El patrimonio militar de Almería

Iván Gómez | 27 de junio de 2017 a las 12:24

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Más allá de la tradicional labor de reclutamiento de tropa, así como la de apoyo a la acción social del personal militar, la Subdelegación de Defensa en Almería cuenta con un Área de Patrimonio encargada de gestionar las propiedades del Ministerio en la provincia con el objetivo de garantizar sus fines y objetivos. En los últimos años, la organización periférica que tiene al frente al coronel Javier Ángel Soriano Trujillo está realizando la comprobación del catálogo de los terrenos e instalaciones inscritos en el catastro como propiedad del Ministerio de Defensa porque hay una serie de enclaves que han sido cedidos a otras administraciones, ya sea a la Junta o a los propios ayuntamientos, pero siguen bajo su titularidad. Los técnicos de la Subdelegación de Defensa se han desplazado a los ayuntamientos y registros y la actualización de los bienes inmuebles, tanto urbanos como rústicos, está casi finalizada. Sólo queda por regularizar una parcela situada en el municipio de Níjar, cuyo dominio aún no se ha aclarado con el ayuntamiento que la reclama a pesar de que figura en el catastro como una propiedad de Defensa que se remonta décadas atrás como reminiscencias de las antiguas instalaciones de control del espacio aéreo del Ejército del Aire próximas al aeropuerto. La normalización del inventario va a permitir que las administraciones que se vienen beneficiando de los usos de determinados inmuebles y fincas afronten también el pago correspondiente de impuestos. A partir de la revisión del conjunto de propiedades, Defensa también puede establecer las que no tienen actividad ni función ni utilidad, lo que las convertiría en susceptibles de pasar a ser cedidas, vendidas o enajenadas.

Ocurre, por ejemplo, con la casa de Mónsul, sobre la que se realizó el polémico proyecto de Centro de Servicios Litorales que finalmente quedó aparcado. Sigue figurando en el registro a nombre de Defensa que optó por cederla a la Consejería de Medio Ambiente. Las desafecciones de suelo militar en desuso están permitiendo al Ministerio obtener ingresos con los que cubrir gastos para los que se queda corto el presupuesto del Gobierno. El departamento que dirige María Dolores de Cospedal ha previsto vender suelo este año por un valor de más de 44 millones de euros, una importante EJÉRCITOfuente de financiación que llegará de la venta de 189 activos inmobiliarios, ya sean bases o residencias o cualquier otra parcela. Entre las operaciones figuran 1,2 millones que Defensa ha previsto conseguir al desprenderse de 14 garajes en las provincias de Almería, Málaga y Cádiz. Y es que la factura millonaria de los Eurofighter, las fragatas o los helicópteros NH-90 requieren de potentes ingresos y hay repartidos miles de metros cuadrados por todo el país que se mantienen en barbecho bajo la propiedad en desuso de Defensa y servirán para financiar el gasto militar. Pero sin olvidar que una de las claves de la gestión del patrimonio castrense es el histórico compromiso con el medio ambiente. España es el país de la Unión Europea con más instalaciones militares que disponen de un sistema de gestión ambiental implementado, como ocurre con la base y el campo de tiro y maniobras Álvarez de Sotomayor de Viator, y un referente en la salvaguardia de la biodiversidad con un 26% de la superficie que gestiona el Ministerio integrada en la Red Natura 2000.

El sistema de gestión de infraestructura militar dispone hoy de 135.000 hectáreas de suelo no urbanizable, terrenos con mayor o menor valor ecológico que se han salvado de la presión antrópica, sobre todo, de la especulación urbanística más pronunciada en los años previos a la crisis. “La presencia militar se convierte en una garantía para la conservación de la flora y fauna en diferentes lugares del territorio nacional, siendo la isla de 96856323 (1)Terreros un claro ejemplo”, argumenta el coronel Javier Soriano Trujillo en relación a una de las propiedades de Defensa más desconocidas en la geografía almeriense. Y es que el pequeño islote forma parte del catálogo de Defensa y no lo sabían ni en el Ayuntamiento de Pulpí. Recientemente el coronel jefe del Área de Patrimonio acudió al consistorio a verificar los datos catastrales de la isla y se lo trasladó a la corporación que pensaba que era propiedad de la Consejería de Medio Ambiente que en su día lo declaró Monumento Natural. Esta isla alberga la comunidad más importante de aves marinas que nidifican en la provincia y está afectada por Defensa desde diciembre de 1971 al considerar la División de Estrategia del Estado Mayor de la Armada que estaba en zona de ejercicios submarinos de las fuerzas aeronavales. A pesar de su situación en la entrada de una zona estratégica como el Estrecho de Gibraltar, es muy probable que a medio plazo la isla se desafecte porque desde 2004 no se realizan actividades ni actualmente existe interés de las Fuerzas Armadas.

El terreno que sí ha requerido Defensa es el que va a expropiar en el Cerro Mezquita de Turre para realizar la construcción de una línea eléctrica subterránea y aérea para un asentamiento con antenas de telecomunicaciones ubicado desde hace ya cuatro años en una parcela en alquiler. Ya se realizó la mejora de los accesos al Vértice, de la que se benefician los vecinos de fincas colindantes, y ahora se abordará el suministro eléctrico de la instalación con expedientes de ocupación temporal, servidumbre y expropiación de pleno dominio de terrenos que pertenecen, entre otros LOCALpropietarios, al Ayuntamiento de Turre, a la Junta y a la comunidad de regantes Cufría. Las alegaciones, como viene siendo habitual, serán recepcionadas en la Subdelegación de Defensa de Almería, situada en la calle General Luque número 2. El resto de instalaciones del patrimonio militar en la provincia son los edificios administrativos del Cuartel de la Misericordia y la Comandancia de Marina, dos radiobalizas -una intermedia y otra exterior- en el aeropuerto, un centro de estudios de propagación electrónica en Enix, estación receptora de telecomunicaciones en Felix, el asentamiento del Cerro Santiago en Turre y el de El Paso en María y la isla de Terreros. La isla de Alborán también permanece bajo la custodia de la Armada al ser un punto de interés geoestratégico para el control marítimo entre el Mediterráneo y el Atlántico y en el que también desempeñan funciones de protección de la reserva marina y de preservación de la soberanía nacional, además de que el drama de la inmigración la ha convertido en un oasis para cientos de pateras al borde del naufragio, a la deriva y con graves problemas de flotabilidad.

El cerco del ‘agro’ a una instalación de referencia

El campo de maniobras y tiro de la base Álvarez de Sotomayor es un referente para la instrucción y adiestramiento de las unidades militares, una zona de carácter estratégico porque responde a las exigencias que pueden surgir en los nuevos escenarios de guerra o conflicto para el conjunto de las Fuerzas Armadas. Su extensión de casi seis mil hectáreas en los términos municipales de Viator, Almería y Pechina, sus elementos y prestaciones, su localización a pocos minutos de aeropuerto, puerto y autovía y su clima árido, que permite la ambientación de una misión en Afganistán o Mali, la han convertido en un centro de primer nivel que fue catalogado como zona de interés para la defensa nacional. No en vano, el campo dispone de uno de los mejores polígonos de combate en zonas urbanizadas de nuestro país y la posibilidad del desarrollo de actividades tácticas y logísticas con todo los tipos P1013616.JPGde armas y vehículos, así como con fosos de tiro que van desde los 100 hasta los 2.000 metros. Fue, además, uno de los primeros campos de maniobras de España en obtener la certificación Norma de Calidad Medioambiental ISO 14001: 2004 por una oportuna gestión que protege las más de mil hectáreas afectadas del paraje natural de Sierra Alhamilla y los fósiles que se encontraron de una ballena de hace cinco millones de años. En breve contará, además, con una galería de combate subterráneo que será única en Europa por sus dimensiones, fundamental para el adiestramiento de las Fuerzas Armadas en un escenario de crisis por el terrorismo en el que cobra cada vez más relevancia la guerra de subsuelo. La base dispone de un punto permanente para la transferencia de residuos y en caso de incendio cuentan con su propio camión de bomberos y un retén. Defensa ha tenido que estar muy pendiente del florecimiento de invernaderos en su entorno, una coyuntura que se remonta décadas en la zona sur del campo de maniobras, así como de los intentos de proyectar suelo urbanístico en las zonas limítrofes del polígono. De ahí que se haya mantenido un diálogo fluido con la administración autonómica y los consistorios del Bajo Andarax en los últimos años, sobre todo tras la declaración de zona de interés para la defensa nacional, para dejar bien claro que cualquier desarrollo urbanizable o agrícola debe tener autorización del Consejo de Ministros que será el que evalúe la afección y viabilidad de la iniciativa pública o privada.

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