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Las espinas del comité electoral del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de mayo de 2016 a las 5:00

EL PP-A CELEBRA MAÑANA EL CONGRESO DEL RELEVO DE ARENAS COMO PRESIDENTE
EL PP no es un partido en el que sean usuales las corrientes críticas. El presidencialismo de Génova embadurna todas las sedes regionales y provinciales. No se discute más allá de algún conciliábulo en los bares o de alguna intervención aislada al modo de francotirador perdido en la masa de una junta directiva provincial. En el PSOE las luchas internas son una tradición y se retransmiten al detalle. No hace muchos años se han vivido las disputas por la secretaría general del despacho de Luis Montoto con sus bandos perfectamente organizados, sus afines perfectamente conocidos y sus traidores de última hora perfectamente anunciados.

Pero las filas del centro derecha suelen estar prietas. Por eso cualquier movimiento genera la atención, como las fotos de la Operación Manijero del pasado Miércoles de Feria, con un buen ramillete de concejales y militantes reunidos al margen de los rostros tradicionales del partido y, por supuesto, sin Zoido. O la fotografía del pasado domingo, cuando el mismísimo Javier Arenas (el ciprés de sombra alargada) y la camarlenga Virginia Pérez se dieron un homenaje en la Feria de Carmona, donde el PP gobierna al borde de la mayoría absoluta. Tampoco entonces estaban los rostros tradicionales. Ni, por supuesto, Zoido.

El pasado lunes se celebró el comité electoral del PP de Sevilla, que preside uno de los rostros tradicionales del partido, el diputado nacional Ricardo Tarno. El comité electoral en la práctica es un foro de militantes que se reúnen para dar el visto bueno a las listas electorales que previamente han decidido los aparatos. Es decir, los militantes son utilizados para dar la apariencia de democracia interna.

Pero el lunes ocurrió que tres componentes de ese comité se abstuvieron en la votación que debía refrendar la lista al Congreso de los Diputados, que lidera Juan Ignacio Zoido, y al Senado, encabezada por José Luis Sanz. La ex concejal Carmen Ríos, que fue delegada del distrito Los Remedios con Zoido, no dio su voto afirmativo. Todos en el partido saben que Ríos sigue molesta por no haber sido colocada en puesto de salida en las pasadas municipales. Zoido tampoco la tuvo a ella, precisamente, entre sus concejalas favoritas. Las veces que el alcalde y la delegada de Los Remedios despacharon juntos sobre asuntos del distrito fueron tantas como las que el PP ha ganado en Dos Hermanas. Tampoco apoyó las listas Dolores Rodríguez, alcaldesa de Palomares cuyo hijo es un asesor muy próximo al líder regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, que anhela el control del partido en Sevilla, una formación que se le escapa de las manos como jabón mojado. Un partido que Arenas también está deseando controlar para chinchar a Cospedal, la protectora de Zoido. Rodríguez no fue al comité del lunes, pero telefoneó para excusar su ausencia y expresar su deseo de abstenerse de la votación. Tarno le dejó claro que para pronunciarse en un sentido u otro debía estar presente. Y tampoco votó a favor María Eugenia Moreno, diputada provincial, portavoz del PP en Huévar y coordinadora de redes sociales del PP de Sevilla.
Dos abstenciones que, en la práctica, son tres. Tres disconformidades que son una marejada en un mar pepero donde nunca suele ocurrir nada, más allá de alguna gaviota díscola pérdida en el azul de la alta mar, pero donde en los últimas meses hay aguas tímidamente revueltas. Tres espinas en un reducido comité electoral. Algo se mueve, al tímido estilo del PP, marca de la casa.

El futuro del PP sevillano

Carlos Navarro Antolín | 8 de mayo de 2016 a las 5:00

Sede regional del PP. Juanma Moreno preside el Consejo de Alcald
EL líder oficial del centro-derecha andaluz se debió quedar ojiplático en el desayuno celebrado el miércoles en Antares. Por momentos pareció encoger en el traje de raya diplomática. Pareció apretarle la corbata de Jueves Santo. ¡Con qué virulencia habían planteado ciertas preguntas algunos de los asistentes a la hora de escrutar el futuro del PP de Sevilla! Moreno Bonilla estaba en el club Antares, no vayan a creer algunos que se trataba de una asamblea de los astilleros en días de intifada de carreteras cortadas y neumáticos como teas. El público era de farolillos, de gente que trae puesto el desayuno y el traje azul, que eso de tomar pastas o bollería industrial dispara el colesterol. Un auditorio nada subversivo y con esa crueldad que es marca de la casa sevillana, sin el menor detalle de piedad para con el pato cojo, animal al que no se debe disparar porque está en retirada. ¡Cómo disparó el público contra esa suerte de pato cojo que es ahora el PP de Sevilla!

El moderador, Javier Caraballo, tuvo que resumir una serie de preguntas que cuestionaban cuándo desaparecerían las “camisas viejas” del PP hispalense. Cáspita, la derecha pidiendo la revolución en sus propias filas. En otras preguntas apretaron puyas mucho más afiladas. Ese mismo día todos los periódicos difundían una afirmación del presidente de la patronal sevillana, Miguel Rus:“En diez meses me he reunido más con Juan Espadas que con el alcalde anterior en cuatro años”. Conviene aclarar que Rus no procede de las bases del Sindicato de Obreros del Campo, ni es compañero de Cañamero en la pandilla de los fines de semana.

Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma, por favor”) tuvo que echar mano del capote, sobre todo porque el presidente provincial, Juan Bueno, y el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido, estaban en el acto. Percibió en directo cómo se las gasta su propio electorado, cómo es esa Sevilla que a él mismo no le permite moverse a sus anchas en la estructura de su propio partido en la capital. Granada se le cae cuando no termina de controlar Sevilla, donde el partido sigue a la espera de la marcha de Zoido para rearmarse en la oposición y buscar un candidato con solvencia para 2019.

La virulencia de las preguntas, con los indirectamente aludidos allí presentes, fue todo un aldabonazo en las puertas de cuartel regional del malagueño, que sabe que sin apoyos en la plaza de Sevilla jamás podrá aspirar a un resultado que le permita siquiera soñar con el Palacio de San Telmo. El PP de Sevilla ha sido no hace mucho tiempo la tercera fuerza en la provincia, una posición que sólo ha mantenido en el País Vasco y en los años más duros para los partidos constitucionalistas. Los populares sevillanos llevan cinco años en caída y nadie es capaz de abrir un debate serio sobre la necesidad de exhibir “camisas nuevas” o, simplemente, menos gastadas, más allá de mensajes en las redes sociales que pudieran ser los brotes verdes, tímidos, de un tiempo nuevo. La única novedad en la estructura inmóvil del PP sevillano en el último año ha sido el ingreso de Virginia Pérez como coordinadora general.

El futuro del PP sevillano depende de la fecha de la dimisión de Zoido como edil para dedicarse al Congreso, de los objetivos que se haya marcado la coordinadora general para su propia trayectoria política, del grado de oposición a los cambios que ejerzan los rostros tradicionales del partido (Bueno, Sanz y Tarno) y, por supuesto, de la capacidad de tejemaneje de Arenas, siempre con un ojo en Génova, otro en Sevilla y cada vez menos en Almería. Por falta de ojos, que no de vista.

El electorado sigue dando avisos. El PP sevillano sestea confiado ahora en que Rajoy permanezca en la Moncloa y salve los muebles, una perspectiva conformista para un partido con vocación de gobierno. El líder malagueño comprobó en Antares cómo pasa Sevilla de agitar las palmas y olivos a buscar la cruz y los clavos. Aznar se dio cuenta en 2000 que se podía llegar a la Moncloa con mayoría absoluta y sin Andalucía. Pero no se puede alcanzar San Telmo sin la cruel Sevilla. Habrá que cambiar las camisas, lavarlas o zurcirlas.

Arenas teme a la segunda residencia

Carlos Navarro Antolín | 6 de mayo de 2016 a las 5:00

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Teme a los griegos… y a los que tienen piso en la playa. Arenas recela de los que se refugiarán en la costa el último fin de semana de junio como los troyanos desconfiaban de los griegos que se presentan con regalos. El líder natural de la derecha andaluza presidió ayer el comité ejecutivo del PP de Sevilla en la sede de la calle Rioja. Pero el comunicado oficial no dice ni pío de su discurso, a pesar de que dijo las cosas más interesantes. Lo nombran una vez, por cumplir, como el que recibe una visita inesperada y pregunta en negativo: “¿No querrás tomar nada, verdad?”. Y se le ve en la foto como uno más, como se aprecia a Juan de la Rosa o a Jaime Raynaud sentados en la primera fila. Raynaud, por cierto, fue el anfitrión de la Operación Manijero del miércoles de Feria, la que sembró las redes sociales de deseos de renovación por parte de conocidos concejales de la capital con la coordinadora general, Virginia Pérez, al frente de la instantánea.

¿Acaso no habló Javié como para que no le dediquen unas frasecillas entrecomilladas? Claro que habló. Ni una puntada sin hilo en su oratoria, ni un militante sin el cachetazo de afecto en la mejilla a antes de irse a ver el partido del Sevilla. Arenas cerró el comité con un análisis de las últimas encuestas, de las que destacó que Rajoy es el líder más valorado entre los votantes del PP. Anunció que hay una corriente interna dentro del partido muy favorable a que Rajoy acuda al debate a cuatro, que no pegue esta vez la espantá y se vaya al Palacio de las Marismillas, donde vio (con las interferencias propias de los televisores en Matalascañas, según dicen) el enfrentamiento en el plató entre Soraya, Sánchez, Iglesias y Rivera.

Las alertas de Arenas hacen hincapié en dos factores. Junio es el mes con menor audiencia de las televisiones. En el PP saben la afición del campeón por estar al día del impacto de los medios de comunicación, por eso no extrañó nada que hiciera ese tipo de precisiones. La conclusión es clara: la influencia de las televisiones el 26-J será menor que en otros comicios. Y, en segundo lugar, la fecha es proclive para que los electores se vayan a la playa, bien de fin de semana, bien en plan domingueros. Arenas llama a la movilización del sufragio por correo y advierte: los electores del PPy Ciudadanos suelen tener segunda residencia. La derecha y su afición por la costa… Curiosa advertencia, como si no hubiera socialistas con vistas al mar… El campeón exhorta a luchar contra la abstención entre los propios votantes del PP, a reforzar la capacidad de convocatoria en los denominados actos sectoriales.

En sus habitualmente afinados análisis políticos, Arenas asevera que es mucho más fácil recuperar votos de Ciudadanos que de aquellos simpatizantes del PP que no votaron en los comicios de diciembre. Ciudadanos, dice Arenas, se ha equivocado de estrategia en los últimos meses. ¿Por qué? Por su acuerdo de gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez, por no dejar votar a la lista más votada, por su alianza con un PSOE andaluz que mantiene a un consejero (Ramírez de Arellano) en su puesto, pese a estar citado ante el TSJA como investigado (antes imputado) y por haber entregado las llaves de la ciudad de Granada al partido del puño y la rosa. Arenas vaticina un descenso de Ciudadanos al igual que augura una mejoría del PP al ser el partido que cuenta con el voto más fiel, según las encuestas. Su miedo, según reiteró, son las playas. Que los votantes del centro-derecha se queden atascados al volver de Huelva o Cádiz y no lleguen a tiempo para votar la lista que encabeza Zoido, el protegido de Dolores de Cospedal. Arenas fue el único que se llevó ayer los aplausos del auditorio. Su oratoria volvió a ser, de largo, la más brillante. Cumplió su objetivo de dejar patente su influencia en el PP de Sevilla, por mucho que el comunicado oficial sea cicatero con su intervención y sólo diga que todo un vicesecretario nacional “participó” en el comité ejecutivo. ¡Qué roñosería!

El comité ejecutivo aprobó la repetición del mismo comité de campaña que en las pasadas elecciones generales. Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, todo un valor en alza en el partido, será de nuevo la responsable de la campaña electoral en Sevilla. Hasta ahí ninguna novedad. En ningún momento se sometió a aprobación la repetición de las listas. Nadie osó discutir que serán las mismas. Pero no deja de ser curioso que, al menos, no se guarde el mero formalismo de preguntar a los presentes por las candidaturas a las dos Cámaras de representación.

El cabeza de lista al Congreso de los Diputados y líder de la oposición en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, tomó la palabra para ponerse a disposición de la directora de campaña. Un cumplido. El personal se quedó un poco extrañado cuando Zoido sacó unos papeles donde figuraba el cuadrante de actos a los que tiene que acudir en lo que queda de mayo y a lo largo de junio. El ex alcalde leyó una relación de citas donde no faltaban el Jueves de Corpus, la festividad de San Fernando, la final de la Europa League “si se clasifica hoy el Sevilla”, la romería del Rocío y todos los días internacionales que se celebran hasta el 26-J según el calendario oficial internacional (el día mundial del refugiado, del donante de sangre, de la música, de la erradicación de la fístula obstétrica, etcétera…). Dicen que la cara de la camarlenga Virginia Pérez era en esos momentos un poema. Tal como Zoido iba leyendo el calendario internacional, a Pérez se le podía cantar una saeta. El ex alcalde trataba de decir, según interpretan testigos presenciales, que él tiene ya su agenda hasta la corcha, que para eso lo aprieta su jefe de gabinete, el ex edil José Miguel Luque, hombre de la máxima confianza del presidente provincial, Juan Bueno. La gente salió hablando de la insólita intervención de Zoido, que tal vez quiso replicar aquella afirmación en la que Virginia Pérez reclamó un PP sin personalismos y trabajando en equipo. Si Pérez no quería versos libres, ayer le quedó claro que Zoido tiene agenda propia. Y sólo se la marca el calendario internacional… Y el Sevilla.

Arenas, el hombre que teme a la playa, se fue al fútbol. Malditas segundas residencias, malditos regalos de los griegos. Los pisos en la playa sólo traen problemas.
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Operación Manijero

Carlos Navarro Antolín | 21 de abril de 2016 a las 5:00

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EL evangelio apócrifo de la derecha andaluza dice que donde se reúnan dos o más arenistas, allí estará Arenas entre ellos. Ocurrió el Miércoles de Feria en la caseta El Manijero, en una de las escasas calles del real que gozan de la sombra de los plataneros. En un partido donde no se mueve una brisa de rebeldía, donde el motor del tiovivo de los caballitos siempre lo maneja el mismo, donde nunca hay cambio de baraja sino meros cambios de estampas y donde cambian los collares sin que haya ladridos, resultó llamativo que un grupo de conocidos militantes de la formación se reunieran en ambiente festivo lanzando proclamas sobre el futuro, la únión y la ilusión a través de las vuvuzelas de las redes sociales.

Algo se mueve en el PP de Sevilla, pensamos algunos. Pero la fotografía es escrupulosamente fiel a la cita del evangelio apócrifo , que como tal no es de San Mateo, ni mucho menos de Mateo (Risqué), el jefe de prensa de Arenas. La fotografía está tomada en la caseta de Jaime Raynaud, un veterano del PP que hizo de anfitrión, que asumió las funciones del icono de prestigio y, nunca se olvide, que es un clásico del arenismo sevillano por mucho que Javié no haya estado alguna vez a la altura de su fidelidad.

Sigamos con la foto en la que no está Arenas en cuerpo, pero sí en alma. Está Felisa Panadero, subdelegada del Gobierno, íntima amiga de la hermana de Arenas. Están Patricia del Pozo y Macarena O´Neill, santas justas y rufina del arenismo. Del Pozo acompañó a Arenas a declarar ante el juez Ruz en la Audiencia Nacional a cuenta de la supuesta financiación irregular del PP. Raynaud, O´Neill, Del Pozo y Rafa Salas (que no está en la foto y que hoy ocupa sitio en la Cámara de Cuentas) son el cuarteto más fiel de Arenas de los últimos años en Sevilla. Del Ayuntamiento aparecen los ediles Evelia Rincón, embajadora de Arenas en el palomar, y Beltrán Pérez, único de los actuales concejales que puede aspirar a la portavocía del grupo político en condiciones normales, tan leal a Arenas como José Luis Martínez, alias Pepelu, al que Javié impuso en puesto de salida en la lista triunfante de 2011, y Rafael Belmonte, enlace de Virginia y Beltrán Pérez con diversos estamentos de la sociedad civil. Si Raynaud prestigia la foto, la camarlenga Virginia Pérez, coordinadora del PP de Sevilla, concede de facto la bendición del aparato, y el alcalde de Carmona, Julián Ávila, otorga el barniz de poder de la provincia. Horas después de la fotografía,el mismísimo delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, acudió a compartir la fiesta, como se aprecia en la segunda ilustración del miércoles.

La foto del jueves a mediodía fue una réplica de los que se quedaron fuera: el propio Zoido, el presidente provincial Juan Bueno, José Luis Sanz y Ricardo Tarno. Aunque la noche de ese jueves, Sanz y Beltrán Pérez –ya con menos público– compartieron velada junto al concejal Alberto Díaz… Juego de tronos, juego de casetas. Si alguien externo al actual grupo municipal tiene opciones de probar bocado fuerte en la capital por trayectoria, tradición orgánica y poder territorial (Tomares) es el senador Sanz, al que la Alcaldía de su municipio se le queda pequeña. La caballería tomareña relincha en el Aljarafe a la espera de bajar algún día (al trote, sin teleférico) hasta la capital cuando el zoidismo quede sellado.

Arenas no estaba pero se reunieron en su nombre. Arenas es el manijero. Como la caseta. Siempre a la sombra… del platanero.
la foto

El milagro del PP

Carlos Navarro Antolín | 13 de abril de 2016 a las 22:40

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Después de la foto del agente tocándole la cara a Rato para ahormarle la entrada en el patrullero, algunos pensamos que el PP quedaba definitivamente tocado en las urnas, malherido en la cuneta de no saber explicar las medidas contra la crisis, varapaleado en la altiva convicción de que el pueblo sabría valorar que Rajoy ha sido quien nos ha librado del rescate en el tiempo de descuento, y ahogado en un tufo de corrupción donde por momentos parecía que ningún dirigente de Génova salía con respiración. Hemos visto al alcalde de Granada acostarse tras una noche feriante en Sevilla y despertarse detenido en su ciudad por un asunto urbanístico… El urbanismo de los años de las vacas gordas sigue generando investigados, antes imputados. Torres Hurtado, que fue delegado del Gobierno andaluz, ha sido para el PP una suerte de Celia Villalobos en versión masculina por aquello del exceso de campechanía, un carácter pasado de rosca. En la política secuestrada por el márquetin y condicionada por las estrategias para caer simpático y resultar cercano, el riesgo de meter el pinrel se dispara si el político en cuestión hace gala de un perfil en el que parece de todo menos un político. No se puede ser gracioso y ocurrente todos los días. O se es un gestor y se parece un gestor, o no, que diría Rajoy. Aquí caen los perfiles sesudos (Rato), los simpaticones (Torres Hurado) y los duros (Bárcenas). No se libran ni algunos ministros (Soria) en apuros por los papeles de Panamá. En este panorama resulta un milagro que el PP siga dando cerca de 130 diputados en las encuestas de cara a la repetición de las generales. Claro que la cosa cambia si se trata del PP andaluz, necesitado de una refundación desde el enésimo batacazo de Arenas. Tal vez ocurra que la corrupción está amortizada y convertida en espectáculo. Estamos demasiado acostumbrados a los amaneceres de registros policiales en los despachos de las instituciones. Ocurre con el PSOE en Andalucía. Y con el PP en España. Los pasados de rosca somos quizás los electores, con la capacidad de sorpresa agotada y las pinzas siempre dispuestas para apretarnos la nariz el día de las votaciones. La culpa es de las vacas. Que eran muy gordas. El sobrepeso se acaba pagando. Siempre. Lo dice la sevillana: “Por una mala partía, los jueces me condenaron”. Y para estar condenado hoy basta la mano que empuja al político a entrar en el coche policial, el registro de la sede o el paseíllo por el juzgado. Y te siguen votando aquí y allí.

Del ausente y los presentes en el balcón macareno

Carlos Navarro Antolín | 11 de abril de 2016 a las 5:00

COSPEDAL PRESENTA A ZOIDO EN FORUM EUROPA EN SEVILLA
Con las pijotas metidas en harina a punto de ingresar en el perol por la vía de las urgencias que nunca se colapsan, que son las del pescao el Lunes del alumbrao y no las del Virgen del Rocío, el personal aún se sigue preguntando por el ausente en el balcón de la Macarena la pasada Madrugada. Sí, por el ausente… Y por los presentes. ¡Qué cantidad de presentes, Dios de mi vida! ¿Cuántos trajo el ministro Catalá a mangar loseta del balcón macareno otro año más? Dicen que veintidós. Otros que dieciséis. Alguno afirma que la cosa fue de veintena. Las cuentas salen según se mire si Cospedal y Zoido, con sus respectivos acompañantes, computan o no en el séquito ministerial pepero. Pero vayamos al grano:¡Lo bien construido que está ese balcón! Estoy deseando ver la ITE del balcón de la Macarena. Estoy viendo al arquitecto:“Divino, el balcón está divino. Aguanta todos los pájaros. Manolo García lo tiene como tiene la hermandad, en perfecto estado de revista”. De los presentes ya lo hemos dicho todo. O casi. Porque algunos no se han enterado de que su cofradía ya se recogió. O de que están en funciones. Yninguno, pero ninguno, se enteró de que no eran precisamente días de revolotear en los balcones de la vanidad. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se ha pasado cinco días en Sevilla, cinco, de vacaciones, con Zoido de cicerone abriéndole puertas, balcones y pregones taurinos. El ministro de Justicia ya estuvo el año pasado en ese mismo balcón y alguien debió haberle explicado la diferencia entre el uso y el abuso. Yo no sé si Arenas (el ausente) no estuvo en el balcón porque, siendo veterano macareno, intuyó que no era conveniente poner en un aprieto a Manolo García, o porque verdaderamente dedicó el Jueves Santo a una jornada de convivencia en su finca de Olvera con el mismísimo presidente Rajoy, que dicen que es lo que hizo. En el PP aún están esperando que Cospedal, cinco días en Sevilla como cinco soles, aprovechara un ratito para comparecer junto al lider regional con cualquier pretexto y cumplir así con el partido. Del hotel Doña María a la sede regional hay un bonito paseo. Pero está claro que vino a Sevilla para cofradías y toros, como los turistas de los 60:sol y playa.

De Mercasevilla y el saxofonista del PP

Carlos Navarro Antolín | 4 de abril de 2016 a las 5:00

saxofón
Carmen Castreño lo han intentado en firme por dos veces, pero ha sido imposible el acuerdo económico con Sando, una empresa que no acepta cantidades económicas inferiores a las que se le han reconocido en sentencia judicial. Mercasevilla irá al concurso voluntario de acreedores por acuerdo del consejo de administración. Los planes de Espadas para la gran lonja, basados en la ampliación de capital por más de 5 millones de euros para ganar liquidez y pagar a la sociedad constructora, se han frustrado por el bloqueo de Mercasa expresado en la junta general de accionistas. No se olvide que Mercasa es el Estado. Su representante en Sevilla es Pablo González, hermano del ex presidente de la Comunidad de Madrid. Mercasa defiende que es precisamente con el concurso de acreedores voluntario como se puede salvar Mercasevilla, lastrada por la exigencia de Sando para que se cumpla la sentencia por la que debe recibir unos 12 millones de euros, intereses incluidos. La semana comenzaba para el alcalde Espadas con el reconocimiento al éxito de la Semana Santa y, en pocas horas, se enfriaba el ambiente con el bloqueo a la ampliación de capital de Mercasevilla. Alguien dijo que las alegría en fútbol duran una semana y en política nunca más de un cuarto de hora. Y eso que Espadas ha solucionado ya hasta la mayoría de las licencias de actividades del Club Pineda. Tiene su cuarto y mitad de gracia que el alcalde de izquierdas sea el que ponga orden en la Semana Santa, con aplauso generalizado de las cofradías, y a la chita callando solucione también lo de Pineda. A este Espadas que el miércoles logró la aprobación de sus primeros presupuestos sólo le falta regularizar las situaciones de La Raza y el Citroen, los dos negocios de hostelería que ocupan edificios municipales, para que en el Grupo Popular se miren al espejo:“¿Qué hicimos por los nuestros durante cuatro años?” En el PP andan sin rumbo, a la deriva, hasta tal punto que en el pleno vespertino se presenció algo insólito, el tono radicalmente distinto sobre un mismo asunto del portavoz, Juan Ignacio Zoido, y del concejal Beltrán Pérez. Resulta que Pérez, como era previsible, saca el mandoble y se harta de darle leña al gobierno por las cuentas que ha presentado, con papeles, cifras, análisis y el blablablá habitual. Pero toma la palabra Zoido y se muestra cual corderito con el presupuesto. Tiende la mano al gobierno, que nunca se la coge, y hasta felicita a los funcionarios que han trabajado en las cuentas y a la ex delegada de Hacienda, Asunción Fley, que fue la número dos del PP en la lista del batacazo. En la bancada y en los pasillos se comentó la evidente disparidad de criterios en el PP, como que pareciera que el ex alcalde navega mentalmente en las aguas del pasado. Zoido se fue del Pleno a un acto sobre la Sevilla de 2029, un ejemplo clamoroso de venta de humo, donde se hizo una foto con un tío tocando el saxofón. Tócala otra vez, Juan Ignacio.

El peligroso círculo de confort

Carlos Navarro Antolín | 12 de enero de 2016 a las 5:00

Sevilla,01/12/2014.
A mayor decadencia del imperio, más grandes las estatuas. Cuanto más indiscreto es el canto de las sirenas del estómago por el hambre acumulada, más migas de pan impostadas en las solapas del abrigo. Los romanos ocultaban su decadencia. Carpanta maquillaba a duras penas sus míticas ganas de hincarle el diento al pollo asado. En la política actual hay fotografías oficiales que representan a la perfección el drama, gestos que recuerdan a la Roma de la grandeza perdida, y decisiones revestidas de fuerza que recuerdan a la frustración del infortunado personaje de Bruguera al que el plato de comida caliente, al final, siempre le resultaba esquivo.

El portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento y ex alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, convocó a los concejales en la tarde ayer para comunicarles el nombramiento de Gregorio Serrano como su portavoz adjunto. La cosa tiene mérito. No porque Serrano, veterano de la política municipal, consiga por fin un reconocimiento político (más allá de la sobrecarga de competencias de los cuatro años de gobierno), sino porque Zoido afronta la tarea de tomar una decisión en clave interna. Y lo hace provocando una fuerte contestación que, como siempre ocurre en el PP, queda muda a la hora de la reunión. Zoido en realidad quería proclamar a Curro Pérez como portavoz adjunto a finales de la pasada semana, pero la dirección provincial desautorizó este nombramiento. No se olvide que el presidente provincial, Juan Bueno, lo es también del grupo municipal. Bueno intervino en la sesión vespertina de ayer, en presencia de doce concejales y dos asesores, para proclamar que el nombramiento de Serrano y otros cambios menores de organización interna (pedreas en el reparto de fiscalización de los distritos y otras chucherías de consolación) se había hecho de acuerdo con el partido. Revestido con la estola del aparato oficial, agitó el hisopo para bendecir al nuevo portavoz adjunto mientras el fiel José Miguel Luque sostenía el acetre. ¡Vaya sapo que se traga el bueno de Bueno para mantener prietas las filas! Por lo demás, el presidente provincial dijo unas palabritas de rigor sobre el esfuerzo que espera de todos, la dificultad de la coyuntura política actual, la incertidumbre sobre la posibilidad de unas nuevas elecciones generales y, por último, aludió a los “procesos de renovación del partido” en referencia al próximo congreso provincial.

Con razón Virginia Pérez, coordinadora general del PP sevillano, estaba que trinaba en la mañana de ayer en la Diputación. La Pérez, a la que algunos ven perfiles susanistas en clave conservadora, ya advirtió en la última junta directiva provincial que no quiere personalismos. Y la forma en que Zoido ha tramitado la designación (legítima) de su portavoz adjunto ha rayado en el cesarismo propio de la decadencia en el contexto de un momento político especialmente delicado.

Zoido desprecia los aparatos del partido y tiene escasa consideración por los políticos sin oficio propio o forjados en las filas de Nuevas Generaciones. No tuvo más remedio que respetar el veto a Curro Pérez. Pero ya no iba aceptar más tutelas. Ni tutías, que diría don Manuel. Optó por demorar la reunión hasta el lunes y tuvo que elegir a Serrano, un concejal trabajador y leal a su liderazgo, una pieza sólida de ese círculo de confort que Zoido se ha ido creando en los últimos años y que ha ido recortando los campos de acción de un político que antes no daba ni un voto, ni un tema por perdido. En la orilla deja a Alberto Díaz, número siete de la lista electoral. Y en el limbo del odio africano arrincona a Beltrán Pérez, por el que ex alcalde tiene un problema indisimulado de celos. No hay foto oficial de familia que pueda maquillar la desolación de la mayoría de los concejales del grupo, indignados ayer no tanto por la designación de Serrano, sino por las formas en las que se ha tramitado su nombramiento. Muchos preparan ya ese plato frío que no falta nunca en los fogones de la política: la venganza.

El día de ayer aún podía mejorar. Y lo hizo. Zoido anunció en la reunión a puerta cerrada que ha encargado a Curro Pérez –abróchense los cinturones– nada menos que la redacción de un plan estratégico de trabajo del grupo municipal con vistas a 2029. Se trata de preparar la ciudad para el centenario de la Exposición Iberoamericana. ¡Largo me lo fiáis, amigo Sancho! El plan tiene como objetivo prioritario recuperar el poder municipal en 2019 para afrontar después una década de trabajo que deje a Sevilla lista para la gloriosa efemérides. El humo que despide el polo químico de Huelva (va por usted el guiño, Curro Pérez) se queda corto con el venteado ayer en el palomar por el ex alcalde de la ciudad. Ahora que Zoido se marcha a Madrid (decadencia), más ambiciosos son los objetivos fijados (altas las estatuas). Las caras no estaban para chistes ni pantomimas trazadas en hojas de ruta a trece años vista.

El círculo de confort ha absorbido al líder, ha terminado por empequeñecer la figura del político, del dirigente que fue durante dos años la referencia indiscutida del centro derecha andaluz tras años de trabajo a destajo en las que se forjó un perfil de simpatía que convenció a muchos votantes de los barrios tradicionalmente de izquierdas. Pero después vinieron los incumplimientos (más de 60.000 votos perdidos en cuatro años), las frivolidades como ciertas concesiones de medallas de la ciudad, las fotos en el Hola en bodas de chisteras y en otros saraos repletos de agradaores (alejamiento del votante de barrio) y, cómo no, la nefasta aventura de la presidencia regional. Sevilla no es generosa a la hora de administrar el perdón, de ahí el batacazo de las urnas en las municipales. No toda la culpa es de Rajoy. Y presumir de victoria en número de votos es tan legítimo para el consumo interno como irrisorio en los foros públicos.

Tras el teatro de la reunión, copichuela del grupo municipal en un pub irlandés con asistencia de los tres ediles que han dimitido hasta ahora por muy distintas razones: Asunción Fley, Javier Landa y José Luis Vargas. Todos regalaron al ex alcalde un Giraldillo para que le acompañe en su nueva etapa como diputado en Madrid. Las Cortes se constituyen esta semana. Guardando la viña se queda Serrano, un apasionado de la política municipal al que muchos de los suyos no le harán la senda fácil al activar el google a la búsqueda de mochilas en su gestión, ya sea en Fitonovo o en los gastos de la Asociación para la Promoción Exterior de Sevilla.

La función continúa. Unos cultivan el jajajá en público y otros afilan la daga en privado. Carpanta nunca se come el pollo, pero disimula esparciendo migas como portavocías adjuntas en tiempos de penuria. Se nos rompió Sevilla de tanto usarla. Políticos, política.

El enroque del lince

Carlos Navarro Antolín | 31 de diciembre de 2015 a las 5:00

JAVIER ARENAS DEFIENDE LAS RECETAS DEL PP FRENTE A LAS DE GRECIA
EL lince reduce los límites del coto. Se enroca en el Senado para proteger la pieza del rey que representa su particular futuro. En 2004 ya estaba celebrando la presidencia del Congreso de los Diputados cuando aquellos atentados del 11-M pegaron el siniestro volantazo a la Historia de España que catapultó al tío de la ceja arqueada a los salones de la Moncloa. Comenzó así, ironías del destino, el lento declive del PSOE que se ha quedado hoy con 90 diputados y frente a su particular abismo. Arenas se va de las Cinco Llagas, de su querido Parlamento Andaluz. Lo comunica la tarde plomiza de un 30 de diciembre en que hay discurso oficial de la presidenta. No hay puntada sin hilo en sus maniobras, distinto es que al final confeccione una prenda. Caracoleó cual Onésimo de la política yendo de cuatro por Almería en el último minuto. Se quedó fuera de las listas de las generales, que Moreno aprovechó para castigar a Celia Villalobos (¡Qué tarde de gritos soportó Juanma por teléfono! ¡Qué señora!) y librarse de Carlos Rojas. Y en el mullido sofá de casa dejó al onubense Matías Conde y al gaditano Aurelio Romero.

La chacha ha salido respondona. Moreno Bonilla quiere mandar. Y que se perciba su mando. Otra cosa son los resultados electorales, donde está más próximo al pésame que a la palmadita de ánimo. Al malagueño sólo se le resiste la aldea del PP sevillano, un ejército vencido, sin vocación de victoria, donde Arenas conserva la guardia pretoriana que confía en que Javié coja el AVE de los viernes como nuevo presidente del Senado y, como en los grandes años de ministro protegido por Ana Botella, convoque reuniones sabatinas para seguir mangoneando en el cortijo hispalense, para mover concejales como alfiles y militantes de base como peones.

El lince se mueve bien por el bar del Palace. Madrid y Almería siempre le han dado más afecto que la esquiva Sevilla. Cualquier arenólogo sabe que este viejo modisto de la política usa dedal de protección y sabe pegar alfilerazos a quienes considera que le han fallado. Ycomo buen lince es especie en extinción en una política de perfiles cada día más planos. Y a Javié se le puede echar la culpa de casi todo en el PP andaluz, menos de ser inocuo o blandito.

La camarlenga pone límites a Zoido

Carlos Navarro Antolín | 29 de diciembre de 2015 a las 5:00

Juan Ribero interviene en la junta directiva del PP
PIDE pista. Exhibe ambición. No disimula cierto tono de mando. La camarlenga del PP de Sevilla, Virginia Pérez, centró ayer los comentarios posteriores a la junta directiva provincial, celebrada a puerta cerrada en los salones de un hotel de Triana, sólo abierta unos minutos a los informadores profesionales con ocasión de las intervenciones del presidente provincial, Juan Bueno, el ex alcalde, Juan Ignacio Zoido y Virginia Pérez, coordinadora general, para la lectura del informe de gestión. Pérez está bautizada en los corrillos como la camarlenga porque por mucho que se le considere como secretaria general de partido en Sevilla, oficialmente ni lo es ni puede serlo aún, pues los estatutos de Génova se lo impiden al no formar parte del comité ejecutivo. Pero eso quizás sea lo de menos. Pura cuestión formal. Todo indica que en el próximo congreso provincial será, cuando menos, secretaria general con todos los galones. O incluso presidenta. Su intervención interesante de verdad, tuvo lugar en el tramo vedado a los periodistas. Fue una suerte de combinación de defensa preventiva (ante los evidentes malos resultados electorales en la circunscripción hispalense) y un intento por marcar líneas de futuro sacando pecho y mostrando hasta un punto de autoridad (donde dejó ver sus objetivos). Su intervención fue anunciada por la melodía del partido, hasta ahora reservada para los grandes mítines: “Si no fuera porque esto es una junta directiva provincial, igual me creía hasta alguien importante”, bromeó quien ayer pisó con fuerza, con mucha fuerza. Nunca se olvide que esta diputada provincial está consagrada al partido, dicen que no conoce el concepto de calidad de vida. Y eso, en la política actual, es todo un valor, pues no son muchos los decididos a imprimir un ritmo de trabajo muy elevado.

La camarlenga se congratuló por la organización de la campaña electoral y felicitó pública y personalmente a muchos de sus colaboradores. Es curioso: en el PP sevillano hay unanimidad en que la campaña de los 20.000 polvorones y las 5.000 panderetas repartidos por la capital y los pueblos ha sido buena. Yse pondera muy al alza el grado de participación de los chicos de Nuevas Generaciones, los mismos que se han quejado durante cuatro años de la poca atención recibida del gobierno de Zoido.

Virginia Pérez reveló que en octubre manejaba una encuesta en la que el PP de Sevilla sólo obtenía dos diputados, al igual que Podemos, frente a seis del PSOE. Advirtió que entonces se corría un serio riesgo de quedar relegados a tercera fuerza política en la provincia. Y aquí viene la defensa de su gestión, el momento preciso en que la Pérez aparece como una emergente Super-Virginia, pues en sus meses de trabajo (del verano hasta hoy)habría logrado consolidar al PP como segunda fuerza con, al menos, tres diputados. La revelación del sondeo electoral interno la introdujo de la siguiente forma: “Como estamos en familia, os voy a contar los datos de una encuesta de octubre, aunque alguien de la familia vaya corriendo a contárselo a un periodista curioso”. Curioso, lo que se dice curioso, fue que al agradecer el trabajo de campaña de muchos militantes, cuando se refirió a José Miguel Luque (jefe de gabinete de Zoido) y a Juan de la Rosa, vicesecretario de Organización, hizo una apostilla: “Nos hemos sobrellevado lo mejor que hemos podido”. ¿Tensiones entre el grupo municipal y el aparato provincial durante la campaña? Tal vez se halle una respuesta clara si se atiende a otra referencia del discurso de la camarlenga, sobre todo cuando dibujó el futuro deseado para su partido, un PP sevillano basado en “mucha gente, en equipos y que abandone los personalismos”. Dicho en lenguaje de redes sociales:¡Zasca a Zoido! El ex alcalde, que estaba en ese momento tomando notas en la mesa presidencial, apretó los labios en un gesto que es marca de su casa civil. Su reacción demostró que había recibido el fuego amigo. ¿Quién puede encarnar un perfil personalista en el PP de Sevilla de hoy? ¿Quién tiene marca personal sobrada en el PP de Sevilla de hoy? Sólo Zoido. La camarlenga y el ex alcalde no se llevan bien. Ya es público. Zoido se empeña en presumir de una victoria en la capital, una satisfacción que casi nadie comparte en el partido. De hecho, ninguno de los muchos intervinientes de ayer lo felicitó por una interpretación tan legítima como interesada de los resultados del 20-D en la capital. La camarlenga ya le ha puesto límites a quien fuera durante un par de años la incontestable referencia del PP en el Sur de España. No quiere personalismos, añora un PP anterior a Zoido donde no había un líder definido, ni una marca rotunda.

El presidente de Nuevas Generaciones en Sevilla, Javier Portero, planteó el interesante debate sobre cómo recuperar el voto joven que se ha ido hacia Podemos y Ciudadanos. El veterano Felipe Rodríguez Melgarejo pidió la palabra. Justo antes de empezar a hablar, el diputado Ricardo Tarno hizo una pequeña broma sobre la anticipación con la que Melgarejo había solicitado un turno de intervención, a lo que el aludido replicó rotundo: “Lo que voy a decir no es para bromas. Ni la situación de España es para bromas”. Melgarejo ve al PP de Sevilla “complaciente” y acomodado en el “aquí no ha pasado nada”. Tildó de errores del PP nacional la posición mantenida en asuntos como el aborto, Bolinaga, la cuestión catalana, etcétera. Pidió que la junta directiva provincial propusiera una reforma de la ley para que las elecciones generales tengan una segunda vuelta que asegure un gobierno estable, una petición que no se pudo formalizar al no estar en el orden del día.

De las restantes intervenciones llamó la atención la de un militante que se remontó al siglo XVIII para hablar de las izquierdas (que agitan con los sentimientos) y las derechas (que se basan en la razón), pidiendo más “democracia interna”; la del secretario general del Distrito Norte, que agradeció la labor de las Nuevas Generaciones, y la del edil Ignacio Flores, que valoró el trabajo de los distritos.

Destacó una cifra:el PP sevillano tuvo 300 interventores menos en las pasadas elecciones. Y dos presencias:Ignacio Díaz Bernal, sentado en primera fila, y Paloma Hoyos, al final, de pie. Ambos son del círculo íntimo del líder regional Moreno Bonilla (“Llamadme Juanma”). Entre las ausencias destacadas, el senador electo José Luis Sanz, alcalde de Tomares, y Javier Arenas, quien ayer, por cierto, cumplía años.