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El gris de Espadas y la herencia de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 11 de septiembre de 2015 a las 5:00

ELECCIONES. Tiro de línea. Barriada Felipe II. Tercera Fase. CAl
UNA forma de cumplir las bodas de plata como político en activo es guardar la disciplina en el carril gris. El color de la longevidad en política es el gris. Sé gris y échate a dormir. Manuel Chaves se estrenó como político en 1977. Y fíjense: ha estado hasta antes de ayer por la mañana en el machito, del que se ha despeñado por empeñarse en alargar su trayectoria pública. Otro gallo le hubiera cantado si en vez de coger el Ave a Madrid a trincar el caramelo envenenado de aquella Vicepresidencia Tercera, se hubiera quedado en Sevilla echando tardes de tranquila lectura en el Avelino de Heliópolis. Quien se queda en el foco más tiempo del debido corre el riesgo de achicharrarse. Es la factura de estar expuesto. Por eso mismo Monteseirín aconsejaba en días de polémica a algunos de sus colaboradores: “Tápate, tápate”. El andalucista Rojas-Marcos, en cambio, era partidario de quemarse en la parrilla de los proyectos megalómanos y aventuras imposibes. Rojas-Marcos será de todo, pero nunca un gris.

Juan Espadas está punto de cumplir los cien días como alcalde, un período de paz donde su principal adversario ha sido él mismo, con el tope de sueldo impuesto para la contratación de gerentes y asesores, con declaraciones difusas sobre las próximas ordenanzas fiscales y con la creación de polémicas estériles como la del numerus clausus de los concejales en la procesión de la Virgen de los Reyes. Por cierto, que en la misa de renovación del voto a la Hiniesta Gloriosa no ha habido tijeretazo a la Corporación bajo mazas. Espadas ha debido entender que este acto en San Julián, con escasa trascendencia mediática, equivale a una novillada sin caballos, por lo que sólo merece la pena meter la tijera en los festejos de abono: Virgen de los Reyes y Corpus. ¿No se trataba de regular la presencia institucional en actos religiosos? Tan religioso es el Día de la Virgen (con pontifical posterior) como la eucaristía ante la Patrona del Ayuntamiento. ¿A ver si resulta que sólo limitamos los concejales (del PP) cuando hay procesión y, por tanto, una elevada cantidad de público? Tadeo, Tadeo, que te veo…

Sigamos con lo de los sueldos por lo bajo. Emasesa está sin consejero delegado. Ha habido que habilitar a un directivo de la casa para que firme los papeles de forma interina. Lipasam también vive un período de sede vacante. Ha tardado tres meses en encontrar un gerente para Tussam, cuyo perfil obliga a una reforma de estatutos porque el elegido carece de titulación, mientras los sindicatos hacen público su deseo de que siga el gerente de la etapa del PP. Que unos sindicalistas elogien a un gerente suena a los republicanos encantados con un Rey, o a los ateos que echan flores a un Papa.

El alcalde de Sevilla cobra muy poco para la responsabilidad que asume. No llega a 60.000 euros. Pero la demagogia imperante, cuyos cimientos han levantado los propios políticos, impide afrontar una subida de sueldo. A nadie se le ocurre mentar la bicha. Espadas, él solito, se metió hace cuatro años en el lío de prometer que por encima del Rey, ninguno. Por encima del sueldo del alcalde, nadie. Y así está la corte: de medio pelo y a medio terminar.

Al margen del tiro en el pie por la cuestión de los sueldos, Espadas genera un ambiente de grises donde se mueve cómodo. El gris es su hábitat, dicho en terminología de Antonio Muñoz, delegado del ídem. Zoido no deja de ser también un político gris en la gestión, pero su populismo en tiempo de promesas generó unas expectativas que terminaron pasándole una dolorosa factura: 60.000 votos menos. Un político del PP con despacho en el Norte aseveraba días atrás: “Jamás hemos tenido una referencia tan fuerte el Sur y qué poco nos ha durado”.

Gris fue Espadas en la oposición, donde sólo subió el tono levemente en el último tramo, y grises han sido estos cien días, sin protestas sonadas de sindicatos en la Plaza Nueva. A Espadas, además, no le falta la pizca de suerte del recién llegado al cargo. El alcalde tiene debilitado al sindicato de policías locales, la bestia negra de todos los alcaldes, seriamente en jaque por el amaño de las oposiciones.

Cuando comience la lista de reproches por los mil defectos de la ciudad, que no tardará en empezar, y cuando algún miembro de la cuadrilla se resbale en el albero de la política, Espadas sufrirá como todos los alcaldes. A su favor juega que en la mayoría de los casos, nadie podrá decirle que prometió el Pompidú, piscinas fluviales en el río, poner sombra en la Avenida, acabar con los veladores o ser el alcalde del empleo. Una de sus grandes ventajas ahora mismo es la herencia de Zoido, el alcalde caracterizado por la hiperactividad social y un balance demasiado pobre en función del altísimo poder político otorgado por las urnas. Cierto perfil de sevillano ha acabado empachado de alcalde tras el mandato anterior. Y ahora mismo no digiere nada mal a un alcalde que sabe a tortilla francesa y manzana tras un atracón de carbohidratos. El pueblo es así de cruel. La auténtica fiera no ruge en los tendidos, sino en las urnas. Y Sevilla guarda mucha crueldad en su interior.

A Espadas, por el momento, le basta con no estar presente en mil actos inútiles, lograr materializar algún apoyo de la Junta, no incurrir en anuncios difusos sobre subidas de impuestos y mantener calmados a los dos partidos que le prestaron las muletas en la investidura. Con el paro en reducción, el país atento al sonajero de las elecciones, el PSOE sin remontar el vuelo en España y el apoyo de Susana Díaz, el alcalde de Sevilla tiene fácil vivir de la herencia y seguir jugando al gris. No es que el alcalde se tape, es que está tapado, porque así viene de fábrica.

Eurovisión en el palomar del PP

Carlos Navarro Antolín | 19 de julio de 2015 a las 5:00

En el Ayuntamiento. Zoido habla del Metro
HORROR en el ultramarinos, pavor en el palomar del PP. Al partido de la gaviota lo han dejado con doce eventuales, con sólo doce asesores, con sólo doce flechas en el carcaj para disparar a la diana de las colocaciones directas. ¿Qué hay de lo mío?, pregunta la legión de los cien mil hijos de la era de los 20 concejales. Todo lo que era sólido se volvió gaseoso. Ahora sólo hay doce plazas. Del autobús al microbús. De las doce plazas ya han sido adjudicadas seis. Zoido ha colocado a dedo, que para eso están estas plazas, a su jefe de gabinete, el ex concejal José Miguel Luque (que extrañamente no quiso ir en la lista electoral, o no tan extrañamente para algunos); a dos secretarias y a tres profesionales de la información que componen el gabinete de prensa. Pero ahí se ha parado. Ha pasado más de un mes desde la toma de posesión del gobierno, se ha celebrado el Pleno de organización del Ayuntamiento, quedan diez días para agosto, pero nadie dice esta boca es mía a la hora de elegir a los otros seis asesores. Zoido no designa portavoces adjuntos (ese horror a tener un número dos es marca de la casa) ni se moja en cerrar de una vez por todas el equipo que debe ponerse a funcionar a todo gas para recuperar la Alcaldía en 2019.

Lo que sí ha hecho es montar una suerte de Eurovisión entre el grupo de concejales. Ha pedido a cada uno que voten a los asesores que estiman que deben ser contratados. Esto supone varias cosas. Ha penetrado en Zoido el espíritu asambleario de Podemos, Participa o como se llame según el tiempo litúrgico, donde sólo falta elegir si sus concejales deben ir a pie, en bici o en monopatín a las reuniones, o si ellos deben llevar abierto o abrochado los dos primeros botones de la camisa.
Zoido ha puesto a votar a su gente para no mojarse. Yha pedido los votos por escrito, oiga, que si luego el personal sube las escaleras enojado porque se ha quedado sin sitio en el microbús, siempre puede quedar aquella excusa del yo no he sido, han sido ellos, malvados ellos, los que no te han votado.

No me puedo reprimir. Estoy viendo a Josemi leyendo los doce correos electrónicos, con voz de Uribarri y con fondo del blablablá de los presentadores guiris:

–Pepe Lugo, tres votos… María José Torres, cuatro votos… Norberto, cuatro votos… Diego, cinco votos… Rosa, seis votos… Rafa Rivas, cinco votos…

Por cierto, dicen que los ex concejales no podían ser votados para puestos de eventual, pero ese criterio no debió tener efectos retroactivos, porque si los hubiera tenido a ver qué hacíamos con José Miguel Luque, ex delegado del Distrito Cerro-Amate. ¿Quién iba a proclamar los resultados cual fedatario sin arancel? No pocos se preguntan qué uso se hará de esos correos electrónicos. En la nueva etapa municipal del PP habrá dos tipos de asesores:los de la categoría digital, que son los pata negra, y los de Eurovisión.

One point

¿Y Juan Bueno, presidente del PP de Sevilla, dice algo sobre el festival de Eurovisión del palomar? Nada. Siéntese en un velador a esperar a que el partido diga algo.

–¿Veladores? 13.000 points

La Eurovisión de Zoido, que en eso tiene ración y media de talento, recuerda a lo que dijo el sevillano viejo en una caseta de Feria cuando le pusieron por delante tomates baby con puntas de anchoas, huevos de codorniz sobre pan frito con avena y espárragos fritos al Río Viejo: “La de tonterías que inventan algunos para no sacar el jamón y el queso”. Pues eso: la de vueltas que le da Zoido a la perdiz de los eventuales con tal de no tomar una decisión y decirle que no a la gente. Y a la gente hay que decirle que no. Con el no también se educa, que dicen los psicólogos.

Golpes de maza

Volverán banderas… Ya está la tricolor en los despachos de la planta baja de la Casa Consistorial, como en un 14 de abril perenne. Los amigos del gobierno de Juan Espadas han tardado bien poco en colocar la bandera de la República. De los despachos han desaparecido las dolorosas sevillanas y ha aparecido el rojo, gualda y morado.
tricolor

Premio taurino. Zoido creó un galardón para ensalzar la Fiesta Nacional, que no se olvide que el socialista Monteseirín elevó junto a la cabalgata de reyes magos del Ateneo a la categoría de fiestas mayores de la ciudad. Pepe Luis Vázquez, a título póstumo, y Curro Romero, recogieron el premio en el Salón Colón. ¿Lo mantendrá Juan Espadas? ¿O los amigos de la tricolor se opondrán de forma radical?

Cien años. Los que, por cierto, cumplirá la cabalgata del Ateneo en la edición de 2017. Todo estaba previsto para que Juan Ignacio Zoido encarnara ese año al rey Baltasar. La entidad de la calle Orfila ya intentó que lo fuera hace un par de años. El entonces alcalde dijo que sí, pero en pleno verano, con la crisis económica de fondo y la valoración de los políticos por los suelos en las encuestas del CIS, se echó para atrás. Se recurrió entonces al matador de toros, Eduardo Dávila Miura. Y con Zoido quedó el compromiso de 2017. Pero el honor del centenario será para Juan Espadas, siempre que no se lo impidan los de la bandera republicana.

Sueldos.También estaba previstro elevar el salario de los concejales del gobierno si el PP hubiera renovado la mayoría absoluta. Fíjense que Montoro ha anunciado esta semana una subida de sueldo a los funcionarios. El criterio era que cobraran como secretarios de Estado. Ahora se explica que Asunción Fley, que ha perdido dinero durante cuatro años, aceptara repetir en la lista.

La primera multa. El gobierno local ha puesto especial interés en difundir que ha sancionado con 600 euros a la empresa concesionaria del bar del acuario por la instalación de veladores sin licencia. Está por ver, como la máquina de tren, si pone el mismo empeño en las calles del centro, que son el Despeñaperros urbano donde hay que echarle… inspectores.

Zoido busca más sueldos para los concejales del PP

Carlos Navarro Antolín | 18 de julio de 2015 a las 5:00

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La oposición es dura. Quema. Pero sin encima es en condiciones adversas generadas por tu propio partido político (¡Al suelo, que vienen los nuestros!), la cuesta arriba se pronuncia tanto que conduce a un palomar donde hay que rezar para que funcione el aire acondicionado y hacer oposiciones para conseguir un despacho individual. La Ley Montoro –el tiro en el pie que se ha pegado el PP– restringe el número de sueldos en los ayuntamientos con el objetivo de racionalizar el gasto de las entidades locales, que se emborracharon de ingresos en los años de boom inmobiliario dejando en jaque las arcas del Estado. Se trata de una norma que en el caso de Sevilla solo concede salarios íntegros a 22 de los 31 concejales. Permite también trabajar fuera de la Plaza Nueva y seguir siendo concejal, incluso recibiendo un sueldo reducido del Ayuntamiento. He aquí la clave, para algunos. Yhe aquí el chollo, para otros. Esta opción se convierte en algunos casos en toda una oportunidad para cobrar en el trabajo de toda la vida y, al mismo tiempo, tener un sobresueldo público. Es lo que técnicamente se llama la dedicación parcial, que puede ser declarada en diferentes porcentajes: 25%, 50% o 75%. Hay que justificarla, pero para eso está la ingeniería política de colocar a los concejales aspirantes a sobresueldo en consejos de administración, patronatos, fundaciones, comisiones y otras sesudas instancias que generen esa sensación de frenética actividad que se haga merecedora de una retribución mensual.

El Grupo Popular tiene 12 concejales tras el batacazo sufrido en las últimas elecciones. La organización del nuevo Ayuntamiento, aprobada en el Pleno correspondiente, sólo permite que cinco de ellos cobren un sueldo íntegro (el 100%de lo estipulado), que son Juan Ignacio Zoido, Alberto Díaz, Gregorio Serrano, Beltrán Pérez e Ignacio Flores. Ahora mismo hay siete sin ningún ingreso municipal.

Zoido ha dirigido una carta al alcalde, el socialista Juan Espadas, en la que pide un sueldo en modalidad reducida para seis de esos siete concejales, por lo que solicita la dedicación parcial en diferentes porcentajes. El único concejal del PP para el que se no ha hecho ninguna gestión al respecto es Javier Landa, catedrático de Universidad, que parece que se conforma con su retribución como docente.

El objetivo está claro. El PP busca el ardid de las declaraciones parciales para asegurar un salario municipal para casi todos sus ediles. Varios de ellos tienen puestos de trabajo garantizados, por lo que los ingresos municipales se convertirán, en la práctica, en sobresueldos.

El salario de un concejal de la oposición en el Ayuntamiento es de 1.850 euros. Zoido pide a Espadas la mitad de ese salario (925 euros) para María del Mar Sánchez Estrella, documentalista en canal Sur; José Luis Vargas, director del estudio de Arquitectura Orfila 11;María Dolores de Pablo-Blanco, que antes de ser concejal procedía de la Empresa Pública del Suelo de Andalucía; Francisco Pérez, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Pablo de Olavide, y Pía Halcón, licenciada en Bellas Artes y restauradora de profesión. Hay un sexto concejal, José Luis García, ex presidente de Nuevas Generaciones de Sevilla, para el que se pide un 75% del sueldo, unos 1.390 euros mensuales.

La última palabra la tendrá el alcalde, Juan Espadas. El PP hizo una ley en pleno poderío electoral que convirtió la política municipal en una actividad mileurista. Ironía del destino, esa ley la firmó el número uno por la lista electoral de Sevilla: Cristóbal Montoro.

La utilidad de Zoido

Carlos Navarro Antolín | 5 de julio de 2015 a las 5:00

08/05/2015: Explanada del Campo del Betis el vacino Lenin Castro hace
Estará en el puesto donde sea útil para Sevilla. Zoido ha trazado su propia hoja de ruta deliberadamente difusa, estratégicamente indeterminada e interesadamente opaca. Lo lleva haciendo varios meses. Envuelto en la bandera carmesí, ha dejado todas las puertas abiertas con una declaración vaga que tiene muy poco que ver con el Zoido de 2010, cuando con toda rotundidad dijo que si después de las elecciones de mayo de 2011 no era alcalde, dejaría la vida municipal. Lanzó la moneda sin ningún miedo y salió la cara de la Alcaldía. Vaya si salió. Ahora es distinto. ¿Quién, cómo y cuándo se decide la utilidad de Zoido para con Sevilla? La teoría de la utilidad del ex alcalde recuerda al cofrade de reconocido prestigio al que se le preguntaba cada año por pura cortesía en qué puesto de la cofradía quería salir. Y el cofrade, viejo en cuaresmas y zorro en política cofradiera, respondía como Zoido cuando le meten la alcachofa y no se atreve a decir que aguantará en el Ayuntamiento hasta 2019.

–Donde sea útil a la cofradía.

Y siempre le daban un puesto de relumbrón en el cortejo en reconocimiento a sus años de servicio. La junta de gobierno nunca tenía dudas sobre el concepto de utilidad que tenía aquel destacado cofrade. Pero cambiaron las juntas de gobierno, llegaron los jóvenes y un año le dieron una vara en un tramo perdido. Y ahí, en ese lugar donde no se otea el paso de Cristo, ni se oye la música del pasopalio, aquel hombre curtido en horas y oropeles se autodeclaró inútil para la cofradía. ¡Vaya por Dios! Para sentarse en una grada de sol, siempre había tiempo, debió pensar para sus adentros. Ya no era útil, qué desgracia. Ay, pena, penita mía…

Zoido está esperando un puesto, digamos las cosas claras porque el público no acepta milongas. Y el PP se lo dará, como se lo dio a Soledad Becerril en 2000, aunque la ex alcaldesa gozaba entonces de línea directa con Aznar, que logró ese año una mayoría absoluta trabajada después de cuatro años en minoría y posteriormente enterrada con la boda megalómana y pretenciosa de la hija en el Monasterio del Escorial. Zoido está a la espera de destino, como tantos otros dirigentes del PP, en la cola de Génova aguardando turno con el qué hay de lo mío con la de cosas que yo he hecho por este partido. La condición de líder de la oposición municipal es su única liana mientras se le hace hueco en la lista del Congreso de los Diputados o en la del Senado. Será Javier Arenas quien decida sobre la utilidad de Zoido, porque a Zoido sólo le cabe aguantar en el palomar, o salir de la Plaza Nueva para no volver. En todas las demás opciones, no es dueño de su destino. La teoría de la utilidad es la coartada, el argumentario para aguantar, la arquitectura teórica para sostener una situación a todas luces incómoda. Monteseirín aguantó en su día y no le dieron nada. Pero la alta cúpula del PP sí tiene claro que Zoido será repescado, para lo cual tendrá que reconciliarse con Arenas por la vía exprés. No se olvide que en política se tarda un minuto en formar una UTE cuando hay un interés o un enemigo común. Cospedal está a la baja, por lo que el puente para sortear a Arenas ha quedado dinamitado, más aún tras aquella nefasta aventura de la presidencia regional (“Estoy negro”, dijo Zoido entonces al comité ejecutivo). Los presidentes nacionales del PP pasan, pero en el corral de Andalucía sólo hay un gallo, que no está en Morón, sino cacareando en el AVE va y el Ave viene.

Arenas querrá ser número uno por Sevilla siempre que Hernando lo sea por Almería. Zoido tiene tres opciones: ir en esa lista a la Carrera de San Jerónimo junto a su antiguo amigo, aspirar a ser senador por Sevilla, entrando en un irónico conflicto con José Luis Sanz; o esperar a ser senador autonómico cuando Arenas deje libre una plaza. Fuera de estas combinaciones, siempre quedan puestos institucionales de menor rango en caso de que el PP revalide el gobierno de la nación. Pero tal vez para esos puestos Zoido ya no se sienta útil. Y entonces prefiera ver la cofradía desde los palcos.

El PP de Gila: “¿Hay alguien ahí?”

Carlos Navarro Antolín | 24 de junio de 2015 a las 5:00

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NO sabíamos nada de Zoido desde que se fue del Pleno de toma de posesión de la corporación como se despiden los toreros de las tardes aciagas: a paso de mudá y apretando los dientes por si caen almohadillas de la Cruz Roja. Sí, así abandonó el Salón Colón a mediodía del pasado 13 de junio: por una escalera secundaria, arropado por varios de los concejales y empleados del Grupo Popular, y soportando una pitada de los haraposos de diseño que suelen ser muy valientes cuando actúan en manada. No hubo almohadillazos, porque la Cruz Roja la preside Amalia Gómez, pero se llevó una bronca que no pudieron neutralizar las palmas de apoyo de ediles y asesores. Desde ese día nada hemos sabido del grupo político con más votos del Ayuntamiento. Nadie ha dicho esta boca es mía, salvo Asunción Fley para presentar su dimisión. Días de silencio en los que el PP de la Plaza Nueva parece presidido por Gila:

–¿Oiga? ¿Es el PP? ¿Hay alguien ahí?

Ganó las elecciones y se fue como si las hubiera perdido, cuando debió bajar por la escalera principal, con la cabeza alta y reclamando el primer sitio que, pese a la debacle, le habían concedido las urnas, ¿o no?. Era el día de enseñar los piños, como enseña la Pantoja –“¡Dientes, dientes!”– y no de evacuar el Ayuntamiento como si se acabara de recibir en la centralita un aviso de bomba. El PP sevillano no se cree sus propias teorías de consumo interno. El partido parece noqueado desde aquella noche. A muchos de sus miembros se les ha estreñido el rostro, pareciera que están tratando de buscar a los traidores, caminan por la calle creyendo toparse con alguno de esos 60.000 sevillanos que han dejado de votar al partido de la gaviota y que no han sabido reconocer las bondades de una gestión de cuatro años. “Nos han echado como si fuéramos delincuentes”. No se esperaban jamás semejante resultado. En la primera reunión de los doce electos, celebrada en el Real Alcázar, Zoido pidió perdón a José Luis Vargas, el arquitecto que ocupa el puesto quinto de la lista, por haberlo metido en la “aventura” de gobernar Sevilla y acabar en un despacho compartido del palomar.

Y Juan Espadas, mientras tanto, disfruta de la vía expedita, ancha es Castilla y horrible Imagen. Nadie del PP ha dicho ni pío, por ejemplo, de la constitución del nuevo gobierno, con un alcalde al frente y con Carmen Castreño y Antonio Muñoz sobrecargados de competencias, brazos del Atlas que sostiene el gobierno de Espadas, pese a que hay nada menos que dos ediles socialistas de miranda, orilladas en sendos distritos. Unos con tanto y otras con tan poquito. A Zoido le criticaban la concentración de competencias en pocos ediles, sobre todo en Gregorio Serrano, pero nadie de los doce concejales del PP ha salido del burladero ni a pegar un mantazo. Zoido dice que se queda hasta 2019. Claro que se queda. Primero, porque tiene que jugar sus opciones de ir al Congreso o al Senado en las generales de noviembre. Segundo, porque las novedades anunciadas por Rajoy en el PP dejan vivo, coleando y enredando al que manda en Andalucía: Javier Arenas. “¡Mira Sevilla, presidente, mira Sevilla…! Hay que hacer algo”, cuentan que le susurraba a Rajoy al oído en el despacho de Génova donde se seguía el escrutinio.

La fuerza de Zoido está ahora en enrocarse en el palomar, vender muy cara su salida del Ayuntamiento y mantener bloqueada la expectativa del partido de ir creando un candidato con posibilidades. Si deja la Plaza Nueva, pierde la única liana a la que agarrarse en política. Ayer se estrenó, diez días después de la toma de posesión, por medio de un comunicado del PP provincial. Valoró un asunto de plazos de la Zona Franca, un tema que los sevillanos no paran de comentar en tabernas y cafés de franquicias… Por las que hilan. ¿Que el Papa quiere poner fecha fija a la Semana Santa? Si aquí la gente está hablando de la Zona Franca, qué cosas dice este argentino. Pareciera que Gila continúa: “¿Es el PP? ¿Hay alguien ahí?”

Fley dimite: sólo queda Landa de la tripleta de 2011

Carlos Navarro Antolín | 17 de junio de 2015 a las 5:00

Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda
HA sido el pilar más sólido de la arquitectura del zoidismo. Y ya es revelador que la Hacienda local haya sido lo que mejor ha funcionado en cuatro años de mandato. Hacienda nunca genera votos. El Fisco es como el árbitro en el fútbol: mucho mejor cuanto menos se note. Asunción Fley ha sido una marca de rigor en el escaparate de un gobierno con escasos logros materiales y con una publicitada hiperactividad social de su jefe de filas.

A Zoido se le va el segundo de los independientes estrella que fichó para la lista electoral de 2011, la gloriosa, la de la mayoría absolutísima, la que endiosó a algunos cargando de barro sus zapatos. Maximiliano Vílchez fue el primero en decir que no repetiría. Se bajó del tren antes del maracanazo electoral. Y ahora se apea esta funcionaria municipal que no pocos compañeros de gobierno han visto como la implacable Merkel del ejecutivo, la que quitó los caramelos de las carrozas que componían la cabalgata de poder de los veinte ediles. Fley ha ejercido en el gobierno con la diligencia del buen padre de familia, por usar una expresión del vigente Código Civil. Y eso ha irritado a muchos hijos deseosos de gastar más y de llegar más tarde a casa.

Sólo queda Landa de los tres independientes estrella del glorioso 2011. El profesor universitario tiene mucho más fácil la compatibilidad de la cátedra con la asistencia a los Plenos. Con su retorno a las aulas, gana algo más de sueldo que como concejal del gobierno y mantiene la posición en el Ayuntamiento. Tiene hasta el tranvía de Monteseirín para desplazarse desde la facultad de Ramón y Cajal hasta la Plaza Nueva con toda comodidad. Sólo necesita el bonobús.

El Grupo Popular no ha hecho más que empezar una travesía mucho más dolorosa que la de 1999, cuando el volantazo de Rojas-Marcos mandó a Soledad Becerril y a sus chicos a la oposición. La caída ahora ha sido más dura, porque la altura ha sido mucho mayor. El rearme para ejercer la oposición no será fácil, ni sonará la música celestial durante las maniobras de quienes pretenden coger posición en la carrera del pos-zoidismo. El jefe se queda, por el momento. El PP se asegura así cierto orden en el grupo hasta las elecciones generales. Soledad Becerril hizo lo mismo en 1999, hasta que Aznar la repescó como vicepresidenta del Congreso de los Diputados tras la mayoría absoluta de 2000.

Fley dimite y Zoido se queda. La dos se va y el uno aguanta. A Fley le cabe el honor de haber dejado las cosas mejor de lo que se las encontró. Tiene la conciencia muy tranquila. Nunca ha sido política. Ha estado en política, que no es lo mismo.

Se va Fley. Y se lleva el cochino de la mesa de su despacho, en cuyo lomo exhibe el principio general de sus criterios de gobierno: “No hay mejor ahorrar que poco gastar”. El nuevo alcalde anunció en su discurso de investidura la creación de empleo público a base de aumentar la declaración de servicios esenciales. Las 800 vacantes ya serán menos en unos meses. Espadas no tiene cochino en la mesa. Pero se ha encontrado la despensa llena.
Entrevista a Asunción Fley, delegada de Hacienda

Arenas echa sal en la herida

Carlos Navarro Antolín | 9 de junio de 2015 a las 5:00

Sev.
OCURRIÓ al término de la junta directiva provincial del PP, cuando el reloj ya casi marcaba las fatigas de dos horas de sesión. El factótum del partido en Andalucía, la única voz del sur que tiene fuerza en la sede de la calle Génova, tuvo la cortesía de pedir la venia al presidente provincial, Juan Bueno: “Juan, ¿tú quieres cerrar?” Y Juan no quiso cerrar, dejó el honor del último turno de palabra a Javier Arenas, vicesecretario general que había estado dirigiendo la reunión e incluso bajando a la arena de responder a algunos de los encendidos representantes de pueblos y distritos. El pavo real desplegó el colorido de su cola donde mejor sabe: las reuniones del PP sevillano. Para eso es el líder natural. Comenzó con un dato objetivo: se ha recorrido casi cuarenta pueblos de la provincia, dando barzones por las carreteras de Dios, pegando abrazos y obsequiando con pellizcos en la mejilla a esos candidatos condenados a ser líderes de la oposición. Desarrolló un discurso en positivo con referencias al “orgullo” de ser el PP en los momentos duros. Es sabido que jamás le han gustado ni los versos libres ni la estrategia de quienes han querido presentarse por encima de las siglas. En la pasada campaña sólo se le vio en la capital con ocasión del mitin de Rajoy organizado en un palmo de terreno del Prado de San Sebastián. Y estuvo callado en la primera fila. Pero Arenas se despachó a gusto en la junta directiva provincial a puerta cerrada. Habló del viento favorable que sopló en 2011, cuando las siglas del PP estaban robustas y esa fuerza aupó a muchos candidatos. Y admitió los tiempos difíciles que ahora se viven y que invitan a aguantar el tirón, pero siempre bajo las siglas, con el partido como núcleo único donde todo debe forjarse. Y ahí, justo en ese momento, cargó contra las apuestas por los independientes en las listas electorales. “Este partido es de los que estamos aquí, de los que hemos enterrado a compañeros por defender nuestras siglas, no de los independientes”.

Tenía muy cerca a Juan Ignacio Zoido, que en los días de campaña había presumido por enésima vez de no haberse criado en las juventudes del PP, ni de necesitar de la política para subsistir –dos verdades irrefutables– cuando soltó la perla mayor: “El que piense que está por encima del partido se la acaba pegando”. ¿Se refería a la sangría de 60.000 votos que se le han ido al alcalde? ¿Esta aludiendo a una lista electoral cuyos principales puestos estaban reservados a independientes mientras a los perfiles políticos se le habían reservado localidades en la grada de sol? Así lo entendieron todos. No había que ser licenciado en Ciencias Políticas para oír el ruido del “misil” ni apreciar la dureza de la “daga”, según los calificativos usados por varios asistentes, que Arenas acababa de lanzar contra Juan Ignacio Zoido en los minutos finales de una junta directiva provincial celebrada en cierto ambiente de tensión contenida, toda la tensión que se suele evidenciar en un partido donde casi no existen disensiones internas. Arenas acababa de hacer una defensa del militante puro y duro frente a los concejales que sólo calientan el sillón en tiempos de gobierno.

Juan Bueno abrió la junta con un discurso sin autocrítica pese al descalabro electoral. Hizo una hábil faena de aliño donde sólo destacó, quizás, su rechazo a admitir que los 95 candidatos del PP no sean capaces de ser alcaldes. Tal vez fue un escudo para que esos candidatos tampoco lo culpen a él.

Zoido habló para pedir unidad hasta las elecciones generales, una estrategia de pelotazo hacia adelante y a seguir con el partido. Cualquier solución o medida debe ser pospuesta para no abrir más grietas. Tan sólo se permitió cierto análisis del 24-M al considerar que Ciudadanos ha restado votos al PP en la capital. Poco más.

El presidente de Nuevas Generaciones en Andalucía, Luis Paniagua, estuvo especialmente pesimista de cara a las generales. Defendió la necesidad de una transformación a fondo del partido. Arenas restó tensión en ese momento tras una intervención apocalíptica: “A Pani lo vamos a tener que fichar de animador para las próximas elecciones, ¿eh?”.

Cristobalina Moro, presidenta del PP en el distrito San Pablo-Santa Justa, tuvo una intervención sonada. Denunció que durante cuatro años no se había oído la voz de los distritos. Narró que el partido había alcanzado el Everest con los veinte concejales, pero que después el personal se había quedado mirando las nubes para despeñarse finalmente. Se emocionó durante su discurso, de tal forma que Arenas intervino: “No te preocupes, Cristi, cálmate y luego te volvemos a pasar el micrófono”. Zoido le respondió asegurando que tenía constancia al detalle de lo duro que se había trabajado en los distritos porque había estado personalmente al tanto, pero que pedía disculpas si esta militante consideraba que no había sido así:“Te ruego que me perdones”.

José Leocadio Ortega, mayoría absoluta en Pilas, abogó por la unidad y el trabajo. Se puso de ejemplo al perder la mayoría absoluta en 2011 y ponerse a trabajar desde aquel día para su recuperación. La candidata por Villamanrique se quejó del escaso apoyo del aparato provincial, “salvo Juan de la Rosa”, coordinador de la campaña. Afeó que no se le avisara de la visita al pueblo de la subdelegada del Gobierno con motivo del Plan Romero. Y José Luis García, delegado del distrito Sur, clamó para que Rajoy levante el pie del acelerador y permita más alegrías en el final de la legislatura. Pero ningún concejal de la capital presente en la sala dijo ni mú en clave local. El silencio de los corderos. Los independientes no pudieron decir esta boca es mía. No estaban. No son del partido, ni el partido es de ellos. El campo es para quien lo trabaja, y el PPpara sus militantes. Palabra de Arenas. Que tome nota Zoido. Aquellos partidos de pádel en Antares se perdieron como se perdió Ecovol. Zoido aún está pagando la factura de la aventura de la presidencia regional donde muchos arenistas se sintieron orillados. Ni olvidan, ni perdonan.

Los lodos de una alta expectativa

Carlos Navarro Antolín | 25 de mayo de 2015 a las 5:00

24/05/15 Reacciones a las elecciones del Ayuntamiento de Sevilla Part
La mayoría absoluta más absoluta de la democracia. Y el bajonazo más pronunciado y doloroso que lamina el extraordinario crédito que los vecinos de Sevilla habían dado nunca a un candidato. Juan Ignacio Zoido pierde el 16% de los apoyos recibidos hace cuatro años, un hundimiento en toda regla maquillado por una victoria en número de votos conseguida con foto finish. Los préstamos de votos que auparon al PP a la cúspide con casi un 50% de los apoyos, han quedado crudamente cancelados. Alguien en el PP de Sevilla debería entonar la célebre frase de Felipe González en 1993, cuando el PSOE quedó relegado a una mayoría simple: “He entendido el mensaje”. Echar la culpa a Rajoy de la caída en más de 65.000 sufragios es enrocarse en una mentira de consumo interno. Las mayorías absolutas de los populares en Tomares, Pilas y Herrera demuestran que la figura de los alcaldes y su gestión son valoradas por el electorado. La estrategia de recurrir continuamente a denunciar el bloqueo de la Junta a los grandes proyectos de Sevilla y de aludir a la herencia recibida se ha demostrado, cuando menos, muy endeble para convencer a los prestamistas del voto para que renovaran la confianza un mandato más. Los sevillanos han castigado una gestión plana, con más logros inmateriales que apreciables por el ciudadano de a pie. Y, sobre todo, han votado con el recuerdo de la gran expectativa generada por el candidato Zoido hace cuatro años, cuando fue literalmente vitoreado por el público en la procesión del Corpus y se generó la denominada Zoidomanía, después de que su gabinete ya viniera de explotar el Efecto Zoido en los años de la oposición. Expectativa disparada, fracaso absoluto. Que la última esperanza dependa cuatro años después del escrutinio de un 5% es una prueba suficiente de la debacle electoral.

Es evidente que al electorado le ha importado muy poco el saneamiento de las cuentas. Resulta palmario que los reiterados mensajes sobre la herencia recibida han sido baldíos. Zoido se encontró un Ayuntamiento con una deuda de más de 700 millones de euros, sometió la economía municipal a un Plan de Ajuste y limpió la lista débitos con los proveedores. Basar el principal logro del mandato en la gestión de la Hacienda local ha resultado infructuoso. Pareciera que el votante no castiga las siglas vinculadas con la corrupción, como se ha visto en las autonómicas andaluzas, ni premia las directamente ligadas a la buena administración que permite recuperar la confianza con los bancos, como queda patente con los resultados del Domingo de Pentecostés. El votante castiga la altísima expectación concitada en torno a una figura política que en un plisplás fue alcalde incontestable de Sevilla, presidente de la Federación de Municipios y Provincias y hasta presidente regional del PP. La política, como la televisión, tiende a quemar los productos de éxito rápido. Zoido ha sido valorado como un superhombre durante muchos meses, un político al que sólo faltaba encomendarle acabar con el calor en Sevilla. Tan alta expectativa ha terminado por generar una frustración que deja en tenguerenge al PP de la capital, amén del estrepitoso balance cosechado en la provincia. El partido de la gaviota está necesitado de una profunda sentada, como diría Luis Aragonés.

El Grupo Popular se queda ahora con 12 concejales, los mismos que obtuvo Jaime Raynaud en 2003. Arenas quitó a Raynaud una tarde de junio de 2006 porque no garantizaba el crecimiento electoral, no sacaba rédito a los escándalos del gobierno de coalición del PSOE e IU, según los sondeos internos del partido.

Espadas tiene opciones serias de ser alcalde. Puede gobernar en solitario, como ya hizo Manuel del Valle en su primer mandato, o mediante la fórmula del tripartito. El verdadero ganador de unas elecciones es el que gobierna. Soledad Becerril fue alcaldesa con diez ediles en 1995. Pero el PSOE y Espadas saben que no han sacado provecho del batacazo electoral de Zoido, lo que revela que el partido sigue preocupantemente varado en la capital, donde no gana unas municipales en número de votos desde 2003. El Grupo Socialista se queda con once concejales, que sigue siendo la cifra más baja del puño y la rosa en el otrora fortín andaluz. Espadas apenas ha sumado tres puntos porcentuales más de apoyo, un balance paupérrimo si se compara con la caída del actual alcalde. El electorado no ha premiado una labor de oposición basada en la moderación y estudiada para pasar muy por encima de cualquier asunto espinoso que afectara al gobierno, una actitud motivada por el miedo a que el PP recordara cualquiera de los escándalos de los tiempos de Monteseirín que siguen su curso en los juzgados. El gobierno y la oposición se han parecido en demasiados momentos en su estilo de hacer política: sin chispa, ni sal. Política light.

El PP se desmorona en la capital mientras el PSOE ha sido incapaz de crecer. Zoido ha terminado asumiendo proyectos demasiado vinculados a Monteseirín: la Lonja del Barranco y la ampliación del tranvía a Santa Justa. Y el Grupo Socialista no ha sabido sacudirse a Monteseirín para dejar de ser la diana en la que el gobierno del PP lanzaba los dardos para achantar a los chicos de Espadas.

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Once autobuses y una pulsera

Carlos Navarro Antolín | 21 de mayo de 2015 a las 5:00

pulsera
LA camisa blanca sustituye al coche oficial como símbolo de poder en tiempos de penuria. Pedro Sánchez y Antonio Gutiérrez Limones aparecieron ayer de blanco. Rajoy, Moreno Bonilla, Zoido y Arenas gastaron también camisas albas. El mitin del Prado de San Sebastián fue casi un micromitin. Estaban preparadas ochocientas sillas, que se quedaron en seiscientas. El formato está desfasado. El mitin ya no sirve para enseñar músculo, tan sólo para lograr la conexión en directo con el telediario, que es lo importante. Se cita a las personas a las siete y media de la tarde, la melodía sube de volumen a las ocho menos diez, que para eso el poder tiene licencia para llegar tarde, y la cúpula escenifica una entrada entre abrazos y besos por el pasillo central, una liturgia en la que el lince Arenas siempre fija la vista en los que están más lejos, que son los que se muestran doblemente agradecidos por el guiño inesperado. Una liturgia en la que Magdalena Ybarra le coloca a Rajoy una pulsera electoral: Pasión por Tomares, la localidad donde se presenta a la reelección José Luis Sanz, que no fue candidato a la Presidencia de la Junta porque el dedo del presidente no lo señaló. No hubo dedazo, pero sí muñeca.

Revuelo de camisas blancas y confesiones al oído. Los datos internos del PP apuntan a que la gaviota será la más votada en los once municipios de mayor población en Andalucía: las ocho capitales, Jerez, Marbella y Algeciras. Las mayorías absolutas son comoArmada: ni están, ni se les espera.

Un vídeo sobre las bonanzas de España precede a Rajoy. Aparecen monumentos, playas cristalinas, industrias pujantes, científicos entre probetas, ingenieros trazando puentes, niños inmaculados… Y hasta un lince. Pero un lince auténtico, no Arenas, sino un lince del coto, de los que protege la Junta. ¿Quién ha sido el lince del PP que a su vez ha puesto un lince en el vídeo? Si la Junta cualquier día le pega el cambiazo al Hércules del escudo para birlarle un león y colocarle un lince. Menudo lince.

Nadie habla del futuro en los atriles de los mítines. No hay razón, sólo emoción. Y una emoción de bajo coste. Todo es el pasado, un ritual destinado a la encuadernación de un tomo con un título dorado en el lomo: Elogio del buen administrador. Moreno Bonilla dice que Sevilla ha mejorado mucho gracias al esfuerzo de los sevillanos. Y después dice que también gracias al trabajo de Zoido, claro. El líder malagueño refiere los casos de corrupción en Mercasevilla y en la Fundación DeSevilla. Y hasta se acuerda de las facturas falsas, aquel caso venteado por Zoido en un debate electoral. Y destaca el saneamiento de la Hacienda local hispalense. Moreno tilda de “sello de identidad” que el PP sanea las cuentas donde gobierna.

Zoido hace balance de sus cuatro años de alcalde. Rajoy también ensalza el orden en las cuentas. Salvo referencias a la Zona Franca, no hay grandes alusiones a proyectos específicos de futuro. Todo es pasado. Rajoy con la barrila del rescate evitado en 2012. Y Zoido con las medidas de austeridad que tuvo que tomar en 2011. La alusión más parecida a un proyecto de futuro fue la realizada a la Zona Franca, en la que el gobierno local ha trabajado estos cuatro años. Otra vez el pasado. El alcalde le explicó a Rajoy que se encontró Emasesa con pérdidas económicas. Zoido es la seguridad porque no ser mete en jaleos. “Somos previsibles”, proclamó el candidato a la reelección. Y tanto, contestó uno del público en voz baja.

Varios concejales del gobierno aguantaron de pie. El profesor Landa, muy próximo al escenario, donde todo el mundo pudo verlo. Gregorio Serrano, Curro Pérez (que venía con pañuelo y polvo del primer día de camino del Rocío de Triana, tipo Indiana Jones) y Rafael Belmonte, todos en vertical.

Las mechas rubias están en extinción. Como los autobuses para traer a incondicionales de la provincia: sólo once. Ay, de aquellos tiempos con sesenta autobuses en la explanada de Fibes. Los autobuses a los mítines son lo que los camiones a las ventas de carretera: cuantos más haya, mejor.

Las camisas blancas desaparecieron. “La política es una actividad noble”, dejó dicho Rajoy. El blanco es el color de la inocencia. En las previas del mitin hay operarios que pasan la fregona al escenario. Y hay gente que se abraza pese a que antes y después se echan fango. La liturgia de la mentira. Todo sea por el minuto de telediario, el vellocino de oro de los políticos en campaña.

La guía secreta de los urinarios corre peligro

Carlos Navarro Antolín | 14 de mayo de 2015 a las 5:00

urinarios
La tan alabada micropolítica tiene sus riesgos. Está muy bien, muy moderno, muy europeo, muy transversal, muy sostenible y todas las monsergas que se dicen ahora, basar la gestión municipal en tener a punto las escuadras de policías, barrenderos y autobuses de Tussam para que Sevilla funcione como un reloj de Torner. A Zoido lo critican por haber sido un alcalde excesivamente localista estos cuatro años. Será por eso que en este nuevo programa electoral ha fijado su compromiso de luchar para que Sevilla acoja una cumbre de Jefes de Estado iberoamericanos y ha ofrecido una sede en la Cartuja para el Singularity University, que la gracia está en oír cómo el alcalde pronuncia lo del Singularity University, que es mucho más complicado que lo del Open Government que le dio por decir en 2011. Qué vía crucis pasaba el hombre cada vez que el asesor (enemigo) le indicaba que tocaba hablar del dichoso Open Government, con lo fácil que es anunciar las medidas de un gobierno abierto, abierto a dialogar con Ciudadanos si hace falta.

Si se rasca el pelo de la dehesa del programa de las 333 medidas de Zoido, con cuya lectura estamos ganando días de indulgencia, se comprueba que este alcalde sigue siendo el mismo. ¿Quién osaba decir que había cambiado tras la borrachera de los 20 concejales? Lenguas viperinas… Sigue siendo el mismo, qué alivio. La micropolítica está salvada con la medida 164, que dicho así parece una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, pero que no es más que la enésima promesa del alcalde. La medida 164 anuncia la creación de una red de urinarios en el casco histórico monumental. Toma del frasco: retretes para todos los turistas con piel de salmonete y paella precocinada de las doce del mediodía. Retretes para tantísimos sevillanos que no saben dónde hacer pipí cuando recorren el centro, este centro tan grande e inabarcable donde cabe de todo menos los árboles para dar sombra. Ysí, los veladores también caben, ¿pasa algo por recordarlo?

El riesgo de esta micropolítica que se refleja en la medida 164 es que acabará con la ruta secreta de los retretes de Sevilla, esa que maneja una selecta minoría que conoce a la perfección dónde están esos urinarios que son como acudideros en momentos de verdadera angustia. Zoido quiere acabar con esa ruta de la que ya adelantamos en su día algunos lugares claves tras el levantamiento parcial del secreto del sumario. Si la derecha nos llena el centro de casetas prefabricadas para orinar, se acabó el entrar a miccionar en el Colegio de Abogados preguntando por cualquiera de los siete mil colegiados o sin ni siquiera preguntar:entrando directamente con decisión, mucha decisión, hacia el patio porticado y girando después a la derecha. Qué maravilla de urinarios, que limpieza inmaculada, qué pulcritud. Ahí está la clave para que José Joaquín Gallardo repita como decano por los siglos de los siglos. Amén. Gallardo no es que sea ya decano, es todo un decanísimo. Hay gente que paga las cuotas del Colegio de Abogados para tener servicio limpio en el centro todo el año, como hay quien pagaba las de la Asociación de la Prensa para garantizarse derecho a caseta. ¿A que sí?

Y cómo acabar con la costumbre de entrar en el Círculo de Labradores de la calle Pedro Caravaca con la excusa de contemplar tan precioso patio después de pasar junto al retrato de Queipo de Llano. Si consigue franquear la puerta giratoria, tiene derecho a servicio con máquina limpiabotas. Pero la máquina carece de crema. Ni marrón, ni negra. Pero allí está ella, como un símbolo más de la cantidad de cosas que se mantienen en Sevilla aunque no respondan a la función inicial.

En cuanto el alcalde pueble el centro de letrinas sin gracia ni sabor alguno, como casetas de obra de Sacyr, seguro que los conserjes de tantos edificios dejarán de hacer la vista gorda. Se nos acabará la guía secreta como se acabó el acceso libre a los servicios del Hotel Inglaterra, a los que pusieron control para que sólo sean usados por los clientes, porque el chorreo de sevillanos entrando en estos servicios, sin pedir siquiera un vaso de agua en el Trinity, era ya de poca o ninguna vergüenza.

Corremos un serio riesgo también de quedarnos sin acceso libre a los servicios del Círculo Mercantil, donde en Semana Santa se puede usted escapar por el callejón de Monardes, como a los de las oficinas municipales del Laredo, donde nadie le parará en la puerta, sólo tiene que entrar con decisión y optar por la escalera o por el ascensor.Si elige el ascensor tenga en cuenta que concede más tiempo a la chica del mostrador para que le lance un arpón en forma del qué desea. Diga que tiene cita con alguien del Consorcio de Turismo, habitualmente esta coartada funciona, porque allí va gente muy variopinta. En estas oficinas municipales hay un servicio por cada planta, todo un lujo desconocido con el que ahora acabará el despiadado Ayuntamiento si cumple la promesa 164.

Poco conocidos son los servicios de la librería San Pablo, en la calle Sierpes, donde se puede hacer el sueco preguntando por alguna biografía de Rouco. Muy recurrentes son los de las hamburgueserías franquiciadas, no siempre limpios, muy calurosos y casi siempre carentes de papel higiénico. Estos últimos urinarios casi no merecen entrar en la guía. Hay horas en que recuerdan a los retretes de gasolineras de los años ochenta.

La enmienda que de verdad debería haber introducido Zoido es la de reabrir los servicios subterráneos que siguen existiendo delante del Archivo de Indias. Ode simplemente Indias, como decía la frívola ministra Carmen Calvo. Esos servicios sí que son históricos, pues en ellos se rodó en 1982 una de las grandes escenas del cine de humor español: la de la película To er mundo e güeno, de Manolo Summers, quien iba alertando a los usuarios de la presencia de un león que se comía las colitas… La auténtica fiera no rugía en los tendidos, sino junto al w.c.

Más le vale al PP reabrir los urinarios de Summers. Sin león, pero con papel higiénico. Y colocar sombra en el eje que forman la Avenida, la calle San Fernando y la Puerta de Jerez. El sevillano sabe sobrevivir sin fuentes de agua potable y sin sombra. Y a la hora del pipí se las apaña estupendamente, como se las apañaba en las bullas de Semana Santa hasta que empezaron las estampidas. Hasta la movida del Salvador se organiza a la perfección según el sexo. Ellos orinan en Oropesa. Y ellas en Acetres. Y ahora la micropolítica se quiere cargar este patrimonio inmaterial del sevillano como si fueran árboles de Almirante Lobo. Qué falta de piedad. Esta derecha no conoce límites.

Golpes de maza

Pocos y mal avenidos. Ninguna encuesta da opciones al Partido Andalucista de retornar al Ayuntamiento. Llevan fuera desde 2007, cuando Agustín Villar se quedó a 700 votos de obtener dos concejales. El caso es que el PA sigue viviendo su segunda travesía del desierto sin otear siquiera un oasis. Yresulta que la formación en Sevilla está dirigida por una gestora tras el enésimo conflicto interno. Aún así, hay que reconocer el entusiasmo y la vitalidad que le está poniendo a la candidatura la cabeza de lista, Pilar Távora. Su papel en la campaña y en los meses previos es más que meritorio para hacerse un hueco.

Un clásico. Decíamos antier que habíamos evolucionado hasta un estado de felicidad sin límites al comprobar que hay partidos que prometen convertir el río en un “caudal de oportunidades”. Aún hay más. Ya hay programas, ¡cómo no!, que usan machaconamente la necesidad de cambiar el modelo productivo de la ciudad. Y repiten lo del modelo productivo tantas o más veces que la puesta en valor del río. Ustedes ya saben que hay puestas de sol de Chipiona y puestas en valor de la política. Las de Chipiona son una vez al día. Las de la política son continuas. Será por eso lo del cambio climático. Cuando el personal coge la vuvuzela de la puesta en valor…

Juan Espadas. ¿Cuándo irá a distritos hostiles para el PSOE como el de Los Remedios? Ayer lo preguntaba un socialista en privado. Decía que está muy bien que Espadas vaya a los platós de La Sexta, pero que debe meterse con frecuencia en distritos donde el PP suele ganar de calle. Sin miedo ni reservas.