Guerra está pero no se siente
Alfonso Guerra firmaba autógrafos y se hacía fotos con sus seguidores en el velódromo de Dos Hermanas el pasado domingo, pero su tirón acabó a las 12.15, justo cuando Zapatero y Chaves avanzaban por el pasillo arropados por el aplauso general. El calor de las gradas se tornó en frialdad sobre el escenario al que se subieron los candidatos a las generales y a las andaluzas.
Ni una alusión al que fuera vicepresidente del Gobierno. Sí se hizo referencia a Felipe González, cuyo solo nombre ya despierta pasiones, o a Pepote Rodríguez de la Borbolla, que estaba sentado, como Guerra, en primera fila.
Pero la silla del candidato al Congreso por Sevilla estaba más orillada. A muchos extrañó que no tuviera protagonismo alguno. Un par de periodistas de la caravana de Zapatero me preguntaban si estaba segura de que Guerra se encontraba en el mitin.
¿Pero lo has visto?, me decían. No entendían por qué no tenía participación alguna. Ni Zapatero ni Chaves se la dieron.
Desde las filas socialistas se daba una explicación: se ha apostado por la cuota autonómica y por la cuota femenina.
Aceptamos barco.


