Anunciar casas de apuestas es fomentar el fútbol-negocio corrupto

Fonsi Loaiza | 6 de mayo de 2016 a las 17:49

misapues

En la era de la privatización de todo la expresión ‘venderse’ ya no se utiliza. Hemos renunciado a esta expresión de resistencia porque el capitalismo se ha inyectado en nuestras venas y nos ha arrebatado el alma combativa. Como explica César Rendueles: “Ninguna civilización ha sido tan idiota como apostar su propia supervivencia material a la ruleta comercial”.

Los periodistas nos hemos convertido en mercenarios de la palabra y hemos olvidado que somos útiles para la sociedad y que nuestro deber es estar volcados al bien común. Infinidad de hinchadas (palabra que detesta una parte de la gauche divine y su superioridad moral hacia el fútbol) lo necesitan para cobrar presencia en la esfera pública. Los periodistas deportivos comprometidos no salvaremos a nadie, todos nos salvamos juntos, pero podemos ayudar a esas comunidades de aficionados a organizar mejor sus conocimientos para que se puedan organizar mejor a sí mismas. El entrenador Ángel Cappa argumenta que “el fútbol ha cambiado sus valores. El capitalismo se ha apropiado de él. Cuando pusieron las apuestas yo ya no sé si un jugador o un árbitro se equivoca. Ya es imposible saberlo”. Nos toca ponernos el mono de la lucha y recuperar el fútbol popular y democratizarlo.

Considero a Axel Torres un gran profesional. Me parece un hombre honrado y una demostración de que dentro de los grandes medios de comunicación siempre hay gente decente que intenta en su parcelita de dignidad hacer las cosas con diligencia. Sin embargo no comparto para nada que se preste a ser la cara visible de una casa de apuesta. Según el profesor Diaz Nosty “los periodistas que trasladan su credibilidad (Axel Torres la tiene por tratar el fútbol con rigurosidad) a un producto comercial incurren en la degradación más absoluta que puede alcanzar la profesión periodística”. A los periodistas como Axel Torres los necesitamos comprometidos de nuestro lado sin venderse para generar un contrapoder. Ha llegado la hora de dejar de ser cómplices de esta estafa que solo beneficia a una élite y que convierte el deporte en mafia legalizada contra los aficionados.

La mayoría de casas de apuestas tienen sociedades opacas en paraísos fiscales y nada se sabe de sus propietarios. Pueden desarrollar actividades que son legales en un país e ilegales en otros y sirven como lavado de dinero negro. Diversas organizaciones criminales utilizan estas plataformas para blanquear capitales a escala global. Sin embargo, la incitación a la ludopatía por parte de los periodistas es tremenda. Los anuncios no tienen ningún tipo de regulación y aparecen en entornos que favorecen el juego descontrolado como los descansos de los partidos de fútbol.

Ante este panorama desolador resulta normal que la Asociación Española de Periodismo Deportivo entregara hace un mes un premio a una casa de apuesta, Sportium, que a su vez es patrocinadora de la Liga y del programa deportivo El Chiringuito, cliente de la empresa de comunicación del hijo veinteañero del presidente de la Liga. Así queda la corrupción repartida en casa.

El amaño en el fútbol moderno es casi total y necesitamos descontaminarlo. Mucho miramos a los corruptos y muy poco a los principales corruptores, como las casas de apuestas. Anunciarlas es fomentar su preponderancia antidemocrática en el fútbol.


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