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La camarlenga pone límites a Zoido

Carlos Navarro Antolín | 29 de diciembre de 2015 a las 5:00

Juan Ribero interviene en la junta directiva del PP
PIDE pista. Exhibe ambición. No disimula cierto tono de mando. La camarlenga del PP de Sevilla, Virginia Pérez, centró ayer los comentarios posteriores a la junta directiva provincial, celebrada a puerta cerrada en los salones de un hotel de Triana, sólo abierta unos minutos a los informadores profesionales con ocasión de las intervenciones del presidente provincial, Juan Bueno, el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido y Virginia Pérez, coordinadora general, para la lectura del informe de gestión. Pérez está bautizada en los corrillos como la camarlenga porque por mucho que se le considere como secretaria general de partido en Sevilla, oficialmente ni lo es ni puede serlo aún, pues los estatutos de Génova se lo impiden al no formar parte del comité ejecutivo. Pero eso quizás sea lo de menos. Pura cuestión formal. Todo indica que en el próximo congreso provincial será, cuando menos, secretaria general con todos los galones. O incluso presidenta. Su intervención interesante de verdad, tuvo lugar en el tramo vedado a los periodistas. Fue una suerte de combinación de defensa preventiva (ante los evidentes malos resultados electorales en la circunscripción hispalense) y un intento por marcar líneas de futuro sacando pecho y mostrando hasta un punto de autoridad (donde dejó ver sus objetivos). Su intervención fue anunciada por la melodía del partido, hasta ahora reservada para los grandes mítines: “Si no fuera porque esto es una junta directiva provincial, igual me creía hasta alguien importante”, bromeó quien ayer pisó con fuerza, con mucha fuerza. Nunca se olvide que esta diputada provincial está consagrada al partido, dicen que no conoce el concepto de calidad de vida. Y eso, en la política actual, es todo un valor, pues no son muchos los decididos a imprimir un ritmo de trabajo muy elevado.

La camarlenga se congratuló por la organización de la campaña electoral y felicitó pública y personalmente a muchos de sus colaboradores. Es curioso: en el PP sevillano hay unanimidad en que la campaña de los 20.000 polvorones y las 5.000 panderetas repartidos por la capital y los pueblos ha sido buena. Yse pondera muy al alza el grado de participación de los chicos de Nuevas Generaciones, los mismos que se han quejado durante cuatro años de la poca atención recibida del gobierno de Zoido.

Virginia Pérez reveló que en octubre manejaba una encuesta en la que el PP de Sevilla sólo obtenía dos diputados, al igual que Podemos, frente a seis del PSOE. Advirtió que entonces se corría un serio riesgo de quedar relegados a tercera fuerza política en la provincia. Y aquí viene la defensa de su gestión, el momento preciso en que la Pérez aparece como una emergente Super-Virginia, pues en sus meses de trabajo (del verano hasta hoy)habría logrado consolidar al PP como segunda fuerza con, al menos, tres diputados. La revelación del sondeo electoral interno la introdujo de la siguiente forma: “Como estamos en familia, os voy a contar los datos de una encuesta de octubre, aunque alguien de la familia vaya corriendo a contárselo a un periodista curioso”. Curioso, lo que se dice curioso, fue que al agradecer el trabajo de campaña de muchos militantes, cuando se refirió a José Miguel Luque (jefe de gabinete de Zoido) y a Juan de la Rosa, vicesecretario de Organización, hizo una apostilla: “Nos hemos sobrellevado lo mejor que hemos podido”. ¿Tensiones entre el grupo municipal y el aparato provincial durante la campaña? Tal vez se halle una respuesta clara si se atiende a otra referencia del discurso de la camarlenga, sobre todo cuando dibujó el futuro deseado para su partido, un PP sevillano basado en “mucha gente, en equipos y que abandone los personalismos”. Dicho en lenguaje de redes sociales:¡Zasca a Zoido! El ex alcalde, que estaba en ese momento tomando notas en la mesa presidencial, apretó los labios en un gesto que es marca de su casa civil. Su reacción demostró que había recibido el fuego amigo. ¿Quién puede encarnar un perfil personalista en el PP de Sevilla de hoy? ¿Quién tiene marca personal sobrada en el PP de Sevilla de hoy? Sólo Zoido. La camarlenga y el ex alcalde no se llevan bien. Ya es público. Zoido se empeña en presumir de una victoria en la capital, una satisfacción que casi nadie comparte en el partido. De hecho, ninguno de los muchos intervinientes de ayer lo felicitó por una interpretación tan legítima como interesada de los resultados del 20-D en la capital. La camarlenga ya le ha puesto límites a quien fuera durante un par de años la incontestable referencia del PP en el Sur de España. No quiere personalismos, añora un PP anterior a Zoido donde no había un líder definido, ni una marca rotunda.

El presidente de Nuevas Generaciones en Sevilla, Javier Portero, planteó el interesante debate sobre cómo recuperar el voto joven que se ha ido hacia Podemos y Ciudadanos. El veterano Felipe Rodríguez Melgarejo pidió la palabra. Justo antes de empezar a hablar, el diputado Ricardo Tarno hizo una pequeña broma sobre la anticipación con la que Melgarejo había solicitado un turno de intervención, a lo que el aludido replicó rotundo: “Lo que voy a decir no es para bromas. Ni la situación de España es para bromas”. Melgarejo ve al PP de Sevilla “complaciente” y acomodado en el “aquí no ha pasado nada”. Tildó de errores del PP nacional la posición mantenida en asuntos como el aborto, Bolinaga, la cuestión catalana, etcétera. Pidió que la junta directiva provincial propusiera una reforma de la ley para que las elecciones generales tengan una segunda vuelta que asegure un gobierno estable, una petición que no se pudo formalizar al no estar en el orden del día.

De las restantes intervenciones llamó la atención la de un militante que se remontó al siglo XVIII para hablar de las izquierdas (que agitan con los sentimientos) y las derechas (que se basan en la razón), pidiendo más “democracia interna”; la del secretario general del Distrito Norte, que agradeció la labor de las Nuevas Generaciones, y la del edil Ignacio Flores, que valoró el trabajo de los distritos.

Destacó una cifra:el PP sevillano tuvo 300 interventores menos en las pasadas elecciones. Y dos presencias:Ignacio Díaz Bernal, sentado en primera fila, y Paloma Hoyos, al final, de pie. Ambos son del círculo íntimo del líder regional Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”). Entre las ausencias destacadas, el senador electo José Luis Sanz, alcalde de Tomares, y Javier Arenas, quien ayer, por cierto, cumplía años.

El valor añadido de nuestras ratas

Carlos Navarro Antolín | 27 de diciembre de 2015 a las 5:00

ratas
SEVILLA tiene tal vocación en perpetuar lo efímero, en detener el tiempo para convertir el aire en piedra, y en hacer de lo prosaico una genial poesía de ocurrencia, que sólo aquí, y sólo aquí, ocurre que una rata sale de un bar ante la clientela asustada y el dueño, mientras pasa la bayeta por la barra con toda naturalidad, proclama: “¡No se alarmen por favor, que la tengo dada de alta!” Las ratas en Sevilla cotizan. Y los ratas se pasean con sus agendas bajo el brazo, de Tetuán a Velázquez y de Velázquez a Tetuán con toda tranquilidad. Bueno, con toda la tranquilidad que permiten los niños cazafirmas. Las ratas posan para el fotógrafo como meninas, con toda calma, sabedoras de que nada, ni nadie, las va a echar de un paraíso ganado a pulso. Ratas impunes, trepadoras cada una en su orden, sin madriguera fija. Están en el Paseo Juan Carlos I cada tarde de este invierno sin abrigos ni bufandas, de estos días que invitan más a la cerveza que al oloroso. Están como toros en la dehesa, dueñas de su jurisdicción, como tertulianas peleonas, presumiendo de territorio conquistado con el estandarte clavado de sus inmundicias. Las ratas son las muñidoras de la cochambre. El buitre carroñero aguarda con paciencia la muerte del mamífero. Y la asamblea de ratas anuncia la presencia de desperdicios, suciedad, agua estanca, lugar perdido por la civilización. No huyen ante la presencia de las cámaras, se quedan clavadas al terreno con la dignidad de un presidente abofeteado. Estas ratas han perdido el respeto a las personas. O será que están dadas de alta. No habitan callejones, sino la ribera del río. Y si antes salían disparadas, fugaces, asustadas ante la mera luz del día, ahora se han vuelto fijas, de plantilla, gracias a esa capacidad que tiene la ciudad de convertir el olor de la caca de caballo en fragancia asociada al gótico de la Catedral, patrimonio inmaterial lo llaman. Estas ratas son parte de un paisaje ligado a la caída de la tarde de la ciudad indolente, de belleza en retirada y casco histórico franquiciado. Unos tienen puestas de sol o cambios de guardia, norias gigantes o plazas mayores de ensueño, grandes almacenes de lujo o teatros de ópera de Sisí Emperatriz, nosotros tenemos ratas que se dejan fotografiar en la ciudad que tiene eje con Málaga, pero ningún hermanamiento a la vista con Hamelín. A falta de linces, tenemos ratas en horario laborable. Que para eso tienen hasta convenio colectivo.

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Las vacantes de Espadas
El alcalde tranquilo, el profesional moderado, el político plano y que no genera ruido. Juan Espadas mantiene vacante la perla del organigrama de las empresas municipales: la gerencia de Emasesa. La compañía metropolitana tira por ahora sin problemas gracias a Antonio Díaz, un profesional de la casa de reconocida solvencia y estilo exquisito al que se le han ampliado competencias para hacerle más cómoda la toma de decisiones. Pero no hay nadie que quiera ser gerente por 60.000 euros anuales, el tope fijado por error por el propio Espadas. También está vacante la gerencia del Instituto del Taxi. Y se encuentran pendientes de renovación los cargos de Defensor de la Ciudadanía, donde José Barranca sigue de forma interina al servicio de la ciudad, y el de director gerente de la Fundación Jiménez Becerril, donde Jesús de la Lama sigue acumulando trienios desde los tiempos de Monteseirín. Por cierto, en la web de la fundación sigue como presidente Juan Ignacio Zoido como alcalde de Sevilla.

En el Restaurante Abades Sevilla. Acto de presentación de la candidatura del PP de Sevilla a las elecciones generales, en el que participan el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno; el candidato número uno, Juan Ignacio Zoido, y el presidente del PP de
Sevilla, siempre falla Sevilla
El veterano militante cordobés Ricardo Rojas se levantó en el comité ejecutivo regional del lunes y puso el dedo en la llaga. El PSOE ha sacado al PP una ventaja de 120.000 votos en las elecciones generales, de los que 95.000 son de la circunscripción de Sevilla. El 80% de la diferencia que el PSOE saca al PP en la región se debe a la provincia de Sevilla, agujero negro del centro-derecha andaluz. Virginia Pérez, camarlenga del PP hispalense, le replicó que en Sevilla se ha crecido un 13% y en Málaga, por ejemplo, los apoyos al partido de la gaviota han bajado un 20%. ¿Será Moreno Bonilla el que va difundiendo por ahí que Sevilla siempre falla? Los datos objetivos le dan la razón. Y a todo esto, Zoido presumiendo de ser el ganador en la capital. Hey, no vayas presumiendo por ahí… Rojas detuvo el picú de la fiesta zoidiana.

La cabra aguanta

Carlos Navarro Antolín | 21 de diciembre de 2015 a las 5:00

SEVILLA 15/16
LAS primeras generales sin Alfonso Guerra de cabeza de lista por Sevilla. El PSOE puso a un tal Pradas en los carteles y se cumplió la profecía del viejo zorro del socialismo español: los socialistas vencen en la circunscripción sevillana incluso si se presentan a una cabra. Pradas es un hombre de la absoluta confianza de Susana Díaz, un tentáculo útil y eficiente para la presidenta andaluza en la Carrera de San Jerónimo, donde los socialistas entrarán en complejos equilibrios internos a la hora más que previsible de entenderse con la amistades peligrosas de Podemos. Pradas es un político de perfil local y gris, un color nada despreciable en política. Del gris se sabe mucho en el PSOE andaluz, donde el político más gris de su historia, Manuel Chaves, mantiene el récord de permanencia en el gobierno. Pradas es gris en un PSOE dividido y al ralentí (con el brusco acelerón del debate cara a cara), que no está muerto aunque estaban redactándole el obituario con las israelitas. Y ese tono gris le ha bastado para conseguir una victoria digna, si se trata de hacer un análisis de los resultados en la circunscripción sevillana.

El bipartidismo se resquebraja en España, pero se robustece la vieja teoría del rumiante que siempre sale victorioso en el Sur si lleva en el lomo el hierro fundido del puño y la rosa. Después de Guerra, el gris. Pero siempre la victoria. Sevilla no deja al PSOE, como no dejó al rey sabio. El voto rural es del PSOE en el tablero de ajedrez alfonsino hasta tal punto que la derecha sociológica vota socialista en esta provincia española (incluso en toda Andalucía), mientras que Podemos recibe el sufragio puro y duro de la izquierda, con el añadido de los obsesionados por dar una patada al avispero, y el electorado expulsa al hasta ahora único representante por IU en el Congreso de los Diputados. Los votantes han sido cicateros con Ciudadanos en Sevilla (Pinocho en las encuestas)y crueles como niños con el viejo PCE.

Sevilla sigue siendo fiel al PSOE del tardoguerrismo gracias a los pueblos, por mucho que se deja más de cien mil votos después de estos cuatro años, que se los deja. Yel PP pierde aún más:más de 150.000 sufragios, por lo que se queda muy lejos de la marca cosechada hace cuatro años la noche de la mayoría absoluta de Rajoy. Hagan la cuenta: el bipartidismo pierde más de 250.000 votos en la provincia sevillana. El codazo de Podemos para coger sitio en el banco sevillano es notable, donde tendrá dos diputados. Y los naranjitos dos actas, entre las que figura la de Virginia Salmerón, a la que han machacado en las redes sociales con el vídeo de una entrevista en la que mostraba una frívola indecisión.

Si el PSOE colocó a un desconocido como cabeza de cartel por la circunscripción más roja de España, el PP tiró de un alcalde orillado del poder municipal: Juan Ignacio Zoido. El ex alcalde de Sevilla ha encabezado una lista que pasa de cinco a tres diputados. No es una hecatombe, pero sí es un registro pobre para un PP sevillano eternamente necesitado de una renovación, y cómodamente instalado en la mediocridad cada vez que suena el tam-tam electoral en la provincia de Sevilla. Zoido sí ha conseguido, al menos, ser la lista más votada en la capital, con doce mil votos por encima de los socialistas, y casi 38.000 sufragios por encima de Podemos.

La marca Zoido, al menos en la capital, resiste estas elecciones generales pese al desastre de las últimas municipales, cuando se dejó 60.000 votos tras una gestión de cuatro años caracterizada por el tono plano. El político del PP, que durante dos años fue el estandarte de su partido en el Sur de España, hasta el punto de ser alzado a la presidencia de la FEMP y de su propia formación en Andalucía, conserva la vitola de liderar la lista más votada en la capital, un mérito al que, al menos, podrá sacarle jugo en las reuniones de consumo interno. Incluso tal vez le sirva para alargar todo lo que pueda su condición de líder de la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla, siempre y cuando el PPno apruebe un catalogo de incompatibilidades.

Los populares vuelven a ser la fuerza más votada en Espartinas, el bastión aljarafeño que perdieron en las últimas municipales en favor de Ciudadanos, cuyo alcalde ha tenido que dimitir en plena campaña electoral al resultar imputado. Y siguen incontestables en Tomares, donde su alcalde, José Luis Sanz, ha sacado el acta como senador, tal como estaba previsto. Pero los pueblos son del PSOE en una suerte de presunción de victoria mientras no se demuestre lo contrario. Después de Franco, las instituciones. Después de Guerra, la cabra.
ELECCIONES. ZOIDO VOTANDO

Manual para atizar al rival

Carlos Navarro Antolín | 7 de diciembre de 2015 a las 5:00

DÍA CONSTITUCIÓN
El pensamiento único anida en los argumentarios, carriles de una política lanar que, al menos, la caja tonta está sacando del formato encorsetado, hierático y rígido, aunque sea a costa de un exceso de frivolidad presentado con el celofán amable de la aproximación al perfil humano de los candidatos. Los aparatos de los partidos políticos están obligados a instruir a sus gladiadores en qué hay que decir, qué hay que replicar y, sobre todo, cómo hay que atizar al rival si se pone impertinente. El Partido Popular envió el otro día por correo electrónico los 87 folios de los que consta el denominado Manual del Candidato, presentado como un “ejercicio de racionalización”, cocinado en los fogones del arriolismo “sin perder objetividad ni visión panorámica de la acción de gobierno” (conecten las risas en off, por aquello de la objetividad).

Dice la presentación del tocho que el manual sigue el guión del programa electoral con el objetivo de ser “consistentes” [sic], en lugar de coherentes. Y afirman los pinches cocineros del laboratorio genovés: “El objetivo final es que sea un documento de consulta ágil, que cubra las líneas de acción del gobierno de una manera integral y que además sea fácil de procesar”. Yla coletilla es una perla, por lo menos australiana: “También se busca que el manual pueda caber en el bolsillo de la chaqueta o en el bolso de su portador para su rápida utilización”. ¡Nada menos que 87 folios de argumentario no sólo requieren de una mente dócil y domesticada, sino de enormes bolsillos, oiga!

El manual recuerda las bondades del gobierno de Rajoy, el hombre que quisiera contarle a cada español que nos libró del rescate. Explica los Retos a futuro y desarrolla en cada capítulo el apartado titulado Críticas a otros partidos. Un poner. Si un socialista arrea al PP con la reforma laboral de Báñez, el candidato del PP debe decir:“En materia laboral, el PSOE no puede dar lecciones”. Y sacar del baúl de los recuerdos a Zapatero:“Destruyó más de tres millones de puestos de trabajo”. ¡Zas!

El manual se empeña en colgar a Ciudadanos el sambenito de copiones del programa electoral del PP. Hay veces que reconoce que Albert Rivera “establece grandes objetivos”, pero son “coincidentes en gran medida con nuestro programa electoral de 2011 y con el actual”. ¡Copiones! A Podemos, por lo general, se recomienda tildarlos de opacos, por anunciar medidas sin precisión.

En materia de emprendedores, pymes y autónomos, el candidato del PP debe acusar nuevamente a Ciudadanos de “llegar tarde” y de que muchas de sus medidas ya han sido aplicadas por Rajoy: unidad de mercado, ventanilla única, etcétera. A Podemos, reprocharle que fomenta la economía sumergida. Y al PSOE, otra vez al hígado deZP: “Fue una máquina de destrucción masiva de empresas y empleo”. Menudo uppercut.

En economía y sociedad digital, el pepero debe acusar a Ciudadanos de “pura retórica” por la querencia de Rivera hacia las “obviedades” y su “despiste sobre las medidas que ya están en funcionamiento”. En asuntos de energía, debe asumir el reto nada fácil de presumir de que el PP ha bajado el recibo de la luz un 9% y atizar el PSOE de haber generado un estado de “pobreza energética”. En industria, más de lo mismo: “Ciudadanos propone una infinidad de medidas que recogíamos en nuestro programa electoral de 2011 y que hemos desarrollado”. Yun apunte sobre IU: “Ha propuesto nacionalizar Abengoa, volviendo al modelo de privatizar las ganancias y nacionalizar las pérdidas”. Cosas de rojos.

¿Armas para un debate sobre el turismo? ¡Otro zas! “El PSOE pretende inventar la rueda”. El candidato del PP tiene que acusar a Pedro Sánchez de decir “lo mismo” que ya ha hecho el PP: “Una política transversal y colaborativa con un fuerte compromiso público y privado”. Y debe apuntar un ejemplo específico: “El PSOE ya realizó una gestión nefasta. Pusieron al límite de la quiebra a la Sociedad de Paradores”.

En el sector agroalimentario, el PP arrea a Ciudadanos:“No están interesados ni en el campo ni en los pueblos, como muestra su propuesta de fusionar los municipios de menos de 5.000 habitantes”. En transportes, Ciudadanos se hizo un lío con el AVE, y en política medioambiental “se desconoce su política”, pero “sí han dejado de manifiesto que quiere ayudar a la aparición de negocios eliminando barreras regulatorias” . ¡Caramba, se ha escapado un elogio a los copiones!

En materia europea, a Podemos hay que arrearle por “falta de vocación” y hay que recordar que Iglesias “no cumple con su labor de eurodiputado”. En Defensa, Ciudadanos presenta un programa “vago” y que se resume en “gran ignorancia y desinterés”. Fin de las citas.

Los 20.000 polvorones del PP

Carlos Navarro Antolín | 29 de noviembre de 2015 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
Foto polvorones
POLVORONES, mantecados, panderetas, golosinas… La derecha endulza el diciembre electoral. Ya están las flores de pascua en la sede provincial de la calle Rioja. Saquen la zambomba, la botella de anís con la cuchara y los camellos de la Zoidonavidad que perdimos en el Waterloo del PP sevillano.

El PP de Sevilla prepara la infantería de cara a la inminente campaña electoral: un campaña de pandereta. Literal, oiga. A los lemas, argumentarios y fotocoles procedentes de Génova, los chicos de Juan Bueno suman estrategia propia más allá de Arriolo, ese señor cuya mujer ha quedado castigada al número dos de la lista por Málaga por obra y gracia de Moreno Bonilla. Algunos aún quieren desplegar una pancarta XXL en la sede de San Fernando: “Gracias, Juanma”. Pues los populares sevillanos, brazos en jarra, están en contra de la globalización impuesta por el marido de Celia Villalobos y se han trabajado el sello propio, han montado su Imaginarium particular. El partido ha encargado nada menos que 20.000 unidades de polvorones y mantecados, 5.000 panderetas y varios sacos de golosinas. Los chicos de la gaviota han negociado con el consejo regulador de la denominación de origen de Estepa, donde se han preparado expresamente para el partido unos paquetes que dan derecho a un micropolvorón y a un micromantecado. Ya mismo van a estar ustedes viendo a Zoido, pedazo de número uno por Sevilla gracias a Cospedal, pegando barzones por esos barrios de la capital y por esos pueblos del Aljarafe con la furgoneta cargada de polvorones y panderetas, dispuesto al dadivoso reparto como el rey mago que se quedó sin ser por perder la Alcaldía como el moro perdió la Alhambra (de tirador mejor que de botellín).

Esta campaña del PP es la del Almendro, según sus propios promotores. El mensaje al electorado es claro: vuelva a casa por Navidad. Por eso se olvidarán las gaitas del voto prestado y se centrará el esfuerzo en los distritos y pueblos azules de toda la vida. La campaña más azul del PP, azul pavo trufado de Navidad. El PP repartirá polvorones, panderetas y golosinas en distritos como Nervión, Los Remedios, el Porvenir y Heliópolis. Y en pueblos como Mairena del Aljarafe, Gines, Tomares… Sin olvidar las grandes masas de población de Alcalá de Guadaíra, donde el PSOE se ha aflojado, y Dos Hermanas, donde unos vienen y otros van, pero Francisco Toscano siempre está. Dos municipios donde hay que echar la caña porque en ellos están los grandes bancos de peces que pueden ayudar a cargar las redes de don Mariano, el señor que comenta partidos de fútbol y se ausenta de los debates. “No es momento de convencer, ni de pedir votos prestados, sino de fidelizar al votante, de restablecer la relación con el sevillano que siempre nos tuvo como opción”, palabra del PP de Sevilla.

El objetivo del 20-D en la capital de Andalucía (dicho sea con permiso de Paco de la Torre) es recuperar al votante de toda la vida, al que se marchó con Ciudadanos en las autonómicas y se horrorizó cuando su voto valió para investir a Susana Díaz como presidenta andaluza, al que se derechizó votando a Vox, harto de la coles de un centro-derecha acomplejado en cuestiones como el separatismo catalán y la ley del aborto, y al que se quedó directamente en casa para pegar un rejón de castigo.

El PP es consciente de la dificultad (casi imposibilidad) de repetir el resultado de las generales de 2011 en la circunscripción de Sevilla, cuando se alcanzó el mejor registro de la historia de la democracia, incluso por encima de la mayoría absoluta de Aznar de 2000. En las últimas generales, obtuvo un 38,6% de los votos, un porcentaje que se tradujo en cinco diputados, el récord del PP sevillano en la Carrera de San Jerónimo. Fue la cita electoral en la que más cerca estuvo del PSOE, que se quedó con un 41,7%. Ese 20-N de 2011 en que se despidió al nefasto ZP, los populares sevillanos se beneficiaron del tirón de las municipales aún recientes, en las que Zoido venía de romper todos los registros, tanto los de su partido como los del PSOE. La coyuntura hoy es distinta en Sevilla, por mucho que las cocinas del CIS informen de la recuperación de Rajoy en España.

¿Servirán las panderetas para conseguir, al menos, un porcentaje que garantice cuatro escaños? Ahí estaría el éxito de una formación política que en Sevilla anda necesitada de buenas dosis de redbull tras seguir noqueada por el desalojo cruel de la Alcaldía. 60.000 sevillanos retiraron su confianza al gobierno de los 20 concejales, lo que supuso prácticamente un desahucio y desencadenó en la formación de un melancólico grupo popular supeditado al futuro personal del portavoz, anestesiado por los golpes recibidos cuando la mayoría daba por hechos los ocho años en la poltrona, e incapaz de hacer autocrítica.

–La culpa fue de Rajoy.
–¡Usted sí que sabe!

Un semestre después, el comité de campaña lo apuesta todo a los barrios y a los pueblos de siempre, adelanta la Navidad y , por tanto, las citas con esos votantes de la familia que no están dispuestos a aportar el postre, pero a los que se suplicará que acudan con la mejor sonrisa… Y la botellita de Rioja del voto. Si Sevilla logra cuatro diputados, Rajoy estará cerca de los 150 que permitan la formación de gobierno. La mesa está puesta, hay viandas para todos y la suegra resabiada (Arenas) no acude. Cría cuervos, Javié, que no te sacan ni los polvorones de limón, esos que sufren una indigna marginación secular.

El ausente

Carlos Navarro Antolín | 8 de noviembre de 2015 a las 5:00

Encuentro provincial del PP en Tarifa
CON el silenciador de un viernes por la tarde. Al padre natural lo han dejado fuera de la fiesta. No tiene silla asignada en el reservado de los ocho cabezas de lista. La dirección estaba equivocada y el tarjetón se extravió. En la última fiesta, tras la esquina esperó el momento, que diría Mecano, y se coló en las autonómicas por la puertas trasera del cuarto puesto por Almería. Se subió al carruaje en marcha apoyando un pie en el pescante, se alzó apresurado al peldaño trasero del camión cuando el silbido para reanudar la marcha ya había sonado, se presentó por sorpresa como el cuñado fatiga que marca las conversaciones de la cena y obliga a retranquear las posiciones y a sortear de nuevo a quien le toca la pata de la mesa.

Es el padre natural de la derecha andaluza. Y lo han dejado fuera de la listas de las elecciones generales. Javier Arenas no se presenta a los comicios del 20-D. O no lo presentan. Ni siquiera por Almería, dorada A-92. En Oriente siempre le han lamido las heridas provocadas por la crueldad del centralismo de la Sevilla Eterna. Esta vez no le han hecho hueco al Congreso de los Diputados –con derecho a consomé de Lhardy y a dedito de destilado en el Palace– donde se cuecen las habas de la política nacional. El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, puede presumir de un hat-trick inesperado. Ha sacado de las listas andaluzas a Arenas y al ministro Montoro, y ha orillado a Celia Villalobos al segundo puesto por Málaga, lo que supone un castigo para la orgullosa y siempre polémica ex-alcaldesa, cuyo principal blindaje procede ya del por ser vos quien sois:la mujer del druida a sueldo de Génova, Pedro Arriola.

El PP de Sevilla sin Arenas (o con Arenas mal colocado, por mucho que sea vicesecretario general) parece estar en manos de una troika formada por Juan Bueno, presidente provincial y diputado autonómico; Ricardo Tarno, uno de los discípulos predilectos de Arenas y ex-alcalde Mairena del Aljarafe, y José Luis Sanz, senador, alcalde de Tomares y principal víctima de la enemistad de Arenas y Dolores de Cospedal, pues pagó los platos rotos de esa mala relación cuando quedó descabalgado de la carrera por la presidencia del PP andaluz. Tomares parece una suerte de aldea de los galos que resiste a la malagueñización de la sede regional del partido. El tiempo dirá si hay Panoramix con receta de poción mágica contra los locos romanos de la Costa del Sol que nos quitan los turistas con un aeropuerto mucho más potente.

Moreno Bonilla (llamadme Juanma, por favor) sonríe estos días, orgulloso por haber conseguido el efecto de quien da un golpe en la mesa. Decimos el efecto, porque es cierto que la fuerza de las circunstancias le han acompañado, algunos vientos soplaban a favor de la querencia de librarse, al menos en parte, de la alargada sombra del ciprés de Olvera. Arenas da mal en las encuestas electorales. No es que haya dado bien nunca, salvo en las autonómicas de 2012, cuando la Armada Invencible de la derecha andaluza, sin debate y con mensajes planos por el arriolamiento imperante, acabó como el gallo de Morón. El caso es que aseguran que Arenas da cada vez peor en los sondeos. Pero eso también le ocurre a varios ministros y veteranos de la política. No es patrimonio exclusivo de Javié. El factótum del PP andaluz viaja en la actualidad en un avión con uno de los motores despidiendo un inquietante humo con olor a Gurtel, sin que aún se pueda descartar la necesidad a medio plazo de ejecutar maniobras de aterrizaje brusco. En política primero se suelta lastre o se orilla la mercancía sospechosa, y después se acuerda decir que se ha alcanzado un acuerdo para un mejor destino o que se va a aguardar para abrir los paquetes. Así funciona un teatro donde Arenas es un viejo conocido. Casi podría decirse que él inventó el teatro en el caso del PP andaluz, como cuando una tarde de Corpus despachó la carrera municipal de Jaime Raynaud, uno de sus soldados más fieles y de mayor solvencia política y técnica, por medio de un teletipo que citaba fuentes del PP, esas fuentes anónimas a las que sigue siempre un comentario de cierto lector:

–Las cosas del Arenas…

Parece que quien las da una tarde cansina de Jueves de Corpus, las recibe una tarde de viernes con liturgia de luz baja de noviembre.

El gran hacedor de listas y equilibrios en tardes de café en el Alfonso XIII o en la barra de Antares, el gran maestro directo, o indirecto por efecto de la admiración generada, de todos y cada uno de los que hoy pululan por la sede del PP de Sevilla; el gran habilidoso al ganarse el favor de Ana Botella en los tiempos monclovitas, el árbitro de la sucesión del Tío del Bigote (Linimento Aznar), el padrino de tantos bautizos políticos y de tantas alternativas políticas de andaluces en Madrid, el mejor vendedor de influencias de Despeñaperros hacia abajo, reales o ficticias (“ayer, precisamente, cuando me llamó Mariano…”), el gran controlador de las listas de los concejales de los pueblos de Sevilla y de media Andalucía, el que se sabe los nombres de los conserjes de todas las sedes y sabe obsequiar afectos con apretones de mejilla, el brillante orador de mítines en poblaciones perdidas de la sierra y en esos totales de cazadora y veinte segundos de telediario dominical… Lo han dejado fuera de las listas de las elecciones más apasionantes quizás (por inciertas) desde la Transición. Es el gran ausente del 20-D en Andalucía.

Arenas se conforma, dice, con seguir como senador autonómico. ¡Pequeña presa para tan probado lince! ¿Quién compra hoy esa carne de membrillo en el Puente Genil del PP? La Cámara Alta es poca pista para tanto artista, máxime cuando el pujante Albert está dispuesto a dinamitarla para que deje de ser el cementerio de paquidermos, el burladero de políticos amenazados por el pitón de la justicia, el acudidero de portavoces de la oposición municipal necesitados de sueldos.

El PP sevillano estaba haciendo frívolas quinielas sobre si Tita Astolfi estará en puestos de salida al Congreso de los Diputados, lo que se asegura que sólo será posible si llegara una orden directa de Rajoy, cuando se encontró con que Arenas perdía la silla. Presume el partido de una renovación de los cabezas de lista superior al 60% en España. ¿Es renovación quitar a Montoro y poner a Zoido? ¿Acaso colocar a Cospedal de número uno por Toledo?

La segunda fase del intento de Moreno Bonilla por parecer que manda será en el congreso nacional de marzo, después de las elecciones. Los idus se presumen de interés. Si prospera su propuesta de establecer la prohibición de acumular cargos institucionales, ya esbozada en una de esas conferencias políticas donde todos sonríen y siempre se quedan completos los platillos de caramelos, estará obligando a Arenas a elegir entre el Senado o las Cinco Llagas, como estará forzando a Zoido a elegir entre ser diputado o portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento. En la práctica, los estará obligando a quedarse en Madrid. Como a otros políticos andaluces que hoy respiran aliviados por haber cogido plaza en el AVE de la lista electoral (“¿Café o infusiones?”). Si el PP vive una feliz Epifanía y logra formar gobierno, todos los pájaros comerán trigo, las bolas de ministerios, secretarías de Estado y direcciones generales estarán en el bombo, los sillones de las empresas públicas estarán disponibles, y tal vez el destino aguarde para el gran ausente el lugar de relumbrón, al menos en el protocolo del Estado, que hoy ocupa Pío García Escudero, siempre y cuando no vuelva a roncar el motor del avión donde viaja este viejo conocido de la vida pública andaluza. Pero las cábalas casan mal con una política en la que la renovación para no morir consiste –ironías del destino– en agarrar el acta que da oxígeno cada cuatro años. Arenas sólo la tiene hoy como número cuatro por Almería en el Parlamento Andaluz. Y su condición de senador autonómico está en manos del muchacho de Málaga que, según Rajoy, se empeñó en querer pilotar el partido en Andalucía. Moreno Bonilla fue útil entonces para prestar el servicio de orillar a Zoido y Sanz, que osaron limar el arenismo de la estructura regional. Pero el servicio ha salido respondón. O hace como que responde. Que en política lo importante es parecer, que el avión no pierda altura y poder contar que ayer me llamó Mariano. Sin Arenas ni Albendea en la lista, España se rompe. La culpa es de los viernes por la tarde. Culebreo, luego existo.
JAVIER MAROTO SE HA CASADO ESTA MAÑANA EN EL AYUNTAMIENTO DE VITORIA

¡Cómo cuida Javié a los de Almería!

Carlos Navarro Antolín | 18 de octubre de 2015 a las 5:00

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Mientras el PSOE se dispersa con el fichaje de Irene Lozano, en el PP están pendientes del reparto de bollos, vienas y otros mendrugos. ¿Quién será el número uno por Sevilla? ¿Zoido? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el número uno por Almería? ¿Hernando? Depende de lo que haga Javié. ¿Quién será el dos por Sevilla y por Almería? Depende de lo que haga Javié. Preguntar en el PP andaluz por las listas en ciertas circunscripciones es que como intentar sacarle conversación a la máquina de tabaco, que aunque la menees porque se ha quedado con un euro, siempre responde amable: “Su tabaco, gracias”. Pues eso: “Depende de lo que haga Javié”. ¿Y qué hace Javié? Volver a ganar la plaza de catedrático del Culebreo, volver a venderle a todos que Mariano lo acaba de llamar, impartir el Máster sobre cómo sobrevivir a todas las derrotas, relegar a Moreno Bonilla a la condición de pequeño saltamontes del centro-derecha andaluz, tener a todos con el corazón en vilo hasta la foto finish de la composición de la lista y, sobre todo, despedir la legislatura con los diputados y senadores por Almería. ¡Cómo cuida Javié a los de Almería por lo que pueda pasar! Ahí lo tienen días atrás de almuerzo, fraternal por supuesto, con Rosario Soto, Rafael Hernando, Luis Rogelio Rodríguez Comendador (con tirantes), Juan José Matarí, Eugenio González, Mar Agüero y Carmen Navaro. Este Javié siempre tiene un pie el atrio (macareno) y otro en el desierto almeriense; un pie en el AVE y otro en la A-92. Que si se queda de senador autonómico para ser presidente del Senado en la próxima legislatura, que si Moreno Bonilla dice que Javié no manda en Andalucía (risas en off) y a los tres días dice que es un político de prestigio, brillante y de trayectoria inigualable que irá en la lista que quiera (de lo cual no nos cabe duda), que si Javié está metiéndole el dedo en el ojo a Zoido haciéndole esperar más que el dentista de la Seguridad Social… Y resulta que Javié lo que estaba es compartiendo mesa, mantel y tinto con su gente de Almería. Almería es a Javié lo que Sevilla al Rey Sabio: nunca lo ha dejado. Y todo político es como un perrillo de ojos tiernos: siempre acude al sitio donde más caricias recibe en el lomo. Llena ahí, Luis Rogelio, y pide media de queso para acabar el tinto.

El cupón por la espalda del alcalde

Carlos Navarro Antolín | 30 de septiembre de 2015 a las 5:00

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EL alcalde de Sevilla está en Estados Unidos. Promociona la ciudad como ya hizo Manuel del Valle en los años previos a la Expo. Los alcaldes de grandes capitales deben viajar cuando haya que viajar. Los periplos no deben evaluarse desde una perspectiva cateta que casi criminaliza el mero hecho de viajar, sino desde la valoración sobre la oportunidad del viaje y sus verdaderos frutos para los intereses de la ciudad. Se ha ido Espadas a Estados Unidos y se ha liado parda entre Podemos y Participa Sevilla, que andan a la gresca pública sin ningún recato ni preocupación por el qué dirán, gañafoneándose como dos vecinas de corral del XIX. Espadas, se confirma, es un tipo con suerte. Tanta suerte que yo le pasaría el cupón de los viernes por la espalda de esa americana que siempre luce con las mangas un pelín largas. Espadas es alcalde sin haber ganado las elecciones, es alcalde sin haber siquiera mejorado el peor resultado del PSOE en su fortín tradicional (la circunscripción de Sevilla) y es alcalde con el apoyo de dos grupos políticos marcados por la bisoñez. La Izquierda Unida municipal es de medio pelo, de graznidos en las redes sociales, de proclamas dibujadas en la carpeta estudiantil y carente de sentido institucional. La muchachada de Participa está repudiada por su padre natural, que es la formación de Pablo Iglesias. Y el PP está en tengerengue, abonado a clases de coaching, de lemas con spray en las paredes para levantar unos ánimos de tanatorio, en la cuerda floja y con el personal buscando asideros tras las debacles andaluza y catalana. Sólo Ciudadanos se mueve algo en la Plaza Nueva, pero afectados por el papelón que está haciendo en Andalucía, de difícil digestión para su electorado.

Ya hubiera querido para sí semejante panorama el muy señorial y andalucista Luis Uruñuela, que las pasó canutas para gobernar en minoría, sacar adelante los presupuestos con socialistas y comunistas de navajas afiladas, y que hasta tuvo ingenio para inventarse una fórmula, que sigue hoy vigente, para que las cofradías obtuvieran ingresos económicos directos sin afectar a las arcas municipales.

Cuando el avión de Espadas aterrice en San Pablo, la primera teniente de alcalde, doña Carmen Castreño, le dará el parte de la ciudad a pie de escalerilla:

–Alcalde, todo está aún mejor que cuando te fuiste. Puedes dejarnos solos. El único que sigue largando fiesta es el defensor, Pepe Barranca. Por lo demás, la ciudad tranquila y en calma. Y la oposición, anestesiada y recluida en el palomar.
Y le pasará el cupón del viernes por la espalda.

El gris de Espadas y la herencia de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 11 de septiembre de 2015 a las 5:00

ELECCIONES. Tiro de línea. Barriada Felipe II. Tercera Fase. CAl
UNA forma de cumplir las bodas de plata como político en activo es guardar la disciplina en el carril gris. El color de la longevidad en política es el gris. Sé gris y échate a dormir. Manuel Chaves se estrenó como político en 1977. Y fíjense: ha estado hasta antes de ayer por la mañana en el machito, del que se ha despeñado por empeñarse en alargar su trayectoria pública. Otro gallo le hubiera cantado si en vez de coger el Ave a Madrid a trincar el caramelo envenenado de aquella Vicepresidencia Tercera, se hubiera quedado en Sevilla echando tardes de tranquila lectura en el Avelino de Heliópolis. Quien se queda en el foco más tiempo del debido corre el riesgo de achicharrarse. Es la factura de estar expuesto. Por eso mismo Monteseirín aconsejaba en días de polémica a algunos de sus colaboradores: “Tápate, tápate”. El andalucista Rojas-Marcos, en cambio, era partidario de quemarse en la parrilla de los proyectos megalómanos y aventuras imposibes. Rojas-Marcos será de todo, pero nunca un gris.

Juan Espadas está punto de cumplir los cien días como alcalde, un período de paz donde su principal adversario ha sido él mismo, con el tope de sueldo impuesto para la contratación de gerentes y asesores, con declaraciones difusas sobre las próximas ordenanzas fiscales y con la creación de polémicas estériles como la del numerus clausus de los concejales en la procesión de la Virgen de los Reyes. Por cierto, que en la misa de renovación del voto a la Hiniesta Gloriosa no ha habido tijeretazo a la Corporación bajo mazas. Espadas ha debido entender que este acto en San Julián, con escasa trascendencia mediática, equivale a una novillada sin caballos, por lo que sólo merece la pena meter la tijera en los festejos de abono: Virgen de los Reyes y Corpus. ¿No se trataba de regular la presencia institucional en actos religiosos? Tan religioso es el Día de la Virgen (con pontifical posterior) como la eucaristía ante la Patrona del Ayuntamiento. ¿A ver si resulta que sólo limitamos los concejales (del PP) cuando hay procesión y, por tanto, una elevada cantidad de público? Tadeo, Tadeo, que te veo…

Sigamos con lo de los sueldos por lo bajo. Emasesa está sin consejero delegado. Ha habido que habilitar a un directivo de la casa para que firme los papeles de forma interina. Lipasam también vive un período de sede vacante. Ha tardado tres meses en encontrar un gerente para Tussam, cuyo perfil obliga a una reforma de estatutos porque el elegido carece de titulación, mientras los sindicatos hacen público su deseo de que siga el gerente de la etapa del PP. Que unos sindicalistas elogien a un gerente suena a los republicanos encantados con un Rey, o a los ateos que echan flores a un Papa.

El alcalde de Sevilla cobra muy poco para la responsabilidad que asume. No llega a 60.000 euros. Pero la demagogia imperante, cuyos cimientos han levantado los propios políticos, impide afrontar una subida de sueldo. A nadie se le ocurre mentar la bicha. Espadas, él solito, se metió hace cuatro años en el lío de prometer que por encima del Rey, ninguno. Por encima del sueldo del alcalde, nadie. Y así está la corte: de medio pelo y a medio terminar.

Al margen del tiro en el pie por la cuestión de los sueldos, Espadas genera un ambiente de grises donde se mueve cómodo. El gris es su hábitat, dicho en terminología de Antonio Muñoz, delegado del ídem. Zoido no deja de ser también un político gris en la gestión, pero su populismo en tiempo de promesas generó unas expectativas que terminaron pasándole una dolorosa factura: 60.000 votos menos. Un político del PP con despacho en el Norte aseveraba días atrás: “Jamás hemos tenido una referencia tan fuerte el Sur y qué poco nos ha durado”.

Gris fue Espadas en la oposición, donde sólo subió el tono levemente en el último tramo, y grises han sido estos cien días, sin protestas sonadas de sindicatos en la Plaza Nueva. A Espadas, además, no le falta la pizca de suerte del recién llegado al cargo. El alcalde tiene debilitado al sindicato de policías locales, la bestia negra de todos los alcaldes, seriamente en jaque por el amaño de las oposiciones.

Cuando comience la lista de reproches por los mil defectos de la ciudad, que no tardará en empezar, y cuando algún miembro de la cuadrilla se resbale en el albero de la política, Espadas sufrirá como todos los alcaldes. A su favor juega que en la mayoría de los casos, nadie podrá decirle que prometió el Pompidú, piscinas fluviales en el río, poner sombra en la Avenida, acabar con los veladores o ser el alcalde del empleo. Una de sus grandes ventajas ahora mismo es la herencia de Zoido, el alcalde caracterizado por la hiperactividad social y un balance demasiado pobre en función del altísimo poder político otorgado por las urnas. Cierto perfil de sevillano ha acabado empachado de alcalde tras el mandato anterior. Y ahora mismo no digiere nada mal a un alcalde que sabe a tortilla francesa y manzana tras un atracón de carbohidratos. El pueblo es así de cruel. La auténtica fiera no ruge en los tendidos, sino en las urnas. Y Sevilla guarda mucha crueldad en su interior.

A Espadas, por el momento, le basta con no estar presente en mil actos inútiles, lograr materializar algún apoyo de la Junta, no incurrir en anuncios difusos sobre subidas de impuestos y mantener calmados a los dos partidos que le prestaron las muletas en la investidura. Con el paro en reducción, el país atento al sonajero de las elecciones, el PSOE sin remontar el vuelo en España y el apoyo de Susana Díaz, el alcalde de Sevilla tiene fácil vivir de la herencia y seguir jugando al gris. No es que el alcalde se tape, es que está tapado, porque así viene de fábrica.

Eurovisión en el palomar del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de julio de 2015 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
HORROR en el ultramarinos, pavor en el palomar del PP. Al partido de la gaviota lo han dejado con doce eventuales, con sólo doce asesores, con sólo doce flechas en el carcaj para disparar a la diana de las colocaciones directas. ¿Qué hay de lo mío?, pregunta la legión de los cien mil hijos de la era de los 20 concejales. Todo lo que era sólido se volvió gaseoso. Ahora sólo hay doce plazas. Del autobús al microbús. De las doce plazas ya han sido adjudicadas seis. Zoido ha colocado a dedo, que para eso están estas plazas, a su jefe de gabinete, el ex concejal José Miguel Luque (que extrañamente no quiso ir en la lista electoral, o no tan extrañamente para algunos); a dos secretarias y a tres profesionales de la información que componen el gabinete de prensa. Pero ahí se ha parado. Ha pasado más de un mes desde la toma de posesión del gobierno, se ha celebrado el Pleno de organización del Ayuntamiento, quedan diez días para agosto, pero nadie dice esta boca es mía a la hora de elegir a los otros seis asesores. Zoido no designa portavoces adjuntos (ese horror a tener un número dos es marca de la casa) ni se moja en cerrar de una vez por todas el equipo que debe ponerse a funcionar a todo gas para recuperar la Alcaldía en 2019.

Lo que sí ha hecho es montar una suerte de Eurovisión entre el grupo de concejales. Ha pedido a cada uno que voten a los asesores que estiman que deben ser contratados. Esto supone varias cosas. Ha penetrado en Zoido el espíritu asambleario de Podemos, Participa o como se llame según el tiempo litúrgico, donde sólo falta elegir si sus concejales deben ir a pie, en bici o en monopatín a las reuniones, o si ellos deben llevar abierto o abrochado los dos primeros botones de la camisa.
Zoido ha puesto a votar a su gente para no mojarse. Yha pedido los votos por escrito, oiga, que si luego el personal sube las escaleras enojado porque se ha quedado sin sitio en el microbús, siempre puede quedar aquella excusa del yo no he sido, han sido ellos, malvados ellos, los que no te han votado.

No me puedo reprimir. Estoy viendo a Josemi leyendo los doce correos electrónicos, con voz de Uribarri y con fondo del blablablá de los presentadores guiris:

–Pepe Lugo, tres votos… María José Torres, cuatro votos… Norberto, cuatro votos… Diego, cinco votos… Rosa, seis votos… Rafa Rivas, cinco votos…

Por cierto, dicen que los ex concejales no podían ser votados para puestos de eventual, pero ese criterio no debió tener efectos retroactivos, porque si los hubiera tenido a ver qué hacíamos con José Miguel Luque, ex delegado del Distrito Cerro-Amate. ¿Quién iba a proclamar los resultados cual fedatario sin arancel? No pocos se preguntan qué uso se hará de esos correos electrónicos. En la nueva etapa municipal del PP habrá dos tipos de asesores:los de la categoría digital, que son los pata negra, y los de Eurovisión.

One point

¿Y Juan Bueno, presidente del PP de Sevilla, dice algo sobre el festival de Eurovisión del palomar? Nada. Siéntese en un velador a esperar a que el partido diga algo.

–¿Veladores? 13.000 points

La Eurovisión de Zoido, que en eso tiene ración y media de talento, recuerda a lo que dijo el sevillano viejo en una caseta de Feria cuando le pusieron por delante tomates baby con puntas de anchoas, huevos de codorniz sobre pan frito con avena y espárragos fritos al Río Viejo: “La de tonterías que inventan algunos para no sacar el jamón y el queso”. Pues eso: la de vueltas que le da Zoido a la perdiz de los eventuales con tal de no tomar una decisión y decirle que no a la gente. Y a la gente hay que decirle que no. Con el no también se educa, que dicen los psicólogos.

Golpes de maza

Volverán banderas… Ya está la tricolor en los despachos de la planta baja de la Casa Consistorial, como en un 14 de abril perenne. Los amigos del gobierno de Juan Espadas han tardado bien poco en colocar la bandera de la República. De los despachos han desaparecido las dolorosas sevillanas y ha aparecido el rojo, gualda y morado.
tricolor

Premio taurino. Zoido creó un galardón para ensalzar la Fiesta Nacional, que no se olvide que el socialista Monteseirín elevó junto a la cabalgata de reyes magos del Ateneo a la categoría de fiestas mayores de la ciudad. Pepe Luis Vázquez, a título póstumo, y Curro Romero, recogieron el premio en el Salón Colón. ¿Lo mantendrá Juan Espadas? ¿O los amigos de la tricolor se opondrán de forma radical?

Cien años. Los que, por cierto, cumplirá la cabalgata del Ateneo en la edición de 2017. Todo estaba previsto para que Juan Ignacio Zoido encarnara ese año al rey Baltasar. La entidad de la calle Orfila ya intentó que lo fuera hace un par de años. El entonces alcalde dijo que sí, pero en pleno verano, con la crisis económica de fondo y la valoración de los políticos por los suelos en las encuestas del CIS, se echó para atrás. Se recurrió entonces al matador de toros, Eduardo Dávila Miura. Y con Zoido quedó el compromiso de 2017. Pero el honor del centenario será para Juan Espadas, siempre que no se lo impidan los de la bandera republicana.

Sueldos.También estaba previstro elevar el salario de los concejales del gobierno si el PP hubiera renovado la mayoría absoluta. Fíjense que Montoro ha anunciado esta semana una subida de sueldo a los funcionarios. El criterio era que cobraran como secretarios de Estado. Ahora se explica que Asunción Fley, que ha perdido dinero durante cuatro años, aceptara repetir en la lista.

La primera multa. El gobierno local ha puesto especial interés en difundir que ha sancionado con 600 euros a la empresa concesionaria del bar del acuario por la instalación de veladores sin licencia. Está por ver, como la máquina de tren, si pone el mismo empeño en las calles del centro, que son el Despeñaperros urbano donde hay que echarle… inspectores.