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Contra el fútbol del McDonald’s

Fonsi Loaiza | 13 de diciembre de 2013 a las 22:46

En el deporte rey imperan las leyes de la actual sociedad capitalista. El fútbol nos espejea, reproduce nuestras miserias, se rige por códigos lejanos al mero juego y cercanos al negocio y a nuestras mediocridades. Los premios ocupan gran parte de la agenda periodística. Están preparados para generar expectación y emociones vacías. Hemos llegado a un punto aberrante en el que la parafernalia y la mercadotecnia del fútbol tienen más peso que todos los otros deportes juntos para los medios de comunicación.

El Balón de Oro es la exaltación del modelo propagado por el establishment. El de usar y tirar. Lo añadido. Los colorantes y conservantes parecen ser más importantes que el sustento alimenticio. Un premio en el que no está nominado Sergio Busquets tendrá precio pero no valor.  Siempre he defendido que hay dos tipos de fútbol. El de toda la vida, el que se hace a fuego lento, el fútbol para guardar; y el dominante, el que imita a la comida basura y chatarra, el fútbol McDonald’s.

El periodismo deportivo no solo debe luchar contra el sectarismo, ese que se coloca la bufanda en los ojos y no en los hombros, sino también contra la ambigüedad. No podemos lavarnos las manos y esperar resultados para posicionarnos por intereses y no por ideas. En ese espacio triunfa lo banal.

Crear es mucho más complicado que destruir y los periodistas deberíamos difundir esta idea. El fútbol ofensivo es lo que hace afición y especular no da más garantía de éxito, sino al contrario. Esperar el error ajeno es una forma pusilánime de jugar, siempre a expensas del contrario. Y un deporte es su gente. Los estadios en España están cada vez más vacíos de aficionados y de buen fútbol condicionados por el precio desmesurado de las entradas y el exagerado miedo a perder motivado por el cortoplacismo.

Datos alarmantes.

1- Sólo un entrenador de Primera División entrenaba a su actual equipo en 2011, Luis García en el Getafe, que además estuvo en la picota en las primeras fechas de competición este año.

2- Campos llenos hasta el momento: 58 partidos en la Liga inglesa, 54 partidos en la Liga alemana y solo 4 partidos en la Liga española.

El periodista entre periodistas, Dante Panzeri, argumentaba que “cambiar este fútbol exige destruir, destruir lo que lo está destruyendo”. Los periodistas nos hemos acostumbrado a cruzarnos de brazos y hacemos de Relaciones Públicas, somos creadores de marketing y no de conocimientos. Sin proyectos futbolísticos es imposible disfrutar del juego. Y los clubes de fútbol se han acostumbrado a cambiar de caballo a mitad del río. Llamativo el caso de Pepe Mel. Era el entrenador que más tiempo llevaba entrenando a uno de los equipos de Primera División (3 años, 4 meses, 9 dias) y que además clasificó el año pasado al Betis para la Europa League y rechazó grandes ofertas de otros equipos.

El fútbol vive en la histeria permanente por eso las reflexiones de una voz autorizada como la de Marcelo Bielsa tienen un valor incalculable. Cuando yo era chico, y vivía en un barrio, el gran logro era tener un auto, y cuanto más lujoso era el auto más reconocimiento para la familia que lo había obtenido. Pero había una distinción para nosotros, el reconocimiento a la familia era en función de qué había hecho para conseguir ese auto. Había familias que trabajan padres e hijos y se compraban un Seat. Y había familias que se ganaban la lotería y se compraban un Mercedes Benz. Y nosotros valorábamos al que trabajaba mucho y se había comprado el Seat. Doy ese ejemplo porque a partir de ahí aprendí que no se evalúa lo conseguido sino lo merecido.Si se premia un proceso que lo que consiguió lo hizo de manera inmerecida hay mucho riesgo porque enseña a los que observan que un atajo te lleva al objetivo. ¿Qué hace el mundo contemporáneo? No importa… ¿vos tenés un Mercedes Benz? Vos estás arriba”.

 Los últimos criticados por la prensa de forma ventajista fueron Iniesta y Xavi. He leído muchas idioteces en torno a los dos futbolistas que más satisfacciones nos han dado pero me quedé con una: “si quieres ser vertical no puedes jugar con ellos”. La verticalidad en el juego es como la flexibilidad en el trabajo, dos eufemismos para autorizar el despido y el mal juego.

Los criticones de Xavi e Iniesta son los mismos que endiosan al que gana solo por el hecho de ganar. Como en el caso de Brasil, el vigente campeón de la Copa Confederaciones. Un equipo que hizo 108 faltas, el que más en el torneo. Cuatro futbolistas brasileños: Neymar, Óscar, Luis Gustavo y Dani Alves estaban en el ranking de los 10 futbolistas con más faltas, mientras no había ninguno en el ranking de los 10 futbolistas con más pases. El seleccionador Scolari es perjudicial para la salud del fútbol. Hace varios años ordenó escupir y pegar a un jugador para que lo expulsaran y pidió públicamente a sus pupilos que cometieran más faltas y traspasaran el límite del reglamento. Uno entrena como es y el técnico brasileño se ha postulado contra homosexuales y a favor de la dictadura de Pinochet. Si Diego Costa juega con España contra Brasil, Scolari ya tiene plan orquestado.

La semana pasada se cumplieron dos años del aniversario del fallecimiento del gran Sócrates de Souza. Uno de los grandes futbolistas luchadores por la democracia. Un valiente que salió a jugar con una cinta en el pelo que rezaba: “Necesitamos justicia” y con una bandera que mostraba el enunciado de la esencia del fútbol “ganar o perder pero siempre con democracia”.

Uno de los últimos deseos que pidió Sócrates fue que Pep Guardiola entrenara a la selección de Brasil. El entrenador catalán es un revolucionario del juego y crítico del sistema preponderante: “desde jóvenes a los jugadores les dicen que hay que luchar, que hay que ganar y esas cosas, y llegan a Primera sin saber nada del juego. Esto es lo que pasa y por eso es tan difícil que la gente hable realmente de fútbol”. Da pena ver que los periodistas no hayamos aprendido casi nada de lo que transmitió por nuestros campos este genio.

De los periodistas no dependen los resultados ni las decisiones que se toman en el fútbol pero sí los criterios de evaluación y la posible mejoría del deporte. El periodista gaditano Rafael Ballester fue un innovador en este sentido e inventó la fórmula de los lanzamientos de penaltis para desempatar los partidos en un trofeo Carranza. Santiago Segurola tituló en portada sobre la final Italia-Francia del Mundial 2006: ‘El triunfo de la nada’. “El pelotazo es todo lo contrario de la elaboración. No desordena. El entramado defensivo sigue en su sitio. Si todos los equipos hicieran lo mismo que Italia, el fútbol sería un pésimo partido de tenis entre dos Materazzis”.

El fútbol tiene en su punto silvestre gran parte de la popularidad obtenida a lo largo de los años. Es un deporte imperfecto y que no excluye por condiciones sociales. Sus reglas son fáciles de entender y no se necesita más que una pelota de trapo para practicarlo. Incluso como explica Jorge Valdano, “el fútbol es anterior a sí mismo” porque el hombre siempre ha tenido la necesidad animal de jugar, de empujar algo similar a una pelota con el pie, y antes de que se inventara ya existía algo parecido. Necesitamos reivindicar ese placer de jugar por delante del deber de ganar también con algunas reglas que podrían ayudar a cambiar el panorama desalentador para apostar en el futuro por la cultura del pasado del fútbol.

Por ejemplo deberíamos exigir que se establezcan unas reglas contra la distorsión de la competición por el factor económico. Actualmente no es ilegal endeudarse y obtener ventajas financieras como la recalificación de campos de fútbol. Además no existe una justa racionalización de la explotación de los derechos de televisión, y el gran desequilibrio acabará por matar la competitividad. La enorme cantidad de partidos va en detrimento de la calidad de los encuentros porque así se prima el físico por encima del talento. Es necesario reducir el número de partidos.

También hay que extirpar las manías de los futbolistas de hacer teatro. La televisión ha teatralizado al fútbol. Es curioso que los defensas sean más comedidos en sus entradas, no por haberlo interiorizado como valor sino por vergüenza a ser catalogado como violentos y sin embargo cada día haya más drama en las acciones de los delanteros. No creo que por más multas se cambie esta actitud. No existe castigo social. Todavía para muchos ser pillo es sinónimo de ser listo. Debemos concienciar de que estas jugadas van en contra del deporte. Una simple multa no tendrá importancia para millonarios prematuros como los futbolistas de élite. Además para priorizar la vistosidad en el juego deberían de controlarse el número de faltas. Supongo que considerarán algunas faltas como inteligentes los que llaman a la pelota el problema. Hay que poner freno a las interrupciones del juego y una buena forma podría ser la expulsión por tiempo o por número de faltas como ocurre en otros deportes como el waterpolo o baloncesto sin olvidar que el fútbol es un deporte de contacto. Además la mejor manera de potenciar el fútbol de ataque sería quitar el punto para el empate a 0 ya que no debería contar lo mismo que un empate a 3 y forzaría a buscar el gol siempre. También habría que revisar las prórrogas de los partidos de vuelta que favorecen al equipo visitante y en las que debería empezar otra eliminatoria independiente.

Son algunos matices que podrían ayudar a apostar por un fútbol más atrevido y que requieren consenso y diálogo pero la vertiente ética es mucho más importante. Y es lo que reclamaba Sócrates “no se juega para ganar sino para que no te olviden” o como revindicó Santi Segurola en su crónica del 2006, “en fútbol vale más lo que se guarda en la memoria. Lo otro es un trofeo que se guarda en la vitrina”. 

Actualmente el Rayo de Paco Jémez es la ración que me tomo para quitarme el hambre de fútbol. Mi Cádiz está en las últimas, mi Madrid me causa indiferencia desde que llegó Mourinho y no juega Casillas, el Barça del Tata no es el de Guardiola y Bielsa no entrena. Así que el Rayo es el único equipo que me reconforta porque me defiende como aficionado. “Por la puerta grande o en la enfermería” pone su entrenador en el estado del WhatsApp. El Rayo es un equipo que nos recuerda que la producción se mide en función de las posibilidades, es el equipo con menos presupuesto de la categoría y el año pasado con un Seat sin licencia para jugar en Europa pasó por encima de los Mercedes Benz. Este año es el segundo equipo con más posesión de la Liga, el tercero en tiros a puerta y el quinto que menos concede pero sin el qué, la victoria, la prensa ya no valora el cómo ni la intención. Algo parecido pasa con los Mercedes de Xavi e Iniesta. Esa autopista sin freno de fútbol asociativo ha perdido dos partidos. Manda el fútbol que sirve el McDonald. ¡Paco, ponnos otra de croquetitas caseras que este blog acaba de empezar!