La pasta política

Meli Galarza | 17 de julio de 2013 a las 9:17

Venía oyendo en la SER las razones que esgrimían los grupos parlamentarios para apoyar o no al Grupo Socialista en su posible moción de censura en el caso de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no compareciera o compareciese para explicar el ya llamado “Caso PP”.

Me ha dejado estupefacta lo que ha dicho Duran i Lleida ya que, escribo de memoria, dice que depende del programa del PP en términos económicos y ha hecho expresamente alusión a lo que se haga o no en Cataluña. Es decir, que estamos hablando de corrupción y él habla de cuánto va a sacar para Cataluña. Es decir, que estamos hablando de pasta, de quien se ha llevado qué, cuándo, por qué, de dónde, a dónde, etc. y él, aunque en otros términos, habla de lo mismo, de la “pasta política”.

Vaya por adelantado que no hay ni una gota de sangre anti catalanista en mis venas más allá de que como socialista soy internacionalista, es decir, que los nacionalismos no me gustan, incluido en nacionalismo central. Vaya también por adelantado que no tengo una opinión cerrada en cuanto a la conveniencia política de plantear una moción de censura, es decir, que no hablo en términos partidarios, o sea, en función de lo que diga el partido en el que milito. O sea, que veo los pros y los contras politicamente hablando y no me decanto, pero éticamente hablando lo tengo clarísimo porque lo de Rajoy simplemete no es de recibo.

Así, mi reflexión es  que en los momentos actuales en los que la ciudadanía está harta de la política, que no se cree nada, que la falta de ética y de honradez se ha convertido en la presunción de culpabilidad de cada una de las personas que se dedican a la política, directa e indirectamente, un dirigente político se dedique a jugar a ver qué saca de la situación, a la pasta. Digo yo que lo hará en función de lo que considera que puede ser su ventaja electoralista. Pues afirmo que se equivoca en su tactismo, pero además en el flaco favor que le hace a la política.

Son necesarios en estos tiempos dirigentes políticos, hombres y mujeres, que tengan altas miras, para quienes la ética sea un comportamiento constante, personas que se dediquen a esto de lo público ni siquiera por el “voy a hacerlo comme il faut, no vaya a ser que me pillen” sino que lo hagan comme il faut porque otro comportamiento, simplemente, no sería posible. En fín, que necesitamos, “como el comer” que diría esa ciudadania hastiada entre la que me siento, personas hechas de otra “pasta política”.

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