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El bochornoso informe de Loles

Carlos Navarro Antolín | 25 de marzo de 2015 a las 0:00

MORENO CUESTIONA SI DÍAZ "NO SE ATREVE" A HABLAR DE DECENCIA "EN PLURAL"
EN cuestiones del PP andaluz, todos coinciden en que lo peor está siempre por llegar. Las personas se dividen en tres: las que se enteran, las que no se enteran y las que no se van a enterar en la vida, al igual que las cosas se pueden hacer mal, muy mal o al estilo del PP andaluz. Estos asertos nunca fallan. Decíamos ayer, va por Fray Luis de León, que la intervención en la junta directiva regional de la señora Villalobos, doña Celia, puso al personal a hacer pajaritas de papel, a buscar el antiácido en el bolsillo o a consultar en las tabletas digitales los resultados andaluces de la Alianza Popular de Gabino Puche. Se oyó algún cuchicheo de consumo interno.

–No tenemos que preocuparnos tanto, joé… He encontrado un año en que sacamos 29. Mira, mira… ¡Estamos aún cuatro por arriba!

Pues peor, pero mucho peor que los resultados de don Gabino, fue la intervención de Loles López, secretaria general del PP andaluz. Algunos se aliviaron pensando que la cosa era a puerta cerrada. ¿Qué puede decir una secretaria general después de perder 17 diputados y medio millón de votos? Pónganse los cinturones que esto despega, que redoblen los tambores porque van a asistir a un salto de trampolín con triple tirabuzón, apaguen sus teléfonos móviles, no vale el modo avión, y prepárense para acceder al túnel de la risa, María Luisa.

La secretaria general alaba en su discurso que la candidatura de Juan Manuel Moreno Bonilla, la del batacazo de los 33 diputados, ha sido un éxito. Primero: la candidatura ha conseguido ser trending topic en varias ocasiones. Segundo, el candidato ha logrado ser entrevistado por Ana Rosa Quintana. Tercero, el candidato hizo un papel magnífico en el programa Un tiempo nuevo de Sandra Barneda, donde Susana Díaz fue invitada y no se atrevió a asistir. Cuarto, los selfies que se ha hecho el candidato por toda Andalucía han sido innumerables. Quinto, los speakers corners del candidato han sido una experiencia extraordinaria, se palpaba el éxito cada vez que Moreno Bonilla se paraba en una esquina a charlar con los andaluces al estilo de Zoido en 2007, pero perdiendo después en las urnas. Y sexto, no se vayan todavía porque hay más, la candidatura del PSOE ha caído en votos. Activen los emoticonos ojipláticos.

Esto es lo que se llama un balance al peso. Sí señora. Esto es tomarle el pulso a la calle, tener claro que la autocrítica es la mejor forma de salir reforzado de una crisis. Esto es exhibir una idea de Andalucía ajustada a la realidad, lo que ahora se llama una visión global con una perspectiva de futuro basada en datos técnicos y científicos. Ahora me explico por qué hubo señores que no aplaudieron al terminar la lectura de un informe de una altura política que no se recuerda en la derecha española desde los tiempos de Cánovas del Castillo, don Antonio. ¡Estaban deslumbrados por tamaña capacidad de análisis! Las universidades andaluzas ya le han ofrecido a Moreno Bonilla que les ceda a la secretaria general para un curso de verano bajo el título Los análisis post-electorales del PP andaluz, lumen gentium.

Si los selfies fueron miles, sólo hay que pedir pista. ¡Que va la artista! Pongan a funcionar el hastag #imparableloles. Tranquilidad en las masas, que no se mueva un varal en el PP andaluz, que todo ha ido de dulce, que aún están cuatro por arriba de Puche, don Gabino. La de speakers corners que se va a hartar de hacer Moreno Bonilla en la Semana Santa andaluza. Si le dejan las sillitas de los chinos, claro.

Oña rompe a puerta cerrada

Carlos Navarro Antolín | 24 de marzo de 2015 a las 5:00

MORENO PRESIDE LA JUNTA DIRECTIVA REGIONAL DE SU PARTIDO
LA cruz de la derrota no tiene cirineos. El PP andaluz está cargado de penitentes. Cada cual soporta el madero como puede. La noche fue dura en el Meliá Sevilla. Por mucho que el partido se aleje de la calle San Fernando, el cementerio va con el PP regional como el caparazón con la tortuga. En Sevilla hay dos camposantos: el romántico con esculturas de Benlliure y el del PP andaluz con los chicos de la factoría Arenas. La junta directiva regional vespertina debía ser de consumo interno, un fotomatón para la sonrisa de rigor, aunque ningún oráculo acierte a explicar con precisión de qué se ríen Arenas, Moreno Bonilla y Loles López en un partido sumido en una cuaresma perpetua. Una sesión proyectada para cumplir con la liturgia del día posterior sirvió, al menos, para presenciar la salida del burladero de Esperanza Oña, la ex alcaldesa de Fuengirola, que no pocos miembros del PP andaluz veían como la mejor sucesora de Arenas. La Oña salió del burladero, pidió la palabra en los turnos a puerta cerrada para solicitar que se le confirmara expresamente que los treinta y tres diputados (dicen que pronunció la cifra con retintín) no apoyarán la investidura de Susana Díaz. El alcalde de Andújar sacó el tema antes, pero no con la contundencia de Oña, con silla en la Campana en la Semana Santa de Sevilla. Ni Moreno Bonilla ni Arenas ofrecieron una respuesta contundente. Capotazos. Javié, profeta de Rajoy en Andalucía, se atrevió a interpretar las palabras del dios laico de la Moncloa. Respetar que gobierne la lista más votada es no hacer lo que el PSOE e IU hicieron en 2012. Pero tampoco dijo que los treinta y tres (póngase de nuevo el retintín de la Oña) votarían en contra de la diosa laica, roja y decente de San Telmo. La Oña movió ficha y dejó en evidencia la ambigüedad del partido más morado de Andalucía, para el que nunca termina la cuaresma ni parece haber resurrección.

También habló Celia Villalobos en el tono alborotador de costumbre, como esa tía que gasta una broma cuando toda la familia tiene cara de funeral por la muerte del canario. La Villalobos se remontó a los peores años del partido, en una suerte del más se perdió en Cuba, como el equipo de natación que se alegra de volver sin ningún ahogado.

Arenas, gran orador, definió a su criatura, que no es otra que el PP andaluz, del que dijo que está formado por miles de personas y no por una sola con un periódico, una radio o una cámara de televisión todo el día detrás, en referencia los políticos emergentes como Pablo Iglesias o Albert Rivera. Moreno Bonilla se hartó de dar las gracias. Enfrente tenía a no poca gente que se ha quedado sin acta de diputado. Un drama.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, no estuvo la noche previa en el cuartel electoral. Tampoco estuvo ninguno de gran capital. De los veinte concejales del gobierno local, tan sólo se vieron cinco. Yuno de ellos era Juan Bueno, que en realidad estaba como presidente provincial y número uno de la lista por Sevilla. El PP hispalense entiende que el resultado ha sido una bofetada del electorado a Rajoy en la cara de Moreno Bonilla. Un Rajoy que ha estado hasta cinco veces en Andalucía durante la campaña, recordaba alguien ayer en tono de duelo. Dos de ellas en Sevilla. El comité de campaña de Moreno Bonilla había deliberado alguna vez sobre la conveniencia del continuo desembarco madrileño. “El presidente del Gobierno parece que tuviera complejo de culpabilidad por todo lo que ha ocurrido con el partido en Andalucía y de tanto arroparnos ha terminado por hundirnos”.

El PP andaluz sigue de penitencia. Cuatro años con cadenas. La subida del IRPF, la reforma laboral, la horrible sucesión de Arenas distrayendo a Zoido de la Alcaldía, hiriendo gratuitamente a Sanz y enviando a Moreno Bonilla a las fauces del león socialista andaluz… Pero Celia Villalobos es Karina entonando Las flechas del amor. No pasa nada. Acostumbrados a perder. Sevilla tiene dos cementerios. Lógico: Sevilla es dual. El tópico se cumple. A Oña le queda, al menos, la silla en la Campana.

La otra Susana

Carlos Navarro Antolín | 18 de marzo de 2015 a las 5:00

Sev.
Solo una macroencuesta interna con datos preocupantes podría explicar desde una perspectiva lógica el desbarre de la candidata del PSOE en el segundo debate. Pero nada indica que haya lógica donde todo apunta a que hay una cuestión puramente emocional e instintiva. Susana Díaz incurrió en varias desaplicaciones, que diría el chileno Cantatore. No dejará de ganar las elecciones el próximo domingo, pero el salto a Madrid se la ha puesto carísimo. Será la lista más votada en Andalucía, pero ha podido perder algunos puntos en ese voto sociológicamente conservador que no le hace ascos a una opción socialdemócrata, sobre todo en tiempos de caída en picado del PP y del auge de opciones como Podemos. El juego destructivo de la presidenta (con continuas interrupciones), la exaltación del ego que revela inseguridad (“La presidenta soy yo”) y el situarse por encima de los demás (invistiéndose como moderadora para conceder la palabra a su principal oponente), trufado todo con elevaciones de tono y con una gesticulación más propia de una tertulia en una asociación vecinal que de alguien con altura institucional, deja por los suelos la imagen que ella misma se había labrado con todo mérito durante año y medio. No se vio a la Susana consultada por el Rey en plena operación de relevo en la Jefatura del Estado. No se vio a la Susana embaucadora de empresarios y líderes sociales en foros de Madrid y Barcelona. No se vio a la Susana que recibe a Botín en San Telmo, o que improvisa buenos discursos en cenas de relumbrón ante personalidades de primera fila. Se vio, más bien, el perfil de aquella agreste estudiante que logró ser delegada de curso con el paso de los años tras varios intentos y a base de agarrar el micrófono y alentar a la masa. Se vio, más bien, a la Susana Díaz que se enojaba con los compañeros que no cumplían los acuerdos para hacer puente y seguían acudiendo a clase. Se vio, más bien, a la Susana Díaz de la distancia corta, aquella secretaria de organización implacable a la hora de poner orden en las filas internas o de tensionar a todo un gobierno local desde la sede del partido.

La tosquedad de la presidenta fortalece a Moreno Bonilla entre los suyos, lo que no es poco para un candidato que no generaba entusiasmo en sus propias filas. El líder regional del PP ha sido el primero en hacer aflorar a la otra Susana. A muchos socialistas sevillanos no les extrañó el perfil exhibido por la presidenta, unas formas desconocidas por la gran mayoría. Sí les chocó que ese perfil apareciera cuando menos falta hacía, cuando siendo la ganadora en todas las encuestas bastaba con mirar a la cámara, hablar de Andalucía sin necesidad de parecer la dueña de la región (ay, los políticos y su sentido patrimonialista de símbolos e instituciones) y sonreír una y otra vez. Los nervios, sobre todo semejante muestra de nervios, sólo se pueden explicar por disponer de una preocupante macroencuesta interna o porque de forma inexplicable ha retornado a los años de juventud, cuando agarraba el micrófono y aparecía ese tosco perfil que valió para ser delegada de curso, pero que puede ahuyentar cierto voto moderado y poner muy cuesta arriba la escalada a la Moncloa.

Tarde de caras largas en el PP

Carlos Navarro Antolín | 6 de marzo de 2015 a las 5:00

JUANMA MORENO ACUSA A DÍAZ DE "DESEMPOLVAR" CINCO PLANES DE EMPLEO EN 9 DÍAS
Las tripas de la encuesta del CIS vaticinaron muchas de las Alcaldías que el PP obtuvo en 2011, sobre todo la de Sevilla, con aquel desarrollo que Arriola hizo a lápiz y que se conserva en el cajón de un periodista. Las tripas de la encuesta del CIS para las autonómicas de 2015 han despertado el cascabeleo de las mulillas en las sedes del PP, esa melodía que anuncia la sangre en la plaza y el descalabro en las elecciones. El voto autonómico se hunde. La tarde del miércoles fue movida en las ocho sedes del partido, convertidas en camarotes sin manos para tapar tantas goteras.

Hasta cuatro reuniones hubo en la de Sevilla. Las sesiones comenzaron a las cinco de la tarde. Primero, los componentes de la lista al Parlamento. Dos horas después, a las siete, los presidentes locales. Posteriormente, los alcaldes de la provincia. Y, por último, los cargos públicos. En el caso de Sevilla, la terna que dirigió las cuatro sesiones estuvo compuesta por Juan Bueno, presidente provincial; Eloy Carmona, secretario general y Virginia Pérez, coordinadora. Los tres manejaban ya los principales datos de la encuesta oficial. Hicieron un llamamiento muy serio a la movilización. ¿La razón? El PP está demasiado volcado en las municipales de mayo, por lo que urge colocar al partido en clave autonómica y lograr una acción conjunta de los ayuntamientos para que los esfuerzos no se dispersen. ¡Pero sólo quedan quince días! Hay que salvar los muebles con un candidato que apenas supera el 40% de grado de conocimiento y con una militancia travestida de Sísifo sin fuerzas, con la toalla tirada cuando oye hablar de Andalucía. Los asistentes interpretaron las sesiones como un toque de retreta en toda regla. Algunos recordaron en privado que con 37 diputados se le dieron las gracias a Téofila Martínez y vuélvase usted a Cádiz por la de peaje. Otros apuntaron ya al registrador de la propiedad como el culpable de la situación por aquel dedazo del que se cumple un año, un período de tiempo en el que algunos echan en falta hasta una mínima campaña de vallas para publicitar a Juanma Moreno. Reuniones como las de Sevilla también se celebraron en las otras siete sedes.

Estaban pensando en mayo cuando fueron sorprendidos en marzo. Aquí no hay lápiz victorioso de Arriola. Sólo el cascabelo de las mulillas en una primavera de naranjas amargas.

Las setas y yo

Carlos Navarro Antolín | 10 de enero de 2015 a las 5:00

setas
A Monteseirín no le gusta que Sevilla, tan desmemoriada siempre, olvide en el breve tiempo de un trayecto de tranvía quién hizo posible su transformación urbana. El ex alcalde tiene interiorizado que sus grandes logros han sido capitalizados por la derecha inmovilista, rancia y consagrada a las fiestas mayores que a sus ojos representa el PP de Zoido. Ayer se reunió en un almuerzo con quienes considera artífices de la construcción de las setas de la Plaza de la Encarnación. Acudieron el ex concejal de Urbanismo Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el ex gerente de Urbanismo, Manuel Marchena; el secretario municipal, Luis Enrique Flores, y dos directivos de Sacyr con los que mantuvo la interlocución durante la polémica obra: Mariano Peláez y Antonio Belmonte. Sólo falto el profesor universitario Manuel Rey, último delegado de Urbanismo de Monteseirín, aquel edil que trasladó su despacho de la Cartuja a la misma Encarnación para el seguimiento diario de las obras.

Monteseirín está cada día más orgulloso de las setas. Sus setas. Zoido no las ha intentado derribar nunca, como quizás hubiera querido el ex alcalde para confrontar su modelo de modernidad frente al modelo de ciudad anclada del PP. A Monteseirín le revuelve las entrañas que el Ayuntamiento de hoy publicite el Metropol en vídeos destinados a la captación de turistas y que hasta Zoido haya posado en sus alturas para alguna entrevista periodística.

Quizás falta poco para que Monteseirín escriba Las setas y yo, sus memorias reivindicativas sobre un gobierno con una duración propia de un pontificado. Tal vez ocurra simplemente que el pueblo, siempre novelero, ha hecho suyas las setas, como las coplas cuando triunfan. Aunque haya coplas que dejan jirones en el alma de imposible costura.

Las doce uvas de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2014 a las 5:00

zoido contraluz
Primera uva. El 24 de mayo, domingo de Pentecostés, Sevilla eligirá una nueva corporación municipal, pero en esta ocasión de sólo 31 concejales en lugar de 33. La revisión anual del padrón ha dejado la ciudad por debajo de los 700.000 habitantes, aquel listón psicológico por el que Rojas-Marcos luchó hasta el punto de hacer de este objetivo uno de los estandartes de su gestión, además de la reforma urbanística de la Buhaira, la horripilante losa de pizarra del entorno de la Catedral y el megalómano estadio de la Cartuja. Pese a la leve bajada en el número de vecinos (el padrón queda fijado en 696.676 habitantes), la ciudad no perderá ni un euro de transferencias del Estado, que es la gran ubre para la cuentas del Ayuntamiento junto con los ingresos directos por el IBI. Para que menguaran los fondos del Estado, Sevilla tendría que bajar de los 75.000 habitantes. Y eso no se ha producido ni en los tiempos de epidemias con salidas extraordinarias del Cristo de San Agustín.

Segunda uva. Juan Espadas se mueve entre la necesidad de ser fiel a su perfil de gestor y hombre serio, y la conveniencia de torpedear la imagen de un alcalde sin mácula que le recuerda la herencia recibida cada vez que los socialistas se crecen un mínimo. Espadas sigue haciendo una oposición palmariamente blanda, de guante limpio, sin denuncias aceradas. Cuando golpea al gobierno lo hace como en una pelea entre hermanos adolescentes. Los puyazos son siempre puntazos, nunca hacen sangre. Basten dos ejemplos. Dice que no culpa al gobierno de la bajada de los habitantes, “sólo” de no haber hecho nada por paliarla. Y si el Grupo Socialista denuncia que el marido de la edil de Asuntos Sociales es colocado como gerente en la fundación privada del Banco de Alimentos, comienza por conceder dos semanas al gobierno para que se explique con la justificación de que se apuesta por una “oposición responsable”. El último “ataque” de Espadas ha sido reiterar que el alcalde es “plano” y que su gestión es “plana”. La verdad es que lo es casi tanto como el estilo de la oposición. La proyección de Zoido en la calle arrolla a la de Espadas, sólo resta saber si lo suficiente como para que el PP obtenga los 16 concejales que darán la mayoría absoluta en 2015.

Tercera uva. Los cinco meses que quedan son terreno de fácil abono para el alcalde. Tras el éxito callejero de la Navidad, Zoido tendrá la cuaresma, la Semana Santa y la Feria para desplegar la cola de pavo real. No hay grandes cintas que cortar ni primeras piedras que colocar. Más vale que no anuncie grandes proyectos en lo que queda de mandato, porque el último, el Paseo del Arte en la Avenida Juan Carlos I, se ha ido ya tres veces al traste después de quedarse descafeinado al perder el atractivo de las piscinas sobre la lámina del río. Estamos ante el final del mandato de la miseria, aunque alguno ha habido en el gobierno que ha intentado “hacer cosas”, creyendo todavía que los políticos están obligados a dejar huella, marca o impronta, cuando la actual coyuntura sólo requiere de poner orden, pagar facturas y garantizar los servicios esenciales.

Cuarta uva. Los símbolos materiales del mandato que acaba son los bares y los veladores, multiplicados en una parábola perfecta; y la Navidad como gran atractivo callejero, descubierta por Zoido para Sevilla como una gran toma de las calles del centro bajo un alumbrado laico. Una deuda por encima de los 700 millones hace inviable que el actual alcalde pueda presumir como hasta hace pocos años lo hacía Monteseirín de obras faraónicas (las setas o el tranvía) o grandes reformas (peatonalización de la Avenida o pasos subterráneos). Zoido a duras penas puede vender el retorno del acceso de los autobuses a la Encarnación o la eliminación de las catenarias del Archivo y la calle San Fernando. El símbolo inmaterial, por otro lado, es el saneamiento de las cuentas por obra y gracia de la delegada de Hacienda, Asunción Fley, que ha conseguido que los bancos vuelvan a sentarse a negociar con el Ayuntamiento y sean claves para liberar a Sevilla del Plan de Ajuste de Montoro, suscrito para pagar a la larga lista de proveedores acumulada desde los primeros años de Monteseirín. El electorado deberá valorar si esa gestión inmaterial, que es la que de verdad da fuste al gobierno, es merecedora de una nueva confianza por cuatro años más.

Quinta uva. Las talas de árboles en Almirante Lobo o la calle Virgen de la Sierra, junto al Prado de San Sebastián, han puesto en jaque la micropolítica de Zoido, basada en la atención cotidiana de las pequeñas necesidades que, sumadas en el día a día, hacen posible el funcionamiento de la ciudad. La paz social reina en Tussam, que en 2015 necesitará dos millones menos en transferencias municipales. El alcalde salió reforzado de la huelga de nueve días de Lipasam en el inicio de 2013. Emvisesa es un páramo a la que se mantiene al ralentí, terminando promociones del mandato anterior y sin ninguna nueva en el horizonte. Y Emasesa buscará en 2015 financiación extra mediante la emisión de bonos sin que por el momento nadie se atreva a afrontar una privatización de la considerada joya de la corona de las empresas municipales.

Sexta uva. Los próximos meses son de revuelo en el seno de los partidos. Después de las fiestas comenzará la guerra interna por la confección de las listas electorales. Hay menos actas a repartir (sólo 31) y, además, la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local contempla que haya concejales sin sueldo. En el caso de Sevilla, la ley permitirá la dedicación exclusiva a 22 (al ser una ciudad con población entre 501.000 y 701.000 habitantes), por lo que nueve ediles no tendrán retribución salarial en el Ayuntamiento. Las tensiones se presumen máximas. Juan Ignacio Zoido tiene especial aversión a los períodos de formación de las listas. Odia los cambios tanto como dar malas noticias o tener que decir que no. Su figura es indiscutible en el PP por el momento, por lo que el aparato le dará un margen amplio para hacer un equipo en el que serán muchos los que repitan y muy pocos los cambios. Entre las bajas, se da por segura la de Javier Landa, como adelantó este periódico el 23 de marzo. En el PSOE es poco probable que Juan Espadas goce de tanto margen de maniobra como disfrutó en 2011, cuando apostó por unos independientes (Eugenio Suárez Palomares y Mercedes de Pablos) que acabaron por abandonar el barco tras el peor resultado de los socialistas (sólo 11 concejales) en el otrora fortín sevillano. Las once agrupaciones del PSOE sevillano reclamarán sus cuotas. De lo contrario habrá otra vez brazos caídos. El portavoz adjunto, Antonio Muñoz, se da como fijo en la lista. Está por ver el futuro del otro portavoz adjunto, Alberto Moriña, y de concejales polémicas como Adela Castaño. El susanista Joaquín Díaz dejará la corporación por razón de edad.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Espadas, analiza el plan de ajuste municipal.
Séptima uva. Como era previsible, el alcalde ha comenzado a recuperar viejos hábitos en cuanto intuye el intrigante sonido del tam-tam electoral. Perdido ya en la papelera de reciclaje su título de presidente del PP andaluz, Zoido concede de nuevo parcelas de influencia a sus hombres más vehementes y aficionados a las estrategias, como es el caso del portavoz del gobierno y delegado del distrito Triana, Curro Pérez, que en 2007 fue el jefe oficial de la campaña en la que el PP logró 15 concejales. Pérez acepta con resignación que está considerado un hombre de trincheras (oposición) más que de gestión de los tiempos de paz (gobierno). Ahora viene su período litúrgico preferido y, por lo tanto, le tocará revestirse para las mil y una celebraciones próximas. Si Zoido repite en la Alcaldía, Pérez querrá la parcela de urbanismo, aquella en la que se forjó como eficaz opositor entre 2007 y 2011 y que, al final, acabó recayendo en Maximiliano Vílchez (hombre de paz y no de mítines) cuando se alcanzó el gobierno.

Octava uva. ¿Yquién será el número dos de la lista de Zoido en 2015? El concejal más afín al alcalde sigue siendo Gregorio Serrano, aunque ahora ande inteligentemente tapado. Darle ese puesto a Serrano sería un acto de reconocimiento para un mandato en el que está saturado de competencias (Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores) por efecto de la aplicación de un organigrama de gobierno de grandes áreas inspirado en el que puso en marcha Ruiz Gallardón en Madrid. A Serrano le ha sobrado el área de Empleo, se ha tragado los sapos de disolver Sevilla Global y la Televisión Local, y ha tenido que bailar con la más fea, Mercasevilla, lo que le ha costado amenazas personales en la fachada de su casa. Si el PP repite en el gobierno, todo indica que Serrano se ha merecido un mandato algo más amable. Distinto es el baile de números, la obligada paridad y lo que apriete el partido. Recuérdese que Serrano no es hombre de partido. En eso es como el alcalde. Son dos ejemplos de políticos concebidos y nacidos para la gestión municipal.

Novena uva. ¿Y Fley? Si Zoido es alcalde cuatro años más, la todopoderosa concejal Asunción Fley habrá demostrado que con la Hacienda local se hace política; que la austeridad, la montaña rusa de subidas y bajadas estratégicas en los impuestos y el saneamiento de las arcas tienen réditos electorales, justo lo contrario de lo que pregonan los halcones y los vivaqueadores de lunes a viernes en las sedes de los partidos. Su influencia será todavía más incontestable de lo que hoy ya lo es. Nunca se olvide que a su cargo tiene a una directora general que cobra por encima de los 100.000 euros por asumir una nueva parcela de gestión (recursos humanos) a la mitad del mandato. Esta directora general es conocida en el PP como la “bien pagá”. Con lo escrupuloso que es Zoido para los asuntos del pecunio público, nadie osó contestarle a Fley su teoría por la que quien asume mas competencias, debe estar más remunerado, pese a que media España está trabajando más y cobrando menos en el mejor de los casos. La teoría de Fley es de una lógica aplastante, pero difícilmente digerible con el campo poblado de vacas flacas y con muchas gargantas conformándose con las gotas que dejan caer las cañerías de unos grifos cerrados.

Décima uva. El otro gran hombre de Zoido es el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, que recibió la parcela tradicionalmente más codiciada por los partidos políticos, pero en el peor momento. Es el primer delegado de Urbanismo del PP desde la instauración de la democracia. Y también es el más tieso por encontrarse una Gerencia de Urbanismo sumida en números rojos y desangrándose por el bajonazo en los ingresos por licencias, la inexistencia de convenios urbanísticos y la carencia de intereses financieros. A Vílchez le ha tocado pasar de una Gerencia navegando en la opulencia a una Gerencia en la que se exige que las fotocopias se hagan por las dos caras para ahorrar papel. Al igual que Fley, no es un político al uso. Revalidar el gobierno supondría el aval más sólido a su labor.

Undécima uva. El miedo está en la armería electoral del PP. Nadie duda de que Zoido venteará los riesgos de un Ayuntamiento en manos de un PSOE debilitado y tutelado por fuerzas políticas con programas electorales inciertos. Ya lo hizo en 2011, cuando repitió machaconamente que votar el PSOE era hacerlo al líder de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, hoy fuera del Ayuntamiento y con la baja en el partido por los frentes judiciales que acumula. Falta un cuarto de hora para que el PP trate de vincular la figura de Espadas a la de Podemos o Ganemos. Zoido venderá que Sevilla sólo tiene dos salidas: o ser Grecia, o ser Roma. O un conjunto de fuerzas de convivencia incierta, o una única fuerza sólida.

Duodécima uva. Izquierda Unida está concentrada en su particular debate: ser galgo o podenco, seguir siendo IU o mutar hacia otra fórmula de nuevo cuño. El partido cierra el año con dos plenos consecutivos en los que la estampa de su bancada ha sido desoladora: la concejal Josefa Medrano asumiendo en soledad las mociones por la dimisión del segundo portavoz en lo que va de mandato. Con el paso del tiempo, a Zoido le salió bien su estrategia de erosionar directamente al partido que hacía las veces de muleta del PSOE en el poder. Su reto actual es demostrar que ha conseguido ese voto de la inercia por el cual en Sevilla se perpetúan en el sillón algunos decanos de colegios profesionales, algunos presidentes de colectivos profesionales y hasta algunos hermanos mayores. Si aquel voto prestado de 2011 evoluciona a un voto de inercia, la marca Zoido gozará de buena salud.

Moreno Bonilla es ya un ‘miarma’

Carlos Navarro Antolín | 12 de diciembre de 2014 a las 12:59

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Las salas de espera de los oculistas, dentistas y otros profesionales de la Medicina son de interés público social, porque permiten estar al día de la crónica social, aunque sea en diferido, que diría la Cospedal. No hay nada más antiguo que un periódico de ayer. O sí: el papel couché con trimestres acumulados con que los médicos alivian la espera de sus pacientes. “La Pantoja prepara su ingreso en prisión”, se lee en la cola del oftalmólogo cuando la tonadillera lleva ya semanas entre rejas. Cuando el conde de Salvatierra ya está subido al jaco, leemos en la sala de espera del urólogo: “Un hijo de la Duquesa de Alba es operado en el Hospital Infanta Isabel de Sevilla”, que ni es hospital ni hay en Sevilla un centro sanitario dedicado a La Chata como no lo hay en honor de Isabel Alfonsa, biografiada de monseñor Camilo Olivares.

Y de pronto, zas, entre la pila de revistas arrugadas, desgrapadas y con la página de la receta de cocina arrancada, aparece la publicación de un colegio profesional, ese tipo de revista aburrida en la que el mejor pasatiempo es contar cuántas veces sale el decano, al igual que hay periódicos en los que el personal busca las veces que sale el dueño. O su mujer. Anda que no…

Pues hojeando esa revista en la sala de espera nos topamos con una fotografía que supera en su valor testimonial a la de la tortilla de Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá. En esta foto de hoy aparece nada menos que el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonillla, perfectamente trajeado junto al presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero. Bonilla figura luciendo pañuelito asomado en la chaqueta cual Petronio de la derecha andaluza, cual gerente de Urbanismo de Sevilla, Alberto de Leopoldo, que no tiene guita para poner en la Avenida toldos, valga el pareado (del Aljarafe y sin piscina); cual Josemi Rodríguez Siero contándole a Carlos Herrera su último veraneo en las termas gallegas. Gracias a la visita al médico, sabemos por fin que el programa reformista de Moreno Bonilla incluye guiños a la derecha sevillana casposa y retrógrada como el pañuelo en el traje, que no es cuestión de orillar a los que siempre han creído en tus siglas. El pañuelo de Moreno Bonilla es el terno de pana de Alfonso Guerra de la Transición, el pisacorbatas de don Manuel Fraga, el trapo de la barbacoa de Sánchez Gordillo o la cazadora mitinera de Javié Arenas para el total de 30 segundos en el telediario del domingo.

Moreno Bonilla está listo para la cena de la noche del alumbrao en la caseta del Aero o para una función principal de instituto en la Magdalena. ¡Se nos ha vuelto un miarma en toda regla! Gracias a la sanidad privada, uno lleva en diferido la vida de los famosos y la agenda oculta de este árbitro de la elegancia, que poco a poco va conquistando a la muy malaje ciudad de Sevilla, que le tiene una manía injustificada y que rechaza sus reformas. Pañuelito a pañuelito se gana Andalucía. Sólo falta la voz de Lauren Postigo: “Andaluz, este es tu pañuelo”.

Salvemos a Maximiliano

Carlos Navarro Antolín | 11 de diciembre de 2014 a las 5:00

Rueda de prensa de Maximiliano Vílchez.
LOS presupuestos cantan. Zoido acude al rescate de la Gerencia de Urbanismo en sus últimas cuentas del mandato. En las famélicas arcas del organismo autónomo entrarán 54,2 millones de euros, lo que supone un aumento de 15,4 millones más respecto al año que expira. Si se comparan estos números con la deuda que arrastra el Ayuntamiento desde hace lustros con la propia Gerencia, reconocida por el alcalde en una reciente reunión con los enlaces sindicales y cifrada en 290 millones de euros, no es que las cuentas de 2015 vayan a sacar de los números rojos a la que siempre fue la delegación más deseada por todos los partidos políticos, pero sí es un hecho objetivo dónde se hace el principal esfuerzo en cuestión de transferencias.

Conste en acta, por ejemplo, el ridículo capítulo de inversiones de Emvisesa, reducido a 15.000 euros en 2015, una verdadera miseria. A Emvisesa se la desconecta poco a poco del respirador artificial de las transferencias mientras a la Gerencia se le mantiene la mascarilla en un contexto de elecciones y cuando está pendiente de aprobación el nuevo convenio colectivo que afecta a 500 trabajadores. Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, no tiene dinero para poner toldos en la Avenida de la Constitución cuando aún se están recogiendo los vidrios rotos de la gran borrachera de aquellos años de convenios urbanísticos que reportaban dinero a espuertas, de constructores enganchando en la Feria y del carbónico francés volando en cestas de Navidad.

Salvemos a Maximiliano, proclaman los grandes gurús del presupuesto. Salvemos al delegado de Urbanismo más tieso de la historia. Ganemos (Podemos) tiempo hasta mayo, reza la letra pequeña. En las caracolas de la Cartuja saben perfectamente que los anuncios de transferencias suelen ser papel mojado. La Gerencia ha sido siempre el amigo rico, el pagafantas de la vida municipal. Pero ahora no hay ni para toldos. Maximiliano no puede vender ni la sombra. Y sin toldos no hay paraíso.

Presentado el presupuesto de 2015, con esas obras que son como los moros de Queipo, siempre las mismas, sólo faltan ya los camellos por la Alameda de Hércules para rematar diciembre. Esperemos que este año ninguno muerda. Nos referimos a los camellos, claro. Los otros se pegarán dentelladas, máxime (de Maximiliano) cuando los puestos de salida se cotizarán aún más caros al reducirse la corporación a 31 concejales.

La fiesta marbellí del gerente de Lipasam

Carlos Navarro Antolín | 18 de noviembre de 2014 a las 13:16

LIPASAM PREMIOS
Desde el minuto uno se supo que no era un gerente del montón. Por sus hechos los conoceréis. Y Francisco José Juan, gerente de Lipasam, acumula ya varios. En noviembre de 2011, en las primeras curvas del mandato, un pariente suyo fue multado en una botellona. Se adelantó y se encargó de que el propio Ayuntamiento difundiera la sanción y el cumplimiento de los correspondientes trabajos sociales. Como uno más, sin distinciones ni tratos de favor. En julio de 2012 escribió un correo electrónico para felicitar a toda la compañía por el acuerdo alcanzado con los cocheros de caballo para que las bestias lleven pañales. ¿Recuerdan aquella gloriosa perla? “Nos reunimos con ellos [los cocheros] por primera vez en un bar del Barrio León, reunión de la que mi hígado aún guarda recuerdo, no entremos en más detalles”. Tenía razón Paco Pepe. Lo mejor es hacer como con el Laredo: no entrar. La salvaje huelga indefinida de Lipasam reveló los bueyes con los que ara este gerente tan eficaz y trabajador como políticamente incorrecto. Porque Paco Pepe, justo es reconocerlo, es de los que se faja en primera línea de la calle Sierpes en la medianoche del Viernes Santo, caminando entre la basura que dejan los señores de la carrera oficial tras pasar la Virgen de la Merced para que la vía pública esté lo más presentable posible cuando llega la Madre y Maestra. Y allí está Paco Pepe al frente del dispositivo como lo está una tarde de Feria cuando otros andan mangando invitaciones de caseta en caseta. Quizás por ser como es se quemó con los sindicatos y el gobierno tuvo que buscar otros interlocutores para atajar aquella huelga. No faltaron en el PP quienes exigieron al alcalde su cese como medida de fuerza. Y otros, como Jesús Maza, consejero delegado de Emasesa, defendieron su continuidad. Su cese hubiera sido injusto e interpretado por algunos bravucones sindicales como una medida de debilidad.

El problema de Paco Pepe es haber pasado por taquilla con dinero público para recoger un premio de excelencia de una organización digamos que difusa con sede en La Coruña, donde están puestísimos en la excelencia de la gestión de Lipasam. El último amigo que vino de Galicia no traía morriña, sino una conversación tela de pesada sobre los coruñeses y el frenético interés que pusieron en saber los modelos de productividad y gestión de Lipasam cuando se enteraron de que era sevillano. Por las que hilan…

La coartada es que con 4.700 euros se paga, oh casualidad, la difusión del premio. ¿Pero si la foto de Paco Pepe recogiendo la estatuilla de manos de un tío con pajarita la han dado casi todos los periódicos locales como información del día sin necesidad de efectuar ningún pago? Esto recuerda a aquellas reuniones de los años ochenta que se convocaban en hoteles para mostar los contenidos de una nueva enciclopedia “sin compromiso” y con regalo asegurado por el mero hecho de asistir. Muchos incautos picaban, acudían y acababan comprando esos tomos con letras doradas en el lomo que quedan estupendamente en el mueble del salón: La España salvaje, la Segunda Guerra Mundial, Atlas geográfico del Mundo, El Diccionario de la Naturaleza, Enciclopedia Temática Interactiva, Vida Sexual Sana, etcétera.

Lipasam ha pagado 4.700 euros por una foto con un tío con pajarita y cinco cubiertos en una cena marcada por el glamour en el Hotel Villapadierna. Porque no fue sólo: se llevó a cuatro acompañantes a los que quiso premiar por su esfuerzo. Es verdaderamente emocionante cómo hay jefes que pasan por generosos al derramar la gracia de ciertas dádivas sobre sus subordinados, pero con pólvora del rey, claro. Paco Pepe picó el cebo. Acudió al hotel marbellí y se vino cargado con la enciclopedia, pero pagada con dinero público, que no es de nadie, como dijo aquella mente preclara del PSOE que llegó a ministra. Al menos, es de esperar que su hígado no haya sufrido. Y que las letras doradas luzcan bien en la vitrina de las empresas municipales. Ay, la vanidad. ¿O será microvanidad por aquello de la micropolítica? Si Torrijos paga por recibir un premio de estas características, lo crucificamos. Y ni le ponemos un cirineo para subir la cruz hasta el Gólgota. Pero 4.700 euros no son nada. Ni de nadie.

Monteseirín, el ausente

Carlos Navarro Antolín | 10 de noviembre de 2014 a las 5:00

PSOE Susana Díaz, Pedro Sánchez, Juan Espadas, y Verónica Pérez en Sevilla
A Pedro Sánchez le presentaron el sábado en Fibes a Manuel del Valle, aquel alcalde de ruán que se quedó sin vivir como tal la Exposición Universal. Al secretario general del PSOE le han dicho que Del Valle es un alcalde socialista de cuya gestión hay que estar orgullosos, hay que sacar pecho y presumir de los destellos que aún perduran. Está claro que el tiempo lima las aristas. Del Valle parece un invitado en sepia en el escenario rojo del actual PSOE. La memoria, siempre selectiva, se torna breve cuando se trata de la política. Juan Espadas agradeció desde el atril su presencia en el acto con el que los socialistas sevillanos quieren coger carrerilla para aspirar a una Alcaldía en manos aún de Zoido, un político de capa que como Juan sin miedo no le teme a Podemos.

Espadas se sintió tan fuerte –o tan fiel a la estrategia marcada– que reivindicó la herencia socialista, más allá de los agujeros económicos, las facturas falsas, los desfases presupuestarios de las obras y los atentados estéticos en lugares claves del conjunto histórico. El candidato socialista a la Alcaldía pareciera que, por fin, iba a dejar los complejos fuera, iba a descartar esa media salida del portero que siempre, siempre, acaba en gol; iba a dejar de admitir con pusilanimidad los fallos de los gobiernos anteriores, iba a hincarle el diente a ciertas irregularidades del gobierno actual, que hay asuntos en los que el toro de las sonrojantes contrataciones de gerentes en fundaciones subvencionadas se lo han mandado al corral… ¿Por qué ese temor y ese exceso de prudencia ante casos tan evidentes, esa oposición al ralentí, ese decir las cosas bajitas para no molestar? Ay, la que le hubieran dado a Torrijos con todo merecimiento si lo trincan de delegado de Asuntos Sociales subvencionando fuertemente a una entidad que acaba de contratar a su cónyuge de gerente.

Pues estábamos ilusionados con un Espadas renovado que, por fin, estaba dispuesto a reclamar la herencia socialista. Ynada menos que en un acto con los altos mandos del partido, con eso que se llama Ferraz, dicho con mucha insistencia en la zeta final, aunque lo de la zeta suene malamente. Dijo Espadas: “¿Deuda? Yo veo equipamientos e instalaciones de las que disfrutan hoy los sevillanos y que hicieron otros socialistas, mientras que el actual alcalde ha obtenido superávit en las cuentas porque no ha gastado un euro en la gente”.

¿Han oído?”Otros socialistas” Ahí quedó. Allí estaba Del Valle, sentado en lugar preferente como jarrón chino del socialismo hispalense, al que se le invitó a saludar. ¿Pero por qué no estaba el alcalde socialista que ha gobernado doce años la ciudad? ¿Acaso ha habido algún alcalde de algún partido que haya gobernado tres mandatos consecutivos la ciudad? ¿Oes que la herencia a la que se refiere Espadas sólo la dejó Del Valle? Ah, claro, quedespués de Del Valle pasamos a Alejandro (con la jota bien aspirada, con fuerza), de Alejandro a Soledad y de Soledad directamente a Zoido… No hay más alcaldes socialistas. ¡Sólo Del Valle! En la rampa de lanzamiento de Espadas, sólo estaba don Manuel entre los antiguos alcaldes de Sevilla, como un viejo profesor entre tanto joven aparato, como un recuerdo de la antigua escuela, como un testimonio venerable. A Alfredo Sánchez Monteseirín no le invitaron a ocupar una silla junto a Del Valle. Tanto hablar Espadas de la herencia, que en el PSOE lo han interiorizado, han reducido a Monteseirín a la condición de “causante”, que es como se llama jurídicamente al espichado que deja bienes y deudas. Monteseirín es el ausente de Fibes, como el régimen tuvo su ausente. Debe haberle ocurrido como a Manuel Garrido, el compositor nonagenario, autor de las Sevillanas del Adiós entre muchas otras letras celebérrimas, que dejó uno de los mejores titulares de la prensa local de los últimos años: “Ya no me llaman, creerán que me he muerto”.

Monteseirín hace tiempo que ya se pasea por Sevilla sin aguantar miradas aviesas. El 12 de octubre hasta fue al cierre de la temporada taurina en la Real Maestranza. Pero está visto que en el PSOE aún incomoda su presencia en ciertas fotografías, no vaya a ser que tenga que dejar las llaves y el móvil antes de cruzar bajo el arco de seguridad de los juzgados. Espadas no quiere posar junto al ex alcalde, pero sí lo hace abierta y generosamente con Del Valle. Monteseirín aún tiene que coger pátina y tornar su perfil al blanco y negro para que su partido lo perdone y le retire el carro de la nieve.

–Alfredo, no te he visto en Fibes. ¿Te han invitado?

–No. Se les habrá pasado.

Tampoco estuvieron Chaves ni Griñán, todos esos “otros socialistas”. Lo dicho, tanto hablar de la herencia, que ya no lo llaman. Habrán perdido el móvil. Yhan puesto el disco de las Sevillanas del Adiós, pero sin que se muera nada del alma. Política.