Laura Mármol26 de febrero de 2008 a las 12:46 am
Alfonso Guerra firmaba autógrafos y se hacía fotos con sus seguidores en el velódromo de Dos Hermanas el pasado domingo, pero su tirón acabó a las 12.15, justo cuando Zapatero y Chaves avanzaban por el pasillo arropados por el aplauso general. El calor de las gradas se tornó en frialdad sobre el escenario al que se subieron los candidatos a las generales y a las andaluzas.
Ni una alusión al que fuera vicepresidente del Gobierno. Sí se hizo referencia a Felipe González, cuyo solo nombre ya despierta pasiones, o a Pepote Rodríguez de la Borbolla, que estaba sentado, como Guerra, en primera fila.
Pero la silla del candidato al Congreso por Sevilla estaba más orillada. A muchos extrañó que no tuviera protagonismo alguno. Un par de periodistas de la caravana de Zapatero me preguntaban si estaba segura de que Guerra se encontraba en el mitin.
¿Pero lo has visto?, me decían. No entendían por qué no tenía participación alguna. Ni Zapatero ni Chaves se la dieron.
Desde las filas socialistas se daba una explicación: se ha apostado por la cuota autonómica y por la cuota femenina.
Aceptamos barco.
Laura Mármol24 de febrero de 2008 a las 1:06 am
No entiendo por qué los partidos siguen celebrando mítines electorales. El formato ha caducado, entre otras muchas razones porque no tiene sentido reunir a los convencidos para decirles que voten al que ya saben que van a apoyar en las urnas. Otra cosa son los grandes encuentros como el que mañana celebra el PSOE andaluz en el velódromo de Dos Hermanas con la presencia de Zapatero, un lugar talismán para los socialistas y donde pretenden meter a unas 30.000 personas. Para ello, ya saben, autocar y bocadillo.
Pero yo me refiero a ese mitin de las ocho y media de la tarde, un viernes y con lluvia. El pinchazo está asegurado y eso le pasó a Chaves el primer día de campaña en Jerez, donde tuvieron que retirarse sillas para que no se notaran tanto los claros. Aún así, eran evidentes. Al hecho de que el público no era tan numeroso como el deseado se unió que el candidato llegó con una hora y cuarto de retraso y con el cansancio acumulado de toda una maratoniana jornada por tierras gaditanas. Se cambió el plan sobre la marcha y sólo habló un telonero antes de Chaves, que despachó pronto aunque tuvo que lidiar con una encendida asistente que voceaba su descontento por la aplicación de la ley de dependencia. Pinchó en Jerez, sí, pero hoy en Bollullos de la Mitación (Sevilla) ha podido lanzar su mensaje ante más de 1.600 personas. El salón estaba a reventar, aunque la medalla por el éxito de convocatoria no es para los socialistas, sino para UGT, organizador del acto. No obstante, según las ideas lanzadas desde la tribuna, están muy cercanos, por no decir superpuestos. Vamos, que en el salón había una buena bolsa de votos para el PSOE.
Las intervenciones que antecedieron al almuerzo se prolongaron casi hasta las dos y media de la tarde. Algo antes, con Cándido Méndez en el atril, Chaves no podía aguantar el hambre y daba pellizcos a su pieza de pan. Luego no se quedó a comer. Imagino que al que ocupó su sitio le cambiaron el bollo.