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Suben las chuches, sube el barril

Carlos Navarro Antolín | 25 de noviembre de 2015 a las 5:00

RAJOY VISITA FABRICA DE HEINEKEN
NOVIEMBRE tiene el sonido de una esquila, la estética antigua de funeral de la Caridad, la ampulosidad de una casulla de negro y oro, la brisa de los primeros fríos, la opacidad de los primeros vahos y la tinta de las esquelas que deja el primer luto en las yemas de los dedos. En noviembre se tiende a preferir las calorías de los taninos del vino a los fríos del fermentado. Quizás por eso la Cruzcampo, una de esas marcas blancas (y de oro) de la ciudad, apuesta ahora por revisar al alza el precio de sus productos. El tabernero suda en noviembre como un pavo cuando del altillo baja el árbol de plástico de la Navidad. Hay dos precios en Sevilla que ya pueden dispararse que no bajará la demanda:las tarifas de las sillas de la carrera oficial y el precio del barril de la Cruzcampo.
El barril de 50 litros de la rubia sevillana por excelencia se ha encarecido este noviembre un 3,22%. Ha pasado de 117,67 a 121,58 euros. Y no ha sido de las subidas más caras. En 2013 se encareció un 3,7%, de 110,24 a 114,42 euros. ¿Qué hace el tabernero además de sudar? Repercutir la subida en el precio de la caña. Opasarse al botellín. Pero no es lo mismo el tirador de la silla de la Campana que la chapa de ver las cofradías en el callejón de Rivero.
Rajoy desembarca en Heineken en noviembre. Suben las chuches y sube el barril. El verdadero IPC en clave hispalense es el Índice del Precio de la Cruzcampo. El año que el Consejo subió por encima del 10% los precios de la quidiello de la carrera oficial, hubo demanda para duplicar el aforo. El personal tiene dinero y tiempo para lo que quiere. Yhay doctores de la iglesia local que aseguran que el año de la misericordia consiste en quedarse en un bar donde sólo hay tirador de Mahou. En Sevilla se han hecho fotos libando Cruzcampo el Rey y el cardenal.
Noviembre trae a Rajoy a la Heineken, al Tomares de José Luis Sanz y al restaurante Rafael Ruiz de Amador de los Ríos, de donde el presidente se fue a Santa Justa a subirse al AVE de las 15:45. En Sevilla se quedan los barriles. Y las barrilas de la Madrugada.
No hay SE-35, ni conexión ferroviaria del aeropuerto a la estación. No tenemos sombra en la Avenida, ni vuelos internacionales a los principales aeropuertos de Europa. La línea uno del Metro es sencillamente la línea (pero sin la Concepción), porque pasarán varias generaciones para que haya otra. Pero tenemos autobuses nocturnos los fines de semana que permiten beber para olvidar, tenemos un eje Sevilla-Málaga del que no se para se hablar en todas las tertulias (tururú) y cerveza bien fresquita. Tómese otra, presidente, que por mucho que suba este IPC jamás nos pondrá al borde del rescate.

Once autobuses y una pulsera

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2015 a las 5:00

pulsera
LA camisa blanca sustituye al coche oficial como símbolo de poder en tiempos de penuria. Pedro Sánchez y Antonio Gutiérrez Limones aparecieron ayer de blanco. Rajoy, Moreno Bonilla, Zoido y Arenas gastaron también camisas albas. El mitin del Prado de San Sebastián fue casi un micromitin. Estaban preparadas ochocientas sillas, que se quedaron en seiscientas. El formato está desfasado. El mitin ya no sirve para enseñar músculo, tan sólo para lograr la conexión en directo con el telediario, que es lo importante. Se cita a las personas a las siete y media de la tarde, la melodía sube de volumen a las ocho menos diez, que para eso el poder tiene licencia para llegar tarde, y la cúpula escenifica una entrada entre abrazos y besos por el pasillo central, una liturgia en la que el lince Arenas siempre fija la vista en los que están más lejos, que son los que se muestran doblemente agradecidos por el guiño inesperado. Una liturgia en la que Magdalena Ybarra le coloca a Rajoy una pulsera electoral: Pasión por Tomares, la localidad donde se presenta a la reelección José Luis Sanz, que no fue candidato a la Presidencia de la Junta porque el dedo del presidente no lo señaló. No hubo dedazo, pero sí muñeca.

Revuelo de camisas blancas y confesiones al oído. Los datos internos del PP apuntan a que la gaviota será la más votada en los once municipios de mayor población en Andalucía: las ocho capitales, Jerez, Marbella y Algeciras. Las mayorías absolutas son comoArmada: ni están, ni se les espera.

Un vídeo sobre las bonanzas de España precede a Rajoy. Aparecen monumentos, playas cristalinas, industrias pujantes, científicos entre probetas, ingenieros trazando puentes, niños inmaculados… Y hasta un lince. Pero un lince auténtico, no Arenas, sino un lince del coto, de los que protege la Junta. ¿Quién ha sido el lince del PP que a su vez ha puesto un lince en el vídeo? Si la Junta cualquier día le pega el cambiazo al Hércules del escudo para birlarle un león y colocarle un lince. Menudo lince.

Nadie habla del futuro en los atriles de los mítines. No hay razón, sólo emoción. Y una emoción de bajo coste. Todo es el pasado, un ritual destinado a la encuadernación de un tomo con un título dorado en el lomo: Elogio del buen administrador. Moreno Bonilla dice que Sevilla ha mejorado mucho gracias al esfuerzo de los sevillanos. Y después dice que también gracias al trabajo de Zoido, claro. El líder malagueño refiere los casos de corrupción en Mercasevilla y en la Fundación DeSevilla. Y hasta se acuerda de las facturas falsas, aquel caso venteado por Zoido en un debate electoral. Y destaca el saneamiento de la Hacienda local hispalense. Moreno tilda de “sello de identidad” que el PP sanea las cuentas donde gobierna.

Zoido hace balance de sus cuatro años de alcalde. Rajoy también ensalza el orden en las cuentas. Salvo referencias a la Zona Franca, no hay grandes alusiones a proyectos específicos de futuro. Todo es pasado. Rajoy con la barrila del rescate evitado en 2012. Y Zoido con las medidas de austeridad que tuvo que tomar en 2011. La alusión más parecida a un proyecto de futuro fue la realizada a la Zona Franca, en la que el gobierno local ha trabajado estos cuatro años. Otra vez el pasado. El alcalde le explicó a Rajoy que se encontró Emasesa con pérdidas económicas. Zoido es la seguridad porque no ser mete en jaleos. “Somos previsibles”, proclamó el candidato a la reelección. Y tanto, contestó uno del público en voz baja.

Varios concejales del gobierno aguantaron de pie. El profesor Landa, muy próximo al escenario, donde todo el mundo pudo verlo. Gregorio Serrano, Curro Pérez (que venía con pañuelo y polvo del primer día de camino del Rocío de Triana, tipo Indiana Jones) y Rafael Belmonte, todos en vertical.

Las mechas rubias están en extinción. Como los autobuses para traer a incondicionales de la provincia: sólo once. Ay, de aquellos tiempos con sesenta autobuses en la explanada de Fibes. Los autobuses a los mítines son lo que los camiones a las ventas de carretera: cuantos más haya, mejor.

Las camisas blancas desaparecieron. “La política es una actividad noble”, dejó dicho Rajoy. El blanco es el color de la inocencia. En las previas del mitin hay operarios que pasan la fregona al escenario. Y hay gente que se abraza pese a que antes y después se echan fango. La liturgia de la mentira. Todo sea por el minuto de telediario, el vellocino de oro de los políticos en campaña.

El presidente y catorce más

Carlos Navarro Antolín | 16 de julio de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 15/07/2014.
EN Antares, con la Sevilla oficial a la hora del ángelus. Y en el refectorio, a la hora de yantar, con esa realidad siempre efímera que son los cargos orgánicos del partido. Rajoy escogió con mucha precisión a sus acompañantes de mesa en el restaurante Sevilla Bahía. Sólo 14. Hagan la cuenta: la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; el alcalde anfitrión, Juan Ignacio Zoido, dos vicesecretarios generales (el andaluz Arenas y el extremeño Floriano), el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla; la secretaria general andaluza, Dolores López, y los ocho presidentes provinciales. Los 14 de Rajoy. Catorce en los reservados de la planta alta, mientras los coches oficiales pacen alineados delante justo de la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social, en el mismo sitio que –ironías del destino– fue felizmente desactivado un coche bomba de ETA en las vísperas de la Nochevieja de 2000.

Algunos comensales esperaban que el presidente aprovechara el ambiente familiar del partido (dicho sea lo de familiar con toda su carga) para reforzar aún más al líder regional, ese chico quejoso porque en Sevilla no sólo no le colocan la alfombra roja, sino que le ponen chinas en el camino y lo orillan en Becerrita, ese chico de Málaga del que aseguran que ya se arrepiente de la número dos que ha escogido para su aventura andaluza, ese chico del que ya se ha alejado descaradamente su paisano Elías Bendodo –¿por qué no aparece ya en las comparecencias públicas en la sede de San Fernando?– y ese mismo chico que ayer no llevaba cerrado el último botón de la camisa (¿nueva estética de la derecha andaluza renovada?).

Los comensales esperaban mucho del almuerzo. Demasiado. Pero sólo se encontraron con un repertorio de anécdotas de la última campaña de las europeas, una exaltación del jajajá y del jijijí, donde no se dice nada, pero donde se está diciendo todo. Ysí vieron a un Rajoy orgulloso –con razón– por haber evitado el rescate para España: “¿Recordáis ahora aquellos editoriales y aquellas firmas de prestigio que me exigían que pidiera el rescate para España? Pues aquí estamos. Aguantamos y aquí estamos”.

El presidente estuvo flanqueado por Moreno Bonilla y Dolores López. Justo enfrente, en el lugar de privilegio, estuvo Zoido, flanqueado a su vez por Arenas y Floriano, convertidos en las santas Justa y Rufina del PP nacional para el alcalde de la ciudad de la Giralda. No hubo más apoyo del presidente nacional a Moreno Bonilla del ya expresado en el marco institucional y encorsetado de la conferencia. Rajoy no incomodó en ningún momento al sector sevillano en los dominios hispalenses.

“Ha sido un almuerzo tan cordial como de puro trámite”, dijo uno que salió escopetado. Un almuerzo para hacer tiempo antes de que el jefe pillara el AVE de las 16:45. Un almuerzo que hizo recordar la frase de Rajoy en el congreso donde Moreno Bonilla fue elevado al potro de tortura de la presidencia andaluza del PP. “Tú lo has querido”. Eso dijo Mariano aquel día. Sí, es verdad que también dijo acto seguido que él sería el primero en ayudarlo. Pero el gallego despejó la plaza de dudas como un alguacil antiguo al marcar el paseíllo con ese “tú lo has querido” que se ha quedado como una daga en la memoria. Moreno Bonilla lo quiso. ¿Acaso Rajoy no? Y algunos de los elegidos para sentarse a la mesa se metieron en el coche oficial pensando en que, vista la actitud del señor de la Moncloa en el almuerzo a puerta cerrada, la reflexión quedaba ayer completada: “Y tú te las tienes que arreglar, chico”.

El primo de Zumosol al que había llamado insistentemente Moreno Bonilla se marchó por donde vino. Los coches esperaban al sol, como los lunes de tantos millones de parados españoles. Los coches se enfriaron en diez minutos. El frío es bueno para la digestión pesada. Ayuda.

Arenas es el lince protegido por la Junta

Carlos Navarro Antolín | 12 de febrero de 2014 a las 13:01

SEV11. JAVIER ARENAS SALE DEL ALMUERZO DEL PP AL QUE ASISTIO AYER Diario de Sevila/MANUEL GOMEZ
En política todos se pelean por la herencia y nadie le reza al muerto. Será por eso que los parientes políticos son los que siempre la lían a última hora en las notarías. Nada hay más antiguo que un periódico de ayer ni que un político defenestrado. A la hora de realizar la mudanza de las adhesiones inquebrantables, la política iguala a todos: a los que han tardado diez años en ser licenciados, a los que ganaron la oposición que les daría la estabilidad soñada en sus vidas, a los que se criaron en los pechos de los aparatos y a los que irrumpieron de pronto en el circo político procedentes de la empresa privada. No hay distinciones porque todos quieren mantenerse en el machito: el abogado, el juez, el registrador, el que nunca tuvo una nómina que no fuera de la Administración pública y el que no ha hecho otra cosa que, como los canguros, saltar de un despacho a otro de las instituciones y sociedades del gran mastodonte del Estado. Ni un juicio crítico en quienes han sido humillados, ni una palabra más alta que otra. La política para ellos no consiste en servir al ciudadano, sino en perpetuarse en sus cargos. Por eso, en el fondo, todos admiran a Javier Arenas. Lo critican porque querrían ser como él, la mejor interpretación del ave fénix en clave andaluza al que los suyos llevan meses redactando la esquela de su carrera política en todos los corrillos de los últimos meses: la noche del Domingo de Pasión que se quedó orillado del gobierno andaluz (“Javié no sale de ésta, ésta es la definitiva, mírale la cara, no se le reconoce, parece que está ido”), a los pocos meses de la amarga victoria (“No se le ve. ¿Qué sabes de Javié? Debe estar fatal, ya sólo sale para ir al podólogo y darle al botón en el Parlamento”), en su cargo de vicesecretario general del PP con despacho en Madrid (“Ya nadie lo llama, salvo Antonio Sanz, me dicen que hasta se cuela en actos sociales a los que no está invitado en la capital, chico qué cosas se ven, qué dura debe estar siendo la caída), en actos eminentemente privados (¿Oíste a Raúl del Pozo cuando dijo en la radio que Javié prácticamente se coló en la boda del hijo de Zoido?) y, por supuesto en congresos y convenciones (“Rajoy no sabe cómo quitárselo de encima para hablar en privado con Zoido sobre el futuro de Andalucía, nos hemos dado cuenta todos. ¡Con lo que era Javié!”).
Todos iban matando al padre, preparando la corona floral de los que no te olvidan y hablando de su figura con la compasión que inspira el que sólo tiene ya la mirada para implorar la compasión de sus hijos. Olvidaron que el toro malherido sigue teniendo pitones y se levanta con violencia, olvidaron que Javié los enseñó a todos ellos a caminar, a correr, a regatear y hasta a respirar en política. Todos son de la escuela de Javié. No conocen otra. Y está claro que Javié los escogió porque ninguno era capaz de hacerle sombra, como ha quedado demostrado. Javié ha ganado otra vez. Siempre ha ganado en el partido todo lo que se le reprochaba que no ganaba en las urnas. El PP andaluz está hecho a su medida, porque él ha sido el sastre de su propio traje. Los demás se han dedicado a barrer los hilos en el suelo de la indignidad, a callar como las beatas de la primera fila cuando el párroco manda silencio desde el púlpito, a coger kilos en la trabajadera del bochorno, a cuchichear contra el jefe en el atrio del cigarrito y la voz baja y a procurar conciliar el sueño porque, cuando truene el despertador y salga el sol, cuando todos ellos despierten a un nuevo día con las babas tragadas, se encontrarán con que Arenas seguía allí, como el dinosaurio. Se peleaban por la herencia cuando el muerto se ha levantado y los ha corrido a gorrazos. Arenas no vuelve a mandar en el PP, porque en realidad nunca ha dejado de hacerlo. ¿Y Andalucía? En Andalucía el lince está protegido. Y el PSOE protege muy bien al único lince del PP andaluz.
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Manifestación gallardiana en el Colegio de Abogados

Carlos Navarro Antolín | 12 de noviembre de 2012 a las 12:55


Conocíamos la huelga a la japonesa, convocada para trabajar más y más (cadena de supermercados) con el objetivo de provocar un exceso de producción imposible de colocar en el mercado. Sabíamos de las manifestaciones dominicales con derecho a minuto de gloria en el telediario, con el tío de la bandera republicana y el impagable tío de los zancos, que ya se sabe que una manifa sin el uno y sin el otro ni es manifa ni es ná. Y hay que ver la destreza y el mérito que tiene el señor de los zancos, que al mismo tiempo que sostiene un cartel contra el capitalimo hace malabarismos con tres pelotitas. Atrás parece que han quedado los encierros en iglesias y catedrales, esas concentraciones con colchones, mantas y termos que el cardenal visitaba a diario. Siguen organizándose las recogidas de firmas para exigir dimisiones y derogaciones de leyes, aunque han caído aquellas que pedían la supresión inmediata de las imperialistas bases norteamericanas. Y, por supuesto, las redes sociales han revolucionado los usos a la hora de expresar reivindicaciones, denunciar tropelías y darle bofetadas al monigote de turno de cualquier gobierno, que más insufrible que la pena de banquillo y que la pena de titular de prensa es ya la pena de twitter, donde al tío más duro lo dejan como un sobao pasiego en 140 caracteres. Pues bien, el decano de los abogados de Sevilla (que mientras no se demuestre lo contrario es José Joaquín Gallardo) ha inventado la manifestación de patio contra el Gobierno. Hoy lunes estaban convocados los diez mil letrados de Sevilla a una manifestación en la sede colegial, que dispone de un precioso patio y, por cierto, de unos limpísimos servicios según se entra a la derecha, que forman parte de la guía secreta de urinarios pulcros y accesibles del centro de Sevilla. Pues allí, dentro del edificio, ha convocado Gallardo una manifestación contra la Ley de Tasas que el Gobierno pretende aprobar la próxima semana en el Senado. Ni pancartas, ni el tío del zanco, ni la tricolor. Todo el mundo al patio, que es particular. Para que se vea bien a las claras que los abogados de Sevilla, blonda y mantilla, le echan un par de…. togas al Gobierno de ese facha llamado Rajoy que crea una justicia para pobres y otra para ricos, el decanísimo de los letrados hispalenses cita a sus diez mil colegiados a manifestarse en el interior de un inmueble, junto a los óleos de los decanos, las macetas y los últimos números de la revista La Toga, donde nunca sale ninguna foto del decano, ¿verdad? Noooooooo ni ná. A la huelga a la japonesa hay que sumar la manifestación gallardiana, con silenciador de patio sevillano. ¡Óle! Vistos los acontecimientos, si usted pregunta en el Colegio de Abogados si están en contra de la Ley de Tasas, puede que le respondan como la hija avergonzada cuyo padre le preguntó por enésima vez si estaba o no estaba embarazada: “Lo estoy, pero solo un poco”.

El punto 39 de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 3 de mayo de 2012 a las 19:06

Eso que decían de Zoido que no parecía del PP va a ser cuarto y mitad de verdad. Rozando el primer año de mandato, hay que recordar que al alcalde le faltaron cinco minutos para tomar la televisión local, aunque ahora vaya a reconvertirla en ya veremos qué por aquello de la causa de disolución, porque está claro que ni un español sin casa ni un político sin televisión. Y bien que se notó en la noche del alumbrao, cuando vimos Zoido por un tubo y al pobre de Espadas había que buscarlo como a Wally. “Ahí, ahí se le ve detrás del director de la Banda Municipal”. Yo me quedé en el sofá esperando el faldón de publicidad con el sorteo de un fin de semana en Rota entre los que encontraran un primer plano del portavoz del PSOE en la noche del alumbrao. Por las que hilan ha hecho Rajoy lo mismo con Televisión Española, donde siguen los que estaban. En el Pirulí nadie ha filtrado todavía el trapo sucio de una factura indebida de taxi ni de un almuerzo en un Parador extremeño en la que lo peor era que habían comido con agua mineral y pescado en tierra de viñedos y carnes. ¿Y para eso cogieron un taxi?

Y siguiendo con la teoría de lo poquito que parece Zoido del PP, hoy nos ha hecho desayunar la media con aceite acompañada por el anuncio de que en junio habrá un debate sobre el estado de la ciudad en cumplimiento de la promesa número 39 del programa electoral, dicho así con exacta precisión por el profesor Pérez (portavoz del Gobierno) y pronunciado con la solemnidad de quien cita una enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Y es verdad, porque en el bar Candelaria, en los Hermanos Gómez, en Rufino el de Umbrete, en la Peña Trianera y en el Laredo (ojú, el Laredo) no se hablaba de otra cosa ayer que del cumplimiento de la promesa número 39 de Zoido. El profesor Pérez aparece exhibiendo el programa electoral de Zoido como un Moisés que nos enseña las tablas y nos señala el punto 39. He aquí la verdad revelada, porque ahora debatiremos como nunca antes se había debatido. Ved la luz, porque yo os llevaré con mis 20 concejales a la tierra prometida, donde jamaremos de todo menos marisco. Al gañán que coja una gamba le pasará como a la que mordió la manzana. Qué ingenuos éramos: en el 39 estaba la clave. Y el mar se abrió y los socialistas bajaron desde el palomar y hasta elogiaron la iniciativa. Rajoy ni toma la televisión ni convoca el debate sobre el estado de la nación, pero como Zoido no parece del PP hace justamente lo contrario. Será que Rajoy no tiene quien proclame las tablas de su programa, con su punto 39, sus verdades y todos sus avíos. Pues en el PP andaluz hay uno que yo me sé deseandíto de coger el AVE, que se le ha quedado cara de pertiguero de cofradía de ruán. Debe ser porque estuvo viendo la retransmisión del alumbrao con el despliegue de los planos de aquí el amigo. Eso nos pasa por no ir a la Feria. O por el ruán. Ya no lo tengo claro. El 39 me confunde.

¿Dónde duerme Rajoy en Sevilla?

Carlos Navarro Antolín | 19 de febrero de 2012 a las 18:13

Vuelva al siglo XVIII y sienta la galantería de su época. Eso dice el reclamo publicitario del lugar escogido por el presidente Rajoy para pernoctar en Sevilla los días de congreso y rosas. Rajoy duerme en Alcalá de Guadaíra, la localidad donde Zapatero cenó hace un par de semanas invitado por el alcalde Antonio Gutiérrez Limones. Rajoy ha escogido el hotel Hacienda la Boticaria, alejado de los pedigüeños de prebendas y de la monótona música de la unanimidad de Fibes. Alcalá tiene algo que los atrae. En la tierra de los panes tuvo el zapaterismo uno de sus firmes puntales cuando nació en aquel congreso de 2000. Por eso el ex presidente leonés quiso hacer footing el otro día por la ribera del Guadaíra y cenar después con su fiel apóstol, el mismo que retiene para el PSOE una de las pocas alcaldías fuertes que le quedan al partido en Andalucía junto a Dos Hermanas.

Rajoy duerme en Alcalá. En el mismo hotel donde también se instaló el desgraciado de Gadafi en 2007. Pero Rajoy no ha montado ninguna jaima, que se sepa. En la Boticaria hay de todo, que para eso tiene cinco estrellas:cortijos, jardines, naranjos, caballos, helipuerto privado y hasta un spa de mármoles negros. Pero Gadafi se trajo una jaima propia de colores oscuros, la montó en los jardines situados al borde de la piscina e invitó a cenar en ella a José María Aznar. ¿Recuerdan? El presidente libio sacrificó un cordero que luego se jamó en compañía del ex presidente español. Corderito para dos. A aquella cena también estaba invitado Felipe González, pero no pudo asistir porque esos días estaba en Colombia.

Rajoy está en la Boticaria. Y dicen que María Dolores de Cospedal también. Cuentan que la Boticaria es el hotel idóneo por motivos de seguridad, ya que es un complejo que se encuentra situado fuera del casco urbano de Alcalá, en el kilómetro 2 de la carretera que une este municipio con Utrera, a unos diez kilómetros de la capital. La mayoría de los cargos principales del PP nacional están en el Meliá Sevilla, muy próximo a la Plaza de España. Y Esperanza Aguirre, la presidenta madrileña, ha preferido la funcionalidad de un NH del centro de la ciudad. Más humilde y barato, donde seguro que no hay galantería del siglo XVIII, sino noches de talonario bancohotel del que se anunciaba machaconamente en los carruseles deportivos.

Quien no necesita hotel porque juega en casa es el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), al que le largaron el sobre donde estaban los papeles de la única candidatura presentada para gobernar el partido. Obviamente, la de Mariano Rajoy. A Zoido sólo le faltó lacrar el sobre para asegurar la privacidad de los nombres elegidos para la Ejecutiva. Yle asignó la custodia del documento a su inseparable Alberto Díaz, jefe de gabinete. Los periodistas de Madrid le preguntaron a Díaz por los pasillos si por la tarde tendrían que contar tres veces los votos como en el congreso socialista. “Aquí eso no hace falta”.

Acabado su discurso, un hierático Aznar se dio un paseo por los puestos del congreso donde se venden libros de la biografía de Rajoy. Arenas se marchó con sus familiares doliéndose de una pierna. Ylos cientos de compromisarios hacían colas en los taxis y en la parada de la línea 27, cuyos autobuses pasaban una y otra vez sin siquiera abrir las puertas. Todos atestados. Hubo hasta quienes tuvieron que coger dos autobuses de líneas distintas y dar un paseo a pie para alcanzar la zona centro.

Los patrulleros de la Policía Local se han dejado ver muchísimo por los alrededores del palacio. Como ocurrió con el congreso del PSOE, donde la presencia de los agentes molestó a varios cargos municipales socialistas que criticaron la medida.

Cae la tarde. Hay una cola en la parada de Tussam de la Plaza de la Campana. Entre la muchedumbre, solitario y pensativo, está el alcalde de Burgos y ex ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, que tiene cara de procesión petrina de Miércoles Santo. Aparicio fue el ministro que sucedió en el cargo al andaluz Pimentel, que dimitió un sábado por la tarde sin comunicárselo a Aznar. Dicen que Aparicio se presentó en el Ministerio para instalarse cuando Pimentel aún no se había ni despedido de sus colaboradores. Tenía prisas. Ayer no. Ayer podía permitirse el lujo de esperar el autobús municipal.

Las prisas de Espadas

Carlos Navarro Antolín | 10 de febrero de 2012 a las 6:00

Cultivar el género epistolar es un hábito saludable. Escribiendo hay hasta quienes dan salida a los gatos que llevan en la barriga. Miau. El que escribe espera ser leído. Y la lectura es un ejercicio que desarrolla el intelecto. Mucho más enriquecedor que ver la televisión, que tan sólo requiere de seres pasivos. Hay que agradecer que nuestros políticos escriban, sobre todo porque con tanta agresión al lenguaje en los sms de pago y en los WhatsApp de pescuezo quedan muy pocos que se animen a juntar las letras y salpicarlas con cuarto y mitad de comas y puntos. Espadas le ha escrito a Zoido para que medie ante Rajoy por los grandes proyectos de Sevilla. Qué curioso. Zoido le escribió a Zapatero en septiembre de 2006 con la misma finalidad. Y lo mismo hizo con el presidente Griñán en septiembre de 2011. ZP llevaba dos años largos en la Moncloa cuando recibió la carta del líder de la oposición municipal en Sevilla. Y Griñán hacía ya dos años y siete meses que presidía el ejecutivo andaluz cuando le llegó la misiva del por aquellos meses animoso candidato del PP a la Alcaldía. Espadas pide ya cuentas a Rajoy cuando el señor de la barba y el puro sólo lleva siete semanas habitando en la Moncloa. Siete semanas y media… Espadas tiene prisas. Prisas por apretar en clave interna, en el seno de un partido fracturado y doliente aún de un congreso federal, pues se juega su futuro como senador autonómico tras las elecciones del 25-M. Prisas por pasar página a la dimisión de Suárez Palomares, que el grupo socialista podría haber organizado de acuerdo con una liturgia menos agresiva para sus intereses. Y prisas por obtener titulares de prensa, aunque sea copiando la estrategia practicada anteriormente y hasta en dos ocasiones distintas por quien barrió a todos sus rivales en las urnas. Aunque en su caso, Espadas no le ha dado a Rajoy ni los dos años que Zoido le dio a Zapatero ni los dos años y siete meses que le dio a Griñán y ni siquiera los cien días de gracia. Espadas criticó en su día con dureza la misiva de Zoido a Griñán: “La carta me suena a campaña electoral, a conflicto, a pedir cuentas a otra administración cuando tiene que haber una lealtad y un trabajo. El alcalde tiene que ser reivindicativo, pero también justo, porque los ciudadanos tienen que conocer que la Junta invierte y cumple con Sevilla”. ¿A qué suena la carta de Espadas? A prisas. Espadas mete bulla, porque la bulla le viene bien para tapar su delicada posición en el partido y la falta de cohesión de su grupo en el Ayuntamiento. Las prisas son una pulga más en el perro flaco de este PSOE municipal. Escribiendo se liberan los gatos. Y leyendo se conoce a la gente.

El cambio tranquilo, tranquilísimo

Carlos Navarro Antolín | 8 de junio de 2011 a las 10:05

Y tanto. Hoy se ven las caras Monteseirín y Zoido, pero el encuentro no figura en la agenda de convocatorias del día. Todo sea por la tranquilidad. ¿Para qué molestar a los fotógrafos a las nueve de la mañana? El futuro alcalde ha sido visto en la tribuna de la final del Roland Garros, pero la oposición no ha sabido, no ha podido o no ha querido sacarle el jugo al periplo parisino. Todo por la tranquilidad. Los partidos negocian estos días la organización de la corporación para los próximos cuatro años. Como donde las dan las toman, los concejales del PSOE e IU se van a hartar de coger el ascensor. Todos castigados al palomar, al igual que ellos hicieron por dos ocasiones con el PP, hace cuatro y ocho años. No hay lugar a queja alguna. Todo sea por la tranquilidad. Los del PP quieren que la toma de posesión sea por la tarde, con la fresquita que suele hacer un 11 de junio en Sevilla. Todo sea por la tranquilidad y para que don Mariano tenga tiempo de llegar en el AVE. El PSOE no ha puesto reparo alguno. Aquí todo el mundo parece como Romario: “Estoy cansado, muy cansado…” Y desde todos los bandos se pide la hora y la llegada del verano. Unos ya no saben cómo atender los compromisos de Arenas para colocar gente en el organigrama municipal, ni cómo encajar la cantidad de contratos blindados con los que se están encontrando. Y otros no saben ni qué harán al día siguiente. A todos interesa el cambio tranquilo.

Un PP de 14,90 y un Rajoy de Bob Esponja

Carlos Navarro Antolín | 20 de mayo de 2011 a las 13:04

Si ya no hay bocadillos en los mitines del PSOE, tampoco hay ya muchas rubias teñidas en los del PP. No somos nadie. ¿Dónde quedó el espíritu del mitin de Aznar en el Parque de los Príncipes de 1993? ¿Nada queda, oh memoria en blanco y negro, de la estética de los mítines de Aznar en el auditorio de la Cartuja en 1996 y 2003? Tanto centrar el partido y nos hemos quedado sin la jet set local (risas en off) en los grandes encuentros de la derecha más a la derecha de la derecha (Griñán dixit en Pino Montano la otra tarde). Lo de ayer en Fibes fue la consagración del “Loli, son 14,90″ del tendero de Su Eminencia (Reverendísima). Este PP es de 14,90. No lo conoce nadie. Como ya no reconoce nadie a este PSOE. Miraba uno las tribunas de asientos donde estaba la gente de la provincia y veía caras más propias de la Casa del Pueblo que de un mitin del dóberman. Guau, guau. ¿Pero qué esta pasando? Una suerte de globalización confunde la estética de los dos grandes partidos. ¿Dónde están, no se ven, esos guapos del PP? Si no llega a ser por los animosos componentes del grupo Siempre Así, reserva espiritual de la estética pepera, salimos de Fibes sin saber bien dónde hemos estado. Qué fue de los “chicos de Derecho” con los que a Soledad Becerril le gustaba cafetear en sus campañas. Huuuuuum. Y las banderas de España se quedaron en los cajones de los armarios. Menudo desprecio a los símbolos: ni rubias, ni niñas de Derecho y casi ninguna señorona con las tardes libres procedentes de esas calles con nombres de vírgenes.

¿Y qué me dicen del discurso de Arenas? Se metió con los “jóvenes del PSOE”, a los que nombró uno a uno: Chaves, Rubalcaba, Pepiño,… Y de una tribuna se oyó un comentario socarrón a media voz: “¿Y tú, Javier? ¿Y tú?”. Guasa con tomate. Un poquito de piedad, hombre, que Hacienda lo daba por espichado hasta el otro día. El Fisco, qué poco corazón tiene… Si Hacienda somos todos, vamos a cerrarla, como dijo aquél, porque nos mata a la chita callando.

Y Rajoy volvió a recurrir a sus diálogos con el público al estilo de la canción de Bob Esponja. ¿Quién ha recortado las pensiones y vive en el fondo del mar? ¡Bob Esponja! No, no, hombre, Zapatero. Ha sido Zapatero. Y los jóvenes del PP, que ya no usan el Patrico, venga a subirle el ácido úrico al camarada Torrijos con sones cubanos. Del guantanamera, guajira, guantanamera al paga las gambas, Torrijos, paga las gambas. Lo dicho, Loli, son 14,90. Y conste que Arenas está muy vivo. Salud al campeón. Y que sea por muchos años. Amén.