DErROTA
FIN
Se acabó. Pasó el 9-M, marcado en rojo en el calendario, y la vida sigue igual. El de la obra de enfrente deleita con su concierto de martillazos a las ocho de la mañana. Como hace 15 días. ¿Cuatro años más de lo mismo? En lo político, sí. Nada más.
He perdido la virginidad en noches electorales. Ansiedad, tensión, algo de deseo y al final…¿ya está? Tanto tiempo esperando para esto. La “noticia” la podía haber escrito en navidad, que tuve unos días libres.
La última noche de caravana, en una cena en Granada, hicimos una porra a ver quién acertaba los resultados de las elecciones. Una tradición. Nunca me ha tocado nada, ni me tocará porque no juego. Pero el De Rota, gana.
¿Un super analista político? ¿Un super pitoniso? ¿Un super infiltrado? ¿Un super porra? No sé. Y como típica tradición periodístico-ratera, una apuesta sin premio. Que si ponemos diez euros cada uno (unos 200, qué alegría le daría al del bar), que si invitamos a cenar al que gane,…sisisisisisi. Más falso que los concursos de la tele. Y el notario, en su casa.
¿Y Arenas? Creo que bien, sobrevive. La conclusión la saco por lo que he visto en cámara, porque en seis horas en la sede no he coincidido con él. Me podía haber quedado en mi sofá de la salita y me entero de algo más. La conquista del feudo socialista para la próxima década, 2012, odisea popular.
Pero mi preocupación tiene nombre de mujer. Se llama Marta, o Martita. ¿Qué le habrán dicho en el cole? ¿Habrá salido a jugar al recreo? Qué dolor de ella, no he dormido pensando en la chiquilla. A lo mejor del berrinche ni siquiera ha ido. ¿Y tu padre, qué es?. “Mi papá es la alternativa”. A diferencia de Platanito, el novillero de Olvera no saltará a la gran plaza. Suerte estos cuatro años. Y a por el cabestro.
Y acabó a altas horas, de madrugada. Baja el telón. Sueña, conmigo.



