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Los viejos tiempos de la Holiday

Carlos Navarro Antolín | 4 de mayo de 2017 a las 5:00

Sev.

LA Holiday no es ya la discoteca a la que Aznar acudía a relajarse tras los mítines en el Parque de los Príncipes de aquellos años noventa donde las gradas estaban pobladas por clientas rubiancas de la extinta Nova Roma y fogosos estudiantes de Derecho. El PP tampoco es ya el de aquellos años. Mucho han cambiado la discoteca y el partido. Todo ha cambiado. O casi todo. Salvo el incombustible Javié (Arenas), de aquellas noches de la Holiday no queda nada. Ni casi nadie en la escena pública. Pero los símbolos tienen su fuerza. Tal vez por eso los críticos del PP quisieron brindar por la victoria en el mismo local de la Holiday, que aún mantiene el nombre, sólo el nombre, pero nada más, como ocurre con la Óptica Rodríguez del Valle, qué detalle. Brindaron como en los grandes años de Felipe Rodríguez Melgarejo, dueño del histórico negocio que hoy está arrendado a otros hosteleros. Veinticuatro votos, sólo veinticuatro votos de diferencia. Veinticuatro caballeros le bastaron a San Fernando para conquistar Sevilla. Y hasta hoy. Veinticuatro nazarenos con cirio verde llevan los tramos del Cristo de la Vera-Cruz en su recuerdo. Veinticuatro es un número con fuerza en la historia de Sevilla. Con San Fernando debió entrar ya Arenas al frente del PP, además de José Joaquín Gallardo en el Colegio de Abogados, Paco Vélez en el Consejo y Cañete en Aprocom.

Arenas no fue a la Holiday con su fiel muchachada. Él es más de mediodía. Por eso citó a los leales al día siguiente. Había que zamparse un arroz. El arroz de la victoria. El almuerzo fue en la discreta planta alta de Antares, el club donde antaño jugaba al pádel con Zoido y compañía. Zoido está hoy de ministro del Interior, estrenado de nuevo condición de abuelo y pendiente de las votaciones para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Arenas pagó el café o la copa, según la elección de cada comensal. Pero el arroz se pagó a escote: 25 euros del ala. Presidió la mesa el gran anfitrión, el lince de la derecha andaluza, el ciprés de la sombra alargada, el que ha logrado ganar por enésima vez una batalla interna, que es su gran especialidad, el plato estrella de la casa. Y a la vera del maestro se fueron sentando Virginia Pérez, Beltrán Pérez, Rafael Belmonte, Rafael Salas, Patricia del Pozo, Macarena O´Neill, la concejal Evelia Rincón, el concejal José Luis García, Luis Panigua, María Eugenio Moreno (Huévar), Isabel Díaz (Olivares) y Eloy Tarno, esposo de Virginia Pérez.

La presidenta electa del PP se dio ayer un baño de masas por el real de la Feria, escoltada por Beltrán Pérez. El comité de derechos y garantías tiene que resolver aún una denuncia firmada por José Miguel Luque a cuenta del recuento en una mesa de Dos Hermanas. Pero con las felicitaciones públicas de Zoido y Maíllo a los ganadores, pocas ganas habrá en Génova de seguir avivando el fuego. La Pérez tiene que coser un partido donde hay poco hilo, casi ningún dedal y muchas agujas. Tendrá que controlar su propia fuerza, saber pasar de la condición de ariete a la de balanza del equilibrio. Transformarse, como ha hecho la Holiday, para no morir de éxito. Los abrazos en la Feria son gratis. Como los tuits de enhorabuena. El arroz se paga. Javié solo da café.

El pregonero de la Torre Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 29 de enero de 2017 a las 5:00

El presidente del gobierno
DE querer tumbarla y revisar la licencia urbanística, a tratar de conciliar los intereses de ambas partes: los del Ayuntamiento y la promotora. De querer conciliar las posturas, a defenderla en San Petersburgo con bombo y platillo mediáticos. Y de defenderla en un auditorio internacional, a dar un paso más y alardear de ella cuando se es ministro. Juan Ignacio Zoido ha cambiado respecto a la Torre Sevilla más veces que lo ha hecho de nombre el propio edificio:Torre Pelli, Torre Cajasol, Torre Sevilla. No sólo ha acabado rendido ante la torre, postrado ante sus encantos, obnubilado ante su capacidad para ser un símbolo de la Sevilla moderna, sino que se ha erigido en el Atlas que sostuvo su arquitectura en sus duros inicios y que finalmente la hizo posible.

La política no es una noria en este caso, es una verdadera montaña rusa donde algunos no nos preguntamos ya por los barzones que un representante público puede dar sobre un mismo asunto en función de las circunstancias. Que los políticos cambien de opinión es una opción amortizada como el riesgo de error de los predictores del tiempo. Lo que muchos se han preguntado esta semana es qué necesidad tenía el actual ministro del Interior de sacar pecho por una obra en la que todos sabemos que anteayer no creía o que, al menos, la censuraba públicamente en foros de prestigio y cuya paralización incluyó en sus promesas electorales. Zoido ha pasado de querer ser verdugo de la torre a ejercer de pregonero de sus bondades cuando fue a inaugurar la nueva sede de una consultora. Ha ejercido de Solana con la OTAN: de hacerle ascos a ser su secretario general. La Pelli, de entrada no. El hoy ministro ha terminado revestido de vocero de lujo para proclamar las ventajas que el rascacielos ofrece a la ciudad.

Fue el periodista Ignacio Camacho quien, en presencia de Ruiz Gallardón, le preguntó a Zoido en un foro en 2011: “Perdone que le insista, ¿tiene pensada alguna medida concreta que tumbar?”. El ya alcalde se río y respondió:“Tenemos, tenemos alguna”. Y abundó sobre la torre:“Me parece un proyecto que hoy por hoy no tiene viabilidad económica”. Acto seguido planteó dudas sobre la licencia urbanística concedida por el gobierno de Monteseirín y apuntó a su revisión. Pasaron los meses, nada hizo. Javier Arenas le pidió un “gesto” de autoridad política para que se evidenciara su capacidad de mando en la ciudad, para que se percibiera la supuesta fuerza de un gobierno de veinte concejales. Arenas se lo planteó en un comedor privado, con miembros del partido como testigos. No había que demoler la torre, no hacía falta, pero sí hacer un “gesto” cuando aún estaba con andamios y a medio hacer. El alcalde nada hizo. Nada, salvo ir dando un giro de 180 grados que cristalizó cuando, siendo ministro del Gobierno de España, alabó el pasado lunes la torre como un símbolo del futuro de Sevilla que genera “empleo, riqueza y modernidad”. Usó, otra vez, el concepto comodín de “herencia” como salvoconducto para no hacer nada, para dejar edificar la torre, primero, y justificar con loas, después. Pocos dudan de que un magistrado de profesión no supiera de antemano que las opciones de parar la torre serían escasas y, por supuesto, muy gravosas para las arcas públicas. El caso era decirle a la Sevilla más conservadora aquello que quería oír en los días de la campaña electoral. Ya lo decía un viejo canónigo al que, siendo párroco en Nervión, le preguntaron por la obra en que se había metido sin tener el dinero garantizado:“Tranquilos, hacemos lo que debemos. Y ya deberemos lo que hemos hecho”.

El pregón de la Torre Sevilla que nos dio Zoido el pasado lunes tenía más ripios que uno que yo me sé. Tal vez el problema de fondo no sea el cambio de opinión, sino qué hace un ministro del Interior inaugurando los nuevos despachos de una consultora. Cualquier día el director de Asuntos Religiosos corta la cinta de una nueva carretera, el ministro de Fomento inaugura junto al Rey el Año Judicial y la ministra de Defensa acude a la entrega de los Premios Goya. Como ocurre en los pregones, todos le dieron un abrazo tras su discurso. El rito es así. En Sevilla hay demasiadas sirenas que cantan. Y terminan por confundir al ministro (Ulises) pregonero. Zoido es el Solana hispalense. Solano de las marismas, tú que alisas las Arenas (Javié).

El conserje del Colegio de Abogados ya no sabe qué decir a los letrados que piden que Zoido inaugure sus despachos. ¿Irá también a bendecir la nueva sede de Sanguino en la preciosa Casa Ybarra? ¿Y al nuevo despacho de Luis Romero en la Plaza de Cuba? A lo mejor nos suelta otros pregones y proclama la belleza de las setas de la Encarnación, lo bonita que está la Avenida de la Constitución con sus veladores y su canesú, y lo bien que está la calle Almirante Lobo con todos sus árboles talados. Seguro que la copa de los pregones de Zoido termina servida por… Robles. Al tiempo.

Los puyazos de Arenas

Carlos Navarro Antolín | 15 de septiembre de 2016 a las 5:00

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL DEL PP
DE Manuel Chaves se decía en tiempos que no tenía ningún complejo en remangarse y ponerse a trabajar en cuestiones propias de fontaneros de partido. Es verdad que así lo hizo en 1999, cuando acudió a casa de Rojas-Marcos para negociar directamente el pacto de gobierno que devolvió la Alcaldía a los socialistas. No delegó en cargos orgánicos ni en mediadores. No le importó desplazarse a casa de un particular pese a su condición de presidente de la Junta de Andalucía. Se bajó del pedestal, cogió el pico y la pala y se marchó hasta la calle Castelar, milla de oro del andalucismo en los buenos tiempos, a remover la tierra y edificar los pilares de un acuerdo de gobierno. Desde allí telefoneó al consejero Francisco Vallejo: “Hay que hacer el Metro de Sevilla. Sí, como me oyes”. El PP se durmió, dio por hecho que se revalidaría el pacto con los andalucistas por tercera vez y no supo ver que la inacción de sus cargos, sumado al odio africano que ya enfrentaba a los dos líderes en liza (Alejandro y Soledad, Soledad y Alejandro), hacían imposible el acuerdo. Arenas debió aprender entonces que la distancia es el olvido, el globo picado que pierde fuerza con lenta cadencia, la esponja apretada que se reseca al perder el agua. Por eso el pasado viernes, tantos años después, se remangó, se subió en el tren de alta velocidad por enésima vez (Felipe González creó el AVE pensando en Arenas) y vino a poner orden en el polémico comité del PP sevillano, una suerte de jaula de grillos donde su descendencia política anda a la gresca desde julio. Dos bandos. Unos batallan en su nombre y otros en el de Dolores de Cospedal.

Arenas usó su condición de vicesecretario general para presidir el comité sevillano. Y también empleó su autoridad moral y su siempre solvente oratoria para propinar esos puyazos dirigidos a la muchachada díscola, a todos aquellos a los que ha amamantado cuando eran sus cachorros políticos y que, al final, son los cuervos que quieren sacarle los ojos.

Se le nota a leguas. Arenas está muy decepcionado con Juan Ignacio Zoido, Juan Bueno, Ricardo Tarno, José Luis Sanz… Y a su vez todos ellos están hartos de las tutelas del lince de Olvera. Incluso el líder regional, Moreno Bonilla, ha flirteado contra natura con los sevillanos antiarenistas por si sacaba tajada del conflicto, ya que no hay nada que una más que el enemigo común.

En el tenso comité del viernes, celebrado a puerta cerrada, Arenas, aficionado a arrancar los discursos con referencias a la actualidad nacional, auguró que al PP le irá bien en las elecciones de Galicia. Y sobre las del País Vasco, donde siempre ha estado personalmente volcado, hizo un ruego: “Tenemos que hacer lo posible para que nuestros compañeros vascos sientan el calor del PP de Sevilla”.

Colocado el toro del comité en suerte tras los trasteos iniciales con la política española, comenzaron las puyas en clave local. Arenas trufó su discurso de referencias a sus buenos resultados electorales siendo candidato a la Presidencia de la Junta y número uno al Congreso de los Diputados por Sevilla. Todo un mensaje a Moreno Bonilla y a quienes se han emborrachado en la primera taberna de un empate en número de escaños en Sevilla en las últimas generales: “En 1994 ya gané en las ocho capitales andaluzas en unas autonómicas…”. Más perlas, más puyas, más recados: “Cuando tuve el honor de ganarle unas elecciones al PSOE…”. “Nuestro referente deben ser los cinco diputados nacionales de 2000”, todo un puyazo a los que descorchan el cava por sólo cuatro escaños. “Nuestro referente deben ser los 20 concejales de Zoido y los siete diputados autonómicos por Sevilla”, instando al huir del conformismo. Sabida es la teoría de Arenas por la que prefiere ser segundo con un 40% de votos que no primero con sólo el 20% de sufragios.

Y el gran mensaje: “Tuve el honor de ganar al PSOE unas elecciones autonómicas, no pude gobernar y decidí dar un paso atrás. En un partido se pueden trabajar de muchas maneras. Por eso desde aquel momento decidí trabajar desde un segundo plano. En política hay que saber cuándo hay que pasar a un segundo plano”. Zoido, que se aferra al palomar del Ayuntamiento y que no pudo gobernar tras las municipales de 2015 tras el descalabro que supuso la pérdida de 60.000 votos, estaba en primera fila oyendo la lección de su antiguo padrino.

Arenas denunció una circunstancia poco conocida:es inadmisible que haya 23 pueblos sin concejales del PP. “Me emplearé a fondo para que el partido presente listas en todos los pueblos”, dijo dejando entrever que estará muy encima del PP sevillano. Fue todo un aviso a Juan Bueno, presidente provincial, para que tome nota de que el padre natural del centro derecha sevillano no está dispuesto a abandonar el hogar levantado a golpe de furgoneta por los municipios de la provincia, en los duros años en que iba reclutando perfiles moderados para sustituir a los vecinos más próximos a los ideales de Fuerza Nueva.

“En los partidos es muy importante la unidad, las bases de unidad se asientan en el respeto a la opinión discrepante, en el trabajo intenso que sirve para unir a los compañeros, en rodearse de los más inteligentes, a ser posible más inteligentes que tú, aunque no sean tus amigos…”. En este momento se torcieron algunos gestos.

Arenas habló, riñó, logró controlar un comité en el que los oficialistas (sus hijos díscolos) no pudieron sacar adelante los nombramientos de dos nuevos vicesecretarios con los que Bueno y Zoido pretendían blindar la cúpula del partido. Despojar a Virginia Pérez de las funciones de secretaria general ha tenido un precio: ver a Arenas remangado para luchar por el control del PP de Sevilla y anotarse una nueva victoria. Esas victorias parciales que tienen el sabor de un arroz de Becerrita, la sensación relajante de un partido de pádel recién terminado en Antares, los destellos de miel dorada de un dedito de Cardhu.

Operación Manijero en el PP: segundo acto

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2016 a las 5:00

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LA coartada es Rajoy. Apoyar al presidente de cara al 26-J. Eso está muy bien. Siempre hay que alzar una bandera noble. Pero el objetivo de verdad es otro. Que varias decenas de destacados militantes del PP sevillano se reúnan el día de San Fernando para abrir botellines y brindar por su presidente no tiene más relevancia si no es porque se trata del segundo acto de la Operación Manijero. El primero se celebró el Miércoles de Feria en la caseta del veterano Jaime Raynaud (llamada así: El Manijero) con un foto que proyectó el pretendido futuro para el partido en Sevilla: convertir a Virginia Pérez, actual coordinadora general, en la presidenta provincial, y a Beltrán Pérez, actual concejal orillado por el zoidismo, en el portavoz del grupo municipal en cuanto el ex alcalde se afinque políticamente en Madrid.

En la cita de ayer participaron muchos más que en el primer acto. La operación está bendecida (¿dirigida?) por el lince Arenas. Y es vista con buenos ojos por el líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que al final puede ser el pescador que gana en el río revuelto de una estructura (la del PP sevillano) que le ha sido esquiva desde el primer día. No pocos militantes hispalenses –los afrancesados que se han puesto del lado del invasor malagueño– han terminado buscando su plácet en los últimos meses ante la resistencia del partido a hacer autocrítica tras la debacle de las municipales.

Arenas no está en la foto, pero tiene en ella –otra vez– a la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, y a sus incondicionales Jaime Raynaud, Patricia del Pozo y Macarena O´Neill. El arenismo ha aportado a este segundo capítulo de la Operación Manijero a los Rafaeles nada menos: Rafael Carmona y Rafael Salas, antiguos látigos contra el PSOE andaluz por el caso de los ERE. Del grupo municipal acudieron cinco de los doce concejales:el postulante Beltrán Pérez, María del Mar Sánchez Estrella, Evelia Rincón, Pía Halcón y José Luis García, así como Rafael Belmonte, que está en lista de espera inminente para lograr el acta de concejal en cuanto se produzca la vacante. Hubo alcaldes de la provincia (Carmona, Palomares, Villanueva del Ariscal y Lora del Río), diputados provinciales, concejales de la oposición de varios municipios, ex asesores del gobierno de Zoido, presidentes de los distritos de la capital, etcétera. No estuvieron los rostros tradicionales del PP sevillano: ni el presidente, Juan Bueno; ni el alcalde de Tomares y senador, José Luis Sanz, que no se posiciona de momento; ni el diputado nacional, Ricardo Tarno. Ninguno de los tres fue invitado.

¿Qué gana cada uno de los protagonistas de la Operación Manijero? Virginia Pérez consigue exhibir músculo y mostrar poco a poco su ambición en política: conseguir el poder del aparato provincial. Pérez aterrizó en el organigrama del PP de Sevilla como coordinadora general (secretaria general en la práctica) tras no encajar bien en la estructura regional como número tres de Moreno Bonilla. Beltrán Pérez será su enlace en la Plaza Nueva a cambio de la portavocía del Grupo Popular, pues es el único de los doce concejales que tiene un claro perfil político y una buena imagen, que ha logrado suavizar en los últimos cinco años después de desarrollar un perfil muy acerado al denunciar los escándalos de los últimos años de Monteseirín como alcalde. ¿Y Arenas? Javié desea por encima de todo vender en Madrid que sigue siendo el alma máter del PP sevillano. ¿Por qué? Porque bajo ningún concepto quiere que el tándem que forman Cospedal y Zoido puedan atribuirse ese cotizado trofeo.

¿Y el alcalde de Tomares? Sanz guarda en silencio. En el grupo municipal cuenta con un concejal fundamental como Alberto Díaz, que ostenta el número siete de la lista electoral y todo el bagaje de haber sido jefe de gabinete del alcalde Zoido. A nadie escapa que Sanz, por motivos varios, puede ser acreedor a un puesto de relumbrón en el PP sevillano. Ya fue presidente en la etapa de los mejores resultados del partido, mantiene la Alcaldía de mayor peso que atesoran los populares en todo el área metropolitana y casi con todo seguridad repetirá como senador por Sevilla. Jugará sus cartas propias. O no. Tomares ayer decidió no estar representado. Neutralidad suiza sin teleférico que suba. Ni que baje.

El segundo acto de la Operación Manijero supone una evidencia del crecimiento de una corriente que pretende impulsar cambios en un partido muy estático, una formación donde casi nunca ocurren movimientos internos. La coartada era Rajoy. El objetivo:estar posicionados de cara a los congresos que marcarán el futuro del partido. El único ganador, por ahora, fue la Cruzcampo. Como siempre ocurre en Sevilla.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
comitéPP

Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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la foto2
EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
la foto

El enroque del lince

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2015 a las 5:00

JAVIER ARENAS DEFIENDE LAS RECETAS DEL PP FRENTE A LAS DE GRECIA
EL lince reduce los límites del coto. Se enroca en el Senado para proteger la pieza del rey que representa su particular futuro. En 2004 ya estaba celebrando la presidencia del Congreso de los Diputados cuando aquellos atentados del 11-M pegaron el siniestro volantazo a la Historia de España que catapultó al tío de la ceja arqueada a los salones de la Moncloa. Comenzó así, ironías del destino, el lento declive del PSOE que se ha quedado hoy con 90 diputados y frente a su particular abismo. Arenas se va de las Cinco Llagas, de su querido Parlamento Andaluz. Lo comunica la tarde plomiza de un 30 de diciembre en que hay discurso oficial de la presidenta. No hay puntada sin hilo en sus maniobras, distinto es que al final confeccione una prenda. Caracoleó cual Onésimo de la política yendo de cuatro por Almería en el último minuto. Se quedó fuera de las listas de las generales, que Moreno aprovechó para castigar a Celia Villalobos (¡Qué tarde de gritos soportó Juanma por teléfono! ¡Qué señora!) y librarse de Carlos Rojas. Y en el mullido sofá de casa dejó al onubense Matías Conde y al gaditano Aurelio Romero.

La chacha ha salido respondona. Moreno Bonilla quiere mandar. Y que se perciba su mando. Otra cosa son los resultados electorales, donde está más próximo al pésame que a la palmadita de ánimo. Al malagueño sólo se le resiste la aldea del PP sevillano, un ejército vencido, sin vocación de victoria, donde Arenas conserva la guardia pretoriana que confía en que Javié coja el AVE de los viernes como nuevo presidente del Senado y, como en los grandes años de ministro protegido por Ana Botella, convoque reuniones sabatinas para seguir mangoneando en el cortijo hispalense, para mover concejales como alfiles y militantes de base como peones.

El lince se mueve bien por el bar del Palace. Madrid y Almería siempre le han dado más afecto que la esquiva Sevilla. Cualquier arenólogo sabe que este viejo modisto de la política usa dedal de protección y sabe pegar alfilerazos a quienes considera que le han fallado. Ycomo buen lince es especie en extinción en una política de perfiles cada día más planos. Y a Javié se le puede echar la culpa de casi todo en el PP andaluz, menos de ser inocuo o blandito.

Oña rompe a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 24 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO PRESIDE LA JUNTA DIRECTIVA REGIONAL DE SU PARTIDO
LA cruz de la derrota no tiene cirineos. El PP andaluz está cargado de penitentes. Cada cual soporta el madero como puede. La noche fue dura en el Meliá Sevilla. Por mucho que el partido se aleje de la calle San Fernando, el cementerio va con el PP regional como el caparazón con la tortuga. En Sevilla hay dos camposantos: el romántico con esculturas de Benlliure y el del PP andaluz con los chicos de la factoría Arenas. La junta directiva regional vespertina debía ser de consumo interno, un fotomatón para la sonrisa de rigor, aunque ningún oráculo acierte a explicar con precisión de qué se ríen Arenas, Moreno Bonilla y Loles López en un partido sumido en una cuaresma perpetua. Una sesión proyectada para cumplir con la liturgia del día posterior sirvió, al menos, para presenciar la salida del burladero de Esperanza Oña, la ex alcaldesa de Fuengirola, que no pocos miembros del PP andaluz veían como la mejor sucesora de Arenas. La Oña salió del burladero, pidió la palabra en los turnos a puerta cerrada para solicitar que se le confirmara expresamente que los treinta y tres diputados (dicen que pronunció la cifra con retintín) no apoyarán la investidura de Susana Díaz. El alcalde de Andújar sacó el tema antes, pero no con la contundencia de Oña, con silla en la Campana en la Semana Santa de Sevilla. Ni Moreno Bonilla ni Arenas ofrecieron una respuesta contundente. Capotazos. Javié, profeta de Rajoy en Andalucía, se atrevió a interpretar las palabras del dios laico de la Moncloa. Respetar que gobierne la lista más votada es no hacer lo que el PSOE e IU hicieron en 2012. Pero tampoco dijo que los treinta y tres (póngase de nuevo el retintín de la Oña) votarían en contra de la diosa laica, roja y decente de San Telmo. La Oña movió ficha y dejó en evidencia la ambigüedad del partido más morado de Andalucía, para el que nunca termina la cuaresma ni parece haber resurrección.

También habló Celia Villalobos en el tono alborotador de costumbre, como esa tía que gasta una broma cuando toda la familia tiene cara de funeral por la muerte del canario. La Villalobos se remontó a los peores años del partido, en una suerte del más se perdió en Cuba, como el equipo de natación que se alegra de volver sin ningún ahogado.

Arenas, gran orador, definió a su criatura, que no es otra que el PP andaluz, del que dijo que está formado por miles de personas y no por una sola con un periódico, una radio o una cámara de televisión todo el día detrás, en referencia los políticos emergentes como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Moreno Bonilla se hartó de dar las gracias. Enfrente tenía a no poca gente que se ha quedado sin acta de diputado. Un drama.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no estuvo la noche previa en el cuartel electoral. Tampoco estuvo ninguno de gran capital. De los veinte concejales del gobierno local, tan sólo se vieron cinco. Yuno de ellos era Juan Bueno, que en realidad estaba como presidente provincial y número uno de la lista por Sevilla. El PP hispalense entiende que el resultado ha sido una bofetada del electorado a Rajoy en la cara de Moreno Bonilla. Un Rajoy que ha estado hasta cinco veces en Andalucía durante la campaña, recordaba alguien ayer en tono de duelo. Dos de ellas en Sevilla. El comité de campaña de Moreno Bonilla había deliberado alguna vez sobre la conveniencia del continuo desembarco madrileño. “El presidente del Gobierno parece que tuviera complejo de culpabilidad por todo lo que ha ocurrido con el partido en Andalucía y de tanto arroparnos ha terminado por hundirnos”.

El PP andaluz sigue de penitencia. Cuatro años con cadenas. La subida del IRPF, la reforma laboral, la horrible sucesión de Arenas distrayendo a Zoido de la Alcaldía, hiriendo gratuitamente a Sanz y enviando a Moreno Bonilla a las fauces del león socialista andaluz… Pero Celia Villalobos es Karina entonando Las flechas del amor. No pasa nada. Acostumbrados a perder. Sevilla tiene dos cementerios. Lógico: Sevilla es dual. El tópico se cumple. A Oña le queda, al menos, la silla en la Campana.

Moreno Bonilla es ya un ‘miarma’

Carlos Navarro Antolín | 12 de diciembre de 2014 a las 12:59

morenobonilla_ok
Las salas de espera de los oculistas, dentistas y otros profesionales de la Medicina son de interés público social, porque permiten estar al día de la crónica social, aunque sea en diferido, que diría la Cospedal. No hay nada más antiguo que un periódico de ayer. O sí: el papel couché con trimestres acumulados con que los médicos alivian la espera de sus pacientes. “La Pantoja prepara su ingreso en prisión”, se lee en la cola del oftalmólogo cuando la tonadillera lleva ya semanas entre rejas. Cuando el conde de Salvatierra ya está subido al jaco, leemos en la sala de espera del urólogo: “Un hijo de la Duquesa de Alba es operado en el Hospital Infanta Isabel de Sevilla”, que ni es hospital ni hay en Sevilla un centro sanitario dedicado a La Chata como no lo hay en honor de Isabel Alfonsa, biografiada de monseñor Camilo Olivares.

Y de pronto, zas, entre la pila de revistas arrugadas, desgrapadas y con la página de la receta de cocina arrancada, aparece la publicación de un colegio profesional, ese tipo de revista aburrida en la que el mejor pasatiempo es contar cuántas veces sale el decano, al igual que hay periódicos en los que el personal busca las veces que sale el dueño. O su mujer. Anda que no…

Pues hojeando esa revista en la sala de espera nos topamos con una fotografía que supera en su valor testimonial a la de la tortilla de Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá. En esta foto de hoy aparece nada menos que el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonillla, perfectamente trajeado junto al presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero. Bonilla figura luciendo pañuelito asomado en la chaqueta cual Petronio de la derecha andaluza, cual gerente de Urbanismo de Sevilla, Alberto de Leopoldo, que no tiene guita para poner en la Avenida toldos, valga el pareado (del Aljarafe y sin piscina); cual Josemi Rodríguez Siero contándole a Carlos Herrera su último veraneo en las termas gallegas. Gracias a la visita al médico, sabemos por fin que el programa reformista de Moreno Bonilla incluye guiños a la derecha sevillana casposa y retrógrada como el pañuelo en el traje, que no es cuestión de orillar a los que siempre han creído en tus siglas. El pañuelo de Moreno Bonilla es el terno de pana de Alfonso Guerra de la Transición, el pisacorbatas de don Manuel Fraga, el trapo de la barbacoa de Sánchez Gordillo o la cazadora mitinera de Javié Arenas para el total de 30 segundos en el telediario del domingo.

Moreno Bonilla está listo para la cena de la noche del alumbrao en la caseta del Aero o para una función principal de instituto en la Magdalena. ¡Se nos ha vuelto un miarma en toda regla! Gracias a la sanidad privada, uno lleva en diferido la vida de los famosos y la agenda oculta de este árbitro de la elegancia, que poco a poco va conquistando a la muy malaje ciudad de Sevilla, que le tiene una manía injustificada y que rechaza sus reformas. Pañuelito a pañuelito se gana Andalucía. Sólo falta la voz de Lauren Postigo: “Andaluz, este es tu pañuelo”.

Zoido y los 20 pinzones

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2014 a las 5:00

MANUEL GOMEZ
Se han echado encima del alcalde sin piedad alguna porque ha fijado en Sevilla la salida de la gloriosa singladura de la Pinta, la Niña y la Santa María. Zoido arrebató (con tilde en la o, no con felpa) la cuna del Descubrimiento a Huelva, henchido de gloria local ante el presidente Rajoy en un mitin de las europeas, que no deja de ser una novillada sin caballos. Que sí, que Colón salió del Guadalquivir. Que se entere Mariano, el de los puros y el del coñazo del desfile. Y que se entere Moreno Bonilla.
–¿Quién es Moreno Bonilla?
–Uno al que le vendieron la Giralda de la presidencia del PP andaluz. Y el tío la compró y ahora no lo defiende ni Facua.
¿No se apropió Gregorio Serrano del salmorejo cordobés en las guías oficiales del Ayuntamiento Sevilla? Pues para Sevilla el hito de la salida de las carabelas del Descubrimiento, que para eso tenemos siempre dos asignaturas pendientes que todos los candidatos a alcalde repiten cada cuatro años con la misma emoción con la que hablan las máquinas de tabaco: el legado americanista y tener una playa. Y si ustedes le añaden la “puesta en valor” queda muchísimo mejor en los programas electorales: “la puesta en valor del legado americanista y la puesta en valor de los recursos fluviales mediante la construcción de una playa artificial que permita el uso y disfrute de los ciudadanos de la calle ancha de Sevilla”. ¡Toma ya, su tabaco, gracias!
Rojas-Marcos no nos puso la playa, pero Zoido nos va a poner donde nos tiene que poner. Este alcalde sí que sabe, como diría el cochero de Terry. ¿Acaso no era Palos de la Frontera del Reino de Sevilla en 1492? Ea, ya tienen los cocineros del argumentario la clave para sacar al Zoido del disparate. Ahí, ahí está el capotazo al jefe para que dejen de darle la del tigre. Zoido se refería al Reino de Sevilla, que se lo sopló el historiador Benito Navarrete desde el burladero de la sociedad civil incorporada a las instituciones: “¡Alcalde, alcalde! ¡A por las carabelas, a por las carabelas! ¡Que ahí lo bordamos como con Zurbarán!” Y el alcalde se apropió de la Cuna, esquina con Cerrajería. El frente onubense está que trina con el alcalde de Sevilla, blonda y mantilla. En menos de 24 horas han tenido la descortesía de remitirle un extracto del Diario de Colón y hasta de ponerle un cero en Historia, con lo bien que Zoido estudió Historia en los salesianos de Fregenal. Yo creo que el alcalde le está devolviendo a algunos el poquísimo cariño que recibió cuando fue presidente del PP andaluz. A Málaga le dijo que jamás tendría “lo que tiene Sevilla” por mucho que vaya a tener una sede del Pompidou. A Córdoba le mangó el salmorejo. A Huelva las carabelas. Y como el poema de Machado, ya están temblando en el resto de provincias andaluzas, que cada una tendrá lo suyo…
Lo mejor ha sido lo de Perico Rodríguez, el alcalde de Huelva que sonríe en horario comercial: de nueve y media a dos y de cinco a nueve. Perico se fue la otra noche del mitin de Rajoy mascullando la venganza por la A-49. Y por la mañana, ¡zas!, a darle a Zoido en toda la boca para tener contenta a su parroquia, que es la que le vota aunque se pase el día en Sevilla, como hace Esperanza Oña en Semana Santa, que ya es difícil trincar una foto de la Oña ante los pasos de Fuengirola a pesar de ser la alcaldesa. Pero no sabe el bueno de Perico que el verdadero objetivo del terrible alcalde hispalense no era otro que lograr que deje de verse tanto por Sevilla. Existe la pelusilla de alcalde como existen los pellizcos de monja o existen las orejas de abad. ¿O ustedes no se han fijado en que el alcalde de Huelva está todo el santo día en Sevilla? ¿Pero cuándo gobierna Huelva este hombre? Si le falta un cuarto de hora para que lo hagan socio de honor en Antares. Todo el día aquí, por el centro de Sevilla, por la Feria en las casetas,… Zoido lo que está es celoso y temeroso de que encima vayan a ponerle el AVE con parada en La Palma del Condado. Tanto le han dicho a Zoido que su modelo de proximidad con el ciudadano es el de ser el Perico hispalense,que se ha sacudido las sandalias de cualquier comparación. Si Perico casi sale más en las fotos de Sevilla que José Joaquín Gallardo en la revista La Toga. Hagan la prueba y pongan el contador de las fotos de los actos sociales, verán que Perico está empadronado en Sevilla. Lo de Perico en Sevilla es como lo de Javié en Almería en sus buenos tiempos. Pero Zoido… Zoido ha sido siempre fiel a Sevilla, con sus 20 pinzones en el Ayuntamiento, plegando velas, recogiendo velas, haciendo lo que haga falta para que a su alcalde no le falte ni melva. ¿Han visto la cara de Rodrigo de Triana que tiene Curro Pérez, con esa barba que está pidiendo mástil y vista de la tierra prometida de una nueva mayoría absoluta? Lo que ha hecho Zoido al pegar el mangazo de las carabelas es retirarle finamente los embajadores a Perico Rodríguez durante una temporadita, para que deje de hacerle sombra en Sevilla. Y que no se escantille, que tras las carabelas, viene la melva, que si el Rocío es de Sevilla, la melva en conserva que se hace en la provincia de Huelva ya sabe usted de dónde va a terminar siendo. Al tiempo. Y con las carabelas se puede jugar, pero con la melva… Ay, la melva se sirve en plato frío, como la venganza. ¿O creían algunos que el marrón andaluz les iba salir gatis? En Granada ya están guardando los piononos.