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Moreno revienta Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 20 de octubre de 2017 a las 5:00

Parlamento, Sesión de control.

AQUELLA noche de marzo de 2015 en la que Juan Manuel Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”) se pegó el batacazo en las elecciones autonómicas, el PP de Sevilla lo dejó abandonado en el salón del Hotel Meliá. Un abandono cruel como los silencios de indiferencia que la ciudad dedica a ciertos personajes y a determinadas obras. Ni el alcalde Zoido ni otros destacados dirigentes estuvieron para arroparle en un descalabro que dejó al partido con sólo 33 diputados de los 50 que logró Javier Arenas. Esa noche sólo aparecieron cuatro concejales del entonces todopoderoso gobierno de la ciudad: Beltrán Pérez. Evelia Rincón, Rafael Belmonte y José Luis García, cuatro ediles orillados en aquel ejecutivo que quisieron tener un gesto con el líder regional en sus peores horas, cuatro concejales que después sufrieron los efectos de haber dado aquel paso al frente en aquellas fatídicas horas al estar en un acto prohibido, en el que, además, se cumplía la elocuente realidad de haber menos gente que invitados. Juan Manuel Moreno Bonilla seguía así una historia de desencuentros con la capital de Andalucía. Nunca se ha entendido con su partido en Sevilla: ni con Virginia Pérez, ni con Juan Bueno, ni por supuesto con Juan Ignacio Zoido, ni con el senador José Luis Sanz, ni con tantos y tantos cargos de mayor o menor relumbrón del organigrama hispalense. Llegó meses después el año de fuertes tensiones en el PP sevillano, una oportunidad para ejercer la autoridad, pero Moreno Bonilla se puso de perfil. Jugó a la tibieza. Ni estuvo con el bando donde se incluían aquellos cuatro concejales que acudieron a lamerle las heridas en esa noche negra (un bando impulsado por Javier Arenas), ni mucho menos con el bando de los partidarios de Zoido y Cospedal. Sevilla ha sido su gran problema en estos más de tres años y pico que lleva en la capital de Andalucía. Sólo un político de la talla de Javier Arenas ha sabido manejarse en esta ciudad sin haberse sentido nunca integrado en ella. Arenas le ha tenido siempre un miedo reverencial a Sevilla. El miedo reverencial es un freno, pero también protege de meteduras de pata. A Moreno se le nota su desconfianza con la ciudad y a la ciudad se le nota el poco entusiasmo que tiene para con el malagueño. No nos engañemos: poca gente ve en Sevilla a Juan Manuel Moreno como la esperanza blanca del centro-derecha andaluz que logre sacar al PSOE del Palacio de San Telmo. El último inquilino de derechas que ocupó el viejo palacio llevaba sotana. Y nada hace presagiar que el sastre de la curia se pase por la sede la calle San Fernando próximamente. Nada.

A Moreno le aplican en Sevilla la sentencia del conde de Mayalde sobre algunos políticos jóvenes: «Tienen todos nuestros defectos y ninguna de nuestras virtudes». Y se la dedican sus potenciales votantes, aquellos que anidan en los sectores que, sobre el papel, deberían ser sus apoyos naturales. Moreno sí se ha hecho con la compañía de un ramillete de sevillanos, pero muy corto. Insuficiente. Su espacio se lo tiene comido Susana Díaz.

El error de este presidente regional ha sido doble esta semana. Primero, expresarse a puerta cerrada sobre la actualidad de su partido con un lenguaje de taberna, sin valorar que si han trascendido las votaciones y deliberaciones de un cónclave donde se elegía pontífice, no iba a ocurrir menos con su reunión con los concejales de la capital. “En Málaga nos podemos meter una hostia”. “En Huelva tenemos un grupo machacado”. “Al final, coño, cuanto antes tengamos a la gente trabajando con certidumbre, mucho mejor”. Y la guinda de referirse al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, con la expresión “el tío”. El segundo error fue ordenar a la mañana siguiente, con el café recién servido, el cese como portavoz adjunto del grupo municipal de Alberto Díaz, al que culpa sin pruebas de haber transmitido sus palabras. Fuentes de la regional reiteran que en ningún momento se señaló a nadie en particular, sino simplemente se pidió una investigación y la toma de decisiones. Dicho lo cual, que diría don Manuel Fraga, conviene precisar que el martes por mañana, bien tempranito, la estructura regional del PP, encolerizada como casi nunca se había visto, comenzó a tensionar el grupo municipal pidiendo la cabeza del portavoz adjunto, Alberto Díaz, destacado zoidista, vicepresidente del PP sevillano y miembro de la Junta Directiva Nacional a propuesta de Rajoy. Incluso esa misma estructura regional le dio un plazo de 48 horas al portavoz, Beltrán Pérez, para ejecutar el cese de su portavoz adjunto. El PP andaluz puso entre la espada y la pared a Beltrán Pérez. Y, lo que es peor, evidenció por primera vez un desacuerdo entre dos que hasta ahora habían cabalgado juntos: la presidenta provincial, Virginia Pérez, y el portavoz municipal, Beltrán Pérez. Incomprensiblemente, sin la diligencia de un buen padre de familia, el líder andaluz estaba volviendo a reabrir heridas en un partido que terminaba de celebrar sus congresos de distrito con un resultado uniforme (Virginia Pérez ya controla los once), que no lleva ni tres meses con un nuevo y experimentado portavoz en el Ayuntamiento y que, según el propio testimonio del presidente regional expresado el lunes, considera que es fundamental que la formación en Sevilla rinda al cien por cien para obtener un resultado que le permita gobernar Andalucía con Ciudadanos. ¡Pista, que va el artista!

Moreno ha reventado el partido en Sevilla con tal de alcanzar una suerte de salvación tras su discurso airado, con tal de ajustar cuentas, con tal de mostrar la autoridad (escasa) de quien da un arreón sin control, ejerce una maniobra destemplada, pega una andanada sorpresiva, sin importarle a quién se lleva por delante. O quizás sí: queriendo castigar a Alberto Díaz por ser el íntimo amigo del senador José Luis Sanz, alcalde de Tomares, orillado de la candidatura a presidente regional cuando el malagueño accedió a ella: “Juanma, tú lo has querido”, le dijo Rajoy en aquel congreso.

Moreno creía que al ser duro con las espigas de Alberto Díaz limpiaba su imagen tras sus reproches a puerta cerrada a la dirección nacional (en los que ha podido tener hasta razón) y tras haber exhibido un perfil poco serio, más propio de quien –mosqueado– le pega un empujón a la máquina de los petacos en una taberna con el firme cargado de serrín. Nada de pedir disculpas por el tono empleado, nada de retractarse de algunas afirmaciones, nada de destensionar el entuerto con alguna fórmula inteligente. Una cabeza, el malagueño necesitaba una cabeza. Y Beltrán Pérez –contra el criterio del aparato orgánico provincial– optó por entregársela. “No hay ninguna prueba”, afirmaron ayer fuentes oficial del PP sevillano. Al mismo tiempo, confirmaron que el señor Díaz seguirá no sólo de concejal, sino de vicepresidente del partido. Nadie entiende nada. Si se tiene la profunda convicción de que Alberto Díaz transmite lo que no debe, si se tiene la certeza de que revela las deliberaciones, ¿cómo es que sigue de concejal, asistiendo a las reuniones y vicepresidiendo el partido? Era, simplemente, la gran coartada de la resentida estructura regional para señalar a quien fue jefe de gabinete de Zoido. El pretexto para el ajuste de cuentas. La exigencia planteada a un joven portavoz, temeroso de que Moreno Bonilla no colabore en su sueño de ser el candidato a la Alcaldía, pues la regional tendrá que pronunciarse en su momento. A Díaz no le tocan ni el sueldo ni el cargo orgánico. Sólo se le arrincona de forma simbólica. Lo mismo hizo Juan Bueno cuando tensionó el partido para orillar a Virginia Pérez. La quitó de coordinadora general (camarlenga, le decíamos) pero la mantuvo de portavoz en la Diputación. La camarlenga se creció en el castigo –como el toro de Miguel Hernández que citó el ministro Wert– y es hoy la presidenta del partido.

El doble error de Moreno evidencia debilidad, revela torpeza, demuestra un estilo chusco. Porque sería mucho peor creernos la versión oficial del partido, que se lava en cierta manera las manos al asegurar que no pidió ninguna cabeza en concreto, lo que supondría que la estructura regional deja sólo a Beltrán Pérez en la compleja maniobra de castigar a alguien del que no existe una sola prueba sobre las acusaciones que se vierten. Y Pérez se la jugó aquella noche de 2015 estando a su lado en las horas más duras de su trayectoria política. A Moreno Bonilla cabe aplicarle el título de aquella célebre tribuna de opinión de Ricardo de la Cierva: “Qué error, qué inmenso error”. Al tiempo.

 

Alberto Díaz y Beltrán Pérez

La guerra del PP en la capital

Carlos Navarro Antolín | 23 de mayo de 2017 a las 5:00

VIRGINIA PÉREZ, NUEVA PRESIDENTA DEL PP DE SEVILLA CON EL 61 % DE LOS VOTOS

LA clave para que el PP se coma alguna vez el rosco gordo en Andalucía está en buena medida en la provincia de Sevilla. Arenas dmostró tenerlo muy claro cuando la noche de noviembre de las generales de 2011 todos celebraban el éxito de Rajoy en el balcón de la calle San Fernando, pero él tenía el rostro cariacontecido. No se fiaba un pelo. Sabía desde el principio que con esos resultados no alcanzaba meses después a los 55 diputados en las autonómicas. Y no erró. Lo que ocurrió desde aquellos comicios generales de noviembre a los regionales de marzo fue que Arenas apostó por una campaña plana y se pegó un tiro en el pie al dejar vacío el sillón del debate de Canal Sur. El mejor orador de la política andaluza renunció a la parcela que más controla. Juan Manuel Moreno Bonilla proclamó el domingo pasado que Sevilla es clave para su llegada a San Telmo. Asumió el discurso de Arenas de aquel 2011 en el que la Armada Invencible del PP se fue al traste por el temporal de errores propios. Moreno Bonilla sólo tiene una ventaja respecto a Arenas: la posibilidad de un acuerdo con Ciudadanos. En todo lo demás, el malagueño lo tiene peor que el lince de Olvera. Ni tiene su currículum, ni su proyección, ni su oratoria, ni la capacidad de culebrear que Arenas ha demostrado, otra vez, manejando los hilos en el conflicto interno del PP sevillano. Moreno Bonilla, en cuya heráldica debía estar representada la tibieza con su silueta de perfil, se encuentra ahora con un partido hecho unos zorros y donde los que han ganado saben que no le deben, precisamente, ningún favor al líder regional. “Ná te debo, ná te pido”, le van a cantar los sevillanos manijeros al presidente regional cuando les pida apoyos. El propio Moreno Bonilla aludió en su discurso a la de veces que han discutido su secretaria general, Loles López, con la nueva presidenta provincial, Virginia Pérez.

El PP de Sevilla tendrá que recomponerse en el Ayuntamiento. Por el momento seguirá Alberto Díaz de portavoz mientras no genere problemas de convivencia. El Juan XXIII del palomar podría hacer un papel parecido al del socialista Antonio Hernando cuando la gestora decidió dejarlo como portavoz del grupo en el Congreso contra todo pronóstico. Obviamente esta decisión no es recibida con botes de alegría por Beltrán Pérez, portavoz adjunto en el Ayuntamiento y uno de los principales activistas de la revuelta manijera, quien por el momento podría dedicarse a sus funciones de presidente de la rescatada Junta Local de Sevilla, una estructura recuperada ahora gracias a las mociones presentadas por Rafael Belmonte (sector crítico) y David Antequera (sector oficialista). Ocurre que los oficialistas pretendían armar este organismo de abajo a arriba –desde los distritos a la cúpula– calculando que así podrían controlar sus riendas. Pero una de las primeras decisiones de Virginia Pérez el pasado domingo fue delegar sus funciones directoras en esta junta en Beltrán Pérez (de arriba a abajo), lo que convierte al concejal en el número tres del partido y lo coloca al frente de un organismo que será fundamental en la propuesta del candidato a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales.

Virginia Pérez tiene que restablecer contactos en el seno del partido, tender puentes y cerrar algunas heridas. Todo gobierno necesita la paz. “Tenéis que coser, ¿eh?”, le dijo el ministro del Interior a un grupo de militantes cuando se marchaba del plenario del congreso. Los manijeros celebraron la victoria en el bautizado como Kiosko Felisa, ubicado tras el hotel donde se celebró el congreso, un bar donde tuvo lugar el homenaje a Felisa Panadero cuando fue destituida por Zoido como subdelegada del Gobierno. Allí volvieron los críticos (casi todos) a brindar por la victoria a diez euros per cápita. Los principales oficialistas enjugaron las lágrimas de la derrota en La Espumosa de Nervión.

La batalla estará ahora en la capital. La provincia es el particular frente ruso del PP. En la provincia está casi todo por hacer. Moreno Bonilla necesita recuperar la Alcaldía y un gran avance en los pueblos. La marca electoral más fuerte del partido en Sevilla sigue siendo hoy Juan Ignacio Zoido. Si el ejecutivo de Rajoy se mantiene vivo, no hay que descartar que alguien en el PP plantee el retorno del magistrado a la carrera municipal. Pero de aquí a un año pueden ocurrir muchas cosas. La nueva presidenta ha reiterado varias veces que no desea un partido marcado los personalismos. Eso vapor Zoido. La legislatura puede cortarse de repente el próximo otoño tras el resultado de las primarias del PSOE, por lo que la figura de Zoido se quedaría un tiempo en el aire. Si no es Zoido, la opción que más empuja es la de Beltrán Pérez, que sumará dieciséis años de concejal al final del presente mandato, por lo que cuenta con una dilatada trayectoria que o bien corona subiendo hasta la cima de liderar una candidatura, o bien da por zanjada y apuesta por el comienzo de una nueva etapa. La tercera opción es la de José Luis Sanz, senador y alcalde de Tomares, que mantiene en el grupo municipal a Alberto Díaz, persona de su máxima confianza, y que cuenta con un grupo de leales. No hay de momento muchos más nombres, salvo que Arenas saque un conejo de la chistera y, por supuesto, quiera jugar sus cartas en la partida, que las jugará de una u otra forma. La propia Virginia Pérez, conseguida la presidencia del partido y logrado el imprescindible poder orgánico, tendrá también que revelar en algún momento cuál es su objetivo en política por mucho que ahora se pase unos meses consagrada a los asuntos internos propios de un partido fracturado.

Acabado el congreso cesan, al menos, las miradas de tensión, nos libramos de oir a esos militantes que –como gallinas– pronuncian machaconamente eso tan terrible del “coc”, acrónimo del Comité Organizador del Congreso, y dejamos de soportar a los que dicen “catorce congreso” en lugar del ordinal decimocuarto.

Los críticos son ahora oficialistas. Los antiguos oficialistas tendrán que demostrar capacidad de reorganización o diluirse poco a poco. Se acabaron la peinetas que unos (muy conocidos) han dedicados a otros (también conocidos). La feria más larga no va a ser la de Sevilla en 2018, sino la de este PP sevillano que pone rumbo incierto hacia un nuevo orden donde el lince, las gallinas, el tibio y los tíos de la peineta cogerán posiciones en el tío vivo.

Fiesta en San Fernando

Carlos Navarro Antolín | 3 de julio de 2016 a las 5:00

Zoido
SIEMPRE se dice para enriquecer la manida teoría de la Sevilla dual que esta ciudad tiene dos cementerios. El de San Fernando, donde reina la paz custodiada por los cipreses, y la sede regional del PP andaluz en San Fernando, donde pasan los años sin alegrías y la sombra del ciprés (Arenas)es alargada. San Fernando es Villabajo en las noches electorales, a excepción de las municipales de 2011. El otro día, 26-J, todo apuntaba a que otra vez tocaban las caras de lápidas de camposanto político. El líder regional se presentó tempranito. Juan Manuel Moreno Bonilla se encontró con el presidente del PP sevillano, Juan Bueno, que estaba con cara de Viernes Santo por la mañana tras consultar las israelitas de las ocho de la tarde: dos diputados por Sevilla y el escaño del senador Sanz como la letra de Enrique Iglesias: Bailando. El escrutinio fue suavizando los rostros, los cuerpos comenzaron a encajar en las camisas façonnable y la cúpula del grupo municipal desembarcó por fin en la sede para compartir la noche electoral con los chicos de la regional. En habitaciones separados pero bajo el mismo techo. Era la primera vez que ambas estructuras cohabitaban en una noche de escrutinio. En las elecciones de diciembre se evidenció una separación poco recomendable. Los hombres de la provincial volvieron a dejar solo al líder malagueño, como ya hicieron en marzo en la durísima noche de aquellas autonómicas adelantadas en las que el PP regional se acuarteló en el Meliá, donde sólo había cuatro concejales sevillanos mal contados. Casi nadie quería que le salpicara el más que previsible bajonazo electoral tras los 50 escaños de Arenas.

El líder malagueño comprobó el pasado domingo cuán grande puede ser la ojana hispalense, qué estrecho es el margen entre ser mirado por encima del hombro y ser aupado y saludado con los ramos y olivos de un resultado parcial que se interpreta como victoria electoral global. Qué poco tiempo hay entre ser “el malagueño” a ser Juanma, como le pasó a aquel obispo rechazado por su grey que era “el tal Blázquez” y pasó a ser “nuestro Blázquez”. La cúpula del PP de Sevilla –que perdió las elecciones del 26-J aun logrando un meritorio empate a diputados con el PSOE en la circunscripción socialista por antonomasia– se apoderó de la sede regional el pasado domingo a base de ruido y jarana. Se presentaron y arramplaron con las viandas al estilo de Los Plómez. Capitalizaron el triunfo ajeno, que era el de Moreno Bonilla. Los sevillanos montaron un fiestorro justo donde se han pasado casi dos años sin aparecer. De dejar sólo al líder regional a sacarlo en hombros. La foto de la política en estado puro. Del tal Juanma a nuestro Juanma.

Cuando el recuento confirmó el cuarto diputado se improvisó una barra y el hijo de un conocido militante histórico comenzó a pinchar las canciones de moda. Zoido bailó música disco en la zona elevada del vestíbulo central. El ex alcalde, ayudado por otros militantes sevillanos, llegó a aupar al malagueño. Todo un hito en las relaciones gélidas entre el PP sevillano y el andaluz. Mientras, en la sede de Génova, el ciprés alargado recibía puntual información de esta suerte de cotillón improvisado.

El cátering tuvo que traer viandas de refuerzo. Las cajas de comida y bebida fueron recibidas con vítores por algunos concejales de la capital. Alguno de ellos, arrastrado por el fervor de la victoria (regional, se entiende) llegó a lanzar cortes de mangas al aire. “Debe ser contra el PSOE, no lo sé”, acertó a decir un testigo. Otro concejal cantó Susanita tiene un ratón. La noche avanzaba y hubo quienes no daban crédito a la sevillanización del triunfo malagueño. El acta de senador de José Luis Sanz estaba garantizada. El alcalde de Tomares, junto a su amigo Ricardo Tarno, prefirió seguir el recuento en la Delegación del Gobierno.

Moreno Bonilla estaba feliz. Entraba en directo en el programa de Carlos Herrera, en la Cope. Andalucía era noticia nacional. La música disco era ensordecedora. Un miembro de la regional enviaba un mensaje:“Se han vuelto locos. Pero hay procesos que serán irreversibles”, en alusión a la renovación del PP sevillano en cuanto e celebren los congresos y Cospedal sea apartada de la secretaría general.

Los Plómez de Sevilla alargaron la noche en un intento nostálgico por revivir la gloria de mayo de 2011, la de los 20 concejales que terminó con el manteo de Zoido en una discoteca de la calle Betis. De ser manteado a jercer de millonario del líder regional. Un militante advierte a los de Nuevas Generaciones:“No os equivoquéis, Zoido se irá y éste será el que tome las decisiones”, dice señalando a Curro Pérez, el arriolo del zoidismo, el experto en zonas cálidas y frías de votos, el gurú de la Sevilla de 2029.

En Génova se recibe una llamada. “¡No te vas a creer lo que se está montando aquí!”. Y tras un breve silencio y un arqueo de cejas, el interlocutor, con una displicencia feliz, responde: “No me digas nada, ya tengo hasta fotos. Qué bien lleva Juanito en hombros a Juanma… Ja, ja, ja. El lunes no porque son las juntas, pero el martes nos vemos antes o después de votar en el Cachorro”. Del frío del Meliá a la jarana exagerada de San Fernando. Soledad y ocaso. Se lo avisó Rajoy: “Juanma, tú lo has querido”. Nuestro Juanma.
Moreno

El enroque del lince

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2015 a las 5:00

JAVIER ARENAS DEFIENDE LAS RECETAS DEL PP FRENTE A LAS DE GRECIA
EL lince reduce los límites del coto. Se enroca en el Senado para proteger la pieza del rey que representa su particular futuro. En 2004 ya estaba celebrando la presidencia del Congreso de los Diputados cuando aquellos atentados del 11-M pegaron el siniestro volantazo a la Historia de España que catapultó al tío de la ceja arqueada a los salones de la Moncloa. Comenzó así, ironías del destino, el lento declive del PSOE que se ha quedado hoy con 90 diputados y frente a su particular abismo. Arenas se va de las Cinco Llagas, de su querido Parlamento Andaluz. Lo comunica la tarde plomiza de un 30 de diciembre en que hay discurso oficial de la presidenta. No hay puntada sin hilo en sus maniobras, distinto es que al final confeccione una prenda. Caracoleó cual Onésimo de la política yendo de cuatro por Almería en el último minuto. Se quedó fuera de las listas de las generales, que Moreno aprovechó para castigar a Celia Villalobos (¡Qué tarde de gritos soportó Juanma por teléfono! ¡Qué señora!) y librarse de Carlos Rojas. Y en el mullido sofá de casa dejó al onubense Matías Conde y al gaditano Aurelio Romero.

La chacha ha salido respondona. Moreno Bonilla quiere mandar. Y que se perciba su mando. Otra cosa son los resultados electorales, donde está más próximo al pésame que a la palmadita de ánimo. Al malagueño sólo se le resiste la aldea del PP sevillano, un ejército vencido, sin vocación de victoria, donde Arenas conserva la guardia pretoriana que confía en que Javié coja el AVE de los viernes como nuevo presidente del Senado y, como en los grandes años de ministro protegido por Ana Botella, convoque reuniones sabatinas para seguir mangoneando en el cortijo hispalense, para mover concejales como alfiles y militantes de base como peones.

El lince se mueve bien por el bar del Palace. Madrid y Almería siempre le han dado más afecto que la esquiva Sevilla. Cualquier arenólogo sabe que este viejo modisto de la política usa dedal de protección y sabe pegar alfilerazos a quienes considera que le han fallado. Ycomo buen lince es especie en extinción en una política de perfiles cada día más planos. Y a Javié se le puede echar la culpa de casi todo en el PP andaluz, menos de ser inocuo o blandito.

¡Cómo cuida Javié a los de Almería!

Carlos Navarro Antolín | 18 de octubre de 2015 a las 5:00

arenas
Mientras el PSOE se dispersa con el fichaje de Irene Lozano, en el PP están pendientes del reparto de bollos, vienas y otros mendrugos. ¿Quién será el número uno por Sevilla? ¿Zoido? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el número uno por Almería? ¿Hernando? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el dos por Sevilla y por Almería? Depende de lo que haga Javié. Preguntar en el PP andaluz por las listas en ciertas circunscripciones es que como intentar sacarle conversación a la máquina de tabaco, que aunque la menees porque se ha quedado con un euro, siempre responde amable: “Su tabaco, gracias”. Pues eso: “Depende de lo que haga Javié”. ¿Y qué hace Javié? Volver a ganar la plaza de catedrático del Culebreo, volver a venderle a todos que Mariano lo acaba de llamar, impartir el Máster sobre cómo sobrevivir a todas las derrotas, relegar a Moreno Bonilla a la condición de pequeño saltamontes del centro-derecha andaluz, tener a todos con el corazón en vilo hasta la foto finish de la composición de la lista y, sobre todo, despedir la legislatura con los diputados y senadores por Almería. ¡Cómo cuida Javié a los de Almería por lo que pueda pasar! Ahí lo tienen días atrás de almuerzo, fraternal por supuesto, con Rosario Soto, Rafael Hernando, Luis Rogelio Rodríguez Comendador (con tirantes), Juan José Matarí, Eugenio González, Mar Agüero y Carmen Navaro. Este Javié siempre tiene un pie el atrio (macareno) y otro en el desierto almeriense; un pie en el AVE y otro en la A-92. Que si se queda de senador autonómico para ser presidente del Senado en la próxima legislatura, que si Moreno Bonilla dice que Javié no manda en Andalucía (risas en off) y a los tres días dice que es un político de prestigio, brillante y de trayectoria inigualable que irá en la lista que quiera (de lo cual no nos cabe duda), que si Javié está metiéndole el dedo en el ojo a Zoido haciéndole esperar más que el dentista de la Seguridad Social… Y resulta que Javié lo que estaba es compartiendo mesa, mantel y tinto con su gente de Almería. Almería es a Javié lo que Sevilla al Rey Sabio: nunca lo ha dejado. Y todo político es como un perrillo de ojos tiernos: siempre acude al sitio donde más caricias recibe en el lomo. Llena ahí, Luis Rogelio, y pide media de queso para acabar el tinto.

Cayo Lara, el atún rojo y las contradicciones

Carlos Navarro Antolín | 26 de junio de 2015 a las 5:00

Foto CAYO LARA
La política es el mundo de las contradicciones. Es lo que pasa con las etiquetas, que duran menos que las del bañador comprado en julio. Toda la vida trabajando una línea hasta que el dependiente de textiles responde sin acritud: “No señora, nos está entrando ahora el cuadro, pero no nos queda género de lunares”. Y si entra el cuadro, ya se sabe: a lucir cuadros. Al PSOE le ha entrado ahora la bandera de España, que pareciera que Pedro Sánchez se ha escapado de la magnífica serie La Transición, de Victoria Prego, con Santiago Carrillo agarrado al atril con tripleta de enseñas nacionales de fondo y el humo ascendente de tabaco negro. Y ahora todos con convulsiones porque Pedro saca la rojigualda sin que haya partido de la selección. ¡Qué contradicciones!

En Sevilla vivimos nuestras propias contradicciones. En Becerrita, santuario del atún rojo, Cayo Lara toma asiento sin segundas. Ni por lo de rojo, ni mucho menos por lo de atún, bonito. En Becerrita no hay precisamente tapas a un euro, ni cerveza en plástico mitinero de domingo por la mañana para arañar segundos de telediario. Uno entra en Becerrita con la esperanza de recibir un saludo de Arenas o de Moreno Bonilla (Llamadme Juanma, por favor), pero se encuentra con el líder rojo, el tuitero infatigable, el busto parlante de IU en la carrera de San Jerónimo, ese señor serio y espartano que a la hora del yantar ya se sabe: a yantar, a yantar que la cocina del Becerrita la van a cerrar. Sevilla se nos va, se nos está yendo por del desagüe de las contradicciones. Cualquier día está don Cayo desayunando picatostes una mañana de 15 de agosto en el Aero, junto al canónigo Pedro Ybarra, o remojándose en la piscina social del Labradores, que el hombre con lo de “social” y lo del “labradores” se puede creer que allí se bañan Cañamero y sus mariachis.

Si ya lo advirtió un mensaje de móvil el día de la constitución del nuevo Parlamento de Andalucía: “Todo siguel igual. El de Ciudadanos, Juan Marín, acaba de entrar en Becerrita en sus primeras horas como diputado”. ¡Ole, Marín! Con el comer no se juega. El atún rojo une. El atún rojo vertebra la clase política. Blas Infante es al cabo una parada de Metro.

Y no se vayan todavía, porque aún hay más. El consejero delegado de Emasesa, Jesús Maza, hombre de confianza de Zoido en las empresas municipales, se arrima esta semana a Juan Espadas más que un maniguetero al paso. Lo canta la foto, que aquí nada nos inventamos. Qué mirada de afecto, que lección de convivencia, qué ejemplo de normalidad institucional en el traspaso de competencias. Cualquiera diría que han reservado mesa… en Becerrita. Maza es pez que navega con habilidad en todas las aguas. Como Cayo Lara, que con una mano coge el megáfono y con la otra la servilleta de hilo. A Dios rogando y con Maza charlando. ¿Y los del PP de Sevilla? Como Armada. Ni están, ni se les espera. Eso explicaba la mar de bien Victoria Prego en La Transición de rojos. Y de atunes. Lo dicho: esto se nos va.
Entrega de premios del Concurso de Emprendedores Universitarios de Grupo Joly. En la sede de la EOI en la Cartuja

Los 40 pueblos de Arenas y el mensaje de Raynaud

Carlos Navarro Antolín | 27 de marzo de 2015 a las 5:00

ARENAS GARANTIZA DIÁLOGO SOBRE LA REFORMA Y RETA A SÁNCHEZ OFREZCA PROPUESTAS

El PP de Sevilla celebró ayer la junta directiva provincial de rigor tras el batacazo del domingo, que lo del domingo es como el penalti clarísimo que todo el mundo ve menos el árbitro, pues eso: el batacazo que toda Andalucía ha presenciado menos la secretaria general, Dolores López, que hizo a puerta cerrada el informe de la señorita Pepis que toda España ya conoce. Pues a la junta de Sevilla acudieron Arenas y Zoido. La verdad es que el personal habló bastante, algunos se explayaron y hubo cierto debate.

El presidente provincial, Juan Bueno, hizo autocrítica, de acuerdo con su habitual perfil de político con los pies en el suelo, sin concesiones al país de las maravillas que algunas Alicias pintan con más voluntarismo pueril que análisis político serio. Y hubo intervenciones hasta revestidas de solemnidad. Apunten una, sobre todo la del diputado andaluz Jaime Raynaud, que abogó por la máxima concentración de cara a las municipales, pero dijo que después de los comicios habrá que replantearse “el futuro del PP de Sevilla”. Ojo que Raynaud ha formado parte del comité de campaña de Moreno Bonilla y es persona de confianza en la actual estructura regional. Raynaud también hizo una confesión. Contó que en 2012 fue testigo de una conversación en la que Arenas estaba dispuesto a acudir al debate de Canal Sur, donde la silla del líder del PP quedó vacía, pero que otros asesores fueron los que expusieron que no debía acudir, que allí tenía mucho que perder y muy poco que ganar. Dentro de esa solemnidad ovacionada, Raynaud definió la noche del pasado domingo como el momento más amargo de su trayectoria política. Pero, sin duda, el mensaje que dejó a muchos asistentes con la ceja levantada fue el del futuro del PP de Sevilla…

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, se tuvo que a ir a cumplir con su agenda institucional, pero antes tomó la palabra para pedir que el partido no pierda un minuto, que haya presencia de los militantes en las calles y, sobre todo, que los concejales de la capital se dediquen a la capital, y no anden dispersos por los pueblos, donde en ocasiones son reclamados para algunos mítines. La coordinadora general del PP de Sevilla y número tres de la estructura regional, Virginia Pérez, replicó que los concejales de los pueblos también se dedicarán sólo a los pueblos…

El ex concejal Jaime Bretón sacó el debate sobre el papel de los ministros en las elecciones, más partidario de que ayuden a la hora de sacar adelante gestiones sobre proyectos concretos que de invitarlos a los mítines o a visitar los barrios. Rafael Carmona, del comité de campaña de Moreno Bonilla, y el concejal José Luis García, mostraron su apoyo al desembarco de los ministros y a la necesidad de defender la gestión del Gobierno de España. Luis Paniagua, presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía, apuntó a la clave de fondo, al subrayar que la cuestión no es si deben o no venir los ministros, sino que el propio debate demuestra que tal vez los ministros están amortizados de alguna manera. David Antequera, director del Distrito Los Remedios, fijó la pérdida del medio millón de votos en Andalucía en la gestión del PP en asuntos tan sensibles como el aborto y la corrupción. El ex concejal Ricardo Villena se atrevió a ser optimista, en una suerte de defensa de los resultados en las autonómicas, que en su opinión no han sido tan malos.

Y Arenas cerró la junta directiva provincial. El factótum del PP andaluz dio las ordenes precisas: en las elecciones municipales hay que hablar de temas locales, nada de andarse por las ramas. El PP es un partido ganador, arengó a la tropa hispalense. No toca hablar del Gobierno de España, sino de los problemas de las ciudades. Javié dejó claro a sus chicos que el PP no es un partido “coyuntural”, en alusión a Podemos y Ciudadanos, sino una formación con años de experiencia y estructura duradera. También dibujó el perfil del votante del PP: muy crítico con su partido, mucho más que el del PSOE, que perdona ciertos fallos. Auguró un resultado muy distinto para el PP en las municipales en comparación con el hundimiento autonómico. Ofreció otro dato curioso: los mítines tienen cada vez menos repercusión. Arenas prefiere las mañanas en los mercados y los paseos por las calles. Y en ese momento anunció que se volcará personalmente en la provincia de Sevilla en la próxima campaña: quiere visitar entre 35 y 40 pueblos de la provincia. “Juan, estoy a tu disposición para ir al pueblo que tú me mandes”, le dijo al presidente provincial, Juan Bueno. Arenas se olvida momentáneamente de Almería para consagrarse a la ruta de los pueblos de la provincia más difícil para el PP: Sevilla. Arenas, cómo no, alabó la campaña de Moreno Bonilla, que no estuvo en la junta directiva provincial, pero para el que pidió un aplauso.

El bochornoso informe de Loles

Carlos Navarro Antolín | 25 de marzo de 2015 a las 0:00

MORENO CUESTIONA SI DÍAZ "NO SE ATREVE" A HABLAR DE DECENCIA "EN PLURAL"
EN cuestiones del PP andaluz, todos coinciden en que lo peor está siempre por llegar. Las personas se dividen en tres: las que se enteran, las que no se enteran y las que no se van a enterar en la vida, al igual que las cosas se pueden hacer mal, muy mal o al estilo del PP andaluz. Estos asertos nunca fallan. Decíamos ayer, va por Fray Luis de León, que la intervención en la junta directiva regional de la señora Villalobos, doña Celia, puso al personal a hacer pajaritas de papel, a buscar el antiácido en el bolsillo o a consultar en las tabletas digitales los resultados andaluces de la Alianza Popular de Gabino Puche. Se oyó algún cuchicheo de consumo interno.

–No tenemos que preocuparnos tanto, joé… He encontrado un año en que sacamos 29. Mira, mira… ¡Estamos aún cuatro por arriba!

Pues peor, pero mucho peor que los resultados de don Gabino, fue la intervención de Loles López, secretaria general del PP andaluz. Algunos se aliviaron pensando que la cosa era a puerta cerrada. ¿Qué puede decir una secretaria general después de perder 17 diputados y medio millón de votos? Pónganse los cinturones que esto despega, que redoblen los tambores porque van a asistir a un salto de trampolín con triple tirabuzón, apaguen sus teléfonos móviles, no vale el modo avión, y prepárense para acceder al túnel de la risa, María Luisa.

La secretaria general alaba en su discurso que la candidatura de Juan Manuel Moreno Bonilla, la del batacazo de los 33 diputados, ha sido un éxito. Primero: la candidatura ha conseguido ser trending topic en varias ocasiones. Segundo, el candidato ha logrado ser entrevistado por Ana Rosa Quintana. Tercero, el candidato hizo un papel magnífico en el programa Un tiempo nuevo de Sandra Barneda, donde Susana Díaz fue invitada y no se atrevió a asistir. Cuarto, los selfies que se ha hecho el candidato por toda Andalucía han sido innumerables. Quinto, los speakers corners del candidato han sido una experiencia extraordinaria, se palpaba el éxito cada vez que Moreno Bonilla se paraba en una esquina a charlar con los andaluces al estilo de Zoido en 2007, pero perdiendo después en las urnas. Y sexto, no se vayan todavía porque hay más, la candidatura del PSOE ha caído en votos. Activen los emoticonos ojipláticos.

Esto es lo que se llama un balance al peso. Sí señora. Esto es tomarle el pulso a la calle, tener claro que la autocrítica es la mejor forma de salir reforzado de una crisis. Esto es exhibir una idea de Andalucía ajustada a la realidad, lo que ahora se llama una visión global con una perspectiva de futuro basada en datos técnicos y científicos. Ahora me explico por qué hubo señores que no aplaudieron al terminar la lectura de un informe de una altura política que no se recuerda en la derecha española desde los tiempos de Cánovas del Castillo, don Antonio. ¡Estaban deslumbrados por tamaña capacidad de análisis! Las universidades andaluzas ya le han ofrecido a Moreno Bonilla que les ceda a la secretaria general para un curso de verano bajo el título Los análisis post-electorales del PP andaluz, lumen gentium.

Si los selfies fueron miles, sólo hay que pedir pista. ¡Que va la artista! Pongan a funcionar el hastag #imparableloles. Tranquilidad en las masas, que no se mueva un varal en el PP andaluz, que todo ha ido de dulce, que aún están cuatro por arriba de Puche, don Gabino. La de speakers corners que se va a hartar de hacer Moreno Bonilla en la Semana Santa andaluza. Si le dejan las sillitas de los chinos, claro.

Oña rompe a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 24 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO PRESIDE LA JUNTA DIRECTIVA REGIONAL DE SU PARTIDO
LA cruz de la derrota no tiene cirineos. El PP andaluz está cargado de penitentes. Cada cual soporta el madero como puede. La noche fue dura en el Meliá Sevilla. Por mucho que el partido se aleje de la calle San Fernando, el cementerio va con el PP regional como el caparazón con la tortuga. En Sevilla hay dos camposantos: el romántico con esculturas de Benlliure y el del PP andaluz con los chicos de la factoría Arenas. La junta directiva regional vespertina debía ser de consumo interno, un fotomatón para la sonrisa de rigor, aunque ningún oráculo acierte a explicar con precisión de qué se ríen Arenas, Moreno Bonilla y Loles López en un partido sumido en una cuaresma perpetua. Una sesión proyectada para cumplir con la liturgia del día posterior sirvió, al menos, para presenciar la salida del burladero de Esperanza Oña, la ex alcaldesa de Fuengirola, que no pocos miembros del PP andaluz veían como la mejor sucesora de Arenas. La Oña salió del burladero, pidió la palabra en los turnos a puerta cerrada para solicitar que se le confirmara expresamente que los treinta y tres diputados (dicen que pronunció la cifra con retintín) no apoyarán la investidura de Susana Díaz. El alcalde de Andújar sacó el tema antes, pero no con la contundencia de Oña, con silla en la Campana en la Semana Santa de Sevilla. Ni Moreno Bonilla ni Arenas ofrecieron una respuesta contundente. Capotazos. Javié, profeta de Rajoy en Andalucía, se atrevió a interpretar las palabras del dios laico de la Moncloa. Respetar que gobierne la lista más votada es no hacer lo que el PSOE e IU hicieron en 2012. Pero tampoco dijo que los treinta y tres (póngase de nuevo el retintín de la Oña) votarían en contra de la diosa laica, roja y decente de San Telmo. La Oña movió ficha y dejó en evidencia la ambigüedad del partido más morado de Andalucía, para el que nunca termina la cuaresma ni parece haber resurrección.

También habló Celia Villalobos en el tono alborotador de costumbre, como esa tía que gasta una broma cuando toda la familia tiene cara de funeral por la muerte del canario. La Villalobos se remontó a los peores años del partido, en una suerte del más se perdió en Cuba, como el equipo de natación que se alegra de volver sin ningún ahogado.

Arenas, gran orador, definió a su criatura, que no es otra que el PP andaluz, del que dijo que está formado por miles de personas y no por una sola con un periódico, una radio o una cámara de televisión todo el día detrás, en referencia los políticos emergentes como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Moreno Bonilla se hartó de dar las gracias. Enfrente tenía a no poca gente que se ha quedado sin acta de diputado. Un drama.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no estuvo la noche previa en el cuartel electoral. Tampoco estuvo ninguno de gran capital. De los veinte concejales del gobierno local, tan sólo se vieron cinco. Yuno de ellos era Juan Bueno, que en realidad estaba como presidente provincial y número uno de la lista por Sevilla. El PP hispalense entiende que el resultado ha sido una bofetada del electorado a Rajoy en la cara de Moreno Bonilla. Un Rajoy que ha estado hasta cinco veces en Andalucía durante la campaña, recordaba alguien ayer en tono de duelo. Dos de ellas en Sevilla. El comité de campaña de Moreno Bonilla había deliberado alguna vez sobre la conveniencia del continuo desembarco madrileño. “El presidente del Gobierno parece que tuviera complejo de culpabilidad por todo lo que ha ocurrido con el partido en Andalucía y de tanto arroparnos ha terminado por hundirnos”.

El PP andaluz sigue de penitencia. Cuatro años con cadenas. La subida del IRPF, la reforma laboral, la horrible sucesión de Arenas distrayendo a Zoido de la Alcaldía, hiriendo gratuitamente a Sanz y enviando a Moreno Bonilla a las fauces del león socialista andaluz… Pero Celia Villalobos es Karina entonando Las flechas del amor. No pasa nada. Acostumbrados a perder. Sevilla tiene dos cementerios. Lógico: Sevilla es dual. El tópico se cumple. A Oña le queda, al menos, la silla en la Campana.

La esperanza de Juanma Moreno

Carlos Navarro Antolín | 7 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO CLAUSURA REUNIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PP-A
Los asesores de la calle San Fernando no están especialmente tristes. Es la ventaja del que sabe que nunca podrá entrar en el restaurante donde cada día mira la carta y se deleita con los títulos de las exquisiteces de la nueva cocina. Donde no hay, no hay. Ojos que no ven (el sondeo), corazón que no sufre (la caída de más de diez diputados). Pero en la calle San Fernando hay quienes recuerdan con toda precisión que hace tres años se estaban repartiendo las consejerías, elaborando informes de estrategia para los primeros cien días de gobierno y contratando el gran canapé del siglo a Pedro Sánchez Cuerda (Grupo La Raza) cuando llegó el mazazo de los 50 diputados que dejó a Javier Arenas con cara de Acebes el 11-M en aquel balcón donde el ministro Montoro estaba iuxta crucem lacrimosa. “¿Por qué nos vamos a fiar precisamente ahora de las encuestas cuando hace tres cuaresmas nos daban la presidencia y ahora hay hasta partidos nuevos que no se sabe realmente el juego que pueden dar?” ¿Por qué? ¿Por qué? Mouriño es del Pepé.

En el PP andaluz tienen la convicción de que sólo hay tres puntos de diferencia en porcentaje de votos entre Juanma Moreno y Susana Díaz. Incluso hay quien precisa: “Estamos a dos puntos y medio. Hay partido y podemos ganar, porque Susana tiene puntos débiles, ella es más de lo mismo, es un eslabón más de una cadena de 32 años”. El esfuerzo se centrará también en hacer saltar a la presidenta en algún momento:“La gente tiene que ver cómo es realmente Susana Díaz”. No hay otra esperanza para Juanma Moreno si quiere, al menos, estar cuatro años sentados en el Parlamento, ese lugar que interesa poco más allá de Sevilla, la ciudad donde venden un buen surtido variado de calzado de ante con borlitas de los que tanto gustan al líder del centro-derecha andaluz.

–Oiga, no es por incordiar, ¿pero cómo dice usted que es Susana Díaz realmente?
–La gente de Sevilla lo sabemos perfectamente. Se trata de que lo sepan ahora todos los andaluces.
–¿Entonces la noche electoral habrá por fin canapé de La Raza o sólo bocadillo de caballa?
–En el PP no tenemos nada en contra de la caballa. ¿Y usted?
–Yo sólo estoy en contra del calor.