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Elogio de agosto

Carlos Navarro Antolín | 13 de agosto de 2017 a las 5:00

Fotos de turistas y hoteles para reportaje sobre ofertas y preci

AGOSTO todavía es una delicia que se sirve en plato pequeño, sin raciones ni medias raciones Agosto es el mes donde Sevilla es más pura porque hay más silencio, menos sevillanos y los turistas caminan abatidos por el calor sin temor a ser agredidos. En Sevilla siempre se ha sabido convivir con los turistas con un pacto no escrito por el cual tienen sus zonas reservadas, sus bares y sus horarios propios. El bar Gonzalo es de turistas, como lo es el entorno de la Catedral, el barrio de Santa Cruz con sus comercios despersonalizados, lo que queda de la Carbonería con sus leyendas, las franquicias del café donde dejan quitarse los zapatos, las gitanas que venden romero y los tablaos flamencos. Y no se discute. Los sevillanos y los turistas se han organizado siempre de forma natural, como antiguamente en las bullas. Ustedes por allí con cada vez más sitio, nosotros por acá con cada vez menos. Y en algunos casos se convive directamente, como al compartir barra del Rinconcillo o la espera por un taxi de los que lleva el aire acondicionado apagado. Suficiente tienen los turistas con aguantar el ataque del mercurio alto y con soportar el malaje habitual del sector de los servicios. Agosto es una reserva de soledad monacal en plena vía pública, donde en muchos momentos se puede experimentar esa sensación que tanto le gusta a sevillanos como el doctor Yebra, siempre feliz a contramano, en sentido opuesto al del rebaño de la bulla, sin temor a la soledad, al qué dirán, a parecer que no se está integrado cuando no hay integración plena sin conocimiento, ni más amor verdadero por una ciudad que el que sienta sus raíces en el estudio de su historia y en el análisis de sus personajes. Agosto puede hasta con la muerte, silencia a los que fallecen en su regazo de sudor, música de chicharra y humedad de aspersores de terraza, deja sin eco las esquelas y pasa la pizarra anunciando el aplazamiento de los funerales hasta septiembre, que agosto no quiere crisantemos porque no conoce más flores que las varas de nardos y las moñas de jazmines vendidas en bandejas, coja usted la que más le guste por un euro.

Agosto anestesia la ciudad, deja dormidas las polémicas que marcan el cansino ritmo de la vida cotidiana y crea las suyas propias, polémicas de ratas que corren por los barrios, ramas que se desprenden, plagas que amenazan los árboles y visitantes atendidos de sopitipandos por las calores. Agosto cierra bares, echa persianas, mete a los albañiles dentro, recorta el horario de misas y convierte la televisión en una caja idiota más idiotizada que nunca. Agosto despuebla las calles y deja ver una piel desnuda de adoquines, unas fachadas más expuestas que nunca, unos comercios sedientos de mirones. Agosto mejora la ciudad porque la empequeñece como la casa vacía que parece perder metros cuadrados a la espera de vida y muebles. Agosto es una oportunidad para el reencuentro con la ciudad, para revivir los mejores momentos del año en un laberinto de calles que guardan el recuerdo de los hitos de tu existencia. Agosto tiene el silencio y la espesura que permiten la serenidad para vivir mejor, el sopor de cochero de punto que se reclina malamente para dormitar mientras pleitea con una mosca, el frío del agua de tirador que alivia los paseos largos por las plazas duras y el golpeteo de la piocha que derriba tabiques para levantar nuevo muros. En agosto un bar se convierte en otro bar, un comercio de ropa en sucursal de banca privada, una joyería en tienda de helados de yogures. En agosto se gana el otoño, en agosto se forjan las reformas, en agosto hay quienes pierden su silla por el éxodo estival. Sevilla en agosto coge hechuras de convento con pocas monjas, muchos refectorios clausurados y olor a cerrado. Agosto en Sevilla es la expresión de un hermoso vacío de tarde de domingo, de patio de la Caridad donde la soledad se cita consigo misma y corteja con la muerte con los rosales por testigos. Agosto es el precipicio del calendario por donde se despeña todo lo fatuo, todo lo irrelevante, todo lo ruidoso que amenaza la serena calma de nuestra existencia, nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda; la paciencia del agosto sevillano todo lo alcanza.

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El pedrismo más light

Carlos Navarro Antolín | 6 de agosto de 2017 a las 5:00

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EN la carrera por el poder en el PSOE de Sevilla, en ese hipódromo donde se disputa la primera plaza que da derecho al control del aparato, los pedristas hispalenses han escogido el caballo menos conocido, teóricamente con menor entidad de los posibles y con el palmarés más escuálido. Es cierto que en la política de hoy las trayectorias cuentan muy poco. Prima la obediencia ciega al líder, esa cualidad que lleva a tirarse a la piscina sin agua, esa capacidad para construir una unión temporal frente al enemigo común (que para los pedristas es Susana Díaz) y esa sumisión inmediata a las directrices de la superioridad por ridículas y temerarias que sean, como ser repelida del templo de Ferraz ante las cámaras de todos los telediarios tras entrar revestida con la estola de “máxima autoridad” (Verónica Pérez).

El pedrismo hispalense ha elegido a la ex concejal Eva Patricia Bueno para aspirar a la secretaría general del PSOE sevillano. Antes tendrá que asumir la difícil tarea de reunir el 20% de los avales, cosa que hasta los sanchistas más convencidos admiten que equivale a encontrar el Vellocino de Oro. Eva Patricia Bueno es la opción más plana de los seguidores de este Pedro que trata de edificar la nueva Iglesia socialista sobre la piedra de las primarias donde derrotó al icono del PSOE andaluz. Bueno es una opción light. Cumplirá la función de instrumento necesario, de colaboradora indispensable para dar el aldabonazo y denunciar la imposibilidad de celebrar unas primarias con dos listas por el requisito imposible de sumar tan alto porcentaje de avales. ¿Algún socialista a sueldo en la Junta, el Ayuntamiento o la Diputación estampará su firma para avalar la lista pedrista?

Eva Patricia Bueno es la secretaria general de la Agrupación Miraflores, donde Sánchez ganó en las primarias por muy poco margen. Pero ganó. Los pedristas sólo vencieron en cinco agrupaciones sevillanas: Bellavista, Nervión, Dos Hermanas, Las Cabezas y la citada de Miraflores. Esta desconocida del PSOE sevillano tiene su propia agrupación fuertemente dividida. El bando contrario en Miraflores lo encabeza en la práctica Antonio Rodríguez, con plaza laboral fija en Emasesa, donde fue una suerte de jefe de gabinete para obras menores en tiempos del virrey Marchena, pasó al ostracismo en la etapa de Zoido y ahora ha levantado el vuelo con Juan Espadas, al que debe lealtad. Eva Patricia fue en tiempos una protegida de Evangelina Naranjo, la ex concejal y ex consejera de la Junta, pero las dos se distanciaron cuando la primera apoyó a Fernández Tapias y la segunda a Madina en las primarias que venció Pedro Sánchez. A Bueno se le reconoce criterio propio en muchos asuntos, aunque también un excesivo entusiasmo a la hora de hablar de algunos de sus supuestos logros en su etapa de edil, como conseguir que el recorrido de la cabalgata se ampliara a los barrios, y la habilidad para haber salido absolutamente limpia del caso Fitonovo aun habiendo sido concejal de Parques y Jardines. Perito agrícola de profesión, su perfil es el más bajo de los posibles para emprender la carrera hacia el poder de la agrupación socialista tradicionalmente más potente de España. Nieves Hernández, ex portavoz de gobierno local, ha rechazado la contienda después de haber liderado las plataformas sanchistas en toda España. Luis Ángel Rojo tampoco ha dado el paso al frente, quizás porque ni siquiera logró que la lista de Pedro Sánchez ganara en la agrupación de la que es secretario general (Sur). Y Maribel Montaño, vista con buenos ojos por el entorno del ex alcalde Monteseirín, tampoco ha querido saber de esta empresa.

Eva Patricia Bueno comparte con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el gran pedrista andaluz, la cualidad propia de un núcleo muy particular del PSOE sevillano: la vocación crítica, la necesidad de estar siempre frente al aparato. Esta ex edil es el cucharón necesario para ser golpeado en la cacerola del susanismo y denunciar que las normas del “viejo PSOE” impiden una votación con dos listas, en lugar de ser aplicadas las normas del “nuevo PSOE” que a partir de 2018 rebajan el porcentaje de avales necesario hasta un 3% simbólico. Hacer ruido, evidenciar, hacerse oír. La política de hoy tiene poco de discurso racional, menos de ideología, y mucho de lucha por el poder puro y duro. Y, sobre todo, por el ajuste de cuentas personales. El caballo menos conocido para un hipódromo donde muy probablemente no habrá siquiera carrera. Una apuesta plana y sin riesgos. Los pedristas se conforman con encender la bengala para dejar clara su presencia.

Al gran estratega del sanchismo del Sur, el correoso Gómez de Celis, poco le importa que no se consiga el 20% de los avales. Sabe que la conquista del PSOE andaluz comienza por los cimientos y requiere de algo tan cotizado en política (por la dictadura del cortoplacismo) como es el tiempo. Tras hacer ruido con Eva Patricia, sólo habrá que esperar la entrada en vigor de la nueva normativa que rebaja la exigencia de avales y, después, preparar la batalla en la conformación de las listas de las municipales de 2019, donde el sanchismo querrá sus cuotas en las listas. Hoy ya la tiene en la Plaza Nueva con la edil Inmaculada Acevedo, un ariete poco conocido de Gómez de Celis en el actual gobierno local. Ahí, en el ruedo municipal, es donde Celis le hará cosquillas muy incómodas al actual alcalde, Juan Espadas, si no se las hace antes por otras vías, dadas sus más que solventes conexiones desde hace años con sectores políticos conservadores donde él y los suyos se entienden con terceros a la hora de defender intereses comunes. Porque, insistimos, sólo el enemigo común es capaz de establecer uniones con cierta solidez en la política y explicar extrañas adhesiones. Que socialistas andaluces moderados, con sentido de Estado y altura de miras, reconozcan que han votado a Pedro Sánchez sólo se explica por la animadversión a Susana Díaz, a la que el vídeo ‘robado’ tras la derrota en Madrid y la guasa del cónsul le han venido de perlas. Aparece como víctima quien tanto ha destacado durante años por su perfil más duro. Nada más conmovedor que ser la agredida, la agraviada, la odiada. Entonces el caballo va al galope.

Un portavoz ante el espejo

Carlos Navarro Antolín | 23 de julio de 2017 a las 5:00

Beltrán sentado

CONSCIENTES del tiempo que se ha llevado sangrando la herida de la división interna, el PP de Sevilla se apresura en pintar la fachada, adecentar la casa y mesarse los cabellos para poner su mejor cara ante el votante. Los populares se dan prisa para alcanzar agosto con los primeros deberes hechos. El líder supremo, Javier Arenas, ha desembarco nada menos que en el Ayuntamiento para reforzar la posición del jefe de la oposición, Beltrán Pérez. Arenas no pisaba la Casa Consistorial desde la toma de posesión como alcalde de Juan Ignacio Zoido, allá por el verano de 2011. A la sesión estaban convocados todos los cargos electos de Sevilla, en presencia, por supuesto, de la presidenta provincial, Virginia Pérez. Arenas, a puerta cerrada, les pidió a todos que trasladen la voz del grupo municipal a los despachos de la Administración del Estado. Y Virginia, siempre con la aguja y el dedal para coser los jirones internos tras un año de zozobra, hizo alusión a que la familia estaba al completo pese a las heridas aún por cicatrizar: “Como veis, existen mesas lo suficientemente grandes para que podamos caber todos”. Claro, lo dijo porque en la sala había miembros destacados del bando oficialista que perdió el control del partido, algunos tan importantes como José Luis Sanz, alcalde de Tomares y senador, jaleado y proclamado el jueves en las redes sociales como “referente del municipalismo del PP”, y también estaban Alberto Díaz, hoy portavoz adjunto del grupo municipal, y los ex presidentes provinciales Ricardo Tarno, diputado nacional, y Juan Bueno, diputado autonómico. La verdad es que acudieron todos los citados salvo la concejal Lola de Pablo-Blanco y la diputada nacional Silvia Heredia, en ambos casos por razones justificadas.

Beltrán Pérez, llamado a ser el candidato en 2019 con todo el apoyo de Arenas y Virginia, tal como se pudo evidenciar el viernes, ha trazado la hoja de ruta de los próximos meses en un documento al que ha tenido acceso este periódico. Lo llamativo del guión es que el PP de Sevilla se dispone a la recuperación del voto de los electores “tradicionales de la Derecha”, escrito así: con mayúsculas. El PP es consciente de que debe remontar el auge de Ciudadanos y contrarrestar el efecto de Espadas en los sectores conservadores de la ciudad. El actual alcalde no provoca rechazo en Los Remedios, ni en el Centro, ni en Triana, ni mucho menos en Nervión, distritos tradicionalmente azules. Espadas es un socialdemócrata sin aristas de los que tanto gusta en Sevilla. Tampoco acumula mandatos como Monteseirín, por lo que aún no ha cometido irregularidades que puedan generarle escándalos mediáticos, ni tan siquiera preside un Ayuntamiento con sueldos altos. Por todo esto, Beltrán Pérez tiene que sacar su perfil más político, reinventarse como concejal correoso de la oposición. No le vale hoy su estilo de éxito anterior a 2011, cuando fue uno de los arietes más fuertes contra el cuartel de Monteseirín. Basta recordar aquella rueda de prensa en la que hizo sonar un cencerro para llamar la atención del entonces alcalde socialista. Hoy no hay facturas de comilonas, ningún cargo electo cobra por encima de los 60.000, todavía no hay primos colocados y los viajes (pocos) han dejado de ser noticia.

Beltrán Pérez se mira estos días al espejo a la búsqueda, quizás, de un nuevo perfil, de un nuevo estilo que lo diferencie a las claras de la imagen de un alcalde que le ha comido terreno al PP por los terrenos de esa derecha sociológica tan amplia en una ciudad como Sevilla. El viernes, entre los suyos y sin cámaras, pronunció un discurso de alcalde, en el que llamó a los cargos hispalenses del PP a trabajar para que Sevilla ejerza una “calidad competitiva” como capital de Andalucía y que sea una urbe que lidere el área metropolitana. En el documento insta a huir de “los liderazgos personales”, a mantener “agilidad y comunicación” con otros grupos municipales de la oposición y a que los doce concejales del PP tengan la convicción de que forman “el mejor grupo del Ayuntamiento”, entre otros detalles de funcionamiento interno. El mismo guión insta a los concejales a “tener vida propia, capacidades propias y agenda propia”. Pero la principal idea es la de la necesidad de “convencer” al votante de derecha. Tal vez por eso Arenas citó a los suyos en el Salón Santo Tomás: para que sus cachorros rebeldes (el bando oficialista) metieran el dedo en la llaga del costado del que ha sido designado como candidato ‘in pectore’ a la Alcaldía de Sevilla en 2019. Beltrán es el elegido por Arenas. De eso no hay duda. En política, un cuarto de hora es mucho tiempo. Arenas representa la eternidad, capaz de pegar un regate en una baldosa, de estar brujuleando por Génova y aparecer en pleno julio en el Ayuntamiento del que fue concejal hasta 1989. Su éxito es que se reinventa. Beltrán Pérez tiene que pasar del cencerro al perfil institucional sin descuidar el aguijón político. Y, al mismo tiempo, mirarse en el espejo y reconocerse.

El pedrismo hispalense

Carlos Navarro Antolín | 16 de julio de 2017 a las 5:00

pedristas

SON pocos y tienen el camino cuesta arriba. Se trata del futuro de la agrupación socialista más importante de España, del fortín tradicional del partido, de la provincia que se mantiene roja cada noche electoral por mucho que la piel de toro se tiña de azul. En cuanto pase el congreso regional del enrocamiento de Susana Díaz en sus cuarteles andaluces, la batalla se librará en la agrupación sevillana, dirigida hasta ahora por Verónica Pérez, que ejerce las funciones de un fiel peón de la presidenta, por la que se inmoló el día que se proclamó en Madrid como “la máxima autoridad” del partido para entrar en la sede de Ferraz, pero a la que ni siquiera dejaron pasar el bolso por el escáner de seguridad. Toda España comprobó de lo que son capaces los políticos de hoy por agradar a sus jefes. La piscina sin agua. El pozo sin agua. Elijan la metáfora que ustedes prefieran. El caso es que se lanzó. Se tiró. La evidencia fue máxima y la autoridad nula. Verónica Pérez está políticamente achicharrada de Despeñaperros para arriba, pero todo indica que seguirá al frente del aparato hispalense. Los pedristas se mueven de cara al congreso provincial. Tienen que hacerse notar, generar algo de ruido, plantear guerra. Son pocos pero se han movido mucho y con éxito para devolver a su líder a la secretaría general del PSOE. El primer escollo que tienen es la necesidad de reunir el 20% de los avales para presentar una lista y forzar las primarias, una tarea difícil cuando se trata de pedir firmas de apoyo a militantes que trabajan en el Ayuntamiento, la Diputación o en cualquier despacho de los que se requiere la publicación del nombramiento en el BOJA para ser ocupado. Ellos, por lógica, hubieran preferido un porcentaje de avales simbólico, muy reducido, de los que defiende el nuevo orden del PSOE constituido en la sede de Ferraz, pero el congreso provincial de Sevilla se regirá por el estilo antiguo, emanado del XXVIII congreso federal, celebrado en Sevilla: sin un 20%de firmas no hay candidatura.

Es sabido que el pedrismo andaluz tiene su estratega principal en el ex concejal Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y su perfil más institucional en el sempiterno alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano.

Pero los pedristas necesitan un rostro que intente el asalto a la agrupación sevillana, aunque sea de forma testimonial. Una cosa es renunciar a la contienda en el control de la ejecutiva regional (pista libre para Susana Díaz) y otra muy distinta entregar la cuchara en la lucha por el control de las estructuras provinciales. La cara más amable de pedrismo hispalense es la de Nieves Hernández, una licenciada en Derecho, trabajadora de la UGT y militante del PSOE desde 1992. Forma parte de la agrupación Centro. Ha sido presidenta de las muy activas plataformas en apoyo a Pedro Sánchez que surgieron en buen número por toda España después de la defenestración del entonces secretario general aquel sábado de octubre. Hernández no se corta un pelo cuando se refiere a Susana Díaz como una persona “ambiciosa”. Tiene buena imagen, fue durante un tiempo la portavoz de voz dulce del gobierno de Monteseirín en el Ayuntamiento. Está retirada de la política, pero aquella caída de Pedro Sánchez la hizo retornar a la actividad política. Tiene una relación de estrecha confianza con Gómez de Celis. Es una alfonsista.

La segunda opción es Maribel Montaño, carmonense de la hornada del 62, licenciada en Geografía e Historia y funcionaria municipal en su localidad natal. Formó parte de la ejecutiva provincial del PSOE de Sevilla y después de la federal como secretaria de Igualdad. Fue asesora de Monteseirín cuando era presidente de la Diputación Provincial. También fue delegada provincial de Cultura con Carmen Calvo de consejera (hoy pedrista con sillón en la ejecutiva federal) y años después formó parte del gobierno municipal como delegada de Cultura y –al igual que Nieves Hernández– como portavoz del gobierno de Monteseirín durante un período.

Y la tercera opción sería la de Luis Ángel Hierro, actual componente de la ejecutiva provincial, economista con plaza universitaria que vivió algunos días de gloria –con sus minutos de telediario– cuando intentó ser candidato a la secretaría general del PSOE en 2012, en un intento –dijo– por demostrar que la obligación de reunir previamente altos porcentajes de avales lastran el proceso. Ese mismo año dimitió como presidente del Consejo Económico y Social de Sevilla tras censurar que “todos los gobiernos” quieren controlar este organismo, tiene experiencia como diputado en el Congreso y se caracteriza por ejercer de verso libre en el PSOE sevillano. Es secretario general de la agrupación Sur (cargo que alcanzó por un estrecho margen de votos), desde la que ha promovido apoyos para Pedro Sánchez, como han hecho también los secretarios de las agrupaciones de Miraflores, Nervión y Bellavista.

Saturno en el PP

Carlos Navarro Antolín | 25 de junio de 2017 a las 5:00

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MIENTRAS declaraba como testigo de la Gürtel en Madrid, la nueva cúpula del partido en Sevilla ejecutaba con mano dura y guante de seda la enésima maniobra por la que Javier Arenas se hace omnipresente en el PP sevillano: la sustitución de Alberto Díaz como portavoz del grupo municipal por Beltrán Pérez. El sillón de jefe de la oposición es el alba con la que se cubre al llamado a ser revestido con la estola de candidato a la Alcaldía. Arenas autorizaba desde Madrid un golpe de mano que, nunca se olvide, ha estado ejecutado e impulsado en Sevilla por Virginia Pérez, la figura incontrolable que ha tambaleado hasta convertir en virutas las frágiles patas de la mesa camilla en la que se han cocido las decisiones del partido en los últimos quince años: Juan Ignacio Zoido, Juan Bueno, Ricardo Tarno y José Luis Sanz. Arenas los ha vencido a todos a base de comérselos, como un Saturno que devora a sus hijos por temor a perder el trono. Se ha hecho con la influencia máxima en el aparato local gracias a unos discípulos leales que reconocen su magisterio, con algunas incorporaciones de nuevo cuño como la de la propia Virginia Pérez. Si algo ha sabido en la vida este Saturno disfrazado de lince andaluz es interpretar los cambios políticos cinco minutos antes que los demás. Por eso sobrevivió a Óscar Alzaga, Fraga y Aznar. Apostó por Rajoy en 2004 cuando todos parecían dejarle tirado en el congreso de Valencia. Y acertó. Siempre ha acertado en las guerras internas, lo que escuece hasta la pataleta a sus propios hijos políticos.

Sobrevivió también a la creación de sus propias figuras políticas de cierta proyección (Luis Miguel Martín Rubio) y de incontestable trayectoria (Juan Ignacio Zoido) y también a las que no controlaba directamente pero operaban con fuerza en sus dominios (Soledad Becerril, Teófila Martínez). A la sagacidad y capacidad de análisis de Arenas hay que sumar su pequeña cuota de riesgo: en algunas ocasiones se la ha jugado, como en la citada de Valencia en 2004. En política hay que arriesgar en alguna ocasión para alcanzar alguna meta. Que se lo digan al socialista Gómez de Celis, que la primera vez que ha apostado en serio por un objetivo –al margen del carril acomodaticio del partido– ha salido triunfante. Sólo las especies que se adaptan sobreviven en la selva de la política actual.

Saturno devoró a sus hijos para cumplir la condición impuesta por su hermano Titán si quería reinar en su lugar. Arenas alcanza ya el grado de deidad en este PP en minoría en España, ansioso en Andalucía y tratando de despertar del coma tras la pérdida de la Alcaldía en Sevilla. Sobrevive a todos los líderes nacionales, regionales y locales. Cierra el Espigón, Arenas sigue. Cambia de dueño Antares, Arenas sigue. Cambian los hermanos mayores de la Macarena, Arenas sigue. Controla a buena parte de sus hijos políticos y tiene ya hasta nietos que aprenden de su estilo. Es un mito al que han querido derribar varias veces, pero aún no ha salido el Júpiter que acabe con su influencia. Porque lo que se juega Arenas a estas alturas del partido no es ya ser ministro o alcalde, sino influir en quien desde Andalucía pretenda pintar algo en cualquier orden del PP. Arenas no está para presidir consejos de Emasesa, ni soportar encierros eventuales de despedidos de Lipasam, tras haber volado en el Falcon de los vicepresidentes del Gobierno, haber pasado fines de semana en las fincas del Estado de Doñana o Quintos de Mora, o haber sido recibido por el Papa en el Vaticano. Uno de los problemas de Arenas es que le tiene miedo reverencial a Sevilla: siempre de su casa al AVE sin pasar por la calle Sierpes.

En Andalucía tiene a Antonio Sanz, delegado del Gobierno. En Sevilla, el doble tentáculo de los Pérez: Virginia y Beltrán. Declarando en la Gürtel cambió al jefe de la oposición: quitó a un hombre al que conoce sobradamente, Alberto Díaz, del bando perdedor en el congreso provincial, para colocar a Beltrán Pérez, del bando ganador. Sustituyó nada menos que al que fue jefe de gabinete de Zoido en la Alcaldía, todo un símbolo. Díaz, por cierto, no ha podido sufrir una coyuntura más adversa como portavoz y, al menos, ha salido del entuerto con una elegancia unánimemente elogiada.

Mientras Rajoy siga en Madrid y Moreno Bonilla no crezca políticamente, Arenas seguirá siendo fuerte en Génova, con crédito entre algunos de los periodistas más influyentes de la corte, y continuará ostentando la marca andaluza del PP en la capital de España. A los hijos rebeldes del líder natural de la derecha andaluza sólo les queda –otra vez– esperar confinados en sus respectivos destinos tras haber intentado su derribo. No sería extraño que trate de recuperar a alguno de sus cachorros rebeldes –ya talluditos– cual Maquiavelo que quiera provocar divisiones incluso en el bando derrotado.

Saturno se comió a los hijos cuando ya tenía las sienes encanecidas. El pasado domingo denunció en estas páginas el veterano Juan Manuel Albendea que “está de moda meterse con Arenas”. No, don Juan Manuel, lo que ocurre es que es Arenas quien no deja de estar de moda. Y es Arenas el que no perdona lo que entiende como deslealtades: que algunos no recuerden que han sido lo que han sido por su dedo. Arenas va a durar más que Villar en la Federación Española de Fútbol, Gallardo en el Colegio de Abogados o Cañete en Aprocom. Es la fuerza del mito. Un Saturno de perseverancia voraz.

Maitines en Génova, sabatinas en Sevilla

Carlos Navarro Antolín | 19 de junio de 2017 a las 5:00

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LA nueva era en el PP sevillano estará marcada por las sabatinas de Virginia Pérez. ¿No se celebran en la pomposa sede de Génova los maitines dichosos donde siempre vemos a Arenas cuchichear con la Cospedal como si se llevaran la mar de bien aunque luego se tiren los dardos en la diana del PP sevillano?

–¿Y al final quién de los dos ha ganado a los dardos?

–Arenas. Cuando son guerras de partido siempre gana Arenas. Nunca lo dude usted.

Pues si Génova tiene sus maitines, decíamos, la camarlenga Virginia Pérez se ha inventado las sabatinas. “Trabajaremos los sábados”, proclamó en el congreso en el que se alzó con la presidencia. Anda que si lo llega a decir antes de aquellas primarias en las que Juan Bueno acabó junto a la piedra llorosa la iban a votar… en su pueblo. Pues la Pérez estrenó las sabatinas el pasado fin de semana. A las diez de la mañana en el hotel NH Convenciones, donde mismito fue el congreso de su victoria. Las diez de la mañana es la mejor hora, porque las cabezas están fresquitas, no hace todavía el calor tórrido de este junio y se evitan las largas sobremesas que carga el diablo. O la diabla.

El primer comité ejecutivo del nuevo PP de Sevilla estuvo marcado por un ambiente de tranquilidad, abrazos y saludos cordiales no exento de algunos detalles para el análisis. La fotografía del estrado ha cambiado. Como dirían los cursis: se nota el nuevo escenario. Qué barrila con los escenarios. Todo es un escenario en la política de hoy.

La presidenta saludó con especial afecto a Arenas: “Javier, bienvenido a tu casa”. Y tanto que es su casa, como que dicen que usa el despacho de la presidencia provincial cuando se queda en Sevilla. Hemos pasado del Javié de Zoido al Javier de Virginia Pérez, que usa toda las erres y todas las eses con una estudiada pulcritud. Con semejante pronunciación la vemos cualquier día de protagonista en esos desayunos de Madrid donde se quedan siempre las pastas y la bollería en los platitos.

En lugar destacado del estrado estaban Juan de la Rosa, Beltrán Pérez, Patricia del Pozo, Toni Martín y Alberto Díaz. Las mayorías han cambiado. En la primera fila del público estuvieron Felisa Panadero (bienvenida a las encuestas sobre los alcaldables) y los ex presidentes provinciales Jaime Bretón y Juan Luis Muriel. Paco Lucena y Melgarejo junior se encargaron del protocolo para que cada cuál estuviera en su sitio. En asientos destacados colocaron a los alcaldes de Carmona, Villanueva del Ariscal y Pilas. “Llamarnos más, que estamos disponibles”, dijo el regidor Antonio Enamorado, de Lora del Río, que debe estar encantado con el nuevo sistema de sabatinas que se avecina.

Arenas presidió el cónclave. Cómo no. Con el sumo sacerdote en lugar destacado del presbiterio está asegurada la paz de cualquier celebración. Su presencia recuerda a cuando cierto hermano mayor organizaba los cabildos espinosos en el templo y no en la casa de hermandad. Nadie se atrevía a decir nada que tensionara el ambiente delante de las imágenes sagradas. Arenas habló. Actuó. Alternó los pases relajados y los trincherazos con los naturales largos. Pero sin especiales análisis, ni discursos sesudos. Se recreó. Era su desfile de la victoria frente a Cospedal, Zoido y los cachorros de la denominada mesa de camilla que ha gobernado el PP en la última década. Era su día.

Las ausencias fueron sonadas. No estuvieron ni Zoido, ni varios diputados y senadores nacionales o autonómicos. Debe ser que el sábado les pilló a contraquerencia. El primero en hablar fue Pedro González, vicesecretario nacional de Nuevas Generaciones, que hizo un llamamiento a la unidad y destacó las numerosas nuevas incorporaciones que está consiguiendo la organización juvenil: “El PP está volviendo a ilusionar”. A alguno se le puso cara de emoticono ojiplático. Otros musitaron: “Dios oiga a este muchacho”.

Por fin le tocó el turno a Juan de la Rosa, secretario general designado por el bando perdedor. En su discurso hizo de “relator” de la “intensa” actividad de la presidenta y de su equipo durante estas primeras semanas: visitas a los pueblos, reuniones con cargos públicos, encuentros sectoriales, etcétera. Tanta intensidad imprimió a su balance que tuvo un lapsus que generó las risas sanas de los presentes: “Han sido 26 años intensos”, en vez de los 26 días que han transcurrido desde el tensísimo congreso provincial. Arenas sonrió. Por el momento no parece que la convivencia entre la presidenta y el secretario general que le han impuesto sea como para convertir los días en años. De momento.

Juan de la Rosa anunció una remodelación en la sede de la calle Rioja durante el inminente verano: “Hay que adaptar espacios”. ¡Vienen la piqueta y el pladur, oiga!. La camarlenga arranca mandato con albañiles. A tirar tabiques y quién sabe si algo más. El PSOE cose. El PP usa escayola para las roturas y pintura para enlucir las paredes. El verano es tiempo de obras. Se debatió sobre políticas rurales, temas que generaron varias intervenciones. Alberto Sanromán, nuevo vicesecretario de Empleo, trazó estrategias de apoyo a las comarcas. Se recordó que pronto es el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, por lo que hay que cuidar los actos conmemorativos.

Habló la presidenta desde la mesa, permanentemente al lado de Arenas, al que rogó silencio cuando Javié cuchicheaba con Juanito (de la Rosa). La camarlenga mandó callar a Arenas como Letizia al príncipe el día de la pedida de mano. ¿Recuerdan?

Virginia Pérez dio las gracias por la actitud de muchos de los que han sido sus adversarios. Y para “algunos que todavía no lo tienen claro” , tendió la mano en público para “trabajar todos en la misma dirección, que a partir de ahora es la de derrotar al PSOE”. Anunció las próximas citas electorales: “Las autonómicas nos las tomaremos como unas municipales, Juanma tiene que ser presidente para que los municipios de Sevilla ganen”. Y añadió: “Somos el único partido que defiende ya la unidad de España frente al desafío soberanista”. El PP sevillano trabaja con la fecha de marzo de 2019 para las autonómicas.

La presidenta sometió un único acuerdo a la aprobación del comité ejecutivo: la ratificación de su iniciativa de crear un consejo de ex presidentes, tal como anunció en su discurso de investidura. Será un órgano asesor integrado por quienes tuvieron la oportunidad de dirigir el partido en Sevilla: Juan Luis Muriel, Jaime Bretón, José María Pareja Soledad Becerrill, Amalia Gómez, Ricardo Tarno, José Luis Sanz y Juan Bueno. A ellos se supone que pedirá consejo y opinión alguna vez. Arenas fue el que preguntó a los presentes si se apoyaba la iniciativa: “¿Estamos de acuerdo?” Y nadie le dijo que no a Javier, como siempre ocurre en el PP.

Se levantó la sesión, algunos corrieron hacia el atasco de la playa, otros a rendir pleitesía al nuevo orden. Javié se fue con sus particulares Santas Justa y Rufina (Patricia del Pozo y Macarena O’Neill) a comentar las jugadas de la sesión. El verano es tiempo de obras, pintura y pladur. Por ahora reina la paz. Las sabatinas son para la oración. Ya llegarán los tiempos de penitencia.

ARENAS SE REÚNE CON EL ALCALDE DE CARMONA, JUAN ÁVILA

La soledad rentable

Carlos Navarro Antolín | 18 de junio de 2017 a las 5:00

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el consejero delegado de Emasesa, Jaime Palop, presentan iniciativas para la ampliación del número de fuentes de agua potable en la ciudad de Sevilla

LA alegría en fútbol dura una semana. La felicidad en política dura un cuarto de hora. Y la estabilidad en la vida se rompe en un minuto. A Juan Espadas se le ha acabado el Möet Chandon de los amiguetes de la izquierda radical de tanto descorcharlo. Hace dos años sacó rédito de ese odio a la derecha que figura en la heráldica de Participa Sevilla e Izquierda Unida. Lo votaron a él para echar a Zoido. Le concedieron el sillón de alcalde para quitárselo a Zoido. El planteamiento era sencillo: no deseaban al PSOE de Espadas, querían derribar al PP de Zoido. IU y Participa Sevilla reproducen los esquemas de Madrid: el primer objetivo es que no gobierne el PP, sobre todo si se trata de la lista más votada. Todo lo demás es secundario. El segundo objetivo es inalcanzable por el momento en una plaza como Sevilla: fagocitar al PSOE. Espadas, como la España de Aznar, va bien. Incluso le puede venir bien quedarse sin las amistades peligrosas que lo convirtieron en un alcalde con sólo once concejales. Es un alcalde que se ha quedado solo a la izquierda porque esas amistades peligrosas han terminado por aguar la fiesta de la estabilidad con una algarada más propia de una función de fin de curso. Han enseñado la patita de su carácter zascandil, han mostrado el verdadero pelo de la dehesa dejando ver sus intenciones bochincheras. Los encierros de trabajadores alentados por ellos mismos son una coartada de diseño, un pretexto fabricado, una caída exagerada para simular un penalti.

El alcalde ha perdido en quince días la estabilidad municipal y también se han esfumado sus anhelos autonómicos: ser el sucesor de Susana Díaz, para lo cual se estaba trabajando un perfil andaluz con la velocidad pausada de los inteligentes a base de fomentar los ejes con Málaga, Córdoba y Granada. Esa soledad puede hasta ser rentable para sus intereses. Acaso le ha podido sorprender que la bestia adolescentoide de esa izquierda radical haya despertado a los dos años de mandato. Esperaba el zarpazo de la fiera más adelante, quizás en el cuarto año, cuando todos los socios de gobierno o de investidura se desmarcan del pelotón del gobierno con vistas a las elecciones.

La soledad será rentable para Espadas, un tipo gris, de equilibrios medidos, de pies siempre metidos en el plato, al que se le vincula muy poco con protestas airadas, estéticas desaliñadas calculadamente medidas, discursos huecos y alarmistas y mociones ideologizadas donde se saca partido de enemigos externos que poco interesan a la gestión municipal. La soledad podrá ser rentable, pocos lo dudan, pero la convivencia será difícil. La aprobación de los presupuestos requerirá de una negociación viciada de origen. Esta izquierda radical se ha dado cuenta a los dos años de que el alcalde está creciendo electoralmente porque el PPno existe y porque ellos, precisamente ellos, la muchachada de Participa Sevilla e IU, se lo estaban poniendo demasiado fácil. Tan fácil que, al final, los tres concejales de Participa Sevilla y los dos de IU pasan bastante desapercibidos para el público. Rozan la irrelevancia. Con el espacio institucional perdido –o nunca ganado– no quedaba otra que provocar la tangana dentro del mismo Ayuntamiento, hacer ruido, practicar una política de cacerola y silbato, provocar la intervención de la Policía Local para presentarse como víctimas reprimidas por las fuerzas del orden, irrumpir por las ventanas en lugar de llamar a la puerta.

Esta izquierda zascandil necesita el río revuelto para pescar en las espumas sucias del desorden y el pitote, del desaliño de márquetin y la chancla que enseña uñas como garras. Tras echar a Zoido del poder, los amigos del bochinche necesitan crecer, sonar, existir. Yeso solo se consigue a costa de este PSOE en minoría, al que harán la vida imposible en los próximos dos años. Niegan que exista un pulso cuando lo hay en toda regla. Ellos, los de Participa e IU, necesitan ese pulso como necesitan el enfrentamiento, el pleito y los forcejeos porque son su terreno natural, son las aguas preferidas donde navega el bote que sus hermanos mayores han construido en los astilleros del odio y en la concepción de una política que sólo prima el poder por el poder en sí mismo.

El grupo municipal de Ciudadanos, tan melifluo en las negociaciones del presupuesto, también apretará. Tendrá que hacerlo. Es ley de vida. Tendrá que tomar distancia para saltar del pelotón y crecer. IU y Participa se han echado al monte. Espadas sufre la cuña de la misma madera. El PP está adormecido, fiel retrato de una Sevilla a más de 40 grados. La izquierda se devora a sí misma. La casa del PP de Sevilla está metida en albañiles, con los muros sin alicatar y los tubos del cuarto de baño al aire. Espadas tiene a su delegado Juan Carlos Cabrera con demasiados frentes abiertos:los polémicos desalojos del Ayuntamiento, la mafia del taxi, la falta de seguridad en la Madrugada… Al de Urbanismo, Antonio Muñoz, lo tiene consagrado a la misión imposible de convertir la Gerencia en un motor de la ciudad. Y los restantes concejales están entretenidos en quehaceres que ofrecen, en apariencia, poca rentabilidad política. El gobierno es reducido y muy gris. Expira la primera mitad del mandato. Tan dulce y sin curvas como carente de grandes logros. Sólo faltó la foto con Obama. Comienza la segunda mitad. La soledad es una moneda de dos caras: la de la rentabilidad de librarse de amigos poco recomendables, y la de la complejidad de trabajar con presupuestos prorrogados, amenazas de algaradas, un debate político tensionado y un PP que necesariamente tendrá que despertar.

Los amigos de la izquierda han acabado subiéndose al sofá, desparramando las palomitas por el suelo, rompiendo algún vaso y provocando las quejas razonables de los vecinos. Espadas ha pasado de soñar con los asuntos exteriores de la Junta a tener que lidiar con los asuntos internos de unos socios que prefieren hacer la política en la calle. Se metió a vivir (gobernar) en un piso de estudiantes.

Los picudos rojos pudren las palmeras sanas. Los estudios universitarios avalan el exterminio de las cotorras. Los vencejos atraen el turismo. Sevilla, ciudad en la que los pájaros se llevan los titulares.

El portaaviones Colón

Carlos Navarro Antolín | 11 de junio de 2017 a las 5:00

portaaviones colon digital

SEVILLA no tiene playa por mucho que Alejandro Rojas-Marcos se empeñara. Aquí las olas son de calor, las oleadas son de robos en los comercios de Regina y los oleajes, fuertes oleajes, son en la Madrugada que perdimos. Sevilla cada vez tiene la Feria más larga y la sombra más corta. Sevilla no tiene un urbanismo suave pese a que la ciudad se somete a su particular travesía del desierto durante seis meses, somos peregrinos bajo un sol despiadado en la ciudad donde se fundó Quitasol, sublime contradicción. La sombra vendo, la sombra nos arrebatan. No hay Leopoldo que nos eche el toldo. Somos el sol, vivimos con el sol, nuestra cultura es de sol, de aire libre. Nuestro modo de vivir es en la calle, nuestro concepto de uso de los espacios públicos forma parte de la identidad colectiva. La ciudad, sus hábitos, van en un sentido mientras los responsables de diseñar las calles y plazas recorren justo el opuesto. Choque frontal entre el sentido común y el disparate. La Gerencia de Urbanismo y la ciudad parecen vivir en un divorcio perpetuo. El urbanismo de Manuel del Valle nos dejó una ciudad endurecida que Soledad Becerril trató de reparar con los jardines del Prado. El de Zoido nos ha legado un Paseo de Colón árido, una suerte de segundo capítulo de la barbaridad de la Avenida de la Constitución que perpetró el equipo de Monteseirín. Este Paseo de Colón es un perfecto portaaviones con pista expedita para el despegue de turistas con la piel enrojecida, salmonetes de mochila, chanclas y botella de agua. Los técnicos de la Gerencia de Urbanismo son fieles seguidores del mininalismo de estilo NH, de la arquitectura tipo tanque de tormenta y, por supuesto, de extensiones de terreno sin un palmo de sombra, todo lo cual rematado con un sonriente autorretrato que se guarda en los archivos del organismo autónomo cuando la fotografía debería estar en la galería de los horrores. ¿Para cuándo la medalla de oro de Sevilla a la Gerencia de Urbanismo por recrear el primer portaaviones netamente hispalense? Dicen que Sevilla es un estandarte de la industria aeronáutica, pues también lo es de la naval en pleno casco antiguo. Aquí seguimos teniendo los astilleros bien cerquita del río, hemos fabricado un insufrible portaaviones junto a la Torre del Oro, Arenal de Sevilla, como se fabricaban los barcos en las antiguas Atarazanas.

En este portaaviones sólo se echa en falta algún material de hierro chorreado tan de moda en los arquitectos de la post-Expo. El hierro chorreado vale para una casa de hermandad (Candelaria), un restaurante (la visera del Abades), una parroquia (San Vicente) o cualquier plaza dura (bajos del puente del cachorro , junto a la estación de autobuses Plaza). El hierro chorreado es la maldición del tiempo que nos ha tocado vivir, como lo son el cemento sin ninguna muestra de misericordia en forma de agua y sombra. Alejandro soñó la playa, Zoido inventó una Navidad con camellos y sólo le faltó prometer que acabaría con el calor.
Sevilla es una ciudad sin oasis donde el trazado urbanístico de la Judería nos enseñó hace un puñado de siglos cómo ganarle sombra a la ciudad del sol. Pero preferimos no aprender del pasado e inventar nuevos errores y perseverar en ellos. Yhasta jactarnos con un autorretrato que –ya que está la plaza de toros tan cerquita– es todo un pase de la firma que sólo merece una lluvia de almohadillas procedentes del graderío, del graderío del sol, naturalmente. Porque de la sombra, ni mú. Silencio. No existe. Ni se le espera.

Zoido fue un visionario. A falta de sombra trajo camellos. Fue el que tuvo claro que buena parte de Sevilla se había convertido en un desierto gracias a la gestión de gobiernos de diferentes colores. Y decían que no tenía modelo de ciudad. El portaaviones Colón es el mejor símbolo de la gestión de los espacios urbanos de los últimos 25 años. Quiten a San Isidoro y San Leandro del escudo de la ciudad como pretende la izquierda rancia, y pongan cemento y un camello. Hay que jorobarse.

 

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A Moragas le llaman al orden por fumar en el Alcázar

Carlos Navarro Antolín | 31 de mayo de 2017 a las 5:00

MORAGAS PRESENTA CAMPAÑA ELECTORAL PP

Ocurrió en la recepción oficial a los participantes en el foro foro hispano-británico celebrado en Sevilla para analizar el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los altos representantes admiraban el Patio de la Montería, guiados por el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, cuando alguien del séquito municipal advirtió que un señor trajeado encendió un pitillo sin ningún tipo de reparo. En las estancias de los Reales Alcázares, que no olvidemos que son patrimonio de la humanidad, está terminantemente prohibido fumar. Se cuidan tanto los detalles de uso del monumento que hasta hay hora tope para las celebraciones. Aún así, alguien hizo la consulta a la conservadora –allí presente– para cerciorarse de la normativa aplicable. La respuesta fue tajante: no se admite fumar ni siquiera en los espacios abiertos. De hecho, no existen ceniceros en ningún rincón, ni en ningún despacho. El fumador era nada menos que el diputado Jorge Moragas, director del gabinete del presidente Mariano Rajoy y hombre fuerte desde hace años en el área de relaciones internacionales del PP. Se le llamó la atención con discreción, el hombre se quedó algo absorto y preguntó qué hacer con el cigarro. “Lo apaga y se lo mete en el bolsillo”, le dijeron. Moragas se quedó sin fumar. Por un Alcázar cardiosaludable.

En la fiesta de Juan Bueno

Carlos Navarro Antolín | 30 de mayo de 2017 a las 5:00

Fiesta bueno

LOS homenajes en Sevilla los carga el diablo. ¿Cuántos cazadores no despiden a sus presas, ya cazadas y desplumadas, con el correspondiente homenaje de cena, discurso y placa? En Sevilla homenajeamos muy bien, estupendamente, se nos da de cine. Aquí se jubila del cargo un presidente del Consejo de Cofradías y sale organizada una cena de 600 comensales en dos minutos. Se jubila (o jubilan) un cardenal que ha gobernado 28 años y todavía estamos esperando a que haya un homenaje masivo de la sociedad civil como Dios manda. Las varas de medir son de cualquier manera. A Monteseirín, por ejemplo, le dieron su homenaje en las setas tras doce años de alcalde. En vez de a puerta cerrada, que así fue, alguien dijo con cierta guasa que fue a setas tapadas porque a la prensa no la dejaron acercarse. El otro día le dieron su homenaje al bueno de Juan Bueno tras cuatro años de presidente del PP sevillano. Fue un homenaje a plaza partida, que se decía de los antiguos espectáculos taurinos. Pero no porque acudiera sólo la parte que apoyó a Juan en el XIV congreso de la formación, sino porque asistió la mitad de la mitad de los que lo votaron. En la fiesta de Juan, que no era la de Blas ni la gente –válgame Dios– salía con varias copas de más, hubo muchas ausencias. Notables ausencias. Reveladoras ausencias. De la famosa mesa camilla que dicen que ha gobernado el PP en los últimos tiempos no fue nadie: Ricardo Tarno estaba con los asuntos de la OTAN que le corresponden como diputado nacional, y José Luis Sanz con los de sus dominios de Tomares que le corresponden como alcalde. Tampoco se dejó ver el ministro Juan Ignacio Zoido, que al día siguiente tenía el coñazo del desfile de las Fuerzas Armadas en Guadalajara, dicho sea según la expresión de Rajoy a micrófono abierto, ¿recuerdan?. El presidente del Gobierno, por cierto, se borró del desfile este año para ir a dar una conferencia a Sitges. Don Mariano, usted sí que sabe.

Tampoco, por supuesto, fue Arenas a la fiesta de Juan, a pesar de que tanto elogia siempre a Bueno en sus discursos. El lince no apareció, el lince anda moviendo las piezas del nuevo orden del PP sevillano. Hablando del nuevo orden, tampoco estuvieron Los Pérez: ni Virginia ni Beltrán. ¿Pero el PP de Sevilla no era una gran familia donde todos estaban ya la mar de contentos, pidiéndose perdón por las esquinas y dándose abrazos de costaleros con besos triples en las mejillas? Unos no fueron porque no podían, otros porque alegan que no se les convocó.

Las ausencias no serían por el precio de la fiesta. Se estipularon cinco euros para el merecido obsequio. Las consumiciones eran de Bollullos.

–¿Un cáterin de la provincia?
–No, de Bollullos es que cada uno se paga lo suyo.

La cosa no era gravosa. Asistió algún primer espada como el subdelegado del Gobierno, don Ricardo Gil-Toresano, que le debe el cargo a Zoido y Bueno y que, además, el sitio (La Raza) le cogía cerca de la alcoba (Plaza de España). A Gil-Toresano le diseñaron el festolín con escuadra y cartabón, como Curro Pérez le cuadra las agendas de los lunes al ministro Zoido: un actito en Sevilla para alargar el fin de semana.

El nuevo secretario general, Juan de la Rosa, no faltó, como tampoco lo hizo José Miguel Luque. En la heráldica del buenismo bien podrían aparecer Luque y de la Rosa como los particulares San Isidoro y San Leandro del bueno de Juan Bueno.
Hubo concejales como María del Mar Sánchez Estrella, Pía Halcón, Ignacio Flores y Jaime Ruiz, y diputadas provinciales como Carolina González Vigo. El portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento, Alberto Díaz, hizo acto de presencia algunos minutos.

Quizás alguien debió pensar en una fecha más idónea para celebrar el homenaje. Tal vez se precipitó la convocatoria. Juan Bueno es un personaje que no tiene aristas pese a todo lo que ha soportado en el último año. Siempre correcto, siempre educado, alejado de las formas agrestes de otros figuras, hay quien dice que le ha pasado como a muchos arzobispos recién aterrizados en Sevilla:que ha estado mal asesorado. Un presidente de partido es un símbolo cuando deja de serlo. Y como tal merece ser cuidado. A Bueno le ha tocado vivir como presidente la mayor convulsión que ha sufrido el PP sevillano desde su fundación. Nunca antes había ocurrido todo lo que ha sucedido en el último año, pese a que algunos se empeñaban en negar la importancia de los hechos. Está por ver que la agitación interna no se reproduzca en los próximos meses. Se sabrá después de agosto.

El homenaje debió ser masivo. Los nostálgicos tienen razón: Sevilla se nos va. Ya no nos sale bien ni la Madrugada ni los homenajes. Esto no es lo que era.