Palmo de Salas, un océano de fósiles

Iván Gómez | 24 de junio de 2015 a las 12:22

“Viator podría proyectarse al mundo y ser un centro de referencia para el estudio de los fósiles de cetáceos”. El doctor en Paleontología Fernando Muñiz, que lideró entre 2004 y 2007 la identificación y extracción de los huesos de una ballena de hace casi cinco millones de años en el Monte Palmo de Salas, enclavado en el campo de maniobras y tiro Álvarez de Sotomayor, destaca el potencial del yacimiento arqueológico, al que le encantaría volver como siguiente paso de una hoja de ruta que primero incluye la publicación de los resultados de su estudio en una revista científica en próximos viator1meses. Los trabajos de investigación los inició el geólogo almeriense Jesús Berbel en la década de los ochenta, pero no fue hasta marzo de 2004 cuando se produjeron las excavaciones coordinadas por el investigador Muñiz, de la Universidad de Huelva. Una vez extraídos los fósiles se incorporaron al equipo los especialistas en tafonomía José María de Gibert, de la Universidad de Barcelona, y Raúl Esperante, del Geosciencie Research Institute de California, para completar una reconstrucción inicial de la historia del hallazgo, al alcance de cualquiera desde hace unos meses, en el Centro de Interpretación Paleontológica de Viator en el que se puede ver el esqueleto del cetáceo fósil más completo hallado en España (columna vertebral, elementos de las dos aletas y las dos mandíbulas sin que se hallara el cráneo).

El estado de conservación excepcional y único le otorga un valor incalculable, pero no sólo a lo que podría ser una nueva especie de ballena de la era terciaria, sino también al terreno delimitado de aproximadamente un kilómetro cuadrado, ubicado en OLYMPUS DIGITAL CAMERAla cuenca de Almería-Níjar, de fosilización extraordinaria. A raíz del descubrimiento de los huesos de la ballena, los investigadores pudieron extraer las huellas de un pasado ligado al mar con fósiles de ostras, erizos, bivalvos xilófagos, posidonia, plantas vasculares marinas y hasta vestigios de tiburones de más antigüedad que el cetáceo. De hecho, Muñiz incluirá en su inminente publicación científica un aspecto desconocido hasta hace unos meses. El cadáver de la ballena hallada en el campo de maniobras sufrió el voraz ataque de un tiburón del género Carcharhinus que se dejó en su aleta derecha junto a la escápula hasta 19 de sus dientes. “Aquí hay investigación para muchísimos años.

Desde el punto de vista paleontológico, Almería es una joya”, argumenta el doctor onubense que ya hace unos años difundió un primer estudio sobre el único registro fósil de actividad de un tipo de gusanos marinos que también trataron de alimentarse de los huesos de la ballena, así como huellas fosilizadas de crustáceos gigantes. Una vez que la primera fase de la investigación está FOSIL BALLENAmuy avanzada, los paleontólogos tenían previsto emprender una segunda y seguir explorando, pero la financiación de la Junta se acabó y lo único que queda hoy es una estrecha colaboración del Ministerio de Defensa para la protección del yacimiento. Fue blindado de la actividad militar y se prohibió el vivaqueo para evitar perjuicios sobre un monte con mucha historia. En su última visita, Raúl Esperante tomó fotografías y constató los grandes hallazgos que están por venir. Si las administraciones así lo desean.

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