Bye-Bye, La Goleada

Fonsi Loaiza | 10 de febrero de 2015 a las 1:38

“Huye de los montajes. Son una situación imposible y ellos establecen el marco. No puedes controlar el uso de la palabra ni plantear tu caso sin que se te respete lo suficiente para tomarte en serio. Si el juego está trucado de antemano, no juegues”

(No pienses en un elefante, George Lakoff)

He estado unos meses sin ser yo mismo. Sin ponerle la pasión que me caracteriza a las cosas que hago. Sin escribir por necesidad fisiológica. Pero ya pasó la tempestad. Después de estar  muy jodido anímicamente, estoy plenamente recuperado de todas las lesiones producidas por mi estrambótico paso por los medios de comunicación en los que defendí unas propuestas para el ideario deportivo de Podemos dentro de las elecciones al consejo ciudadano del partido.

A pesar de que nunca me perdonaré haberme expuesto a tal carnaza, no haber estado a la altura de las ilusiones que generé y haber ofrecido muchos matices para ser ridiculizado, me siento muy orgulloso de aquel atrevimiento, que me costó tan caro, pero que me servirá de gran experiencia para el futuro. Gracias a este caso he podido observar las más profundas cloacas de la profesión que amo y los más bajos instintos que habitan en la política.

Para la política no estaba preparado. Uno no debe mostrar sus debilidades y yo no medí los tiempos, no hice un análisis concreto de la situación concreta, y mostré todas mis limitaciones en la picota de los medios de comunicación: soy un chaval tímido, sensible, introspectivo al que todavía le cuesta expresarse con total naturalidad en público. En el periodismo deportivo me tenían muchas ganas. “Todas las hostias que nos has dado estos años se han vuelto en tu contra”, me escribió un redactor jefe del diario Marca.

“Los medios orientan la atención pública hacia un individuo entregado a ellos para ser exhibido como un chivo expiatorio, que no puede defenderse ni puede desviar las piedras y las flechas porque las formas de réplica son grotescas por su debilidad. Los que aceptan aparecer en una entrevista televisiva sin pertenecer al círculo de los gatekeapers están metiendo la cabeza en la boca del tigre”

(La espiral del silencio, E.Noelle-Neumann)

Anteriormente había cometido un delito en este periodismo deportivo cainita: decir muchas verdades que incomodaban, no haberme callado ante las injusticias, no ser un pelotillero, escribir por devoción y con criterio propio y defender el deporte femenino en un mundillo machista que apesta a calzoncillos. Por tanto, cometí el tremendo error de no estar alerta ante ese peligro añadido. De pasar por alto esos “se cree la polla en vinagre”, en consonancia con lo que ya me avisó mi colega Chiqui Esteban, editor gráfico del Boston Globe: “En el periodismo deportivo de España pasa mucho que si uno quiere ser riguroso y muy meticuloso con su trabajo, es acusado de ‘ser un flipado”. 

Cuando algo falla, el único culpable soy yo. La clave es que no sea autodestructivo. En los duelos, no hay que reaccionar exageradamente ni ante las victorias ni ante las derrotas”

(Magnus  Carlsen, campeón del mundo de ajedrez) 

Recibí contados mensajes de compañeros y muchas burlas. Me compararon con el Pequeño Nicolás, tipo alistado al poder derechón, que se hizo pasar por deportista de élite para aprobar Bachillerato y que fue detenido acusado de falsedad, estafa y usurpación de identidad. Yo sólo soñaba con ser periodista e intentaba ayudar un poco a defender el deporte de quienes lo destruyen. Sin embargo era la presa perfecta para estas hienas.

Hoy me he enterado del cierre de La Goleada. Un programa que me engañó y me utilizó de manera vil y malintencionada. Pude haber vivido del cuento un tiempo. Como otros programas, tras mi impacto como friki televisivo, me ofrecieron aparecer e intentaron ficharme, ya que sólo tuvieron audiencia el día de mi aparición y el programa del día después basado en críticas hacia mi persona sin estar yo presente.

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“El periodismo más que cuarto poder, es el primer poder. No hay quien lo juzgue. Es la casta intocable, y dentro de esa casta brilla con luz propia la casta del periodismo deportivo” (Dante Panzeri)

Lamentablemente en el deporte de este país imperan los mensajes que propagan unos medios de comunicación que maltratan la esencia del deporte (dignidad, salud, conducta y alegría del pueblo) y ocupan todo el espacio público. El espectáculo ha secuestrado al periodismo. Los tertulianos son los traficantes de la información deportiva y transmiten ideología y el discurso hegemónico. Debajo de toda esa banalización de las fiestas de Cristiano Ronaldo hay una evidente devoción por el poder y un tremendo desprecio a todos los aficionados. Hasta siempre La Goleada. Necesitamos esa televisión basura para odiarla con todas nuestras fuerzas y destruir ese orden de las cosas a través de los valores del periodismo.


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