This is the end
Decimoséptimo día andalucista. El final del verano.
Un terrible veredicto en las urnas ha acabado con el andalucismo. La noche electoral en el hotel Al Andalus de Sevilla ha transcurrido como pueden imaginar. De ella siempre recordaré el silencio, pesado e ininterrumpido.
He vivido desde dentro la debacle, desde hace tres semanas. Desde esta posición he podido atender a circunstancias que ayudan a comprender el desastre electoral. Otros motivos también se encuentran desde fuera.
Creo que sólo las minorías con un voto fiel y arraigado sobreviven, con sus altibajos, al bipartidismo que se impone. A la historia del PA le ha faltado estabilidad para cultivarlo.
He tenido que escribir PA para que todos me entiendan. Ahí radica otra dificultad que ha debido asumir y ha pagado CA: la falta de identificación de unas siglas neonatas con el proyecto político de obediencia andaluza que siempre había estado presente en el parlamento.
Los ojos del profesional han advertido la posición de desventaja de CA en los medios de comunicación con respecto a sus rivales. Entiendo que al partido le cueste comprender la situación, pero es la misma ley por la que CA ha disfrutado de más cancha que UPyD.
Y también en elecciones gana el vil metal. Estoy convencido de que algo distinto hubiera ocurrido si CA dispusiera del presupuesto del PSOE o el PP.
Se acaba este camino, ciber-lectores críticos y favorables. Los críticos utilizaron la ironía, por lo cual los considero inteligentes. Para los favorables, celebro si disfrutaron como yo lo hice.
Permítanme concluir con algo que sólo ellos entenderán:
A Julián, por aceptar las críticas sin renunciar nunca al trato amable y cercano.
A Santi, por soportar con estoicismo y además alegrarnos la vida.
Por orden alfabético y premeditadamente los últimos, a Gorka, José Luis, Juan, Libertad, Mónica y Rocío. Porque, a partir de hoy, siempre viajarán conmigo.




