Punset y la educación. Por Daniel López Marijuán

Fernando Santiago Muñoz | 25 de abril de 2014

Inconsistente el artículo de Eduardo Punset en “XLSemanal” del último domingo, en respuesta a “¿Qué se puede hacer para mejorar la educación actual?”

 

Las 6 recetas que adelanta (“aspectos que ya nadie discute”) son en realidad 10, porque la segunda, “es mejor planificar acompañado que solo”, se repite como “el trabajo en equipo es básico en la vida educativa” y como “enseñarlos a trabajar en equipo”. Los “aspectos” del final no están contabilizados, o sea, que al final nos ofrece 10 solemnes obviedades, sin entrar ni a fondo ni en superficie a identificar las causas del desastre educativo en España.

 

¿De dónde viene el éxito como comunicador científico de Punset, cuando sus propuestas no pasan de la superficialidad o la autoayuda?: un misterio.

Proponer que evitemos que los estudiantes anden solos y desangelados, cuando sobre ellos se cierne un futuro de precariedad, paro y subempleo, no deja de ser una mera declaración de buenas voluntades.

Enfatizar que hay que saber ponerse en el lugar del otro  es otra muestra más de exhibición de lugares comunes. ¿Y en qué consisten esas medidas de prevención social que los adelantos tecnológicos nos reportarán?: chi lo sa? 

Otras recetas entran ya en el terreno de lo discutible o francamente rechazable: ¿explotar al máximo el uso de las redes sociales va a llevarnos de verdad al conocimiento y la innovación?  Lo dudo; el alarmante descenso del nivel de los conocimientos científicos de los chavales está directamente relacionado con el hecho de que no son capaces de mantener la atención necesaria para aprender conceptos complejos y abstractos como los científicos, como revelaba Carlos Elías en su estupendo libro “La razón estrangulada”. Internet permite crear realidades virtuales, con lo que los chavales llegan a tener más aprecio por la simulación que por buscar respuestas al mundo real, que es lo que distingue a la ciencia y al pensamiento racional.

Ni siquiera el llamado a la multidisciplinariedad está bien precisado, porque sería más avanzada la interdisciplinariedad, es decir, una integración de conocimientos y no una mera agregación.

Pero lo más erróneo de sus recetas es el énfasis en que debemos cambiar de opinión porque las verdades científicas tienen fecha de caducidad. Con esta boutade Punset se suma al pensamiento blando posmoderno, que piensa que la ciencia avanza por consenso y modas. El nonagenario Mario Bunge nos lo dejó muy claro (“Las pseudociencias ¡vaya timo!”): el escepticismo absoluto no es más que otra forma de dogmatismo. El problema de Punset es que no es científico ni tiene formación científica y, como de manera clara nos alerta C. Elías, tiene un inconveniente añadido que aviva el declive  de la ciencia: la opinión pública lo toma en serio.

La ciencia se equivoca a menudo, pero es el mejor modo de descubrir la falsedad y el único para obtener verdades profundas sobre el mundo; no lo digo yo, recurro de nuevo al gran Mario Bunge. Y eso mal que les pese a los tergiversadores posmodernos disfrazados de gurús.

 

P.D. ¡Menudo pedazo de artículo el de Javier Marías en El País del domingo, “los mejores y los peores”:

Los peores se hacen fuertes cuando los mejores carecen de convencimiento, cuando éstos se amedrentan y desisten.

 

Saludos

 

Daniel López Marijuan

  • Payasete

    Por favor, que alguien retire a Punset de la lista de “divulgadores científicos”.

  • antoniodlr

    Un tipo que vende (y se vende al) pan Bimbo no es para tenerlo en cuenta. Ni tan siquiera en consideración.


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