Con mi papá de la mano. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 1 de junio de 2017

Los domingos por la tarde eran días de fútbol. Solo cuando jugábamos contra el Madrid mi padre nos llevaba primero a comer al Schotiss en la Cava Baja y de ahí al campo. El resto de partidos íbamos andando desde casa mi primo, mi padre y yo. Mi abuela siempre recomendaba que nos abrigásemos “junto al río siempre refresca”. Es curioso: ni mi primo ni mi padre están para ver cómo termina el Manzanares. Ni siquiera están los amigos de mi padre  que se sentaban junto a nosotros y con los que se fumaba un puro en cada partido. Si amenazaba lluvia a mí me ponían un impermeable de aquellos que estaban de moda a finales de los 60, con su gorrita. Nos sentábamos sobre las almohadillas que lo mismo te quitaban el frío que servían para arrojarlas al campo algún día de atropello arbitral o para golpear de dos de en dos y hacer ruido en una de tantas protestas. El Calderón para mí es Ufarte, Luis, Gárate, Irureta y Salcedo. Pero sobre todo José Eulogio Gárate Hormaechea, el Ingeniero del Área, el jugador más limpio que yo haya visto en mi vida. Fue el ídolo de mi infancia por mucho que Luis sea un referente histórico por su labor luego como entrenador. Gárate era diferente. Y los partidos que más recuerdos me traen son la final de la Intercontinental contra el Independiente de Avellaneda , la semifinal de la Copa de Europa contra el Celtic o el último partido al que fui con mi padre, los cuartos de final de la Champions contra el Barcelona. Aquella vez a mi padre le costó mucho subir las escaleras hasta la localidad y cuando me preguntó por Rifé me di cuenta de que ya nada volvería a ser igual. Quizás sea mejor que ya no esté. Estoy seguro de que no le gustaría ni el nuevo escudo ni el traslado al Wanda, por mucho que le hayan puesto Metropolitano, aquel viejo estadio junto a Cuatro Caminos donde él se aficionó al Atleti en la Gradona o Tendido de los Sastres, donde mi abuela le pagaba el carnet de socio antes de  venirse a Cádiz para estudiar Náutica y enrolarse en tantos viajes por el mundo.

El Calderón es mi padre y es mi infancia, los domingos de pipas y de puros. Yo sabía que para poder conseguir cosas de mi padre había que esperar a un domingo que ganase el Atleti y de vuelta a casa le podía pedir lo que fuera. Que gran verdad , como dice David Trueba, que el fútbol es la infancia. La puerta 2 del Estadio, junto al río, donde vivían los indios

Fernando Santiago

  • Pillete

    Muy bonito y emotivo.Es cierto que cuando se cumplen almanaques y no están nuestros seres queridos, se recuerda todas estas cosas.

  • En el anonimato por favor

    Gran sitio el Schotis, lástima que cerró hace un par de años y ahora es un vulgar italiano, y que Gárate acabó en la órbita de ricachos gilistas

  • Pepe Cabrales

    Mi enhorabuena sincera por sus recuerdos.

  • Un becario de Vejer

    Yo solo tuve a Gárate en los cromos y en la revista AS COLOR que coleccionaba en mi infancia. Cuando te leo, me parece que también le vi jugar. Y hasta me siento un poco seguidor de aquel Atleti. Excelente articulo, Fernando. ¡Que manera de recordar, que manera de sentir, que manera de escribir!

  • hartodetodo

    Bonitos recuerdos. También prefiero que mi padre -fallecido hace muchos años- no haya tenido que ver el adiós al Calderón (y ya puestos: ni el gilismo, ni el Wanda, ni el escudo ……….. )

  • Trueno

    Entrañable. Me he lanzado a rescatar mi álbum de cromos “Fútbol 1974″ de la editorial Ruiz Romero, y éstos son los catorce atléticos que aparecen : Rodri, Melo, Ovejero, Adelardo, Benegas, Ufarte, Luis, Gárate, Irureta, Alberto, Capón, Becerra y Salcedo. Bueno, son trece por que me falta el nº 22, que como no aparece el nombre, no sé quien sería. A ver si el becario lo tiene repe.

  • Carlos

    Fernando: no volveras al Calderón, ni comerás pipas con tu primo, perdido en el humo del cigarro puro.; ni te pondras el impermeable, ni volveras a sentir el vello de punta ante un recorte de Garate. En un rincón de tu mente quedará alojado alguna final. Hoy te cuesta, no tanto, como subir las escaleras, sin que nadie te pregunte por Rifé. No duele tanto el cambio en el escudo, ni que el Atletico no haya ganado la liga, ni que cambien el estadio de lugar, lo que duele, lo que sigue doliendo, es que papá, tu papá, no pueda darte la mano .
    !Cuanto echamos de menos a papá cuando sabemos que ya no volverá¡
    Los siesos maníos, tambien tienen alma. Mi abrazo.

  • Uantuzri

    Mi madre no vió un partido de fútbol en su vida pero era del Atlético de Madrid por este motivo y creo que muchas señoras de la época, blanco y negro, también:
    http://blogs.elpais.com/memorias-blanco-negro/2013/08/mart%C3%ADnez-ocho-a%C3%B1os-en-coma.html

  • Toñi

    Siempre es importante saber de dónde venimos, para saber lo que somos y a dónde vamos.

  • Enrique Montiel

    Yo entré muy niño en el Atletico de Madrid, por Martínez Fabré y Luis Aragonés. Nunca me he salido. Sufrí en silencio el tiempo Gil y Gil, bastante avergonzado. Conocerte a ti, Fernando, y a otros atléticos como tú, ha sido un regalo más de la vida. Qué quieres que te diga, muchos no saben cuánto has llorado a tu padre. Enhorabuena y un abrazo muy fuerte, amigo. Quien llora a su padre con tanto sentimiento es un hombre con alma.

  • Carlos Ruiz

    Estuve de niño viviendo en Madrid, recuerdo ir a algún partido del Atlético, y ver como el estadio se paraba cuando Garate, jugaba el balón. La gloria se la lleva Luis, pero Garate era especial. Y no soy del Atlético, pero el cambio de estadio me parece una aberración, sera porque de esos partidos de niño, algo me impregno de ese estadio. Y a mi,mi padre me llevaba al Carranza, antes de su gran cambio, y ya que no esta, también me acuerdo de sus nervios,sus penas y sus alegrías, en el fondo el fútbol es un juego de recuerdos..

  • Ramon

    Me ha encantado pureta….

  • Vecino

    En la infancia está la patria del hombre.

  • Gustavo

    …terminó el artículo y el pobrecito mío echó un par de lagrimones…

  • Luis Mora

    Magnífico, Fernando. Enhorabuena.
    Privilegiado que has sido de poder vivir todas esas cosas junto a tu padre.

  • Marcador simultáneo dardo

    Falta Collar

  • Vicki el vikingo

    Los que de pequeños fuimos al fútbol con nuestro Papá nos identificamos plenamente con el artículo, ya fuese al Manzanares o al Carranza. Los sentimientos son los mismos, solo cambia el color de la camiseta.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Vicky: exacto.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Marcador: mi padre siempre me decía “El Niño es Enriquito Collar”. Jugó en el Cádiz y durante muchos años en el Atleti.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Luis: pero ahora le echo de menos.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Enrique: el primer partido que recuerdo en el estadio entonces llamado Manzanares fue un homenaje a Martínez, en estado de coma. Su hijo hizo el saque de honor. Creo que era 1967

  • Fernando Santiago Muñoz

    Carlos: para mí el Atleti siempre será mi padre. Otro para ti.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Becario: es difícil que vuelva a haber jugadores como él. Ahora a los niños les enseñan a tirarse, a fingir, a perder tiempo. Eso que llaman pillería que es una manera de engañar. Por cierto: Gárate fue expulsado una vez por Guruceta y creo que para la afición el oprobio fue para el propio árbitro.

  • Fernando Santiago Muñoz

    Anonimato:echo de menos el Schotis , ese sabor tan madrileño, castizo dicen en la capital. Era entonces más famoso que Lucio.

  • Luis Mora

    Fernando, hace ya 5 años que se me fue mi padre y te aseguro que no hay día que no me acuerde de él y no le eche de menos.
    Un abrazo.

  • Don Pinpón

    Aquel equipo colchonero era un equipo simpático. Dejó de serlo cuando Gil tomó las riendas. Y cuando comenzó a ganar títulos.

  • Pepe

    También fue el ídolo de la mía, aunque yo no tuve la fortuna de ir con mi papá al estadio nunca (él era taurino, “gallosista” de toda la vida). Sí estuve con mis hijos en la semifinal de este año contra el Leicester y me harté de llorar a escondidas. Si me preguntaran que, de todas las personas del mundo, con quién me gustaría tener una foto, yo elegiría sin dudar a Gárate, ese tipo que daba las buenas tardes a los defensas al entrar en el área y que no celebraba los goles por no ofender al rival. Si a Camus todo lo que sabía de ética se lo enseñó al fútbol, yo lo aprendí del 9 del Atleti. Recuerdo que de chico, en el patio del colegio, todos escogíamos, como la mayoría de los chavales futboleros, el nombre de un jugador de nuestro equipo y así nos llamábamos unos a otros mientras duraba el partido. Yo era, por supuesto, el Caballero del Área. Y recuerdo también, como si fuera ayer mismo, que después de la infausta final de la Copa de Europa contra el Bayern algún compañero que no me quería bien me dijo que el Atleti había perdido la final por mi culpa. Se refería a que Gárate, exhausto, cuando apenas quedaban segundos para que acaba el partido, se tiró al césped con calambres y no pudo seguir al central de cuyo nombre no quiero acordarme, que lanza aquel zapatazo desde su casa y se le cuela a Reina cuando ya celebrábamos la victoria. Si alguna vez ganamos la Copa de Europa, yo me acordaré antes que nadie de él. Y luego, de aquel niño que esa mañana en el cole salió a defender a su ídolo como si se hubieran metido con su padre.


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