¿Happy ending?

Manuel J. Lombardo | 21 de junio de 2012 a las 17:40

En El colegial (College, 1927), Buster Keaton interpreta a un empollón universitario sin ninguna actitud ni aptitud para el deporte, un tipo, por tanto, poco atractivo para las mujeres salvo para su novia Mary, que en todo caso acabará abandonándolo esperando que mejore sus habilidades atléticas.

Después de probar suerte sin éxito en todas las disciplinas posibles, del beísbol al atletismo, el azar querrá que sea el héroe in extremis de la regata más importante del año en el college, pero su chica, que está siendo seducida por el sportman de turno, no lo sabe.

En un arrebato final para recuperarla, Keaton corre, brinca, lanza y esquiva objetos e incluso salta con pértiga para llegar a Mary y conquistar de nuevo su corazón.

Por fin juntos, desde la ventana cruzan al jardín y luego a la iglesia que está justo enfrente para casarse. Se suceden entonces los siguientes cinco planos, encadenados uno con otro, hasta el The End definitivo, nunca mejor dicho. Cinco planos, toda una vida. Toda una vida en cinco planos.


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