Dentro de poco en Cádiz

Fernando Santiago Muñoz | 18 de octubre de 2018

Un mes parada

Fernando Santiago Muñoz | 18 de octubre de 2018

Adelanto electoral

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

De Chiclana al estrellato. En Ok Diario.

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

Juan Carlos I
El rey emérito Juan Carlos I. (EP)

Según los correos de Ana Romero, las relaciones entre Corinna y el general Félix Sanz Roldán aparentaban ser cordiales hasta el segundo semestre de 2012. A partir de ahí todo cambió. En un correo de 23 de marzo de 2013 le dice a la ex compañera sentimental del Rey emérito: “He hablado con PJ [Pedro J. Ramírez] y Casimiro [García Abadillo]. Ésta es la venganza del ‘Troll’. No entiendo cómo esta lucha pública puede beneficiar a alguien. Nunca se me había ocurrido preguntarte porque creía que era demasiado personal. Estoy segura de que si se lo pides a Míster King, el ‘Troll’ parará“.

Corinna

Cuando menciona el nombre en clave de “Mister K” se está refiriendo a Don Juan Carlos que entonces todavía no había abdicado y seguía siendo el monarca español. De ahí la “K” de King, rey en inglés. El ‘Troll’ es el director del CNI, el general Félix Sanz Roldán, como no se cansa Romero de recordarlo en sus emails.

El 26 de abril de aquel mismo año, Romero le pide a Corinna que lea el email “cuidadosamente”: “En las dos últimas semanas las cosas se han movido muy rápidas por aquí. Ayer tuve una larga conversación con P.J. Parece que has ‘destroleado’ al Troll. Corinna for president?”.

Romero le plantea a la princesa que mantenga un encuentro con el director de El Mundo: “PJ me ha pedido que organice contigo una reunión en Londres en la que estemos los tres. Sugiere cenar en el Wilton… Creo que es importante que la reunión se lleve a cabo (personalmente que se muere por conocerte)”.

E insiste con la solicitud de su director: “Está preocupado por la situación de España, que está seriamente mal. Le gustaría [Pedro J.] citarse contigo Por qué tú? Porque él cree que tú puedes jugar un papel positivo en todo esto. Además, por supuesto, existe curiosidad personal y simpatía por ti desde la histórica entrevista publicada en febrero”.

Romero juega sus cartas e introduce en su petición el ingrediente de complicidad: “No creo que quiera presionarte pero yo también sé (y esto me lo ha dicho a mi) que Tacky Troll [pegajoso Troll, en referencia a Sanz Roldán] ha cambiado dramáticamente en las últimas dos semanas. Él ha parado de atacarte completamente”.

Y en otro email posterior insiste una vez más con el Troll: “En los últimos dos días me he ‘desTrollizado‘ en el sur profundo con la compañía de mi familia”. Y le dice: “No te preocupes: no hay necesidad de tranquilizar tu buen comportamiento, estoy muy segura de que ellos guardarán bien la copia de mis emails y mis escritos”.

Hoy

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

La excepción a la regla

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

Diego Gadir sobre Eduardo Arroyo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

Eduardo Arroyo descansa ya al otro lado de la angustia.
In memoriam
DIego Gadir

Hablaré de gente a la que traté o leí.  Hubo un momento, allá por el cambio de milenio, en que las opiniones que Eduardo Arroyo desplegaba a cerca de la creación y comercialización de la contemporaneidad en el arte español se distanciaban mucho, por ejemplo, de las de Luis María Anson,  presidente-fundador del suplemento cultural de La Razón-El Mundo, quien siempre mantuvo una euforia por la contemporaneidad en las artes, los cutting edges, las project rooms, los “chillouts” de los jovenes creadores. Al contrario que Arroyo, Anson se declaraba un moderno colosal. Tal vez, siempre lo fue, atento a todo brote de talento renovado. Por otra parte, siempre fue muy hábil para disolver cualquier sombra de ranciedad que pudiese atribuírsele, injustamente.
A Eduardo le importaba muy poco aventar ese talante talibán de la modernidad  que se había fabricado como de sastrería. Tanto Arroyo como Anson padecieron la cruz del franquismo. Ambos padecieron destierro, el primero más largo. Ambos supieron sobrevivir.
Volviendo a los noventa largos, parecía existir en el aire una euforia contagiosa que quizá fuese causada más por el buen momento económico -que ascendería paulatinamente en los años siguientes- que por la situación del arte español en el mapa mundial. Arroyo no estaba para euforias, enrocándose como una larva en su descreimiento del sistema -“la crítica no aporta nada, ni bueno ni malo”- y aceptando su inevitable descenso a la sima de la angustia que, según aseguraba el pintor entonces, impregnaría su último recorrido, y sus últimas obras. No estoy seguro que haya sido así su final, a juzgar por su última exposición en la Fundación Maeght, en Francia y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que la crítica alaba en su moderna luminosidad.
Arroyo empezaba a parecerse en su concepto de modernidad a José Antonio Marina que, curiosamente, no reconocía la euforia como la recompensa ofrecida por el arte contemporáneo, al que propuso llamar arte ingenioso. Lo ingenioso, según Marina, produce una alegría en el ánimo próxima a la del chiste, o la sorpresa, un ¡guau! más que el ¡awe! reverencial del inglés -asombrarse ante algo espléndido-, muy estadounidense, por cierto. Para Eduardo Arroyo, no existía  recompensa alguna, ninguna satisfacción durante el proceso de trabajo. Crear era una acción vital decicida por el artista. Por otra parte, Arroyo, a finales de los noventa, reivindicaba una actitud y aptitud clásica. Ya no era aquel joven terrible dispuesto a patearle los cojones al mismo sistema del arte más vanguardista de Europa allá por los sesenta, “asesinando”, de frente, al adalid de la heterodoxia y gurú del antiarte Marcel Duchamp -ver su obra políptico  conjunta con Aillaud y Recalcati “Vive y deja morir”- .
Arroyo ya no tenía que echar a empujones a ningún virrey del arte para ocupar su trono, tal era su manifiesto propósito de juventud. Aquellos días de rebeldía habían pasado para siempre. Entonces, en los noventa, las cosas le iban bien, tenía mucho que afianzar y conservar. Su preocupación era allanarse la subida al olimpo de los clásicos. No se identificaba ya con los jóvenes que venían arrasando la yerba a su paso, epatando a los señores acomodados que deciden la ética y la estética de un mundo en el que ya él estaba salvado. Reconoce su insolidaridad con esta posición. Entonces renegaba también de los museos y del dinero público, que suponía la única baza española. “¡En Francia, se pone la confianza en el dinero privado!” -enfatizaba. ¡Qué absurdo que un director de museo se considere artista! -se lamentaba. Los museos no deberían ser laboratorios donde experimentar vanguardias -arguía- sino especie de academias conservadoras de la historia del arte. Salvaba de la quema a la sociedad española, a la que consideraba ávida de conocimiento y dispuesta, pero a poco más. La crítica le había silenciado a veces injustificadamente y esto le dolía más que haber sido despellejado vivo. Pero con respecto a la crítica se mostraba comedido. ¡No te enfrentes al crítico! -recomendaba Mario Antolín.
Eduardo Arroyo  pasa, en el plazo de seis, siete años, de todo lo dicho a revertir mucho de ello. También Anson casi en el umbral de la debacle financiera de 2008 reconoce salir “enmohecido” de su visita a la gran feria española. Y se lamenta de la ausencia de artistas españoles en las listas top internacionales. A partir de ahí, Arroyo será un hígado retorcido de ira repartiendo bilis a diestro y siniestro. Lamenta que Rodríguez Zapatero haya dejado de priorizar la cultura hasta dejarla enfermar en un rinconcito. Rajoy y su veintiuno por ciento de IVA parecería haberla apuntillado. Pero Arroyo se negaba a aceptar que éste fuera el problema, dando fuelle a su angustia. Los culpables somos todos: los creadores son cobardes  -“métome yo”-confesaba- , la galerías son cobardes, los políticos se desentienden.  “¡España es un país de cobardes!” – espetaba. “En Europa empiezan a saber la verdad” -declaraba. Los jóvenes artistas españoles no son de amotinarse y esto desesperaba a Arroyo.
Yo tuve el honor de convivir con él como jurado del premio Marca de pintura, años 2004 al 07, según creo recordar. Solía yo pegarme mucho a él en las convocatorias para elegir premiados. Estoy fotografiado a su lado. Y me tenía un afecto sincero, estoy seguro. Llegué a pedirle que cogiera a mi hijo en brazos para una fotografía junto a Julio Rey y Cristobal Gabarrón en la Casa de América. No sé como no me mandó al carajo porque Dieguito Manuel pesaba ya un quintal. Ahí está la foto en mi libro Los trabajos del corazón. Después, le pedí que me escribiese un texto de presentación para dicho libro, cuatro líneas, demoliéndome si hiciese falta. Es el único pintor al que he pedido un texto, exceptuando a Carlos Rojas. Me dijo que  “tu trabajo me interesa y  va a crecer y crecer” y que “escribir sobre un compañero joven  no es una broma y son cosas que no se pueden despachar con una frase. El texto exige rigor y tiempo. Estoy viajando mucho y estoy sobre un texto largo al que dedico el poco tiempo que me deja la pintura y el teatro.” Al final, fui yo quien escribió sobre él en dicho libro. Lo hice sobre su trabajo como escenógrafo, algo prodigioso. También sobre su ensayo El trío calaveras, el libro de los suicidas. Pero jamás compartí su aversión sistemática hacia la iconoclastia contemporánea.
Y me dolió mucho aquel rechazo que sufrió en Cádiz el  cartel  que diseñara para el Carnaval de 2005. No fue justo ni bueno. Como dice mi compadre el poeta y fiscal Jesús García Calderón, cuando alguien hace un encargo se arriesga y debe aceptar el resultado. Pidió su cotización y le fue pagada. Esto último me parece el único y gran error cometido, teniendo en cuenta los índices económicos  de  la ciudad. Quien quiere algo bueno tiene que pagarlo, máxime cuando se trata de una obra de un gran artista para su explotación y difusión públicas, devengando derechos y tal.
El problema vino cuando tras este cartel, al año siguiente, se pretendió volver a la bolsita de siempre, lo pintase quien lo pintase y amén.
A mi entender, el cartel deberían hacerlo siempre los mejores, sean o no de Cádiz,  aceptando un término medio en la remuneración y que todo el cádiz interesado se rascase el eurito que pidió a voces la faraona, empresas y comercios incluidos. Si la hucha se quedase tiritona, pues al carajo el cartel “pintado” ese año.  Se pone una buena foto, que suelen tener cotizaciones más bajas. Incluso se podrían alternar, para no manchar la honra de la fotografía. El cartel es algo fundamental para Cádiz.
Arroyo, único hasta en la discreta elección de sus referentes, como Francis Bacon, ya descansa al otro lado de la angustia. Devotamente, maestro.

Los ángeles de Chano al ataque

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

Esto es un sin parar

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

Sobre periodismo

Fernando Santiago Muñoz | 17 de octubre de 2018

A disposición del partido

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Para el común de los mortales a la pregunta de ¿seguirá usted como candidato? lo normal sería: 1. Estaría encantado 2. Lo tengo que pensar 3. De ninguna de las maneras. En la jerga política se dice de otra manera. Cuando estás loco por ir se dice “estoy a disposición del partido”. Traducido resulta: estoy dispuesto a matar con tal de ir. Es lo que dijo Martín Vila en Radio Cádiz, que está a lo que diga la asamblea de Ganar Cádiz. No dijo que no tiene otro trabajo donde ir (lo que , por cierto, le echa en cara la candidata a la presidenta de la Junta por Adelante Andalucía, la coalición de la que forma parte IU, el partido de Martín Vila) o que tiene otras expectativas en la vida. Que ya lleva dos periodos de concejal y que cree en la renovación. O algo parecido. Pero no, Martín quiere seguir, solo o con leche, pero sigue.

Quien va a encabezar la lista de Adelante Andalucía por la provincia de Cádiz es una vieja conocida de Izquierda Unida, Ángela Aguilera, la antigua niña mimada del aparato de IU , que  ya fue diputada en le época de la pinza. Ahora es de Podemos pero al final volverá a ser diputada si los ciudadanos no dicen otra cosa.

Esto de IU se ha convertido en un lío monumental. En el Congreso están en Unidos Podemos aunque quienes negocian lo importante son Pablo Iglesias y Echenique. En Andalucía han montado una plataforma que se llama Adelante Andalucía que encabeza Teresa Rodríguez aunque hace de eco Maíllo. En Cádiz se llaman Ganar Cádiz aunque quieren ir en una lista con el alcalde y Podemos. Un galimatías.

Esta tarde

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Uno de los dos es campeón mundial de lanzamiento de huesos de aceituna

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Bahía Blanca

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Suicidio

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

“Capatacia” del Descendimiento

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

COMUNICADO GRUPO CARGADORES

SE PONE EN CONOCIMIENTO DE TODOS  AQUELLOS A QUIENES LES PUEDA INTERESAR, QUE EN LA CASA DE HERMANDAD ESTARÁ EL NUEVO EQUIPO DE CAPATACIA TODOS LOS JUEVES DE 19:00 A 21:00, A FIN DE ATENDER  A TODOS AQUELLOS QUE QUIERAS RELLENAR LA SOLICITUD DE INSCRIPCIÓN PARA FORMAR PARTE DE LA CUADRILLA QUE PORTARA EL PRÓXIMO AÑO 2019 AL SEÑOR DEL DESCENDIMIENTO, ASÍ COMO RECORDAR A LOS COMPONENTES ACTUALES DE LA MISMA QUE TAMBIÉN PUEDEN PASARSE A RELLENAR LA NUEVA FICHA PARA ASÍ REVISAR Y CORREGIR LOS POSIBLES CAMBIOS QUE SE HUBIESEN PRODUCIDO Y A SU VEZ CREAR VÍNCULOS QUE NO SOLO SE LIMITEN A LA SALIDA PROCESIONAL .

Nuevo libro

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Una buena iniciativa

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

El John Grishan de La Isla

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018

Foodies

Fernando Santiago Muñoz | 16 de octubre de 2018