¡Dales trabajo!

Manuel J. Lombardo | 24 de abril de 2017 a las 8:51

vlcsnap-2017-04-11-09h37m45s992

Entre Keaton y Max Schreck, a saber, entre la cara de palo y la silueta espectral del vampiro, João César Monteiro (1939-2003), el eslabón perdido y encontrado del cine portugués moderno, presentaba a su improbable alter ego y heterónimo João de Deus en estos Recuerdos de la casa amarilla que apuntalan una trilogía a la que seguirían La comedia de Dios y Las bodas de Dios, triada esencial para acercarse a quien, con permiso de Oliveira, tal vez sea el cineasta portugués más importante.

Cuerpo esquelético, enjuto y encorvado, rostro anguloso de grandes ojos color verde-grisáceo, Monteiro conjugaba aquí, como recuerda su sonidista Vasco Pimentel, las distintas trayectorias que hasta ese momento se abrían y dispersaban en su filmografía previa, jalonada ya de títulos importantes como Amor de mae (1975), Veredas (1978), Silvestre (1982) o À Flor do mar (1986). Por un lado la falsa autobiografía, por otro el retrato de la Lisboa popular (transfigurada por el rito o la magia), por otro más, la integración de la cinefilia (o de innumerables citas cultas, de la literatura a la música) en un contexto realista, finalmente, el control preciso de la puesta en escena que, desde la elocuencia del encuadre, la repetición, el trabajo sonoro, el sentido del tempo interno y el corte elemental (véanse aquí los que conducen a la barra de desodorante o llevan al perro a la perrera), emparentan su estilo con una estética preclásica en busca de una cierta sacralidad del instante.

vlcsnap-2017-04-10-18h02m37s731

João de Deus irrumpía así en la historia del gran cine europeo (León de Plata en Venecia) como una suerte de figura antiheróica, revolucionaria, irreverente y picaresca de la resistencia, resistencia a todo orden social, político, religioso y cultural (incluido el cine portugués) establecido, ente autónomo, poliédrico, sátiro y sadiano que no rinde más cuentas que así mismo, a su deseo liberado y a un sentido (a)moral de la existencia donde conviven sin problema alguno Schubert y la enfermedad venérea, la escatología y la ordinariez a grito pelado y lo sublime, el fetichismo (de Deus es, después del Marqués de Leguineche de la trilogía Nacional de Berlanga, el mayor coleccionista de vello púbico femenino de la historia del cine) y la indigencia, la insumisión y la locura.

Porque la casa amarilla no es otra que la casa de los locos, los desplazados y los inadaptados, la casa de los poetas y los criminales (como tal vez lo fuera el Lívio que, traído de Sapatos de Defunto, interpreta Luís Miguel Cintra en el episodio del sanatorio mental), los mirones y los amantes de la belleza en todas sus manifestaciones, con especial delectación en la que reside en el cuerpo de la mujer joven.

vlcsnap-2017-04-10-17h03m35s919

En su periplo de ascenso y caída por una Lisboa popular de calles estrechas y empinadas y establecimientos en vías de extinción, De Deus-Monteiro arrastra sus padecimientos físicos, achaques y enfermedades sin perder el gesto, la compostura, el tono y ese leve hilo de voz que enriquece aún más la comicidad natural de su personaje.

Tras el abandono del paraíso de la pensión de las chinches y los sueños, tras la muerte de la madre, narrada en off desde el antisentimentalismo más emocionante, De Deus renacerá de sus cenizas para librar nuevas batallas y “dar trabajo” al ejército, a la familia, a las instituciones públicas… Disfrazado de mariscal (como el Von Stroheim del cartel que colgaba en su habitación), tomado por loco en su lúcido desacato, a nuestro héroe sólo le queda ya el camino de la huida y la transfiguración, una nueva ascensión espectral a la ciudad dormida: la reencarnación sulfúrica en ese Nosferatu que, desde las alcantarillas, está por protagonizar otros tramos de la historia del personaje, nuevos episodios y aventuras del desplazamiento, la suspensión, el goce, la libertad y el rechazo a todo aquello que pueda oler mínimamente a normalidad o adaptación.

vlcsnap-2017-04-11-10h02m34s463

Recuerdos de la casa amarilla (1989, João César Monteiro)

(Este texto fue escrito para la hoja de sala y la presentación de la película el 20 de abril de 2017, dentro del ciclo de cine y conferencias ‘El Sueño de Iberia’. Facultad de Derecho – Universidad de Sevilla).


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber