Bailando con chocos
Día 11
Javier Arenas va a otra velocidad tras el careo con Chaves. Y la caravana que le sigue, también.
Por la carretera, los compañeros olisquearon la huella verde de Julián. Los yovoys, camino a Gibraleón; los lobos, de camino a Lepe. Acecho y captura en minutos, un visto y no visto. Pasamos a su lado y casi les despegamos las pegatinas.
Con premeditación o no, el buen humor de Arenas tras el debate no encontró mejor escenario que la ciudad que, guste o no, Manolo Summers convirtió en capital del chiste. Y la simpatía rebosa por cada rincón de Lepe. Desde los gobernantes a los verdaderos gobernadores, sus vecinos, ideólogos de la campaña de Z (no el zorro, sino el artista anteriormente conocido como ZP). “Te dezeo muchízima zuerte”, le zumbó a Arenas la teniente de alcalde Josefa Cristo, la Pepi para los amigos.
Las mujeres coparon el protagonismo en la jornada popular y se hicieron ver. No es de Ubrique, sino de Olvera, pero Javier despierta el mismo entusiasmo en las féminas que el torero. Una se llevó desde las nueve de la noche sentada delante de la tele para verlo contra Chaves. En casa de la señora, el esposo y sus pantalones, a la tele chica a ver el fútbol. (Algunos sí lo vieron. Dos abueletes a media mañana, sentados en una terracita, sentenciaban: “ayer le dieron al carapapa”).
Pero un hombre como Javier, tan moderno que hace la compra de su casa, parece más interesado en las vírgenes. Se conoce todos los pueblos andaluces y sus patronas. En Lepe tocaba la Bella y fue una mujer con este nombre quien formuló una petición al candidato.
Valen los kilómetros de autovía, el AVE, el aeropuerto y los hospitales, pero lo que toca el corazoncito y duele como un puñal si lo pierdes, son otras cosas. En Lepe, gobernada por el PP, la Junta ha dejado de subvencionar los bailes a los pensionistas, se lamentó en el micrófono Bella Vela Fernández. No fue una inocentada, como la de rodar Piratas del Caribe en el pueblo. Esta vez no ha hecho ninguna gracia.
Anécdota: Los periodistas salimos airosos de las peticiones de baile de las señoras, horas más tarde, en un mitin-fiesta en Huelva. Fiesta, sí, la de Rafaela Carrá.


