Punto y seguido

Antonio Navarro Amuedo | 12 de abril de 2012 a las 8:25

No acabo de encontrar en el cajón más cartas dedicadas al Magreb de aquellas escritas en cualquiera de los atardeceres veraniegos del estuario del Buregreg o en cualquiera de los vagones de algún tren camino de Fez o Marrakech seguramente agobiado por el calor y las enormes maletas que hallara por doquier. Voy a seguir buscándolas. Entretanto, esta bitácora continúa. A partir de ahora, las epístolas, pues, irán intercaladas con pensamientos a vuelapluma o reflexiones más extensas sobre la actualidad del Magreb y de Marruecos en especial. Marruecos está ahí cerca y muy lejos, cada vez más cerca y más lejos. Dicen que algo ha cambiado en Marruecos en los últimos meses. Otros dicen que todo sigue igual. Nadie sabe muy bien qué va a pasar en los próximos tiempos. Con el deseo de que sea algo bueno, grande o pequeño, iré dando cuenta de lo que dicen los titulares y lo que pasa en la escena pública de Marruecos en la medida de mis limitadas posibilidades. Y también de la intrahistoria que hacen los sufridos habitantes de esta bella tierra que el sol premia con luz poderosa. Y prometo, repito, copiar la primera carta que vuelva a encontrarme para sumarla a la pequeña colección que sigues teniendo aquí.

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