La OTAN exhibe músculo en Almería

Iván Gómez | 22 de octubre de 2014 a las 13:56

El ejercicio de integración Noble Mariner 14, que se inició el jueves pasado en Cartagena y concluirá el domingo con un asalto anfibio en la Sierra del Retín en Cádiz, ha tenido estos días a la provincia y al Mar de Alborán como dos de los enclaves estratégicos del teatro de operaciones programado por la Agrupación Naval de la Fuerza de Respuesta Rápida de la OTAN. Sin embargo, en el escenario ficticio de una crisis internacional no era el Mar de Alborán, sino el Báltico, y tampoco era Almería, pasaba a formar parte de un país llamado Framland situado en la frontera con el de Bothnia. Cuando una de las imaginarias naciones, en este caso Estonia, se convierte en un país hostil por sus pretensiones territoriales sobre los colindantes, la Alianza se ve obligada a desplegar la potente agrupación naval 445 que está formada por 23 buques, seis submarinos, 30 aeronaves y más de 4.000 militares de hasta 16 estados diferentes para poder 20141021_112642garantizar en zonas de conflicto la seguridad y la estabilidad y dar confianza a los aliados. Y es que el Noble Mariner ha sido una de las maniobras de mayor nivel y calibre de las que se materializado en los últimos años en nuestro país, precisamente porque fue diseñado para adiestrar y certificar el Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad que la Armada de España ofrece a la Alianza para asumir en 2015 el mando de la Agrupación Naval de la Fuerza de Respuesta Rápida. Ayer se celebró el Media Day, denominación con la que se cataloga la jornada para la difusión pública de los detalles del ejercicio a través de los medios de comunicación dado el carácter multinacional de la operativa, con un asalto anfibio en la playa de Quitapellejos perteneciente a la pedanía de Palomares, a tan sólo unos metros de dónde hace casi medio siglo cayeron las bombas nucleares transportadas por un caza norteamericano al colisionar con un avión cisterna, y una visita al buque insignia de la Armada, el Juan Carlos I, donde compareció el Estado Mayor de la Agrupación Naval. Eran las diez de la mañana cuando un helicóptero posaba en tierra con el almirante británico Peter Hudson, comandante del Mando Marítimo de la Alianza, el almirante Brad Williamson de los Estados Unidos y el vicealmirante español Juan Rodríguez Garat. Procedían del buque de mando L-52 Castilla, cuartel flotante desde donde capitanearán el próximo año esta punta de lanza naval de la OTAN ante cualquier amenaza.

El Noble Mariner 14 está siendo una exhibición de músculo y cerebro del Mando Marítimo de la OTAN, una advertencia en toda regla, como más tarde reconoció ya en el buque el almirante inglés Peter Hudson, a terceros países y posibles enemigos de que están preparados para poder actuar en caso de amenaza, si bien el escenario configurado durante el ejercicio sólo pretendía poner a prueba la capacidad de respuesta de las fuerzas marítimas. Al igual que las unidades aéreas y terrestres, el Mando Marítimo de la Alianza Atlántica EJÉRCITOse integra en un proceso conjunto de instrucción denominado Noble Justification.  El comandante curtido en la Royal Navy aseguró que la Alianza ha puesto en marcha medidas para “dar confianza a los países del área del Báltico y del Mar Negro, para que estén tranquilos con el compromiso de defenderlas” y aludió a la cumbre de Gales como ejemplo de las nuevas líneas de actuación de la OTAN que ahora dan una mayor importancia a la “cohesión” entre sus miembros.  Y es que el adiestramiento de las unidades ha ido cambiando conforme lo hacía la coyuntura internacional, sobre todo a raíz de la crisis de Ucrania y el reciente auge del terrorismo yihadista del Estado Islámico. “Estamos preparados y somos capaces de ponernos en marcha para actuar ante cualquier tipo de amenaza”, reiteró antes de felicitar al vicealmirante español Juan Rodríguez Garat por su “extraordinario trabajo” en el Noble Mariner 14 por su “alta intensidad” y porque está aportando como resultado visible una mayor integración entre las fuerzas de la Alianza. 

En ese nuevo contexto de actuación de la Alianza el Mar de Alborán es uno de los enclaves estratégicos. Y no sólo las aguas territoriales de la provincia, sino también el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, un referente declarado de interés para la defensa nacional que, en palabras del vicealmirante Juan Rodríguez Garat, “permite ejercicios de mayor complejidad que otros puntos del país”. En su estancia en Almería, el Tercio de Armada ha desarrollado prácticas avanzados de disparo real, integrando todos los fuegos de apoyo EJÉRCITOdisponibles, tanto naval como aéreo, en una operación anfibia con la maniobra de un batallón desplegado sobre el terreno y coordinando todas las acciones. El objetivo de las maniobras, en palabras del Estado Mayor que planea y conduce las operaciones, es la interoperabilidad entre las unidades aliadas y el adiestramiento en un amplio abanico de modalidades como operaciones de seguridad marítima, la lucha contra la piratería, la proyección en tierra de una fuerza anfibia o la detección de submarinos. La Fuerza de Respuesta, que en la actualidad está formada por 13.000 militares, es un conjunto de unidades de reacción rápida, tecnológicamente avanzadas, flexibles, con capacidad de despliegue y sostenibles, listas para desplazarse rápidamente donde sea necesario. Además de los despliegues tácticos en aras de la integridad territorial y defensa de países miembros, suele intervenir en las operaciones de mantenimiento de la paz y de ayuda humanitaria.

A bordo del Juan Carlos I 

Mientras los buques Castilla y Juan Carlos I permanecían ayer a sólo cinco millas de la costa almeriense, eran casi veinte las embarcaciones de superficie que deambulaban por el Alborán, la mayoría aportados por la Armada que ejerce como nación anfitriona y está liderando el Noble Mariner 14 con una cifra alta de unidades navales y aéreas. El buque de asalto anfibio Juan Carlos I, el mayor de los construidos en España, fue el elegido por el Estado Mayor de la Agrupación Naval de la Fuerza de Respuesta Rápida de la OTAN para explicar los detalles del ejercicio Noble Mariner 14. Fue diseñado con cuatro perfiles de misión de la Armada: como buque anfibio capaz de transportar a una fuerza de infantería de marina para realizar un desembarco; como buque de proyección de fuerza transportando unidades de cualquier ejército a un teatro de operaciones; como plataforma para la aviación embarcada, tanto de ala fija como de flotilla EJÉRCITOde aeronaves de la Armada y otros ejércitos; y como buque para operaciones no bélicas como el apoyo humanitario y evacuación de personal en zonas de crisis y catástrofes. En el viajan durante el ejercicio más de 600 infantes y ayer contaba con cinco cazas de combate Harrior y casi un centenar de vehículos pesados encajados a modo de tetris. Sus pasillos y camarotes eran un hervidero, la comparecencia del Estado Mayor, habitualmente en el Castilla, alteraba su rutina durante las maniobras. Pilotos, mecánicos y técnicos en extinción de incendios,  equipados con trajes ignífugos durante largas jornadas que multiplican el sofocante calor almeriense en cubierta, entraban y salían del hangar mientras subían las aeronaves en uno de los dos ascensores. La tripulación del buque está en torno a los 243 efectivos, con equipos y elementos de ayuda para 1200 soldados y cuenta con un hospital con dos quirófanos, sala de odontología, enfermería, UCI, rayos X, laboratorio, farmacia. Junto al buque de asalto anfibio Castilla y el LHD Juan Carlos I de la Armada toman parte en el Noble Mariner las fragatas Almirante Juan de Borbón, Méndez Nuñez, Victoria, Reina Sofía y Canarias, el buque de aprovisionamiento de combate Patiño, el submarino Galerna y los cazaminas Duero y Turia, así como varios aviones y helicópteros de la Flotilla de Aeronaves de la Armada y diferentes unidades de apoyo de la Fuerza de Acción Marítima, como los patrulleros Vigía y Medas o el remolcador La Graña.

El asalto anfibio de Palomares 

No existe la retirada para Infantería de Marina, su retaguardia es el mar, desde el que asaltan la costa con o sin presencia enemiga con su toda su fuerza y potencial de desembarco anfibio. Atacan con el sol a la espalda y con una velocidad de vértigo, en sólo 20 minutos han logrado asentar un batallón en la playa. Ayer lo demostraron en la de Quitapellejos, en la pedanía de Palomares, una exhibición a casi treinta grados de temperatura a media mañana. La tarde anterior acudieron a la zona, para presenciar el ensayo y supervisar que todo EJÉRCITOestuviera en orden para el correcto desarrollo del despliegue de la infantería de marina, el alcalde de Cuevas del Almanzora, Jesús Caicedo, y el comandante naval de Almería, Blas Romero. De hecho, fueron los agentes de la Policía Local los que delimitaron el perímetro y restringiendo el acceso a la zona garantizando que el desembarco se desarrollara con seguridad, más aún teniendo en cuenta que la insólita meteorología motivó la llegada de interesados a la playa almeriense para disfrutar in situ de todo el potencial y capacidades de la Armada. Tras la llegada a un puesto avanzado del Estado Mayor del Mando Marítimo de la OTAN, encabezado por el almirante inglés Peter Hudson, los primeros en moverse fueron los portadores de las balizas con las que se indican que ha llegado el momento de asaltar la costa. Dos horas antes de la operación ya están mimetizados sobre el terreno, analizando todas las variables y enviando la información pertinente para que la procesen en el cuartel flotante de mando. Nada más correr las cortinas de humos de colores, se configura una operativa de varias oleadas en procesión hacia el litoral.

Los primeros en llegar a la arena son los vehículos acorazados anfibios que abren paso al asalto, de los que se reparten por la zona los infantes de marina de la primera sección con un cuerpo a tierra al grito de “salto”. En cuestión de minutos han desaparecido, la ribera del mar está asegurada y se camuflan ocupando posiciones en una arboleda que hay metros más adelante. A continuación es el turno de los vehículos que han convertido al Tercio Armada en una de las brigadas expedicionarias más polivalentes y versátil. Pirañas, Hummer contra carros, artillería autopropulsada con proyectiles que pesan hasta 45 kilos por pieza… el parque móvil de la Armada se va EJÉRCITOinstalando en un despliegue tan rápido como eficaz. Las últimas oleadas son las de los vehículos más pesados, como el municionador, con el que se cierra el círculo de un destacamento que ha ocupado una playa en menos de veinte minutos. Y no sólo llegan por mar, entre las diferentes fases del desembarco, los helicópteros de la Flotilla de Aeronaves de la Armada sobrevuelan la zona que debe ser conquistada y dejan caer con la técnica del fast rope, o en castizo cuerda rápida, a una docena de infantes de marina que no tienen ningún agarre ni anclaje, sólo unos guantes para frenar cuando están llegando al final de la maroma. El batallón de desembarco recibe el apoyo de los cazas Harrior y de la artillería naval. A pesar de la distancia, la mínima de cinco millas, con la veintena de embarcaciones que deambulan estratégicamente por el Mar de Alborán, en todo momento los hombres y mujeres de la Agrupación Reforzada de Desembarco (ADR), con base en San Fernando, siguen las instrucciones que llegan y pueden ir variando desde el buque Castilla.

En veinte minutos todo está perfectamente operativo, lo que evidencia la gran capacidad de movilidad y potencia de combate de estas unidades desplegadas. Nada más concluir las maniobras, dada la efectividad con las que se han completado, el vicealmirante Juan Rodríguez Garat felicitó a todas las unidades, así como el general de la Brigada Tercio de Armada, Javier Hertfelder. En la aplicación de las maniobras en el mar de operaciones anfibias del Noble Mariner, la Infantería de Marina aporta la velocidad, capacidad de respuesta y movilidad necesaria, lo que implica proyectar en tierra la máxima potencia de combate empleando una Fuerza de Desembarco lo más pequeña posible. El Tercio Armada tiene la característica de ser una gran unidad de combate completa en sí misma ante todo tipo de escenarios. Para este ejercicio se ha constituido una Agrupación Reforzada de Desembarco (ADR) bajo el mando del cuartel general de EJÉRCITOcasi mil infantes de marina y algo más de 160 vehículos. La composición está realizada acorde con la misión encomendada de estar preparada para defender la integridad territorial de un país de la OTAN ante un país agresor, sin embargo, la inherente flexibilidad de una fuerza anfibia les hace capaces de poder reenfocar el objetivo para operar frente a un enemigo asimétrico. Casi un millar de infantes, transportados por los buques Juan Carlos I y L-52 Castilla, han realizado el Noble Mariner con estancia en Almería, alojados un par de días en el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor desde el que han llevado a cabo diversas maniobras de tiro real integrando todos los fuegos de apoyo disponibles en la operación anfibia de una batallón desplegado sobre el terreno. Tienen por cometido la realización de operaciones militares en la costa iniciadas desde el mar, ya sean integradas en la flota o en las organizaciones que se puedan constituir, y están integrados por un conjunto orgánico de unidades de combate y apoyo con autonomía logística. En la recta final que inician hoy, deberán enfrentarse a una amenaza híbrida, que constituyen fuerzas convencionales y células terroristas, que le llevarán a efectuar una incursión anfibia en el campo gaditano del Retín, simultaneando objetivos en la zona litoral próxima a la playa y otra de más profundidad en el terreno.

El desembarco de Almería 

A la una y una del mediodía, con una temperatura que rondaba los 25 grados y sin apenas viento, lo que facilitó los movimientos en la playa, comenzó el viernes 17 de octubre el desembarco de un contingente de casi un millar de infantes de marina, cargados con los cerca de 40 kilos que pesan sus equipos de combate y armas, y alrededor de 160 vehículos en El Perdigal. Un goteo incesante de lanchas de desembarco LCM hizo posible que en cuestión de horas fueran ocupados por el Tercio de Armada, con sus todoterrenos, blindados de combate Pirañas y camiones, varios kilómetros de la costa almeriense, convertida en enclave estratégico desde hace ya años por su EJÉRCITO-LOCALemplazamiento en el Mar de Alborán y por contar con una infraestructura de referencia, el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor. En esta ocasión, las aguas almeriense son escenario del ejercicio Noble Mariner 14 de la OTAN en el que España ejerce como nación anfitriona dentro del proceso de certificación para tomar el mando de la agrupación naval de la Fuerza de Respuesta de la Alianza el próximo año. Los traslados desde los buques Juan Carlos I y Castilla se repitieron a lo largo de la tarde en operaciones que eran coordinadas en la orilla por la compañía de Organización y Movimiento de Playa (OMP), una especie de policía militar que controla el tráfico terrestre y los accesos a las zonas delimitadas con el objetivo de minimizar los riesgos. El capitán Joaquín López Recacho explica que a la hora de desembarcar los vehículos, entre los que se incluye una batería de obuses, tienen en cuenta factores como la velocidad del viento y el oleaje. A veces los blindados han quedado encallados no pudiendo seguir el convoy hasta que bajaba o subía la marea. “Somos una fuerza expedicionaria, brigada versátil con alto grado de disponibilidad y austeridad, llevamos los medios esenciales y necesarios para cumplir la misión, los más rápidos en llegar”, asegura el capitán de Infantería Marina Juan José Ramírez.

Además del desembarco de Almería, dentro del Noble Mariner 14, tenían ayer a otros 100 efectivos viajando en una fragata holandesa hacia los Estados Unidos para cruzarse más de 1.600 kilómetros entre la costa de Virginia y Florida en las maniobras Bold Alligator, y a otros 200 en el campo de Sierra del Retín preparándose para ser fuego enemigo en la operación anfibia que tendrá lugar cuando se marchen de la provincia. Mientras las lanchas cargaban y descargaban frente a El Alquián al grueso de la tropa, el transporte por mar se iba complementando con el de los helicópteros SH-3 Delta y los Augusta Bell de la Flotilla de Aeronaves de la Armada. Desde los buques, EJÉRCITO-LOCALa unas cuatro millas, se sucedían los vuelos en dirección al campo de maniobras, un desembarco helitransportado que sucedía a un ejercicio de salto de paracaidistas por la mañana en la Sierra Cabrera a la altura de Turre. A sólo unos kilómetros, en el Aeropuerto, personal del Tercio bajo el mando del general Javier Hertfelder de Aldecoa, establecía la base para operar las aeronaves no embarcadas. Y no sólo serían los helicópteros, en las maniobras que hoy desarrollarán con fuego real en la instalación almeriense de casi seis hectáreas contarán con el simulado desde los cazas Harrier y desde los buques en alta mar. “Nos gusta trabajar en este campo porque permite todo tipo de armas (artillería, morteros, contracarros y carros de combate) y combinarlos con fuego aéreo y naval”, añade el oficial Ramírez. De hecho, el historial de ejercicios de la Armada está muy ligado a la provincia de Almería. Algunas de las principales maniobras de su adiestramiento en los últimos años, ya sea el Gruflex en 2008 y Tapón en 2009, se realizaron en el litoral almeriense con escala obligada en el campo declarado de interés para la Defensa Nacional.

El responsable del campo, el teniente coronel Eduardo Sánchez Baena, no quiso perderse el desembarco en El Alquián. Un día antes se puso a disposición de la comisión aposentadora para facilitar el asentamiento de los casi mil infantes de marina y el parque motorizado en una zona logística habilitada a la que ayer fueron llegando de forma progresiva tanto los militares en autobuses como los vehículos de ruedas por carretera y los de cadenas en convoyes de góndolas. En las instalaciones realizarán entre hoy y mañana ejercicios con fuego rEJÉRCITO-LOCALeal de mortero, obus autopropulsado, lanzagranadas, explosivos, fusilería y ametralladoras antes de iniciar el repliegue para el reembarque que se ha previsto para el lunes.  Del buque de proyección estratégica desembarcaron casi 700 infantes y otros 300 del buque de asalto anfibio Castilla, que es el cuartel flotante desde el que se coordina el Noble Mariner de la OTAN que comenzó el 16 de octubre en la bahía Cartagena y concluirá el 26 en el golfo de Cádiz. A los hombres y mujeres de la Brigada de Infantería Marina con base en San Fernando se sumaron ayer en la playa almeriense de El Perdigal oficiales de países como Finlandia como observadores del modelo de fuerza de desembarco. Decenas de curiosos disfrutaron junto a la orilla de una improvisada exhibición del potencial de estos especialistas con sus vehículos anfibios, carros de combate y artillería, algunos mientras comían a sólo unos metros en el restaurante La Barraquilla. Entre los espectadores, uno para el que ver el contingente resultó emotivo. El hermano del sargento David Fernández, fallecido en Afganistán cuando desactivaba un explosivo, pasa unos días en Almería y no quiso perder la oportunidad de ver a la Armada en acción.

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