Preludio
Día 15 (fin de la campaña)
La jornada empezaba bien, descansados y camino de la luminosa Málaga. Tres días de frío sobran. Me llevo la tarjeta del hotel, dice el conductor que funciona en el Plus. Al solecito, el candidato inicia su maratón particular a pie de calle. Calle Larios.
Risas. La espontánea Dolores se sube el atril y le planta dos besos. No se queda para escucharle, tiene que hacer la comida.
Piropos. Oña envidia el moreno de Arenas. Cada vez que se lo encuentra, lo piropea.
Despedidas. Arenas agradece la labor informativa de los periodistas que le han seguido una quincena de nuestras vidas. Él seguirá con su ruta hasta Jerez, encontrarse con Rajoy en Sevilla y terminar en Almería.
Sabores. Tremendo el café. En veinte minutos, se nos acercan seis personas a la mesa con la mano tendida. La microeconomía tampoco anda bien. Un guitarrista nos cobra a un euro una canción de Peter Gabriel y otra de Juan Sebastián Bach, Preludio en mi menor.
Era malo, pero lo que vino después fue peor. No estábamos preparados para esto. Indignación, rabia, impotencia e hijosdeputa. Campaña suspendida. Como en 2004. Incertidumbre.



7 de marzo de 2008 a las 8:53 pm | Enlace permanente
Estoy muy triste, toda la alegría se ha vuelto gris. Sabía que todo se acaba pero no así.
7 de marzo de 2008 a las 11:49 pm | Enlace permanente
Aprovecho que tu blog es interactivo (no como otros) para sumarme a lo que dice Guillerma Tell. Y también para deciros que después de un atasco en la Ronda con mi propio coche (sin Gregorio) y varias horas en el periódico, editando noticias de ETA y Mari Luz, me parece que fue hace un año cuando pagué a euro una canción mala en la esquina de la calle Larios (anda que también íbamos a parar en un calle con nombre de otra cosa). Lo dicho.