Las torres de la luz. Por Julio Malo

Fernando Santiago Muñoz | 21 de diciembre de 2013

Recuerdo cuando regresé a Cádiz con 32 años para trabajar en la Diputación, tras una etapa como profesor en la Politécnica madrileña, mi asombro al reparar en la elegante belleza de esas altas torres a ambos lados del Estrecho de Puntales atravesado por el puente Carranza, allá donde un espolón de formaciones cuaternarias divide en dos lóbulos el espejo de agua de la Bahía, junto al Caño del Trocadero cuya embocadura custodian restos del Castillo de San Luis. Resultaba inevitable pensar en la Torre de Rediodifusión de Moscú, obra de Vladimir Shújov (1853-1939) que se termina en 1922 y es reconocida como pieza emblemática del Constructivismo ruso, raíz del Movimiento Moderno, estilo de la contemporaneidad y según el catedrático Antonio Miranda reencuentro con la arquitectura auténtica que preludia el Gótico. Me suponía buen conocedor de la arquitectura contemporánea y de ahí mi sorpresa por no haber reparado en la insólita belleza de esas construcciones que son referencia del perfil territorial de una ciudad en la cual había transcurrido mi adolescencia. Hablo de los años ochenta y en efecto tan imponentes hitos de exquisita pureza estructural resultaban poco conocidos, salvo entre los gaditanos para quienes forman parte del paisaje de la Bahía, tan imprescindibles como el agua y el aire. Atalayas de un espacio cuya planeidad sólo permite que pueda ser comprendido desde la cartografía.

Cada una de las piezas está constituida por torre en forma de paraboloide hiperbólico de 120 metros de altura coronada por cruceta mediante un cuidadoso rigor estructural que revela su “belleza como esplendor de la verdad”, en palabras de Joyce. Soportan una catenaria de 1.600 metros entre ambos extremos de la Bahía, y junto a las construidas en la misma época en el Estrecho de Messina son las torres eléctricas de mayor altura del mundo. Hasta hace poco se atribuyeron al ingeniero español Toscano quien fue colaborador en su proceso de construcción, entre 1955 y 1961, según proyecto y dirección del ingeniero italiano Nero Scala que también trabajó en las de Messina. La autoría de Scala quien residió en Cádiz durante buena parte de los trabajos sólo se ha conocido desde hace poco y aún en libros y guías recientes se continua citando a Toscano como proyectista. Un artículo de Fernando Santiago publicado en el Diario de Cádiz en torno al año 2.000 reivindica la figura de su creador aportando datos acerca de la estancia del genial ingeniero italiano en Cádiz mientras se alzaban sus torres, en unos tiempos de relativa prosperidad en la ciudad como consecuencia de la exitosa productividad del sector naval. Aquel artículo fue consecuencia de un encuentro en Quito con un hijo de Nero Scala quien a la sazón regenta un restaurante de comida italiana en la capital de Ecuador, pues como suele ocurrir el azar proporciona hallazgos, aunque conviene que como a Fernando te pille al liquidoy, tal cual se diría en habla gaditana. Como sostenía Picasso, cuando llegue la inspiración ha de encontrarte trabajando.LUZ F4OLYMPUS DIGITAL CAMERA

  • Las Torres Gemelas de Cádiz | Euskádiz

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