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El Platón del Real Madrid

Fonsi Loaiza | 25 de junio de 2014 a las 11:26

POR FONSI LOAIZA

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“Hay entrenadores que se creen más importantes que los jugadores. Cuando es así, es un gran problema para el equipo”. “Un tercio del plantel sigue al técnico por lealtad, respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si le aportas algo. Y otro tercio te complicará la vida siempre. Eso te muestra sobre qué parte del grupo tienes que trabajar”. “Sé que lo que digo será escuchado por miles de personas, por eso es mejor ser un poco reservado. En lugar de decir todo lo que se te pasa por la cabeza, por lo menos, hay que pensar lo que se dice. A mí me parece lo mínimo”. “Mi fuerza es estar atento a los demás”. “Un equipo construido para los atacantes. Es una filosofía que no gusta a todos y no es descabellada si tienes buenos defensores”. “El fútbol es bonito cuando no se sabe nunca lo que va a pasar”. “El fútbol empieza en la calle”. 

Son frases que resumen la propuesta que intentará llevar a cabo Zinedine Zidane (hasta el nombre lo tiene bello, escribió Pep Guardiola) en el Real Madrid Castilla. Zizou, como Di Stéfano en el club blanco o Kubala y Cruyff en el Barça, es el prototipo de futbolista extranjero de categoría mundial que renueva la idiosincrasia de un gran club al hablar el lenguaje universal del fútbol: mucho juego y poco ruido. Interpretó el deporte rey a partir de la distinción con la música de Plácido Domingo de fondo.

En el libro ‘Futbolia, filosofía para la hinchada’ a Zidane se le bautiza con el nombre de Platón. “Platón afirma que cuando aprendemos algo, lo que estamos haciendo es recordar la idea que nuestra alma ya conocía antes de nacer. Zidane lleva toda su carrera sacándonos de la caverna de la mediocridad, de los tonos grises, intentando convencernos de que otro fútbol es posible”. El Real Madrid no ha necesitado resetear toda la etapa de Mourinho (se ficharon a jugadores fantásticos como Di María y Modric), ni imitar al Barcelona; cada uno tiene su estilo. Pero tiene un pasado que fue ninguneado y debe recuperar poco a poco. El primer paso en la conciencia fue la memoria histórica a partir del merecido homenaje a Raúl González Blanco, después la conquista de la ansiada Copa de Europa.

Al Real Madrid los últimos años le sobraron conveniencias y le faltaron convicciones. Mou es un adaptado a los tiempos que corren de reality shows y bajos instintos. Zidane es un adelantado a su tiempo, que predica la  discreción y el respeto, y que no ha caído en la trivialidad del fútbol moderno. Ancelotti ha demostrado ser de esos entrenadores mesurados tipo Del Bosque que miran más por el equipo que por ellos mismos, y que no exaltan los triunfos con sus figuras. Ha obrado eso que cada vez hacen menos los entrenadores de hoy en día: entrenar y hacer jugar. Zidane, ya lo dijo en su día Florentino: será el gran líder deportivo del proyecto. El francés es referente ético y tiene en sus manos la piedra filosofal. Ancelotti se ha consolidado como el Rijkaard del Real Madrid, Zidane esperará en el filial para intentar ser el Guardiola blanco si algún día lo necesitan.

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El joven ‘Sócrates’ de La Masía

Fonsi Loaiza | 1 de marzo de 2014 a las 21:15

POR FONSI LOAIZA

El fútbol contiene un discurso casi oculto lejos de expresiones manidas como ‘hay que ir partido a partido’, ‘son tres puntos muy importantes’, ‘no bajamos los brazos ni tiramos la toalla’, máximas del piloto automático, locuciones del botón de los tópicos, una perezosa línea a seguir para no mojarse en nada. Todavía existen futbolistas que desmontan cualquier tipo de cliché y que convierten al deporte rey en algo más que un juego de veintidós tipos en calzonas detrás de un esférico de cuero. Viven desinhibidos de la mercadotecnia, caminan en soledad, son mitad melancólicos, mitad subversivos, se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor y luchan contra las injusticias sociales de forma inquebrantable. David Babunski (Skopje, 1 de marzo de 1994), futbolista del filial del FC Barcelona, lleva en la cantera culé desde 2005 y pertenece a este distinguido grupo de indignados y soñadores. Porta el idealismo por bandera: “Estoy harto del sistema, nos arrebata el pensamiento. Mientras la sociedad siga gobernada por idiotas para triunfar has de ser estúpido y mediocre”. En su blog Skyself lucha por otro mundo posible y combate contra el establishment, los poderes fácticos y las tropelías que se cometen en el mundo. Su nombre de pila se va perdiendo en el vestuario y sus compañeros de equipo como Adama Traoré y Dongou lo llaman “filósofo o change the world”.

Los tiemcpos cambian y el fútbol espejea las transformaciones de la vida en sociedad. Lo primero que hacen los jugadores al firmar su primer gran contrato es comprarse coche y reloj de última gama. La última generación que utilizó el servicio público para desplazarse a los entrenamientos fue la de Xavi Hernández. Pep Guardiola por ejemplo, en su primera temporada como jugador del primer equipo del Barça tenía un coche tan antiguo que podía estacionarlo en cualquier sitio prohibido porque los Mossos pensaban que era un vehículo abandonado. Algo parecido le ocurre a David Babunski, el canterano blaugrana tiene un Citroën C3 que se cae a pedazos y su novia Claudia siempre lo insta a comprarse otro, “un día se va a quedar tirado” argumenta la joven. Incluso a Babunski le han surgido problemas con la seguridad del club porque no se creían que era jugador del filial y hasta ha tenido que bajarse del C3 y enseñar la ropa del equipo para demostrar así que es futbolista del Barcelona B.

A Babunski no le atraen los bienes materiales y los únicos lujos que se permite provienen de la naturaleza. Uno de los tesoros de los que presume es la puesta de sol en la playa de Castelldefels, lugar donde recorre como si fuera el Quijote horas de caminos, pensamientos y utopías. “La soledad siempre ha sido mi mejor amiga”, explica. Su pareja Claudia dice que David la mantiene viva, “es la luz que me ilumina y el mejor regalo que me ha hecho son sus palabras. Está muy loco y todo lo que se propone lo consigue. Atrajo su pensamiento a su vida para conquistarme”. Viven juntos en un apartamento de menos de 40 metros cuadrados, muy cerca del mar y no necesitan nada más. Quizá su niñez como la de Serrat en la canción ‘Mediterráneo’ sigue jugando en su playa porque Babunski se crió en Castelldefels junto a su hermano Dorian (Skopje, 29 agosto de 1996), que juega en el juvenil del Real Madrid entrenado por Fernando Morientes. Ambos pasaron horas y horas jugando con la pelota en la plazoleta. El canterano madridista, algo más tardío para el fútbol argumenta que David le transmitía la conducta de la competición desde muy pequeño: “Siempre me quería ganar y al final me ganaba por goleada, lo intentaba todo hasta que le salía. Me enseñó esa actitud inconformista”. Pasaron por las filas de la Gramanet y han llegado a jugar juntos en la selección sub-21 de Macedonia a las órdenes de su padre Boban Babunski (Skopje, 5 de mayo de 1965), que como futbolista desempeñaba la función de defensa central y militó en las filas de Lleida y Logroñés en España, sin embargo Boban promulga un juego de ataque y es un enfermo del deporte rey. “Nos ha explicado el significado de la vida a través de metáforas del fútbol. Ha pasado por seis países: Macedonia, Bulgaria, España, Japón, Alemania y Bélgica y nos ha transmitido el valor de la cultura de la diversidad” comentan los dos hermanos.

Los Babunski se sienten muy contentos por simbolizar a través de un vínculo de amor la unión entre dos equipos con máxima rivalidad como Real Madrid y Barcelona. En septiembre Macedonia jugará contra España en la fase de grupos de la Eurocopa y ya sueñan con ese partido. Dorian juega de ariete, es más corpulento y menos técnico y cree que “la palabra que mejor define a David como jugador es la inspiración, es un soñador”. En dos años la selección macedonia ha subido veinte puestos en el Ranking FIFA, (del 103º al 83º), su máximo goleador Goran Pandev ha abandonado el combinado nacional por las corruptelas a la hora de organizar el fútbol y la gran esperanza del país ha pasado a ser Babunski. El centrocampista del Barcelona debutó con la selección absoluta en agosto de 2013 frente a Bulgaria en Skopje, lugar donde nació, y se le escaparon algunas lágrimas. Babunski disfruta con el cariño que recibe de la gente, es coreado por los aficionados en las gradas, pero también ha hecho saber públicamente que no está de acuerdo con la política para el fútbol del presidente. La selección de Bosnia es el modelo a seguir pero según Babunski: “es imposible porque solo miran por sus bolsillos. No quieren una revolución porque perderían los cuatro duros que ganan. Hay jugadores que van por amistades, mucha calidad desperdiciada y la Liga es un auténtico caos”. En el Barça B ha jugado muy poco, pero ha aprovechado los partidos de selecciones para demostrar su valía y equipos potentes de Alemania han preguntado por su situación. La paciencia es una de sus grandes virtudes. No exterioriza su enfado cuando lo cambian por respeto al que entra a sustituirlo, acepta que el esfuerzo se demuestra con talante y ha pedido al preparador físico del equipo más ejercicios para entrenarse por las tardes. Babunski no goza de una complexión corpulenta, tiene andares patituertos, corre en el pasto como si pisara la arena de su playa y da la sensación de liviano pero posee un físico fibroso. Su verdadera fuerza reside en el último pase, tras la marcha de Thiago Alcántara, disfruta del mejor pase final que procede de la Masía desde Andrés Iniesta y Cesc. Cree en la esencia del relato del Barcelona y para ello no alardea de valores, sino que quiere comprender la historia de los que lo forjaron como Paulino Alcántara del que tiene el libro, ‘El primer crack de la historia del Barça’ de Ángel Iturriaga y David Valero.

Esta temporada es la primera como jugador profesional para David Babunski, solo ha jugado tres partidos como titular, ha disputado 360 minutos con el Barcelona B y es el jugador número diecisiete de una plantilla de veintitrés hombres para Eusebio Sacristán. El técnico del filial azulgrana siempre le recomienda: “en zona de construcción toca, en tres cuartos de campo es cuando tienes que arriesgar”. Su padre también le insiste en este aspecto, “tienes que asegurar el pase y hacerlo más fácil para no perder el sitio”. Tiene como referentes a Thiago Alcántara y Mesut Özil, le encanta el fútbol de salón pero sabe que ha de amoldarse a las exigencias del equipo y hacerse importante como interior. A veces le cuestan las transiciones en zona de medios y disfrutaría más como mediapunta. En algunos entrenamientos estuvo a las órdenes de Pep Guardiola y le corrigió el mecanismo de la presión e intercambiar la marca si pasan su línea defensiva en la salida del balón del rival. Su intuición le dice que un día Guardiola lo entrenará y cuenta que se sintió muy halagado cuando un periodista macedonio se encontró con el entrenador de Sampedor en un restaurante y el entrenador del Bayern de Múnich le habló maravillas de Babunski, “se sabía todo de todos” manifiesta el culé con brillo en los ojos cuando habla de Pep. En la actualidad entrena con el primer equipo del FC Barcelona y alucina con el nivel de concentración de Leo Messi,“no habla, entrena como si fuera un partido. Al igual que las mentes de Einstein, Sócrates y Platón, la de Messi es una mente que me atrae y me intriga”.

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El jugador de Macedonia desteta los dogmas pero en fútbol sostiene un precepto ortodoxo, “donde hay centrocampistas, hay fútbol”, admite que le apena ver tantos engaños a los árbitros en los terrenos de juego y argumenta que un penalti nunca se ha de tirar si no es penalti, “parece que jugamos a ver quién es más tramposo”. Tiene una gran carrera por delante para convertir en actos sus pensamientos y su gran deseo es cambiar el mundo a través del deporte por su gran poder integrador. “España podría utilizar su poderosa cultura futbolera como una de sus armas sociales más potentes y realzar el concepto de Humanidad”.

En su web Skyself ha criticado a multinacionales, a la industria farmacéutica y advierte de los peligros de la contaminación, la desigualdad y el racismo. Las promesas de Babunski no se quedan solo en la web Skyself. Huye de la ropa de marca y va ataviado con una camiseta o una sudadera y el lema ‘Changing the world through Sports’ (‘Cambiando el mundo a través del deporte’).

Babunski siempre está dispuesto a luchar por el bien común y contra las injusticias, comprometido con la sociedad se le ha visto por manifestaciones en apoyo a los más desfavorecidos como el pueblo de Gamonal y los inmigrantes que no tienen servicio público o las personas que pierden sus vidas en pateras o cortados por cuchillas en la frontera.

Javi Poves, que rescindió su contrato con el Sporting de Gijón y rechazó ofertas de 300.000 euros, se ha interesado por lo que transmite Babunski. Poves colgó las botas a los veinticuatro años en 2011 asqueado por la putrefacción del fútbol, para él se ha convertido en dinero y corrupción. Tiene una tienda de productos ecológicos en Madrid y viaja por el mundo para conocer otras realidades, ahora está en Kuala Lumpur y antes había viajado por los países más pobres de África, Asia y Sudamérica. Una de las visitas que tiene pendiente es ir a Barcelona para conocer a Babunski, uno de los pocos futbolistas con los ojos abiertos. Ambos saben que por cada Messi hay trescientos chicos que dejan todo para no conseguir nada como se explica en el libro ‘Niños futbolistas’ de Juan Pablo Meneses. Son más de 20.000 niños los que están en la calle y solo el 0,09% de niños triunfan en este mundillo.

En la conmemoración de la muerte del futbolista brasileño Sócrates, Babunski llevó guardada por si marcaba una cinta del pelo que rezaba ‘We need justice’. No pudo mostrarla en el césped porque no salió del banquillo, tampoco pudo mostrar la camiseta de Nelson Mandela con el número de su celda ‘46664’ y su frase favorita: ‘el deporte tiene el poder de cambiar el mundo’. Aprovechó la red social de twitter para enseñar la camiseta al mundo, también mando ánimo a los jugadores del Racing en el partido que no jugaron frente a la Real Sociedad en Copa del Rey y denunció por las redes sociales la corrupción que existe en los clubes de fútbol.

Pocos futbolistas representaron el significado de la democracia mejor que Sócrates. El jugador brasileño defendió que no hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden y que el fútbol está tan feo como el mundo entero: falto de alegría, creatividad y libertad. Babunski continúa su senda y quiere resolver la incógnita que el gran Sócrates no pudo en vida. ¿Podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad?

Contra el fútbol del McDonald’s

Fonsi Loaiza | 13 de diciembre de 2013 a las 22:46

En el deporte rey imperan las leyes de la actual sociedad capitalista. El fútbol nos espejea, reproduce nuestras miserias, se rige por códigos lejanos al mero juego y cercanos al negocio y a nuestras mediocridades. Los premios ocupan gran parte de la agenda periodística. Están preparados para generar expectación y emociones vacías. Hemos llegado a un punto aberrante en el que la parafernalia y la mercadotecnia del fútbol tienen más peso que todos los otros deportes juntos para los medios de comunicación.

El Balón de Oro es la exaltación del modelo propagado por el establishment. El de usar y tirar. Lo añadido. Los colorantes y conservantes parecen ser más importantes que el sustento alimenticio. Un premio en el que no está nominado Sergio Busquets tendrá precio pero no valor.  Siempre he defendido que hay dos tipos de fútbol. El de toda la vida, el que se hace a fuego lento, el fútbol para guardar; y el dominante, el que imita a la comida basura y chatarra, el fútbol McDonald’s.

El periodismo deportivo no solo debe luchar contra el sectarismo, ese que se coloca la bufanda en los ojos y no en los hombros, sino también contra la ambigüedad. No podemos lavarnos las manos y esperar resultados para posicionarnos por intereses y no por ideas. En ese espacio triunfa lo banal.

Crear es mucho más complicado que destruir y los periodistas deberíamos difundir esta idea. El fútbol ofensivo es lo que hace afición y especular no da más garantía de éxito, sino al contrario. Esperar el error ajeno es una forma pusilánime de jugar, siempre a expensas del contrario. Y un deporte es su gente. Los estadios en España están cada vez más vacíos de aficionados y de buen fútbol condicionados por el precio desmesurado de las entradas y el exagerado miedo a perder motivado por el cortoplacismo.

Datos alarmantes.

1- Sólo un entrenador de Primera División entrenaba a su actual equipo en 2011, Luis García en el Getafe, que además estuvo en la picota en las primeras fechas de competición este año.

2- Campos llenos hasta el momento: 58 partidos en la Liga inglesa, 54 partidos en la Liga alemana y solo 4 partidos en la Liga española.

El periodista entre periodistas, Dante Panzeri, argumentaba que “cambiar este fútbol exige destruir, destruir lo que lo está destruyendo”. Los periodistas nos hemos acostumbrado a cruzarnos de brazos y hacemos de Relaciones Públicas, somos creadores de marketing y no de conocimientos. Sin proyectos futbolísticos es imposible disfrutar del juego. Y los clubes de fútbol se han acostumbrado a cambiar de caballo a mitad del río. Llamativo el caso de Pepe Mel. Era el entrenador que más tiempo llevaba entrenando a uno de los equipos de Primera División (3 años, 4 meses, 9 dias) y que además clasificó el año pasado al Betis para la Europa League y rechazó grandes ofertas de otros equipos.

El fútbol vive en la histeria permanente por eso las reflexiones de una voz autorizada como la de Marcelo Bielsa tienen un valor incalculable. Cuando yo era chico, y vivía en un barrio, el gran logro era tener un auto, y cuanto más lujoso era el auto más reconocimiento para la familia que lo había obtenido. Pero había una distinción para nosotros, el reconocimiento a la familia era en función de qué había hecho para conseguir ese auto. Había familias que trabajan padres e hijos y se compraban un Seat. Y había familias que se ganaban la lotería y se compraban un Mercedes Benz. Y nosotros valorábamos al que trabajaba mucho y se había comprado el Seat. Doy ese ejemplo porque a partir de ahí aprendí que no se evalúa lo conseguido sino lo merecido.Si se premia un proceso que lo que consiguió lo hizo de manera inmerecida hay mucho riesgo porque enseña a los que observan que un atajo te lleva al objetivo. ¿Qué hace el mundo contemporáneo? No importa… ¿vos tenés un Mercedes Benz? Vos estás arriba”.

 Los últimos criticados por la prensa de forma ventajista fueron Iniesta y Xavi. He leído muchas idioteces en torno a los dos futbolistas que más satisfacciones nos han dado pero me quedé con una: “si quieres ser vertical no puedes jugar con ellos”. La verticalidad en el juego es como la flexibilidad en el trabajo, dos eufemismos para autorizar el despido y el mal juego.

Los criticones de Xavi e Iniesta son los mismos que endiosan al que gana solo por el hecho de ganar. Como en el caso de Brasil, el vigente campeón de la Copa Confederaciones. Un equipo que hizo 108 faltas, el que más en el torneo. Cuatro futbolistas brasileños: Neymar, Óscar, Luis Gustavo y Dani Alves estaban en el ranking de los 10 futbolistas con más faltas, mientras no había ninguno en el ranking de los 10 futbolistas con más pases. El seleccionador Scolari es perjudicial para la salud del fútbol. Hace varios años ordenó escupir y pegar a un jugador para que lo expulsaran y pidió públicamente a sus pupilos que cometieran más faltas y traspasaran el límite del reglamento. Uno entrena como es y el técnico brasileño se ha postulado contra homosexuales y a favor de la dictadura de Pinochet. Si Diego Costa juega con España contra Brasil, Scolari ya tiene plan orquestado.

La semana pasada se cumplieron dos años del aniversario del fallecimiento del gran Sócrates de Souza. Uno de los grandes futbolistas luchadores por la democracia. Un valiente que salió a jugar con una cinta en el pelo que rezaba: “Necesitamos justicia” y con una bandera que mostraba el enunciado de la esencia del fútbol “ganar o perder pero siempre con democracia”.

Uno de los últimos deseos que pidió Sócrates fue que Pep Guardiola entrenara a la selección de Brasil. El entrenador catalán es un revolucionario del juego y crítico del sistema preponderante: “desde jóvenes a los jugadores les dicen que hay que luchar, que hay que ganar y esas cosas, y llegan a Primera sin saber nada del juego. Esto es lo que pasa y por eso es tan difícil que la gente hable realmente de fútbol”. Da pena ver que los periodistas no hayamos aprendido casi nada de lo que transmitió por nuestros campos este genio.

De los periodistas no dependen los resultados ni las decisiones que se toman en el fútbol pero sí los criterios de evaluación y la posible mejoría del deporte. El periodista gaditano Rafael Ballester fue un innovador en este sentido e inventó la fórmula de los lanzamientos de penaltis para desempatar los partidos en un trofeo Carranza. Santiago Segurola tituló en portada sobre la final Italia-Francia del Mundial 2006: ‘El triunfo de la nada’. “El pelotazo es todo lo contrario de la elaboración. No desordena. El entramado defensivo sigue en su sitio. Si todos los equipos hicieran lo mismo que Italia, el fútbol sería un pésimo partido de tenis entre dos Materazzis”.

El fútbol tiene en su punto silvestre gran parte de la popularidad obtenida a lo largo de los años. Es un deporte imperfecto y que no excluye por condiciones sociales. Sus reglas son fáciles de entender y no se necesita más que una pelota de trapo para practicarlo. Incluso como explica Jorge Valdano, “el fútbol es anterior a sí mismo” porque el hombre siempre ha tenido la necesidad animal de jugar, de empujar algo similar a una pelota con el pie, y antes de que se inventara ya existía algo parecido. Necesitamos reivindicar ese placer de jugar por delante del deber de ganar también con algunas reglas que podrían ayudar a cambiar el panorama desalentador para apostar en el futuro por la cultura del pasado del fútbol.

Por ejemplo deberíamos exigir que se establezcan unas reglas contra la distorsión de la competición por el factor económico. Actualmente no es ilegal endeudarse y obtener ventajas financieras como la recalificación de campos de fútbol. Además no existe una justa racionalización de la explotación de los derechos de televisión, y el gran desequilibrio acabará por matar la competitividad. La enorme cantidad de partidos va en detrimento de la calidad de los encuentros porque así se prima el físico por encima del talento. Es necesario reducir el número de partidos.

También hay que extirpar las manías de los futbolistas de hacer teatro. La televisión ha teatralizado al fútbol. Es curioso que los defensas sean más comedidos en sus entradas, no por haberlo interiorizado como valor sino por vergüenza a ser catalogado como violentos y sin embargo cada día haya más drama en las acciones de los delanteros. No creo que por más multas se cambie esta actitud. No existe castigo social. Todavía para muchos ser pillo es sinónimo de ser listo. Debemos concienciar de que estas jugadas van en contra del deporte. Una simple multa no tendrá importancia para millonarios prematuros como los futbolistas de élite. Además para priorizar la vistosidad en el juego deberían de controlarse el número de faltas. Supongo que considerarán algunas faltas como inteligentes los que llaman a la pelota el problema. Hay que poner freno a las interrupciones del juego y una buena forma podría ser la expulsión por tiempo o por número de faltas como ocurre en otros deportes como el waterpolo o baloncesto sin olvidar que el fútbol es un deporte de contacto. Además la mejor manera de potenciar el fútbol de ataque sería quitar el punto para el empate a 0 ya que no debería contar lo mismo que un empate a 3 y forzaría a buscar el gol siempre. También habría que revisar las prórrogas de los partidos de vuelta que favorecen al equipo visitante y en las que debería empezar otra eliminatoria independiente.

Son algunos matices que podrían ayudar a apostar por un fútbol más atrevido y que requieren consenso y diálogo pero la vertiente ética es mucho más importante. Y es lo que reclamaba Sócrates “no se juega para ganar sino para que no te olviden” o como revindicó Santi Segurola en su crónica del 2006, “en fútbol vale más lo que se guarda en la memoria. Lo otro es un trofeo que se guarda en la vitrina”. 

Actualmente el Rayo de Paco Jémez es la ración que me tomo para quitarme el hambre de fútbol. Mi Cádiz está en las últimas, mi Madrid me causa indiferencia desde que llegó Mourinho y no juega Casillas, el Barça del Tata no es el de Guardiola y Bielsa no entrena. Así que el Rayo es el único equipo que me reconforta porque me defiende como aficionado. “Por la puerta grande o en la enfermería” pone su entrenador en el estado del WhatsApp. El Rayo es un equipo que nos recuerda que la producción se mide en función de las posibilidades, es el equipo con menos presupuesto de la categoría y el año pasado con un Seat sin licencia para jugar en Europa pasó por encima de los Mercedes Benz. Este año es el segundo equipo con más posesión de la Liga, el tercero en tiros a puerta y el quinto que menos concede pero sin el qué, la victoria, la prensa ya no valora el cómo ni la intención. Algo parecido pasa con los Mercedes de Xavi e Iniesta. Esa autopista sin freno de fútbol asociativo ha perdido dos partidos. Manda el fútbol que sirve el McDonald. ¡Paco, ponnos otra de croquetitas caseras que este blog acaba de empezar!