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“He perdido ingenuidad y he ganado mala hostia”

Fonsi Loaiza | 4 de marzo de 2014 a las 19:17

POR FONSI LOAIZA

Ramon Besa repasa trayectoria y reflexiona sobre periodismo, Barça y vida

Cogió el testigo de Manolo Vázquez Montalbán para dar forma al relato del FC Barcelona, y desde la ética y la honradez lleva atrayendo hacia el gusto por las palabras a varias generaciones de culés. Ramon Besa i Camprubí (Perafita, 9 de septiembre de 1958) dignifica el mejor oficio del mundo con exquisitas crónicas del Barça y sus frases combinan en el texto con la misma facilidad que Xavi e Iniesta en el césped. Tiene dos almas: Besa pasión y Camprubí razón, que mezclan sin poses ni arrogancia gracias a la campechanía del pueblo. La escritura académica del periódico convive así con la voz agreste de la radio. Se hizo periodista en la calle, en el secano, no tiene alma de marinero y utiliza el olfato del payés para el periodismo. El deporte le dio seguridad en la ciudad y su mejor cultivo es la firma sembrada en treinta y cinco años de experiencia en la profesión que lo han convertido en el periodista deportivo más respetado de Cataluña.

- Gabriel García Márquez en El mejor oficio del mundo decía que la grabadora oye pero no escucha y que deberíamos volver a los cuadernos de notas para que las entrevistas tuvieran corazón. ¿Cómo ha vivido todo el cambio tecnológico en su trabajo?

. Ha sido un cambio cultural muy grande y difícil de asimilar para los que estamos educados en los medios tradicionales. Es enriquecedor, como todas las tecnologías ayudan al desarrollo, ayudan a que la información llegue a más gente y por tanto son bienvenidas, pero también hay que aprender a utilizarlas. Una de las cosas que observo es que Google está dejando a mucha gente sin memoria. La gente no lee ni mira porque cree que poniendo el nombre en Google le saldrá todo y Google no sustituye a la memoria, ayuda a complementarla. El Twitter es información instantánea, pero ¿y la interpretación? Estamos perdiendo uno de los valores más interesantes del periodismo que es el relato. Hoy día es muy difícil que encuentres estudiantes que quieran escribir o hacer un relato, quieren hacer tweets, facebook, un blog, pero cuando dices construir una historia les cuesta.

- Seguramente si no hubiera elegido este oficio sería campesino, ¿cuándo le llega la pasión por el periodismo?

. Mi madre me tiraba de un brazo para que me fuera y mi padre de otro para que me quedara. A la gente de pueblo de la Cataluña interior como yo nos tocaba ser herederos de la tierra, y por otra parte según mi madre no ser una versión de mi padre. Ella sabía que el mundo rural no tenía futuro. Al final en esa lucha acabó ganando el periodismo. Siempre tuve curiosidad por las cosas que pasaban en la calle porque fue donde me crié, soy amigo de todo el mundo. Eso fue lo que me llevó a ser periodista. Es cuestión vocacional. Tenía un déficit cultural muy grande porque no había salido de Perafita y Vic hasta los 18 años en el primer año de carrera. Para mí fue como para la gente que ahora va a Nueva York. No viví las revoluciones culturales y solo tengo el instinto de un Payés. A mí me da casi hasta vergüenza cuando leo entrevistas a periodistas y escritores. Ni he leído ni sé la mitad de ellos, pero es la vida, tenía muy claro que quería ser periodista y mi madre me ayudó porque tenía pánico. Ahora en los pueblos se está dando una paradoja: nuestros padres nos educaron para que nos fuéramos de casa y sacrificaron toda su vida por los estudios y ahora resulta que muchos de nuestros hijos regresan al pueblo para trabajar en empresas familiares porque en la ciudad no hay trabajo. En les Terres de l’Ebre hay hijos que cuidan viñedos y que han trabajado como ingenieros en Burdeos, París o Barcelona. La gente o vuelve a casa o se pira. Los que tienen mucho talento, aprenden idiomas y se largan de España.

–  ¿Y se ve en el pueblo como el Josep Pla que solo iba a la ciudad para ver los escaparates y saber lo que no necesitaba?

. A mí no me costaría volver a casa y cultivar maíz y trigo. A veces cansa tener que dar gracias por tener trabajo. He defendido lo que tenía que defender, amo el oficio más que nada, pero cada vez que abres la puerta de cualquier periódico tienes casi la sensación de tener que dar gracias por tener un trabajo. No sé si a medio o corto plazo, ya no descarto este regreso a casa, con una desgracia, que papá ya no está y mamá es mayor. Podría volver a recuperar mis orígenes del Payés frustrado y ser consecuente con mi infancia después de haber cumplido una parte. Esos dos brazos se reconciliarían cuando uno está muerto y el otro vivo.

- Allí podría escribir libros tranquilo.

. Hay mucha gente que me pregunta por qué no escribo libros, de lo poco que sé. He de repensarlo porque si tengo una cosa que contar se la cuento a un lector del periódico. A veces el periodista espera a sacar un libro para contar lo que no ha contado. Yo no sé qué interés puede tener un libro si voy a contar lo mismo que ido contando de forma periódica en el diario. He sido bastante escéptico, quizás porque me publicaron un libro ‘Del genio al mal genio’ y creo que vendieron 20 ejemplares a mi familia. Por más que las editoriales dijeran que les interesaba lo mío, yo constaté que a nadie le interesaba lo que hacía. Escribí otro durante el centenario del FC Barcelona sobre Maradona porque era un orgullo que el club pensara que dentro de los cien libros estuviera uno mío. Maradona no ha tenido una mirada como se merece del barcelonismo. Para mí Maradona es esa cosa que se  ha negado porque no ha triunfado de acuerdo a lo que querían los socios, pero que sí es patrimonio del barcelonismo. Este club debería presumir de que ha tenido a Maradona, más allá de que no haya ganado la Liga y que acabara la final de Copa a guantazos, pero es Maradona. Mandaría cada día a un empleado del club a recibirlo al aeropuerto, le haría un homenaje y le invitaría al palco. Así entiendo el fútbol.

¿Se queda entonces con Maradona antes que con Messi?

. Messi es postMaradona. Para mí Maradona es la primera vez, y como en todo la primera vez es insuperable. La primera vez que follas, la primera vez que te ocurre una cosa. Yo me acuerdo que Maradona llega en el 82 con el boom del periodístico y audiovisual, aquí nacen TV3 y Catalunya Ràdio y además la gente iba al campo, eso que reivindico. No iban solo a ver jugar a Maradona, sino a verlo calentar. No lo he visto con otro jugador. Fui consciente de que era la primera vez que tenía ante mis morros un futbolista que era tremendo y por lo tanto me provocaba una gran emoción. Luego Messi es mejor porque es mucho más completo y tiene más recursos, pero con Messi ya no es la primera vez. Yo me he vuelto mayor, he perdido ingenuidad y he ganado mala hostia. Y perder ingenuidad y ganar mala hostia no siempre es bueno. Con Maradona todo me parecía cojonudo y ahora con Messi tengo cierto recelo, si es que no está haciendo todo lo posible. Tiene que ver con la mirada. Cada etapa, cada edad tiene una mirada y con Messi siempre me reprocho que tengo la sensación de que nos deba algo, es capaz de hacer tantas cosas que el día que no las hace, parece que te debe algo: un gol, una jugada, y es la sensación que transmites. No debería ser así porque deberíamos ser más justos en las opiniones y entiendo que cada día le exigimos que juegue de diez y que eso es imposible y ahí nos volvemos ácidos.

 – Tenía pensado preguntarle si prefería las firmas o las cabeceras, por lo que dice casi que no hace falta.

. Uno de los mensajes que siempre doy a los chicos en la Universidad es una frase que se me quedó marcada en una de mis crisis existenciales. Fue en Belgrado con Bobby Robson de entrenador y se lo dije a Joaquim Maria Puyal. Estaba muy jodido y no sabía si irme del periódico, no sabía a qué dedicarme y lo estaba pasando muy mal y al final de la conversación se me quedó una frase marcada: “Tú serás lo que quieras que sea tu firma”. La firma es un patrimonio que hay que cuidar, y eso significa no firmar los textos con los que no estás de acuerdo, procurar que cada texto que hagas tenga un cierto sentido y congenies. El cultivo de esa firma exige muchos traumas y satisfacciones. No es un ejercicio de vanidad, sino de estar en paz con uno mismo. Es la única manera que tienes de reivindicarte ante lo que está ocurriendo últimamente. Sería incapaz de defender a cualquier empresa periodística. Por lo tanto, ¿qué te queda?, pues la firma. Igual que cuando te ponían de pequeño: firma esto. Pues en el periodismo aplico lo mismo. ¿Tú estás de acuerdo con esto?: no, pues no lo firmo. Esto supone un problema con el redactor jefe, pues si no firmas te van a echar del periódico. Es muy fácil decirlo desde la comodidad que yo tengo y para un becario, para alguien que empieza y le manipulan el texto y le amenazan pues se tiene que buscar mil fórmulas, pero tiene que poner de manifiesto que no está de acuerdo en que se utilice su firma. Al final es lo único que te queda. A los que trabajan conmigo siempre les digo que se impriman el texto, porque cuando imprimes el texto tienes que aprender a leerlo y si cuando lo lees no te encasquillas y lo lees de una tirada quiere decir que el texto está bien escrito y lo podrás defender hasta las últimas consecuencias ante el redactor jefe. Si no te lo crees tú te pueden cambiar lo que quieran, pero para creértelo tú: tienes que memorizarlo, trabajarlo, recitarlo y estar de acuerdo con él y eso para mí es el sentido de la firma. Luego hay matices: los redactores jefes te pueden hacer ver que tu idea es errónea, tienes que ser consciente en la cabecera que trabajas y respetar el libro de estilo, tienes que decidir si te aplicas un código ético o no te lo aplicas. Hay muchas variantes, pero al final tú tienes que estar en paz contigo mismo. Sea menor, con iniciales, con los dos nombres completos, sea como quieras, ese es el culto y el significado de la firma.

 – En la radio se le nota últimamente muy encendido. A veces digo: peligro que lo están pinchando.

. La gente que me conoce dice que hay dos almas en mí, la Besa y la Camprubí. Besa no tiene nada que ver con Camprubí. Eso explicaría también lo que significan papá y mamá, el brazo del Payés y el brazo de la ciudad. Y esa alma me sale más en la radio, la vena Camprubí, la gente lo entiende al revés. Besa es más pasional, Camprubí es más cerebral. En el ejercicio del periodismo manda más la de mi madre, pero en la radio y los momentos de pasión aparece Besa. Si me vieras trabajar en la redacción, lo que ocurre en la radio, ocurre a veces en el periódico. Soy muy revoltoso y chillo mucho, eso es bueno y malo a veces, pero es mi forma de comportamiento. Tengo una doble personalidad, no de cambiar de pensamiento porque en el fondo es el mismo, pero sí de expresar lo que siento. Es curioso, esa vena Besa es la vena del pueblo, del hablar por el hablar, de estar en el banco con los abuelos y polemizar. En cambio la vena Camprubí es la vena del folio, del silencio, de enfrentarte a un texto. Yo era bastante contrario a las tertulias audiovisuales y siempre prefería recogerme en el periódico, enfrentarme a la máquina de escribir y a un folio en blanco, hasta que descubrí que las tertulias te dan mucha gimnasia. Cuando te enfrentas al folio es tu opinión, pero a lo mejor tu opinión no está suficientemente elaborada. En una tertulia me hacen ver puntos contrarios que me sirven para matizarlos y eso me hace revisar más textos. Por eso no reniego de ninguna de esas dos fórmulas. Hay gente que sí me muestra su sorpresa por esa forma colérica, también por mi voz, ese tono que retumba y dicen: ojo que está cabreado. Uno de los vínculos que tengo con Perafita es que formo parte de un grupo de Teatro amateur. Una de las últimas obras que representamos y lo pasamos pipa fue ‘Arsénico por compasión’, yo hacía el trabajo de Teddy Rooselvelt. Hay gente que me ve y dice: ¿pero es el loco de Ramon? No en Perafita, allí no he dejado de ser uno más.

–  Pero en los sanedrines del Larguero no se le nota tan arrebatado, ¿es más Camprubí?

.  En la SER no estoy tan seguro. También por una cuestión de idioma, soy una persona catalanoparlante. Antes estuve en el 9 Nou, en el Avui y yo pedí a la gente de El País que siempre habláramos en castellano porque yo tenía que familiarizarme. Con el castellano siempre tengo miedo por decir un barbarismo o mal una palabra… Una de las cosas que más he echado en falta en El País es el editor. Yo tenía un editor argentino que siempre me decía: eso es una catalanada. Además no le gustaba el fútbol y siempre me matizaba. Y el catalán al ser mi lengua materna, me es más fácil y sale más esa vena del agricultor lloviendo. En castellano mido más las palabras, el tono que hay que utilizar. Y en la SER pierdo la familiaridad que tengo en Catalunya Ràdio. Si te ponen al lado a Valdano te intimida un poco y de alguna forma me aflojo. En cambio no quiero decir que sea irreverente con la gente de Catalunya Ràdio, pero a veces me siento más cómodo con gente que forma parte de la misma colectividad.

 – Si se fija casi todos los periodistas catalanes que aparecen en los medios nacionales tienen nombres españoles (Marcos López, Emilio Pérez de Rozas, Miguel Rico) Puede que si se llamara Sergi o Jordi no estuviera ahí por catalanofobia.

. Si, es curioso. La mili la hice en Valladolid y en el servicio militar decían: “Ramon Besa” y yo respondía: i Camprubí. ¿Y esa ‘i’? Esa ‘i’ es mía. Cuando me dieron la medalla de bronce al mérito deportivo pone esa ‘i’. “Eres un jodido cabrón porque sigue saliendo la i”. Es igual que el acento, no lleva tilde Ramon en catalán. Tengo un serio problema de conciencia con todo lo que está ocurriendo en Cataluña y en España de saber congeniar. Y yo siempre he creído en el mestizaje más que en cualquier cosa, pero es una cosa que se hace difícil de llevar. Si no lo han resuelto a nivel político, yo tampoco lo tengo tan claro.

En el libro ‘Fútbol contra el enemigo’ de Simon Kuper se define al Barça como “el símbolo que necesita Cataluña en lugar del estado”. ¿Qué tiene este club que lo hace més que un club?

. Aquí siempre se discute por el tiempo y por el Barça. No conozco en otro sitio que pase. Sobre el Barça es capaz de opinar alguien que no le gusta el fútbol, pero que le gusta el Barça. Alguien puede pensar que es política, pero es una manifestación cultural. Muchas generaciones han tenido relación con la sociedad gracias al Barcelona. Yo al Barça le debo mucho porque desde pequeño gracias al deporte empecé a leer, me enamoré de Cassius Clay y a través de sus biografías me enteré de lo que era Vietnam, de lo que era el racismo, que América no era una nación en la que todos eran iguales. Gracias al Barça me enteré de lo que ocurría con la mancomunidad de Cataluña, lo que ocurría en el franquismo. ¿Está ahora algo contaminado? Con el tiempo luego lo he ido viendo cómo se ha ido utilizando y de que el Barça la ha cagado muchas veces incluso en el caso Di Stéfano. Si no hubiera existido este relato, no me habría enterado de muchas cosas. Luego se va modificando a medida que vas conociendo más historias y gentes.

- ¿Cómo fue la construcción de ese discurso?

. El Barcelona cuando ganaba supo construir un relato no necesariamente futbolístico y aprovechaba lo que era la institución para explicar el fútbol. Eso lo hizo Manuel Vázquez Montalbán, él fue heredero del Barça de los años 20, de la Oda a Platko, de Carlos Gardel. El Barcelona siempre ha sido un club asociado a la sociedad, Gamper fue una persona extraordinaria. El Barça siempre ha tenido un relato. Quizás porque no tenía una marca ganadora, entonces cuando el Barça empezó a ganar unió relato y marca. Fue la catarsis perfecta expresada en la mejor poesía de lo que es el Barça con el Balón de Oro donde están Messi, Iniesta y Xavi. Ellos simbolizan las tres cosas de lo que es el Barcelona: el Barça mundial y global que es Messi, el Barça español que es Iniesta y el Barça catalán que es Xavi. Es una poesía irrepetible y todo el mundo se sentía integrado menos el periodismo deportivo que se metió a base de hostias a ver si tenía que ser Messi, Xavi o Iniesta. Y en el fondo eran todos los Barças juntos. No podemos renunciar a lo que ha significado el Barça en cada contexto social. En esto el Barcelona tuvo relato y marca y el Real Madrid se dio cuenta de que tenía que inventarse el relato porque dejó de ganar y fue el porqué de Mourinho. Buscaba respuestas a algo que no tenía respuestas para ellos porque siempre estaban acostumbrados a ganar, y luego se justifica que un tío le metiera el dedo en el ojo a otro, que hay que ser subversivo, que el Barça compra a los árbitros. Perdón, ¿eso no se llama victimismo, eso que habéis acusado a todo el barcelonismo?

- Vázquez Montalbán diría ahora que hemos vuelto a la normalidad: la derecha en el poder con mayoría absoluta y el Real Madrid como líder. ¿Al culé todavía le sale la vena de víctima?

. Para mí Cruyff era un maestro y acabó con el victimismo y los complejos. No he conocido una persona más desacomplejada. Lo que pasa es que no puedes combatir con el Real Madrid en determinados escenarios, pero sí en el terreno de juego y la sala de prensa. La propaganda que tiene el Madrid por el megáfono y los medios que hablan de él es evidente. Me voy a Pontevedra o Cáceres con el mando a distancia y pongo el telediario y yo lo único que veo en deporte es al Madrid. Estas cosas se notan. Por ejemplo el Espanyol no será un club capaz de competir con el Barcelona hasta que no deje de lado los complejos que tiene. El caso Neymar es culpa del Barça por haberse metido en terreno que no domina. Cuando se mete en la audiencia, en los juzgados, en las denuncias, ante los poderes fácticos tiene problemas, no porque los demás sean del Real Madrid, sino porque es un terreno que no controla. Ha creado un modelo de fútbol y ese es su gran valor y lo que tiene que defender.

 – Ahora existe cierto sector del periodismo que se dedica única y exclusivamente al análisis del juego y que muchas veces cae en el esnobismo. ¿Qué piensa sobre el lenguaje que emplean estos expertos, doctores del fútbol?

. Han aparecido periodistas jóvenes que les interesa el juego y eso es muy importante. La distancia entre un periodista-analista y un entrenador es muy discutible. La dificultad está en saber que eres periodista. El problema viene cuando nos convertimos en entrenadores en lugar de observadores. Se ha creado una industria muy americana de cuantificarlo todo. Las estadísticas son muy puñeteras, tienen sentido en los deportes de precisión que se juegan con las manos, con la mano tú puedes precisar, pero no con el pie. No cuaja el fútbol entre los americanos porque no se puede cuantificar. Los partidos pueden acabar en empate, dos saques de esquina no son un penalti y en su lógica no entienden las reglas del fútbol. Entienden el mundo del espectáculo, se toman un hot dog y van con toda la familia. Me acuerdo de un artículo de Aurelio Arteta que decía que el periodismo deportivo muchas veces disfraza el vacío. Siempre recomiendo un año en una agencia y un año en una redacción de deportes. En la agencia aprendes a ser anónimo y en deportes aprendes agilidad, respuestas inmediatas y a hacer relato. Ahora hay un encadenamiento de diez crónicas iguales, no son diez miradas diferentes. Antes la redacción era un taller de artesanos y ahora eso se ha ido a la mierda. Cada uno va a lo suyo: mi firma, mi historia, no la toques, 60 líneas y de puta madre. Pero eso en el conjunto global pierde valor. Antes cada uno tenía su sitio: el columnista, el cronista, el analista. Ese puzzle se está perdiendo. Hemos perdido esa capacidad de hacer diario. Ahora no se hacen diarios, se hacen piezas. Cada uno hace su tweet, su artículo y hemos dejado de tener cuidado en el terreno común. ¿Por qué hemos perdido territorio? Porque hemos perdido diálogo. Nos hemos vuelto más espectadores.

 – ¿Cuál ha sido el motivo de esa espectacularización del deporte?

. El problema en el periodismo es que nos están dando por el culo por todos lados y no nos enteramos. Lo que está en crisis no es el periodismo, es el negocio periodístico y entonces no tenemos interlocutores. Yo cuando quería ser periodista no lo quería ser para comprarme un 4 x 4 ni tener una fulana. Mis periodistas favoritos eran borrachos, harapientos, escribían de puta madre y no sabía si eran altos o si eran gordos. Sin embargo hemos creado una burbuja en la que el periodista es un tipo que va con un 4×4 y una chati que sale por la tele. Vázquez Montalbán predicó sobre dos cosas que eran la gastronomía y el fútbol, dentro del partido comunista. Hay que estar tarado para ser comunista y estar predicando de fútbol y gastronomía. Esto lo hizo por vocación, no lo hizo para que la gente se ganara la vida con el fútbol y la gastronomía, lo hacía por placer. Sin embargo se han creado dos industrias alrededor de esto. Luego la gente quiere lo que significa esa industria, no ser militante activo y que las cosas sean mejores. Aquí los diarios sensacionalistas no han existido nunca. La prensa deportiva ha hecho muchas veces de prensa sensacionalista. Pero los periódicos sensacionalistas se basaban en verdades. Bild y Murdoch eran sensacionalistas pero lo que contaban iba a misa. Comprarían al político corrupto pero la información era cierta. Aquí se especula. No es prensa sensacionalista sino especulativa. Y a partir de esta prensa cada uno hace lo que quiere. Eso no es el deporte entendido como cultura y formación y aprendizaje. No vale todo, existe un código deontológico. Tampoco voy a reclamar los tiempos de los griegos, pero sí el no dopaje y una cierta educación. Ahora si no tienes una marca, no eres nadie. Haces la maratón y te preguntan cuánto has hecho, se ha convertido en una moda y una pose. Si no tienes una marca no eres nadie. Ya no es el DNI, ya es el ‘yo 4’44”. Se ha convertido en una cosa que da categoría y caché. A mí esto no me interesa porque es una cuestión de exhibición que va en contra del sentido del deporte.

- Por no decir del exceso de machismo en esta prensa que se autodenomina deportiva y realmente es populista. Hoy en la contraportada de El País, Claudio Tamburrini (portero argentino que se hizo filósofo) comenta que el deporte es el último bastión del machismo. El otro día también en la contraportada del diario Marca una becaria firmaba un artículo que se titulaba ‘Simona da el do de pecho’ ensalzando la operación de pecho de la tenista en lugar de su esfuerzo.

. El periodismo no huele a bragas sino a calzoncillos. Es cuestión de olor. Influyen muchas circunstancias, la mujer ha sido maltratada en el franquismo. En este país damos todas las revoluciones como asumidas pero no como procesadas. Aquí en España no se ha hecho ni la revolución agraria. Y el machismo ha durado mucho tiempo y las está costando coger protagonismo. Las mujeres en lugar de ser víctimas tienen que ser protagonistas. Y para eso tienen que desafiar y no dejarse utilizar. Además ahora casi todos los éxitos deportivos son de las mujeres. Pero tenemos un déficit cultural. Mira la natación sincronizada. Saben que hay unas chinas y unas rusas y se han familiarizado. ¿Lo ven por ser un espectáculo visual o realmente les gusta el deporte? Muchas veces utilizamos a la mujer en ese culto del físico, esa mirada que incluso alguno es capaz de hacerse una paja, así de bestias. Estamos fabricando una sociedad que consume mucho y que piensa poco.

– Hablando de olores. Uno de los mejores cronistas de España, Carlos Arribas, es capaz de transmitir el perfume de una etapa sin casi decir el resultado. ¿Tiene detractores por ser tan buen escritor?

. Para mí Carlos Arribas casi que se ha inventado la crónica deportiva. A veces puede parecer la dictadura de la inteligencia y a veces lo lees y dices, no me dices quién ha ganado la etapa. Alguien puede tomarlo como un ejercicio de pedantería cuando se para en un viñedo del que ha leído su historia y lo ven como una agresión. No podemos recriminar a un periodista el gusto por escribir. Te puede gustar más o menos, pero esa es la riqueza de la literatura. No a todo el mundo le han gustado los mismos autores. Lo más difícil no es tener un nombre sino tener un estilo y que este estilo no esté en contradicción con el diario para el que trabajas. Su libro de Ocaña es poesía pura. Es el reflejo de la España derrotada, de la España cañí, que solo sabe disfrutar con el sufrimiento. Yo lo pondría como libro de texto en las facultades. Además abre camino para otras lecturas y esta es la función última de un libro porque los libros se leen para leer más libros no para que un libro sea como una píldora.

 – ¿Cómo cree que debe ser una redacción?

. No pueden ser homogéneas. Yo creo en las personas que crean problemas, no en las que no crean problemas. Prefiero que los textos de Lu Martín no tengan nada que ver con los míos. Siempre procuro que la gente que esté conmigo sea mejor que yo y Lu Martín es mejor que yo en muchas cosas. Si pensara en gente que cumpliera el horario laboral, en gente que nunca tuviera lo de barrabrava, haríamos una sección muy aburrida. El periodismo es emoción. No concibo nada sin pasión y riesgo, no tendría ningún sentido. Seríamos un gabinete de comunicación. La comunicación corporativa te garantiza un sueldo y entonces a partir de ahí tú vendes una marca y yo veo que es lo que quieren ahora muchos estudiantes. Eso ya no es una tarea vocacional sino profesional. Igualmente respetable pero la vocación del periodismo como tal muchas veces está en contradicción con lo que es un gabinete de comunicación.

- Otra cosa que se percibe en el periodismo es que cada vez hay menos solidaridad entre compañeros.

. Ahora cada uno va a lo suyo y nadie escucha a los demás. Cada uno va a hacer su pregunta pero nadie escucha la pregunta del compañero ni la respuesta del entrenador. A las salas de prensa no van los que hacen las crónicas. Aquí ocurre una cosa que no pasa en otro lugar del mundo. Para subirte el sueldo te cambian la gorra. Si eres un periodista que vas al Camp Nou y eres un buen reportero, dices: tengo una oferta y me gustaría progresar, entonces te hacen subjefe y dejas de ir al Camp Nou y te engloban aquí a la máquina de encargar. Por lo cual el diario pierde a su mejor reportero y gana a un inútil. En otros países los cronistas pueden tener 65 años porque no quieren ser ni jefes ni subjefes ni redactores jefes, son cronistas bien pagados. Aquí hemos matado a los cronistas bien pagados. Aquí te tienen que subir el cargo. No, oiga, periodista, bien pagado.

-  ¿Cómo es Besa de redactor jefe?

. La libertad con la que he trabajado en El País nunca la habría encontrado en otro sitio. Los que quedamos mayores como Pepe Sámano en Madrid y yo en Barcelona todavía echamos de menos a Santi Segurola, no hay otro como él en el periodismo deportivo. Para mí una redacción sigue siendo como un taller, obligo a decir bona tarda al entrar. No concibo el periodismo sin compartir. Cuando veo un consejo de redacción si alguien me hace vibrar con una historia, pues digo tienes dos páginas. Hasta que no se demuestre lo contrario el periodismo es poner historias y comprarlas. La única forma de supervivencia para la prensa es la de contar historias. Y eso pasa por compartirlas para valorarlas. El periodista de calle ha sido sustituido por la máquina de encargar que encarga temas como puede encargar butifarras o churros. No sabe porque los encarga y entonces los temas que haces son temas livianos e intrascendentes. Han perdido la capacidad de sentirte próximo. ¿Por qué hemos dejado de ir a los sitios? Porque los han cerrado, pero, ¿nosotros hemos hecho algo para que los abran?, ¿hemos ido allí para que los abran? No sé si ha acabado mi etapa como redactor jefe, tampoco sé cómo acabarla. Cada vez estoy más dispuesto a dedicarme a mis cosas, pero no sé si me falta valentía. Estoy en una edad difícil, con 55 años, como dice un amigo agricultor del pueblo: “para casarme joven ya soy demasiado mayor y para casarme mayor todavía soy demasiado joven”. Uno también tiene que ser consciente de sus limitaciones. Me falta valor para muchas cosas y el deporte me da seguridad. Sigo con la misma mujer a la que conocí con cinco años. Es como si necesitara estabilidad. No sé si es bueno para una empresa ser sedentario. Recuerdo cuando cambié del Avui, no lo dudé un momento profesionalmente, pero me fui llorando, fue como un desgarro brutal. La doble alma parece que también me da seguridad. Este anillo es el de mi padre muerto, este anillo es el de casado. Cuando murió es lo único que me quedé porque creo que es la energía del Besa, del pasional y el otro de Camprubí.

 – Hemos hablado de sus dos almas. ¿Las tiene también Guardiola?

. Solo conozco a uno, a un Guardiola, a un personaje fascinante de Shakespeare. Cuando dice que lo primero es el Barça, es la puta realidad porque nunca contaría a un periodista algo que pudiera ir en contra del Barça. Esta propia sociedad y este país tan cainita creó un personaje que él no quería ser, él no quería ser la medalla de oro del Parlament de Catalunya. Guardiola habla a la tremenda, es muy pasional y también muy rebuscado y por eso le iba muy bien Tito Vilanova que le hacía ver lo convencional, lo que no veía de tantas vueltas que le daba. El fútbol procesado por sus ojos es igual que el de Cruyff. Y te crea cierta incomodidad porque te conviertes en esclavo irracional de sus maneras de ser. A mí me supo mal que se fuera del Barça, pero para mí fue una liberación porque muchas veces puedes caer en cierta autocensura, para disimular que no eres guardiolista o al revés, te comes la cabeza con cosas y no actúas con la naturalidad que actúas con Martino. Siempre es mejor tener un metro de distancia que de proximidad. Con Guardiola aprendí a mirar el fútbol. Con Romario también. El día que se marchó dije: hoy no trabajo, me voy a despedir a Romario. Era un tío que me volvía loco por lo que hacía. Esos jugadores de área me roban el corazón. Ya me pasó con Hugo Sotil. Un día fui a comer con Romario y en una entrevista, (está titulada ‘El fútbol se mira con los ojos de Cruyff’) me dijo que en el fútbol todo depende de cómo te mires los partidos. Me hizo entender que nuestra mirada era la del Dream Team. Y me lo hizo ver un tío que no tenía nada de cruyffista. Entendí que era el punto y final a una historia. Como te hablo de que hay una primera vez, también hay una última. Cuando llegó Romario mató al Dream Team por su forma de jugar en un equipo coral. Romario me hizo ver las cosas más simplistas de la vida. Me acuerdo de una frase que me dijo al preguntarle por la diferencia entre Eindhoven y Barcelona en su adaptación. Él decía que en Eindhoven al revés que en Barcelona cada vez que corría la cortina de la habitación lo que tenía en la cama era mejor que lo que había fuera. “Y no solo es la tía también es el sol”,decía. En Barcelona le afeitaba la barba el peluquero, tomaba un croissant e iba en pantalón corto. No era un farsante, es el sentido de la vida.

 – ¿Y este Barcelona como ese Dream Team se ha acabado?

. Son ciclos y el Barça acabó y tiene que volver a reinventarse, repensarse, volver a alguien que tenga liderazgo e impacto y que sepa procesar toda esa manera de entender el barcelonismo. No sé si los que están serán capaces. Esto de Boca, River, San Lorenzo es muy bonito cuando comprábamos El Gráfico pero ahora aquí se juega a otra velocidad y un entrenador de Segunda B con cuatro tácticas se puede enfrentar a un equipo de primer nivel. Cuando veo calentar al equipo del Tata me pongo a reír porque pienso que es un método de hace cuarenta años y los jugadores a veces se descojonan. Una cosa es admirar al Barça cuando lo ves y otra cosa es entrenarlo. Creo que Tata Martino es un buen entrenador, pero hay cosas que no entiende todavía. El Barça hace falta haberlo mamado durante mucho tiempo. Es verdad que muchas veces caemos en la endogamia, el narcisismo y en actitudes xenófobas y por eso estoy a favor del mestizaje. A mí me parece perfecta la Masía como manera de entender el fútbol, no que sean once catalanes. La grandeza del Barça siempre ha sido el mestizaje. Ciertas opiniones me dan reparo. No vamos a mirar el carnet de identidad, vamos a ver si ha asimilado bien esa cultura futbolística, sea un coreano, un andaluz o un ruso. Eso da riqueza. Así es Cataluña y uno de los retos que tiene este país, más allá de ser independiente, es el mestizaje. Antes te integrabas a través del Barça como motor del país. Tú podías no hablar catalán, pero ibas al Camp Nou y decías “Furté, a mí me gusta Furté” (en referencia a Fusté) como decía Manolo Vázquez Montalbán en ‘Barça!, Barça!, Barça!’, y la gente decía: pues éste ya es de los nuestros. Y el Barça hacía esa función y era mestizaje. Esos son los verdaderos valores que no se deberían perder nunca en el Barça ni en Cataluña.