Con la venia

El Faro

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

De qué se trata que me opongo. Democracia. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

La democracia es un sistema político imperfecto por naturaleza. Ninguna democracia tiene un 10, menos si son sus  propios ciudadanos quienes la califican. La democracia española es tan imperfecta como cualquiera. Buscas en todos los estándares y medidas y en unos aparece más arriba, en otros más abajo, pero en todos dentro del grupo de los países desarrollados. A veces sale alguien que se queja de no sé qué problema en la libertad de expresión, en la independencia judicial, en la separación de poderes. Pero es de los países más avanzados del mundo. Ahora que hay un sumario sobre las prácticas contables de Podemos por denuncia de su antiguo abogado, salen los palmeros de turno a decir que España es una democracia demediada, que no hay democracia, que aquí todo el mundo está vendido al IBEX, que si la derecha mediática, las cloacas del Estado y toda el argumentario elaborado por los bravos guerreros de Podemos. Curioso que lo diga un partido que tiene 5 ministros, que su líder es vicepresidente, que tiene como ministra a su pareja, que expulsó del partido a todos los que osaban opinar distinto de él (Errejón, Bescansa, Alegre, Bustunduy, Espinar, Urban, Rodríguez). Cuando un juzgado condenó al PP como beneficiario de la trama Gurtel por 25o mil euros, se montó una moción de censura. Entonces la justicia era maravillosa. Cuando un juez instruye un sumario que no le gusta a Podemos, esto no es democracia ni es nada. Si se usa una denucna (Caso Dina) para ir de víctima en una campaña electoral, cuando el sumario da la vuelta, entonces España es una mierda. Curiosa forma de medir el valor de la democracia. Los medios están todos comprados, lo que no dice nadie es que Mediapro y Jaume Roures ayudaron a montar Podemos hasta el punto de que La Tuerka (donde trabajaba Noelia Vera, donde trabaja Tristán Meyer) se hace en un local cedido gratuitamente por Roures. Nadie recuerda los 400 mil euros cobrados por Monedero,  regularizados solo cuando la Agencia Tributaria le reclamó.Todo legal, claro. Por no hablar de las sentencias: cuando exoneran de responsabilidad a Podemos son justicia, si se imputa a Podemos, es un atropello.

En genral les pasa a todos los que quieren actuar con impunidad, que cuando se les pide responsabilidad se escandalizan. Les ocurre a los independentistas catalanes, se saltan la ley a sabiendas y si les cogen y les condenan, España es una dictadura. Los de Podemos igual. Al menos si condenan al PP o al PSOE nos evitan las declaraciones altisonantes de impugnación del sistema. Cuánto cinismo.

Desinfectado

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Firmar

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Santa María del Mar

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Cazador cazado

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

El león mutilado

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Búsqueda

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Grafiti

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Contra la playa. Sergio Fanjul en El País

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

 

Vista aérea de unos cuantos bañistas en Cala Macarelleta en Menorca.
Vista aérea de unos cuantos bañistas en Cala Macarelleta en Menorca. Getty Images

El verano pasado estuve en una perfecta playa caribeña. La arena era blanca y fina, el cielo de un azul que dolía; el agua, cristalina, lamía la costa a la temperatura perfecta y estábamos prácticamente solos. Por fin me va a gustar la playa, pensé. Así que corrí a zambullirme entre las olas cubanas, dispuesto a disfrutar del paraíso. Mientras jugueteaba entre la espuma, sentí un fuerte latigazo en mi muñeca izquierda. Mierda. Me había picado una medusa. Qué dolor electromagnético. Es que no hay manera.

Cada verano la población se traslada en masa a la playa (este año esta migración está atenuada por la pandemia). Es como si la playa fuera el lugar natural del ser humano, como si el jardín del Edén más que jardín fuera arenal (¿se parece el cielo a Benidorm?) y Dios nos hubiese expulsado de allí y obligado a ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, lejos del mar. Pero nosotros siempre tratamos de regresar, como al útero materno, a poner la frente a sudar, pero tomando el sol.

La playa no siempre fue un destino del deseo, sino que se veía como lo que es: un lugar agreste y peligroso solo frecuentado por marineros, pescadores, piratas y los cadáveres hinchados que el mar devuelve de los naufragios. Allí no había nada que ver

La playa no siempre fue un destino del deseo, sino que se veía como lo que es: un lugar agreste y peligroso solo frecuentado por marineros, pescadores, piratas y los cadáveres hinchados que el mar devuelve de los naufragios. Allí no había nada que ver, como relata el historiador Alain Corbin en su obra El territorio del vacío. Occidente y la invención de la playa (1750–1840). Luego, tras la Ilustración, la burguesía, la aristocracia y la realeza comenzaron a frecuentar playas como la de Biarritz o los balnearios costeros británicos, siguiendo las ideas del movimiento higienista: baños de agua, viento, naturaleza: curación, un sano lifestyle. Los artistas comenzaron a interesarse por ese límite entre dos mundos, por ese romántico balcón al infinito, por ese borde existencial (a mí la playa me da ansiedad porque me hace pensar en la eternidad y en las olas chocando eternamente, una y otra vez, contra la orilla, millones de años después de que yo haya muerto).

Y la cosa se puso de moda. Y así hasta los posados y robados de celebrities que llenan por estas fechas las revistas de cotilleo en las playas más exclusivas. Fue Coco Chanel, por cierto, la que popularizó el bronceado, en la Riviera Francesa, como señal de glamur o estatus. En París lo petó. Años después la Barbie Malibú tenía tez oscura y accesorios playeros. La tanorexia se encarnó en personajes históricos hegelianos como Julio Iglesias. Antes, ese tono de piel servía para identificar a jornaleros, extranjeros y otras personas que trabajaban al sol, preferentemente pobres. Los reyes y aristócratas se mostraban tradicionalmente pálidos para evidenciar su sangre azul.

Cuando la playa empezó a popularizarse era cosa de ricos (la reina María Cristina y su corte veraneaban en San Sebastián), una de las razones por las que ahora el bronceado queda bien y no es un estigma. Después del boom turístico, a mediados del XX, las playas se llenaron de clase media y baja, embadurnada en crema y ataviada con bañador (nadie es guapo en la playa, ni siquiera las celebrities, con la excepción de alguna influencer) y hasta hoy, que tenemos playas reticuladas para frenar la pandemia. Pero, vaya, que no hay nada en la playa que sea connatural al ser humano, más allá de que toda vida surgió del mar.

Contra la playa: cómo acabamos adorando el lugar más incómodo del mundo
Getty Images

Llegamos pues a esta sociedad playocéntrica que tiene a la playa como el summum del confort, del éxito y del bienestar. Sin embargo, a nadie se le escapa que la playa es un lugar incómodo donde te embadurnas de arena (que combina muy mal con la crema solar) y soportas temperaturas extremas. También es un lugar inhóspito: los dermatólogos están de acuerdo en que tomar el sol es un deporte de riesgo, fuente de melanomas, quemaduras o insolaciones. Las colas del chiringuito, las zonas de cruising y las salmonelosis. Cuando yo era chaval, en plena epidemia de la heroína de los ochenta, se decía que los toxicómanos enterraban en la arena sus jeringuillas con la punta hacia arriba, para que la gente se pinchase, pero era, claro, una leyenda urbana.

Eso por no hablar de los peligros del mar: un ahogo cuando te atrapa la resaca (cualquier resaca), esa alga cinematográfica que se enreda a tus piernas y te lleva al fondo, el tiburón de Spielberg, el calamar gigante, el kraken. O la medusa que me picó el año pasado. Cuando me llevan en barco mar adentro y me tiro a nadar siento un terror lovecraftiano imaginando los horrores desconocidos que flotan por debajo de mis blancos e inocentes pies.

Los que no somos proclives a la playa somos un colectivo olvidado y oprimido por la sociedad. Muchas veces, como es mi caso, voy a la playa solo para no ser un marginado social, y para poder ver a mis seres queridos y compartir momentos con ellos

Los que no somos proclives a la playa somos un colectivo olvidado y oprimido por la sociedad. Muchas veces, como es mi caso, voy a la playa solo para no ser un marginado social, y para poder ver a mis seres queridos y compartir momentos con ellos. Porque si hay que elegir entre ir a la playa o no, la elección siempre debe ser playa, porque es lo considerado bueno, virtuoso y correcto. Nosotros somos los raros y lo sufrimos en silencio, como la hemorroides.

Este año estuve de vacaciones por mi Asturias natal, buena opción para un no-playero en tiempos de coronavirus: hay pocos días de sol, de hecho, se dice que el verano es el “día” más bonito del año en Asturias. Allí, en las rocosas y asalvajadas playas de Llanes, me di cuenta de que existen playas más proclives al humano y otras menos. Las playas urbanas, por ejemplo, son hábitat humano: no en vano están dentro de la ciudad, la creación humana por excelencia. Son playas muy raras porque puedes enseñar las tetas e ir semidesnudo a solo unos metros de las calles, llenas de Inditex, por donde hacerlo sería escandaloso.

Luego están las playas de los típicos destinos de sol y playa: el Levante español o la Costa del Sol. Esas playas están completamente domesticadas, con un mar de pis, de modo que las masas horteras no desentonan demasiado posando delante de la fila de grandes hoteles low cost del paseo marítimo.

Pero las playas del norte son diferentes: el mar Cantábrico es violento y malcarado y allí se enfrenta, en singular batalla, a las rocas de los acantilados. Los bosques se meten en la playa y la playa se mete en los bosques, predomina el gris de la montaña y verde oscuro de la fronda asturiana, y todo es élfico y mitológico. En estos lugares de naturaleza tan impresionante y asilvestrada la presencia de los humanos es como un delito cósmico, con nuestra ropa fluorescente, y nuestros artilugios de plástico, y nuestras lorzas de fabada y nuestros bocatas de carne empanada envueltos en papel albal. Y ese yogur vacío que usamos como cenicero, en el mejor de los casos.

Qué feos somos y qué horteras en contraste con el sublime kantiano de la naturaleza norteña, qué desvío degenerado de la evolución. Basta ya. La playa, para los monstruos marinos y para las galernas.

Palomas. Foto Kiki

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Playa Victoria

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Cine

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Para hoy

Fernando Santiago Muñoz | 14 de agosto de 2020

Condesa Villafuente Bermeja

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020

De qué se trata que me opongo. Calvente. FSM

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020

El que fuera abogado de Podemos, José Manuel Calvente, fue  despedido por su partido con la acusación de acoso sexual. El juez desestimó la acusación y ahora Calvente ha empezado a contar historias sobre la Caja B de Podemos, las empresas como Neurona a las que se les encargan contratos, la reforma de la sede del partido y otras. En los asuntos de dinero de Podemos siempre aparece Juan Carlos Monedero. Nadie le recuerda a tan infausto personaje que fue pillado defraudando a Hacienda 400 mil euros que le pagaron por un trabajo que nadie sabe dónde está y sobre el que no tenía ni idea. También le abrió un expediente por irregularidades la Universidad Complutense, lo que no impide que ofrezca lecciones de moral a diestro y siniestro.

El  diputado Rafael Mayoral, uno de los tipos más soberbios de la política española, se afanaba en dar toda una serie de trucos burocráticos sobre la tramitación de la instrucción para decir que no había Caja B porque los cargos públicos entregan el dinero de manera voluntaria. Lo que no explicaba es cómo se gasta ese dinero. Caja B es un dinero opaco, oculto al control. Calvente dice que se pagaban sobresueldos en negro. Por ahora Podemos y cuatro de sus dirigentes están imputados por el juez. Ya veremos si al final se abre juicio oral, qué hará Pablo Iglesias, si cumple su compromiso o no.

Es  cierto que las diferentes demandas que se han presentado contra Podemos por financiación irregular no han prosperado, más allá de las sospechas que tenga cada uno. No es menos cierto que en seis años de existencia Podemos es la historia de una desilusión: los que venían a impugnar el sistema se han instalado en él con todo el lujo del que son capaces, todos viviendo del dinero público a cuerpo de rey, perdón por la broma. Veremos en qué acaba esta denuncia y el Caso Dina, la famosa tarjeta de memoria que retuvo Pablo Iglesias y devolvió dañada, como si fuera Bárcenas.  Lo que ya no cuela es lo de las cloacas del Estado, entre otras cosas porque hay cinco ministros de Unidas Podemos en el Gobierno y el mismo Pablo Iglesias está en la comisión de control del CNI.

Sobre los rastreadores

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020

Pemán. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020

“El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”(Bertrand Russell). En Cádiz tenemos procedimientos distintos para las mismas cosas: el kafkiano(no se sabe quién ni cuándo decide quitar el nombre de Pemán al Teatro de Verano), el pelotillero (basado en una comisión de afines al Equipo de Gobierno para cambiar el nombre del estadio) y el plenario (para quitar Avenida Juan Carlos I sobre la base de la web de un camarada). Al margen de la opinión que sobre cada cosa tengamos, se aplican medidas diferentes para los mismos asuntos, por no citar residuos franquistas en el nomenclátor. Centrémonos en José María Pemán: apoyó la dictadura de Primo de Rivera, apoyó el golpe de estado de Franco, fue durante 15 meses presidente de la Comisión de Educación y Cultura en la denominada Junta Técnica de Burgos, firmó el decreto de depuración del Magisterio redactado por Eugenio Vegas y ejecutado con una crueldad extraordinaria por Enrique Suñer lo que propició un sufrimiento extraordinario a miles de maestros, fue presidente del Consejo Privado de Don Juan desde donde promovió la llegada de la monarquía a España, salvó al padre de Eduardo Haro Tecglén como este explica en “El niño republicano”, salvó al abuelo de los Pérez Llorca como contaba el mismo José Pedro. Además: ha sido el más notable dramaturgo nacido en la ciudad de Cádiz, uno de los autores de teatro españoles de más fama y éxito en las décadas de los 30 y 40 con obras como “El divino impaciente”, “Los tres etcéteras de Don Simón”, “Noche de levante en calma” o “Cuando las Cortes de Cádiz”. Fue un poeta mediocre más dado a el folklorismo. Fue un articulista notable desde las páginas de ABC, premio Mariano de Cavia por “Nieva en Cádiz”. Fue director de la Academia de la Lengua donde se negó a depurar a los académicos exiliados como le pedía Franco, director del programa de TVE “El Séneca”, famoso en los años 60 . En lo concerniente a Cádiz: fue el impulsor de todas las actividades culturales de la ciudad durante 30 años: creó los Cursos de Verano, trajo los Festivales de España, fue presidente del Ateneo, el Casino y la Asociación de la Prensa, fomentó las representaciones teatrales, bajo su influjo se creó el Teatro de Verano en el Parque Genovés. Hasta la llegada de la generación de Fernando Quiñones y la creación de Alcances, la cultura en la ciudad dependía de su impulso. Después de todo lo anterior ¿merece que quiten un recuerdo en la casa donde nació, su busto en el Parque o su nombre al Teatro? Según el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica y el 32.1 de la ley de Memoria Democrática de Andalucía bajo mi modesto punto de vista , no. Son homenajes que se le hicieron como escritor . Así opinaba el alcalde no hace mucho. Habría que hacer lo propio con Torrente Ballester, Camilo José Cela o Pedro Laín.

Fernando Santiago

Mutis

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020

Plaza Mina

Fernando Santiago Muñoz | 13 de agosto de 2020