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El riesgo de venir a Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 4 de octubre de 2017 a las 5:00

avión

AL bueno de Zoido le hace la agenda el enemigo. Y el enemigo siempre está dentro. En el vientre, en las entrañas, en las agallas. Dice un político andaluz de raza que todo dirigente que se precie ha de contar con tres colaboradores propios: un jefe de gabinete, un jefe de prensa y una secretaria. Nadie como la cuadrilla propia va a salir del burladero a protegerte con el capote en caso de cornada grave. Se supone. Pero a Zoido nadie de su cuadrilla, ninguna mente sesuda de Génova, ningún asesor de los que suma trienios en Interior, debió avisarle la noche del domingo que el lunes no era el día para venir a Sevilla, con Cataluña tambaleándose como una olla a presión y con los telediarios repitiendo las imágenes de policías y guardias civiles enfrentándose a la población civil, o siendo directamente agredidos por gente encolerizada y astutamente aleccionada para ganar la batalla de la imagen.

Resulta un ejercicio frustrante tratar de convencer a la opinión pública de que quien levanta la porra es el bueno, que quien frena a una masa vociferante es el que está haciendo cumplir la legalidad, y que quien pretende votar –¡oh, concepto albo e inmaculado!– y está en apariencia desarmado es el malo, quien quiere romper a las bravas el clima de convivencia. Dicho está: “Lamento tener que defender lo obvio”.

El ministro del Interior nunca debió volverse a su tierra el lunes 2-O, ni mucho menos publicar una fotografía de su vuelo a Sevilla, una frivolidad en tiempos convulsos, una ligereza fatua, una licencia impropia. El día no era para fotos en un jet, ni para colgar medallas, ni para otros postureos. Alguien debió estar pendiente, alguien debió hacer guardia en los despachos oficiales apretando la esclavina de la prudencia, para salir al quite del ministro y librarlo del avieso toro de las redes sociales, del agujero negro donde la imagen de un político corre el riesgo de perderse por el sumidero de los mensaje fáciles, de la dictadura de los 140 caracteres que dominan una política más que nunca epidérmica, lastrada por los contenidos vacuos, irreflexivos y de usar y tirar. El ministro del Interior del Reino de España tenía que estar el lunes en Madrid, en su despacho de trabajo, o en Cataluña, junto a los policías y guardias civiles que andan en una penosa búsqueda de posada sin estrella que les sirva de guía. Pero el lunes no era el día para estar en Sevilla. Muchos de sus correligionarios, mucha gente que lo estima, muchos militantes que valoran su elevado grado de conocimiento entre electorado, se quedaron ojipláticos al comprobar que Zoido efectuaba el viaje a Sevilla, se quitaba de Madrid y se dedicaba a la entrega de distinciones cuando las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado habían quedado retratadas injustamente como opresoras y –todavía peor– justo a esas horas del lunes aparecían como liebres asustadas huyendo de la presión del separatismo mostrenco, de esteladas y puños en alto.

Zoido comenzó su pontificado en Interior regresando a Sevilla a los dos minutos para asistir a una celebración religiosa ante el Gran Poder en la Catedral, cuando la Guardia Civil, precisamente esos días, estaba en jaque en Alsasua después de que varios agentes hubieran sufrido las agresiones de unos bárbaros, unos hechos por los que la Fiscalía pide 50 años de cárcel para los autores al apreciar delitos de lesiones terroristas.

Y Zoido se vino a Sevilla, en plena crisis catalana, para presidir la entrega de las medallas de la festividad de la Policía Nacional. Como lo peor está por llegar, en Sevilla le tenían preparada una suerte de emboscada, pues alguien se preocupó de comprobar las identidades de los agentes condecorados por Zoido. Entre ellos figuraban varios policías locales que habían ejercido como sus escoltas en sus cuatro años de alcalde. De nuevo nadie le advirtió que resulta llamativo que un ministro del Interior galardone a sus antiguos escoltas. Es sabido cómo cuidaba Zoido a sus agentes siendo alcalde, incluidas invitaciones a mesa y mantel. Su pasión por esa micropolítica –llamémosla así– se conocía en Sevilla, todavía se recuerda y hasta fue admirada en muchas ocasiones. Sus aficiones por las políticas de corto alcance, de proximidad con el ciudadano, fueron su gran aval para alcanzar la cúspide municipal, pero ahora están siendo sus pies de barro como ministro del Interior en la coyuntura más delicada para España tras el 23-F, según la calificación del presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó.

O la cuadrilla de asesores de diverso plumaje no sabe imponer sus criterios ni estrategias, o este rey no tiene nadie que sea capaz de decirle que está desnudo. Por la curia llega la lepra, advierte el Papa argentino. Los escoltas, para colmo, simbolizan a la perfección ese círculo de confort donde los políticos tienden a empadronarse con grave riesgo de perder la perspectiva. Hay aviones a los que no conviene subirse. Hay fotos que no deben hacerse. Hay veces que conviene no estar en Sevilla aunque solo sea, precisamente, para mantener la silla. Cataluña ardiendo y el ministro en la capital de Andalucía entregando medallas a sus anteriores escoltas es una secuencia letal. Acebes es la cara del 11-M. Zoido lleva camino de ser el rostro de un Estado incapaz de apagar el coloso en llamas que es Cataluña. Esto no se resuelve con tuits, ni almuerzos para agradar a los escoltas, ni abrazos por doquier. Esto es política de altura. Y la altura no se consigue por mucho que uno se suba a un avión. Un ministerio no es un ayuntamiento. Ytodos comprendemos que cambiar la melva por la sobrasada no es plato de buen gusto.

La soledad rentable

Carlos Navarro Antolín | 18 de junio de 2017 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el consejero delegado de Emasesa, Jaime Palop, presentan iniciativas para la ampliación del número de fuentes de agua potable en la ciudad de Sevilla

LA alegría en fútbol dura una semana. La felicidad en política dura un cuarto de hora. Y la estabilidad en la vida se rompe en un minuto. A Juan Espadas se le ha acabado el Möet Chandon de los amiguetes de la izquierda radical de tanto descorcharlo. Hace dos años sacó rédito de ese odio a la derecha que figura en la heráldica de Participa Sevilla e Izquierda Unida. Lo votaron a él para echar a Zoido. Le concedieron el sillón de alcalde para quitárselo a Zoido. El planteamiento era sencillo: no deseaban al PSOE de Espadas, querían derribar al PP de Zoido. IU y Participa Sevilla reproducen los esquemas de Madrid: el primer objetivo es que no gobierne el PP, sobre todo si se trata de la lista más votada. Todo lo demás es secundario. El segundo objetivo es inalcanzable por el momento en una plaza como Sevilla: fagocitar al PSOE. Espadas, como la España de Aznar, va bien. Incluso le puede venir bien quedarse sin las amistades peligrosas que lo convirtieron en un alcalde con sólo once concejales. Es un alcalde que se ha quedado solo a la izquierda porque esas amistades peligrosas han terminado por aguar la fiesta de la estabilidad con una algarada más propia de una función de fin de curso. Han enseñado la patita de su carácter zascandil, han mostrado el verdadero pelo de la dehesa dejando ver sus intenciones bochincheras. Los encierros de trabajadores alentados por ellos mismos son una coartada de diseño, un pretexto fabricado, una caída exagerada para simular un penalti.

El alcalde ha perdido en quince días la estabilidad municipal y también se han esfumado sus anhelos autonómicos: ser el sucesor de Susana Díaz, para lo cual se estaba trabajando un perfil andaluz con la velocidad pausada de los inteligentes a base de fomentar los ejes con Málaga, Córdoba y Granada. Esa soledad puede hasta ser rentable para sus intereses. Acaso le ha podido sorprender que la bestia adolescentoide de esa izquierda radical haya despertado a los dos años de mandato. Esperaba el zarpazo de la fiera más adelante, quizás en el cuarto año, cuando todos los socios de gobierno o de investidura se desmarcan del pelotón del gobierno con vistas a las elecciones.

La soledad será rentable para Espadas, un tipo gris, de equilibrios medidos, de pies siempre metidos en el plato, al que se le vincula muy poco con protestas airadas, estéticas desaliñadas calculadamente medidas, discursos huecos y alarmistas y mociones ideologizadas donde se saca partido de enemigos externos que poco interesan a la gestión municipal. La soledad podrá ser rentable, pocos lo dudan, pero la convivencia será difícil. La aprobación de los presupuestos requerirá de una negociación viciada de origen. Esta izquierda radical se ha dado cuenta a los dos años de que el alcalde está creciendo electoralmente porque el PPno existe y porque ellos, precisamente ellos, la muchachada de Participa Sevilla e IU, se lo estaban poniendo demasiado fácil. Tan fácil que, al final, los tres concejales de Participa Sevilla y los dos de IU pasan bastante desapercibidos para el público. Rozan la irrelevancia. Con el espacio institucional perdido –o nunca ganado– no quedaba otra que provocar la tangana dentro del mismo Ayuntamiento, hacer ruido, practicar una política de cacerola y silbato, provocar la intervención de la Policía Local para presentarse como víctimas reprimidas por las fuerzas del orden, irrumpir por las ventanas en lugar de llamar a la puerta.

Esta izquierda zascandil necesita el río revuelto para pescar en las espumas sucias del desorden y el pitote, del desaliño de márquetin y la chancla que enseña uñas como garras. Tras echar a Zoido del poder, los amigos del bochinche necesitan crecer, sonar, existir. Yeso solo se consigue a costa de este PSOE en minoría, al que harán la vida imposible en los próximos dos años. Niegan que exista un pulso cuando lo hay en toda regla. Ellos, los de Participa e IU, necesitan ese pulso como necesitan el enfrentamiento, el pleito y los forcejeos porque son su terreno natural, son las aguas preferidas donde navega el bote que sus hermanos mayores han construido en los astilleros del odio y en la concepción de una política que sólo prima el poder por el poder en sí mismo.

El grupo municipal de Ciudadanos, tan melifluo en las negociaciones del presupuesto, también apretará. Tendrá que hacerlo. Es ley de vida. Tendrá que tomar distancia para saltar del pelotón y crecer. IU y Participa se han echado al monte. Espadas sufre la cuña de la misma madera. El PP está adormecido, fiel retrato de una Sevilla a más de 40 grados. La izquierda se devora a sí misma. La casa del PP de Sevilla está metida en albañiles, con los muros sin alicatar y los tubos del cuarto de baño al aire. Espadas tiene a su delegado Juan Carlos Cabrera con demasiados frentes abiertos:los polémicos desalojos del Ayuntamiento, la mafia del taxi, la falta de seguridad en la Madrugada… Al de Urbanismo, Antonio Muñoz, lo tiene consagrado a la misión imposible de convertir la Gerencia en un motor de la ciudad. Y los restantes concejales están entretenidos en quehaceres que ofrecen, en apariencia, poca rentabilidad política. El gobierno es reducido y muy gris. Expira la primera mitad del mandato. Tan dulce y sin curvas como carente de grandes logros. Sólo faltó la foto con Obama. Comienza la segunda mitad. La soledad es una moneda de dos caras: la de la rentabilidad de librarse de amigos poco recomendables, y la de la complejidad de trabajar con presupuestos prorrogados, amenazas de algaradas, un debate político tensionado y un PP que necesariamente tendrá que despertar.

Los amigos de la izquierda han acabado subiéndose al sofá, desparramando las palomitas por el suelo, rompiendo algún vaso y provocando las quejas razonables de los vecinos. Espadas ha pasado de soñar con los asuntos exteriores de la Junta a tener que lidiar con los asuntos internos de unos socios que prefieren hacer la política en la calle. Se metió a vivir (gobernar) en un piso de estudiantes.

Los picudos rojos pudren las palmeras sanas. Los estudios universitarios avalan el exterminio de las cotorras. Los vencejos atraen el turismo. Sevilla, ciudad en la que los pájaros se llevan los titulares.

El arriolo del palomar

Carlos Navarro Antolín | 17 de enero de 2016 a las 5:00

montaje CAJA
LA oposición desgasta más que el poder, sobre todo por la cantidad de horas libres que se tienen para tomar café en los alrededores del Ayuntamiento. Nos seguimos preguntando hoy: ¿A qué se dedicaban los 50 diputados del PP en el Parlamento Andaluz que formaban la particular armada invencible de Arenas, derrotada en la tormenta de la silla vacía del debate? Hoy contemplanos con inocente curiosidad la labor de los doce concejales del Grupo Popular, que ha menguado de veinte a doce como mengua un chaleco de mercadillo tras el primer lavado, con más pelotillas y menos asesores. Los pelotillas no faltan ni en el grupo… Ni en lo chalecos. Aquí mostramos a qué se dedica alguno de los ediles de Zoido: a trazar el camino para que el ex alcalde recupere el bastón en 2019 y ponga a punto la ciudad para 2029. ¡Zoido por fin encarga la elaboración de un modelo de ciudad! Con la de años que despotricó de la teoría del modelo, ahora ya tiene uno. El profesor Curro Pérez ya maneja un borrador con las 92 medidas –¡que son 92 oiga!– para que el zoidismo levante el vuelo. Ya sabemos la razón por la que el aparato del PPno quería a Pérez como portavoz adjunto:para que se dedicara a ejercer de arriolo del palomar, como hace Arriola, el marido de Celia Villalobos, en los despachos de Génova desde hace años, a pesar de sumar más batacazos que éxitos. Si Landa era el intelectual del zoidismo, Pérez es el arriolo, el pensador, el mariscal, el druida que tiene la poción mágica para entonar el volverán banderas victoriosas. Del cómo aprender inglés en tres semanas, al cómo volver a ser alcalde en cuatro años y estar diez más en el cargo.

Me encanta la terminología que emplea el profesor Pérez, por el que es pública mi simpatía, en el documento más valioso nunca conocido en la política municipal. Tengo debilidad por los DAFO, el área controler y, sobre todo, por las líneas verdes, rojas y azules que son la base de una política carioca. Pero no carioca por sus connotaciones brasileñas con recuerdos al cónsul socialista Blas Ballesteros, sino carioca por la de rotuladores de colores que nos va a hacer usar este Panoramix del palomar de aquí a 2029.

¿Y qué me dicen del “agosto de vacaciones”? Eso es precisión, oiga. Y el guiño a la Sevilla costumbrista entre tanto término de escuela de negocios ochentera tiene su valor añadido:“Día de la copa de la Velá de Triana”. ¿La Velá es debilidad o es fortaleza en un análisis DAFO? ¿La falta de papel higiénico en los aseos del Ayuntamiento, por ejemplo, era una debilidad del final del monteseirinato? Está previsto hasta el período de elección del candidato de 2019, pero no dice si el líder regional Moreno Bonilla interviene en el proceso, a pesar de que estos días anda mosca con las referencias de Zoido a su autonomía en la decisión de presentarse de nuevo, o de elegir a su delfín cual Aznar con libreta azul. Cuidado con el malagueño que las mata callando.

Los concejales de Participa e Izquierda Unida se dedican a darle pellizcos de monja al alcalde. Y el alcalde está contentísimo con las ganas de Zoido de seguir hasta 2029. Dicen que Espadas ha descorchado una de Dubois para brindar por la ambición a largo plazo del líder de la oposición. Yen Sevilla, por fin, ya sabemos quién es el arriolo de Zoido. Lo que falta por saber es si el área controler asume el corte del salchichón en la copa de la Velá. ¿El salchichón es fortaleza o debilidad? Me alegro de que me haga esa pregunta.

Tercera dimisión en el PP en menos de seis meses

Carlos Navarro Antolín | 22 de diciembre de 2015 a las 5:00

: Sevilla : 30 SEV (Caja Negra
LO peor no es que un concejal se vaya porque su partido no ha conseguido el objetivo primordial: lograr el poder. Hubo varios concejales que se marcharon poco a poco, con la lenta velocidad a la que sale una cofradía de ruan con escasas parejas de nazarenos, cuando Soledad Becerril perdió el bastón de alcaldesa en 1999. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar). Lo peor no es que cunda el desánimo cuando se dilapida el mayor crédito político que ha logrado un político del centro-derecha en el Sur de España. Lo peor no es que el partido no acierte a levantar no ya la cabeza, sino las cervicales, en el contexto regional, ni que toda la estructura de poder nacional se sitúe en tenguerengue desde la noche del domingo, cuando nos acostamos sin saber quién dormirá en las Marismillas para escaparse del próximo debate (¿A dónde estaré, Dios mío, la próxima primavera?, cantan a Rajoy Los Romeros de la Puebla). Lo peor es que un político no cumpla la palabra dada, no recuerde una mínima declaración de intenciones escrita en la tarjeta de presentación escondida en el ramo de flores de cortesía. “Tengo claro que dejo todas las obras cuando sea concejal”, dijo en abril el arquitecto José Luis Vargas, fichaje estrella de Juan Ignacio Zoido en la lista electoral del pasado mayo. Eso proclamó al trascender en este periódico que la Gerencia de Urbanismo, presidida aún por el propio Zoido, había paralizado la obra de rehabilitación de la casa catalogada de la calle San Fernando, donde está prevista la apertura del Hard Rock Café, por falta de los preceptivos permisos legales. Vargas tomó posesión como concejal, ay fue en la oposición, y se olvidó de cumplir la palabra dada. No dejó los proyectos. Y comenzaron los problemas, sobre todo porque Zoido, ay de nuevo, lo metió como representante del Grupo Popular nada menos que en el Consejo de Gobierno y en la Comisión Ejecutiva de la Gerencia de Urbanismo. Lo tenía “claro”, pero la claridad es un concepto tan difuso, tan relativo, tan subjetivo, que lejos de olvidar los proyectos, se sentó en la mesa que se debatía sobre ellos, por mucho que se saliera de la sala en las votaciones.

–¿Qué es la claridad?
–¿Y tú me lo preguntas?

Vargas anunció ayer su dimisión en la reunión del Grupo Popular convocada para preparar el próximo Pleno. “Esperad, que José Luis os quiere decir algo”, advirtió un Zoido con la resaca emocional de una noche de escrutinio vivida en la sede provincial a puerta cerrada, lejos del líder regional, con el que se lleva bien para las fotos, pero mal para la melva. Vargas entonó el adiós alegando “motivos personales”. En la puerta estaba ya el recambio que todos habían podido saludar minutos antes:la combativa Evelia Rincón, especializada en la fiscalización de los gobiernos socialistas del tardoalfredismo.

A Vargas lo echan del palomar los expedientes del Hard Rock Café, sus continuas visitas al servicio de licencias para acelerar los permisos en su notoria doble condición de edil y arquitecto del proyecto, las denuncias de los vecinos al proyecto, la intervención del Defensor del Pueblo Andaluz y las críticas de reconocidos expertos en patrimonio a la reforma planteada en un inmueble de alto valor.
Cuando Zoido se presentó a la Alcaldía en 2007 tenía muy claro que la parcela de Urbanismo sería para alguien que no guardara la más mínima relación con los asuntos inmobiliarios. No gobernó, se reservó el nombre. Cuando en 2011 bebió del cáliz de la rotunda victoria, concedió la codiciada Gerencia al funcionario Maximiliano Vílchez, al que es cierto que no se lo conoció jamás ninguna confusión de intereses en cuatro años, ni tampoco grandes logros, más allá de poner de los nervios sin pretenderlo a Curro Pérez, que esperaba devorar él solito el gran pastel de la Delegación de Urbanismo y se quedó con la pobre piruleta del distrito Triana. Del urbanismo bajo sospecha del PA se pasó al urbanismo plano del PP. Zoido cambió de criterio en 2015 y confió los asuntos del ladrillo a un arquitecto con demasiados proyectos en curso. Se fue Fley y se acaba de marchar Landa, estrellas de 2011, y ahora se apaga la estrella de 2015.

En el PP hay quienes sienten bastante alivio porque temían nuevas revelaciones en las próximas fechas. Digamos que han sido “motivos personales”, tupido velo del que abusan los políticos. Que parezca un accidente. Y que haya café para todos. Pero que sea del Hard Rock, por supuesto. Y que siga la música. Tres en seis meses. Tanta claridad, confunde.

Zoido prepara la lista del ‘alumbrao’

Carlos Navarro Antolín | 8 de abril de 2015 a las 12:30

Juan Ignacio Zoido informa sobre el Plan de Pago a Proveedores.
LA noche del alumbrao. Lunes 20 de abril. Es el tope que tiene Juan Ignacio Zoido para presentar la lista con la que pretenderá revalidar la Alcaldía. El alcalde ya tiene en mente el equipo. Sólo le queda cumplir con el trámite de poner la composición en conocimiento del aparato provincial y regional. Cuanto más tarde, menos opción habrá de cambios, sobre todo si se tiene en cuenta que el batacazo del PPregional obliga a las estructuras provinciales a buscar asideros en los ayuntamientos para tantos caídos en la enésima decepción autonómica del centro-derecha andaluz. Respecto a los 20 concejales logrados en 2011, se dan por seguro cinco bajas: Juan Bueno, que ha pasado al Parlamento, y los concejales Javier Landa, Evelia Rincón, José Luis García y Juan García Camacho, para los que habrá destinos de gestión en caso de que se repita en el gobierno.

El PP baraja como puestos de salida hasta el número 16, cifra en la que queda fijada la mayoría absoluta tras quedar la Corporación reducida de 33 a 31 concejales por efecto de la bajada de los 700.000 habitantes en el padrón.

Alguna quiniela realizada en el seno del grupo municipal apunta a un fichaje masculino entre los cinco primeros puestos, pero hay que recordar que a Zoido no le ha ido bien con la incorporación estelar del catedrático Landa como número dos hace cuatro años. La lista será muy de la casa, sobre todo para no desanimar a una militancia que Zoido necesitará a pleno rendimiento en la campaña electoral, ya que se tiene claro que el riesgo de perder la Alcaldía de Sevilla existe en las encuestas y se percibe en ciertos ambientes, pese a que el alcalde se haya dado baños de popularidad esta Semana Santa. Los independientes no sólo no captan votos, sino que pueden provocar la desidia de quienes llevan años en el tajo.

Con Zoido liderando la candidatura, se da por hecho que Asunción Fley, la edil de Hacienda que ha saneado las cuentas, será la número dos. La clave está en conocer quién será la otra mujer que debe figurar entre los cinco primeros puestos. Dentro del grupo se tiene claro que ese puesto es para María del Mar Sánchez Estrella, delegada de Cultura, que fue la número 3 en 2011 y con la que el alcalde tiene amistad personal. Pero no falta quien apunta a que el verdadero deseo de Zoido sería ofrecer ese lugar preferente a María Dolores de Pablo-Blanco. El alcalde está muy satisfecho con su gestión al frente de los asuntos sociales. Y Sánchez Estrella le ha generado algún que otro quebradero de cabeza en Cultura, sobre todo porque la delegada ha cometido demasiadas veces el error de evidenciar sus desencuentros con Benito Navarrete, el asesor estrella de Zoido en materia cultural que ha proporcionado al alcalde los principales éxitos con exposiciones e iniciativas de altura. Ocurre que es probable que Zoido, experto en tratar de quedar bien con todo el mundo, no se atreva a hacer un feo a Sánchez Estrella. No se olvide que Zoido tiene fobia por los cambios y ninguna afición a las crisis de gobierno. Uno de los períodos litúrgicos de la política que más le aterra es el de la confección de las listas.

Además de Asunción Fley, entre los favoritos para esta nueva etapa están Gregorio Serrano, que tendría opciones de mejorar el puesto número diez de 2011, y Curro Pérez, que ha estado orillado en el distrito Triana y en la difusa portavocía del gobierno, cuando se esperaba que ocupara la parcela de Urbanismo. Pérez es clave para Zoido en tiempos de zozobra electoral, dado su elevado perfil político. Si Zoido revalida la Alcaldía, se da por hecho que volará más alto en el nuevo gobierno. De hecho, para su sustitución al frente del distrito Triana se baraja muy seriamente la incorporación a la lista de Manuel Alés, actual director del distrito y profundo conocedor del arrabal.

Otro que debe mejorar posición es Rafael Belmonte, que fue en el puesto 21, al que se encomendó la papeleta de poner orden en Bellavista tras el resultado fallido de Pía Halcón como delegada de distrito, que tuvo que ser trasladada a Nervión, un distrito más cómodo para ella por ser más afín al PP. Halcón goza de muy buena relación personal con el alcalde.

Se da por supuesto que entre los cinco primeros repetirá Maximiliano Vílchez. Y en puestos de salida irán Beltrán Pérez, Ignacio Flores y Jaime Ruiz. El orden será más clave que nunca, sobre todo si no se gobierna. En tal caso habrá desbandada segura, sobre todo porque muchos concejales no tendrán sueldo por aplicación de la ley de reforma local impulsada por Rajoy. Si se repite, el poder es la pomada que alivia cualquier escozor.
Hogar Virgen de los Reyes. Zoido y Dolores De Pablo-Blanco asisten a la entrega de premios del Día del Mayor.

Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

Del aprobado de Galadí al zurriagazo de Rus

Carlos Navarro Antolín | 26 de septiembre de 2012 a las 21:59


Quienes siguen la actualidad compartirán la apreciación de que el presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus, no es ningún provocador ni se caracteriza por endurecer el mensaje para que sus titulares ganen cuerpo. No es precisamente como ese impagable número dos de la patronal española que se ha especializado en asistir a todo tipo de debates, incluidos algunos de los que consumen más casquería que análisis del Ibex 35. Rus pegó ayer un aldabonazo que dejó al gobierno camino del otorrino, dio mucho más que un tirón de orejas a una gestión que aún no ha cumplido ni año y medio y sólo indultó la cabeza del turismo del titiriteo municipal. Un repaso que tuvo que impresionar a la mismísima oposición. (Por cierto, ¿sabe usted por dónde anda Juan Espadas?) Por la cara que puso el alcalde cuando se le preguntó por semejante lectura de cartilla, Zoido no se esperaba una nueva descarga de fuego amigo. En menos de una semana le ha caído lluvia ácida desde Gaesco y desde la CES, que no son los Astilleros ni proceden de la Corrala Utopía. La expectación por Zoido era elevadísima y el contexto socioeconómico es cada vez más zaino. Tan negro que la clase política no tiene apenas margen de error. Y a Zoido, que es político, se le perdona aún menos por lo aplastante que fue su victoria y el gran eco que logró dar a todas sus promesas. En política se opera con tarjeta Visa: las alegrías se pagan a partir del mes siguiente. Lo peor de todo es que semejantes descargas de trueno en la Plaza Nueva pueden obligar a gobernar con prisas, de forma aventurada y buscando el titular favorable con más nerviosera de la que ya de por sí caracteriza la mentalidad cortoplacista de cualquier ejecutivo. Es muy lógico que se le empiecen a exigir los primeros resultados a este gobierno, pero no deja de llamar la atención que los golpes más duros procedan del empresariado. Y eso que los comienzos fueron esperanzadores, porque Antonio Galadí, siendo aún presidente de la patronal sevillana en septiembre de 2011, concedió un “aprobado alto” al arranque del gobierno de Zoido en una comparecencia que tuvo lugar en el mismo club Antares donde Miguel Rus representó ayer una suerte de retirada de embajadores. De septiembre a septiembre. Rajoy sufre a Mas. Zoido padece a Rus. La maldición del monosílado cae sobre el PP. En el partido de la gaviota ya están temiendo que les pregunten por la gestión del Ayuntamiento a la Real Maestranza o al arzobispo Asenjo…

Beltrán, el concejal Cillit Bang

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2012 a las 19:33

La tableta del portavoz del gobierno local, el profesor Pérez, en su prédica de los viernes de precepto en el Laredo, que resulta una cita mucho más amable y risueña que las de Soraya desde la Moncloa en el canal 24 horas de TVE, tiene ya un competidor estético en claro avance en la Plaza Nueva. El portavoz Pérez mete el dedito en el ipad que da gusto. Y el otro Pérez del gobierno, Beltrán, se ha aficionado a convocar a la prensa en el llamado salón comedor, donde no se yanta porque este gobierno anda corto de jamar pese a que alguno tiene dados dos golpes más de bimba que hace un año. Beltrán se remanga la camisa y se hace la foto en ese salón comedor junto a sus alcaldes de barrio y parece el mismo Obama en el despacho oval. El ala oeste de la Plaza Nueva. Qué foto más estudiada, qué diagonales, qué composición barroca, qué juego de brazos, qué corbata más natural en su caída y en su nudo, qué cruce de miradas, qué señores más serios…Y todo para anunciar 40.000 reparaciones en los barrios (¿barrios que perdimos?) por valor de 400.000 euros. Pero cáspita, si están cuadradas hasta las cifras. Qué casualidad, qué redondo todo. A este Beltrán del salón comedor sin manjares sólo le falta la llave inglesa de Pepe Gotera y Otilio, la gorrita y vámonos para los barrios, señora, que yo le arreglo el bache de la puerta de su casa en un santiamén. En el reparto de caramelos, fíjense que este concejal en versión Cillit Bang prima los distritos Este y Cerro Amate, donde curiosamente dicen que el PSOE recupera apoyos, que se llevarán 90.000 euros en reparaciones. El que menos, el de Los Remedios, con sólo 24.300 euros, que es el distrito electoral donde el PP recibe más votos en toda España. ¿Vuelta de tuerca a la estrategia de la micropolítica o el mismo complejo de siempre del centro-derecha? Currito, dale al dedito. Y con Beltrán, los baches se van en un bang.

Zoido entierra las puñetas

Carlos Navarro Antolín | 24 de enero de 2012 a las 22:38

Zoido no tiene ninguna intención de lucir de nuevo de la toga. La suya como magistrado es una etapa cerrada. Hace tiempo que dejó de ver por los ojos del juez que fue en los pueblos y el decano que fue en la capital para escrutar la realidad como un político. Se la jugó al puerta grande o enfermería cuando en sus meritorios años en la oposición anunció que si no lograba la Alcaldía dejaría definitivamente el Ayuntamiento. Pero nunca se refirió a un posible retorno al juzgado. Algunos se sorprendieron ayer al verle encabezando la manifestación junto a los padres de Marta del Castillo. El alcalde es un vecino destacado de la ciudad, el primero si cabe en ese protocolo nunca escrito, y hace bien en estar con sus vecinos, sobre todo si son 40.000 y se manifiestan por una causa tan legítima como mostrar un desacuerdo por una sentencia. Todos los concejales del gobierno recibieron a los padres en el salón comedor del Ayuntamiento. Si el alcalde decidió después participar en la cabecera de la manifestación por petición expresa de Antonio del Castillo, muy poco se puede objetar. Cualquier alcalde hubiera atendido semejante ruego. Cualquier persona lo hubiera hecho igual sin necesidad de ser alcalde. Monteseirín se manifestó junto a estos mismos padres en la primera concentración convocada por Marta del Castillo. O se es magistrado, o se es alcalde. Lo que nunca se puede ser es un insensible. Zoido hace tiempo que cambió de vocación y guardó las puñetas en el altillo. Eso es público y está contado.