Rafinha, la peonza infalible de Luis Enrique

Fonsi Loaiza | 30 de octubre de 2016 a las 18:38

POR FONSI LOAIZA

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El exuberante Rafinha es menos sofisticado que su hermano Thiago y a las jugadas que pasan por sus pies no les pone su propio acento. Es un llegador demoledor y él sólo las pone adentro. Todo lo que toca se convierte en gol. Desde el suelo, de chilena, desde fuera del área, cayéndose, zafándose de tres contrarios o de cabeza. No es fácil ser el hijo de un gran exfutbolista como Mazinho y el hermano pequeño de un superdotado técnicamente. Curiosamente Thiago es el jugador con más precisión en el pase de Europa. Sin embargo, Rafinha tiene otro lenguaje para comunicarse en el fútbol. Rafinha es el jugador con más precisión de cara a portería: 6 tiros, 5 goles. Los mismos tantos que Cristiano Ronaldo en Liga, para los que el portugués ha necesitado 45 tiros más. Rafinha tiene más presencia física y es más rápido y directo en sus formas de expresión que su hermano. Si Thiago es el pase, Rafinha es el dibbling y el desmarque. Se viste de peonza y nadie sabe por qué lugar aparecerá.

En el libro Senda de Campeones sobre La Masia escrito por Martí Perarnau se describía a Rafinha como una de las joyas de la cantera del conjunto azulgrana: “En el Juvenil A se alinea de 8, de 10 o de 9. Interior, volante, mediapunta o falso nueve. Cumple allí donde le colocan. Lo hace todo bien y en todas las posiciones que ocupa. Su gran reto consistirá en cumplir las promesas. Ser lo que promete ser. Se mueve como una peonza y su habilidad se convierte en fantasía cuando amaga con el cuerpo”.

Luis Enrique confía plenamente en las capacidades de Rafinha. El técnico asturiano es uno de los artífices del gran momento de forma que vive el centrocampista culé. No en vano fue el jugador de ataque que utilizó en el Celta por delante de Nolito, Orellana, Charles, Santi Mina y acabó siendo el máximo asistente del equipo vigués con 7 pases de gol. Ahora se ha hecho por sus propios méritos con un puesto en el FC Barcelona y apunta a titular contra el Manchester City de Pep Guardiola.

Rafinha fue portero hasta infantiles, y ese déficit academicista de niño lo tuvo que suplir con sacrificio físico. De Luis Enrique habla en ese sentido como un maestro: “Con él aprendí la exigencia física de ser profesional. En uno de los rondos con el Barça B me separó y me preguntó: “¿Estás bien? ¿Te pasa algo?”. Le respondí que no y me dijo: “Pues empieza a correr”.

El Barcelona ha encontrado en Rafinha una bicoca. Como ocurre con Sergi Roberto, el brasileño puede jugar en varias posiciones, y en todas ellas rinde a las mil maravillas. Su bello gol ante el Granada fue decisivo y copa todas las portadas. Se encuentra en un momento de gracia. Es el tercer máximo goleador del conjunto culé en Liga sólo por detrás de Messi y Suárez. Es la peonza infalible del esquema de Luis Enrique.


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