UGT arregla el pinchazo de Jerez
No entiendo por qué los partidos siguen celebrando mítines electorales. El formato ha caducado, entre otras muchas razones porque no tiene sentido reunir a los convencidos para decirles que voten al que ya saben que van a apoyar en las urnas. Otra cosa son los grandes encuentros como el que mañana celebra el PSOE andaluz en el velódromo de Dos Hermanas con la presencia de Zapatero, un lugar talismán para los socialistas y donde pretenden meter a unas 30.000 personas. Para ello, ya saben, autocar y bocadillo.
Pero yo me refiero a ese mitin de las ocho y media de la tarde, un viernes y con lluvia. El pinchazo está asegurado y eso le pasó a Chaves el primer día de campaña en Jerez, donde tuvieron que retirarse sillas para que no se notaran tanto los claros. Aún así, eran evidentes. Al hecho de que el público no era tan numeroso como el deseado se unió que el candidato llegó con una hora y cuarto de retraso y con el cansancio acumulado de toda una maratoniana jornada por tierras gaditanas. Se cambió el plan sobre la marcha y sólo habló un telonero antes de Chaves, que despachó pronto aunque tuvo que lidiar con una encendida asistente que voceaba su descontento por la aplicación de la ley de dependencia. Pinchó en Jerez, sí, pero hoy en Bollullos de la Mitación (Sevilla) ha podido lanzar su mensaje ante más de 1.600 personas. El salón estaba a reventar, aunque la medalla por el éxito de convocatoria no es para los socialistas, sino para UGT, organizador del acto. No obstante, según las ideas lanzadas desde la tribuna, están muy cercanos, por no decir superpuestos. Vamos, que en el salón había una buena bolsa de votos para el PSOE.
Las intervenciones que antecedieron al almuerzo se prolongaron casi hasta las dos y media de la tarde. Algo antes, con Cándido Méndez en el atril, Chaves no podía aguantar el hambre y daba pellizcos a su pieza de pan. Luego no se quedó a comer. Imagino que al que ocupó su sitio le cambiaron el bollo.


