“Era el único niño que no jugaba al fútbol en el colegio”

Fonsi Loaiza | 17 de mayo de 2014 a las 11:32

- Axel Torres afronta el Mundial como comentarista y emprende un apasionante viaje como cabeza visible de un proyecto empresarial que le quita el sueño y le regala la satisfacción personal que necesita para vivir.

POR FONSI LOAIZA

Son las 11.05 de la mañana y se zampa un plato de huevos y bacon para empezar fuerte el día. Axel Torres (Barcelona, 1983) es ese tipo de periodista que mejor resume la frase que un día me dijo Ezequiel Fernández Moores: “Podemos discrepar sobre cómo poner los árboles, pero nunca sobre la descripción de que esto es una jungla”.  El periodista de GOL y Marcador Internacional aparece en radios y televisión permanentemente, ha dejado de creer en el amor de pareja y en el idealismo del periodismo. Su cuerpo desgarbado vive en zona de seguridad y sus ojos no se detienen en los ojos de los demás si no hay confianza. Por su cerebro pasa mucha información, las interpretaciones futboleras de Axel Torres se han convertido en referencia nacional. No le gustaba el fútbol hasta que vio Óliver y Benji. Han transcurrido 14 años desde que empezó en la comunicación del fútbol, ha cumplido 31 años y se ha embarcado en un proyecto ‘Marcador Internacional’ que le ha costado muchos miles de euros. Ha perdido la inocencia del periodismo idílico y en dos horas y media de entrevista reflexiona sobre muchos temas. Empieza las preguntas con cierto temor pero se va dejando llevar. Habla de todo y la conversación solo se atranca en la utopía de otro periodismo, sin embargo termina firmando su libro con una frase de deseo quijotesco: “Esperando que puedas mantener esa ilusión por el periodismo puro”.

- El periodista Martín Girard en sus entrevistas relataba siempre su desayuno. Era una buena forma de romper el hielo. ¿Qué ha desayunado? ¿Fútbol?

. Las comidas están muy sujetas a los horarios de la agenda. No tienen una hora fija. Si me levanto y hay algo que ha quedado a medias en ‘Marcador Internacional’ pues pasa por delante el desayuno. Lo que si hago antes es tomarme un café. Soy adicto. Necesito estar despierto desde el minuto uno y además últimamente tengo más energía por las mañanas que por la noche y así las potencio con el café.

- ¿Si el año que viene sube el Sabadell se tomará un año sabático?

. Habría que planteárselo. Algo habría que pensar aunque no creo que suba. Si asciende tendré la sensación de que será la única vez en la vida que uno podrá ver a su equipo contra los mejores. Ahora no puedo ver muchos encuentros en el campo por el trabajo y si está un año en Primera me gustaría estar en todos los partidos y ver el fútbol con mi padre.

 – ¿Le llegó la pasión por el fútbol a partir del equipo de su ciudad?

.  A mí no me gustó el fútbol hasta los siete años. Los niños jugaban al fútbol y yo era el único que no jugaba en el colegio. Me gustaban los dibujos animados, veía todas las series y fue ‘Óliver y Benji’ lo que me llevó hacia él. A partir de ahí me llama la atención. Y es curioso porque mi familia era muy futbolera. A mi padre le gustaba mucho y mi abuelo había jugado pero yo no les hacía caso cuando veían el fútbol. Coincidió con el Mundial de Italia 90 y de repente me pongo a mirarlo entero. Antes que ver un partido de mi equipo lo primero que vi fue un Mundial entero. Entonces me familiaricé mucho con nombres raros y cromos. Mi padre es del Sabadell con una personalidad muy marcada y me hice del equipo. No somos muchos del Sabadell pero los que lo somos no nos gustan demasiados equipos grandes. El otro día me lo dijo un chico que es hincha del Barça: “Nos cuesta que nos caiga bien el Sabadell porque sois muy antiBarça”. Mi equipo es lo que me pone nervioso y lo que me hace vivir con tensión. Lo que te interesa o no te interesa, lo que sientes o no sientes, también se percibe en la manera de cómo vives el partido. No me puedo aburrir en un partido del Sabadell juegue como juegue porque cada pelota dividida la estoy viviendo al máximo.

- ¿Cómo empezó su carrera en el periodismo con un e-mail?

. Era el año 2000 Internet estaba empezando a ser masivo pero no era la locura que es ahora. No había mucha costumbre de utilizarlo. José María García se fue a Onda Cero, se llevó a todo el equipo y la Cope decidió fichar a Abellán. Hicieron un equipo muy nuevo con un tono muy desenfadado y además Abellán metía en antena a un niño de trece años al que había conocido en la playa y que le parecía que sabía mucho de fútbol. Y yo pensaba son como muy accesibles les voy a mandar correos hasta que me contesten. El primero lo emitieron en antena. Fui mandando hasta que me metieron en el programa. Daba la sensación de que sería algo pasajero como el niño de 13 años que al final desapareció de antena. Cositas que a Abellán le hacían gracia y que luego se olvidaba. A Edu García le gustó lo que escuchaba de mí y me dio bastante bola. Lo que empezó siendo un juego acabó siendo una profesión.

- ¿Compaginó los estudios con el trabajo? ¿Acabó la carrera?

. La dejé en el último año. Estuve matriculado hasta el tercer año de GOL con la intención siempre de acabarla, pero la fui abandonando con la radio, la tele y todo. Nunca fui de estudiar con apuntes y si no iba a clase no aprobaba. Es una pena porque me quedaron cuatro asignaturas entre ellas una de política y otra de economía. La terminaría para poder decir que terminarla o no terminarla no es tan importante. Hay algunos que son licenciados y no servirían para trabajar en un medio de comunicación y conozco a mucha gente que ni ha pisado una universidad y son muy buenos haciendo periodismo. Me hubiera gustado acabarla pero todo fue muy rápido y siempre prioricé el trabajo a los estudios. Lo que tenía que hacer era no fallar a la gente que había confiado en mí. Fui compaginando hasta que no pude más. En la Eurocopa 2004 pedí que me aplazaran unos exámenes y no me pusieron facilidades. En el momento que pierdo el año y dejo de ir a clase con la gente que iba me cuesta mucho más reengancharme y fui a un ritmo mucho más lento. Según mi carrera periodística iba avanzando se me hacía más difícil. Es una de las cosas de las que te arrepientes porque si lo ves con perspectiva seguramente habría podido. En ese momento era muy de priorizar y si estaba en clase y me llamaban para hacer un comentario de dos minutos sobre el partido de la Champions, me salía de clase y me iba a casa para documentarme y entrar en antena. Cuando estás empezando y una cosa te hace mucha ilusión te da miedo fallar, decir que no a algo, no estar 100% metido y entre una cosa y otra pierdes el hilo. Me matriculé hasta 2008 con la intención de sacarme las cuatro asignaturas que me quedaban pero una vez que entras en la dinámica de una empresa y trabajas con unos horarios fijos y con la exigencia que me meto en el trabajo se hace muy complicado.

- ¿Y cómo se siente en la docencia como profesor de un Máster de Periodismo Deportivo sin haber acabado la licenciatura?

. Lo primero que dije antes de aceptar la propuesta fue explicar que no había terminado la carrera. No sabía si podía dar clases sin haberme licenciado y no le pusieron ningún impedimento. Toni Padilla en todas las clases que imparte empieza diciendo que no estudió periodismo. Tenía reparo con respecto a esto. La universidad es un mundo académico y si no he completado una serie de pasos siempre te lo pueden reprochar y puedes sentir que el lugar no te corresponde. Me dijeron que adelante y dije que sí porque me lo pidieron de manera insistente. Al principio no tenía un gran deseo de hacerlo.

- Ahora ha emprendido un nuevo camino con su proyecto de empresa de Marcador Internacional. ¿En qué es en lo primero que se fija para buscar colaboradores?

. Normalmente es gente a la que llevo mucho tiempo leyendo. Tengo que estar muy convencido. Es un proceso largo entre que los conozco y les propongo trabajar con nosotros. De entrada tengo que ver que su manera de entender el fútbol es parecida a la mía. Básicamente porque el producto tiene una naturaleza muy concreta sobre todo en la sensibilidad al juego. Tenemos gente que se interesan por cosas más mainstream y gente que se interesa por cosas más pequeñas pero que hacen el producto global hablando el mismo lenguaje. Y también me fijo en cómo son porque las personas somos muy difíciles. Ahora pierdo más tiempo gestionando el grupo que escribiendo. Siempre surgen fricciones y gente que piensa que hace más que otros. Ayer por la noche surgió un pequeño conflicto sobre la Europa League discutiendo sobre cómo lo habíamos tratado. Y al final el día termina a las cinco de la mañana. El tema de la web quita tiempo y pierdes dinero, pero es lo que más me llena de lo que he hecho porque es un producto muy mío y cuando un producto es muy tuyo no cuentas las horas que le dedicas y no consideras que estás trabajando. Estás sacando adelante algo que es tuyo y no es lo mismo que cuando trabajas para una empresa. A mí no me preocupa irme a las cinco de la mañana a dormir. Lo que me preocupa es que hoy tendré sueño durante todo el día y lo cual va a repercutir en que no pueda estar al 100%.

- En parte se ha perdido esa vocación casi amateurista. Da la sensación de que los niños ya no quieren jugar al fútbol o hacer periodismo, sino que antes prefieren ser periodistas o futbolistas. 

. Hay gente que da la sensación de que se fija mucho en el producto final y que quiere empezar por cosas que no corresponden dentro de un nivel de evolución. Te encuentras a mucha gente que tiene mucha prisa. Hay gente que quiere escribir en MI que en tono los textos se parecen a los míos y es complicado. Si lo primero que escribes en el periodismo son 36 metáforas al final el texto acaba siendo una licencia que te puedes permitir cuando ya has desarrollado un estilo y se te identifica con él. Hay cosas que son muy atrevidas. Imagina un tío que entra en un periódico y le piden que haga una pieza sobre el entrenamiento del Espanyol y escribe: “El sol salía por detrás detrás de la ciudad deportiva y el ruido de los coches…” Hay gente que hace este tipo de cosas sin ser capaz de construir una frase sencilla con corrección gramatical. No puedes querer ser Premio Nobel de Literatura si no sabes escribir una frase simple. Lo primero es hacer textos periodísticos bien estructurados que sean buenos y no que sean un texto de Gabriel García Márquez. Hablo de mi experiencia propia en la web y hay una abundancia de recargar con cosas para que parezcan muy bonitas. No puede ser que perdamos dos horas y media editando un texto. Es más importante tener las bases.

- Habla de las florituras en el lenguaje. Mi madre es profesora de Lengua y Literatura y siempre dice: ¡Pregunta al verbo! Cada vez hay más especialistas de fútbol internacional que defensores del idioma. Algunos se saben los nombres de los jugadores del Sturm Graz pero desconocen que los verbos ‘cesar’ y ‘rotar’ son intransitivos y por tanto no se puede decir “ser cesado o ser rotado”. 

. Hay errores que se repiten mucho y que hay que ir asumiendo. Es un error reproducido y de tanto escucharlo se ha insertado en el conocimiento colectivo. Normalmente los que tienen más obsesión por la precisión y por la exactitud son los que más corrección gramatical poseen porque forma parte de su temperamento y si son muy perfeccionistas lo aplican a las dos cosas. No creo que se preocupen más por conocer jugadores extranjeros que por escribir bien. En todos los periódicos existe el oficio de corrector porque se entiende que por mucho que los periodistas sean buenos escribiendo van a cometer errores. La gente piensa que si escribes un artículo del Ludogorets lo sabes todo sobre el Ludogorets. Sin embargo es como todo en el periodismo: te mandan algo y te documentas en ese momento concreto viendo partidos e informándote.

- El signo de elegancia de estos tiempos es no aparecer en TV ¿Cómo lleva la experiencia televisiva? ¿Atontan las luces?

. La televisión como medio no me gusta. He tenido bastantes tentaciones de dejarla. El segundo día de pisar GOL no dormí y estaba convencido de que la mañana siguiente iba a decir que lo dejaba. Poco a poco te van convenciendo para que lo intentes y ya no es solo que lo intentes sino que te das cuenta de que si tomas la decisión de irte estás haciendo una putada al canal porque ahora mismo tengo un peso que es muy importante como imagen de marca. A mitad de temporada no puedes dejar tirado a alguien y es algo que tienes que meditar en el verano. Casi todos los veranos pienso que lo tengo que dejar pero cuando vuelvo me he calmado un poco y veo más las cosas buenas que las malas. Al poco de empezar la temporada vuelvo a ver las malas y me vuelvo a desgastar y obviamente ahora también es un tema para reflexionar ya que me he lanzado a la piscina creando mi propia empresa, he gastado mucho dinero en este tema y tampoco puedo tomar decisiones como renunciar a contratos indefinidos.

- ¿Tiene momentos para mirarse en el espejo viviendo entre cámaras?

. Mis momentos favoritos son en los que estoy solo. De hecho cada vez me gusta más estar solo. Antes me daba pánico estar solo pero ahora me agota tanto la vida pública que estoy tranquilo de noche cuando sé que nadie me va a llamar por teléfono y la casa se vuelve más oscura. Es ahí cuando pienso muchas cosas. Al principio me incomodaba que me conocieran por la calle pero te acabas acostumbrando. Soy bastante tímido cuando no conozco a la gente y estar en el metro y oír que hablan de ti  supongo que es algo que tienes que aceptar.

- En su libro ’11 ciudades’ escribe que su vida consiste en enamorarse de mujeres que no le hacen caso y de equipos que pierden. ¿Se enamora con más frecuencia de mujeres o de equipos?

. De equipos de fútbol tampoco te puedes enamorar de muchos. Aparte del Sabadell sigo con pasión los equipos en los que tengo amigos a los que sigo mucho y les doy ánimo cuando pierden. Y lo de las mujeres es un tema que podría dar para una entrevista de quince horas. Ahora hace bastante que no me enamoro. Todas las opiniones son opiniones que se dan desde la propia experiencia y mi opinión está muy condicionada por mi situación actual. Ahora mismo enamorarme supondría un problema. Uno no decide cuando enamorarse pero sí puede intentar ponerse barreras. Vas al metro ves a una chica y dices bueno podría enamorarme de esa chica pero se baja en la siguiente estación y ahí se queda todo.

 – Sobre ese tema hay un cortometraje muy interesante ‘El Columpio’ que interpreta Ariadna Gil sobre la atracción por un desconocido en el andén del metro solo con voces en off. Es un alegato en favor de la valentía para estas situaciones ¿Le cuesta intimar con mujeres?

. Siempre me ha costado. Tengo una timidez más exagerada con las mujeres y es un tema que me ha preocupado mucho y sobre todo tras leer un par de libros de Houellebecq que me destrozaron. Hay uno ‘Ampliación del campo de batalla’ con el que me sentí muy identificado. Me golpeó mucho, me tuvo bastante jodido durante dos años y me causó un efecto terrible. Pese a ser de lo mejor que he leído no me hizo ningún bien. Reflexionando ahora sobre el libro pienso que las relaciones son más una necesidad social que natural. Si estoy ahora aquí contigo o en mi casa no pienso que necesito a una mujer. Pienso que necesito una mujer cuando voy por la calle y veo a una pareja besándose o cuando visito una casa de amigos y veo que son muy felices juntos. Es solo en esos momentos. Es lo que la sociedad me presenta. Durante mucho tiempo pensé que necesito ser amado por una mujer pero ahora mismo me basta con ser amado por mis padres y mi hermano porque es un amor más puro e incondicional. En las relaciones de pareja siempre hay un desequilibrio. A mí me han hecho más sufrir que disfrutar y por esta experiencia tengo esta opinión. Es muy difícil que dos personas se amen con la misma intensidad. Siempre hay uno que ama más al otro y en ese momento se produce un desequilibrio porque el que ama más quiere ser más amado y el que ama menos acaba agobiado por ese deseo del otro. Una psicóloga me dijo que renunciar a ello era no querer salir de mi zona de seguridad. Intenté salir de la zona de seguridad pero tras varios intentos sinceros me di cuenta de que me convenía más la zona de seguridad y me acabé convenciendo de que disfruto de mis cosas con una intensidad que no necesito una pareja. Percibo como una amenaza más para mi libertad el momento que dejas de pensar por uno y piensas por dos. Necesito saber que puedo tomar mis decisiones sin tener que consensuarlas. Necesito tener la libertad de que si mañana quiero irme a Uzbekistán porque me parece un país muy friki pueda ir. No he conocido a nadie que me comprenda.

- Igual no le llama una mujer pero sí un equipo de fútbol como a Maldini en su día el Zaragoza o a Marcos López la Roma. ¿Qué le diría? 

. Nadie me ha ofrecido ser director deportivo. Hay gente que te llama para consultarte algo pero nunca más allá. No es un tema que me apasione. A mí me gusta la comunicación. Solo lo vería con buenos ojos si en algún momento el Sabadell considerara que yo podría ayudar en eso, pero porque es mi club no porque yo quiera dedicarme a eso. Solo cuatro o cinco equipos me han llamado para pequeñas consultas. Una más de las treinta mil que harían antes de fichar a un jugador.

- ¿Y a qué jugadores recomienda seguir en el Mundial de Brasil?

. Ahora todos los futbolistas son muy conocidos no es como los Mundiales de antes que servían para conocer jugadores. Ahora es muy difícil que un jugador te sorprenda porque hay muchas posibilidades de conocerlos a todos. Tengo muchas ganas de ver a Immobile en Italia, Oxlade-Chamberlain en Inglaterra y a los belgas aunque sobre todo a Lukaku. Por razones personales he visto mucho al delantero. He seguido al Everton y me lo presentaron una vez en el campo de entrenamiento. Estoy convencido de que hará un gran Mundial.

- El periodismo hace muchos pronósticos pero luego se posiciona según resultados. Esta temporada Paco Jémez tuvo muchos críticos. Él cuando iban mal dadas dijo una frase que describía su esencia: “Allá ellos con sus burlas. Nadie podrá quitarnos la gloria del intento”

. Todos los análisis se hacen en función del resultado. Lo que no se puede es cambiar es de opinión cada tres meses. Por ejemplo a Paco Jémez después de verlo las diez primeras jornadas el año pasado dije que que bajaría seguro. Y luego terminó la Liga y dije que chapó. Y esta temporada igual porque para mí era un equipo muy kamikaze.  En determinados momentos asume riesgos excesivos. A mí el equipo que más me gustó de Jémez fue el Córdoba. Un equipo que defensivamente era más completo que el Rayo. No soy de dar opiniones y decir si algo es bueno o malo sino de interpretar lo que ha pasado.

- ¿Qué opinión tiene sobre programas telebasura como Punto Pelota? ¿Lo considera periodismo?

. No es el tipo de programa con el que yo más identificado me sentiría. Hacen reportajes periodísticos, pero sí que hacen tertulias en las que cruzan la frontera y rozan el show. El tema aquí es que los medios de comunicación son empresas y buscan un rendimiento económico. Los que toman las decisiones no son gente que quiera cambiar el periodismo mundial sino gente que quiere que su empresa vaya bien. No soy ningún juez. Mi forma es hacer mi periodismo e intentar que me vaya bien y no gastar energía en criticar al periodismo que hacen otros porque no gano ni voy a conseguir nada.

- Lo peligroso es que debajo de esa corteza de tragicomedia y espectáculo que da la sensación de mero pasatiempo hay muchos intereses y poderes en juego. ¿Debería organizarse el periodismo deportivo como gremio en busca de la calidad y contra estos programas? 

. Hay tantas cosas peligrosas. No vamos a arreglar el mundo. Suficientemente tengo con lo mío. No sé si vas a encontrar a gente dispuesta a hacer eso. Es una batalla que te roba energía y prefiero gastar la energía en hacer algo que en luchar contra algo. Al final cuando estás en los medios por mucho que pelees por estas cosas la gente que manda en las empresas te dice que eso de hablar de fútbol no interesa. He tenido jefes a los que no les gustaba el fútbol y te decían: “Olvídate de analizar el juego, eso le gusta a cuatro; la gente quiere y consume la polémica”. Es una batalla bastante difícil. He tenido muchas discusiones internas en los sitios que he trabajado. Al final he llegado a la conclusión de que para hacer lo que quiero tengo que hacerlo solo y para ello tengo que pagar una serie de peajes porque te vas a encontrar siempre que si trabajas para una empresa van a querer que priorices otro tipo de cuestiones.

- El gaditano Rafael Ballester fue el inventor de la tanda de penaltis. El periodismo tenía un peso importante en el deporte. El otro día anunciaba usted el Mundial vestido con frac y bailando con unas maracas. ¿Acabará el periodista siendo un anunciante? ¿Cómo se sintió en esa situación exhibicionista?

. Me citaron a las cuatro de la tarde y me dijeron: “Hay que hacer un anuncio, ya verás”. Entro al plató y lo hago. No me preocupa mucho la imagen que da eso. Me lo pasé bien haciéndolo pero no creo que me lo pase tan bien viéndolo. Me pidieron que lo hiciera y yo me debo a mi canal.

-  Ya escribió Julio Camba de forma certera que la única forma de que el periodismo pueda enriquecerlo a uno es únicamente a condición de que uno abandone el periodismo. 

. Y es verdad. Depende de para lo que hagas los anuncios. Lo que te tienes que plantear es si engañas a alguien o haces daño a alguien y después de hacer esa reflexión tomas la decisión. Antes el periodista no tenía que buscar alternativas para subsistir. El periodismo está muy mal pagado.

- El periodismo tiene unas reglas y unos códigos deontológicos que debemos cumplir. Si nos van a exterminar no podemos suicidarnos y pegarle un tiro al periodismo. La vida consiste en lo que hace Rafa Nadal en el tenis. Va perdiendo 5-0, 40-0, hace un punto y lo celebra. La publicidad siempre ha sido necesaria y es una bendición. Es cuestión de incompatibilidad ética. Lo que está en juego es la independencia del periodista. La comunicación es una cosa diferente al periodismo.

. Vivimos en un país en el que nadie quiere pagar por nada. Antes se iba al cine, se compraban discos y periódicos. Ahora estamos en manos de la publicidad y ellos marcan las condiciones porque saben que los necesitas y si no las aceptas tu medio no subsiste. Es el precio que hay que pagar para hacer el periodismo que quieres hacer. Los equipos de fútbol tienen publicidad en la camiseta y están identificando una marca comercial con un club. No hay dinero y no se pueden mantener los medios de comunicación. Si no hiciera publicidad no podría hacer el periodismo que quiero hacer. Priorizo y pesan más esas ganas de lo que quiero hacer que mantener esa pureza de que el periodista no haga publicidad. El código deontológico se hizo cuando la gente compraba periódicos. La gente no paga por contenidos ni por nada. Esto es una noticia y en medio de la noticia hay un anuncio. No creo que un anuncio dentro de un artículo tenga unas consecuencias tan terribles para la democracia. Cuando leo una noticia con una anuncio sé que tiene que estar ahí para poder publicarlo. Ahora mismo no hay más alternativa. Este mundo cada vez está peor.

-  La gente solo habla de los partidos del final de Liga y de la Champions pero en las elecciones europeas se decide elegir a las personas que se encargarán de decidir el gasto del dinero de la UE y los temas a tratar por el BCE. ¿Es el fútbol opio para el pueblo?

. Mucha gente ha perdido la fe en que la sociedad pueda organizarse bien y piensa abstraerse con otras cosas. Aunque los informativos y los periódicos siguen dando noticias políticas. El ciudadano que habla sobre las finales europeas tiene la oportunidad de ver lo otro. El periodismo sobre fútbol tienes que distinguirlo del periodismo de información general porque al final forma parte de la industria del entretenimiento. Siempre me he dedicado al periodismo de fútbol. ¿Estamos dando opio al pueblo? Estamos trabajando para darle al pueblo algo que le llene su tiempo de ocio porque al final la información del fútbol llena su tiempo de ocio. Y una industria de entretenimiento siempre tiene que existir ¿Le están dando en el cine opio al pueblo? Hay mucha industria del ocio.

- El deporte no es solo ocio. El deporte puede ser una invitación a la ética, una forma de dignidad y conducta. 

. Pero la gente que escribe de fútbol sabe que se está dirigiendo a un público que consume el producto en su tiempo de ocio. Se puede tratar de muchas maneras pero la gente no lo consume como consume una información sobre política internacional que puede interesarle para organizar su vida pública. El fútbol es una de las muchas cosas que en la vida sirven para abstraerse, apasionarse y necesita a gente que se dedique a comunicar sobre ello para que tengan productos que consumir. El periodismo ofrece los dos productos. La responsabilidad no es de la gente que trabajamos sobre fútbol porque esto tiene que existir.

Por FONSI LOAIZA @FONSILOAIZA EN TWITTER.


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