Dictadura y trama mediática en el fútbol

Fonsi Loaiza | 19 de enero de 2016 a las 17:11

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Denuncié a Josep Pedrerol ante la Asociación de Consumidores de Medios Audiovisuales el pasado mes de septiembre y es dicha institución la que deberá tomar las medidas pertinentes. El caso está todavía en stand by y ha tenido cierta repercusión. Apareció en Iusport, la web del derecho deportivo en España. Y el entrenador Javier Clemente puso en su cuenta de twitter que Pedrerol tenía bastante miedo porque lo estaban investigando. Es difícil que cierren el programa. Decía Galeano que la justicia es como las serpientes y sólo muerde a los descalzos, pero al menos algo hemos conseguido.

El compromiso ético del periodismo es el compromiso con la verdad y creo fervientemente que el programa El Chiringuito está fuera de toda legalidad vigente, ya que vulnera el derecho fundamental de los ciudadanos a la información. Pedrerol parece que tiene derecho a mentir. Si un carnicero vende carne podrida en su establecimiento comete un delito y cierran su carnicería. Sin embargo, Pedrerol puede vender información podrida aunque afecte gravemente a la salud democrática del deporte.

No me gustan los ataques ad hominem. Pero realmente es un cadáver periodístico, que se niega a ser enterrado, y que su momia pulula en los canales de televisión, como si fuera una marioneta de Florentino Pérez. Es una costumbre extendida en el sector. Muchos de su estirpe no son periodistas, son vividores del periodismo que se prostituyen intelectualmente. Porque una cosa es vivir del periodismo y otra bien distinta es ser periodista. Es un hábito que llega a las televisiones de ámbito público. Ahí vemos a Siro López en las públicas catalana y española o a los ínclitos de la mentira Manolete y Roberto Gómez.

La verdad que no tengo miedo al ruido que pueda hacer la trama mediática existente entre palcos de fútbol y platós de televisión contra los hinchas de los equipos. Tengo miedo al silencio de algunos aficionados que siguen viendo estos programas degradantes contra sus clubes. Tengo miedo al silencio de compañeros de profesión y al silencio de becarios que se callan por temor al paro eterno y a la precariedad absoluta.

Ha llegado la hora de despertar. La hora de apelar a la dignidad y a la honestidad. La hora de ser luchadores conscientes y dejar de ser cómplices de esta estafa que sólo beneficia a una élite corrupta, que busca ansiosamente sus intereses de poder y capital. Una élite que ha convertido el deporte en un sistema inmoral. En cleptocracia, en un gobierno de ladrones. Y por eso, esta élite de privilegiados quiere a los bufones de su corte en los programas de TV. Por tanto, tienen que comprar a periodistas para que no se hable de lo que roban a los aficionados. Un ejemplo es el de Eduardo Inda que ha fichado para su diario a Javier Iglesias, persona que reconoció en juicio de la Trama Púnica que Florentino les pagaba para contrarrestar la información negativa.

Los periodistas debemos canalizar toda la fuerza que tiene el deporte para ser una sociedad más culta. Estamos para servir a los hinchas porque sin ellos nada es el fútbol. Estamos para contribuir y ayudar al conocimiento de las diferentes comunidades de aficionados.

Por eso, creo en las mujeres y hombres de bien que son destructivos del mal. Y digo primero a las mujeres porque sin feminismo no habrá revolución en estos tiempos y el deporte es el gran bastión del machismo. Estos programas cosifican a la mujer y la convierten en un objeto sexual. Es una enorme noticia que aparezcan TTs contra el Chiringuito, que personas desde abajo construyan nuevas formas de comunicarse y que gente de arriba como Dani Alves o Jackson Martínez se indignen con la basura y mentiras que fabrican programas y diarios. Debemos aprovechar que ahora los periodistas no hablamos a una masa, sino que hablamos con personas individualmente y podemos interactuar con ellos.

Los programas que denunciamos son los que producen la violencia. Las instancias gubernamentales se equivocan al no ir a las causas sino a las consecuencias. La violencia no se erradica confiscando pancartas, megáfonos y tambores en las gradas ni haciendo cacheos al entrar en los estadios. Los verdaderos vándalos llevan micrófonos y están en los platós. Unos vándalos que sólo sirven como payasos en una dictadura mediática. Una trama para que la élite de los palcos le arrebate el fútbol a la gente que de verdad lo ama.

  • roger

    me parece indignante que esta gente se hagan llamar periodistas cuando en verdad son gentuza comprada por el magnate del futbol que es ni mas ni menos florentino,es una verguenza lo que estos personajillos dia tras dia se meten con los club.sobre todo con el cfb,ademas de todo esto,jamas se dejan explicar por otros como es el caso de cristobal soria,que le insultan cada dia porque dice la verdad,lo que no se, es como este señor aguanta cada dia a pedrerol nacho peña roncero y compañia que solo miran para un lado,y este lado es el real madrid.y no se les cae la cara de verguenza a ninguno de ellos,sera porque no la tienen,la verguenza

  • fernando garcia

    Vivo en Mexico y en ocasiones he visto el chiringuito, en algun momento vi cosas muy triviales y pense que era un caso aislado, pero he visto varios y siempre se trata de magnificar detalles que, en noticias normales no trascenderian, y ahi cualquier cosa que puede atraer audiencia lo hacen, ojala controlen ese tipo de programas tendenciosos, saludos

  • alberto

    No le quito ni una coma. Un 10

  • La zurda de Hristo

    Señor Fonsi Loaiza,

    Enhorabuena por este artículo. Ojalá y gracias a periodistas como tú el panorama de la prensa deportiva en españa cambie. Es una vergüenza. Periodismo hecho por borregos para consumidores borregos. Ánimo!


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