Comunicación política coherente

Meli Galarza | 5 de diciembre de 2011 a las 10:52

Ante la indignación ciudadana que exige de las personas que se dedican a la política tanto sacrificio , incluso mayor y con razón, que el que la situación está exigiendo de la ciudadanía, vemos en los medios de comunicación como es noticia el hecho de que determinadas personas renuncien a sus sueldos en alguno/s de los cargos que ostentan.

Un ejemplo: leo en Facebook en el perfil de una televisión  de la Costa del Sol que Margarita del Cid renuncia a su sueldo como Presidenta de la Mancomunidad de la Costa del Sol para cobrar su sueldo como diputada y el ahorro que esto supondrá a la entidad supramunicipal. No me cuentan, no nos cuentan, si ha escogido aquel por el que más cobra o porque está obligada por ley ni tampoco si recibe indemnizaciones por asistir a los plenos de la Mancomunidad como ocurre en otros Plenos o Consejos de Administración.

Los medios y éstos en las redes sociales la hacen aparecer como una heroína en tiempos de crisis y de austeridad, en tiempos donde hay muchas personas que no tienen un empleo. Es “buena” porque no cobra dos veces y porque con su gesta está posibilitando que haya un gasto menos en dicha mancomunidad de municipios. Creo que esto no es noticia, que esto no responde a lo que la ciudadanía demanda. Lo que tiene que hacer, ella y otras muchísimas personas que están en la misma situación, es renunciar a su cargo como Presidenta de la Mancomunidad.

Ejemplo bien distinto es el de un/a concejal/a que sea diputado/a provincial puesto que para ser lo segundo es requisito sine que non ser lo primero. Lo que sí debemos exigirles es que renuncien a esas casi siempre sustanciosas “indemnizaciones” desconocidas y que, por otro lado, ya podrían tener otro nombre ya que simplemente están desempeñando una de las tareas propias del cargo que ostentan. En este sentido, estoy completamente de acuero en que alcaldes y alcaldesas no puedan ser parlamentarios/as puesto que a los sueldos recibidos del Parlamento Andaluz se suman esas “indemnizaciones”, siempre desconocidas por la ciudadanía e incluso por periodistas, que les llevan a tener sueldazos.

Lo que queremos, lo que demandamos, es transparencia económica, así como que no se dupliquen los cargos en una misma persona. ¿Tan difícil es esto de explicar para el periodismo o es que no interesa? ¿Cómo es posible que machaquen a las personas que cobran sueldos desorbitados haciendose eco de las demandas del movimiento ciudadano y que hagan de una práctica normal una heroicidad ? ¿Tan complicado es que haya coherencia en el posicionamiento social de la comunicación política de los medios de comunicación?

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