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La soledad rentable

Carlos Navarro Antolín | 18 de junio de 2017 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el consejero delegado de Emasesa, Jaime Palop, presentan iniciativas para la ampliación del número de fuentes de agua potable en la ciudad de Sevilla

LA alegría en fútbol dura una semana. La felicidad en política dura un cuarto de hora. Y la estabilidad en la vida se rompe en un minuto. A Juan Espadas se le ha acabado el Möet Chandon de los amiguetes de la izquierda radical de tanto descorcharlo. Hace dos años sacó rédito de ese odio a la derecha que figura en la heráldica de Participa Sevilla e Izquierda Unida. Lo votaron a él para echar a Zoido. Le concedieron el sillón de alcalde para quitárselo a Zoido. El planteamiento era sencillo: no deseaban al PSOE de Espadas, querían derribar al PP de Zoido. IU y Participa Sevilla reproducen los esquemas de Madrid: el primer objetivo es que no gobierne el PP, sobre todo si se trata de la lista más votada. Todo lo demás es secundario. El segundo objetivo es inalcanzable por el momento en una plaza como Sevilla: fagocitar al PSOE. Espadas, como la España de Aznar, va bien. Incluso le puede venir bien quedarse sin las amistades peligrosas que lo convirtieron en un alcalde con sólo once concejales. Es un alcalde que se ha quedado solo a la izquierda porque esas amistades peligrosas han terminado por aguar la fiesta de la estabilidad con una algarada más propia de una función de fin de curso. Han enseñado la patita de su carácter zascandil, han mostrado el verdadero pelo de la dehesa dejando ver sus intenciones bochincheras. Los encierros de trabajadores alentados por ellos mismos son una coartada de diseño, un pretexto fabricado, una caída exagerada para simular un penalti.

El alcalde ha perdido en quince días la estabilidad municipal y también se han esfumado sus anhelos autonómicos: ser el sucesor de Susana Díaz, para lo cual se estaba trabajando un perfil andaluz con la velocidad pausada de los inteligentes a base de fomentar los ejes con Málaga, Córdoba y Granada. Esa soledad puede hasta ser rentable para sus intereses. Acaso le ha podido sorprender que la bestia adolescentoide de esa izquierda radical haya despertado a los dos años de mandato. Esperaba el zarpazo de la fiera más adelante, quizás en el cuarto año, cuando todos los socios de gobierno o de investidura se desmarcan del pelotón del gobierno con vistas a las elecciones.

La soledad será rentable para Espadas, un tipo gris, de equilibrios medidos, de pies siempre metidos en el plato, al que se le vincula muy poco con protestas airadas, estéticas desaliñadas calculadamente medidas, discursos huecos y alarmistas y mociones ideologizadas donde se saca partido de enemigos externos que poco interesan a la gestión municipal. La soledad podrá ser rentable, pocos lo dudan, pero la convivencia será difícil. La aprobación de los presupuestos requerirá de una negociación viciada de origen. Esta izquierda radical se ha dado cuenta a los dos años de que el alcalde está creciendo electoralmente porque el PPno existe y porque ellos, precisamente ellos, la muchachada de Participa Sevilla e IU, se lo estaban poniendo demasiado fácil. Tan fácil que, al final, los tres concejales de Participa Sevilla y los dos de IU pasan bastante desapercibidos para el público. Rozan la irrelevancia. Con el espacio institucional perdido –o nunca ganado– no quedaba otra que provocar la tangana dentro del mismo Ayuntamiento, hacer ruido, practicar una política de cacerola y silbato, provocar la intervención de la Policía Local para presentarse como víctimas reprimidas por las fuerzas del orden, irrumpir por las ventanas en lugar de llamar a la puerta.

Esta izquierda zascandil necesita el río revuelto para pescar en las espumas sucias del desorden y el pitote, del desaliño de márquetin y la chancla que enseña uñas como garras. Tras echar a Zoido del poder, los amigos del bochinche necesitan crecer, sonar, existir. Yeso solo se consigue a costa de este PSOE en minoría, al que harán la vida imposible en los próximos dos años. Niegan que exista un pulso cuando lo hay en toda regla. Ellos, los de Participa e IU, necesitan ese pulso como necesitan el enfrentamiento, el pleito y los forcejeos porque son su terreno natural, son las aguas preferidas donde navega el bote que sus hermanos mayores han construido en los astilleros del odio y en la concepción de una política que sólo prima el poder por el poder en sí mismo.

El grupo municipal de Ciudadanos, tan melifluo en las negociaciones del presupuesto, también apretará. Tendrá que hacerlo. Es ley de vida. Tendrá que tomar distancia para saltar del pelotón y crecer. IU y Participa se han echado al monte. Espadas sufre la cuña de la misma madera. El PP está adormecido, fiel retrato de una Sevilla a más de 40 grados. La izquierda se devora a sí misma. La casa del PP de Sevilla está metida en albañiles, con los muros sin alicatar y los tubos del cuarto de baño al aire. Espadas tiene a su delegado Juan Carlos Cabrera con demasiados frentes abiertos:los polémicos desalojos del Ayuntamiento, la mafia del taxi, la falta de seguridad en la Madrugada… Al de Urbanismo, Antonio Muñoz, lo tiene consagrado a la misión imposible de convertir la Gerencia en un motor de la ciudad. Y los restantes concejales están entretenidos en quehaceres que ofrecen, en apariencia, poca rentabilidad política. El gobierno es reducido y muy gris. Expira la primera mitad del mandato. Tan dulce y sin curvas como carente de grandes logros. Sólo faltó la foto con Obama. Comienza la segunda mitad. La soledad es una moneda de dos caras: la de la rentabilidad de librarse de amigos poco recomendables, y la de la complejidad de trabajar con presupuestos prorrogados, amenazas de algaradas, un debate político tensionado y un PP que necesariamente tendrá que despertar.

Los amigos de la izquierda han acabado subiéndose al sofá, desparramando las palomitas por el suelo, rompiendo algún vaso y provocando las quejas razonables de los vecinos. Espadas ha pasado de soñar con los asuntos exteriores de la Junta a tener que lidiar con los asuntos internos de unos socios que prefieren hacer la política en la calle. Se metió a vivir (gobernar) en un piso de estudiantes.

Los picudos rojos pudren las palmeras sanas. Los estudios universitarios avalan el exterminio de las cotorras. Los vencejos atraen el turismo. Sevilla, ciudad en la que los pájaros se llevan los titulares.

Portada de Feria, jornal para los nuestros

Carlos Navarro Antolín | 14 de agosto de 2016 a las 5:00

Presentación del diseño ganador de la Portada de la Feria de Abril
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AGOSTO tiene el peligro de un toro abanto de incierto derrote. Agosto va barbeando el calendario y reparte mugidos aislados en un albero de polvo recalentado. Este agosto sin delegado de Urbanismo tiene, en cambio, portadón de Feria, de los que habrá que lucir en la solapa. En julio se habla de los reyes magos de enero. Yen agosto se habla de la Feria de Abril. Todo sea por no hablar de Semana Santa, que eso es en otra página, un poco más adelante, al fondo a la derecha. El Ayuntamiento nos ha metido la portada ferial por la gatera de agosto como nos metió las vallas el Domingo de Ramos, sin avisar, sin oficio previo. A la chita callando, a lo Cabrera aforando. Cuando nos despertamos con las palmas y olivos, las vallas, como el dinosaurio, estaban allí. Dicho a lo Pedro Sánchez, las derechas dejaron la Madrugada como los zorros y las izquierdas recuperaron el orden. El concejal Juan Carlos Cabrera se ha pasado dos meses desmonterado en el ruedo municipal recogiendo aplausos desde el tercio de las Fiestas Mayores hasta que el alcalde se puso un poquito celoso…

Sigamos con el lenguaje político de Barrio Sésamo: arriba y abajo, izquierda y derecha. Las izquierdas del señor Cabrera, que es del sector más de las derechas de este PSOE a la deriva, nos enseñaron el jueves el diseño de la portada de la próxima Feria. Una obra elegida por un jurado del que la nota oficial no ofrece ni nombres ni apellidos, tan sólo referencias a los colectivos que representan. ¡Marchando cuarto y mitad de transparencia!. Entre las 117 propuestas ganó el boceto de don Hugo Montalbán, que en las redes sociales se presenta como “independiente, trabajador, crítico de Sevilla y delineante”. Vaya por delante que la portada nos gusta casi tanto como el aceite de oliva Virgen Extra. Es una apuesta original e innovadora en la que no cambiaríamos nada. Por eso desde el burladero le gritamos a Cabrera: “¡Déjala como está, Juan Carlos! ¡No la toques!”. Que no se mueva un varal de esta portada. Sevilla no es Arahal. No hay que montar vodeviles de echar portadas feriales o carteles del verdeo a los corrales como si fuéramos energúmenos del Tendido 7 en las cloacas de las redes sociales.

La portada se queda como está. Y esperemos que las vallas también. Pero en la próxima designación pedimos al señor Miguel Bazaga, director de Fiestas Mayores del ExcelentísimoAyuntamiento, que ofrezca las identidades del jurado. Sería un detalle. Un jurado sin nombres es como una ensaladilla sin tenedor, como Zoido sin melva o como Espadas sin la americana de mangas largas. Ysería no ya un detalle, sino un derroche de generosidad, una apuesta por un modelo de gobierno transparente de acuerdo con las directrices y códigos europeos de buen gobierno, una hemorragia de luz y taquígrafos en la gestión, ofrecer un currículum un poquito más amplio del ganador de los 5.000 euros del ala, que son 5.000 oiga, que 5.000 euracos vienen la mar de bien para el sufrido septiembre. No le costará mucho al gran Bazaga contarnos algo más de Hugo Montalbán. Estamos a tiempo, sobre todo porque lo conoce estupendamente. Al igual que Luis Duarte, el otro gran asesor a dedo de Cabrera. Duarte también conoce muchísimo a Montalbán, vamos que yo creo que hasta se hablan de tú.

Como diría Lopera: “Fijarze bien”. El autodenominado independiente Montalbán es militante del Agrupación Sur del PSOE. Cáspita, eso no lo dice la nota. Montalbán fue miembro de la Junta Municipal del Distrito Bellavista-La Palmera en el mandato anterior. Es un socialista muy activo en mítines y campañas electorales, como se muestra en las fotografías en las que aparece como estrecho colaborador de Juan Espadas, o con el dúo Bazaga&Duarte Portadas de Feria, S. L. (Sociedad Limitadísima a 50.000 euros anuales cada uno), o con el mismísimo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Esto último no lo perdonará La Que Manda en el PSOE, a la que ya estamos viendo entrar en la Feria de 2017 por Costillares para no pasar por debajo de la portada. Estamos oyendo las indicaciones al chófer: “Canijo, me dejas junto a los cacharritos”.

Qué disgusto, Juan, qué disgusto se va a llevar la jefa en el agosto chipionero. Con lo bien que ibas de alcalde en tu primer año, tan modosito y bien relacionado hasta con la Sevilla Eterna… Difícil será que La Que Manda olvide que un pedrista ha diseñado la portada. ¿Recuerdas, alcalde, cuando Pedro Sánchez se bajó del coche el pasado Miércoles de Feria? Sólo estaban la portada… Y Celis. El vacío aquel día no fue la expresión del Estado, sino del rechazo. Y ahora esta portada le da aire a Pedro Sánchez en la tierra de La Que Manda en el PSOE.

No se vayan todavía que aún hay más, que la Feria de este agosto no ha terminado. El independiente Motalbán, según revelan las actas, tiene tanta originalidad y buen gusto con la portada de 2017 –que la tiene– como colmillo acerado en su oratoria política. Montalbán le toca los costados al PP a base de bien. Da caña a la derecha como un guerrista embravecido de los años ochenta. Fíjense lo que largó a cuenta de un debate en el Distrito Bellavista-La Palmera sobre la adaptación y mejora de los accesos al Centro de Salud de Los Bermejales:“El Grupo Popular representa a la clase poderosa, porque tienen coches para llegar a todos los sitios, pero no todo el mundo puede”. La identificación del coche con el poder es como la del caballo con el señorito, el vino blanco con el pesado o el tinto con la carne. Como diría el metre pelota: “Es un maridaje muy superado, señor”. En aquella sesión, por cierto, estaba también el gran Bazaga como representante del PSOE.

La nota oficial del Ayuntamiento, ay rabillos de pasas debería comer más de uno, omite que Montalbán ha servido a su ciudad como representante de un partido político en una junta de distrito hasta hace un año. Incluso fue interventor del PSOE en el colegio Juan Sebastián Elcano de Los Bermejales en las autonómicas de 2015. Pero nada, ni pío. Es como si nos ocultaran la vida y obra de los grandes pintores y escultores, que no se entenderían del todo. El entorno del artista es fundamental para captar la esencia de su producción, según se nos enseñaba en el extinto COU, el curso que por aquel entonces Felipe decía que andaba estudiando su sucesor. Si va a tener razónel lince Arenas, que el peligro está siempre en los independientes…

Tal vez la clave, como casi todo en esta ciudad, se encuentre en las placas, en este caso la de la sombrerería Padilla-Crespo de la calle Adriano, pero en versión portada de Feria 2017: “Jornal para los nuestros”. Diga usted que sí, don Juan Carlos Cabrera. Complejos, ninguno. ¿No se cogen otros compañeros de gobierno un mesecito de vacaciones completo con pedreas incluidas en septiembre? Pues usted, a premiar a los suyos. Y para independiente, el de Avellaneda, fundado en 1904. Ultramar.
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La confesión del edil arrepentido

Carlos Navarro Antolín | 15 de febrero de 2016 a las 12:24

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabre
Un alcalde que promete ser conocido por su capacidad para generar empleo nunca será desmentido por el secretario municipal. Cuanto más generales, imprecisas y vagas son las promesas, menor es la posibilidad de que un informe jurídico las eche por tierra, porque nadie somete vaguedades e imposibles metafísicos a la consideración de un fedatario. Los dictámenese se emiten sobre hechos concretos, contratos por escritos o consultas específicas. El debate sobre las naderías y los esloganes será político con su correspondiente eco periodístico, pero nunca jurídico. Zoido no podía ser jamás el alcalde del empleo sencillamente porque no tenía competencias directas para generar puestos de trabajo. Carecía de los instrumentos indispensables, más allá de la posibilidad de firmar algunos convenios de promoción para jóvenes, talleres subvencionados conjuntamente con la Junta de Andalucía y poco más.

Primera lección de campaña. La realidad no puede dar al traste con un buen titular político. Y Zoido no permitió que su titular se estropeara. Movió la bolita con habilidad de trilero al colocarla en el cubilete del empleo. Llegó a alcalde y resultó que la bolita, ay, estaba en el cubilete de la herencia recibida, la crisis económica y la derrota de Javié en las autonómicas tras dejar vacía la silla del debate, por lo que el alcalde sevillano quedó condenado a no tener amigos en la Junta. ¡Malditos rojos que se quedan a vivir en San Telmo! Zoido, como buen jurista, se agarró a la cláusula rebus sic stantibus para justificar que no podría ser el prometido alcalde del empleo porque las circunstancias habían cambiado sustancialmente. A los ciudadanos se les quedó la cara del que se mete a hacer obras en su casa y sufre un vía crucis cada vez que el jefe de los albañiles le saca el capítulo de los temidos adicionales porque el techo del baño está anegado y hay una viga justo por donde se quería ampliar el salón.

Espadas cargó en la campaña contra la zona azul, sabedor del fregado gratuito en el que se había metido Juan Bueno, la cara amable del PPsevillano que fue delegado de Seguridad y Movilidad, pero que en cuestiones de Policía se movió bien poco, temeroso de recibir la picadura de la bicha del sindicato policial. El socialista prometió de forma machacona reducir las plazas de aparcamiento de pago, apretando la puya contra la derecha recaudatoria y reglamentista que había concebido un modelo de zona azul para ponerse las botas (y trotar por la verde pradera de Pineda). El candidato Espadas adquirió su compromiso por escrito, de tal forma que la medida 336 del programa electoral dice lo siguiente:“Suspenderemos la ampliación de la zona aprobada en el mandato 2011-2015 hasta la formulación de nuevos estudios de movilidad que determinen dónde se instalarán zonas de estacionamiento regulado en superficie y de qué forma, para resolver problemas de estacionamiento y nunca con un fin exclusivamente recaudatorio. En todo caso se promoverán los títulos específicos para trabajadores, comerciantes y estudiantes de la Universidad”. Pero el dictamen del secretario del Ayuntamiento, que ha analizado el contrato de adjudiación del negocio, impide seguir con la supresión de plazas porque el cupo del 10% previsto para esta posibilidad ya está agotado. El alcalde queda atado de manos no por la temida izquierda radical, sino por el blindaje que el gobierno de Zoido concedió a Aussa y que, al parecer, los socialistas han ignorado hasta hace cinco minutos, pese a llevar ocho meses en el gobierno de la ciudad.

Esta semana se celebró la denominada Mesa de la Movilidad. La afición de los políticos de todos los colores por la carpintería es notoria. Para cada problema se constituye una mesa. La Mesa de la Movilidad, la Mesa de la Movida, la Mesa del Empleo, la Mesa de la Igualdad… Cuando en Sevilla sería mucho más preciso hablar de veladores que de mesas. Pues se reunió a puerta cerrada el Velador de la Movilidad con el concejal Juan Carlos Cabrera al frente. Yallí, en la Logia del Ayuntamiento, estaban los representantes de los grupos políticos, asociaciones vecinales, sindicales, etcétera. Y Cabrera tuvo que hacer de Rey emérito tras ser pillado de cacería, una suerte de “no volverá a pasar”. El concejal, sin prensa por delante, entonó el mea culpa: “Yo no conocía el contrato de la zona azul”. Contó que lo pidió estando en la oposición, pero no se lo dieron. Una lider vecinal le reprochó no haber sido más prudente en las promesas, ingenua ella que ignora que la política de hoy es tan pastueña como condicionada por el márketing. Pillado con el elefante recién abatido, Cabrera no puso resistencia, que para eso estamos en días de conversión:“Uno tiene que asumir los errores. No teníamos el contrato. Lo digo abiertamente. Sí, fue un error no prever que el contrato estaba blindado”. Cabrera incluso precisó que el blindaje era tan “incongruente” que ni siquiera había margen en el hipotético caso de que se quisieran tomar medidas para beneficiar a la empresa adjudicataria de la gestión y explotación: Aussa.

Un par de representantes de plataformas invitadas afearon el primer gran incumplimiento de Espadas: la imposibilidad de reducir la zona azul. Una interviniente se dirigó al concejal con cierta acritud:“Me temía lo que has dicho, me temía que todo al final quedara en nada. El programa electoral decía una cosa y ahora… No creo que sea cierto al cien por cien que no se tuviese acceso al contrato, porque algunos sí tuvimos acceso por otros medios”. Cabrera interrumpió con firmeza: “Yo no tuve acceso”. La representante de la plataforma continuó:“Ha sido una irresponsabilidad por parte del PSOE que se hiciera esa promesa. Se afirmó tajantemente una cosa que no se podía cumplir, porque estaba claro que este contrato iba a estar blindado. Pasado este capítulo, tiene que haber una decisión política valiente, al menos con la misma valentía con la que se hizo la promesa. Yhay que llevar ese contrato al juzgado aunque nos pasemos años de tribunales”. Otro representante recordó que Espadas había seguido prometiendo la reducción de la zona azul aun llevando ya varios meses al frente del gobierno.

Cabrera tuvo que echar mano del capote. Dijo que el deseo de Juan Espadas no era ni es del derogar la zona azul, sino tomar medidas de forma consensuada: “Nosotros apostamos por la zona azul en sitios de determinada concurrencia porque haya comercios o sedes administrativas, pero haciéndolo por medio del diálogo, la prueba es la existencia de esta Mesa de la Movilidad”. Volvió a justificar el primer gran incumplimiento del gobierno:“Doctores tiene la Iglesia y nuestro doctor es el secretario”. Entonces tasó el coste de romper el contrato: seis millones de euros. Y volvió a apoyarse en la piedra llorosa, cual García de Vinuesa, del tráfico hispalense:“Lamento estos cambios. Pero hay que tomar decisiones bajo criterios de responsabilidad, aunque no nos guste”. Cabrera se pareció a Rajoy en su primer año de gobierno, pero sin plasma y con el toro tobillero de la Madrugada esperando en el chiquero.

Zoido se libró del dictamen en contra por perderse en generalidades. Espadas se pega el primer patinazo con firma del secretario, al que el PP ponía verde en privado. Está claro que el éxito es del fedatario municipal, Luis Enrique Flores, al que todos los políticos siempre ven como del contrario. El único que no acaba negro con la zona azul es Juan Bueno. Escrito está: sed temerosos de Dios… Ydel sindicato de la Policía Local. Ángel y demonios. Tiempo de cuaresma. Cabrera, arrepiéntete, que son seis millones y no merece la pena.