Hay más tontos que botellines. En El Taller de las Palabras

Fernando Santiago Muñoz | 11 de marzo de 2016

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Así es, como decía el periodista Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, en España “hay más tontos que botellines”, a lo que el comunicador Carlos Herrera, añadiría: “De tontos que hay, entra uno por La Coruña y se cae otro al mar por Almería”. Entiéndase ‘tonto’ por su primera (falto o escaso de entendimiento o razón) y/o cuarta acepción en la RAE (dicho de una persona pesada, molesta). Un ejemplo claro de estos tontos a los que me vengo a referir es Alvaro Ojeda, sí, ‘el cateto de los videos’.

Este ‘señor’, se define en su web personal como “periodista, comunicador, publicista, polemista y showman”. Los dos últimos calificativos (polemista y showman), hace honor a ellos, con creces. A los que somos comunicadores y periodistas, nos hace un flaco favor definiéndose como tal. A los publicistas más de lo mismo. ¡Qué manera de arrojar a la basura y desprestigiar nuestro oficio! Ojeda, entérese bien lo que se entiende por periodista (o comunicador o publicista), y verá que discierne mucho de su repugnante labor. Por cierto ¿Dónde está su título de graduado o licenciado en Ciencias de la Comunicación?, ¿Y el de Publicidad? Por favor, no arrastre más nuestro oficio, que ya muy pisoteado y prostituido está. Autodenomínese eso, simplemente showman y polemista, que no precisan de carrera, o simplemente tonto, a secas.

A ‘Alvarito’, le vendría como anillo al dedo el dicho aquel de: “dele a un tonto un silbato, y verá usted el ruido que hace”. Aplicado a su terreno y actualizado quedaría tal que así: Dele herramientas de comunicación, como redes sociales, y el ruido que hará, será ensordecedor. Eso sí, un tonto no es nadie, si no tiene otros que le escuchen y difundan sus peripecias y sus sandeces. Por desgracia, y como lleva por título este artículo, en nuestro país, hay más tontos que botellines (de cerveza se sobreentiende); de ahí la fama y repercusión que alcanzan personajes como éste o muchos otros ejemplos que no pienso citar, llegando a convertirse en auténticos fenómenos de masas.

Y dirán; “pues vaya tío más imbécil el que escribe”, “sí precisamente está dándole bola al que tan a gusto denomina tonto”, “sí está entrando al trapo”… Todo tiene su explicación: No es que yo le siga, es que él me persigue allá donde vaya (redes sociales, televisión, prensa, eventos, boca a boca…). No escribo estos párrafos por envidia, o por no tener de que hablar, o simplemente por criticar. Cada uno es libre de expresarse, y si a este señor, la procedencia (que no la providencia), le ha concedido poca o nula inteligencia, y quiere hacer gala de ella, adelante, yo no me meto. ‘Amigo’, usted es libre de pensamiento y acción, lo que no sé, es si sabrá aquello mil veces repetido de que su libertad acaba donde empieza la de los demás. Y usted, ha traspasado esa delgada línea. Por ello, escribo estas líneas a modo de alerta, de denuncia si cabe. ¿Y denunciar el qué?

Pues denunciar su falta de ética personal, la cual hace pública mediante sus vídeos y difusiones, en los que hace acopio de un lenguaje chabacano y corrosivo. Denunciar el innumerable número (valga la redundancia) de colectivos a los que degrada y denigra constantemente y se mofa de ellos en tono burlón. A las mujeres, las veja cual machito que se ampara en leyes de siglos pasados. A los que no comparten su ideología política -no definida pero cercana al totalitarismo y con tintes falangistas-, los pisotea y recurre a agravios y ofensas personales. Llega incluso a dar muestras de discriminaciones étnicas. No contento con ello, en sus vídeos, humilla constantemente a personas anónimas que tienen la mala suerte de encontrarse en el lugar y a la hora equivocada. Hasta algún animal que otro ha tenido que ser blanco de su peculiar sentido del humor.

Eso sí, todo esto maquillado por una máscara de buena persona. Se cree que por sacar de vez en cuando a algún pobre desgraciado en sus videos y hacer alarde de que el contribuye a su causa, va a ser redimido. Pues claro que no, señor Ojeda. incoherente con sus principios -los que ya no preconiza-, maquilló también su aspecto y tono, atrás dejó las pintas de señorito jerezano, de patilla y camisa Espagnolo; ahora viste ‘modernito’, que eso de parecer un ‘fachoide’ vistiendo da mala imagen. Ya no va despotricando a diestra y siniestra contra el gaditano y el Cádiz Club de Fútbol, no, ahora es fan, que le dan de comer en Radio Marca.

Sin más, espero que sirva de algo; ya sea para cambiar la atención y opinión de sus seguidores, o quién sabe si incluso moderar las apariciones del propio Ojeda (pobre utópico de mí). Y por cierto, vaya imagen que da de nuestra Andalucía… así cualquiera nos quita el sambenito.

  • Nandi

    Conociendo al Sr. Santiago, corto y demasiado comedido ha sido con el tal Ojeda éste. Que personaje mas desagradable, lo peor es que se cree él mismo, que tiene sentido del humor, sólo falta que lo fiche el Kichi de asesor técnico


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