político de Barrio Sésamo: arriba y abajo, izquierda y derecha. Las izquierdas del señor Cabrera, que es del sector más de las derechas de este PSOE a la deriva, nos enseñaron el jueves el diseño de la portada de la próxima Feria. Una obra elegida por un jurado del que la nota oficial no ofrece ni nombres ni apellidos, tan sólo referencias a los colectivos que representan. ¡Marchando cuarto y mitad de transparencia!. Entre las 117 propuestas ganó el boceto de don Hugo Montalbán, que en las redes sociales se presenta como “independiente, trabajador, crítico de Sevilla y delineante”. Vaya por delante que la portada nos gusta casi tanto como el aceite de oliva Virgen Extra. Es una apuesta original e innovadora en la que no cambiaríamos nada. Por eso desde el burladero le gritamos a Cabrera: “¡Déjala como está, Juan Carlos! ¡No la toques!”. Que no se mueva un varal de esta portada. Sevilla no es Arahal. No hay que montar vodeviles de echar portadas feriales o carteles del verdeo a los corrales como si fuéramos energúmenos del Tendido 7 en las cloacas de las redes sociales.

La portada se queda como está. Y esperemos que las vallas también. Pero en la próxima designación pedimos al señor Miguel Bazaga, director de Fiestas Mayores del ExcelentísimoAyuntamiento, que ofrezca las identidades del jurado. Sería un detalle. Un jurado sin nombres es como una ensaladilla sin tenedor, como Zoido sin melva o como Espadas sin la americana de mangas largas. Ysería no ya un detalle, sino un derroche de generosidad, una apuesta por un modelo de gobierno transparente de acuerdo con las directrices y códigos europeos de buen gobierno, una hemorragia de luz y taquígrafos en la gestión, ofrecer un currículum un poquito más amplio del ganador de los 5.000 euros del ala, que son 5.000 oiga, que 5.000 euracos vienen la mar de bien para el sufrido septiembre. No le costará mucho al gran Bazaga contarnos algo más de Hugo Montalbán. Estamos a tiempo, sobre todo porque lo conoce estupendamente. Al igual que Luis Duarte, el otro gran asesor a dedo de Cabrera. Duarte también conoce muchísimo a Montalbán, vamos que yo creo que hasta se hablan de tú.

Como diría Lopera: “Fijarze bien”. El autodenominado independiente Montalbán es militante del Agrupación Sur del PSOE. Cáspita, eso no lo dice la nota. Montalbán fue miembro de la Junta Municipal del Distrito Bellavista-La Palmera en el mandato anterior. Es un socialista muy activo en mítines y campañas electorales, como se muestra en las fotografías en las que aparece como estrecho colaborador de Juan Espadas, o con el dúo Bazaga&Duarte Portadas de Feria, S. L. (Sociedad Limitadísima a 50.000 euros anuales cada uno), o con el mismísimo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Esto último no lo perdonará La Que Manda en el PSOE, a la que ya estamos viendo entrar en la Feria de 2017 por Costillares para no pasar por debajo de la portada. Estamos oyendo las indicaciones al chófer: “Canijo, me dejas junto a los cacharritos”.

Qué disgusto, Juan, qué disgusto se va a llevar la jefa en el agosto chipionero. Con lo bien que ibas de alcalde en tu primer año, tan modosito y bien relacionado hasta con la Sevilla Eterna… Difícil será que La Que Manda olvide que un pedrista ha diseñado la portada. ¿Recuerdas, alcalde, cuando Pedro Sánchez se bajó del coche el pasado Miércoles de Feria? Sólo estaban la portada… Y Celis. El vacío aquel día no fue la expresión del Estado, sino del rechazo. Y ahora esta portada le da aire a Pedro Sánchez en la tierra de La Que Manda en el PSOE.

No se vayan todavía que aún hay más, que la Feria de este agosto no ha terminado. El independiente Motalbán, según revelan las actas, tiene tanta originalidad y buen gusto con la portada de 2017 –que la tiene– como colmillo acerado en su oratoria política. Montalbán le toca los costados al PP a base de bien. Da caña a la derecha como un guerrista embravecido de los años ochenta. Fíjense lo que largó a cuenta de un debate en el Distrito Bellavista-La Palmera sobre la adaptación y mejora de los accesos al Centro de Salud de Los Bermejales:“El Grupo Popular representa a la clase poderosa, porque tienen coches para llegar a todos los sitios, pero no todo el mundo puede”. La identificación del coche con el poder es como la del caballo con el señorito, el vino blanco con el pesado o el tinto con la carne. Como diría el metre pelota: “Es un maridaje muy superado, señor”. En aquella sesión, por cierto, estaba también el gran Bazaga como representante del PSOE.

La nota oficial del Ayuntamiento, ay rabillos de pasas debería comer más de uno, omite que Montalbán ha servido a su ciudad como representante de un partido político en una junta de distrito hasta hace un año. Incluso fue interventor del PSOE en el colegio Juan Sebastián Elcano de Los Bermejales en las autonómicas de 2015. Pero nada, ni pío. Es como si nos ocultaran la vida y obra de los grandes pintores y escultores, que no se entenderían del todo. El entorno del artista es fundamental para captar la esencia de su producción, según se nos enseñaba en el extinto COU, el curso que por aquel entonces Felipe decía que andaba estudiando su sucesor. Si va a tener razónel lince Arenas, que el peligro está siempre en los independientes…

Tal vez la clave, como casi todo en esta ciudad, se encuentre en las placas, en este caso la de la sombrerería Padilla-Crespo de la calle Adriano, pero en versión portada de Feria 2017: “Jornal para los nuestros”. Diga usted que sí, don Juan Carlos Cabrera. Complejos, ninguno. ¿No se cogen otros compañeros de gobierno un mesecito de vacaciones completo con pedreas incluidas en septiembre? Pues usted, a premiar a los suyos. Y para independiente, el de Avellaneda, fundado en 1904. Ultramar.
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Gerentes congelados y ‘fumata blanca’ en Fiestas Mayores

Carlos Navarro Antolín | 14 de junio de 2011 a las 6:17

Ea, pues ya tenemos a Zoido ejerciendo y bien. Una vez ido don Mariano a Madrid tras los fastos del sábado, que vaya carita de cansado que llevaba el hombre, el flamante alcalde ha aplicado a los barandas de las empresas municipales un quieto todo el mundo. A partir de ahora sólo pueden firmar para pagar los recibos de la luz y la factura del fontanero si se estropea la cisterna. Por lo demás, las manitas quietas. Lo mejor de la carta del alcalde ha sido el uso del verbo asbtenerse, así de contudente, sin complejos, y el empleo del término “tráfico” en referencia a las decisiones que no deben tomar para no afectar ni al funcionamiento interno ni al futuro de la empresa. Ya era hora, porque otro que yo me sé hubiera hablado de la movilidad en lugar del tráfico. La primera batalla siempre es la del lenguaje. Y Zoido empieza llamando a las cosas por el suyo. Al tráfico lo que es del tráfico. Lo de este alcalde ha sido como lo de las jovencitas de Embrujadas. Ha tirado de dedo índice y, zas, ha dejado congelados a los gerentes de las empresas municipales. Qué maravilla lo de Zoido como alcalde de Sevilla.

Y ya tenemos director de área de Fiestas Mayores, que viene del Gran Poder, de los Esquivias’ boys. Rafael Rivas Prieto, el prioste segundo del Gran Poder, desciende a director de área de Fiestas Mayores. Y decimos desciende porque pocas cosas más bellas se pueden ser que prioste del Señor, y aquí avisamos para que todos los lectores se pongan serios porque esto queda fuera de cualquier frivolidad. Hay una distancia sideral entre ajustarle el cíngulo al Dios de tus Abuelos y lidiar con los hermanos mayores que hacen cola para pedirte farolas-estufas para sus tómbolas.

Ya tenemos a Doble Erre en el despacho de la Casa de la Moneda que deja el eficaz Carlos García Lara. Igual que tenemos a M&M como portavoces socialistas en la banca del Salón Colón: Muñoz y Moriña portavocing. Tanto monta, monta tanto. Por cierto, lo de las vicepresidencias del grupo municipal socialista tiene la misma fuerza que ser concejal de Urbanismo en la Isla Peregil. Con todos los respetos que merecen, Mercedes de Pablos y Suárez Palomares son vicenadas. Dicen que en política no se puede ser menos que un concejal en la oposición. Error garrafal. Juan Espadas ha inventado una categoría aún más baja: vicepresidente de grupo municipal de la oposición.

Pero, vamos, que ya podemos dormir tranquilos. Que ya tenemos director de área de Fiestas Mayores. ¿A quién le importa conocer la identidad del número dos de Economía, Urbanismo, Bienestar Social o Participación? Tequiyá. Doble Erre por un tubo. A los demás directores, ni alpiste. Los congelamos, zas, como a los gerentes. Siempre me ha encantado la serie Embrujadas…

¿Incómoda popularidad?

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2011 a las 19:03

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Las listas de los partidos políticos están cargadas de nombres que dicen poco o nada a la ciudadanía. Por lo general, en política no entran los buenos, sino los regulares. Los buenos están en la empresa privada o disfrutando del puesto que han ganado en unas oposiciones. La política actual es el campo de cultivo idóneo de los regulares, una suerte de mediocracia que ofrece un pedestal a quien en otros ámbitos no pintaría absolutamente nada. Por eso llama la atención que un político sea despedido de su cargo con una atronadora ovación, como la que el público del Teatro de la Maestranza dedicó el domingo a la concejal de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro (PSOE), que no repetirá el próximo cuatrienio en el Ayutamiento. La cosa evocó mucho a la masiva cena de homenaje que la Sevilla cofradiera dedicó en 1999 a Manuel García García (PP), concejal del Casco Antiguo al que tampoco dejaron repetir en la lista electoral después de haber admitido que su pena era terminar su carrera política sin haber sido delegado de Fiestas Mayores. Tras aquellas elecciones, curiosamente, Soledad Becerril perdió la Alcaldía.

Los partidos no sólo están marcados por el perfil plano, que es el que parece asegurar el triunfo, entendiéndose el triunfo como la garantía de perpetuarse en el puestecillo, sino por la ausencia de perfiles populares como los de Rosamar Prieto-Castro o el de Manuel García. Estos perfiles populares suelen ser víctimas de los celillos de sus jefes de filas o de la desconfianza de los aparatos del partido. No terminan de gustar del todo porque en ciertos ámbitos y en muchas ocasiones son más conocidos que los primeros espadas (y no se entienda el símil taurino como no se debe entender, pues es mera casualidad).

La popularidad es incómoda y está mal vista. Aunque después siempre se acaba echando de menos.