El cualquierismo

Fernando Santiago Muñoz | 6 de mayo de 2012

El que entra en el círculo de la política es para no salir jamás. En todos los partidos y en todas las provincias. Se intercambian los puestos y uno va de alcalde a delegado a director general o a lo que sea. Por si fuera poco, como no se exige curriculum( ya saben “tiene estudios de…”) cualquier sirve aunque tenga una gran responsabilidad, maneje millones de euros o tenga a su cuidado asuntos importantes. El ejemplo palmario es Susan Díaz , cuya principal virtud es la lealtad al mando. Me pasa con Griñán que cada vez que oigo lo que dice estoy de acuerdo, aunque luego haga algo diferente. Es un brillante orador y un gran parlamentario pero sus actos no tienen relación con su discurso. Insiste en decir que el mérito es el único elemento para formar parte de su gobierno y luego vemos lo contrario. Ya se verá cuando nombre a los delegados provinciales de la Junta.

Pero en IU no andan descaminados. La lealtad perruna al poder es la principal cualidad requerida. Eso no quiere decir que no haya gente capaz o gente con alguna trayectoria profesional, pero es cada vez más frecuente el político profesional, aquel que va saltando de cargo en cargo, que lo mismo vale para alcalde que director general, para consejero de una cosa que de otra. Es lo que Rafael Garófano llamó el cualquierismo. Cualquiera sirve. Y no es algo exclusivo del PSOE: se da en todos los partidos sin distinción.


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