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Salvemos a Maximiliano

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2014 a las 5:00

Rueda de prensa de Maximiliano Vílchez.
LOS presupuestos cantan. Zoido acude al rescate de la Gerencia de Urbanismo en sus últimas cuentas del mandato. En las famélicas arcas del organismo autónomo entrarán 54,2 millones de euros, lo que supone un aumento de 15,4 millones más respecto al año que expira. Si se comparan estos números con la deuda que arrastra el Ayuntamiento desde hace lustros con la propia Gerencia, reconocida por el alcalde en una reciente reunión con los enlaces sindicales y cifrada en 290 millones de euros, no es que las cuentas de 2015 vayan a sacar de los números rojos a la que siempre fue la delegación más deseada por todos los partidos políticos, pero sí es un hecho objetivo dónde se hace el principal esfuerzo en cuestión de transferencias.

Conste en acta, por ejemplo, el ridículo capítulo de inversiones de Emvisesa, reducido a 15.000 euros en 2015, una verdadera miseria. A Emvisesa se la desconecta poco a poco del respirador artificial de las transferencias mientras a la Gerencia se le mantiene la mascarilla en un contexto de elecciones y cuando está pendiente de aprobación el nuevo convenio colectivo que afecta a 500 trabajadores. Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, no tiene dinero para poner toldos en la Avenida de la Constitución cuando aún se están recogiendo los vidrios rotos de la gran borrachera de aquellos años de convenios urbanísticos que reportaban dinero a espuertas, de constructores enganchando en la Feria y del carbónico francés volando en cestas de Navidad.

Salvemos a Maximiliano, proclaman los grandes gurús del presupuesto. Salvemos al delegado de Urbanismo más tieso de la historia. Ganemos (Podemos) tiempo hasta mayo, reza la letra pequeña. En las caracolas de la Cartuja saben perfectamente que los anuncios de transferencias suelen ser papel mojado. La Gerencia ha sido siempre el amigo rico, el pagafantas de la vida municipal. Pero ahora no hay ni para toldos. Maximiliano no puede vender ni la sombra. Y sin toldos no hay paraíso.

Presentado el presupuesto de 2015, con esas obras que son como los moros de Queipo, siempre las mismas, sólo faltan ya los camellos por la Alameda de Hércules para rematar diciembre. Esperemos que este año ninguno muerda. Nos referimos a los camellos, claro. Los otros se pegarán dentelladas, máxime (de Maximiliano) cuando los puestos de salida se cotizarán aún más caros al reducirse la corporación a 31 concejales.

La fiesta marbellí del gerente de Lipasam

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2014 a las 13:16

LIPASAM PREMIOS
Desde el minuto uno se supo que no era un gerente del montón. Por sus hechos los conoceréis. Y Francisco José Juan, gerente de Lipasam, acumula ya varios. En noviembre de 2011, en las primeras curvas del mandato, un pariente suyo fue multado en una botellona. Se adelantó y se encargó de que el propio Ayuntamiento difundiera la sanción y el cumplimiento de los correspondientes trabajos sociales. Como uno más, sin distinciones ni tratos de favor. En julio de 2012 escribió un correo electrónico para felicitar a toda la compañía por el acuerdo alcanzado con los cocheros de caballo para que las bestias lleven pañales. ¿Recuerdan aquella gloriosa perla? “Nos reunimos con ellos [los cocheros] por primera vez en un bar del Barrio León, reunión de la que mi hígado aún guarda recuerdo, no entremos en más detalles”. Tenía razón Paco Pepe. Lo mejor es hacer como con el Laredo: no entrar. La salvaje huelga indefinida de Lipasam reveló los bueyes con los que ara este gerente tan eficaz y trabajador como políticamente incorrecto. Porque Paco Pepe, justo es reconocerlo, es de los que se faja en primera línea de la calle Sierpes en la medianoche del Viernes Santo, caminando entre la basura que dejan los señores de la carrera oficial tras pasar la Virgen de la Merced para que la vía pública esté lo más presentable posible cuando llega la Madre y Maestra. Y allí está Paco Pepe al frente del dispositivo como lo está una tarde de Feria cuando otros andan mangando invitaciones de caseta en caseta. Quizás por ser como es se quemó con los sindicatos y el gobierno tuvo que buscar otros interlocutores para atajar aquella huelga. No faltaron en el PP quienes exigieron al alcalde su cese como medida de fuerza. Y otros, como Jesús Maza, consejero delegado de Emasesa, defendieron su continuidad. Su cese hubiera sido injusto e interpretado por algunos bravucones sindicales como una medida de debilidad.

El problema de Paco Pepe es haber pasado por taquilla con dinero público para recoger un premio de excelencia de una organización digamos que difusa con sede en La Coruña, donde están puestísimos en la excelencia de la gestión de Lipasam. El último amigo que vino de Galicia no traía morriña, sino una conversación tela de pesada sobre los coruñeses y el frenético interés que pusieron en saber los modelos de productividad y gestión de Lipasam cuando se enteraron de que era sevillano. Por las que hilan…

La coartada es que con 4.700 euros se paga, oh casualidad, la difusión del premio. ¿Pero si la foto de Paco Pepe recogiendo la estatuilla de manos de un tío con pajarita la han dado casi todos los periódicos locales como información del día sin necesidad de efectuar ningún pago? Esto recuerda a aquellas reuniones de los años ochenta que se convocaban en hoteles para mostar los contenidos de una nueva enciclopedia “sin compromiso” y con regalo asegurado por el mero hecho de asistir. Muchos incautos picaban, acudían y acababan comprando esos tomos con letras doradas en el lomo que quedan estupendamente en el mueble del salón: La España salvaje, la Segunda Guerra Mundial, Atlas geográfico del Mundo, El Diccionario de la Naturaleza, Enciclopedia Temática Interactiva, Vida Sexual Sana, etcétera.

Lipasam ha pagado 4.700 euros por una foto con un tío con pajarita y cinco cubiertos en una cena marcada por el glamour en el Hotel Villapadierna. Porque no fue sólo: se llevó a cuatro acompañantes a los que quiso premiar por su esfuerzo. Es verdaderamente emocionante cómo hay jefes que pasan por generosos al derramar la gracia de ciertas dádivas sobre sus subordinados, pero con pólvora del rey, claro. Paco Pepe picó el cebo. Acudió al hotel marbellí y se vino cargado con la enciclopedia, pero pagada con dinero público, que no es de nadie, como dijo aquella mente preclara del PSOE que llegó a ministra. Al menos, es de esperar que su hígado no haya sufrido. Y que las letras doradas luzcan bien en la vitrina de las empresas municipales. Ay, la vanidad. ¿O será microvanidad por aquello de la micropolítica? Si Torrijos paga por recibir un premio de estas características, lo crucificamos. Y ni le ponemos un cirineo para subir la cruz hasta el Gólgota. Pero 4.700 euros no son nada. Ni de nadie.

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.

El PP de Sevilla se enroca

Carlos Navarro Antolín | 29 de octubre de 2014 a las 12:25

junta directiva PP
EL PP de Sevilla se enroca. Se evidenció en la junta directiva provincial del lunes. Las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sean. Se enroca frente al aparato regional de Moreno Bonilla. Porque el líder natural de la derecha andaluza sigue ejerciendo como tal y se presentó a última hora a presidir la sesión y porque el partido ha nombrado para director de campaña de las municipales a un concejal de Mairena del Aljarafe, Juan de la Rosa, antiguo secretario de organización de la ejecutiva regional de Zoido y Sanz, y como coordinadora general del PP de Sevilla a Virginia Pérez, que es la número tres del PP andaluz, que ahora retorna a casa. Pérez, es la cuota sevillana que Moreno Bonilla colocó en su organigrama. Pero la realidad es que el PP andaluz no tiene ni número dos (Loles López) ni número tres, sencillamente porque hasta el número uno está puesto en duda.
Virginia Pérez, concejal de la oposición en la Rinconada, diputada provincial y cuñada del alcalde de Mairena del Aljarafe, Ricardo Tarno, trabajará más a partir de ahora para el PP provincial. En ningún caso se puede interpretar que el PP regional toma por fin las riendas del provincial. Aquí se podría decir en clave política lo de Julio Iglesias que corre por las redes sociales y que es válido para cualquier situación: “Moreno Bonilla sigue sin olerla en el PP de Sevilla. Ylo sabes…”
Juan de la Rosa no sólo es ex secretario de organización de la efímera ejecutiva regional de Zoido, sino concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe, donde gobierna Tarno. Ojo, porque Tarno gana peso. A De la Rosa se le reconoce capacidad de trabajo desde el punto de vista logístico en todos los actos del partido, domina la siempre compleja logística y el protocolo, pero no es lo que se conoce como un fontanero. Tampoco de su designación se puede colegir que Moreno Bonilla, ni muchísimo menos, desembarca en el PP sevillano. Salió escopetado de la ejecutiva regional cuando se frustró la operación diseñada por Cospedal para dejar a Sanz como presidente. De la Rosa es un hombre de la confianza de Sanz. Con esto todo está dicho.
Si acaso, en el mejor de los supuestos para sus intereses, Moreno Bonilla se deshace de Loles López en el Parlamento, con la que no está a gusto como secretaria general, por la sencilla razón de que sigue sin ejercer como tal, y también se deshace de la incómoda cuota sevillana representada por Virginia Pérez, a la que en el partido se le reconoce coraje y carácter.
La junta directiva provincial del lunes se presentaba como una de tantas, plúmbeas y lista para el prietas las filas. Pero, oh sorpresa, se presentó de improviso nada menos que Javier Arenas. La junta iba iba a ser presidida por Loles López, secretaria regional en las tarjetas de visita. De hecho, la enlatada nota de prensa así lo informaba. El comunicado en ningún momento hace alusión a la presencia del vicesecretario general del PP nacional, don Javier Arenas, presidente de honor del PP andaluz. Ni una mención. No se le esperaba.
Pero Javié llegó, besó, abrazó, arqueó la ceja y manejó a la perfección el cotarro. Dio los turnos de palabra: primero al presidente de Nuevas Generaciones, después al presidente provincial, Juan Bueno, y seguidamente al secretario general del PP sevillano, Eloy Carmona. Después se autoconcedió la palabra y trazó un brillante discurso de diez minutos sobre la coyuntura política actual, sin obviar el incómodo asunto de los imputados. Repitió su teoría sobre los votantes del PP que no acudieron a las urnas en las europeas, que hicieron eso: quedarse en casa. Pero no votaron a Podemos. Defendió la política económica y la gestión de la cuestión catalana de Rajoy. Y después de hablar, sabiendo que no hay orador más brillante que él en el centro derecha andaluz, invitó a Loles López por si quería tomar la palabra. Arenas volvió a su feudo: el PP de Sevilla. O, mejor dicho, no volvió porque nunca se ha ido. Sólo lo parecía. Presidió, lideró y manejó la junta directiva provincial de la que Zoido estaba ausente. Una junta directiva provincial a la que acude la columna vertebral del partido en Sevilla: presidentes locales, alcaldes de la provincia, concejales de la capital, etcétera.
Lo mejor ocurrió cuando Arenas anunció los nombramientos de la coordinadora general del PP de Sevilla y del director de campaña. “¿Alguien se opone?” Y se produjo un silencio masticable. Una quietud sólo rota cuando cierto sector de la bancada, donde estaba el líder de Nuevas Generaciones y antiguos cargos del partido, rompieron a aplaudir por cortesía.
Todo lo manejó Arenas como en sus buenos tiempos, cuando reservaba varias horas de despacho para hacer repaso de la situación de los pueblos de la provincia, de los que se sabía al dedillo quién era quién, los escrutinios de las últimas votaciones y los diferentes problemas sin necesidad de chuletas. Hay que reconocerle el mérito. Arenas reconquista, o no quiere perder ni un ápice de influencia en Sevilla. Y, como mínimo, escenifica su dominio. La cara de Juan Bueno, presidente provincial, era la del hijo al que el padre no termina de dejarlo volar solo. Cuando todos lo hacían en los maitines de Génova aprovechando el tiro de cámara para susurrarle al oído a Rajoy, apareció para controlar la junta directiva provincial de Sevilla. La nota de prensa oficial ni lo mencionaba. Pero allí estaba.
Moreno Bonilla ni está ni se le espera en Sevilla. El PP sevillano es de Arenas. Y lo sabes…

La felicidad de dejar el Parlamento

Carlos Navarro Antolín | 23 de octubre de 2014 a las 20:40

la foto
El Parlamento luce lo que luce y fuera de Sevilla apenas tiene relevancia, palabra de Moreno Bonilla.
-Amén (Todos)
Los señores diputados del PP que eran alcaldes están encantados de abandonar el Parlamento, esa cueva oscura y huérfana de notoriedad, ese monumento a la opacidad, ese atril sin luz más allá de Sevilla, ese potro de tortura para los que buscan el lucimiento y se topan una y otra vez con la indolencia ciudadana que no invierte un minuto de sus vidas en escuchar a los Cánovas y los Castelares de hoy, ese cuarto negro y de castigo, ese desierto sin agua y sin el más mínimo oasis donde sus señorías puedan resarcirse del oprobio que supone ser diputado andaluz en un sitio sin apenas relevancia… más allá de Sevilla.
Moreno Bonilla lo ha clavado. Por eso los que se van del Parlamento se alegran, irradian la felicidad del preso liberado, la del enfermo sanado y la del excluido integrado. Los diputados del PP se fueron anoche de copitas (25 euros per cápita en Los Corales de Pedro Sánchez Cuerda) para despedir a los diputados que dejan su acta para seguir siendo alcaldes. Se trata de hombres y mujeres afortunados que ven la luz, para los que se acaba el suplicio de estar en las Cinco Llagas, donde lucían lo que lucían, donde penaban por los plenos, los patios y las galerías con una gran bola atada al pie como aquellos personajes de los tebeos de Mortadelo y Filemón. Todos estaban condenados al apagón, recluidos en una suerte de abadía cisterciense, sumidos en la pena de no brillar y de no ser escuchados, víctimas del ostracismo mediático. ¡Pero la sentencia del TC los ha liberado y Moreno Bonilla bendecido! Que suene Raphael que esta sí que ha sido la gran noche para algunos. ¡Cuánta felicidad exhibe la secretaria general del PP andaluz! El Parlamento me la tenía presa de la melancolía.
Y en la despedida más feliz que se recuerda en los anales de la política estuvieron Arenas, Zoido, Nieto, Patricia del Pozo, Los Rafaeles (Carmona y Salas), Miguel Ángel Arauz, Perico Rodríguez… Casi todos. Faltó Esperanza Oña, que se encontró con la sorpresa de un autobús fletado desde Fuengirola, cargado de vecinos que querían darle una despedida por sorpresa. Anda que a uno que yo me sé le van a mandar un autobús el día que se vaya…
Por cierto, ¡qué será de nosotros ahora sin el alcalde de Huelva todo el día por Sevilla! Anda que no le lucía ni ná a Perico eso de estar un día sí y el otro también por estos lares, quitado de en medio de la presión onubense, que no se sabía si era alcalde de Huelva o de Sevilla, que hay quien cree que era alcalde de la A-49.
Y en esta copa de despedida de los diputados alcaldes que por fin ven la luz se entregaron los carnés del club gastronómico de los diputados del PP. Son 50 diputados y entre ellos se llevan estupendamente. Aunque no les luce…más allá de Sevilla. Lo que luce de verdad es estar en el despacho de la calle San Fernando, don Juanma, reunido con el catalán experto en la fabricación de líderes. Pero no haga caso de lo que dicen por Sevilla de lo suyo, que eso es la caspa hispalense, que la tiene tomada contra usted y no acepta su programa “reformista”, como va diciendo por ahí uno que preside cierta Diputación. Que tiene usted toda la razón, que la oposición de verdad se hace sin el Parlamento, que el Parlamento es el engañabobos, el opio de la política, el sonajero para despitar a la oposición. Como decía el cochero de Terry: “¡Usted sí que sabe, Moreno Bonilla!” Que suene Raphael, que miren cómo se viene arriba la fiesta. Qué gran noche… Arenas aplaude. Y el líder extraparlamentario se cruza de brazos.

El traje talismán de Benito Navarrete

Carlos Navarro Antolín | 20 de octubre de 2014 a las 14:09

reportaje
Calladito se lo tenía la derecha local. Como un secreto de Fátima no revelado, como la receta de los 20 concejales que sólo se la sabe el druida Martínez-Vares, como el manual de instrucciones de dar marcha atrás en tantos proyectos anunciados y devueltos al corral al tercer silbido de los vecinos. Nadie dice nada, pero nos hemos dado cuenta de la gran baza de Zoido para seguir en el machito. ¿La encuesta que le da cinco concejales a Juan Espadas? No, hombre, no. ¿La encuesta que colocaría al cura Chamizo de alcalde con apoyo de los concejales del PSOE que van a caber en un taxi? Tampoco. Los de Podemos, Ganemos y Cobremos aún no se han dado cuenta de que Chamizo sigue siendo cura, que lleva dentro un pedazo de sacerdote de los que ponen de los nervios a la actual curia de frío y clergyman. Chamizo no huele a oveja del Pastor argentino, huele a Podemos de Pablo Iglesias que espanta. Y ojo al cura de la barba -que nunca besaría Soledad Becerril- porque es más largo que un viaje a Almería por carretera, que cuando Podemos sólo era un lema para ganar la Eurocopa, ya estaba largando en el Parlamento aquello de la gente está de todos ustedes, señores diputados, hasta donde pone Toledo.
El secreto mejor guardado de Zoido es su talismán: el traje de raya diplomática de Benito Navarrete, el principal asesor de temas culturales de este gobierno. Cuando arrecian las críticas a la gestión plana, de balance inmaterial, sin proyectos estrella y sin imaginación para suplir las carencias de presupuesto, Zoido tira del freno de emergencia de la locomotora que conduce directamente a la oposición, para el tren y, hala, a presentar una de esas exposiciones de brillo que dan un poquito de lustre a este gobierno. Porque al margen de las cuentas saneadas gracias a Doña Fley, ya me dirán ustedes cuál es el principal estandarte de la gestión de Zoido. Pues está clarísimo: el traje de Benito Navarrete, con sus rayas bien separadas a lo Dick Tracy, rayas como filas de nazarenos de ruán trazadas con tiralíneas, rayas que son el símbolo del éxito. ¿No tenía Del Valle sus baches, Soledad su escoba de oro, Alfredo sus viajes y Torrijos sus mariscos? Pues Zoido tiene los trajes de Navarrete, que con el don en el nombre de pila es provincia de Badajoz. Buenos días, señor Navarrete le paso una llamada del alcalde.
-¿Benito? Saca el traje y vamos a inaugurar algo, hijo mío, que me están dando la del tigre.
Y Benito monta la muestra de aquellos vestidos pomposos de Zurbarán para que el alcalde presuma ante las ministras, organiza el simposium de los cuadros de Velázquez para que el Salón Colón descanse un poco de los “¡Virsheee!” de Pepa Medrano arreando estopa al delegado de Urbanismo, restaura cuadros de propiedad municipal eclipsados por la negrura del paso del tiempo y hasta da la idea de hacer el mapping navideño. Navarrete, que parece sacado de un vaciado del San Bruno de Montañés, es de los pocos que da alegrías al jefe. Y hasta adelanta dinero de su bolsillo para asegurar que las obras de arte que ha pedido prestadas sean expuestas en perfectas condiciones de mantenimiento, lo hace sin titubeos, hartito de esperar la lenta burocracia municipal por la que hay que rellenar siete cuartillas para conseguir un paquete de folios. Ya verán ustedes cómo el alcalde saca a Benito muchas veces de aquí a mayo. Y nos vamos a hartar de ver el traje talismán con sus rayas perfectas, que no las mejora ni la gubia de Montañés.

Una desautorización de consumo interno

Carlos Navarro Antolín | 9 de octubre de 2014 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"
A los muy veteranos alumnos del Curso de Temas Sevillanos que dirige Antonio Bustos los dejaron sin el Alcázar para su reunión mensual. Llevaban veinte años teniendo una sesión al mes en tan privilegiada sede gracias al permiso de gobiernos de distintas ideologías. La labor de divulgación cultural que realiza el Curso de Temas Sevillanos es digna de reconocimiento y cuenta con el apoyo desinteresado y reiterado de innumerables expertos que acuden a esta tribuna para ilustrar a los alumnos en las materias de su especialidad. Hasta en agosto continúan las sesiones en la sede de verano, Chipiona. En el Curso de Temas Sevillanos concurren valores cada vez más difíciles de apreciar en la sociedad de hoy: la inquietud por el saber, la atención a las personas mayores, el bajo coste de la iniciativa, la perseverancia demostrada a lo largo de más de dos décadas y una iniciativa particular que fomenta la transmisión de conocimientos a decenas de personas que prefieren ilustrarse sobre su ciudad antes que pasar las horas ante el televisor.
El concejal del Alcázar, Javier Landa, negó al Curso de Temas Sevillanos la cesión mensual de los salones. Lo que no hicieron ni anteriores delegados del PP ni del PSOE. Una ‘landada’ en toda regla a los que nos tiene acostumbrados el catedrático que Arenas le impuso a Zoido como número dos en la lista electoral de 2011. Una decisión gratuita que ofendió de tal forma a Antonio Bustos y sus alumnos que decidieron declarar a Javier Landa persona non grata para el Curso de Temas Sevillanos, que ya hay que ser torpe para recibir semejante distinción de una de las entidades de la ciudad que encajarían perfectamente en eso que hoy se llaman marcas blancas, por las que se pirran los políticos. Landa cree que el Alcázar está para otras cosas o, como mínimo, para no ser usado con tanta frecuencia por una entidad que sólo ha merecido cierto desdén por su parte.
Conocedor de la metedura de pata de su concejal con un colectivo amable y sin aristas, el alcalde no ha tardado en poner el parche. Si Landa negó el Alcázar, don Zoido ha acogido a los veteranos alumnos nada menos que en la dependencia más noble del Ayuntamiento: el Salón Colón. Y el propio alcalde ha inaugurado el curso y aplaudido la labor de Antonio Bustos. La fotografía no deja lugar a dudas. El alcalde ha dejado fuera de juego a su número dos. Podría decirse que estamos ante una desautorización de consumo interno, sólo apreciable por quienes están en el agujero de la tormenta cotidiana municipal. Landa, como casi siempre, ha creado un problema donde no lo había. Y eso pone de los nervios al alcalde que organiza galas para los que cumplen 65 años y mima a la Tercera Edad. Y que se sepa, los alumnos del Curso de Temas Sevillanos guardaron un comportamiento sin mácula en el Salón Colón. Ni agujerearon los asientos, ni rasgaron las cortinas, ni se llevaron los cuadros, ni pintaron en las paredes.
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Juan Ignacio Zoido inaugura el curso "Temas Sevillanos"

El presidente y catorce más

Carlos Navarro Antolín | 16 de julio de 2014 a las 5:00

SEVILLA, 15/07/2014.
EN Antares, con la Sevilla oficial a la hora del ángelus. Y en el refectorio, a la hora de yantar, con esa realidad siempre efímera que son los cargos orgánicos del partido. Rajoy escogió con mucha precisión a sus acompañantes de mesa en el restaurante Sevilla Bahía. Sólo 14. Hagan la cuenta: la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo; el alcalde anfitrión, Juan Ignacio Zoido, dos vicesecretarios generales (el andaluz Arenas y el extremeño Floriano), el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla; la secretaria general andaluza, Dolores López, y los ocho presidentes provinciales. Los 14 de Rajoy. Catorce en los reservados de la planta alta, mientras los coches oficiales pacen alineados delante justo de la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social, en el mismo sitio que –ironías del destino– fue felizmente desactivado un coche bomba de ETA en las vísperas de la Nochevieja de 2000.

Algunos comensales esperaban que el presidente aprovechara el ambiente familiar del partido (dicho sea lo de familiar con toda su carga) para reforzar aún más al líder regional, ese chico quejoso porque en Sevilla no sólo no le colocan la alfombra roja, sino que le ponen chinas en el camino y lo orillan en Becerrita, ese chico de Málaga del que aseguran que ya se arrepiente de la número dos que ha escogido para su aventura andaluza, ese chico del que ya se ha alejado descaradamente su paisano Elías Bendodo –¿por qué no aparece ya en las comparecencias públicas en la sede de San Fernando?– y ese mismo chico que ayer no llevaba cerrado el último botón de la camisa (¿nueva estética de la derecha andaluza renovada?).

Los comensales esperaban mucho del almuerzo. Demasiado. Pero sólo se encontraron con un repertorio de anécdotas de la última campaña de las europeas, una exaltación del jajajá y del jijijí, donde no se dice nada, pero donde se está diciendo todo. Ysí vieron a un Rajoy orgulloso –con razón– por haber evitado el rescate para España: “¿Recordáis ahora aquellos editoriales y aquellas firmas de prestigio que me exigían que pidiera el rescate para España? Pues aquí estamos. Aguantamos y aquí estamos”.

El presidente estuvo flanqueado por Moreno Bonilla y Dolores López. Justo enfrente, en el lugar de privilegio, estuvo Zoido, flanqueado a su vez por Arenas y Floriano, convertidos en las santas Justa y Rufina del PP nacional para el alcalde de la ciudad de la Giralda. No hubo más apoyo del presidente nacional a Moreno Bonilla del ya expresado en el marco institucional y encorsetado de la conferencia. Rajoy no incomodó en ningún momento al sector sevillano en los dominios hispalenses.

“Ha sido un almuerzo tan cordial como de puro trámite”, dijo uno que salió escopetado. Un almuerzo para hacer tiempo antes de que el jefe pillara el AVE de las 16:45. Un almuerzo que hizo recordar la frase de Rajoy en el congreso donde Moreno Bonilla fue elevado al potro de tortura de la presidencia andaluza del PP. “Tú lo has querido”. Eso dijo Mariano aquel día. Sí, es verdad que también dijo acto seguido que él sería el primero en ayudarlo. Pero el gallego despejó la plaza de dudas como un alguacil antiguo al marcar el paseíllo con ese “tú lo has querido” que se ha quedado como una daga en la memoria. Moreno Bonilla lo quiso. ¿Acaso Rajoy no? Y algunos de los elegidos para sentarse a la mesa se metieron en el coche oficial pensando en que, vista la actitud del señor de la Moncloa en el almuerzo a puerta cerrada, la reflexión quedaba ayer completada: “Y tú te las tienes que arreglar, chico”.

El primo de Zumosol al que había llamado insistentemente Moreno Bonilla se marchó por donde vino. Los coches esperaban al sol, como los lunes de tantos millones de parados españoles. Los coches se enfriaron en diez minutos. El frío es bueno para la digestión pesada. Ayuda.

La lección de Europa: los tres distritos claves para Zoido

Carlos Navarro Antolín | 26 de mayo de 2014 a las 0:57

Instituto Murillo Zoido acude a votar
La noche del 25 de mayo de 2011, el PP ganó en nada menos que nueve de los once distritos electorales. Pulverizó todas las marcas, absolutamente todas, y rompió los mitos largamente cosechados sobre las escasas posibilidades del centro-derecha en las barriadas obreras y sobre la poca afición de los sevillanos a conceder mayorías absolutas. La provincia seguía quedando muy lejos, pero la capital se entregó al PP como no lo había hecho ni en los grandes años del rodillo socialista. El PP perdió ayer las elecciones en Sevilla capital. Los socialistas volvieron a ser la lista más votada con 5.707 votos de ventaja sobre el partido de la gaviota, de nuevo relegado a la segunda posición como en las europeas de 2009. Al PP le queda el consuelo de haber ganado en seis de los once distritos, pero (como en las municipales de 2007) no le sirve para ser la lista más votada, pues el PSOE recupera terreno en los distritos más poblados (Cerro-Amate y Este-Alcosa-Torreblanca) pese a sufrir retrocesos notables en el número de apoyos electorales. Los grandes partidos estaban preparados para echar balones fuera con la escasa participación, pero uno de los grandes titulares de la jornada es que han votado más españoles que hace cinco años. Y el titular en Sevilla es que el PP tendrá que emplearse para recuperar terreno en tres distritos que fueron claves para la victoria en 2011: San Pablo-Santa Justa, donde ganó en 2011 y el PSOE sacó anoche 6 puntos de ventaja; Macarena, donde la diferencia a favor de los socialistas es de 15 puntos, y Cerro-Amate, donde los populares ni siquiera intuyen la matrícula de un PSOE que gana con registros de los años ochenta: 33 puntos de diferencia. En esos tres distritos están buena parte de los votos que Zoido necesita para aspirar al concejal 17 dentro de un año. Los dos grandes partidos han caído en toda España, pero el PSOE ha sabido agarrarse mejor a los barrotes de los pisos bajos en su caída en Sevilla. Zoido tiene un año para recuperar impulso. Si repite en la Alcaldía se convertirá en el referente más sólido de un partido que parece incapaz de levantar cabeza en la provincia de Sevilla y para el que la Junta de Andalucía suena a música celestial. Tiene un año para volver a sacar el máximo partido de su marca personal, para no parecer del PP, el gran mastodonte herido en tiempos de boyantía para la política minimalista.

Zoido y los 20 pinzones

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2014 a las 5:00

MANUEL GOMEZ
Se han echado encima del alcalde sin piedad alguna porque ha fijado en Sevilla la salida de la gloriosa singladura de la Pinta, la Niña y la Santa María. Zoido arrebató (con tilde en la o, no con felpa) la cuna del Descubrimiento a Huelva, henchido de gloria local ante el presidente Rajoy en un mitin de las europeas, que no deja de ser una novillada sin caballos. Que sí, que Colón salió del Guadalquivir. Que se entere Mariano, el de los puros y el del coñazo del desfile. Y que se entere Moreno Bonilla.
–¿Quién es Moreno Bonilla?
–Uno al que le vendieron la Giralda de la presidencia del PP andaluz. Y el tío la compró y ahora no lo defiende ni Facua.
¿No se apropió Gregorio Serrano del salmorejo cordobés en las guías oficiales del Ayuntamiento Sevilla? Pues para Sevilla el hito de la salida de las carabelas del Descubrimiento, que para eso tenemos siempre dos asignaturas pendientes que todos los candidatos a alcalde repiten cada cuatro años con la misma emoción con la que hablan las máquinas de tabaco: el legado americanista y tener una playa. Y si ustedes le añaden la “puesta en valor” queda muchísimo mejor en los programas electorales: “la puesta en valor del legado americanista y la puesta en valor de los recursos fluviales mediante la construcción de una playa artificial que permita el uso y disfrute de los ciudadanos de la calle ancha de Sevilla”. ¡Toma ya, su tabaco, gracias!
Rojas-Marcos no nos puso la playa, pero Zoido nos va a poner donde nos tiene que poner. Este alcalde sí que sabe, como diría el cochero de Terry. ¿Acaso no era Palos de la Frontera del Reino de Sevilla en 1492? Ea, ya tienen los cocineros del argumentario la clave para sacar al Zoido del disparate. Ahí, ahí está el capotazo al jefe para que dejen de darle la del tigre. Zoido se refería al Reino de Sevilla, que se lo sopló el historiador Benito Navarrete desde el burladero de la sociedad civil incorporada a las instituciones: “¡Alcalde, alcalde! ¡A por las carabelas, a por las carabelas! ¡Que ahí lo bordamos como con Zurbarán!” Y el alcalde se apropió de la Cuna, esquina con Cerrajería. El frente onubense está que trina con el alcalde de Sevilla, blonda y mantilla. En menos de 24 horas han tenido la descortesía de remitirle un extracto del Diario de Colón y hasta de ponerle un cero en Historia, con lo bien que Zoido estudió Historia en los salesianos de Fregenal. Yo creo que el alcalde le está devolviendo a algunos el poquísimo cariño que recibió cuando fue presidente del PP andaluz. A Málaga le dijo que jamás tendría “lo que tiene Sevilla” por mucho que vaya a tener una sede del Pompidou. A Córdoba le mangó el salmorejo. A Huelva las carabelas. Y como el poema de Machado, ya están temblando en el resto de provincias andaluzas, que cada una tendrá lo suyo…
Lo mejor ha sido lo de Perico Rodríguez, el alcalde de Huelva que sonríe en horario comercial: de nueve y media a dos y de cinco a nueve. Perico se fue la otra noche del mitin de Rajoy mascullando la venganza por la A-49. Y por la mañana, ¡zas!, a darle a Zoido en toda la boca para tener contenta a su parroquia, que es la que le vota aunque se pase el día en Sevilla, como hace Esperanza Oña en Semana Santa, que ya es difícil trincar una foto de la Oña ante los pasos de Fuengirola a pesar de ser la alcaldesa. Pero no sabe el bueno de Perico que el verdadero objetivo del terrible alcalde hispalense no era otro que lograr que deje de verse tanto por Sevilla. Existe la pelusilla de alcalde como existen los pellizcos de monja o existen las orejas de abad. ¿O ustedes no se han fijado en que el alcalde de Huelva está todo el santo día en Sevilla? ¿Pero cuándo gobierna Huelva este hombre? Si le falta un cuarto de hora para que lo hagan socio de honor en Antares. Todo el día aquí, por el centro de Sevilla, por la Feria en las casetas,… Zoido lo que está es celoso y temeroso de que encima vayan a ponerle el AVE con parada en La Palma del Condado. Tanto le han dicho a Zoido que su modelo de proximidad con el ciudadano es el de ser el Perico hispalense,que se ha sacudido las sandalias de cualquier comparación. Si Perico casi sale más en las fotos de Sevilla que José Joaquín Gallardo en la revista La Toga. Hagan la prueba y pongan el contador de las fotos de los actos sociales, verán que Perico está empadronado en Sevilla. Lo de Perico en Sevilla es como lo de Javié en Almería en sus buenos tiempos. Pero Zoido… Zoido ha sido siempre fiel a Sevilla, con sus 20 pinzones en el Ayuntamiento, plegando velas, recogiendo velas, haciendo lo que haga falta para que a su alcalde no le falte ni melva. ¿Han visto la cara de Rodrigo de Triana que tiene Curro Pérez, con esa barba que está pidiendo mástil y vista de la tierra prometida de una nueva mayoría absoluta? Lo que ha hecho Zoido al pegar el mangazo de las carabelas es retirarle finamente los embajadores a Perico Rodríguez durante una temporadita, para que deje de hacerle sombra en Sevilla. Y que no se escantille, que tras las carabelas, viene la melva, que si el Rocío es de Sevilla, la melva en conserva que se hace en la provincia de Huelva ya sabe usted de dónde va a terminar siendo. Al tiempo. Y con las carabelas se puede jugar, pero con la melva… Ay, la melva se sirve en plato frío, como la venganza. ¿O creían algunos que el marrón andaluz les iba salir gatis? En Granada ya están guardando los piononos.