La luz

Antonio Navarro Amuedo | 27 de febrero de 2011 a las 12:36

Regreso al mismo punto donde paseamos este verano animados por el ramadán y el sol, que apretaban sin piedad. Desde esta frontera de montañas de cajas de zumo de naranja y detergente te escribo esta carta después de largas semanas de ausencia. Las distancias y este juego de cruzar orillas virtuales y reales tienen la culpa de que haya perdido en algún cajón el boli y las postales. Nada virtual es esta orilla, tan poco como las heridas en el cuello de esta señora que me cede el paso en el estrecho pasillo que dista entre la normalidad de las terrazas y las familias tomando el sol y lo imprevisible. Dicen que a este otro lado todo puede pasar. En esta orilla, a muchos kilómetros de aquí, un ejército de redes sociales pero, sobre todo, de indignación dicen que ha tumbado a varios dictadores. Aquí, de momento, no hay twitters ni facebooks con los que twitear o enviar por email la mercancía que sigue pasando del norte al sur sobre las espaldas castigadas de estos sufridores.

La luz de la bahía deslumbra sobre el azul del mar de este confín del poniente mediterráneo. Hasta aquí no llegan los ecos del Magreb oriental, los gritos desesperados de un pueblo que pide auxilio desesperado contra el tirano de las jaimas. La lentitud de la comunidad internacional a la hora de reaccionar ante la barbarie, tolerada en Libia durante décadas, es nuestra lentitud responsable. La señora de antes aligera el paso y me adelanta cargada de bolsas. Todo es normal en esta frontera que cruzamos en verano, cuando el sol apretaba casi tanto como esta mañana de puente en el otro lado de la vida. Implacable normalidad. Tristeza habitual. Llego a la explanada de los viejos grandes taxis y oigo pregonar los mismos nombres: Castillejo, Tetuán, Tánger. En la espera para subirme con seis compañeros de ruta desconocidos rumbo al interior, el chófer me dice en perfecto español que todo está tranquilo, como queriéndome reconfortar ante mi fin de semana de asueto. “Aquí la gente se ha quejado porque ha subido la luz, pero eso es todo. No pasa nada”. Me han dicho, sin embargo, que algo se está moviendo más adentro. Se me acaba el espacio en la postal. Subo al coche. Vamos a verlo.

PIC_0347

Etiquetas: , , ,

Los comentarios están cerrados.