Rescatan a unos cachorros

Fernando Santiago Muñoz | 28 de junio de 2017

Alejandro Sanz y Niña Pastori en el Calderón

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

La Asociación de la Prensa de Jerez premia a Pedro Ingelmo

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

La boda de José Yélamo

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

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El sábado se casó en La Coruña en periodista gaditano y furibundo cadista. Enhorabuena. En la foto con el patriarca del clan. El Equipo de Investigación de Con La Venia ha iniciado el arduo trabajo para verificar si el chaqué del padre del novio fue alquilado en ISI y caso de ser así si fue usado con anterioridad de J.M. Romo en su pregón de Semana Santa (salida a hombros incluida). Cuando concluya la investigación saldrá publicado el scoop con la relevancia que se merece.

La increíble entrevista al comisario Villarejo

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

En La Sexta. Por Jordi Évole.

El periodista Álvaro de Cózar es de Cádiz, por cierto.

Navantia

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

El incendio de Doñana

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

A contramano

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

Planeta Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

Ley Mordaza

Fernando Santiago Muñoz | 27 de junio de 2017

Arte gaditano. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Siempre he sentido envidia malsana (lo que antes se llamaba envidia cochina) por la gente que tiene un don natural para cualquier disciplina artística. Envidio a los que saben cantar, los que saben escribir, los que saben pintar, los que saben componer. Me dan mucho coraje porque yo no sé hacer nada . El caso es que para lo que muchos es admiración para mí es un odio africano (¿porqué el odio más chungo viene de África?) motivado, pienso yo, por mi incapacidad para la música, la pintura, la escritura o cualquiera de las artes. La naturaleza (la Divina Providencia para los creyentes) no me ha dotado de ninguna cualidad, mucho menos de las artísticas. Así es que si odio a los artistas imagínense ustedes cuando en una familia coinciden varios. Diferentes hermanos (los Goytisolo, por ejemplo) que todos son artistas. Incluso los hay que saben componer, cantar, escribir y pintar(Sabina, Aute). Para mí es una prueba palpable de que dios no existe porque no ha repartido sus dones con justicia al darle mucho a algunos y nada a otros. Imagínense ustedes en una familia donde todos son compositores, como los Strauss pero en versión calle Ancha esquina a Sagasta. Manolo Carrasco es uno de los compositores más prolíficos porque tiene miles de obras registradas. Pero su madre, Gloria Tubio (qué apellido más famoso) también es compositora. Y su mujer, Elena Zubareva, también tiene registradas cientos de obras en la Sociedad General de Autores. Una familia extraordinaria que se saludan cantando cuando se encuentran por las mañanas y se van a la cama entonando un aria de Verdi o , incluso mejor, una pieza original a cuyo registro procederán a la mañana siguiente. Arte gaditano por los cuatro costados: madre, hijo y nuera son autores infatigables que han engrandecido la música y han situado el arte gaditano a un nivel que no alcanzaba desde que coincidieron Manuel de Falla, el Tío de la Tiza y el Mellizo, por decir algo (que Javi Osuna me corrija). Ya dijo Rafael Román que Cádiz era el Salzburgo español y el caso de la familia de Manuel Carrasco ha venido a confirmar el juicio formulado por el dirigente pedrista. El amor filial no tiene límites: “mamá, si te llaman de la SGAE di que sabes tocar”, cuentan que le dijo el pianista a su señora madre. Una casa que da lustre a la calle Ancha como antes el Palacio de la Moda vestía a los gaditanos. Cádiz a la vanguardia ”con esa genialidad, y la musicalidad de la ironía, la rima y el arte que en esta tierra hay”.

Fernando Santiago

Sigue la verbena en el Mentidero

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Arde Doñana

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Un posado

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Calle Ancha, ayer

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Más daño que beneficio. Javier Marías en El País

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

SI MUCHA gente desconfía del cine español no es por la persecución que el PP y sus Gobiernos desataron contra él en venganza por las críticas y protestas de la mayoría de los miembros del gremio ante la indecente Guerra de Irak apoyada por Aznar, Rajoy y sus huestes en 2003. Los políticos, y en particular los de ese partido, carecen de crédito respecto a sus juicios artísticos. Por desgracia influyen en demasiadas cosas, pero no, por suerte, en lo que sus compatriotas leen o van a ver. La razón principal para esa desconfianza es que durante muchos años los críticos cinematográficos y la prensa decidieron que había que promover el cine nacional, hasta el punto de que casi todas las películas españolas que se estrenaban eran invariablemente “obras maestras”, “necesarias” (el adjetivo más ridículo imaginable) o (cómo detesto ese tipo de expresiones) “puñetazos en el estómago del espectador”. Hay muchas personas ingenuas y de buena fe. Acudían obedientemente a ver los “portentos” y cómo “se incendiaba la pantalla”, al decir de esos críticos paternalistas, y frecuentemente —no siempre, claro está— se encontraban con bodrios y mediocridades y pantallas llenas de pavesas. Ningún puñetazo, sino más bien tedio o irritación.

me lleva a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy, que acabarán por hacerle más daño que beneficio al arte hecho por mujeres

A veces no hay nada tan dañino para una profesión, un colectivo o un sexo entero que sus defensores a ultranza, y me temo que un daño parecido al que se infligió hace décadas al cine español está a punto de infligírsele al arte hecho por mujeres. En la actualidad hay una corriente feminista que ha optado por decir que cuanto las mujeres hacen o hicieron es extraordinario, por decreto. Y claro, no siempre es así, porque no lo puede ser. Como no puede serlo cuanto hagan los catalanes, vascos o extremeños, o los zurdos o los gordos o los discapacitados. O los negros estadounidenses, ni aún menos los blancos, que son más. Todos sabemos de las injusticias históricas cometidas contra las mujeres. Hoy lamentamos que durante siglos no se las dejara ni siquiera estudiar, ni ejercer más oficios que los manuales. Que se las confinara al hogar y a la maternidad, sometidas a la voluntad de padres y maridos. Es sin duda el principal motivo por el que a lo largo de esos siglos ha habido pocas pintoras, compositoras, arquitectas, científicas, cineastas y escritoras (más de estas últimas, a menudo camufladas bajo pseudónimos masculinos). Las que hubo tienen enorme mérito, por luchar contra las circunstancias y las convenciones de sus épocas. Gran mérito, sí, pero eso no las convierte a todas en artistas de primera fila, que es lo que esa corriente actual pretende que sean. Es más, sostiene esa corriente que todas esas artistas geniales fueron deliberadamente silenciadas por la “conspiración patriarcal”. No se les reconoció el talento por pura misoginia. Se quejan, por ejemplo, de que a Monteverdi se lo tenga por un genio y en cambio no a Francesca Caccini. No sé, yo soy aficionadísimo a la música, pero el único Caccini que me suena es Guido, un pigmeo al lado de Monteverdi. Así, cada vez que se descubre o redescubre a alguna pionera de algún arte, pasa a ser al instante una estrella del firmamento, a la altura de los mejores, sólo que eclipsada tozudamente por los opresores del otro sexo.

En contra de esa supuesta y maligna “conspiración”, tenemos el pleno reconocimiento (desde hace ya mucho) de las artistas en verdad valiosas: por ceñirnos a las letras, Jane Austen, Emily y Charlotte Brontë, George Eliot, Gaskell, Staël, Sévigné, Dickinson, Dinesen, Rebecca West, Vernon Lee, Jean Rhys, Flannery O’Connor, Janet Lewis, Ajmátova, Arendt, Penelope Fitzgerald, Anne Sexton, Elizabeth Bishop, en el plano del entretenimiento Agatha Christie y la Baronesa Orczy, Crompton y Blyton y centenares más; en España Pardo Bazán, Rosalía, Chacel, Laforet, Fortún, Rodoreda y tantas más. En realidad son legión las mujeres llenas de inteligencia y talento, a las cuales ninguna “conspiración” de varones ha estado interesada en ningunear. ¿Por qué, si nos proporcionan tanto saber y placer como los mejores hombres? Lo que no es cierto, lo siento, es que cualquier mujer oscura o recóndita sea por fuerza genial, como se pretende ahora. Las decepciones pueden ser y son mayúsculas, tanto como las de los espectadores al asomarse a la enésima “obra maestra” del cine patrio. También la gente bienintencionada se cansa de que le tomen el pelo, y acaba por desertar y recelar. Hoy, con ocasión de su centenario, sufrimos una campaña orquestada según la cual Gloria Fuertes era una grandísima poeta a la que debemos tomar muy en serio. Quizá yo sea el equivocado (a lo largo de mi ya larga vida), pero francamente, me resulta imposible suscribir tal mandato. Es más, es la clase de mandato que indefectiblemente me lleva a desconfiar de las reivindicaciones y redescubrimientos feministas de hoy, que acabarán por hacerle más daño que beneficio al arte hecho por mujeres. Lean, por caridad, a las que he enumerado antes: con ellas, yo creo, no hay temor a la decepción.

Desde el D.C.

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Desbarajuste

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

Renuncio

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017

El salvaje oeste

Fernando Santiago Muñoz | 26 de junio de 2017