Óscar Cano: “Guardiola es el ejemplo contracultural de que no todo está escrito”

Fonsi Loaiza | 11 de mayo de 2015 a las 2:33

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Cuando Guardiola pudo haber sido el director deportivo del Barcelona en 2004, Lillo iba a convertirse en el entrenador y posiblemente Óscar Cano (Granada, 1972) en el entrenador del filial. Nunca se sabrá cómo hubiera cambiado la historia del equipo azulgrana. Ahora Cano después de muchas aventuras como técnico y sacar a la luz la biblia para entender el juego de posición del FC Barcelona, presenta el libro Del Bayern de Múnich al Bayern de Pep en el paro del banquillo pero no parado en su rumbo hacia un fútbol mejor desde la honestidad. Óscar Cano lucha contra los tópicos, analiza el partido Bayern – Barcelona desde un punto de vista reflexivo y adelanta conceptos de su nueva obra mientras sueña con poder desarrollar un gran proyecto futbolístico.

Pregunta: Juanma Lillo dice que cuando usted se va a dormir no apoya la cabeza en la almohada como el resto de mortales, sino en un balón. ¿Con qué fútbol sueña?

Respuesta: Cuando uno disfruta con algo suele estar rodeado de gente que tiene las mismas pasiones. Eso hace que durante prácticamente la totalidad del tiempo la pelota sea la protagonista de todo pensamiento, de toda reflexión, de toda conversación. Sueño con un fútbol que nos permita encontrar el placer primario, sueño con jugadores y entrenadores que se nieguen a creer lo que interesadamente quieren hacernos ver.

P: ¿Qué le parece que Lillo no encuentre un equipo para entrenar?

R: Me parece insultante que los mejores no entrenen. En privado, todo el mundo reconoce que Juanma Lillo el que más sabe y el que mejor entrena. Todos sus jugadores consideran una experiencia única ser dirigidos por él. Pero entiendo que debe ser molesto convivir con alguien, que sin querer, desmonte muchas de las mentiras y de los tópicos que lamentablemente invaden codiciosamente este maravilloso juego. El día que le den un equipo medianamente capaz, vamos a reírnos mucho de los impostores, y todos querrán ser afiliados a sus ideas.

P: Dante Panzeri en su memorable Fútbol: dinámica de lo impensado escribió en el prólogo que su libro no servía para nada, que no servía para jugar al fútbol, pero que servía para saber que para jugar al fútbol no sirven los libros, sino solamente los jugadores. ¿Para qué sirve Del Bayern de Múnich al Bayern de Pep?

R: La utilidad del libro no es otra que la de indagar sobre el proceso experimentado por Pep desde la llegada a Múnich. Ha sido un verdadero placer reflejar, desde mi punto de vista, esas luchas internas que Guardiola ha tenido para tratar de conseguir determinados cambios sin que con ellos se malograran las capacidades concretas de sus jugadores. Esa coadaptación ha tenido su manifestación en cada concepto implementado, en cada experimento, en cada victoria y en todas las derrotas. Guardiola ha cambiado al Bayern en la misma medida que el Bayern lo ha cambiado a él.

P: Su último libro fue sobre el Real Madrid de Mourinho. Daba la sensación de que el fútbol iba hacia un lado: el fútbol de Mourinho, y de repente apareció Guardiola para contradecir modelos especuladores. ¿Qué diferencias principales ve entre los dos entrenadores?

R: Mourinho es el que mejor domina todo aquello que son recurrencias dentro del juego, es decir, hace mejor que nadie lo que la inmensa mayoría hace. Pep siente permanentemente la necesidad de cambio, considera que el ser humano es más de lo que muestra habitualmente, cree que el jugador puede ir más allá.

P: ¿Y con Luis Enrique?

R: Luis es un entrenador inteligente que cree firmemente en el trabajo en equipo. Se rodea de personas a través de las cuales se obtiene un contexto de constante debate sobre el juego, el jugador y sus posibilidades. Está más cercano al ideario de Pep, aunque jamás renuncia a algo que pueda circunstancialmente ayudar a ser más competitivos.

P: ¿Puede poner todavía el Bayern de Guardiola en apuros al Barcelona en Múnich?

P: Es muy difícil poner contra las cuerdas a aquellos jugadores que son especialistas precisamente en escapar de esas situaciones. Cuando se consigue organizar a un equipo de tal modo que las virtudes de cada cual se maximizan, es complicado ser batido.

El Bayern juega en su feudo, tiene la base de la selección germana, adornada por jugadores como Lewandowski, Benatia, Alonso o Thiago, y eso es garantía de rendimiento. El Barça está ahora muy “redondo”, mientras que los futbolistas del Bayern han sentido eso de que la posesión no les lleva ahora a tumbar a los mejores de Europa porque curiosamente los equipos que más utilizan el pase necesitan de los desequilibrantes. Sin Robben y Ribery, todo ese fútbol de pases inteligentes no desata la tempestad final frente al marco contrario. Sin jugadores diferentes, inclasificables, es utópico creer que pueden pasar cosas extraordinarias. Y por supuesto, el fútbol es tan grande que cualquier cosa puede ocurrir. Faltaría más.

P: Guardiola dijo que desde jóvenes a los jugadores les dicen que hay que luchar y que hay que ganar, y llegan a Primera sin saber nada del juego. ¿Está de acuerdo?

R: Llegan porque saben jugar, pero les hacen creer que han llegado por otras cosas. Claro que saben del juego, pero tienen enterrado un porcentaje elevadísimo de recursos porque no les dejaron ser protagonistas de su aprendizaje. Eso hace que consideren que lo que va a medir su rendimiento son cuestiones que están alejadas de su cerebro. Luchar y ganar va con la propia lógica de este deporte, no hace falta destacarlo tanto, pero se recalca porque es más cómodo y entendible para todos. Habría que ver qué es luchar y qué es ganar. Igual habría que luchar porque los jugadores tuviesen una autonomía responsable, y así ganar grandes talentos para el futuro de este juego.

P: Las bajas del Bayern merman al equipo, pero Guardiola siempre habla de que la preparación física no existe y que todo está relacionado con el orden sobre el campo. ¿A qué se refiere?

R: Se refiere a que no podemos ver de manera aislada las capacidades del jugador porque nadie las expresa de manera aislada. La clave está en interaccionar de manera conveniente para que todos los procedimientos se realicen ordenadamente sin obviar que se están manifestando como unidad funcional.

P: Cuando Guardiola perdió contra el Real Madrid el año pasado usted dijo que volvería a ganar, y que sería más feliz puesto que lo conseguirá a través de jugadores más próximos a su sensibilidad. ¿Está el Bayern próximo a esa sensibilidad guardiolesca o todavía le falta?

R: Está más próximo, que duda cabe, pero le falta mucho.Para ganar así, Pep necesita de determinados elementos que ahora mismo no existen en su plantel. La pelota no parte con ventaja todas las veces que él quisiera, o, al menos, esa ventaja es a veces más ficticia que real, hay carencia de centrocampistas que dominen el juego de posición y que sean capaces de conseguir que todos lleguen juntos a invadir el área sin desordenarse y permitir transiciones al rival. Los que llegan desde atrás deben aportar cosas distintas a las que las que aportan Rafinha o Bernat por ejemplo.

Uno ve a Busquets, Iniesta, Xavi, Piqué, Alves o Jordi Alba y comprende las diferencias para jugar bien a ese fútbol dominador. Aun así, es maravilloso ver al hombre contracultural consiguiendo determinadas cosas, observar a Boateng, Lahm, Alaba, Müller o Robben disfrutando del aprendizaje. Por eso Guardiola es un notorio ejemplo de que no todo está escrito.

P: Guardiola en una entrevista con el periodista Santiago Segurola expresó una frase maravillosa: Martí i Pol dice que hay muy pocas verdades en la vida, y si hay alguna verdad es la poesía. Si hay algo lejano a la poesía, es el mundo del fútbol. A veces sus opiniones holísticas son abordadas con cierta reticencia en esta tiranía de lo cuantificable. ¿Le da miedo que lo estereotipen por su vena de escritor y sus inquietudes intelectuales?

R: Los jugadores dicen que exijo mucho, y los que quieren hacerme daño que soy un filósofo. ¿En qué quedamos? Yo disfruto entrenando. No hay mayor placer que ese. Es gracioso que traten de encasillarme en determinados perfiles. Yo también trabajo mucho, analizo a mis rivales, diseño las sesiones y evalúo todo ese proceso. Quizás lo que no creo es que eso sea tan determinante como lo es el hecho de tener jugadores capaces. Es curioso, y seguramente pasará muchas veces lo contrario, pero llevo diecinueve años entrenando y únicamente me han destituido tres veces. Cada vez que me han sustituido no se han mejorado las clasificaciones, sino todo lo contrario, mientras que cuando yo he sustituido a alguien siempre hemos enmendado los registros aunque sea mínimamente. Mientras que tenga la ilusión por escribir voy a hacerlo. No sólo no es incompatible sino que es una manera de no desconectar, de crear contextos para mi labor como entrenador. No olviden que no escribo poesía, ni novela, sino fútbol.

P: Recuerdo que en una de sus presentaciones como entrenador explicaba que usted confiaba más en lo que no da el dinero: ideas y compromiso porque lo único que da resultado es la fidelidad a uno mismo. Esa fidelidad a veces cuesta el trabajo en el fútbol y uno necesita comer. Es difícil ser Bielsa o Guardiola en Segunda B. ¿Qué les dice a los que están dispuestos a entregar su identidad?

R: Cada cual puede hacer aquello que crea que es más conveniente. Creo que se puede “comer” de muchas formas, que precisamente comen mal aquellos que se venden por comer.No se trata de ser Guardiola o Bielsa, no se trata de llevar la contraria ni de querer ser distinto, sino ser uno mismo, de no entregar la dignidad, de no poner precio a lo único que realmente nos pertenece. Precisamente, los que son así son los que mejor comprenden el trabajo colaborativo, los que más trascendencia le dan a la labor en equipo, al juicio de los demás.


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