Tomates en Wall Street

Antonio Navarro Amuedo | 21 de mayo de 2010 a las 13:07

En los puestecillos de verduras y frutas de la medina, todos insistentemente iguales, en la bolsa -no las de plástico negro en las que te esconden furtivamente las botellas de vino en supermercados y tiendas involuntariamente clandestinas- de los ultramarinos de Omar, en mi barrio de Hassan de Rabat, que es la bolsa de Wall Street con menos sobresalto y prisa, el Dow Jones lo marca el precio de los tomates. Unos tomates que el sol y las nubes de Marruecos maduran hasta hacerlos lebrillos de gazpacho en potencia, todos desiguales y más felices cuanto más, y adornan las calles de la ciudad. Unos tomates a los que los cielos del Magreb marcan con rigor los decimales en esta bolsa implacable que se fija en cada esquina, que no entiende de dineros virtuales ni de burbujas ficticias. Aquí la pujanza de un fogón o una familia la establece la proporción entre el pedazo de carne y la cantidad de tomate, patata o zanahoria del tajín, sinécdoque del guiso magrebí.

La agricultura, dicen las estadísticas nacionales, supone cerca del 20% del PIB de Marruecos y emplea al 40% de los trabajadores marroquíes -el 80% en las zonas rurales-. Los tomates representan casi la mitad de las ventas al exterior en el capítulo de las frutas y verduras. Son el símbolo de las exportaciones marroquíes; las cajas de tomates de rojo intenso ocupan frecuentemente portadas en los diarios locales y son motivos de anuncios publicitarios que ensalzan la pujanza del país. La Unión Europea supone el 75% del mercado de las frutas y las verduras marroquíes. Desgraciadamente, a uno y otro lado del Estrecho se acuñó también la expresión guerra del tomate para explicar el conflicto creado en torno a los productores españoles, temerosos de que cada temporada esta hortaliza magrebí invada irremisiblemente los mercados comunitarios.

¿Amenaza? El kilo de tomate cuesta en Rabat estos días 13.5 dirhams, 14 dirhams, incluso más en algunas tiendecillas de barrio. Bien por encima pues de un euro en las callejuelas asilvestradas de la medina, en el coqueto mercado central de verduras y frutas, en las tiendas de Omar y de Ibrahim. Los he visto meses atrás a cuatro, cinco y seis dirhams, menos de cincuenta céntimos de euro. Las lluvias y el frío del pasado invierno e inicio de primavera han lastrado la cosecha de este año. Y los mercados lo registran puntualmente. Los bereberes miran al cielo y te advierten resignados del precio desorbitado, mucho menos doloroso para europeos pese a todo demasiado alertas ante el temor a ser engañados, a no pagar según el valor exacto de la mercancía. La agricultura marroquí, fundamentalmente basada en pequeñas explotaciones, aún depende demasiado de los cielos. El mes que viene los precios serán mejores, inchallah –si Dios quiere, que aquí está en boca de todos—, dicen confiados a la bondad de la providencia. ¿Amenaza, digo, al fortín europeo de invernaderos, fertilizantes y tecnología y tomates todos sospechosamente iguales?

  • javierly

    La verdad es que las inundaciones que asolaron nuestra tierra en época de Carnavales significaron la abnegación de la mayor parte de las cosechas del norte de Marruecos, a ver si la cosa va mejorando en este mes de Mayo y las calores ayudan. Inchallah.

  • Diego

    Mira, Amuedo, los moros que se queden con sus tomates en sus tierras y con sus problemas atmosféricos, que aquí ya la tenemos bastante liada como para preocuparnos de la roja hortaliza magrebí. Si empezamos a tirarnos piedras sobre nuestro propio tejado, bien vamos aviados…

  • Roberto Alcazar y Pedrin

    ¿ Que costo de produccion tiene el tomate Marroqui?
    ¿Las empresas Pagan seguros,sueldos,protecciones sociales,impuestos…etc.
    EN CUALQUIER CASO,AUN ESTAN A “AÑOS LUZ DE NUESTRO TOMATE DE LOS PALACIOS”
    saluditos