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Pros y contras de mudarse al centro

Manuel J. Lombardo | 28 de agosto de 2012 a las 10:45

Revelado ya por Diario de Sevilla que el SEFF2012 trasladará el grueso de sus proyecciones ordinarias a las salas del centro de la ciudad, concretamente a los cines Alameda (UCC), Avenida (UCC) y Plaza de Armas (Cinesa), recuperando así los espacios que ya protagonizaron algunas ediciones del extinto Festival de Cine y Deporte y abandonando el ala Norte de los cines Nervión Plaza (Cinesur) después de ocho ediciones europeas, toca analizar los pros y los contras de esta importante decisión.

Por un lado, la operación busca indudablemente captar al público joven y consumidor de cultura alternativa cerca de sus propios espacios naturales, a saber, en el entorno de la siempre controvertida Alameda de Hércules, intentado repetir para Sevilla un esquema de rejuvenecimiento similar al que Cienfuegos había puesto en marcha con éxito en Gijón.

En su apuesta por la creación y la educación de un nuevo público cinéfilo, algo muy necesario a la vista de la deserción permanente de las salas, incluso las de V.O., a lo largo del año, el gesto resulta de una lógica aplastante, aunque a la propia organización se le planteen ahora nuevas dificultades de gestión y producción como consecuencia de la dispersión de los espacios y, sobre todo, de las condiciones, no especialmente a la última salvo en el caso de Plaza de Armas, de sus instalaciones, infraestructura y equipamiento.

Por otro, y salvo error de apreciación, el SEFF no sólo vive de ese supuesto público joven, cinéfilo y universitario que ha llenado las salas en ediciones anteriores, siempre a precios muy populares, demasiado incluso, y que puede desplazarse por la ciudad con cierta facilidad gracias a las distintas opciones de transporte público. El festival también ha fidelizado año a año a un público adulto, maduro, veterano incluso, que tendrá ahora más dificultades o que se lo pensará dos veces antes de acercarse a las nuevas sedes en zonas de acceso más restringido que el despejado y bien comunicado Nervión Plaza.

Así las cosas, la apuesta de Cienfuegos, una apuesta que siempre ha estado en la mente, nos consta, de anteriores directores del evento, puede ser entendida como un paso adelante en lo que respecta al proyecto de construcción a medio y largo plazo de un nuevo entorno aparentemente más proclive a la cultura o a la cinefilia, unida, por supuesto, con otras actividades como conciertos, encuentros, exposiciones o simples trasnoches de temática festivalera; pero también como un paso atrás si consideramos que el anterior espacio ya estaba hecho a unas dinámicas y rutinas de público, horarios y funcionamiento con unas condiciones de proyección, comodidad y aforo que, a todas luces, no pueden ofrecer las nuevas sedes.

Se trata, en definitiva, de empezar de nuevo y probar un nuevo camino, con los riesgos que ello conlleva en una ciudad tan inmovilista y comodona como Sevilla. Lo ideal sería que este impulso no sólo sirviera para remontar la espantada general del público en estas mismas salas, crear un nuevo marco de encuentro, más agradable y distendido, para el disfrute cultural y, por qué no, animar a los empresarios cinematográficos a asumir de una vez por todas la necesaria renovación de sus instalaciones en un tiempo de crisis profunda en el sector.

Por otro lado, sobra decirlo, y rompiendo la tendencia inmobiliaria, el Centro es más barato que Nervión.


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