Picapedreros

Fonsi Loaiza | 30 de octubre de 2014 a las 23:48

abuelo

POR FONSI LOAIZA

Este artículo no versará sobre deporte. El Caminante del Balón deja la pelota y coge la hoz y el martillo. No se asusten. Es una metáfora. No llega el comunismo ni la revolución bolivariana a este país, es la estrategia del miedo a la que apelan los que tiemblan con perder sus sillones.

Os contaré una breve historia personal para resumir lo que está ocurriendo en este país. Mi abuelo, al igual que otros muchos abuelos, picó piedra día y noche, con frío y calor para que mi madre estudiara y no fuera explotada. Se lo propuso y lo consiguió. Ella, hija de picapedrero abulense, de pueblo de 1.000 habitantes, pudo estudiar Lengua y Literatura en la Universidad de Salamanca con Víctor García de la Concha, el que fuera Director de la RAE y ahora del Instituto Cervantes, de profesor. Después se presentó a las oposiciones en Andalucía y se las sacó a la primera.

Mi madre lleva en la enseñanza más de 25 años, y es dando clases como Juan de Mairena: “amor y provocación”. Los alumnos la adoran, y por eso genera tantas reticencias entre los dirigentes de su centro educativo. Este año dejará su Instituto de toda la vida porque lleva persiguiéndola muchos años un director déspota y tenebroso. También dejará su militancia en el PSOE y la suscripción en El País. Se ha dado cuenta de que este sistema no funciona. Nos han estafado. Mi abuelo picó piedra para que la vida de mi madre fuera próspera, y ahora mi madre ve a un hijo con licenciatura y máster al que sigue pagando piso y estudios, que tiene un porvenir precario, que sueña con ser algún día mileurista, mientras unos chorizos han gobernado el país a sus anchas. Unos sinvergüenzas que iban de “patriotas”, para los que dimitir es un nombre ruso, el gobierno español un banco suizo y han dejado que en España 20 ricos tengan más que 14 millones de ciudadanos.

La irrupción de Podemos no sólo representa a una generación nueva, formada, sin miedo, que su boca es suya y que en su hambre manda ella. Podemos simboliza una segunda juventud para todos nuestros padres, que vivieron mejor gracias a nuestros abuelos picapedreros, y ahora tienen que luchar de nuevo para que sus hijos no vuelvan a ser explotados.

 


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