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La solución estética del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 1 de septiembre de 2016 a las 5:00

SEVILLA, 15/08/2016.
HOY es primero de septiembre. La combativa Virginia Pérez sigue siendo la secretaria general del PP de Sevilla, pese al revuelo que tensionó la vida interna de la formación el pasado julio. Pasó agosto con los motores de la política encendidos en Madrid, se enfriaron los ánimos en la estructura sevillana y, de hecho, no hubo ninguna dimisión pese a los reiterados anuncios de salidas inminentes o a muy corto plazo. Todo apunta a que las novedades –ciertas novedades– se formalizarán la tarde del próximo miércoles en el seno de una junta directiva provincial. El presidente provincial, Juan Bueno, sigue teniendo especial interés en que la camarlenga deje las funciones de secretaria general. Y en esa junta directiva quiere informar a la militancia de todo cuanto ha ocurrido en el partido en los últimos meses, rifirrafes públicos en la sede del partido incluidos. Todos coinciden en que no tiene ningún sentido seguir trabajando en un ambiente irrespirable entre el presidente y la secretaria general. El líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, quiere que Virginia Pérez abandone el puesto a su ritmo, sin que se vea forzada, pero que lo deje para no tensar más los ánimos en el PP sevillano, una formación donde se sigue mirando con recelo al malagueño por mucho que los ediles Zoido y Curro Pérez lo alzaran a hombros en la última noche electoral tras meses en que le hicieron el vacío en varios actos.

Virginia Pérez –a la que sus críticos le imputan falta de currículum político para la alta aspiración de presidir el PP sevillano– está dispuesta a renunciar a esas competencias sin necesidad de votaciones que evidencien la fractura del partido. Pérez ha logrado cruzar la travesía de agosto sin renunciar a las funciones de secretaria general, con notable e inédita notoriedad en el cortejo de autoridades de la procesión de la patrona. Y ahora quiere y tiene que negociar las condiciones de su salida (sin tensiones) como número dos. El presidente Juan Bueno ha preferido que el foro para despedirla como secretaria general sea esta vez el de una junta directiva provincial y no el de un comité ejecutivo, formato escogido en un principio el pasado julio, pero que se desactivó a última hora por efecto de un acuerdo entre las partes para el que tuvo que mediar la secretaria general del PP andaluz, Dolores López. Ese acuerdo se plasmó en un escrito que se quedó en poder de Juan Bueno, quien facilitó una copia a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, quien apoya al sector oficialista contra Javier Arenas, que apadrina a los críticos del PP sevillano. En el tablero del centro derecha hispalense se juega desde hace meses el enfrentamiento entre el Rey Arenas y la Dama Cospedal, asistida por el ex alcalde Zoido.

¿Por qué Bueno prefiere ahora una junta directiva y no un comité? Una junta directiva tiene muchos más miembros, se trata de un órgano interno mucho más poblado al que están llamados desde los presidentes de los distritos de la capital hasta los representantes de todos los municipios, incluyendo, por supuesto, todos los cargos institucionales y orgánicos. El censo de los convocados a una junta directiva es mucho más difícil de controlar en los días previos por el sector crítico (los manijeros) en caso de que fuera precisa una maniobra de contestación.

La camarlenga aceptará bajar formalmente un peldaño: pasar de ser la número dos a ocupar el tres, pues exige retener el puesto de coordinadora general del PP sevillano. Y, además, entre sus condiciones figuran la de seguir siendo la portavoz del Grupo Popular en la Diputación Provincial, así como que se respeten las funciones de todos los que hasta ahora han participado en las acciones públicas de reivindicación de un nuevo modelo de partido. Todas estas exigencias pueden conducir a una solución meramente estética del fuerte conflicto que lastra la vida interna del PP sevillano, pues la dimisión llegaría tarde (dos meses después de lo deseado por los oficialistas) y la camarlenga seguiría dentro del aparato orgánico y con la plataforma de la institución provincial desde la que organizar su asalto al congreso provincial.

Una vez que la Pérez sea despojada de las funciones de número dos, resta conocer si Juan Bueno nombrará a un nuevo secretario general, un cargo para el que dispone estatutariamente de un elenco muy limitado, pues habría de ser designado obligatoriamente de entre los vocales del comité ejecutivo, donde sólo hay dos nombres que reúnan el perfil: el concejal Beltrán Pérez y el ex edil Ricardo Villena. Para apostar por el primero, a Juan Bueno tendría que haberle afectado el Levante de Zahara de los Atunes más de la cuenta este verano, cosa poco probable porque siempre tiende a resguardarse. Bueno jamás dará ventaja a Beltrán Pérez. Y el segundo, el veterano Villena, disfruta desde hace años de un cómodo retiro en el Tribunal Económico Administrativo del Ayuntamiento, aunque acude a la reuniones internas del sector oficialista en el tabernerío capitalino cuando es convocado en los días de revueltas.

Salvo que Bueno tire de algún militante de la provincia del que tenga garantías de que seguiría fielmente sus indicaciones (¿Alguien de Coria?), no le quedaría otra que repartir las funciones propias de la secretaría general entre varios vicesecretarios, de lo contrario seguirá teniendo como número dos del partido de facto a Virginia Pérez siempre que la camarlenga se mantenga como coordinadora general.

Nada hace vaticinar que el mar del PP sevillano sea plato en los próximos meses. Eolo (Arenas) seguirá soplando. Y la dama (Cospedal) es la ficha con mayor capacidad de movimiento en el tablero.

La batalla del PP de Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 19 de junio de 2016 a las 6:24

cajanegra190616Ilustración: Rosell

 

La tensión emerge. Se evidencian los primeros golpes directos. La batalla por el PP de Sevilla tiene ya dos bandos claramente diferenciados con cabecillas locales y con sendos líderes desde Madrid. La contienda empieza a sumar no sólo fotos en las que unos exhiben músculo y otros una preocupación palmaria por unos movimientos inéditos en la historia del partido, sino que genera también momentos en los que se producen rifirrafes entre destacados responsables ante mucha militancia presente. Valga el ejemplo de los pudorosos padres que han perdido el pudor y discuten delante de la prole.

Ocurrió la tarde del lunes, 6 de junio, en la sede provincial de la calle Rioja. El presidente provincial, Juan Bueno, convocó por medio de Ignacio Flores una reunión con una treintena de militantes muy escogidos, entre ellos varios responsables de distrito. Todos ellos tenían en común no haber participado, de momento, en la Operación Manijero, organizada por el sector crítico que reclama un vuelco en el partido. La coartada de Bueno era informar de los preparativos de la campaña electoral. En realidad se trataba de un intento por entonar el Prietas las filas tras las escaramuzas  de los críticos que, liderados por la secretaria general Virginia Pérez y el concejal Beltrán Pérez, cosechan cada día más apoyos, publicados en las fotografías de familia que difunden estratégicamente por las redes. La reunión transcurría, en principio, con toda normalidad hasta que ocurrieron dos cosas: la entrada en la sala de Virginia Pérez, que había sido ninguneada de la convocatoria, y la pregunta de un militante de Triana (allegado al edil Curro Pérez) que demandaba información sobre las fotos de la Operación Manijero, tomadas en unos actos a los que –no se olvide– no estaban invitados los rostros tradicionales del PP. El militante preguntó –dicen que la pregunta fue en tono capcioso– y Juan Bueno respondió como presidente provincial. Las valoraciones de Bueno no debieron gustar nada a la camarlenga Virginia Pérez, que irrumpió con una intervención no autorizada e interrumpida por la mesa. Así estalló la refriega. Juan Bueno dejó claro que no autorizaba la intervención nada menos que de su secretaria general, afeó su conducta y le negó reiteradamente el uso de la palabra. Bueno recriminó a la camarlenga que se había colado en la sala, cosa que él –afirmó– nunca había hecho en los cónclaves promovidos por ella: “¡Te lo vuelvo a repetir, yo no me he metido en una reunión tuya!”. Reprobó su conducta ante el nutrido grupo de militantes: “¡Estás dando un ejemplo muy malo a los compañeros!”, gritó Bueno. Reivindicó, con una evidente tensión, su potestad como presidente provincial para responder a la pregunta sobre unas fotografías inéditas en el PP: “Yo voy a contestar, me han preguntado a mí”, dijo para que no lo hiciera Virginia Pérez en su lugar. Y ante la intervención de la secretaria general, que alzaba la voz desde las últimas filas, el presidente Bueno insistió: “¡Que no, que no, que no tienes la palabra”. Nadie daba crédito a la tensión que acababa de aflorar. De las fotos en las redes sociales se había pasado al enfrentamiento directo entre el número uno y la número dos del partido, nítidamente ya posicionados cada uno en un bando.

En el bando oficialista, avalado desde Génova por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, figuran junto a Juan Bueno dos de los rostros tradicionales de los últimos tres lustros del PP de Sevilla: el diputado nacional Ricardo Tarno y el alcalde de Tomares, José Luis Sanz. Con ellos está el ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. Los cinco tienen el objetivo común de pararle los pies a Javier Arenas, al que ya frenaron en su intento por repetir como número uno por Sevilla en las elecciones generales del pasado diciembre, un logro que enojó a Arenas, que después de muchos años pasó a ser “el ausente” en unas elecciones generales. Todo lo que Tarno, Sanz, Bueno y Zoido saben de política lo han aprendido de Arenas. Casi todo lo que han conseguido se lo de deben a él en buena medida. Ocurre que hace ya algún tiempo que todos quieren matar al padrino, hartos de que éste quiera disponer de unos y otros en función de sus intereses estratégicos. Para ellos es clave parar a Arenas y no permitirle que vuelva a controlar el PP sevillano por medio de sus afines.

En el bando crítico, impulsado por el propio Arenas en sus continuas reuniones conspiratorias y en sus archiconocidos culebreos de fin de semana por los pueblos, figuran la secretaria general Virginia Pérez (conocida también como la camarlenga porque, en realidad, no puede figurar formalmente como secretaria general al no formar parte del comité ejecutivo) y el concejal Beltrán Pérez, los dos arietes de la Operación Manijero. Ella quiere ser la próxima presidenta del partido. Él aspira a la portavocía del grupo municipal. Entre ambos, con la bendición del padre natural del centro derecha-andaluz, han conseguido que la subdelegada del Gobierno, diputados autonómicos, alcaldes de la provincia, concejales de la capital y militantes varios, acepten retratarse en armonía y ambiente festivo para exigir el cambio en la estructura local de un partido marcado por el estatismo y la ausencia de voces críticas.

Arenas quiere llegar al próximo congreso nacional apuntándose el control de Sevilla por medio de compromisarios leales a su causa. Cospedal quiere hacer lo mismo por medio de Zoido y los tres rostros tradicionales. De aquí a entonces existe la posibilidad de que un bando abra brechas en el otro. Los oficialistas intentarán minar la relación de confianza que mantienen Virginia Pérez y Beltrán Pérez mediante ofrecimientos políticos diversos,  siempre y cuando el PP salga bien parado del 26-J, pues el conflicto se recrudecerá si el resultado no es bueno. Sin el pan del gobierno en la familia, las dentelladas entre hermanos se disparan. Los críticos, además de volcarse en sumar nuevos apoyos entre la militancia y preparar nuevas acciones de demostración de fuerza, tratarán de ganarse la adhesión pública del concejal Alberto Díaz, uno de los principales amigos de José Luis Sanz. Sanz tiene la capacidad de elegir bando al ser el único alcalde del PP al frente de un ayuntamiento metropolitano y poseer un escaño como senador. De hecho mantiene una  relación fluida con Beltrán Pérez, con quien cenó la pasada Feria horas después de que trascendiera el primer aldabonazo de la Operación Manijero.

Otro escenario donde se libra la batalla del PP de Sevilla es el grupo popular en el Ayuntamiento, donde Zoido pierde adeptos de forma paulatina, bien porque tienen cuentas pendientes por sus decisiones como alcalde, bien porque ven próximo el final de una etapa y quieren estar bien posicionados para el futuro. Beltrán Pérez cuenta con la adhesión pública de los concejales María del Mar Sánchez Estrella, Pía Halcón, Evelia Rincón y José Luis Martínez. Son cinco en total de los doce actuales. Si Zoido dimite tras las elecciones generales, el siguiente en la lista es Jaime Ruiz, que ahora está colocado en el Tribunal Económico y Administrativo ganando casi el doble de lo que percibe un concejal en la oposición. Lo lógico en tal supuesto sería que Ruiz renunciara a tomar posesión como concejal, pero los oficialistas han previsto esta posibilidad y ya le han advertido que, llegado el caso, tiene que aceptar su retorno al Pleno a toda costa. ¿La razón? Si Ruiz no acepta, el siguiente en la lista es el abogado Rafael Belmonte, beltranista acérrimo que, además, está muy bien conectado con la sociedad civil. Belmonte sería el sexto adepto al nuevo orden. Los oficialistas quieren impedir que Beltrán Pérez sume ese apoyo dentro del grupo. El referido Alberto Díaz sería, pues, absolutamente clave para inclinar la balanza a favor de Beltrán Pérez, que con él y la entrada de Belmonte tendría su particular mayoría absoluta garantizada dentro del grupo.

Zoido cuenta en el grupo municipal con la lealtad de su portavoz adjunto, Gregorio Serrano, avalado por el presidente Juan Bueno para ser portavoz titular si el ex alcalde dimite en el Ayuntamiento, y de Curro Pérez, que fue su delegado en Triana y descafeinado portavoz del gobierno de los 20 concejales. Curro Pérez, por cierto, no despierta precisamente simpatías en Javier Arenas. ¿Tiene Zoido algún partidario más entre los concejales?  Quizás Lola de Pablo-Blanco, que sabe que su futuro político sin Zoido es sencillamente inexistente. Los restantes que no han sido nombrados, caso de Ignacio Flores, estarán con el poder establecido en cada momento. Y el poder establecido en el principal grupo de la oposición sigue siendo Zoido por el momento.

Todo se mide en tal grado en esta batalla que las llamadas telefónicas a los militantes están siendo continuas para pulsar los apoyos, desprestigiar al rival u obtener información sobre los movimientos del contrario. Los asesores del grupo son mirados con lupa. Y, cuando hubo una vacante, se descartó la contratación de una de las trabajadoras más veteranas y conocedoras del Ayuntamiento por ser la cónyuge de uno de los miembros de la ejecutiva regional del partido que más reclama la renovación del PP sevillano y el fin de la era Zoido.

Hasta antiguos rostros del PP, como el ex edil y ex secretario general Ricardo Villena, ha reaparecido en la escena al asistir a una de las reuniones de emergencia convocadas por el sector oficialista para analizar la revuelta, cuando Villena hace años que vive refugiado en el Tribunal Económico Administrativo. Arenas, por su parte, sigue pidiendo a los suyos que apoyen los movimientos de los Pérez (Virginia y Beltrán). ¿Quiénes son los suyos? Jaime Raynaud, Felisa Panadero, Patricia del Pozo, Macarena O’Neill, Rafael Salas, Rafael Carmona… ¿Qué dicen los oficialistas? Que la Operación Manijero no tendrá éxito al ser una “suma de resentidos”, que la inercia del partido se volverá a imponer y que Javier Arenas abandonará el bando cuando vea que la iniciativa pierde fuerza, o cuando consiga sus objetivos particulares en el congreso nacional.

La batalla, en definitiva, es una suma de frentes particulares. Arenas contra Cospedal. Arenas contra sus antiguos cachorros rebeldes. Tarno, Sanz y Bueno contra Arenas. Beltrán Pérez contra Zoido. Virginia Pérez contra Juan Bueno. A todo esto, el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, se frota las manos al ver que del PP sevillano, del que no ha obtenido más que el frío del desprecio, recibe ahora hasta peticiones de apoyo. El malagueño espera ser el pescador del río revuelto hispalense.

El bochornoso informe de Loles

Carlos Navarro Antolín | 25 de marzo de 2015 a las 0:00

MORENO CUESTIONA SI DÍAZ "NO SE ATREVE" A HABLAR DE DECENCIA "EN PLURAL"
EN cuestiones del PP andaluz, todos coinciden en que lo peor está siempre por llegar. Las personas se dividen en tres: las que se enteran, las que no se enteran y las que no se van a enterar en la vida, al igual que las cosas se pueden hacer mal, muy mal o al estilo del PP andaluz. Estos asertos nunca fallan. Decíamos ayer, va por Fray Luis de León, que la intervención en la junta directiva regional de la señora Villalobos, doña Celia, puso al personal a hacer pajaritas de papel, a buscar el antiácido en el bolsillo o a consultar en las tabletas digitales los resultados andaluces de la Alianza Popular de Gabino Puche. Se oyó algún cuchicheo de consumo interno.

–No tenemos que preocuparnos tanto, joé… He encontrado un año en que sacamos 29. Mira, mira… ¡Estamos aún cuatro por arriba!

Pues peor, pero mucho peor que los resultados de don Gabino, fue la intervención de Loles López, secretaria general del PP andaluz. Algunos se aliviaron pensando que la cosa era a puerta cerrada. ¿Qué puede decir una secretaria general después de perder 17 diputados y medio millón de votos? Pónganse los cinturones que esto despega, que redoblen los tambores porque van a asistir a un salto de trampolín con triple tirabuzón, apaguen sus teléfonos móviles, no vale el modo avión, y prepárense para acceder al túnel de la risa, María Luisa.

La secretaria general alaba en su discurso que la candidatura de Juan Manuel Moreno Bonilla, la del batacazo de los 33 diputados, ha sido un éxito. Primero: la candidatura ha conseguido ser trending topic en varias ocasiones. Segundo, el candidato ha logrado ser entrevistado por Ana Rosa Quintana. Tercero, el candidato hizo un papel magnífico en el programa Un tiempo nuevo de Sandra Barneda, donde Susana Díaz fue invitada y no se atrevió a asistir. Cuarto, los selfies que se ha hecho el candidato por toda Andalucía han sido innumerables. Quinto, los speakers corners del candidato han sido una experiencia extraordinaria, se palpaba el éxito cada vez que Moreno Bonilla se paraba en una esquina a charlar con los andaluces al estilo de Zoido en 2007, pero perdiendo después en las urnas. Y sexto, no se vayan todavía porque hay más, la candidatura del PSOE ha caído en votos. Activen los emoticonos ojipláticos.

Esto es lo que se llama un balance al peso. Sí señora. Esto es tomarle el pulso a la calle, tener claro que la autocrítica es la mejor forma de salir reforzado de una crisis. Esto es exhibir una idea de Andalucía ajustada a la realidad, lo que ahora se llama una visión global con una perspectiva de futuro basada en datos técnicos y científicos. Ahora me explico por qué hubo señores que no aplaudieron al terminar la lectura de un informe de una altura política que no se recuerda en la derecha española desde los tiempos de Cánovas del Castillo, don Antonio. ¡Estaban deslumbrados por tamaña capacidad de análisis! Las universidades andaluzas ya le han ofrecido a Moreno Bonilla que les ceda a la secretaria general para un curso de verano bajo el título Los análisis post-electorales del PP andaluz, lumen gentium.

Si los selfies fueron miles, sólo hay que pedir pista. ¡Que va la artista! Pongan a funcionar el hastag #imparableloles. Tranquilidad en las masas, que no se mueva un varal en el PP andaluz, que todo ha ido de dulce, que aún están cuatro por arriba de Puche, don Gabino. La de speakers corners que se va a hartar de hacer Moreno Bonilla en la Semana Santa andaluza. Si le dejan las sillitas de los chinos, claro.

Oña rompe a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 24 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO PRESIDE LA JUNTA DIRECTIVA REGIONAL DE SU PARTIDO
LA cruz de la derrota no tiene cirineos. El PP andaluz está cargado de penitentes. Cada cual soporta el madero como puede. La noche fue dura en el Meliá Sevilla. Por mucho que el partido se aleje de la calle San Fernando, el cementerio va con el PP regional como el caparazón con la tortuga. En Sevilla hay dos camposantos: el romántico con esculturas de Benlliure y el del PP andaluz con los chicos de la factoría Arenas. La junta directiva regional vespertina debía ser de consumo interno, un fotomatón para la sonrisa de rigor, aunque ningún oráculo acierte a explicar con precisión de qué se ríen Arenas, Moreno Bonilla y Loles López en un partido sumido en una cuaresma perpetua. Una sesión proyectada para cumplir con la liturgia del día posterior sirvió, al menos, para presenciar la salida del burladero de Esperanza Oña, la ex alcaldesa de Fuengirola, que no pocos miembros del PP andaluz veían como la mejor sucesora de Arenas. La Oña salió del burladero, pidió la palabra en los turnos a puerta cerrada para solicitar que se le confirmara expresamente que los treinta y tres diputados (dicen que pronunció la cifra con retintín) no apoyarán la investidura de Susana Díaz. El alcalde de Andújar sacó el tema antes, pero no con la contundencia de Oña, con silla en la Campana en la Semana Santa de Sevilla. Ni Moreno Bonilla ni Arenas ofrecieron una respuesta contundente. Capotazos. Javié, profeta de Rajoy en Andalucía, se atrevió a interpretar las palabras del dios laico de la Moncloa. Respetar que gobierne la lista más votada es no hacer lo que el PSOE e IU hicieron en 2012. Pero tampoco dijo que los treinta y tres (póngase de nuevo el retintín de la Oña) votarían en contra de la diosa laica, roja y decente de San Telmo. La Oña movió ficha y dejó en evidencia la ambigüedad del partido más morado de Andalucía, para el que nunca termina la cuaresma ni parece haber resurrección.

También habló Celia Villalobos en el tono alborotador de costumbre, como esa tía que gasta una broma cuando toda la familia tiene cara de funeral por la muerte del canario. La Villalobos se remontó a los peores años del partido, en una suerte del más se perdió en Cuba, como el equipo de natación que se alegra de volver sin ningún ahogado.

Arenas, gran orador, definió a su criatura, que no es otra que el PP andaluz, del que dijo que está formado por miles de personas y no por una sola con un periódico, una radio o una cámara de televisión todo el día detrás, en referencia los políticos emergentes como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Moreno Bonilla se hartó de dar las gracias. Enfrente tenía a no poca gente que se ha quedado sin acta de diputado. Un drama.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no estuvo la noche previa en el cuartel electoral. Tampoco estuvo ninguno de gran capital. De los veinte concejales del gobierno local, tan sólo se vieron cinco. Yuno de ellos era Juan Bueno, que en realidad estaba como presidente provincial y número uno de la lista por Sevilla. El PP hispalense entiende que el resultado ha sido una bofetada del electorado a Rajoy en la cara de Moreno Bonilla. Un Rajoy que ha estado hasta cinco veces en Andalucía durante la campaña, recordaba alguien ayer en tono de duelo. Dos de ellas en Sevilla. El comité de campaña de Moreno Bonilla había deliberado alguna vez sobre la conveniencia del continuo desembarco madrileño. “El presidente del Gobierno parece que tuviera complejo de culpabilidad por todo lo que ha ocurrido con el partido en Andalucía y de tanto arroparnos ha terminado por hundirnos”.

El PP andaluz sigue de penitencia. Cuatro años con cadenas. La subida del IRPF, la reforma laboral, la horrible sucesión de Arenas distrayendo a Zoido de la Alcaldía, hiriendo gratuitamente a Sanz y enviando a Moreno Bonilla a las fauces del león socialista andaluz… Pero Celia Villalobos es Karina entonando Las flechas del amor. No pasa nada. Acostumbrados a perder. Sevilla tiene dos cementerios. Lógico: Sevilla es dual. El tópico se cumple. A Oña le queda, al menos, la silla en la Campana.

Maíllo generó las risas, la cerveza el estruendo

Carlos Navarro Antolín | 10 de marzo de 2015 a las 0:07

Sev.
MARIO Jiménez hizo de Moreno Bonilla en los ensayos del debate a puerta cerrada que la presidenta ha realizado en las jornadas previas. El líder del PP andaluz tiene sus dos apellidos completos para Susana Díaz: “Señor Moreno Bonilla”. No le dijo Juanma en todo el debate, como reza en los carteles. Juanma fue el que más se movió en el plató en los diez minutos antes del inicio que los tres candidatos tuvieron que convivir, siempre muy formal, con el botón superior de la chaqueta abrochado. Los pasos perdidos del pepero frente a un Maíllo con la vista ida o una Susana Díaz que tan pronto estaba tras su atril como desaparecía del tiro de cámara para alguna consulta de última hora.

La presidenta fue la que más séquito llevó a la sede de Canal Sur. Llegó a pie tras dejar aparcado el autobús de campaña y ser recibida por la cuadrilla de partidarios con el correspondiente vuelo de banderitas. Juan Cornejo y Enrique Cervera se subieron a la terraza cartujana a fumar durante el descanso. Joaquín Durán, director en funciones de Canal Sur, cumplió con el rito del pitillo en la puerta. En esa misma puerta de la sala de prensa había una encargada que hacía preguntas raras al recién llegado: “¿Por qué partido viene?”

Juanma, de azul oscuro con corbata verde Andalucía. Maíllo, de oscuro, camisa blanca y cuello abierto. Y la presidenta, de rosa fucsia y a lo Julio César, en tercera persona con el latiguillo implacable. “Esta presidenta garantiza…” “Esta presidenta está en condiciones de…” “Esta presidenta asegura…” Las risas en la sala de prensa las provocó Maíllo y sus reacciones para exigir el sitio del que le privan los dos grandes partidos (y las encuestas): “¡Yo aquí empiezo a ver el pimpampun de siempre!” Yhasta estuvo en reverendo cuando conminó a sus compañeros de debate a “pedir perdón”. La presidenta generó carcajadas cuando instó al líder del PP a revelar si las cuentas del dinero no invertido en política de empleo las había hecho con la “cabeza o con la calculadora”. “Sé sumar”, respondió.
Moreno también tuvo sus banderas de bienvenida en la puerta al grito de “¡Presidente, presidente!”. Pero no debe tener muy interiorizada su condición de posible presidente, porque dijo que Susana Díaz se irá muy “probablemente” de la Presidencia de la Junta de Andalucía como hizo Chaves cuando dio el “portazo”. Primera lección, el líder la oposición es el más interesado en un debate. Ayer ganó en proyección quien no llegaba al 50% de grado de conocimiento antes de la cita a tres en televisión. Segunda lección, el líder de la oposición debe creerse su condición de candidato ganador. Ayer se evidenció que la percepción de victoria no anida en su interior. Si Susana se irá es porque seguirá siendo presidenta. Así lo evidenció el candidato del PP.

Las máquinas expendedoras de la sede de Canal Sur tienen la botellita de agua a 35 céntimos de euro. Yofrecen cerveza. “Vamos a tomar alcohol porque esto no hay quien lo aguante”, se oye. La presentadora, Mabel Mata, suelta la mejor frase del debate para algunos cuando alude (denuncia) la “rigidez” impuesta por los tres partidos al pactar las reglas.

El taxi lleva el 105.1 en el dial. Maíllo emplea el término “longui”, denuncia la “pringue de corrupción” que lastra a los dos grandes partidos y suelta un lugar común: “Nadie es perfecto, nadie lo es”. Amén. A Moreno Bonilla casi se le escapa un “semos” en vez de un “somos”. Y la presidenta refiere Águilas (Murcia) para establecer una comparación, el pueblo de Pablo Noguera, secretario del cardenal Amigo.

Y se fueron del plató los hijos de. El hijo de emigrantes, el hijo de autónomo, la ahijada del fontanero… “¿Usted cómo es de derechas siendo hijo de emigrantes”, preguntó Maíllo a Moreno Bonilla. Y la sala de prensa se rió. Maíllo puso la nota de gracia para los informadores profesionales.

No sabemos si Mario Jiménez sacó en los ensayos la foto de Susana con Chaves y Griñán, como hizo Juanma. Al final olía a cerveza como si de un bar mal ventilado se tratara. Cada vez que caía una lata, un estruendo impedía oír a los hijos de. La cerveza es al debate lo que el pan a las penas.

Tarde de caras largas en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de marzo de 2015 a las 5:00

JUANMA MORENO ACUSA A DÍAZ DE "DESEMPOLVAR" CINCO PLANES DE EMPLEO EN 9 DÍAS
Las tripas de la encuesta del CIS vaticinaron muchas de las Alcaldías que el PP obtuvo en 2011, sobre todo la de Sevilla, con aquel desarrollo que Arriola hizo a lápiz y que se conserva en el cajón de un periodista. Las tripas de la encuesta del CIS para las autonómicas de 2015 han despertado el cascabeleo de las mulillas en las sedes del PP, esa melodía que anuncia la sangre en la plaza y el descalabro en las elecciones. El voto autonómico se hunde. La tarde del miércoles fue movida en las ocho sedes del partido, convertidas en camarotes sin manos para tapar tantas goteras.

Hasta cuatro reuniones hubo en la de Sevilla. Las sesiones comenzaron a las cinco de la tarde. Primero, los componentes de la lista al Parlamento. Dos horas después, a las siete, los presidentes locales. Posteriormente, los alcaldes de la provincia. Y, por último, los cargos públicos. En el caso de Sevilla, la terna que dirigió las cuatro sesiones estuvo compuesta por Juan Bueno, presidente provincial; Eloy Carmona, secretario general y Virginia Pérez, coordinadora. Los tres manejaban ya los principales datos de la encuesta oficial. Hicieron un llamamiento muy serio a la movilización. ¿La razón? El PP está demasiado volcado en las municipales de mayo, por lo que urge colocar al partido en clave autonómica y lograr una acción conjunta de los ayuntamientos para que los esfuerzos no se dispersen. ¡Pero sólo quedan quince días! Hay que salvar los muebles con un candidato que apenas supera el 40% de grado de conocimiento y con una militancia travestida de Sísifo sin fuerzas, con la toalla tirada cuando oye hablar de Andalucía. Los asistentes interpretaron las sesiones como un toque de retreta en toda regla. Algunos recordaron en privado que con 37 diputados se le dieron las gracias a Téofila Martínez y vuélvase usted a Cádiz por la de peaje. Otros apuntaron ya al registrador de la propiedad como el culpable de la situación por aquel dedazo del que se cumple un año, un período de tiempo en el que algunos echan en falta hasta una mínima campaña de vallas para publicitar a Juanma Moreno. Reuniones como las de Sevilla también se celebraron en las otras siete sedes.

Estaban pensando en mayo cuando fueron sorprendidos en marzo. Aquí no hay lápiz victorioso de Arriola. Sólo el cascabelo de las mulillas en una primavera de naranjas amargas.

Moreno Bonilla es ya un ‘miarma’

Carlos Navarro Antolín | 12 de diciembre de 2014 a las 12:59

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Las salas de espera de los oculistas, dentistas y otros profesionales de la Medicina son de interés público social, porque permiten estar al día de la crónica social, aunque sea en diferido, que diría la Cospedal. No hay nada más antiguo que un periódico de ayer. O sí: el papel couché con trimestres acumulados con que los médicos alivian la espera de sus pacientes. “La Pantoja prepara su ingreso en prisión”, se lee en la cola del oftalmólogo cuando la tonadillera lleva ya semanas entre rejas. Cuando el conde de Salvatierra ya está subido al jaco, leemos en la sala de espera del urólogo: “Un hijo de la Duquesa de Alba es operado en el Hospital Infanta Isabel de Sevilla”, que ni es hospital ni hay en Sevilla un centro sanitario dedicado a La Chata como no lo hay en honor de Isabel Alfonsa, biografiada de monseñor Camilo Olivares.

Y de pronto, zas, entre la pila de revistas arrugadas, desgrapadas y con la página de la receta de cocina arrancada, aparece la publicación de un colegio profesional, ese tipo de revista aburrida en la que el mejor pasatiempo es contar cuántas veces sale el decano, al igual que hay periódicos en los que el personal busca las veces que sale el dueño. O su mujer. Anda que no…

Pues hojeando esa revista en la sala de espera nos topamos con una fotografía que supera en su valor testimonial a la de la tortilla de Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá. En esta foto de hoy aparece nada menos que el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonillla, perfectamente trajeado junto al presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero. Bonilla figura luciendo pañuelito asomado en la chaqueta cual Petronio de la derecha andaluza, cual gerente de Urbanismo de Sevilla, Alberto de Leopoldo, que no tiene guita para poner en la Avenida toldos, valga el pareado (del Aljarafe y sin piscina); cual Josemi Rodríguez Siero contándole a Carlos Herrera su último veraneo en las termas gallegas. Gracias a la visita al médico, sabemos por fin que el programa reformista de Moreno Bonilla incluye guiños a la derecha sevillana casposa y retrógrada como el pañuelo en el traje, que no es cuestión de orillar a los que siempre han creído en tus siglas. El pañuelo de Moreno Bonilla es el terno de pana de Alfonso Guerra de la Transición, el pisacorbatas de don Manuel Fraga, el trapo de la barbacoa de Sánchez Gordillo o la cazadora mitinera de Javié Arenas para el total de 30 segundos en el telediario del domingo.

Moreno Bonilla está listo para la cena de la noche del alumbrao en la caseta del Aero o para una función principal de instituto en la Magdalena. ¡Se nos ha vuelto un miarma en toda regla! Gracias a la sanidad privada, uno lleva en diferido la vida de los famosos y la agenda oculta de este árbitro de la elegancia, que poco a poco va conquistando a la muy malaje ciudad de Sevilla, que le tiene una manía injustificada y que rechaza sus reformas. Pañuelito a pañuelito se gana Andalucía. Sólo falta la voz de Lauren Postigo: “Andaluz, este es tu pañuelo”.

El PP de Sevilla se enroca

Carlos Navarro Antolín | 29 de octubre de 2014 a las 12:25

junta directiva PP
EL PP de Sevilla se enroca. Se evidenció en la junta directiva provincial del lunes. Las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sean. Se enroca frente al aparato regional de Moreno Bonilla. Porque el líder natural de la derecha andaluza sigue ejerciendo como tal y se presentó a última hora a presidir la sesión y porque el partido ha nombrado para director de campaña de las municipales a un concejal de Mairena del Aljarafe, Juan de la Rosa, antiguo secretario de organización de la ejecutiva regional de Zoido y Sanz, y como coordinadora general del PP de Sevilla a Virginia Pérez, que es la número tres del PP andaluz, que ahora retorna a casa. Pérez, es la cuota sevillana que Moreno Bonilla colocó en su organigrama. Pero la realidad es que el PP andaluz no tiene ni número dos (Loles López) ni número tres, sencillamente porque hasta el número uno está puesto en duda.
Virginia Pérez, concejal de la oposición en la Rinconada, diputada provincial y cuñada del alcalde de Mairena del Aljarafe, Ricardo Tarno, trabajará más a partir de ahora para el PP provincial. En ningún caso se puede interpretar que el PP regional toma por fin las riendas del provincial. Aquí se podría decir en clave política lo de Julio Iglesias que corre por las redes sociales y que es válido para cualquier situación: “Moreno Bonilla sigue sin olerla en el PP de Sevilla. Ylo sabes…”
Juan de la Rosa no sólo es ex secretario de organización de la efímera ejecutiva regional de Zoido, sino concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe, donde gobierna Tarno. Ojo, porque Tarno gana peso. A De la Rosa se le reconoce capacidad de trabajo desde el punto de vista logístico en todos los actos del partido, domina la siempre compleja logística y el protocolo, pero no es lo que se conoce como un fontanero. Tampoco de su designación se puede colegir que Moreno Bonilla, ni muchísimo menos, desembarca en el PP sevillano. Salió escopetado de la ejecutiva regional cuando se frustró la operación diseñada por Cospedal para dejar a Sanz como presidente. De la Rosa es un hombre de la confianza de Sanz. Con esto todo está dicho.
Si acaso, en el mejor de los supuestos para sus intereses, Moreno Bonilla se deshace de Loles López en el Parlamento, con la que no está a gusto como secretaria general, por la sencilla razón de que sigue sin ejercer como tal, y también se deshace de la incómoda cuota sevillana representada por Virginia Pérez, a la que en el partido se le reconoce coraje y carácter.
La junta directiva provincial del lunes se presentaba como una de tantas, plúmbeas y lista para el prietas las filas. Pero, oh sorpresa, se presentó de improviso nada menos que Javier Arenas. La junta iba iba a ser presidida por Loles López, secretaria regional en las tarjetas de visita. De hecho, la enlatada nota de prensa así lo informaba. El comunicado en ningún momento hace alusión a la presencia del vicesecretario general del PP nacional, don Javier Arenas, presidente de honor del PP andaluz. Ni una mención. No se le esperaba.
Pero Javié llegó, besó, abrazó, arqueó la ceja y manejó a la perfección el cotarro. Dio los turnos de palabra: primero al presidente de Nuevas Generaciones, después al presidente provincial, Juan Bueno, y seguidamente al secretario general del PP sevillano, Eloy Carmona. Después se autoconcedió la palabra y trazó un brillante discurso de diez minutos sobre la coyuntura política actual, sin obviar el incómodo asunto de los imputados. Repitió su teoría sobre los votantes del PP que no acudieron a las urnas en las europeas, que hicieron eso: quedarse en casa. Pero no votaron a Podemos. Defendió la política económica y la gestión de la cuestión catalana de Rajoy. Y después de hablar, sabiendo que no hay orador más brillante que él en el centro derecha andaluz, invitó a Loles López por si quería tomar la palabra. Arenas volvió a su feudo: el PP de Sevilla. O, mejor dicho, no volvió porque nunca se ha ido. Sólo lo parecía. Presidió, lideró y manejó la junta directiva provincial de la que Zoido estaba ausente. Una junta directiva provincial a la que acude la columna vertebral del partido en Sevilla: presidentes locales, alcaldes de la provincia, concejales de la capital, etcétera.
Lo mejor ocurrió cuando Arenas anunció los nombramientos de la coordinadora general del PP de Sevilla y del director de campaña. “¿Alguien se opone?” Y se produjo un silencio masticable. Una quietud sólo rota cuando cierto sector de la bancada, donde estaba el líder de Nuevas Generaciones y antiguos cargos del partido, rompieron a aplaudir por cortesía.
Todo lo manejó Arenas como en sus buenos tiempos, cuando reservaba varias horas de despacho para hacer repaso de la situación de los pueblos de la provincia, de los que se sabía al dedillo quién era quién, los escrutinios de las últimas votaciones y los diferentes problemas sin necesidad de chuletas. Hay que reconocerle el mérito. Arenas reconquista, o no quiere perder ni un ápice de influencia en Sevilla. Y, como mínimo, escenifica su dominio. La cara de Juan Bueno, presidente provincial, era la del hijo al que el padre no termina de dejarlo volar solo. Cuando todos lo hacían en los maitines de Génova aprovechando el tiro de cámara para susurrarle al oído a Rajoy, apareció para controlar la junta directiva provincial de Sevilla. La nota de prensa oficial ni lo mencionaba. Pero allí estaba.
Moreno Bonilla ni está ni se le espera en Sevilla. El PP sevillano es de Arenas. Y lo sabes…

La felicidad de dejar el Parlamento

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2014 a las 20:40

la foto
El Parlamento luce lo que luce y fuera de Sevilla apenas tiene relevancia, palabra de Moreno Bonilla.
-Amén (Todos)
Los señores diputados del PP que eran alcaldes están encantados de abandonar el Parlamento, esa cueva oscura y huérfana de notoriedad, ese monumento a la opacidad, ese atril sin luz más allá de Sevilla, ese potro de tortura para los que buscan el lucimiento y se topan una y otra vez con la indolencia ciudadana que no invierte un minuto de sus vidas en escuchar a los Cánovas y los Castelares de hoy, ese cuarto negro y de castigo, ese desierto sin agua y sin el más mínimo oasis donde sus señorías puedan resarcirse del oprobio que supone ser diputado andaluz en un sitio sin apenas relevancia… más allá de Sevilla.
Moreno Bonilla lo ha clavado. Por eso los que se van del Parlamento se alegran, irradian la felicidad del preso liberado, la del enfermo sanado y la del excluido integrado. Los diputados del PP se fueron anoche de copitas (25 euros per cápita en Los Corales de Pedro Sánchez Cuerda) para despedir a los diputados que dejan su acta para seguir siendo alcaldes. Se trata de hombres y mujeres afortunados que ven la luz, para los que se acaba el suplicio de estar en las Cinco Llagas, donde lucían lo que lucían, donde penaban por los plenos, los patios y las galerías con una gran bola atada al pie como aquellos personajes de los tebeos de Mortadelo y Filemón. Todos estaban condenados al apagón, recluidos en una suerte de abadía cisterciense, sumidos en la pena de no brillar y de no ser escuchados, víctimas del ostracismo mediático. ¡Pero la sentencia del TC los ha liberado y Moreno Bonilla bendecido! Que suene Raphael que esta sí que ha sido la gran noche para algunos. ¡Cuánta felicidad exhibe la secretaria general del PP andaluz! El Parlamento me la tenía presa de la melancolía.
Y en la despedida más feliz que se recuerda en los anales de la política estuvieron Arenas, Zoido, Nieto, Patricia del Pozo, Los Rafaeles (Carmona y Salas), Miguel Ángel Arauz, Perico Rodríguez… Casi todos. Faltó Esperanza Oña, que se encontró con la sorpresa de un autobús fletado desde Fuengirola, cargado de vecinos que querían darle una despedida por sorpresa. Anda que a uno que yo me sé le van a mandar un autobús el día que se vaya…
Por cierto, ¡qué será de nosotros ahora sin el alcalde de Huelva todo el día por Sevilla! Anda que no le lucía ni ná a Perico eso de estar un día sí y el otro también por estos lares, quitado de en medio de la presión onubense, que no se sabía si era alcalde de Huelva o de Sevilla, que hay quien cree que era alcalde de la A-49.
Y en esta copa de despedida de los diputados alcaldes que por fin ven la luz se entregaron los carnés del club gastronómico de los diputados del PP. Son 50 diputados y entre ellos se llevan estupendamente. Aunque no les luce…más allá de Sevilla. Lo que luce de verdad es estar en el despacho de la calle San Fernando, don Juanma, reunido con el catalán experto en la fabricación de líderes. Pero no haga caso de lo que dicen por Sevilla de lo suyo, que eso es la caspa hispalense, que la tiene tomada contra usted y no acepta su programa “reformista”, como va diciendo por ahí uno que preside cierta Diputación. Que tiene usted toda la razón, que la oposición de verdad se hace sin el Parlamento, que el Parlamento es el engañabobos, el opio de la política, el sonajero para despitar a la oposición. Como decía el cochero de Terry: “¡Usted sí que sabe, Moreno Bonilla!” Que suene Raphael, que miren cómo se viene arriba la fiesta. Qué gran noche… Arenas aplaude. Y el líder extraparlamentario se cruza de brazos.

Tita Astolfi, el fichaje oculto de Moreno Bonilla

Carlos Navarro Antolín | 29 de mayo de 2014 a las 20:43

bonilla1
Si las grandes reformas se hacen en agosto o en las vísperas de festivos, el incombustible líder del PP andaluz realizó un fichaje estelar para su ejecutiva regional en pleno Viernes de Dolores, cuando Andalucía se debate entre los cirios y la playa con el eje vertebrador del desempleo, que es el que verdaderamenre hilvana las ocho provincias y no el Ideal Andaluz, cuyo autor ha quedado reducido a parada de Metro en la que algunos jóvenes echan por tierra al célebre notario al quitarle el apellido.

-Me bajo en Blas.
-¿El de la fiesta?
-No, Blas es la parada que hay antes de la de Plaza de Cuba.

Aquel día de cuaresma en Granada, en eso que el consumo interno de los partidos tiene bautizado como la junta directiva regional, Juan Manuel Moreno Bonilla (“Ponedme como Juanma Moreno en las informaciones, por favor”) metió a dedo en la ejecutiva a Teresa Astolfi González-Moguena, más conocida como Tita Astolfi, asesora del Ministerio de Asuntos Exteriores, especializada en las relaciones con la Unión Europea y gran protegida de Jorge Moragas, el tío de la mochila que va siempre detrás de Rajoy y que cuando vino al último congreso del PP andaluz de la renovación (risas en off) se hizo organizar un jolgorio flamenco en Bormujos como fin de fiesta. Óle, arsa, cómo le gusta al peperío nacional conocer la Andalucía de la segunda modernización. Pero a don Jorge hay que decirle que los domingos por la tarde no son para el taconeo, sino para planchar la ropa del colegio y oir el carrusel deportivo. La gran clave es que ya tenemos a Tita en el PP andaluz, ¿quién dijo que Moreno Bonilla no hacía cambios en el partido? Como los bonilleros se quejan en privado de la falta de cariño de los peperos sevillanos, Moreno se ha dejado asesorar por el tío de la mochila, que influye tela en el PP y en algunos empresarios de reconocida notoriedad que le montan el sarao de palmas y tacones.

-No diga usted que en Sevilla no quieren a Bonilla, hombre. En Sevilla tienen sus razones para estar dolidos. Cuando viene el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, Bonilla no avisa a Zoido para la foto, ¿verdad? ¿Se acuerda usted de esa visita del gallego en las vísperas de la campaña electoral? Pues dejaron fuera a mi alcalde.
-Claro que me acuerdo. Por eso Zoido no le dio cobertura a Bonilla en Feria. Y Bonilla fue el típico malagueño sin caseta, mascullando sobre los chicos de Zoido: “¡¡¡Marrrrrditos roedores!!!”

La pasada noche electoral, la foto de familia de los peperos andaluces era un cuadro del Greco. Ni un presidente provincial respaldando al jefe regional, ni el alcalde de Sevilla ni el bueno de Juan Bueno. Casi llaman al señor de seguridad de la puerta para que hiciera bulto. Después de algunos feos, el sector sevillano no estaba por la labor de escoltar a Moreno Bonilla en la paparruchá que dijo sobre la victoria electoral en el continente (eso no lo mejora ni Leire Pajín) y sobre el objetivo cumplido del PP andaluz en las elecciones (Dios le conserve el oído). Pero ya tenemos a Tita, comienza el despegue de la derecha andaluza. ¡Pista, pista!
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