Aparcar por la cara

Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2017

Patriotas

Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2017

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Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2017

Salir

Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2017

Esteladas

Fernando Santiago Muñoz | 26 de septiembre de 2017

Unos son más iguales que otros

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Pues vaya, resulta que los inculpados por los incidentes del Puente Carranza aceptan una condena de 9 meses por los actos vandálicos. Asumen que los cometieron con la condición de no ir a la cárcel. ¿Todos somos los 10? Pues como Orwell en Rebelíon en la Granja: unos más iguales que otros.

En España se ha extendido la costumbre de no asumir responsabilidades: la gente puede hacer el ganso lo que quiera siempre y cuando no tenga ningún efecto. Toda la valentía demostrada en actuaciones amparadas en la masa se desvanece cuando llegan las responsabilidades penales individuales: entonces todo el mundo se quiere escaquear. Las que decía que Juana está en su casa luego no querían saber nada, los que han secuestrado a un grupo de guardias civiles y han reventado sus vehículos dirán que ellos no fueron , los que impedían salir a los congregados en el pabellón de Zaragoza dirán que ninguno de ellos fue responsable del acto y así sucesivamente. Después de tantos meses con la monserga de “Todos somos los 10″ resulta que aceptan que cometieron las salvajadas siempre y cuando no vayan a la cárcel.

De Cádiz a Cataluña

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Lo importante

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Echaron de menos al Kichi

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

LLEGA OCTUBRE. POR ENRIC JULIANA EN LA VANGUARDIA

La asamblea de cargos públicos promovida por Podemos en Zaragoza pudo acabar mal. Unos cuatrocientos militantes y simpatizantes de extrema derecha, algunos llegados de València y Madrid, se concentraron ante el pabellón municipal donde tenía lugar la reunión, coreando consignas agresivas. “¡Contra la traición, ejecución!”, era una de ellas. Estampas de 1976 en el pabellón municipal Siglo XXI. Unos veinte agentes de policía desplazados al lugar no parecían suficientes para garantizar que los asistentes abandonasen el local sin incidentes.

Durante unas dos horas, el pabellón estuvo rodeado. La presidenta de las Cortes de Aragón, Violeta Barba, de Podemos, recibió el impacto de una botella de agua al salir a parlamentar con la policía. Media hora después de concluir el acto, buena parte de los sitiados tomaron la decisión de no permanecer mucho más tiempo en el pabellón. Saldrían en grupo, aunque su seguridad no estuviese del todo garantizada. Pablo Iglesias llamó por teléfono a Mariano Rajoy para informarle de lo que estaba ocurriendo. (El contacto telefónico entre ambos políticos no es infrecuente). Al cabo de veinte minutos, la salida estaba despejada. El local se evacuó sin incidentes. Algunos dirigentes políticos que tenían previsto regresar en AVE a Madrid lo hicieron en automóvil para mayor seguridad. Un coche de TV3 fue atacado.

Imagen de los manifestantes ultras ayer en Zaragoza
Imagen de los manifestantes ultras ayer en Zaragoza (Toni Galán / EFE)

La declaración de Zaragoza en favor de una tercera vía en Catalunya –referéndum pactado– cobró realce y el Gobierno de España se ahorró en el último minuto una pésima imagen circulando por el mundo: diputados, senadores y alcaldes de los partidos más disidentes, representantes del voto de 6,5 millones de ciudadanos, insultados y acosados por fanáticos de extrema derecha. Habría sido un mal tanto después de una semana nada buena para el Gobierno en el circuito informativo internacional. Las imágenes de las manifestaciones en Catalunya han impresionado en el extranjero. Cada vez son más frecuentes los editoriales, especialmente en el ámbito anglosajón, que piden una salida negociada, cuando no la celebración de un referéndum pactado. Digámoslo todo: también se están publicando artículos muy duros contra el independentismo catalán, especialmente en la prensa francesa, alemana e italiana, que el insomne aparato de propaganda soberanista intenta soslayar.

Evitado lo peor en Zaragoza, la fotografía fue la operación Piolín. Unas lonas tapan las reproducciones gigantes de Piolín y el gato Silvestre que adornan uno de los tres barcos de crucero enviados al puerto de Barcelona para servir de alojamiento a los policías movilizados por el Ministerio del Interior. Piolín ya ha sido adoptado como mascota por los jóvenes manifestantes independentistas. Vivimos días extraños, entre la comedia y el riesgo de tragedia. “ Os dias de todos os perigos”, tituló hace unos días, refiriéndose a Catalunya, un redactor jefe del diario portugués Pu blico, después de una sobredosis de Fernando Pessoa.

Los acontecimientos de ayer en Zaragoza subrayan el coraje del alcalde Pedro Santisteve al aceptar que la reunión tuviese lugar en su municipio, puesto que otros alcaldes de la izquierda alternativa hicieron lo posible para esquivarla, como es el caso de José María González, Kichi, alcalde de Cádiz, del ala trotskista de Podemos. Su jefe de corriente, Miguel Urban, ya propone una huelga general en Catalunya. Kichi parece más prudente. El trotskismo es tornasolado.

Al final del día, Alemania. La extrema derecha entra con fuerza en el Bundestag. Angela Merkel gana, pero no impera. En París se libra la gran batalla del trabajo asalariado. Barcelona desobedece. España en tensión. Octubre 2017.

La gracia de Cádiz. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

El empresario Manuel Muñoz Medina es un hombre mayor, propietario de la empresa Guadarte con sede en Alcalá de Guadaira. Era vocal de la Cámara de Comercio de Sevilla, con hijos , nietos y, se supone, una reputación que mantener. Ya había comentado que sin saber inglés podía usar su tarjeta de crédito para contratar a una azafata que le acompañase. No es de extrañar que semejante individuo, con una copa de más, agrediese a Teresa Rodríguez y se vea hoy envuelto en el oprobio de tener que declarar ante el juez por su infame acto. Hizo bien Teresa Rodríguez en ponerle una denuncia y que el peso de la justicia caiga sobre un tipo así. El caso es que ya sin copas de más y sin la excusa del alcohol (para mí es un agravante) ha dicho en el juzgado que fue una broma y que lo hizo porque Teresa Rodríguez es de Cádiz. El asunto, como ven, es peor de lo que parecía. No ya solo es un tipo descarado que se cree con el derecho a atacar a una mujer (en este caso da igual que sea diputada, incluso es peor: a saber lo que hubiera ocurrido si hubiese asaltado a una desconocida), es alguien con tan escasa inteligencia que piensa que a la gente de Cádiz se le puede gastar todo tipo de bromas. Merece castigo doble. El más fuerte que contemple la ley por su agresión y otro por carajote(no es palabra peyorativa, es una broma de Cádiz), por creer que los gaditanos somos todos unos chuflas que vamos por la vida de graciosos y se nos puede hacer y decir cualquier cosa. En su descargo ha dicho que si Teresa Rodríguez hubiera sido de Checoslovaquia(país que ya no existe, por cierto) no hubiera hecho lo que hizo, aunque cabe pensar que si contratara los servicios de una azafata checa el caso sería diferente.

Dicho lo anterior conviene pensar también qué hemos hecho mal en Cádiz para que nos vean de esta manera. Tanto carnaval, tanta gracia, tanta ciudad que sonríe, tanto Canal Sur , dos caricatos vestidos con smoking repitiendo los motes de los intérpretes. Tanto esfuerzo por aparentar que somos graciosos cuando llegan las cámaras de televisión tenía que terminar mal. Hemos forjado una imagen de Cádiz cargada del pesado estereotipo de la gracia gaditana cuando la cruda realidad es que la mayoría somos unos malages . Cómo ha cambiado el mundo. Antes Cádiz era enseña del cosmopolitismo, como nos enseñó Daniel Romero Abreu el otro día. La ciudad antipalurda por excelencia, dijo Gregorio Marañón. De emporio del orbe a los graciosos de Andalucía.

Fernando Santiago

Sin romanos

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

La irrelevancia de IU

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Lo peor que le puede pasar a un partido es caer en la insignificancia, pasar desapercibido. Es lo que le ha ocurrido a Izquierda Unida desde que la dupla Maíllo-Garzón se hiciera cargo . IU es ahora un mero apéndice de Podemos, subsumidos como están en otro grupo parlamentario y en otra estrategia. Ya el PCE había pasado hace años a ser un mero club de opinión. Incluso Anguita dijo aquello de “el alma del PCE transmigrará a IU” antes de poner en marcha el camino contrario. Ahora en Andalucía hay una asamblea con dos caminos:por un lado Maíllo, que defiende la política actual, y por otro Pérez Tapias, que reclama mayor vigor para IU. En la provincia , según parece, defienden estas postura la diputada Inmaculada Nieto y el exdiputado y excoordinador provincial Ignacio García , respectivamente. A pesar de este debate, nadie le ha prestado la más mínima atención lo que señala que a casi nadie le importa. De vez en cuando se forma algún pequeño revuelo, como cuando Susana Díaz quiso nombrar comisionado de la Memoria Histórica a Diego Valderas y salió Antonio Maíllo con el puñal entre los dientes.

Conocí a Antonio Maíllo hace ahora 30 años, cuando era profesor en Sanlúcar y todavía no había salido del armario. Un tipo inteligente y divertido que por entonces pertenecía a lo que se llamaba la Tercera Vía o los Cascos Azules, el sector intermedio entre Nueva Izquierda y el PCE que promovía el alcalde de Carmona, Sebastián Martín Recio. Luego  Maíllo se fue a Aracena, hizo pública su tendencia sexual y terminó de director general de la Junta de Andalucía. Ahora es el guardián de las esencias antisocialistas. La vida da muchas vueltas.

No sé muy bien en qué sector se encuadra el alcalde de Medina y coordinador provincial de IU, Fernando Macías, pero sí puedo decir que me parece una persona culta e inteligente y un excelente alcalde de su pueblo.

La selva

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Seguros

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Las correcciones. Por Yolanda Vallejo

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Una de las primeras cosas que aprendí cuando estudiaba Semántica, –esas cosas que se estudian y parecen que no sirven para nada– es que la palabra perro no muerde. Así dicho, puede parece una obviedad, pero lo que pretendían enseñarnos con ese ejemplo es que una cosa es el significante, y otra muy distinta es el significado de las palabras, por mucho que estén condenados a entenderse.

No es la palabra perro la que muerde, sino la intencionalidad con la que se usa, la función que ese momento esté ejerciendo el término. No es lo mismo decir «ahí viene el perro», refiriéndose al animal que nos hace compañía, que decir «ahí viene el perro» cuando aparece el jefe por la puerta. Hasta ahí estamos todos de acuerdo, o no. Porque en el mundo de lo políticamente correcto hemos conseguido pervertir el lenguaje de tal manera que la prevalencia del significante se impone, en muchas ocasiones, a la oportunidad del significado.

Dicho de otra manera, los remilgos del lenguaje políticamente correcto están sirviendo –y de qué modo– para entorpecer la comunicación, que por si alguien tiene alguna duda, es la base del lenguaje. Cada vez nos cuesta más expresarnos sin caer en la ofensa hacia alguien, o hacia algo. Y esto, como casi todo, se lo debemos a la cultura yanqui, donde el papel de fumar sirve para coger cualquier cosa. Hace unos años, un conocido profesor español de la Universidad de Harvard se quejaba de que, al leer con sus alumnos ‘Tres sombreros de copa’ de Mihura, media clase se le había escandalizado porque uno de los personajes de la obra teatral se hacía llamar ‘El Negro’ –menos mal que no les puso a leer el Fray Gerundio– «Oh, my God» decían los pacatos alumnos, «el autor está ofendiendo a la comunidad afroamericana», y proponían la atenuación –que es como la interdicción lingüística llama suavemente al eufemismo– de «el moreno», cargándose de un plumazo el texto original. Y mire usted, le pese a quien le pese, una persona de raza negra es un negro, igual que una persona de raza blanca, es un blanco. Y no hay más, a menos que uno utilice el término cargándolo de connotaciones racistas, o peyorativas. El significante, el significado, lo que le decía al principio

 Cuando aquí nos llegó la moda de la corrección lingüística –y no hablo solo de la cuestión de género–, la abrazamos con la sed del neófito. Más correctos que nadie. Más eufemismos que nadie, «tercera edad», «discapacitado» –esta palabra por cierto, me parece muy peyorativa también, porque lo que significa es que alguien no tiene capacidad para algo–, «larga enfermedad», «familia desestructurada», «establecimiento penitenciario», «asiático», «faltar a la verdad» o «importantes desencuentros», se instalaron en nuestro vocabulario, solo para señalar al faltón que osara utilizar otro término.

Como auténticos niños chicos; lo que no se dice, no existe, y santas pascuas, aunque yo, que soy muy de Jonathan Franzen, me quedo con algo que escribió en su magnifica novela ‘Las correcciones’: «Ejercer la crítica de una cultura enferma, aunque nada se consiguiera mediante la crítica en sí, siempre le había parecido un trabajo útil». Porque quizá, con la crítica de esta aberrante perversión del lenguaje, no consigamos que el emperador se cubra sus vergüenzas, pero al menos, servirá para que alguien se entere de que va desnudo.

En las cotas más altas de la hipocresía generada por este tipo de correcciones lingüísticas, se encuentran el «yo soy muy sincero», el «yo digo las cosas a la cara, guste o no guste», y el «hay que llamar a las cosas por su nombre», más propios de los tronistas de ‘Mujeres, Hombres y Viceversa’ que de los que ejercen algún tipo de cargo público. Pero es lo que tenemos. Representantes políticos que hablan de «presos políticos», de «represión», de «demofobia», de «fascistas», de «golpe de estado», sin saber –espero, sinceramente, que sin saber– el verdadero significado de estas expresiones. Significante por encima del significado, no lo olvide. La palabra perro royendo el hueso.

La palabra, decía Miguel Hernández, es un arma cargada de futuro. Con el uso que le estamos dando, la hemos convertido en un arma de destrucción masiva, porque efectivamente, hay que desterrar de nuestra realidad las injusticias, las discriminatorias clasificaciones, las desigualdades, los despropósitos. Pero eso; lo importante es transformar la realidad injusta, y luego, será el lenguaje el que dará testimonio y expresión ajustada de ese cambio. De nada nos sirve decir que los hombres y las mujeres tienen las mismas oportunidades, si luego los datos revelan que son mayoritariamente ellas las que abultan las abultadas listas del paro, son ellas las que cobran menos y son ellas las que sufren más acoso laboral.

A veces, lo oportuno no es lo más correcto. Pero prefiero llamar al pan, pan y al vino, vino, antes de enredarme en la cepa de la corrección establecida. Seguir usando el lenguaje para comunicarme y no para quedar bien, aunque me llamen ignorante.

«La ignorancia electiva –decía Franzen– es una gran herramienta de supervivencia, quizá la mayor de todas».

 

Desde Bogotá. Foto Kiki

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Sobre el referéndum

Fernando Santiago Muñoz | 25 de septiembre de 2017

Sobre el referéndum

Fernando Santiago Muñoz | 24 de septiembre de 2017

Conspiración. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 24 de septiembre de 2017

Gastar 100 millones de euros de dinero público en un estadio de fútbol de una entidad privada (por si fuera poco, propiedad de personas ajenas a la ciudad) es una locura. Vale, alguna de las fases fueron financiadas por la Zona Franca y hoy sirven para alojar a organismos públicos. Cuando se fue a construir la tribuna, 40 millones, se dijo que no iba a costar ni un euro a los gaditanos. Todavía no se ha recuperado ni un solo euro y quienes dijeron aquellas mentiras no han dado la menor explicación ni han pedido perdón. La gente en Cádiz traga con todo y encima nadie se atreve a decir que el rey va desnudo porque al final es como criticar a la afición del Cádiz y eso puede granjear el odio de una parte importante de la peña. Pero es así: dinero público para fines privados, para una empresa privada y para el ocio particular de una parte pequeña de los gaditanos. Ni Podemos, tan dados a la grandilocuencia cuando hablan de dinero público, se han atrevido a hablar, quizás porque los Ceaucescu que dirigen sus destinos(y los nuestros) son usuarios de la instalación en el Fondo Sur, como ellos mismos se encargan de pregonar, menores incluidos, cada vez que pueden. El enorme palco del Cádiz, pagado también con dinero público, es el colaero para los amigotes de la dirigencia cadista y de los concejales con sus colegas , sobrinos y cuñaos . Se cierne un manto de silencio sobre el despilfarro llevado a cabo para construir este mamotreto que sirve de contraste con otros estadios de reciente construcción en toda Europa tanto por la financiación como por la estructura.

El último asidero para justificar el despilfarro de dinero público llevado a cabo por el PP, como digo con el silencio de la oposición, es el ingreso posible por la venta de un local destinado a hotel que ninguna cadena parece querer o por su precio (9,8 millones) o por su ubicación. Ni antes con el PP ni ahora con Podemos se consigue colocar el famoso hotel, aunque se nos anuncian más de 10 proyectos hoteleros por toda la ciudad. El concejal de Hacienda, David Navarro, lo achaca a una mano negra, pero no da detalles de a quien pertenece esa mano: ¿será que el PP convence a empresas privadas para que no inviertan en Cádiz con la máxima maoísta popularizada a su manera por Rajoy de “cuanto peor, mejor”?¿Será el PSOE que quiere dejar de ser muleta de Podemos para ser, al menos, alternativa de gobierno? Solo cabe especular. Las conspiraciones judeomasónicas siempre han dado mucho juego en España y en Cádiz no vamos a ser menos.

Fernando Santiago

Juan Antonio Delgado contra el referéndum y en apoyo de los guardias civiles

Fernando Santiago Muñoz | 24 de septiembre de 2017