Gorrillas de las dos orillas

Antonio Navarro Amuedo | 26 de mayo de 2010 a las 15:01

Entre las muchas cosas que unen a estos dos pueblos vecinos, el marroquí y el español, andaluz más particularmente, ritmos vitales, gastronomía, arquitectura, contacto humano incluidos, encontramos a los gorrillas, los aparcacoches ilegales. Podría escribirse una teoría sobre los gorrillas de las dos orillas. No estoy a la altura de un reto semejante, pero tengo una formación privilegiada para hacer una aproximación a la materia, ya que pasé la mayor parte de mi infancia y de mi primera juventud en Bami, barrio sevillano que vio nacer a los aparcacoches hispalenses como todo el mundo sabe. Ahora, mis casi dos años de residencia en la capital marroquí me permiten comparar el fenómeno a un lado y otro del Estrecho de Gibraltar.

Aquí en el Magreb salen igualmente como setas de detrás de los coches, donde antes no estaban emergerán cuando retires el vehículo, cuando menos te lo esperes aparecerán con sus monos para reclamar con humildad y resignación la propina por el servicio realizado.  Porque he aquí dos de las principales diferencias de los aparcacoches marroquíes con los gorrillas de Bami, con los gorrillas sevillanos y andaluces, con el gorrillismo del norte de Tarifa: el hecho de cobrar después del servicio y no antes y la aceptación serena de la cantidad con la que son retribuidos por el conductor.

El gorrilla se hará visible desde la llegada del coche a su zona, efectuará las indicaciones pertinentes para ayudar a que el usuario del vehículo aparque mejor, pero reclamará los dirhams -dos, tres o cinco; entre 15 y 35 céntimos de euro, no más- al final de su trabajo. Y jamás he observado violencia verbal, chulería ni amenazas físicas hacia el vehículo o hacia personas reticentes a pagar o cuya aportación no se adecuara a las expectativas del aparcacoches.

Una calle del barrio de Hassan, en el centro de Rabat, un domingo por la tarde cualquiera

Una calle del barrio de Hassan, en el centro de Rabat, un domingo por la tarde cualquiera

Coinciden ambos, los de aquí y los de allá, en ser víctimas de la pobreza y la necesidad, en el hecho de estar excluidos del sistema laboral; aunque esto es algo que en Marruecos afecta a muchas miles de personas (por no decir más) de todo origen geográfico y condición, ya que las estadísticas oficiales sitúan el desempleo en el 9% [Paro, en fin, dicen las autoridades aquí, a la altura de las potencias industriales de Europa]. Allá, en muchos casos, son víctimas de las drogas, problema que aquí es bastante menor, y que explica en parte los comportamientos de estas personas en pleno ejercicio de la actividad.

Es cierto que en las urbes marroquíes los aparcacoches son onmipresentes. Pero aquí no constituyen el problema de coacción que suponen al norte de la frontera del bienestar. En absoluto. Marruecos tiene problemas mucho más acuciantes que éste, como un sueldo mínimo interprofesional que roza los 200 euros mensuales, como la necesidad de muchas de sus gentes a recurrir a actividades similares para sacar adelante a familias numerosas con una vida que no es barata ya para nadie. En fin, los gorrillas del Magreb no son sino un capítulo más, tolerado y necesario, del drama diario de la supervivencia.

  • señor x

    Fue una de las cosas que más me sorprendió en mi primera visita a Marruecos. Es una figura que no existe en el norte de España, aunque veo que sí en el sur. Felicidades por el blog.

  • ANR

    Efectivamente, cuando visité Marruecos también me llamó la atención el diferente talante de los aparcacoches de aquellas pagos y su aparente resignación ante la negativa a entregar dinero alguno por parte del dueño del vehículo.
    Antonio, lo recoges y expresas muy bien.
    Enhorabuena.

  • LNA

    Me ha gustado bastante tu exposición, Antonio.
    Animo y felicidades por tu blog.

  • ANR

    Efectivamente a mi también me lo pareció así. La etiología del gorrilismo bien merece un análisis sociológico más profundo y sobre todo un tratamiento más eficaz. Nuestras autoridades sevillanas llevan más de 20 años intentando erradicarlo con los resultados que conocemos.En fin.
    Enhorabuena Antonio por tu escrito y por tu blog.

  • […] This post was mentioned on Twitter by Javier F. Barrera, Jesús Ollero. Jesús Ollero said: En Marruecos también hay gorrillas. http://bit.ly/949xx9. Qué te parece @juanlarzabal […]

  • Abogado Malaga

    Excelente post. Aqui en Malaga hay muchisimos, pero si que a veces insultan o pones malas caras incluso cuando le das aunque sea poco, a mi me ha ocurrido.

  • Roberto Alcazar y Pedrin

    A los gorrillas de Sevilla,se les podria rebautizar como “los litronillas”;no hay ni uno solo, que no tenga su correspondiente litrona de “LA CRUZ CAMPO”en el suelo.
    Acuden como moscas una vez estas aparcado,Nunca antes.
    Aqui entre los gorrillas y los que venden pañuelos en los 75.000 semaforos de Sevilla,se te va el sueldo y la paciencia.
    En cualquier caso, FELICIDADES por tu Blog y por los temas que tratas.
    Te seguire observando…….

  • David

    Lo unico que une a los dos pueblos es el ferry de Tánger Algeciras. El resto de comentarios los guardo para post privados.

  • ferran

    Corriendo por la piel de toro se comprueba que esta tipòlogia del “gorrilla” ¿Le han cambiado el nombre por gorila? se da en unas deterrminadas areas de España. ¿No se puede eliminar esta figura que da una impresion tan negativa al turista que llega a una ciudad con este fenomeno?.¿Esto es una cuestion de fatalismo o no existen recursos legales para eliminarlos?. En la ciudad de Barcelona existia una plaga de “limpias” que en cada semaforo asaltaban al conductor imponiendo sus servicios .Afortunadamente el Ayuntamiento aplico unos “recursos” y el problema quedo resuelto. Se acabaron los “limpias”. No se si pueden existir otros “recursos” para los gorilas