El Futuro que no llega

Manuel J. Lombardo | 8 de julio de 2013 a las 10:26

“El suicidio de Vladimir Maiakovski (1893-1930), voz de trueno, talla descomunal, modales hiperbólicos e insolentes, fue el comienzo del fin de la vanguardia soviética”. Son palabras de Ángel Fernández-Santos, pionero en nuestro país a la hora de reivindicar los textos y la labor cinematográfica del gran poeta y agitador ruso.

Nevsky Prospects recupera ahora, en tiempos de muy poco crédito para la vanguardia, aquellos ensayos, manifiestos, mítines y guiones en los que “el mejor poeta y el de más talento de nuestra era soviética” (Stalin) enarboló la regeneradora bandera de la modernidad insurgente para pergeñar, de manera algo caótica y confusa, aunque siempre centelleante y furiosa, los cimientos de ese Futurismo que abrazaba con descaro el ritmo de la ciudad, la velocidad y la máquina como pilares para construir una nueva sociedad proletaria desde la literatura, la propaganda, la publicidad, el diseño gráfico, el teatro y, cómo no, cine, saludado por Lenin como “la más importante de todas las artes”, antes de que la tabula rasa de la Revolución y su burocracia se llevaran por delante a sus principales actores, de Eisenstein a él mismo.

“El cine conduce al movimiento; el cine es el innovador de la literatura; el cine es el destructor de la estética; el cine no teme a nada; el cine es un atleta profesional; el cine es un catalizador de ideas; pero el cine está enfermo…”. Ya desde sus escritos de juventud, Maiakovski atizó a Hollywood y a las historias “lacrimógenas”, defendió los noticiarios y el cine-ojo, se interesó por las relaciones entre el cine y el teatro, entre el cine y la música, entre el cine y la moda incluso: nada escapaba a su palabra exaltada y feroz, siempre desconfiada, lúdica y lúcida. También en su juventud escribe su primer guión cinematográfico, La búsqueda de la gloria, al que seguirían otros, incluidos aquí, como No nací para ser rico, Esclavo del cine o La dama y el gamberro, el único cuya película se ha conservado, guiones en los que el propio cine es casi siempre el protagonista, como también lo será de su poesía: “El cine para vosotros: un espectáculo. / Para mí: casi un modo de ver el mundo”.

Escritos sobre cine – Vladimir Maiakovski – Nevsky Prospects – 112 págs. – 11 euros


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