Cuanto peor, mejor. Por Fernando Santiago

Fernando Santiago Muñoz | 18 de junio de 2017

Supongo que sabrán ustedes el chiste del caballo: un amigo le vende un caballo a otro con el argumento de que era joven, hermoso y fuerte. Al tiempo se vuelven a ver y el comprador le recrimina el calamitoso estado del animal: “tú sigue hablando así del caballo que a ver cómo lo vendes”. Esto sería de aplicación al alcalde de Cádiz sobre la ciudad que gobierna. Parece que disfruta sacando pecho sobre lo mal que está y las medidas que , según presume, ha puesto en marcha el gobierno de Podemos. Hasta el punto de que en su alocución al Congreso de los Diputados Pablo Iglesias elogió las medidas de garantía alimentaria de José María González. Digo yo: ¿sirve de algo presumir de que Cádiz está mal? Digo más ¿tan mal está? Y una última ¿no es privatizar los servicios sociales encargarle el asunto a la Fundación Pascual? Porque hemos pasado del “lo primero es que coman los niños” a que 100 criaturas(como se dice ahora) coman gracias a la entidad benéfica de los propietarios de la Clínica San Rafael.

El maoísmo dejó unas cuantas perlas en su estrategia para alcanzar el poder y para retenerlo a lo largo de décadas. Del campo a la ciudad fue una de las más claras del movimiento comunista chino. Y un eslogan muy propio del maoísmo fue : cuanto peor, mejor. Cuando peor vayan las cosas, mejor para los revolucionarios porque tendrán más fácil el acceso al poder. Eso es lo que quería decir Rajoy pero al hombre no se lo habían explicado bien o estaba pensando en CR7 y en que tenía el Marca sin leer, con esa cara de no recordar si se había dejado la plancha puesta, como dice Felipe Alcaraz. Aparte del paro tan grande que hay entre los logopedas y que tengamos un presidente del Gobierno con esos problemas para hablar, el caso es que Podemos refleja bien a las claras la estrategia de un partido que surfea sobre la indignación de la población. Si la economía recupera el pulso, van a la cárcel todos los corruptos y se baja lo que antes se llamaba el suflé catalán, no habrá motivos para la ofuscación y se le habrá acabado el discurso a Podemos consistente en la prolija y profusa relación de escándalos en los que se ve envuelto el PP. La quinta espada del marxismo, Pablo Iglesias, émulo de Abimael Guzmán, nos va a redimir de la miseria en la que vivimos en Cádiz gracias a las políticas asistenciales de José María González que, por cierto, se parecen al Auxilio Social y a la que practicaban las damas postulantes esposas de los patronos. La historia se repite, que dijo el viejo Carlos Marx. Nos ha tocado la farsa.

Fernando Santiago

  • hartodetodo

    A mi también me parece evidente que a Podemos/Iglesias le interesa que las cosas vayan de mal a peor para ofrecerse como salvador de la Patria (o de lo que quede de ella); y a Rajoy le interesa ofrecer a los votantes que la única elección posible es entre él y el caos que representaría Iglesias/Podemos. Y en el medio, 30/40 millones de españolitos que nos merecemos algo mucho mejor que cualquiera de los dos.


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