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Cult fiction

Manuel J. Lombardo | 29 de octubre de 2012 a las 23:30

De entre las listas de los directores que han participado en la World Poll 2012 organizada por la revista Sight & Sound, la de Quentin Tarantino es sin duda una de las más singulares e iconoclastas en su reivindicación, tal vez como enésimo gesto gamberro o provocador, de diez filmes entre los que se incluían algunos títulos poco ortodoxos o condenados a no aparecer nunca en este tipo de eventos legitimadores de la excelencia o el canon cinematográfico de consenso: a los previsibles y respetables Luna nueva, de Hawks, La gran escapada, de Sturges, El bueno, el feo y el malo, de Leone, Apocalypse Now, de Coppola, Taxi driver, de Scorsese o Tiburón, de Spielberg, se unían sin embargo otros como Los picarones, de Michael Ritchie, Carrie, de Brian De Palma, Querido profesor, de Roger Vadim, El expreso de Corea, de John Flynn, Carga maldita, de William Friedkin y Movida del 76, de Richard Linklater, la mayoría de ellos títulos y cineastas marginales de una década de los setenta en la que Tarantino parece querer reivindicar esa otra historia paralela del cine marcada por el concepto de culto y por la búsqueda y revisión de pequeñas perlas escondidas entre el gran cine.

El propio cine de Tarantino es una buena muestra de cómo ese cine de culto, ese “cine disidente del gusto mayoritario, afín a la sensibilidad contracultural, flor rara en las zonas de sombra de la serie B”, un cine que trabaja en la periferia la producción estándar, un cine eminentemente de género, de bajo coste y que convoca a sus seguidores a una suerte de religión o secta, puede formar parte de un palimpsesto de apariencia y modos mainstream que se nutre de esos guilty y no tan guilty pleasures que van del chambara japonés al disaster film, de las road movies existenciales al manga más erótico y violento, del spaghetti western más delirante a la blaxploitation más reivindicativa y contracultural, del giallo al cine de alto voltaje erótico, del péplum a las series de televisión de referencia, del cine de autor más severo a la animación adulta.

De todo ese cine se sesiones de madrugada, VHS de videoclub de barrio y comunidades fieles y organizadas en constante mutación nos da cuenta este libro editado conjuntamente por Calamar y el Festival de Sitges, un certamen que se ha convertido en una suerte de correlato del cine tarantiniano al aglutinar y legitimar a los sectores más extremos del cine de culto en un evento oficial que ha ido alcanzando año a año estatus de cita obligada para espectadores de gustos más centrados y civilizados.

Un libro colectivo y desigual, tal vez algo apresurado y urgente y, en ocasiones superficial o redundante en su acercamiento al fenómeno cult, en el que Jordi Costa pone la nota de orden, distancia y sensatez en un prólogo ejemplar que resume las ideas esenciales que luego cada autor (los propios editores del volumen, Ángel Sala y Desirée de Fez, Miqui Otero, Jodri Battle, Quim Casas, Sergi Sánchez, Roberto Cueto, Rubén Lardín, Jesús Palacios, Diego López, Jordi Sánchez, Fernando de Felipe, Noel Ceballos, Gerard Casau o Violeta Kovacsisc) desgrana por apartados, filias, subgéneros, metagéneros y demás categorías, etiquetas y matices tan del gusto de esos fans incondicionales que parecen haber cambiado los pases de medianoche y las sesiones festivas para ver The Rocky Horror Picture Show, Cabeza borradora o Troll 2 por una nueva entidad virtual siempre interconectada e interactiva que redefine y busca nuevas rarezas psicotrónicas entre los flujos del ADSL.

El libro se completa con dos anexos que tal vez sean lo más valioso del volumen: una lista de 100 filmes de culto imprescindibles, Diamond Flash incluida, y una selección personal, como no podía ser de otra manera, de los 5 títulos de culto preferidos de un centenar de cineastas, críticos y especialistas. Buen papel, diseño atractivo y abundantes ilustraciones marca de la casa Calamar.

Neoculto. El libro definitivo sobre el cine de culto – Ángel Sala y Desirée de Fez (eds.) – Ed. Calamar/Festival de Sitges – 222 págs. – 18 euros

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La bestia de la noche amarilla (1971) – Eddie Romero – Versus/Cinema Bis – 12,95 euros

El fanático del cine de culto no conoce fronteras si de descubrir una nueva perla psicotrónica escondida se trata. El cine filipino dejó esta terrible versión de serie Z de El increíble Hulk distribuida internacionalmente por Roger Corman, pagada y protagonizada por John Ashley y firmada por Eddie Romero en un “tenebroso Technicolor” de 1971, año glorioso no precisamente por esta cinta con bestia, maldición y transformaciones de poco susto y mucha risa. Todo muy bien explicado en los extras por Paco Fox y José Viruete, tan o más frikis que la película.

 

Noche en el tren del terror (1985) – Jay Schlossberg-Cohen – Versus/Cinema Bis – 12,95 euros

Con un guion del oscarizado Philip Yordan (Johnny Guitar), Noche en el tren del terror es carne de VHS de videoclub ruinoso: un empalme de tres películas previas prologadas por un debate entre Dios y el Diablo, tres relatos delirantes en unos años ochenta de felpa, neones y sintetizadores desafinados. Lo divino, lo humano, lo discotequero y lo demoniaco muy mal contado y expuesto y peor descifrado en los extras por Naxo Fiol, Víctor Olid y Aratz Juanes, autores del libro de revelador título Malas pero divertidas.

 

Sherlock Holmes – Colección Arthur Wontner – 4 títulos – 2DVD – Versus/Cinema Bis – 15,95 euros

Las aparatosas versiones de Ritchie y la más que seductora serie de la BBC prolongan la tradición libre y apócrifa de adaptar a los personajes y misterios de Conan Doyle a la pantalla. Aquí se recuperan ahora las primeras versiones sonoras, El cardenal durmiente (1931), La marca de los cuatro (1932), El valle del miedo (1935) y Estrella de plata (1937), de la serie británica protagonizada por Arthur Wontner, un Holmes sobrio entre escenarios de cartón piedra y un cierto hieratismo estilístico que más que molestar, tiene su encanto.

 

El monstruo asesino / Esposas de alquiler – Frank R. Strayer – Versus/Cinema Bis – 12,95 euros

Siempre a la sombra del cine de terror de la Universal en la década de los 30, Frank R. Strayer facturó en esa misma época infinidad de títulos de muy bajo presupuesto en compañías independientes de la poverty row. El monstruo asesino (1932) se alinea junto a todos aquellos títulos del ‘Dark House Mistery’ protagonizados por casas misteriosas, herencias con trampa e intrusos amenazantes “con forma de animal, monstruo o maniaco fugado”. Esposas de alquiler (1930) sigue una misma línea, aunque en clave de comedia de misterio.

 

Uno entre 846 (así habla el amor)

Manuel J. Lombardo | 20 de agosto de 2012 a las 18:24

Publicada ya la lista completa con los 846 críticos, historiadores, profesores, programadores o distribuidores que han participado en The Greatest Films Poll 2012 organizada por la revista británica Sight & Sound, toca hacer balance de mi lugar en el mundo de la crítica y sus encuestas.

Tan sólo una de mis propuestas, Minnie and Moskowicz (Así habla el amor, 1971), de John Cassavetes, aparece con mi único voto, lo cual, a qué negarlo, me llena de orgullo y satisfacción. Sólo ante el peligro.

Con dos votos, el mío y el de otro crítico amigo, aparecen ya Seven chances (Siete ocasiones, 1925), de Buster Keaton, y Elephant (2003, aunque los del S&S se empeñen en poner que es de 1989), de Gus Van Sant: el prestigioso académico británico Richard Dyer en el primer caso, y el escritor y cineasta sueco Stig Björkman en el segundo. Dos cabalgan juntos.

Tres de mis películas también aparecen en las listas de otros 5 críticos, o sea, con 6 votos: Birds (Los pájaros, 1963), de Alfred Hitchcock, French Cancan (1955) y Wagon Master (Caravana de paz, 1955), de John Ford. Entre mis ilustres co-votantes, los siempre admirados Tag Gallagher y Santos Zunzunegui.

7 votos tiene Sicilia! (1999), de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, cuyo aprecio comparto también de nuevo con Zunzunegui o con el crítico argentino Quintín.

Más concurrida está la elección de La Mamain et la putain (La madre y la puta, 1973), de Jean Eustache, que cuenta con 24 votos además del mío y que se ha situado en la muy honrosa 59ª posición de la lista.

El camarote se abarrota ya de votantes, hasta 30, en el caso de Histoire(s) du cinéma (1987-1998), proyecto televisivo de Jean-Luc Godard que, por lo visto, ha desafiado normas y restricciones para alzarse al puesto 48 de la lista.

Y para terminar, ahí donde nuestro gusto ha coincidido con el de una gran mayoría de críticos del mundo, a saber, donde somos poco o nada originales, uno más de la manada, Sunrise (Amanecer, 1927), de Friedrich W. Murnau, se lleva el nuestro y 92 votos más para colocarse como la 5ª mejor película de todos los tiempos en esta encuesta que si acaso sirve de algo es para husmear en las listas de los demás y para descubrir alguna perla de la que no tuviéramos noticias. Quién sabe.

‘Vertigo’ en las alturas del nuevo canon

Manuel J. Lombardo | 7 de agosto de 2012 a las 7:15

La cinta de Hitchcock desplaza por primera vez a ‘Citizen Kane’ en el Top 10 de las mejores películas de todos los tiempos en la encuesta mundial de la revista británica ‘Sight & Sound’

El pasado día 2 se daba a conocer la esperada encuesta que convoca cada década la prestigiosa revista británica Sight & Sound entre la crítica especializada y los cineastas de todo el mundo para determinar las 50 mejores películas de todos los tiempos, una encuesta en la que han participado 846 críticos, historiadores, programadores o distribuidores y 358 cineastas en activo y que lleva celebrándose desde 1952, año en el que Ladrón de bicicletas se alzaba con el primer puesto, un lugar que, desde entonces y hasta la actual, en la que la fascinante e inagotable Vertigo ha quedado finalmente en primer lugar con 191 votos, iba a ocupar ininterrumpidamente Ciudadano Kane.

Asistimos, por tanto, al primer gran cambio en la cumbre de este influyente y mediático canon crítico desde 1962, un cambio que, en todo caso, parece afectar tan sólo a la primera posición y no tanto a los títulos y directores que habitualmente han formado parte de sus listas.

Así, en la de 2012, Ciudadano Kane ocupa el segundo lugar (157 votos) seguida de Cuentos de Tokyo, de Yasujiro Ozu (107), La regla del juego, de Jean Renoir (100), Amanecer, de F. W. Murnau (93), 2001: Una Odisea del espacio, de Stanley Kubrick (90), Centauros del desierto, de John Ford (78), El hombre de la cámara, de Dziga Vertov (68), La Pasión de Juana de Arco, de Carl T. Dreyer (65) y 8 y medio, de Federico Fellini (64).

De este top 10 puede extraerse un primer y sencillo balance que nos habla de tres cintas pertenecientes a los estertores del cine mudo (Amanecer, La Pasión de Juana de Arco, El hombre de la cámara), tres títulos norteamericanos que desbordan los límites del clasicismo desde el interior del sistema de los estudios (Ciudadano Kane, Centauros del desierto y Vertigo), una cinta que representa la mejor tradición autoral europea (La regla del juego), dos filmes hijos de la modernidad o la reflexividad autoconsciente (8 y medio y 2001) y, finalmente, una muestra de la sensibilidad humanista y el estilo depurado oriental de un autor tan singular e influyente como Ozu (Cuentos de Tokyo).

Avanzando en el top 50, encontramos: 11. El acorazado Potemkin (Eisenstein); 12. L’Atalante (Vigo); 13. Al final de la escapada (Godard); 14. Apocalypse Now (Coppola); 15. Otoño tardío (Ozu); 16. Al azar Balthasar (Bresson); 17. Los siete samuráis (Kurosawa) y Persona (Bergman); 19. El espejo (Tarkovski); 20. Cantando bajo la lluvia (Donen); 21. La aventura (Antonioni), El desprecio (Godard) y El Padrino (Coppola); 24. Ordet (Dreyer) e In the mood for love (Kar-wai); 26. Rashomon (Kurosawa) y Andrei Rublev (Tarkovski); 28. Mullholland Drive (Lynch); 29. Stalker (Tarkovski) y Shoah (Lanzmann); 31. El Padrino II (Coppola) y Taxi Driver (Scorsese); 33. Ladrón de bicicletas (De Sica); 34. El maquinista de la General (Keaton); 35. Metrópolis (Lang), Psicosis (Hitchcock), Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce 1080 Bruxelles (Akerman) y Sátántángo (Tarr); 39. Los 400 golpes (Truffaut) y La dolce vita (Fellini); 41. Te querré siempre (Rossellini); 42. Pather Panchali (Ray), Con faldas y a lo loco (Wilder), Gertrud (Dreyer), Pierrot le fou (Godard), Play Time (Tati) y Close-up (Kiarostami); 48. La batalla de Argel (Pontecorvo) e Histoire(s) du cinéma (Godard); 50. Luces de la ciudad (Chaplin), Cuentos de la luna pálida de agosto (Mizoguchi) y La Jetée (Marker).

De esta lista también puede deducirse a vuelapluma la querencia crítica por autores como Dreyer, Tarkovski y Godard (tres y cuatro títulos cada uno entre los 50), así como la escasa presencia de películas del siglo XXI, del que apenas aparecen In the mood for love, del hongkonés Wong Kar-wai, y Mullholland drive, de David Lynch.

Muy estimulante dentro de este canon poco variable es la presencia de autores poco habituales como Chantal Akerman, única mujer del top 50, Béla Tarr, Abbas Kiarostami o Claude Lanzmann, cuya monumental Shoah tiene el privilegio de ser, junto a El hombre de la cámara, Histoire(s) du cinéma y La Jetée, uno de los contados documentales o filmes de no-ficción de la lista.

A la espera del top 100 y la lista personal de críticos y colaboradores, que se publicarán en próximas semanas, Sight & Sound también ha adelantado el top 10 de los cineastas, entre los que se encuentran Woody Allen, Nuri Bilge Ceylan, Quentin Tarantino, los hermanos Dardenne, Terence Davies, Guillermo del Toro, Martin Scorsese, Olivier Assayas, Michael Mann, Guy Maddin, Francis Ford Coppola, Mike Leigh o Aki Kaurismäki. Para ellos, Cuentos de Tokyo es la merecedora del primer puesto, seguida de 2001, Ciudadano Kane, 8 y medio, Taxi Driver, Apocalypse Now, El Padrino, Vertigo, El espejo y Ladrón de Bicicletas.