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Los 20.000 polvorones del PP

Carlos Navarro Antolín | 29 de noviembre de 2015 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
Foto polvorones
POLVORONES, mantecados, panderetas, golosinas… La derecha endulza el diciembre electoral. Ya están las flores de pascua en la sede provincial de la calle Rioja. Saquen la zambomba, la botella de anís con la cuchara y los camellos de la Zoidonavidad que perdimos en el Waterloo del PP sevillano.

El PP de Sevilla prepara la infantería de cara a la inminente campaña electoral: un campaña de pandereta. Literal, oiga. A los lemas, argumentarios y fotocoles procedentes de Génova, los chicos de Juan Bueno suman estrategia propia más allá de Arriolo, ese señor cuya mujer ha quedado castigada al número dos de la lista por Málaga por obra y gracia de Moreno Bonilla. Algunos aún quieren desplegar una pancarta XXL en la sede de San Fernando: “Gracias, Juanma”. Pues los populares sevillanos, brazos en jarra, están en contra de la globalización impuesta por el marido de Celia Villalobos y se han trabajado el sello propio, han montado su Imaginarium particular. El partido ha encargado nada menos que 20.000 unidades de polvorones y mantecados, 5.000 panderetas y varios sacos de golosinas. Los chicos de la gaviota han negociado con el consejo regulador de la denominación de origen de Estepa, donde se han preparado expresamente para el partido unos paquetes que dan derecho a un micropolvorón y a un micromantecado. Ya mismo van a estar ustedes viendo a Zoido, pedazo de número uno por Sevilla gracias a Cospedal, pegando barzones por esos barrios de la capital y por esos pueblos del Aljarafe con la furgoneta cargada de polvorones y panderetas, dispuesto al dadivoso reparto como el rey mago que se quedó sin ser por perder la Alcaldía como el moro perdió la Alhambra (de tirador mejor que de botellín).

Esta campaña del PP es la del Almendro, según sus propios promotores. El mensaje al electorado es claro: vuelva a casa por Navidad. Por eso se olvidarán las gaitas del voto prestado y se centrará el esfuerzo en los distritos y pueblos azules de toda la vida. La campaña más azul del PP, azul pavo trufado de Navidad. El PP repartirá polvorones, panderetas y golosinas en distritos como Nervión, Los Remedios, el Porvenir y Heliópolis. Y en pueblos como Mairena del Aljarafe, Gines, Tomares… Sin olvidar las grandes masas de población de Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se ha aflojado, y Dos Hermanas, donde unos vienen y otros van, pero Francisco Toscano siempre está. Dos municipios donde hay que echar la caña porque en ellos están los grandes bancos de peces que pueden ayudar a cargar las redes de don Mariano, el señor que comenta partidos de fútbol y se ausenta de los debates. “No es momento de convencer, ni de pedir votos prestados, sino de fidelizar al votante, de restablecer la relación con el sevillano que siempre nos tuvo como opción”, palabra del PP de Sevilla.

El objetivo del 20-D en la capital de Andalucía (dicho sea con permiso de Paco de la Torre) es recuperar al votante de toda la vida, al que se marchó con Ciudadanos en las autonómicas y se horrorizó cuando su voto valió para investir a Susana Díaz como presidenta andaluza, al que se derechizó votando a Vox, harto de la coles de un centro-derecha acomplejado en cuestiones como el separatismo catalán y la ley del aborto, y al que se quedó directamente en casa para pegar un rejón de castigo.

El PP es consciente de la dificultad (casi imposibilidad) de repetir el resultado de las generales de 2011 en la circunscripción de Sevilla, cuando se alcanzó el mejor registro de la historia de la democracia, incluso por encima de la mayoría absoluta de Aznar de 2000. En las últimas generales, obtuvo un 38,6% de los votos, un porcentaje que se tradujo en cinco diputados, el récord del PP sevillano en la Carrera de San Jerónimo. Fue la cita electoral en la que más cerca estuvo del PSOE, que se quedó con un 41,7%. Ese 20-N de 2011 en que se despidió al nefasto ZP, los populares sevillanos se beneficiaron del tirón de las municipales aún recientes, en las que Zoido venía de romper todos los registros, tanto los de su partido como los del PSOE. La coyuntura hoy es distinta en Sevilla, por mucho que las cocinas del CIS informen de la recuperación de Rajoy en España.

¿Servirán las panderetas para conseguir, al menos, un porcentaje que garantice cuatro escaños? Ahí estaría el éxito de una formación política que en Sevilla anda necesitada de buenas dosis de redbull tras seguir noqueada por el desalojo cruel de la Alcaldía. 60.000 sevillanos retiraron su confianza al gobierno de los 20 concejales, lo que supuso prácticamente un desahucio y desencadenó en la formación de un melancólico grupo popular supeditado al futuro personal del portavoz, anestesiado por los golpes recibidos cuando la mayoría daba por hechos los ocho años en la poltrona, e incapaz de hacer autocrítica.

–La culpa fue de Rajoy.
–¡Usted sí que sabe!

Un semestre después, el comité de campaña lo apuesta todo a los barrios y a los pueblos de siempre, adelanta la Navidad y , por tanto, las citas con esos votantes de la familia que no están dispuestos a aportar el postre, pero a los que se suplicará que acudan con la mejor sonrisa… Y la botellita de Rioja del voto. Si Sevilla logra cuatro diputados, Rajoy estará cerca de los 150 que permitan la formación de gobierno. La mesa está puesta, hay viandas para todos y la suegra resabiada (Arenas) no acude. Cría cuervos, Javié, que no te sacan ni los polvorones de limón, esos que sufren una indigna marginación secular.

El ausente

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2015 a las 5:00

Encuentro provincial del PP en Tarifa
CON el silenciador de un viernes por la tarde. Al padre natural lo han dejado fuera de la fiesta. No tiene silla asignada en el reservado de los ocho cabezas de lista. La dirección estaba equivocada y el tarjetón se extravió. En la última fiesta, tras la esquina esperó el momento, que diría Mecano, y se coló en las autonómicas por la puertas trasera del cuarto puesto por Almería. Se subió al carruaje en marcha apoyando un pie en el pescante, se alzó apresurado al peldaño trasero del camión cuando el silbido para reanudar la marcha ya había sonado, se presentó por sorpresa como el cuñado fatiga que marca las conversaciones de la cena y obliga a retranquear las posiciones y a sortear de nuevo a quien le toca la pata de la mesa.

Es el padre natural de la derecha andaluza. Y lo han dejado fuera de la listas de las elecciones generales. Javier Arenas no se presenta a los comicios del 20-D. O no lo presentan. Ni siquiera por Almería, dorada A-92. En Oriente siempre le han lamido las heridas provocadas por la crueldad del centralismo de la Sevilla Eterna. Esta vez no le han hecho hueco al Congreso de los Diputados –con derecho a consomé de Lhardy y a dedito de destilado en el Palace– donde se cuecen las habas de la política nacional. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, puede presumir de un hat-trick inesperado. Ha sacado de las listas andaluzas a Arenas y al ministro Montoro, y ha orillado a Celia Villalobos al segundo puesto por Málaga, lo que supone un castigo para la orgullosa y siempre polémica ex-alcaldesa, cuyo principal blindaje procede ya del por ser vos quien sois:la mujer del druida a sueldo de Génova, Pedro Arriola.

El PP de Sevilla sin Arenas (o con Arenas mal colocado, por mucho que sea vicesecretario general) parece estar en manos de una troika formada por Juan Bueno, presidente provincial y diputado autonómico; Ricardo Tarno, uno de los discípulos predilectos de Arenas y ex-alcalde Mairena del Aljarafe, y José Luis Sanz, senador, alcalde de Tomares y principal víctima de la enemistad de Arenas y Dolores de Cospedal, pues pagó los platos rotos de esa mala relación cuando quedó descabalgado de la carrera por la presidencia del PP andaluz. Tomares parece una suerte de aldea de los galos que resiste a la malagueñización de la sede regional del partido. El tiempo dirá si hay Panoramix con receta de poción mágica contra los locos romanos de la Costa del Sol que nos quitan los turistas con un aeropuerto mucho más potente.

Moreno Bonilla (llamadme Juanma, por favor) sonríe estos días, orgulloso por haber conseguido el efecto de quien da un golpe en la mesa. Decimos el efecto, porque es cierto que la fuerza de las circunstancias le han acompañado, algunos vientos soplaban a favor de la querencia de librarse, al menos en parte, de la alargada sombra del ciprés de Olvera. Arenas da mal en las encuestas electorales. No es que haya dado bien nunca, salvo en las autonómicas de 2012, cuando la Armada Invencible de la derecha andaluza, sin debate y con mensajes planos por el arriolamiento imperante, acabó como el gallo de Morón. El caso es que aseguran que Arenas da cada vez peor en los sondeos. Pero eso también le ocurre a varios ministros y veteranos de la política. No es patrimonio exclusivo de Javié. El factótum del PP andaluz viaja en la actualidad en un avión con uno de los motores despidiendo un inquietante humo con olor a Gurtel, sin que aún se pueda descartar la necesidad a medio plazo de ejecutar maniobras de aterrizaje brusco. En política primero se suelta lastre o se orilla la mercancía sospechosa, y después se acuerda decir que se ha alcanzado un acuerdo para un mejor destino o que se va a aguardar para abrir los paquetes. Así funciona un teatro donde Arenas es un viejo conocido. Casi podría decirse que él inventó el teatro en el caso del PP andaluz, como cuando una tarde de Corpus despachó la carrera municipal de Jaime Raynaud, uno de sus soldados más fieles y de mayor solvencia política y técnica, por medio de un teletipo que citaba fuentes del PP, esas fuentes anónimas a las que sigue siempre un comentario de cierto lector:

–Las cosas del Arenas…

Parece que quien las da una tarde cansina de Jueves de Corpus, las recibe una tarde de viernes con liturgia de luz baja de noviembre.

El gran hacedor de listas y equilibrios en tardes de café en el Alfonso XIII o en la barra de Antares, el gran maestro directo, o indirecto por efecto de la admiración generada, de todos y cada uno de los que hoy pululan por la sede del PP de Sevilla; el gran habilidoso al ganarse el favor de Ana Botella en los tiempos monclovitas, el árbitro de la sucesión del Tío del Bigote (Linimento Aznar), el padrino de tantos bautizos políticos y de tantas alternativas políticas de andaluces en Madrid, el mejor vendedor de influencias de Despeñaperros hacia abajo, reales o ficticias (“ayer, precisamente, cuando me llamó Mariano…”), el gran controlador de las listas de los concejales de los pueblos de Sevilla y de media Andalucía, el que se sabe los nombres de los conserjes de todas las sedes y sabe obsequiar afectos con apretones de mejilla, el brillante orador de mítines en poblaciones perdidas de la sierra y en esos totales de cazadora y veinte segundos de telediario dominical… Lo han dejado fuera de las listas de las elecciones más apasionantes quizás (por inciertas) desde la Transición. Es el gran ausente del 20-D en Andalucía.

Arenas se conforma, dice, con seguir como senador autonómico. ¡Pequeña presa para tan probado lince! ¿Quién compra hoy esa carne de membrillo en el Puente Genil del PP? La Cámara Alta es poca pista para tanto artista, máxime cuando el pujante Albert está dispuesto a dinamitarla para que deje de ser el cementerio de paquidermos, el burladero de políticos amenazados por el pitón de la justicia, el acudidero de portavoces de la oposición municipal necesitados de sueldos.

El PP sevillano estaba haciendo frívolas quinielas sobre si Tita Astolfi estará en puestos de salida al Congreso de los Diputados, lo que se asegura que sólo será posible si llegara una orden directa de Rajoy, cuando se encontró con que Arenas perdía la silla. Presume el partido de una renovación de los cabezas de lista superior al 60% en España. ¿Es renovación quitar a Montoro y poner a Zoido? ¿Acaso colocar a Cospedal de número uno por Toledo?

La segunda fase del intento de Moreno Bonilla por parecer que manda será en el congreso nacional de marzo, después de las elecciones. Los idus se presumen de interés. Si prospera su propuesta de establecer la prohibición de acumular cargos institucionales, ya esbozada en una de esas conferencias políticas donde todos sonríen y siempre se quedan completos los platillos de caramelos, estará obligando a Arenas a elegir entre el Senado o las Cinco Llagas, como estará forzando a Zoido a elegir entre ser diputado o portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento. En la práctica, los estará obligando a quedarse en Madrid. Como a otros políticos andaluces que hoy respiran aliviados por haber cogido plaza en el AVE de la lista electoral (“¿Café o infusiones?”). Si el PP vive una feliz Epifanía y logra formar gobierno, todos los pájaros comerán trigo, las bolas de ministerios, secretarías de Estado y direcciones generales estarán en el bombo, los sillones de las empresas públicas estarán disponibles, y tal vez el destino aguarde para el gran ausente el lugar de relumbrón, al menos en el protocolo del Estado, que hoy ocupa Pío García Escudero, siempre y cuando no vuelva a roncar el motor del avión donde viaja este viejo conocido de la vida pública andaluza. Pero las cábalas casan mal con una política en la que la renovación para no morir consiste –ironías del destino– en agarrar el acta que da oxígeno cada cuatro años. Arenas sólo la tiene hoy como número cuatro por Almería en el Parlamento Andaluz. Y su condición de senador autonómico está en manos del muchacho de Málaga que, según Rajoy, se empeñó en querer pilotar el partido en Andalucía. Moreno Bonilla fue útil entonces para prestar el servicio de orillar a Zoido y Sanz, que osaron limar el arenismo de la estructura regional. Pero el servicio ha salido respondón. O hace como que responde. Que en política lo importante es parecer, que el avión no pierda altura y poder contar que ayer me llamó Mariano. Sin Arenas ni Albendea en la lista, España se rompe. La culpa es de los viernes por la tarde. Culebreo, luego existo.
JAVIER MAROTO SE HA CASADO ESTA MAÑANA EN EL AYUNTAMIENTO DE VITORIA

¡Cómo cuida Javié a los de Almería!

Carlos Navarro Antolín | 18 de octubre de 2015 a las 5:00

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Mientras el PSOE se dispersa con el fichaje de Irene Lozano, en el PP están pendientes del reparto de bollos, vienas y otros mendrugos. ¿Quién será el número uno por Sevilla? ¿Zoido? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el número uno por Almería? ¿Hernando? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el dos por Sevilla y por Almería? Depende de lo que haga Javié. Preguntar en el PP andaluz por las listas en ciertas circunscripciones es que como intentar sacarle conversación a la máquina de tabaco, que aunque la menees porque se ha quedado con un euro, siempre responde amable: “Su tabaco, gracias”. Pues eso: “Depende de lo que haga Javié”. ¿Y qué hace Javié? Volver a ganar la plaza de catedrático del Culebreo, volver a venderle a todos que Mariano lo acaba de llamar, impartir el Máster sobre cómo sobrevivir a todas las derrotas, relegar a Moreno Bonilla a la condición de pequeño saltamontes del centro-derecha andaluz, tener a todos con el corazón en vilo hasta la foto finish de la composición de la lista y, sobre todo, despedir la legislatura con los diputados y senadores por Almería. ¡Cómo cuida Javié a los de Almería por lo que pueda pasar! Ahí lo tienen días atrás de almuerzo, fraternal por supuesto, con Rosario Soto, Rafael Hernando, Luis Rogelio Rodríguez Comendador (con tirantes), Juan José Matarí, Eugenio González, Mar Agüero y Carmen Navaro. Este Javié siempre tiene un pie el atrio (macareno) y otro en el desierto almeriense; un pie en el AVE y otro en la A-92. Que si se queda de senador autonómico para ser presidente del Senado en la próxima legislatura, que si Moreno Bonilla dice que Javié no manda en Andalucía (risas en off) y a los tres días dice que es un político de prestigio, brillante y de trayectoria inigualable que irá en la lista que quiera (de lo cual no nos cabe duda), que si Javié está metiéndole el dedo en el ojo a Zoido haciéndole esperar más que el dentista de la Seguridad Social… Y resulta que Javié lo que estaba es compartiendo mesa, mantel y tinto con su gente de Almería. Almería es a Javié lo que Sevilla al Rey Sabio: nunca lo ha dejado. Y todo político es como un perrillo de ojos tiernos: siempre acude al sitio donde más caricias recibe en el lomo. Llena ahí, Luis Rogelio, y pide media de queso para acabar el tinto.

El cupón por la espalda del alcalde

Carlos Navarro Antolín | 30 de septiembre de 2015 a las 5:00

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EL alcalde de Sevilla está en Estados Unidos. Promociona la ciudad como ya hizo Manuel del Valle en los años previos a la Expo. Los alcaldes de grandes capitales deben viajar cuando haya que viajar. Los periplos no deben evaluarse desde una perspectiva cateta que casi criminaliza el mero hecho de viajar, sino desde la valoración sobre la oportunidad del viaje y sus verdaderos frutos para los intereses de la ciudad. Se ha ido Espadas a Estados Unidos y se ha liado parda entre Podemos y Participa Sevilla, que andan a la gresca pública sin ningún recato ni preocupación por el qué dirán, gañafoneándose como dos vecinas de corral del XIX. Espadas, se confirma, es un tipo con suerte. Tanta suerte que yo le pasaría el cupón de los viernes por la espalda de esa americana que siempre luce con las mangas un pelín largas. Espadas es alcalde sin haber ganado las elecciones, es alcalde sin haber siquiera mejorado el peor resultado del PSOE en su fortín tradicional (la circunscripción de Sevilla) y es alcalde con el apoyo de dos grupos políticos marcados por la bisoñez. La Izquierda Unida municipal es de medio pelo, de graznidos en las redes sociales, de proclamas dibujadas en la carpeta estudiantil y carente de sentido institucional. La muchachada de Participa está repudiada por su padre natural, que es la formación de Pablo Iglesias. Y el PP está en tengerengue, abonado a clases de coaching, de lemas con spray en las paredes para levantar unos ánimos de tanatorio, en la cuerda floja y con el personal buscando asideros tras las debacles andaluza y catalana. Sólo Ciudadanos se mueve algo en la Plaza Nueva, pero afectados por el papelón que está haciendo en Andalucía, de difícil digestión para su electorado.

Ya hubiera querido para sí semejante panorama el muy señorial y andalucista Luis Uruñuela, que las pasó canutas para gobernar en minoría, sacar adelante los presupuestos con socialistas y comunistas de navajas afiladas, y que hasta tuvo ingenio para inventarse una fórmula, que sigue hoy vigente, para que las cofradías obtuvieran ingresos económicos directos sin afectar a las arcas municipales.

Cuando el avión de Espadas aterrice en San Pablo, la primera teniente de alcalde, doña Carmen Castreño, le dará el parte de la ciudad a pie de escalerilla:

–Alcalde, todo está aún mejor que cuando te fuiste. Puedes dejarnos solos. El único que sigue largando fiesta es el defensor, Pepe Barranca. Por lo demás, la ciudad tranquila y en calma. Y la oposición, anestesiada y recluida en el palomar.
Y le pasará el cupón del viernes por la espalda.

El gris de Espadas y la herencia de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 11 de septiembre de 2015 a las 5:00

ELECCIONES. Tiro de línea. Barriada Felipe II. Tercera Fase. CAl
UNA forma de cumplir las bodas de plata como político en activo es guardar la disciplina en el carril gris. El color de la longevidad en política es el gris. Sé gris y échate a dormir. Manuel Chaves se estrenó como político en 1977. Y fíjense: ha estado hasta antes de ayer por la mañana en el machito, del que se ha despeñado por empeñarse en alargar su trayectoria pública. Otro gallo le hubiera cantado si en vez de coger el Ave a Madrid a trincar el caramelo envenenado de aquella Vicepresidencia Tercera, se hubiera quedado en Sevilla echando tardes de tranquila lectura en el Avelino de Heliópolis. Quien se queda en el foco más tiempo del debido corre el riesgo de achicharrarse. Es la factura de estar expuesto. Por eso mismo Monteseirín aconsejaba en días de polémica a algunos de sus colaboradores: “Tápate, tápate”. El andalucista Rojas-Marcos, en cambio, era partidario de quemarse en la parrilla de los proyectos megalómanos y aventuras imposibes. Rojas-Marcos será de todo, pero nunca un gris.

Juan Espadas está punto de cumplir los cien días como alcalde, un período de paz donde su principal adversario ha sido él mismo, con el tope de sueldo impuesto para la contratación de gerentes y asesores, con declaraciones difusas sobre las próximas ordenanzas fiscales y con la creación de polémicas estériles como la del numerus clausus de los concejales en la procesión de la Virgen de los Reyes. Por cierto, que en la misa de renovación del voto a la Hiniesta Gloriosa no ha habido tijeretazo a la Corporación bajo mazas. Espadas ha debido entender que este acto en San Julián, con escasa trascendencia mediática, equivale a una novillada sin caballos, por lo que sólo merece la pena meter la tijera en los festejos de abono: Virgen de los Reyes y Corpus. ¿No se trataba de regular la presencia institucional en actos religiosos? Tan religioso es el Día de la Virgen (con pontifical posterior) como la eucaristía ante la Patrona del Ayuntamiento. ¿A ver si resulta que sólo limitamos los concejales (del PP) cuando hay procesión y, por tanto, una elevada cantidad de público? Tadeo, Tadeo, que te veo…

Sigamos con lo de los sueldos por lo bajo. Emasesa está sin consejero delegado. Ha habido que habilitar a un directivo de la casa para que firme los papeles de forma interina. Lipasam también vive un período de sede vacante. Ha tardado tres meses en encontrar un gerente para Tussam, cuyo perfil obliga a una reforma de estatutos porque el elegido carece de titulación, mientras los sindicatos hacen público su deseo de que siga el gerente de la etapa del PP. Que unos sindicalistas elogien a un gerente suena a los republicanos encantados con un Rey, o a los ateos que echan flores a un Papa.

El alcalde de Sevilla cobra muy poco para la responsabilidad que asume. No llega a 60.000 euros. Pero la demagogia imperante, cuyos cimientos han levantado los propios políticos, impide afrontar una subida de sueldo. A nadie se le ocurre mentar la bicha. Espadas, él solito, se metió hace cuatro años en el lío de prometer que por encima del Rey, ninguno. Por encima del sueldo del alcalde, nadie. Y así está la corte: de medio pelo y a medio terminar.

Al margen del tiro en el pie por la cuestión de los sueldos, Espadas genera un ambiente de grises donde se mueve cómodo. El gris es su hábitat, dicho en terminología de Antonio Muñoz, delegado del ídem. Zoido no deja de ser también un político gris en la gestión, pero su populismo en tiempo de promesas generó unas expectativas que terminaron pasándole una dolorosa factura: 60.000 votos menos. Un político del PP con despacho en el Norte aseveraba días atrás: “Jamás hemos tenido una referencia tan fuerte el Sur y qué poco nos ha durado”.

Gris fue Espadas en la oposición, donde sólo subió el tono levemente en el último tramo, y grises han sido estos cien días, sin protestas sonadas de sindicatos en la Plaza Nueva. A Espadas, además, no le falta la pizca de suerte del recién llegado al cargo. El alcalde tiene debilitado al sindicato de policías locales, la bestia negra de todos los alcaldes, seriamente en jaque por el amaño de las oposiciones.

Cuando comience la lista de reproches por los mil defectos de la ciudad, que no tardará en empezar, y cuando algún miembro de la cuadrilla se resbale en el albero de la política, Espadas sufrirá como todos los alcaldes. A su favor juega que en la mayoría de los casos, nadie podrá decirle que prometió el Pompidú, piscinas fluviales en el río, poner sombra en la Avenida, acabar con los veladores o ser el alcalde del empleo. Una de sus grandes ventajas ahora mismo es la herencia de Zoido, el alcalde caracterizado por la hiperactividad social y un balance demasiado pobre en función del altísimo poder político otorgado por las urnas. Cierto perfil de sevillano ha acabado empachado de alcalde tras el mandato anterior. Y ahora mismo no digiere nada mal a un alcalde que sabe a tortilla francesa y manzana tras un atracón de carbohidratos. El pueblo es así de cruel. La auténtica fiera no ruge en los tendidos, sino en las urnas. Y Sevilla guarda mucha crueldad en su interior.

A Espadas, por el momento, le basta con no estar presente en mil actos inútiles, lograr materializar algún apoyo de la Junta, no incurrir en anuncios difusos sobre subidas de impuestos y mantener calmados a los dos partidos que le prestaron las muletas en la investidura. Con el paro en reducción, el país atento al sonajero de las elecciones, el PSOE sin remontar el vuelo en España y el apoyo de Susana Díaz, el alcalde de Sevilla tiene fácil vivir de la herencia y seguir jugando al gris. No es que el alcalde se tape, es que está tapado, porque así viene de fábrica.

Eurovisión en el palomar del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de julio de 2015 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
HORROR en el ultramarinos, pavor en el palomar del PP. Al partido de la gaviota lo han dejado con doce eventuales, con sólo doce asesores, con sólo doce flechas en el carcaj para disparar a la diana de las colocaciones directas. ¿Qué hay de lo mío?, pregunta la legión de los cien mil hijos de la era de los 20 concejales. Todo lo que era sólido se volvió gaseoso. Ahora sólo hay doce plazas. Del autobús al microbús. De las doce plazas ya han sido adjudicadas seis. Zoido ha colocado a dedo, que para eso están estas plazas, a su jefe de gabinete, el ex concejal José Miguel Luque (que extrañamente no quiso ir en la lista electoral, o no tan extrañamente para algunos); a dos secretarias y a tres profesionales de la información que componen el gabinete de prensa. Pero ahí se ha parado. Ha pasado más de un mes desde la toma de posesión del gobierno, se ha celebrado el Pleno de organización del Ayuntamiento, quedan diez días para agosto, pero nadie dice esta boca es mía a la hora de elegir a los otros seis asesores. Zoido no designa portavoces adjuntos (ese horror a tener un número dos es marca de la casa) ni se moja en cerrar de una vez por todas el equipo que debe ponerse a funcionar a todo gas para recuperar la Alcaldía en 2019.

Lo que sí ha hecho es montar una suerte de Eurovisión entre el grupo de concejales. Ha pedido a cada uno que voten a los asesores que estiman que deben ser contratados. Esto supone varias cosas. Ha penetrado en Zoido el espíritu asambleario de Podemos, Participa o como se llame según el tiempo litúrgico, donde sólo falta elegir si sus concejales deben ir a pie, en bici o en monopatín a las reuniones, o si ellos deben llevar abierto o abrochado los dos primeros botones de la camisa.
Zoido ha puesto a votar a su gente para no mojarse. Yha pedido los votos por escrito, oiga, que si luego el personal sube las escaleras enojado porque se ha quedado sin sitio en el microbús, siempre puede quedar aquella excusa del yo no he sido, han sido ellos, malvados ellos, los que no te han votado.

No me puedo reprimir. Estoy viendo a Josemi leyendo los doce correos electrónicos, con voz de Uribarri y con fondo del blablablá de los presentadores guiris:

–Pepe Lugo, tres votos… María José Torres, cuatro votos… Norberto, cuatro votos… Diego, cinco votos… Rosa, seis votos… Rafa Rivas, cinco votos…

Por cierto, dicen que los ex concejales no podían ser votados para puestos de eventual, pero ese criterio no debió tener efectos retroactivos, porque si los hubiera tenido a ver qué hacíamos con José Miguel Luque, ex delegado del Distrito Cerro-Amate. ¿Quién iba a proclamar los resultados cual fedatario sin arancel? No pocos se preguntan qué uso se hará de esos correos electrónicos. En la nueva etapa municipal del PP habrá dos tipos de asesores:los de la categoría digital, que son los pata negra, y los de Eurovisión.

One point

¿Y Juan Bueno, presidente del PP de Sevilla, dice algo sobre el festival de Eurovisión del palomar? Nada. Siéntese en un velador a esperar a que el partido diga algo.

–¿Veladores? 13.000 points

La Eurovisión de Zoido, que en eso tiene ración y media de talento, recuerda a lo que dijo el sevillano viejo en una caseta de Feria cuando le pusieron por delante tomates baby con puntas de anchoas, huevos de codorniz sobre pan frito con avena y espárragos fritos al Río Viejo: “La de tonterías que inventan algunos para no sacar el jamón y el queso”. Pues eso: la de vueltas que le da Zoido a la perdiz de los eventuales con tal de no tomar una decisión y decirle que no a la gente. Y a la gente hay que decirle que no. Con el no también se educa, que dicen los psicólogos.

Golpes de maza

Volverán banderas… Ya está la tricolor en los despachos de la planta baja de la Casa Consistorial, como en un 14 de abril perenne. Los amigos del gobierno de Juan Espadas han tardado bien poco en colocar la bandera de la República. De los despachos han desaparecido las dolorosas sevillanas y ha aparecido el rojo, gualda y morado.
tricolor

Premio taurino. Zoido creó un galardón para ensalzar la Fiesta Nacional, que no se olvide que el socialista Monteseirín elevó junto a la cabalgata de reyes magos del Ateneo a la categoría de fiestas mayores de la ciudad. Pepe Luis Vázquez, a título póstumo, y Curro Romero, recogieron el premio en el Salón Colón. ¿Lo mantendrá Juan Espadas? ¿O los amigos de la tricolor se opondrán de forma radical?

Cien años. Los que, por cierto, cumplirá la cabalgata del Ateneo en la edición de 2017. Todo estaba previsto para que Juan Ignacio Zoido encarnara ese año al rey Baltasar. La entidad de la calle Orfila ya intentó que lo fuera hace un par de años. El entonces alcalde dijo que sí, pero en pleno verano, con la crisis económica de fondo y la valoración de los políticos por los suelos en las encuestas del CIS, se echó para atrás. Se recurrió entonces al matador de toros, Eduardo Dávila Miura. Y con Zoido quedó el compromiso de 2017. Pero el honor del centenario será para Juan Espadas, siempre que no se lo impidan los de la bandera republicana.

Sueldos.También estaba previstro elevar el salario de los concejales del gobierno si el PP hubiera renovado la mayoría absoluta. Fíjense que Montoro ha anunciado esta semana una subida de sueldo a los funcionarios. El criterio era que cobraran como secretarios de Estado. Ahora se explica que Asunción Fley, que ha perdido dinero durante cuatro años, aceptara repetir en la lista.

La primera multa. El gobierno local ha puesto especial interés en difundir que ha sancionado con 600 euros a la empresa concesionaria del bar del acuario por la instalación de veladores sin licencia. Está por ver, como la máquina de tren, si pone el mismo empeño en las calles del centro, que son el Despeñaperros urbano donde hay que echarle… inspectores.

Zoido busca más sueldos para los concejales del PP

Carlos Navarro Antolín | 18 de julio de 2015 a las 5:00

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La oposición es dura. Quema. Pero sin encima es en condiciones adversas generadas por tu propio partido político (¡Al suelo, que vienen los nuestros!), la cuesta arriba se pronuncia tanto que conduce a un palomar donde hay que rezar para que funcione el aire acondicionado y hacer oposiciones para conseguir un despacho individual. La Ley Montoro –el tiro en el pie que se ha pegado el PP– restringe el número de sueldos en los ayuntamientos con el objetivo de racionalizar el gasto de las entidades locales, que se emborracharon de ingresos en los años de boom inmobiliario dejando en jaque las arcas del Estado. Se trata de una norma que en el caso de Sevilla solo concede salarios íntegros a 22 de los 31 concejales. Permite también trabajar fuera de la Plaza Nueva y seguir siendo concejal, incluso recibiendo un sueldo reducido del Ayuntamiento. He aquí la clave, para algunos. Yhe aquí el chollo, para otros. Esta opción se convierte en algunos casos en toda una oportunidad para cobrar en el trabajo de toda la vida y, al mismo tiempo, tener un sobresueldo público. Es lo que técnicamente se llama la dedicación parcial, que puede ser declarada en diferentes porcentajes: 25%, 50% o 75%. Hay que justificarla, pero para eso está la ingeniería política de colocar a los concejales aspirantes a sobresueldo en consejos de administración, patronatos, fundaciones, comisiones y otras sesudas instancias que generen esa sensación de frenética actividad que se haga merecedora de una retribución mensual.

El Grupo Popular tiene 12 concejales tras el batacazo sufrido en las últimas elecciones. La organización del nuevo Ayuntamiento, aprobada en el Pleno correspondiente, sólo permite que cinco de ellos cobren un sueldo íntegro (el 100%de lo estipulado), que son Juan Ignacio Zoido, Alberto Díaz, Gregorio Serrano, Beltrán Pérez e Ignacio Flores. Ahora mismo hay siete sin ningún ingreso municipal.

Zoido ha dirigido una carta al alcalde, el socialista Juan Espadas, en la que pide un sueldo en modalidad reducida para seis de esos siete concejales, por lo que solicita la dedicación parcial en diferentes porcentajes. El único concejal del PP para el que se no ha hecho ninguna gestión al respecto es Javier Landa, catedrático de Universidad, que parece que se conforma con su retribución como docente.

El objetivo está claro. El PP busca el ardid de las declaraciones parciales para asegurar un salario municipal para casi todos sus ediles. Varios de ellos tienen puestos de trabajo garantizados, por lo que los ingresos municipales se convertirán, en la práctica, en sobresueldos.

El salario de un concejal de la oposición en el Ayuntamiento es de 1.850 euros. Zoido pide a Espadas la mitad de ese salario (925 euros) para María del Mar Sánchez Estrella, documentalista en canal Sur; José Luis Vargas, director del estudio de Arquitectura Orfila 11;María Dolores de Pablo-Blanco, que antes de ser concejal procedía de la Empresa Pública del Suelo de Andalucía; Francisco Pérez, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Pablo de Olavide, y Pía Halcón, licenciada en Bellas Artes y restauradora de profesión. Hay un sexto concejal, José Luis García, ex presidente de Nuevas Generaciones de Sevilla, para el que se pide un 75% del sueldo, unos 1.390 euros mensuales.

La última palabra la tendrá el alcalde, Juan Espadas. El PP hizo una ley en pleno poderío electoral que convirtió la política municipal en una actividad mileurista. Ironía del destino, esa ley la firmó el número uno por la lista electoral de Sevilla: Cristóbal Montoro.

La utilidad de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 5 de julio de 2015 a las 5:00

08/05/2015: Explanada del Campo del Betis el vacino Lenin Castro hace
Estará en el puesto donde sea útil para Sevilla. Zoido ha trazado su propia hoja de ruta deliberadamente difusa, estratégicamente indeterminada e interesadamente opaca. Lo lleva haciendo varios meses. Envuelto en la bandera carmesí, ha dejado todas las puertas abiertas con una declaración vaga que tiene muy poco que ver con el Zoido de 2010, cuando con toda rotundidad dijo que si después de las elecciones de mayo de 2011 no era alcalde, dejaría la vida municipal. Lanzó la moneda sin ningún miedo y salió la cara de la Alcaldía. Vaya si salió. Ahora es distinto. ¿Quién, cómo y cuándo se decide la utilidad de Zoido para con Sevilla? La teoría de la utilidad del ex alcalde recuerda al cofrade de reconocido prestigio al que se le preguntaba cada año por pura cortesía en qué puesto de la cofradía quería salir. Y el cofrade, viejo en cuaresmas y zorro en política cofradiera, respondía como Zoido cuando le meten la alcachofa y no se atreve a decir que aguantará en el Ayuntamiento hasta 2019.

–Donde sea útil a la cofradía.

Y siempre le daban un puesto de relumbrón en el cortejo en reconocimiento a sus años de servicio. La junta de gobierno nunca tenía dudas sobre el concepto de utilidad que tenía aquel destacado cofrade. Pero cambiaron las juntas de gobierno, llegaron los jóvenes y un año le dieron una vara en un tramo perdido. Y ahí, en ese lugar donde no se otea el paso de Cristo, ni se oye la música del pasopalio, aquel hombre curtido en horas y oropeles se autodeclaró inútil para la cofradía. ¡Vaya por Dios! Para sentarse en una grada de sol, siempre había tiempo, debió pensar para sus adentros. Ya no era útil, qué desgracia. Ay, pena, penita mía…

Zoido está esperando un puesto, digamos las cosas claras porque el público no acepta milongas. Y el PP se lo dará, como se lo dio a Soledad Becerril en 2000, aunque la ex alcaldesa gozaba entonces de línea directa con Aznar, que logró ese año una mayoría absoluta trabajada después de cuatro años en minoría y posteriormente enterrada con la boda megalómana y pretenciosa de la hija en el Monasterio del Escorial. Zoido está a la espera de destino, como tantos otros dirigentes del PP, en la cola de Génova aguardando turno con el qué hay de lo mío con la de cosas que yo he hecho por este partido. La condición de líder de la oposición municipal es su única liana mientras se le hace hueco en la lista del Congreso de los Diputados o en la del Senado. Será Javier Arenas quien decida sobre la utilidad de Zoido, porque a Zoido sólo le cabe aguantar en el palomar, o salir de la Plaza Nueva para no volver. En todas las demás opciones, no es dueño de su destino. La teoría de la utilidad es la coartada, el argumentario para aguantar, la arquitectura teórica para sostener una situación a todas luces incómoda. Monteseirín aguantó en su día y no le dieron nada. Pero la alta cúpula del PP sí tiene claro que Zoido será repescado, para lo cual tendrá que reconciliarse con Arenas por la vía exprés. No se olvide que en política se tarda un minuto en formar una UTE cuando hay un interés o un enemigo común. Cospedal está a la baja, por lo que el puente para sortear a Arenas ha quedado dinamitado, más aún tras aquella nefasta aventura de la presidencia regional (“Estoy negro”, dijo Zoido entonces al comité ejecutivo). Los presidentes nacionales del PP pasan, pero en el corral de Andalucía sólo hay un gallo, que no está en Morón, sino cacareando en el AVE va y el Ave viene.

Arenas querrá ser número uno por Sevilla siempre que Hernando lo sea por Almería. Zoido tiene tres opciones: ir en esa lista a la Carrera de San Jerónimo junto a su antiguo amigo, aspirar a ser senador por Sevilla, entrando en un irónico conflicto con José Luis Sanz; o esperar a ser senador autonómico cuando Arenas deje libre una plaza. Fuera de estas combinaciones, siempre quedan puestos institucionales de menor rango en caso de que el PP revalide el gobierno de la nación. Pero tal vez para esos puestos Zoido ya no se sienta útil. Y entonces prefiera ver la cofradía desde los palcos.

El PP de Gila: “¿Hay alguien ahí?”

Carlos Navarro Antolín | 24 de junio de 2015 a las 5:00

zoidoespadas
NO sabíamos nada de Zoido desde que se fue del Pleno de toma de posesión de la corporación como se despiden los toreros de las tardes aciagas: a paso de mudá y apretando los dientes por si caen almohadillas de la Cruz Roja. Sí, así abandonó el Salón Colón a mediodía del pasado 13 de junio: por una escalera secundaria, arropado por varios de los concejales y empleados del Grupo Popular, y soportando una pitada de los haraposos de diseño que suelen ser muy valientes cuando actúan en manada. No hubo almohadillazos, porque la Cruz Roja la preside Amalia Gómez, pero se llevó una bronca que no pudieron neutralizar las palmas de apoyo de ediles y asesores. Desde ese día nada hemos sabido del grupo político con más votos del Ayuntamiento. Nadie ha dicho esta boca es mía, salvo Asunción Fley para presentar su dimisión. Días de silencio en los que el PP de la Plaza Nueva parece presidido por Gila:

–¿Oiga? ¿Es el PP? ¿Hay alguien ahí?

Ganó las elecciones y se fue como si las hubiera perdido, cuando debió bajar por la escalera principal, con la cabeza alta y reclamando el primer sitio que, pese a la debacle, le habían concedido las urnas, ¿o no?. Era el día de enseñar los piños, como enseña la Pantoja –“¡Dientes, dientes!”– y no de evacuar el Ayuntamiento como si se acabara de recibir en la centralita un aviso de bomba. El PP sevillano no se cree sus propias teorías de consumo interno. El partido parece noqueado desde aquella noche. A muchos de sus miembros se les ha estreñido el rostro, pareciera que están tratando de buscar a los traidores, caminan por la calle creyendo toparse con alguno de esos 60.000 sevillanos que han dejado de votar al partido de la gaviota y que no han sabido reconocer las bondades de una gestión de cuatro años. “Nos han echado como si fuéramos delincuentes”. No se esperaban jamás semejante resultado. En la primera reunión de los doce electos, celebrada en el Real Alcázar, Zoido pidió perdón a José Luis Vargas, el arquitecto que ocupa el puesto quinto de la lista, por haberlo metido en la “aventura” de gobernar Sevilla y acabar en un despacho compartido del palomar.

Y Juan Espadas, mientras tanto, disfruta de la vía expedita, ancha es Castilla y horrible Imagen. Nadie del PP ha dicho ni pío, por ejemplo, de la constitución del nuevo gobierno, con un alcalde al frente y con Carmen Castreño y Antonio Muñoz sobrecargados de competencias, brazos del Atlas que sostiene el gobierno de Espadas, pese a que hay nada menos que dos ediles socialistas de miranda, orilladas en sendos distritos. Unos con tanto y otras con tan poquito. A Zoido le criticaban la concentración de competencias en pocos ediles, sobre todo en Gregorio Serrano, pero nadie de los doce concejales del PP ha salido del burladero ni a pegar un mantazo. Zoido dice que se queda hasta 2019. Claro que se queda. Primero, porque tiene que jugar sus opciones de ir al Congreso o al Senado en las generales de noviembre. Segundo, porque las novedades anunciadas por Rajoy en el PP dejan vivo, coleando y enredando al que manda en Andalucía: Javier Arenas. “¡Mira Sevilla, presidente, mira Sevilla…! Hay que hacer algo”, cuentan que le susurraba a Rajoy al oído en el despacho de Génova donde se seguía el escrutinio.

La fuerza de Zoido está ahora en enrocarse en el palomar, vender muy cara su salida del Ayuntamiento y mantener bloqueada la expectativa del partido de ir creando un candidato con posibilidades. Si deja la Plaza Nueva, pierde la única liana a la que agarrarse en política. Ayer se estrenó, diez días después de la toma de posesión, por medio de un comunicado del PP provincial. Valoró un asunto de plazos de la Zona Franca, un tema que los sevillanos no paran de comentar en tabernas y cafés de franquicias… Por las que hilan. ¿Que el Papa quiere poner fecha fija a la Semana Santa? Si aquí la gente está hablando de la Zona Franca, qué cosas dice este argentino. Pareciera que Gila continúa: “¿Es el PP? ¿Hay alguien ahí?”

Fley dimite: sólo queda Landa de la tripleta de 2011

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2015 a las 5:00

Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda
HA sido el pilar más sólido de la arquitectura del zoidismo. Y ya es revelador que la Hacienda local haya sido lo que mejor ha funcionado en cuatro años de mandato. Hacienda nunca genera votos. El Fisco es como el árbitro en el fútbol: mucho mejor cuanto menos se note. Asunción Fley ha sido una marca de rigor en el escaparate de un gobierno con escasos logros materiales y con una publicitada hiperactividad social de su jefe de filas.

A Zoido se le va el segundo de los independientes estrella que fichó para la lista electoral de 2011, la gloriosa, la de la mayoría absolutísima, la que endiosó a algunos cargando de barro sus zapatos. Maximiliano Vílchez fue el primero en decir que no repetiría. Se bajó del tren antes del maracanazo electoral. Y ahora se apea esta funcionaria municipal que no pocos compañeros de gobierno han visto como la implacable Merkel del ejecutivo, la que quitó los caramelos de las carrozas que componían la cabalgata de poder de los veinte ediles. Fley ha ejercido en el gobierno con la diligencia del buen padre de familia, por usar una expresión del vigente Código Civil. Y eso ha irritado a muchos hijos deseosos de gastar más y de llegar más tarde a casa.

Sólo queda Landa de los tres independientes estrella del glorioso 2011. El profesor universitario tiene mucho más fácil la compatibilidad de la cátedra con la asistencia a los Plenos. Con su retorno a las aulas, gana algo más de sueldo que como concejal del gobierno y mantiene la posición en el Ayuntamiento. Tiene hasta el tranvía de Monteseirín para desplazarse desde la facultad de Ramón y Cajal hasta la Plaza Nueva con toda comodidad. Sólo necesita el bonobús.

El Grupo Popular no ha hecho más que empezar una travesía mucho más dolorosa que la de 1999, cuando el volantazo de Rojas-Marcos mandó a Soledad Becerril y a sus chicos a la oposición. La caída ahora ha sido más dura, porque la altura ha sido mucho mayor. El rearme para ejercer la oposición no será fácil, ni sonará la música celestial durante las maniobras de quienes pretenden coger posición en la carrera del pos-zoidismo. El jefe se queda, por el momento. El PP se asegura así cierto orden en el grupo hasta las elecciones generales. Soledad Becerril hizo lo mismo en 1999, hasta que Aznar la repescó como vicepresidenta del Congreso de los Diputados tras la mayoría absoluta de 2000.

Fley dimite y Zoido se queda. La dos se va y el uno aguanta. A Fley le cabe el honor de haber dejado las cosas mejor de lo que se las encontró. Tiene la conciencia muy tranquila. Nunca ha sido política. Ha estado en política, que no es lo mismo.

Se va Fley. Y se lleva el cochino de la mesa de su despacho, en cuyo lomo exhibe el principio general de sus criterios de gobierno: “No hay mejor ahorrar que poco gastar”. El nuevo alcalde anunció en su discurso de investidura la creación de empleo público a base de aumentar la declaración de servicios esenciales. Las 800 vacantes ya serán menos en unos meses. Espadas no tiene cochino en la mesa. Pero se ha encontrado la despensa llena.
Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda